Capítulo 3
Estaba furiosa, caminaba por los pasillos sin ver, seguía pensando en la conversación sostenida con el profesor Snape. Frenó en una esquina oscura y se apoyo en la pared para tomar aire. Se encontraba frustrada, creía que él de entre toda la gente la entendería, se había sacrificado durante media vida como mortífago para vengar la memoria de Lily. Harry les había contado aquellos recuerdos del profesor.
Comenzó a llorar silenciosamente, era una chica fuerte y tenía que haber superado la muerte de sus padres, por lo menos tendría que dolerle menos. Durante la guerra contra Voldermort y la batalla final había visto la muerte de cerca, inclusive había visto morir a gente que lo sentiría por toda la vida. Pero no eran sus padres, no eran muggles y no eran completamente inocentes de la guerra.
Siguió caminando ya más calmada, era tarde y seguro Ron y Ginny habrían partido a hacer las rondas nocturnas. Al llegar al retrato de la Dama Gorda se mantuvo quieta un instante para recuperar toda la calma y entrar como si nada hubiera pasado. No quería que sus amigos se volvieran a preocupar por ella, se sentía egoísta el seguir triste por su pérdida, Ron y Harry habían sufrido más pérdidas de lo que ella y seguían con su vida, el estar tan mal la hacía sentir débil.
- ¿Te vas a quedar parada ahí querida o entras? Me espera Violeta para tomar un té, ya es tarde…- dijo esto último como un reproche.
- Si, disculpe, felicidad- dijo Hermione la contraseña y entró sin más a la Sala Común.
Del otro lado la Sala se encontraba casi desierta, se fijó la hora y eran pasadas las once "¿cómo demonios se había hecho tan tarde?" se preguntó Hermione.
-¡Hola Herms! ¿Dónde andabas? Estábamos preocupados, Ron y Ginny se fueron a hacer las rondas y dijeron que descansaras y que no te preocuparas- dijo Harry que se encontraba en su sillón preferido en un rincón cerca de la chimenea que se encontraba apagada por ser casi verano.
-El profesor Snape me citó para discutir unos temas vocacionales- contestó Hermione sentándose frente a Harry.- ¿Es que nadie cree que soy capaz de ser auror?
Harry al verla tan decaída prefirió guardar silencio, su amiga sabía que la apoyaba en sus decisiones y no necesitaban palabras para entenderse. También sabía que no estaba completamente de acuerdo con su decisión, tenía todas las posibilidades de ser una muy buena auror, pero no era su pasión y temía que estuviera movida por la muerte de sus padres, así nunca sería feliz.
-¿Sabes Herms? Tal vez el profesor Snape ve lo mismo que yo, este año no vi más dedicación y pasión en ti para hacer pociones que en todas las otras materias juntas- dijo Harry inconsciente del sonrojo que había ocasionado en Hermione.
Ella le fascinaba pociones pero también había querido esmerarse para que su profesor estuviera orgullosa y no pensó que nadie lo notara, pero Harry siempre la sorprendía, realmente era el hermano que nunca había podido tener. Feliz abrazó a Harry por ser tan buen amigo, Harry como todo chico no entendió que había dicho para ocasionar la reacción de la castaña, así que cuando Hermione anunció que se iba a acostar, Harry solo pudo murmurar algo que sonó a "mujeres".
Al día siguiente Hermione se levantó tranquila, había meditado mucho acerca de la conversación con Snape, era un desafío, y era consciente de que la había castigado para tenerla cerca y hacerla cambiar de opinión "no sabe con quién se mete".
Tenía hambre, así que bajo a la Sala, estaba desierta, pero no se sorprendía porque era demasiado temprano, solo las seis de la mañana. Se dirigió a Gran Salón y se sentó sola a comer, no había nadie más y sabía que dentro de una hora iban a aparecer los madrugadores. Tenía todo el tiempo necesario para desayunar en paz, tranquila y sin inquietudes.
-Señorita Granger, que sorpresa- dijo una voz siseante, pero a la vez elegante a sus espaldas. "O tal vez no".
-Profesor Snape, buenos días- saludó cordialmente Hermione dándose vuelta.
-Veo que es madrugadora, o tal vez no pudo dormir bien…- dijo con intención Snape mirándola de manera astuta.
-No profesor, dormí perfectamente, pero es costumbre mía despertarme temprano, solo que generalmente me quedo leyendo hasta bajar con mis amigos- dijo tranquila Hermione.
-Bueno, como parece tenemos el comedor para nosotros solos, ¿le molesta que me siente con usted?- dijo Snape. Claro que solo era una pregunta retórica, ya que al momento en que preguntó se sentó frente a la castaña con un gesto elegante.
Hermione que hasta el momento se había mantenido calma se ruborizó y sintió que el corazón se le iba a salir. Era una chica que podía mantener la compostura, pero tampoco era de piedra y su profesor Snape ¡se estaba sentando a desayunar con ella!
-Conoce usted el libro "Pociones útiles, cómo prepararlas" de Miranda Garrot- comenzó una charla Snape mientras se servía un té de manzanilla.
-Claro profesor, lo suelo usar para completar mis trabajos de pociones, pero la nueva edición del libro posee algunas falencias que suelo remediarlas usando la primera edición, pero si quiero saber más de los ingredientes utilizo "El diccionario de pociones: sus mil utilidades y dónde encontrarlas" es más detallado-dijo Hermione interesada en el tema.
Continuaron charlando durante casi una hora mas, después de pociones hablaron acerca de la defensa contra las artes oscuras y luego un poco acerca de transformaciones. Se sentían cómodos charlando con el otro, el tiempo se les pasó volando y cuando Snape se fijó en la hora se levantó.
-Disculpe señorita Granger, pero debo dejarla, sus amigos ya llegarán y va a estar con compañia mas adecuada- se estaba yendo cuando se da vuelta y agrega- nos vemos hoy a las ocho en punto, no se olvide que tiene detención.
Sin más se fue pero justo en la entrada se cruzó con Ginny quien dormida miró confundida al profesor Snape quien pasó sin saludarla. Ginny siguió su camino hasta la mesa de Gryffindor para sentarse con Hermione. Al llegar miró confundida la taza vacía frente a Hermione. Miró por todos los lados y no se encontró con nadie más.
-Mione, estoy confundida... ¿acaba de irse Snape?
-Si Ginny, ¿por?-repguntó confundida, aunque creía a dónde iban las preguntas.
-¿Acaso... desayunaste con Snape?- preguntó Ginny como si fuera la cosa más ilógica e increíble del mundo.
-Sip, llegué temprano, no había nadie y el llegó y estuvimos desayunando- dijo tranquila Hermione, para evitar más preguntas que estaba segura que iban a llegar tarde o temprano, pero estaba demasiado feliz.- Ahí llegan los chicos, me voy ahora Gin, quiero discutir unos temas con la profesora McGonagall... ¡suerte para el examen de hoy!
Ginny que miraba suspicaz a Hermione por su respuesta estaba por cortarla para preguntarle más de la extraña situación, cuando el recuerdo de que hoy rendía otro examen la hizo palidecer, los nervios la estaban por matar. Sin decir nada más se sentó a desayunar lo que pudiera tragar.
Hermione caminaba por el pasillo con una sonrisa, no debía haber sido tan mala con Ginny se había matado estudiando para rendir, inclusive había prohibido a Harry que la interrumpiera en sus horas de estudio. Ponerla nerviosa había sido un truco sucio. Pero no había mentido, realmente tenía que hablar con la profesora McGonagall. Por su interés la profesora le había ofrecido clases particulares de transformaciones avanzadas.
Lo que la profesora no sabía es que Hermione aprovechaba esas clases para saber más acerca de la animagia. Convertirse en animaga ilegalmente iba a servir para su propósito, la ayudaría a ser mejor auror, además que sería un elemento sorpresa muy favorable. Ya había tomado las indicaciones de un libro de la Sección Prohibida con su pase especial que le había otorgado la profesora McGonagall. Necesitaba de una poción que se debía preparar con tres meses de anticipación, en una semana estaría lista. Los ingredientes los había tomado del despacho del profesor Snape, pero se había tomado las precauciones necesarias de que no se diera cuenta en un tiempo. Con las tres clases de esta semana podría chequear unos últimos detalles y estaría todo listo.
Tocó la puerta del despacho de la profesora, unos segundos más tarde la puerta se habría mostrando una figura masculina. Hermione un poco aturdida levantó la vista para encontrarse con dos ojos negros que la miraban arrogante.
-¡Ah! Señorita Granger parece que nos encontramos en todos lados, justo terminaba de tener una charla amena con la directora, ¿desea saber de qué hablabamos?
-Ehm.. no creo que sea de mi incumbencia profesor- dijo extrañada Hermione.
-Pero sabe mucho del tema, charlábamos de la animagia... y sus utilidades... pero en fin, no le ocupo más tiempo, la directora la está esperando para su clase- dijo Snape con un brillo en sus ojos.
Snape se fue sin esperar respuesta por parte de la castaña, quien se quedó de piedra al oir a su profesor. Era imposible que supiera su plan para hacerse animaga, había tenido extremo cuidado, la poción se estaba haciendo en la Sala Multipropósitos y se había encargado de que solo ella pudiera entrar; no había hablado con sus amigos hacerca de lo que haría y ni siquiera había sacado fuera de la biblioteca el libro donde se encontraban las "instrucciones" entonces no quedaba en ningún lado registrado su uso.
Debía estar alucinando, no podía haberse referido a ella. Tal vez había discutido con la profesora McGonagall de su última clase que si habían repasado el tema de animagia. "¿no?". Sin pensarlo mucho más entró al despacho haciendo a un lado sus temores.
Continuará...
Bueno, ya actualicé! jeje me alegro que les vaya atrapando la historia, les cuento que la voy escribiendo mientras subo los capítulos y recién acabo de terminar el 3, para los próximos caps espero hacerlos mas largos, pero bueno, tenganme paciencia!!
Los libros que nombran son obviamente inventados, la verdad que mi ingenio se limita a la hora de escribir nombres, pero quise hacerlos los más parecidos posibles.
Este capítulo es mas como una transición para llegar a la acción acción!! No piensen mal! ¬¬ sino que ahora con este nuevo tema de la animagia... además de lo que vaya a ocurrir en las detenciones con Snape... mmm!!
Mucha suerte
y nos vemos en el próximo capítulo
trinity!
