Capítulo 4
Estaba recostada sobre un sillón, con los ojos cerrados pensando en la charla con la profesora McGonagall, entre preguntas rebuscadas había logrado obtener toda la información que necesitaba. Podía convertirse en animaga sin ningún problema, la teoría la sabía de memoria, y en la práctica lo más difícil era la poción que la tenía lista, un simple hechizo y listo. "mejor me voy yendo, tengo mi primer castigo con Snape". A veces no sabía que pensar, estaba enamorada, ya lo tenía claro, pero también con el sacaba su peor carácter cuando la picaba. Era completamente ella con él, y le encantaba.
Sin otros pensamientos se dirigió al despacho de Snape y tocó la puerta, un adelante no se tardó en escuchar y entró un poco nerviosa. Snape se encontraba sentado en su escritorio leyendo unos pergaminos, muy concentrado.
Hermione no pudo evitar quedársele viendo, pero verlo ahí semi encorvado, con la mirada fija en el pergamino, concentrado con el ceño levemente fruncido, su cabello lacio y brillante cayendo por un costado era una imagen perfecta para el criterio de ella.
Inconsciente del análisis que se le hacía, Snape, levantó la mirada y vio a Hermione mirándolo fijamente y ruborizada. Con una sonrisa de costado le ofreció asiento. Tomándose su tiempo se echo hacia atrás y junto sus manos jugando con sus dedos.
-Bueno Señorita Granger, he decidido que en sus castigos le voy a ayudar a prepararse para el entrenamiento que se va a ver sostenida en la academia de aurors- dijo Snape con una mirada astuta. Hermione desconfiada lo miraba ceñuda.
-Disculpe profesor… ¿y usted qué gana con eso? Ni siquiera se encuentra conforme con mi decisión.
-Pues no todo es de color rosa en la vida, y si, como bien usted piensa, no solo la voy a "entrenar" digamos, sino que también me va a ayudar con la preparación de pociones que tengo que entregar, la primera hora va a ser suya y la segunda va a ser mía- contestó Snape, él sabía que Granger sería lo suficiente inteligente para darse cuenta del plan, pero no le importaba, porque de la manera más fácil que desistiera de la idea sería mostrándosela.
-Gracias profesor, ¿empezamos ahora?- contestó insegura Hermione. Era demasiado obvio el plan que sospechaba que ocultaba algo, pero era su castigo, así que debía cumplirlo.
-Si, para la primera hora preparé una sala de prácticas, ya que no solo va ser teórica la enseñanza, sino también práctica- dijo Snape levantándose con un movimiento extremadamente elegante y natural "¿acaso este hombre nunca estornuda? ¿siempre se mantiene tan impasible ante lo que le rodea? ¿Perderá la compostura en algún momento?" pensó Hermione mientras lo seguía a una puerta contigua a la de la entrada. Inclusive cuando había sido retirado de la casa de los gritos semi inconsciente y agonizante se había mantenido frío sin mostrar ninguna señal de dolor, inclusive parecía fastidiado ante la idea de seguir vivo, tuvo tiempo de hacer un comentario irónico a la profesora McGonagall cuando paso a su lado en la camilla suspendida mágicamente por los medimagos.
La habitación era amplia e iluminada por una pequeña araña suspendida en el techo. Poseía un pequeño armario en un costado y una puerta que suponía Hermione que era un baño ya que era el mismo estilo de puerta que los sanitarios del resto del colegio.
-Como primera clase va a ser tranquila así que nada mas le voy a dar un poco de teoría, asique solo necesitamos…- con un movimiento de su varita Snape terminó de concluir su oración cuando hizo aparecer un pupitre y frente al mismo una pizarra.
-Disculpe profesor, pero ¿podría ir a buscar pergamino y pluma para anotar los conceptos?- preguntó Hermione ya sentada, atenta a la explicación venidera.
-Señorita Granger, agradezca que estas clases son digamos… fuera de hora, porque le habría sacado muchos puntos, ya no es para la escuela y si quiere ser buena auror tendrá que aprender a memorizar gran cantidad de datos en cuestión de segundos- contesto seco el profesor Snape. Realmente estaba disfrutando la tortura y Hermione era consciente de que si quería sobrevivir esas semanas tendría que adecuarse a las reglas del juego.
Luego de la primera hora Hermione tenía ganas de irse a dormir hasta que tuviera treinta años, el profesor se había encargado de saturarla de información útil para la academia pero terriblemente aburrida para ella. Realmente le iba a costar pero no daría su brazo a torcer "por lo menos esta semana" pensó Hermione casi derrotada.
Pero luego de una hora de sufrimiento encontró mucho placer ayudando a Snape con las pociones que debía ir preparando, todo el proceso era fascinante para ella. Además que la vocación del profesor era comparable a la dedicación que le daba a la materia en cuestión, y con naturalidad le iba explicando algunas cosas que no terminaba de entender Hermione.
Hermione no iba a olvidar fácilmente aquél momento, el tener tan cerca a su profesor, conversar tan amenamente y con tanta simplicidad no lo había logrado nunca, pero ahora charlando sobre algo en común la familiaridad se hacía grande.
Cuando Hermione llegó a la Sala Común tenía una serie de sentimientos encontrados, por un lado el rechazo y la obligación que sentía por vengar la muerte de sus padres, y por otro la paz que tenía cuando recordaba la fácil conversación con su usual profesor huraño. Estar codo a codo con él, rozar inocentemente sus manos había hecho mella en ella.
¡Pero no podía dejarse ganar por sus sentimientos! Tendría que tranquilizarse, calmar sus hormonas y su corazón para ser fría con él, claro que juntar pociones y el amor de su vida en un mismo momento lo hacía casi irresistible.
-¡Hola Mione! ¡Qué suerte que llegas! Necesito pedirte un pequeño gran favor- dijo Ginny sobresaltándola ya que se encontraba detrás de una gran pila de libros y no la había visto.
-Claro Gin, ¿qué quieres?
-Bueeeno… tengo problemas con pociones y el E.X.T.A.S.I.S. es la semana próxima, ¡no se qué hacer! No puedo memorizar todos esos ingredientes y demás… ¿me ayudas?- terminó Ginny con esa mirada a la que nunca podía negarse Hermione.
-Está bien Gin, ahora mismo comenzamos, pero si yo te ayudo no esperes que sea leve, quiero que saques la más alta nota ¿si? Te voy a exigir- dijo Hermione poniendo su cara más seria logrando que la pelirroja se asustara.
-Ehm… claro Mione, pero ¡no pongas esa cara! Me haces acordar a Snape- dijo Ginny quien se replanteó el hecho de reprobar pociones, claro que adiós a su carrera como auror, pasión que compartía con Harry.
En realidad Harry, Ginny y Hermione eran los únicos que pensaban seguir en la academia de aurors, a pesar de que el ministro había apoyado a que todos los ex miembros del ED tuvieran entrada directa. Hermione que no le gustaba conseguir las cosas sin esfuerzo había negado aquel ofrecimiento en nombre de todos sus compañeros, ya que no merecían trato especial, ¡tenían que ser responsables!
Ron quería seguir su carrera deportista en Quidditch, este año que no había tenido más problemas aparte de si invitar o no a salir a Luna había logrado una mejoría espectacular sorprendiendo a todos. Neville se había decidido por botánica sin sorprender a ninguno, pero si había sido una alegre noticia que la profesora Sprout lo tomara como aprendiz para continuar el en el espacio de la profesora en Hogwarts.
Luna seguiría como periodista mágica para tal vez continuar con el legado de su padre cuando llegara el momento y se hiciera cargo del Quisquilloso. Además de tener un talento innato para descubrir la verdad antes de que los mismo protagonistas fueran conscientes, poseía una habilidad asombrosa para los relatos, claro que a su modo particular.
Hermione veía que cada uno de sus amigos seguía su vocación, se encontraban entusiasmados por el año venidero y charlaban de sus miedos y expectativas con mucha alegría. Para ella que era una obligación auto impuesta seguir de auror veía un futuro oscuro, incierto y con muy pocas expectativas. No iba a ser mediocre en lo que hiciera, se iba a esforzar hasta sacar lo mejor de ella, aunque hiciera Historia de la Magia, pero realmente era motivante hacer algo con gusto.
Sin otros pensamientos comenzó a explicarle de pociones a Ginny con un sabor dulce y amargo a la vez en la boca. Y sin ser consciente se sintió por segunda vez en el día en paz. En aquél momento, haciendo lo que amaba hacer.
Continuará…
Gracias por esperarme y disculpen la tardanza!! Pensé que ahora que estaba de vacaciones (hasta febrero.. ¬¬) iba a tener más tiempo y… nop. Muchas gracias por todos los reviews, la verdad es que me alagan demasiado, pero soy consciente de que me queda mucho (de esos MUCHOS) por aprender. También disculpen por ser tan corto!! Pero trato!! El próximo va a tener mas hojas!
De nuevo disculpen la tardanza, espero que no sea el último capítulo antes del año que viene.. jejeje (chiste malo) pero no prometo nada porq mi primo de Buenos Aires viene a pasar las fiestas, y es de esos primos que veo con suerte una vez cada tres años, asiq.. bueno!!
Muchas felices fieestas (por si acaso)
Besos!
trinity
