Capítulo 5
Oficialmente se encontraba saturada ¡una semana! Solo una semana había pasado desde su primer castigo con Snape. Esa semana se había pasado eterna, entre los entrenamientos de Snape para ser auror, las pociones que le ayudaba a crear y el estudio con Ginny la tenían agotada.
Era sábado, las doce de la noche y recién volvía de su castigo. Los primeros dos días se habían mantenido a horario, pero luego el profesor había ido aumentando la cantidad de tiempo de la primera hora. Hermione consciente del hecho no se había inmutado, pero realmente odiaba esas clases. No solo había tenido que memorizar gran cantidad de información sino que las clases "prácticas" parecían entrenamiento muggle militar, por suerte Hermione a pesar de no ser dada en el Quidditch disfrutaba haciendo otros deportes (muggles, cabe aclarar) en los veranos pasados, lo que la había dejado con buen estado físico.
Además de todo, en minutos se iría a terminar con su otro plan, en cuestión de un par de horas sería una animaga ilegal. Según sus investigaciones había magos que tenían mayor tendencia a la transformación y con un pequeño test ella había descubierto su gran facilidad y sus mayores posibilidades al éxito.
Se encontraba en la Sala Común, tenía pensado cambiarse antes de salir pero el profesor no le había dejado mucho tiempo. Así que sin más que su uniforme, la capa de invisibilidad que había tomado de Harry y su varita salió al pasillo. Con la capa puesta y su varita en mano se dirigió primero al la Sala Multipropósitos.
Alli puso la poción en un frasco de mediano tamaño, medida en que debía tomarla y la escondió entre sus ropas "por si las dudas", con el paso del tiempo Hermione había aprendido que los profesores aparecían en los momentos menos propicios y si iba a ser algo contra las reglas ellos se las manejaban para enterarse o estar cerca de los líos. "Sexto sentido" le llamaba Ron y cuando Harry y ella habían hecho una broma relacionada a la película muggle habían demorado toda la tarde hacerle entender a Ron el chiste y aún ahora tenía dificultades para entender aquella cosa inútil que los muggles llamaban pelicalo y ni hablar de la cinematografía concepto que se negaba a siquiera nombrar.
Cuando terminó de llenar el frasco, se deshizo de los restos del mismo en el caldero y luego a éste, ya limpio, lo disminuyó en tamaño y lo guardó en uno de los bolsillos de la túnica. Cuando hubo chequeado que no se había dejado nada salió y se dirigió a los terrenos del colegio.
Cuando salió fuera del colegio pudo admirar la luna en casi todo su esplendor y su mente recordó a los caídos a Remus y a Tonks, pero no se dejó entristecer, sus muertes no habían sido en vano pero si habían sido de las últimas, esa noche habían muerto los últimos de la guerra "claro que no todos, todavía faltarían mis padres y un par de mortífagos que se habrían de resistir a su arresto". Pero a pesar de ser una hermosa noche se mantuvo en las sombras, a un costado del castillo, no quería ser descubierta por un par de ojos indiscretos. Luego se golpeó mentalmente ¡llevaba puesta la capa de invisibilidad! ¡Qué tan despistada podría ser!
Con menos preocupación se tomó la libertad de separarse más del castillo, pero no sin precaución, porque unos ojos bien entrenados podrían ver, con ayuda de la luna, el movimiento extraño del césped, unos ojos que podrían pertenecer a un profesor de pociones, a un huraño, elegante e interesante profesor "¡y apuesto!" le dijo una vocecita muy chiquita en su cabeza parecida a su consciencia que la hizo ruborizar. Aquellos pensamientos estaban fuera de lugar y no quería que el profesor los leyera la próxima semana en su detención, ya le había advertido que un buen auror debía manejar lo básico en la legeremancia y la oclumancia e iban a practicar toda la semana próxima.
Con esos pensamientos llegó al Bosque Prohibido y con paso decidido comenzó a adentrarse. Ese año había tenido muchas expediciones ahí, ya que la hacía sentir tranquila y segura. Claro que era consciente de la ironía, pero a pesar de los peligros que podía llegar a haber en el Bosque no se comparaban a aquellos que temía del mundo real. Estar en el Bosque Prohibido la aislaba del mundo y ahí no tenía que enfrentar decisiones que no se encontraba preparada para tomar y la asustaban más que cualquier ser que podía encontrar allí.
Cuando llegó a un pequeño claro que conocía de memoria, se detuvo. Se desprendió la capa de invisibilidad y pudo sentir la fresca brisa que corría y se reprendió por no haber llevado más abrigo que la ligera túnica que tenía sobre el uniforme "pero no me serviría de mucho" se recordó Hermione, ya que también comenzó a desprenderse del resto de sus ropas.
Cuando se encontró completamente desnuda se acercó a un arroyo que pasaba por un costado del claro, no era nada profundo, Hermione metió ambos pies en él y solo se sumergió hasta diez centímetros debajo de sus rodillas. Un escalofrío la sacudió y se erizó toda su piel, era casi verano pero no por eso no le iba hacer frío estar completamente desnuda con los pies mojados, más la brisa que había aumentado moviendo su cabello ondulado. Se encontraba iluminada por la luna en partes, ya que unos pocos árboles no permitían el paso completo de su luz. Antes de que metiera por completo los pies al agua se pudo ver el destello de una delicada tobillera de oro en su pierna izquierda.
-Bueno Hermione es hora de hacer un chequeo para ver si está todo en orden- se dijo murmurando apenas.- encontrarse completamente despojado de la ropa… ¡listo! Claro que ya hechicé la tobillera para que se acomode al tamaño de mi tobillo, nunca me la podría sacar… ehm… que más; parte del cuerpo en el agua y fuera de este… ¡listo!...
Y así se mantuvo por unos minutos más asegurándose que no se había olvidado de nada. Cuando estuvo completamente segura de que no se olvidaba de nada se encontraba titiritando por el frío que tenía pero ni se inmutó. Concentrada se tomó el contenido de la poción de un solo trago sintiendo como la extraña contextura pasaba por su garganta dejando un sabor agradable a su paladar. Sabía que el sabor dependía de cada persona y el hecho de que le agradara era ya un buen indicio.
Luego de que sintió que había pasado por completo la poción su garganta tomó la varita y se apuntó al corazón. Cerró los ojos y con voz pausada y sedosa comenzó a susurrar el hechizo para terminar con la transformación. Estando completamente ajena al ambiente que la rodeaba siguió pronunciando el hechizo más como un mantra durante unos cuantos minutos más, hasta que ya no lo pronunciaba sino que se lo repetía en la mente.
Luego del par de minutos comenzó a sentir suaves retorcijones en su estómago pero aquello no le impidió que siguiera pronunciando el hechizo. Solo cuando soltó la varita porque sus patas no estaban preparadas para agarrar objetos, comenzó a ser consciente de lo que la rodeaba.
El impacto que sintió del paso de la inconsciencia a ser consciente de todo lo que la rodeaba fue grande, mareada sacó sus cuatros patas del arroyo que ya casi tapaba sus patas, y se recostó en el césped a un costado. Todavía no sabía en que se había transformado pero primero debería controlar sus sentidos que estaban extremadamente agudos. Podía oler todo tipo de aromas, tampoco ayudaba que sus orejas captaran sonidos imperceptibles para el oído humano. El sentido del tacto también se encontraba más agudo, podía sentir perfectamente la brisa que jugaba con su pelaje, pelaje que la mantenía tibia, a temperatura perfecta; también sentía la tierra que se desprendía del suelo por el imperceptible movimiento casi involuntario de sus pequeñas garras.
Cuando sintió que podía controlar burdamente los sentidos del olfato y la audición se permitió abrir los ojos para acostumbrarse de la semioscuridad que había. Pero se llevo una gran sorpresa cuando pudo comprobar que veía mucho mejor que antes, con mayor nitidez y claridad, pero aquello que no lograba distinguir por completo con su visión parecía complementarse con sus demás sentidos haciendo una extraña sensación, ya que sentía como si los olores y los sonidos terminaban de completar su visión… con los ojos… dándole "colores" a su vista. Vista, que no perdía por completo la distinción de colores pero que si se había vuelto más "ligera" por decirlo de alguna manera.
Aquellas sensaciones casi inexplicables en expresiones humanas la tenían embelesada a Hermione, pero luego de un momento decidió dejar de explorar el espacio y comenzar a descubrirse. Tenía patas largas y ágiles, la pata trasera izquierda llevaba su tobillera ahora ajustada al tamaño que tenía; su pelaje era castaño entre oscuro y claro, suave, no era ni muy largo ni muy corto. Tenía cola larga como descubrió luego de unos segundos de perseguírsela de manera simpática y curiosa como si fuera un perro medio torpe jugando, todavía no podía controlarla completamente, pero un ruido la alertó.
Se mantuvo atenta a otros sonidos, pero solo escuchaba cerca a unas lechuzas levantar vuelo así que sin darle más importancia al sonido que la alertó continuó con su auto descubrimiento. Todavía no estaba segura de que animal era, asique se acercó al arroyo mientras olisqueaba un poco con su hocico.
La imagen que le devolvió el arroyo fue la de un lobo de mediana estatura, tirando a pequeña. Por un momento no estaba segura si era o no una loba, ya que tenía más parecido a un Husky Siberiano de tonalidades marrones y le parecía más raro un lobo de color castaño, tenía la imagen mental de aquellos animales en tonalidades grises, de blancos a negros. El hocico alargado, las patas no tan delicadas sino prácticas y la figura más estilizada y salvaje terminaron por confirmarle la idea. Era una loba. Sus ojos avellanas tenían un destello casi dorado que le daba apariencia más salvaje. Sus orejitas paradas como las de un Siberiano, solo que un poco más estilizadas, le daban un aspecto juguetón. Su cola peluda se movía de un lado a otro como haría más un perrito entrenado que una fiera loba, claro que Hermione era consciente de que nunca podría dar un aspecto rudo o muy salvaje.
Hermione se alejó del arroyo sintiéndose muy ágil y liviana. Yendo para donde se encontraba su ropa que le daba de lleno la luz de la luna. Y cuando fue consciente de la luna tuvo unos grandes deseos de llorar, su instinto animal la hizo llorar a la luna con aullido profundo pero suave. Mientras más le aullaba a la luna se sentía más conectada con el entorno que la rodeaba y una extraña energía la recorría. A los lejos se escuchaban otros aullidos lo que hicieron que aullara con más ahínco, en sintonía con ellos, conectados todos por aquella esfera brillante en lo alto del cielo.
Al cabo de unos minutos, Hermione, decidió comenzar a practicar la transformación de vuelta, porque sabía que la primera vez no era perfecta y podían quedar partes animales. Con esfuerzo se concentro en ser consciente de cada parte de su cuerpo y pensó en ella como humana, en cada rasgo físico. Al instante que comenzó a recordarse sintió estirones por todo su cuerpo que luchaba por volver a su forma original, claro que esta vez sí sintió todo el proceso y sintió dolor. Un aullido desgarrador dejó salir de su garganta que se iba convirtiendo en un gemido de dolor mientras terminaba la transformación, el estupor del hechizo la había vuelto por un tiempo completamente ajena de cualquier sensación. Sabía que las primeras transformaciones iban a doler, hasta que su cuerpo se acostumbrara y se volviera un acto natural.
Cuando dejó de sentir que algo se estiraba o se contraía abrió los ojos. Vio sus piernas y brazos, estaban como la última vez que recordaba, se encontraba semi agachada en el suelo. Se irguió por completo con un gesto elegante y comenzó a caminar hasta el arroyo, completamente desinhibida por su desnudez, sabía que además de pequeños animalitos no había nadie a la vista, asique había dejado de lado su pudor.
Al estar cerca del arroyo se agachó para poder ver el reflejo de su cara en el agua. Sus sentidos se habían humanizado, pero igual sentía que estaban más agudos que antes, su vista era mejor y le permitía una visión clara de su reflejo. Su boca, ojos y nariz estaban en su lugar, no tenía ninguna forma extraña, bajó un poco más la cabeza y encontró el primer problema. Dos tiernas orejitas de lobo adornaban su cabeza. La imagen que proyectaba era extraña, una de sus orejitas atenta a los ruidos se mantenía levemente de costado y a la otra parecía picarle su cabello porque daba pequeños tics.
Cuando se volvió a parar para tratar de terminar con su transfiguración algo suave y peludo le rozó una pierna, lo que hizo que saltara sobresaltada. Comenzó a girar en círculos ya que aquella cosa parecía esconderse tras su espalda hasta que pudo agarrarla y le dio un tirón. Cayó sentada y sintió un fuerte dolor en su cola, porque, efectivamente aquél era su segundo problema, la cola tampoco había desaparecido. Al ser consciente de lo que acababa de hacer comenzó a reír suavemente mientras se paraba de nuevo.
Ya más calmada cerró los ojos y se concentró en hacer desaparecer sus orejas y su cola. Cuando creyó haberlo conseguido volvió a controlar su reflejo, esta vez estaba todo en orden.
Durante un par de horas más trató de perfeccionar su cambio de mujer a loba y al revés. Luego de la primera hora ya se transformaba por completo, sin dejar ninguna extremidad humana o animal, dependiera el caso. Y luego de la segunda hora decidió que estaba bien por aquella noche, volvió a su forma humana e hizo aparecer con su varita una pequeña bolsa, luego metió toda su ropa, la capa de invisibilidad y por último su varita. Quería volver como loba así utilizaba sus patas ya que sentía un exceso de energía.
Cuando se convirtió en loba tomó con el hocico la bolsa y la fue pasando hasta quedar ajustada en su cuello, manteniendo el peso de la misma con su lomo. Luego de haberse fijado si estaba todo en orden comenzó a correr en dirección al castillo.
Una vez fuera del claro ya no se encontraba para nada tan iluminado el camino, pero ella podía ver a la perfección y no tenía necesidad de aminorar el paso, si no lo veía podía oler el tronco que esquivaba y así sucesivamente. Cuando salió del Bosque Prohibido comenzó a correr más rápido porque no quería ser vista, quedando entre las sombras, pero dejándose a la luz de vez en cuando. Su tobillera resplandecía por el reflejo de la luna, eran diferentes cadenitas entrelazadas de manera irregular con una pequeña que colgaba y terminaba con una luna.
Cuando llegó a la habitación de mujeres se hecho rendida en la cama y sin siquiera ponerse el pijama se quedó dormida.
Al otro día cuando Ginny preocupada por ser mediodía y ella aún no despertaba, la fue a despertar se encontró con que Hermione estaba completamente desnuda boca abajo sobre la cama durmiendo. Sus pies y sus brazos estaban manchados con tierra y su cabello estaba más alborotado de lo normal.
-Hermione… Hermione…- llamaba suavemente Ginny para despertarla, pero al no ver respuesta su impaciencia comenzó a ganarle hasta gritarle.- ¡HERMIONE!
-Ahhhh… ¡auch!- exclamó Hermione al caerse de la cama sobresaltada, luego de unos instantes desconcertada vio a Ginny y se volvió a ver descubriendo que estaba completamente desnuda. Sonrojada se tapo con el acolchado de su cama.- Ehm… ¿hola Gin?
-Luego Hermione, ahora me vas a tener que explicar un par de cosas, sacando el hecho que dormías completamente desnuda… ¿acaso te agarró necesidad de jardinería a la mitad de la noche o solo querías jugar con tierra?- preguntó Ginny con una sonrisa traviesa. Ella era una "buena infringidora de la leyes del colegio" como se auto proclamaba, orgullosa de su parentesco con los mellizos y haciendo honor a la sangre. Y como era tan buena, podía oler una travesura o una acción mal hecha a kilómetros, y por eso ahora, sabía que Hermione le iba a tener que explicar muchas cosas… muchas.
Continuará…
¡Hola! ¿Cómo andan los preparativos para las fiestas? Yo muy emocionada la verdad, como había dicho acá les traigo un capítulo regalo. Creo que es el más largo que hice y espero seguir aumentando de tamaño conforme vayan pasando los capítulos.
Por falta de inspiración no se me ocurrió un hechizo para la transformación, además que no tengo nada de conocimiento del latín y bueno me hubiera gustado una frase así. Este capítulo no tiene mucha acción, pero para mí era necesario describir el momento en que se convierte en animaga, además que me pareció muy divertido, pero no me fío mucho porque no estoy en una posición muy objetiva, por eso me gustaría saber ¿qué piensan?
Gracias por los reviews! Animan mucho y motivan también bastante. Pero como ya les dije escribo por placer y para entretenimiento de ustedes.
También les aviso que bueno, a pesar de que trato de mantener la personalidad lo más fiel a los libros, también es cierto que los describo como yo los veo, con sus deseos ocultos, miedos y motivaciones; por eso tal vez hayan reacciones que no esperen y agregue también características.
Si leyeron hasta acá son unos grosos… jajaja, expresión demasiado argentina. MUCHAS FELICES FIESTAS!!! DISFRUTEN EN PAZ!!!
Gracias por todo!!
Nos vemos en el próximo capítulo!!
trini
