Capítulo 2

Caminaba nerviosa por el pasillo, había bajado a cenar pero no había podido tragar bocado. Faltaban diez minutos para las ocho pero quería llegar con tiempo, tenía miedo de perderse por uno de los tantos pasadizos de Hogwarts.

Se paró frente al despacho del profesor, todavía quedaban cinco minutos para las ocho, pero ya había llegado y no se quedaría esperando. Alisó su uniforme, estaba por tocar a la puerta cuando esta se abrió y mostró al profesor de pociones, su corazón saltó y un leve rubor cubrió sus mejillas.

"Sigo así y solo voy a conseguir una arritmia grave, ¡cálmate Hermione!" pensó mientras fruncía el ceño, enojada consigo misma por no poder mantener la compostura.

-Señorita Granger, a pesar que la noche es hermosa, la brisa refresca y los pasillos están vacíos… no tengo intenciones de quedarme toda la noche aquí parado, ¿desea pasar?- dijo Snape con su característico sarcasmo.

-Si señor- contestó Hermione, ya se podía calmar, a pesar de todo el cariño que le profesaba secretamente al profesor la ironía que destilaba por todos lados le daba ganas de hacérsela tragar.

Luego de que ella entrara el profesor cerró la puerta y se sentó en el escritorio haciéndole una seña para que ella se sentara frente a él.

-¿Desea tomar té señorita Granger?- ofreció Snape haciendo aparecer unas tazas que tenían el escudo de Slytherin al borde de las mismas.

-Gracias profesor- aceptó Hermione la taza llena de un té con un fuerte aroma.- me encanta el té con miel, limón y un toque de menta… ¿también le agrego un toque de canela?

-Me sorprende su agudo sentido del olfato señorita Granger, y si, tiene usted la razón, como suele tenerla- el profesor Snape lo dijo sin malicia en la voz, lo que hizo ruborizar a la castaña por el cumplido.

- Ahora escuche Granger porque no suelo ir regalando cumplidos a todo mago o bruja que se me cruza por el camino, usted posee muchas de las cualidades necesarias para ser una gran pocionista, me consta que es entregada a la materia; sin embargo la directora Mc Gonagall me ha informado que desea ser auror, usted sabe que el arte de la magia va mas allá de lo que la mayoría de aquellos aurores hacen… son directos y no por eso menos eficaces, pero les falta elegancia, y detallismo en su trabajo. ¿Cómo la persona más detallista y avocada a la profundización desea ser auror? Acepto que su agudo ingenio la hace muy capaz, pero usted es más que Potter que va tirando hechizos a diestra y siniestra para darle a algo.

Contrariada y a la vez agradecida por alagarla, Hermione, se quedó callada un instante antes de responderle, dio un trago al té y disfruto del sabor cerrando los ojos como muestra de placer, detalle que no le paso inadvertido al serio profesor de pociones. Cuando volvió a abrir los ojos mostraba una determinación digna de una leona propio de Gryffindor.

-¿Profesor usted disfrutaba siendo espía de Voldermort?- preguntó tranquila pero decidida Hermione.

-¿A qué viene su pregunta Granger? creo que no es de su incumbencia- contestó filoso Snape.

-Solo responda profesor, ya le voy a hacer entender mi punto- dijo con respeto Hermione mirando decidida a los ojos del profesor. Éste al no encontrar segundas intenciones en ella contestó.

-Por supuesto que no.

-¿Y por qué no desistió de ser espía? ¿Amaba ser un mortífago, torturar inocentes y fingir que lo disfrutaba?- sabia que por su descaro en las preguntas le iba a bajar muchos puntos, su impertinencia le saldría caro, pero necesitaba que su profesor entendiera el punto.

-Era mi deber…

-El mío es ser auror profesor, yo se los debo a mis padres que murieron por un mortifago, un loco y desquiciado que se vengó con una inocente pareja que no era consciente ni de la mitad de lo que sucedió en la guerra… -dio una pausa antes de continuar, el odio que destilaba por el asesino de sus padres era palpable, inclusive un aura peligrosa la cubría, apenas perceptible que el profesor pudo sentirla. No terminó de decirlo que aquella aura se volvió nostálgica, triste y decaída.

-… Yo tengo el deber de buscar el asesino de mis padres profesor, les fallé a ellos y ahora debo pagar mi error, es imposible comparar el que usted haya sido mortífago y yo ahora deje de lado mis sueños para ser auror y cazar al culpable… pero creo que motivos similares le llevaron a cometer tal tortura... profesor.

- Usted no le debe nada a sus padres, fueron unas de las tantas víctimas de la cruel guerra que vivimos, ni usted, ni yo somos culpables de nada señorita Granger y creo que el desperdicio de un don como el de usted es imperdonable, sus padres no la culparían y usted tampoco debe hacerlo- El tono en su voz no mostraba ningún sentimiento pero tampoco poseía el desprecio que solía adornar sus palabras.

-Disculpe profesor pero ya es tarde, debo retirarme a cumplir con mis rondas de prefecto- dijo Hermione seria mientras dejaba la taza en el escritorio y se levantaba.- Gracias por sus palabras pero no voy a desistir en mi idea.

Estaba la castaña por llegar a la puerta cuando la voz de Snape la detuvo, se dio vuelta y se encontró con los oscuros ojos de su profesor que mostraban una chispa de advertencia, sabía que no se quedarían las cosas allí, el continuaría insistiéndole para que cambie de idea. Pero él no sabía lo tozuda que podía ser Hermione cuando se lo proponía. Ambos habían encontrado un rival digno de serlo, y el más persistente ganaría.

-Señorita Granger… veinte puntos menos por su impertinencia frente a un profesor, y está castigada por las tres semanas que quedan de clases, todos los días acá a las ocho en punto.- dijo Snape con una sonrisa entre despectiva y victoriosa.- no se le ocurra decir una palabra más que va a perder más puntos que los que el señor Longbotton ha perdido en toda su historia de pociones.

Con enojo respondió un seco "si profesor" y se dio la vuelta para salir de la habitación cuando la detuvo nuevamente el llamado del profesor, se giró para esperar alguna nueva injusticia del profesor.

-Hermione… el ser auror no va a devolverte a tus padres- dijo casi delicadamente. Hermione lo miro apretando la mandíbula para responderle sin que le tiemble la voz por las lágrimas que querían salir sin su permiso.

-No profesor, pero el peso se va a volver soportable- dijo mirándolo con los ojos brillantes por las lágrimas y se dio la vuelta para irse del despacho del profesor.

- Está equivocada Granger, solo usted puede hacer la carga mas pesada o liviana… usted se culpa nadie mas…- dijo Snape con una sonrisa nostálgica al aire, luego de que se hubiera retirado Hermione.

Continuara…

Bueno, recién comienza la historia y no les aseguro que suba más de un capítulo por semana porque me queda rendir un final para poder estar de vacaciones. No creo que tenga muuuchos capítulos pero es una de las primeras historias que hago así que no sabría calcular cuantos tendrá... supongo que la creatividad me dirá.. jeje.

Gracias a Ayra16, Aelita93 y a Snaluck por sus reviews! También a Rianne Black y Snaluck que tienen mi historia entre sus favoritos... todavía no lo creo!!! gracias.. ^//^

Seguro les va a sorprender la actitud taan servicial ante una alumna cualquiera... el nunca haría algo así por cualquier estudiante, pero bueno.. ya en el primer capítulo explican algunas cosas y se van a ir entendiendo más adelante.

Cabe aclarar que la historia se situaría luego del séptimo libro... ya casi un año pasó desde la batalla final.. y bueno, obviamente hay algunas modificaciones.. Snape está con vida. Quiero mantenerla lo más fiel posible a los libros menos al epílogo claro que no va a tener vela en este entierro.. jeje

Ya me extendí demasiado! Gracias a todos! Cualquier duda o pregunta que tengan pueden mandar un review o sino un mensaje personal!

Saludos y Cariños!!

trinitys