Capítulo dos. Avisos

Simba rogaba a los grandes reyes del pasado le hablaran acerca de lo que era la Nada pero esa noche las estrellas callaron; estaba a punto de retirarse de nuevo a la Roca del León cuando el viento comenzó a cambiar.

El rey olfateo el aire, eso ya lo había vivido antes, estaba seguro; de pronto…

"Simba" era la voz de Mufasa.

Simba levanto la vista de nuevo a las estrellas, y como había pasado hacía tiempo cuando más necesitaba el consejo de su padre, la imagen del gran rey Mufasa apareció para darle consuelo, ahora delineado por las estrellas en ese cielo nocturno.

Padre- dijo Simba- ¿cómo se derrota a la Nada?

"No fue en mi tiempo- dijo el fantasma del león- ni en el tiempo de Ahadi mi padre, ni en el de Mohatu su padre, Simba solo los grandes reyes pueden detenerla… recuerda eso cuando se presente…"

Una vez más la brisa se dejo sentir alborotando la melena de Simba, después solamente el silencio, de la imagen del gran rey Mufasa no había rastro.

¿Qué fue eso, el clima?- preguntó Rafiki sentado sobre una roca.

Una pista, me parece- dijo Simba- me gustaría que hablaran sin enigmas…

La mañana siguiente fue muy diferente a cualquier otra mañana en el África de los leones… la neblina matutina no había desaparecido como lo hace el rocío al sentirse el sol, al contrario dejaba cierto frío en el ambiente.

Así empezó todo cuando la Nada estaba a punto de llegar- dijo Bhati.

Zazu- ordenó Simba- revisa que las manadas estén bien, si hay algún cambio en ellas avísame.

Sí su alteza- dijo el mayordomo alejándose al vuelo.

Bhati ¿Qué fue lo primero que paso cuando la Nada llegó?- preguntó Simba.

Los manadas no se movieron de donde estaban, el río comenzó a secarse, el frío aumento y finalmente –dijo Bhati- con el rugido de un león la Nada llegó…

En ese caso no hay mucho tiempo- dijo Simba- Timon, Pumbaa; ustedes revisen el río.

Como quieras Simba- dijo Timon montando a su inseparable Pumbaa.

Nala- continuo Simba- tú y mi madre quédense en la Roca del Rey lo mismo que Sarafina, una escolta de leonas se quedaran con ustedes, las demás se dividirán en grupos de tres, revisen cada parte del reino, cualquier cosa que les parezca extraña me la reportan.

Las leonas asintieron.

¿Rey Simba, y yo?- preguntó Bhati.

Tú me acompañaras a ver a Rafiki- dijo Simba- mi padre dijo que solo los grades reyes del pasado pudieron detenerla; Rafiki debe saber como la detuvieron ellos… ¡Andando!

Todos se movilizaron para hacer lo que el rey hacía.

Las cálidas tierras de los leones se sentían cada vez más frías, más avanzaba la mañana más frío se sentía, la misma neblina matutina seguía cubriendo más y más las planicies del reino.

Las manadas no se habían movido de donde se encontraban como reportó Zazu al ver a los dos leones machos corriendo hacia el árbol de Rafiki.

Zazu, regresa con Nala a la Roca del Rey, si pasa algo avísame- dijo Simba sin detenerse.

Timon y Pumbaa también habían encontrado que el río corría más lento que de costumbre, Simba los mandó con las demás suricatas, que todos se movilizaran a la Roca del Rey había sido la orden de su majestad.

También las leonas llegaban reportando que los animales estaban inquietos, que algunos habían creído ver sombras entre los arbustos como si se trataran de depredadores pero ninguno podía asegurar que era.

Una vez más Simba mando a las leonas de regreso a la Roca del Rey.

¿Serán hienas?- preguntó Simba.

No lo creo- dijo Bhati corriendo al lado del rey- no sé que son esas sombras pero también aparecieron en mi hogar cuando la Nada llegó.

En ese caso debemos apresurarnos- dijo Simba.

Frente a ellos ya se podía ver el árbol de Rafiki.

El mandril ya los esperaba abajo.

Rafiki, ¿Cómo detuvieron los grandes reyes del pasado a la Nada?- preguntó Simba.

Sólo ellos lo saben- dijo el sabio mandril.

¿No lo sabes o no quieres decirnos?- preguntó Bhati sin entender.

Sólo los grandes reyes del pasado pudieron detenerla y solo ellos podrán decirles el como lo hicieron- dijo Rafiki.

Simba y Bhati sabían que Rafiki estaba diciendo todo lo que sabía así que no tuvieron más remedio que regresar a la Roca del Rey.

El sol no calentaba la tierra, los animales parecían tener miedo de algo que no veían, el agua del río estaba en los niveles más bajos, la niebla continuaba presente, Simba y Bhati sentían como si algo los estuviera acechando desde las sombras que proyectaban los arboles, hasta los mismos arbustos parecían atemorizantes.

Al llegar a la Roca del Rey las leonas parecían nerviosas, Timon y las demás suricatas estaban pegadas a Pumbaa como si el jabalí los pudiera proteger mientras Simba llegaba.

Nala se acerco a Simba también había miedo en sus ojos verdes.

¿Qué esta pasando Simba?- preguntó Nala con una nota de temor en la voz.

Simba abrió la boca para decirle a Nala que todo estaría bien pero ningún sonido salió de sus fauces, el rugido de un león se dejo escuchar silenciando al rey.

Simba y Bhati salieron a la entrada de la Roca del Rey para observar todo el territorio, la neblina cubría prácticamente toda la tierra, y sobre ella, arrastrándose como una serpiente una sombra más negra que la misma noche.

Los pájaros y demás animales quedaron en silencio, Simba comprendió que eso debía ser la Nada, entró rápidamente a la cueva solamente para ver que las leonas estaban echadas sobre la roca temblando de miedo, Hasta el mismo Kopa parecía estar muy triste lo mismo que las suricatas, el jabalí y Zazu.

Así ataca la Nada- dijo Bhati desde la entrada.

¿Por qué no nos afecta a ti o a mi?- preguntó Simba.

Tal vez porque yo ya la vi- dijo el león-y porque usted desciende de los grandes reyes del pasado, creo.

Simba no sabía si eso sería verdad, pero no tuvo tiempo de sacar conclusiones, la sombra avanzo sobre la roca hasta llegar a donde ellos estaban.

Simba y Bhati rugieron pero no paso nada, la sombra se detuvo y lentamente comenzó a tomar forma… Simba no pudo evitar abrir los ojos al máximo por la sorpresa de tener a la Nada frente a él…

Continuara…