Capítulo 3
De vuelta a la realidad.
Al salir de la chimenea de su departamento, Alice miró a su alrededor: la estancia estaba llena de ropa regada en el suelo, de hombre y de mujer. Al parecer Angelina había tenido compañía después de abandonarla en la fiesta de Harry, pero no se preocupaba por ello. Cuando entró en su habitación, pudo ver a un bulto en su cama entre la obscuridad. Por un momento se asustó, pero luego pesó que tal vez se le hubiera olvidado recoger el reguero de ropa que hizo mientras buscaba qué ponerse esa tarde. Al prender la luz, vio que había un hombre desnudo metido en su cama, y éste se despertó.
-Alice… perdona- Oliver se puso en pie y buscó algo con que cubrir su desnudez-, Angelina dijo que tal vez no regresarías.
-Bueno… no iba a hacerlo porque creímos que Fred estaría aquí.
-Ella creyó que él vendría, por lo que me mandó a aquí.
-¿No creyeron que notaría el desastre que dejaron en la estancia?- Por la expresión de su rostro, ella comprendió que ese detalle debía habérseles olvidado. Después, él se marchó. Alice le explicó que Fred no se presentaría esa noche, y con seguridad esperaría hasta ver a Angelina en el ministerio para hablarle, por lo que podría dormir en el sofá, sin embargo, él no quiso aceptar el ofrecimiento.
Cuando los primeros rayos de sol iluminaron Grimmauld Place, Hermione fue la primera en levantarse. Ron estaba abrazándola cuando abrió los ojos, así que se movió cuidadosamente para no despertarle. Tenía una expresión de felicidad, como si la noche anterior hubiera sido la mejor desde hacía mucho tiempo, y tenía razón. Tomó una rápida ducha y bajó con dirección a la cocina: era la primera vez que en mucho tiempo que debía preparar el desayuno para cinco personas, así que debía de ser perfecto… además debía impresionar a cierto merodeador. Al entrar en la cocina, vio sus esperanzas derrumbarse.
-Buenos días- Remus leía el ejemplar del diario matutino mientras bebía algo de té.
-Has madrugado- dijo ella sin demostrar mucho interés.
-No, más bien no he dormido bien.- Hermione lo miró con duda-. Digamos que los ruidos de anoche no dejaron que mi sueño se recuperara- ella se sonrojó… ¿los había escuchado?- No te pongas así: tu habitación está sobre la de Sirius… la de Harry está sobre la mía.
Hermione hizo memoria de las personas que se habían quedado hasta tarde en la celebración, y las últimas mujeres habían sido ella y Ginny… ¿Sería posible que al fin Harry hubiera pasado la noche con Ginny? Quería ir a su habitación y verlo con sus propios ojos, pero se contuvo. Entonces sería desayuno para seis. Remus la miró mientras usaba la magia para preparar unos deliciosos hot cakes con un sabor a frambuesa… sus favoritos.
-Me encantan- dijo cuando vio que agregaba la fruta a la masa.
-Lo sé- lo miró con coquetería mientras hacía que la mezcla se revolviera mejor.
-¿puedo preguntarte algo?- ella asintió-, ¿por qué dejaste los estudios superiores?
-Yo…- trató de decir con la cabeza gacha-, tú sabes por qué lo hice.
-Tengo una vaga idea- La miró con deseo. Quería dejarse de rodeos y hacerle el amor en esa cocina, en ese momento, sin importarle que Ron estuviera en esa casa
-Lo hice por ti…- se sinceró-, por que ibas a quedarte aquí, conmigo, y quería dedicarme a ti, a hacerte feliz… pero te fuiste, y no viniste a dormir una sola noche… te olvidé, hice mi vida con Ron, y ahora lo consiento a él.
Remus la miró: podía ver el deseo en sus ojos, y podía sentir el amor que aún sentía por él, pero algo en ella le impedía verlo, o solamente quería hacerle creer que era así. Se puso en pie y se acercó a ella; comenzaba a calentar la sartén para preparar el desayuno, procurando que él no se acercara lo suficiente para ponerla nerviosa.
-No tienes que hacer esto- le dijo insinuando que él había regresado y que podían continuar lo que tuvieron hacía dos años.
-Eres la persona menos indicada para decirme lo que tengo o no que hacer- lo miró con enfado. No podía irse de su lado y ni siquiera enviarle una nota o algo durante dos años, y regresar y pretender que nada había pasado.
-¿de qué hablan?- Sirius había despertado. Parecía haber descansado muy bien, aunque después de dos años de estar apelando su libertad, hasta en la calle hubiera dormido bien.
-Buenos días, Sirius- dijo ella acercándose a besarle la mejilla.
-Le decía a Hermione que sé cuánto le gusta estudiar y aprender… así que debía regresar a ello- Ella lo miró con enfado: era absurdo que le ocultara eso a Sirius, pero ya en un mejor análisis, ella no se lo había contado a Ginny.
-Te serviré tu desayuno.- Sirius miró el ejemplar del diario en donde aparecía él en primera plana: no todos los días un peligroso criminal era liberado por pruebas que lo declararan inocente, así que debía ser del dominio público… además Sirius era ya una leyenda, sobre su traición a sus amigos y ser el primero en escapar de prisión… cualquiera que lo viera en las calles podría hacer un llamado a las autoridades.
Harry entró en la cocina apresuradamente: sin antes saludar a los presentes, se dirigió a Hermione y le habló al oído:
-¿Ron sigue en tu habitación?
-Sí, ¿qué sucede?
-Bueno… Ginny y yo dormimos juntos.
El rostro de la chica se iluminó: al fin había ocurrido que Harry estuviera con su amor, y Ginny había sido muy astuta en no dejarlo ir en busca de alguien más.
-Es grandioso- dijo casi en un susurro.
-Sí, seguro… ¿qué va a decir Ron?
-Yo me ocupo de eso, no te preocupes.- le dio una sonrisa.
Harry giró hacia los otros dos y los saludó con cortesía. Sirius le hiso un par de bromas referente a las prioridades que parecía estar escondiendo, pero Harry solo rió nervioso sin darles ninguna explicación. Hermione les sirvió el desayuno a los tres, y les dejó solos: se dirigió a su habitación con la esperanza de que Ron no se hubiera encontrado a Ginny aún; para su buena suerte, al entrar en la habitación, él apenas iba saliendo de la ducha. Después de darle un tierno beso de los buenos días, él salió al corredor y tomó el camino a su dormitorio. Ella lo acompañó, lo que le causó extrañeza.
-Escucha… debo decirte algo- se sentó en la cama mientras él se dirigía al armario.
-¿pasa algo?- su cara mostraba preocupación: tal vez había llegado el momento en el que terminaría su relación.
-Si… pero nada de qué preocuparse- Lo miró con ansiedad.
-Bueno… suéltalo- se encontraba nervioso por lo que le pudiera decir.
-No quiero que te enojes, y no quiero que salgas medio desnudo de esta habitación, pero… Harry y Ginny pasaron la noche juntos- en el rostro del joven no hubo reacción- es decir… en la misma cama- nuevamente sin reacción-, Ron: tuvieron sexo
-Ya entendí, no necesitas explicármelo detalladamente- siguió vistiéndose-, lo que no entiendo es por qué me lo dices tú… es más, no tendrían que darme explicaciones: es su vida y pueden hacer lo que quieran… o ¿acaso Harry les tuvo que decir a mis hermanos que tú y yo pasamos las noches en la misma cama?
-Bueno… no pero entiende que es tu hermana menor, y él es tu mejor amigo
-Mira: no me molesta que se acueste con Ginny, pero si en algún otro momento veo a otra mujer en su cama, entonces tendrá problemas.
En eso tenía razón: todos en esa casa sabían perfectamente que Harry pasaba cada noche con alguien diferente, pero Hermione era la única que estaba segura de que ahora que Ginny formaba parte de la vida sexual de su amigo, él no la cambiaría por nadie.
Cuando volvieron a bajar, Ron miró a Harry con dureza al tomar asiento en la larga mesa. Los dos merodeadores no supieron si preguntar sobre lo que ocurría o desviar la atención de los jóvenes, por lo que mejor guardaron silencio. Antes de comenzar a comer del plato que Hermione le había servido, le habló a Harry:
-Me alegra que te decidieras a estar con ella… pero si te metes con alguien más antes de terminar con Ginny, haré de tu vida un infierno.
Harry sonrió: no pensaba engañar a Ginny ni en un millón de años, y el consentimiento de Ron para seguir con ella era importante, pero aún le quedaba una duda sobre ese asunto; sabía que Ginny había estado con otro hombre antes que con él, lo había sentido la noche anterior, pero ¿quién había sido ese hombre? Los merodeadores se miraron atentamente: sabían de la posible relación de Harry con Ginny, pero no habían tenido tiempo de ponerse al corriente, aunque claro que con esas palabras pudieron ver que ya habían pasado una noche juntos. Hermione pudo ver en el rostro de Sirius una expresión muy parecida a la que tomaba Remus cuando le hablaba de Ron: ¿sería posible que Sirius sintiera algo por Ginny?, no, era demasiado joven para él… aunque la diferencia de edades no era mayor a la que había entre Remus y ella…
Ginny entró en la habitación: vestía el pantalón de una de los pijamas de Harry y una camisa del mismo. Pasó por alto a los merodeadores que eran los más próximos a la puerta de la cocina, y se aproximó a Harry para besarlo. Hermione pudo ver que Sirius bajaba la mirada para evitar la escena. Luego, la pelirroja tomó el puesto junto a Harry.
-Buenos días- dijo sonriente.
-Sí, ya vimos- todos pudieron notar el sarcasmo de la voz de Sirius, pero Ginny no le dio importancia. Hermione le sirvió su desayuno y tomó el puesto junto a Ron
-¿Qué hay de nuevo?- dijo la pelirroja dando un sorbo a su jugo de calabaza
-tú dinos- contestó Ron. Luego recibió un codazo.- ouch- dijo mirando a Hermione
-Le decía a tu hermano- salió Hermione- que sería bueno que tomaran vacaciones.
-Si- completó Sirius-, los tres…cuatro…- dijo mirando a Remus- han trabajado mucho últimamente, tal vez pudiéramos ir a un viaje todos juntos.
-No va a ser posible- dijo la pelirroja-: vallan ustedes, yo aún tengo en las manos la investigación de los padres de Draco. Él quiere que les ayude a salir.
-El pobre ha estado muy presionado- agregó Ron.
-Deberíamos ayudarle. Después de todo, él es solo una víctima más- Remus miraba a Harry con severidad.
-El único que puede ayudarle es Snape… pero no está seguro de querer hacerlo.
-Tal vez alguien pueda persuadirlo- Ginny miró a Hermione con complicidad. Los demás la miraron con duda.
-No. En el momento que dejé el castillo me aseguré de no tener que hablarle nunca más.- respondió ésta.
-No tienes que hablarle, solo metete en su cama.
-¡Ginny!- dijeron el resto al unísono.
-¿qué? Todos saben que Snape está tan enamorado de Hermione como alguna vez lo estuvo de Lily.
-¿Desde cuándo resuelves todo con sexo?- insinuó Ron.
-No me voy a meter con él- aseguró Hermione-, no desde su descarada forma de decirlo.
El día de su graduación de Hogwarts, el entonces director del colegio se había acercado a ella. Después del discurso de lo orgulloso que se sentía de ella, la invitó a su oficina para plantearle una oferta generosa: ahí, después de hablarle sobre las cartas de recomendación que había enviado a diferentes colegios superiores, le dijo que era muy hermosa. Cuando intentó besarla, ella se rehusó rotundamente, pero eso no lo detuvo: intentó llevar eso a un nivel más alto al frotar uno de sus pechos. Afortunadamente había sido la última vez que lo había visto, y no retiró las cartas de recomendación pues le llegaron al menos diez solicitudes aprobadas, pero no volvería a verle y menos para pedirle un favor que terminaría pagando de esa manera… si fuera Remus sería distinto.
-De igual modo háblale- miraron a Sirius con sorpresa-. Al final de todo, los Malfoy ayudaron mucho con las investigaciones tras la muerte de Voldemort… solo necesitan que alguien con influencia lo recuerde, y si Snape te ama como Ginny dice, no será necesario que te acuestes con él… solo pídeselo.
Hermione lo pensó de esa manera: después de todo, Snape no había impedido que los padres de Harry fueran felices, por lo que no se rehusaría a ayudarle si de ello dependiera su felicidad, solo que no era así. En tal caso, debería de Draco pedirle el favor, pero era demasiado orgulloso para hacerlo, ya que sería aceptar que necesitaba ayuda. Si Hermione le pedía a Snape que abogara por los Malfoy, podría decir que entró en razón y decidió decir la verdad, y Draco no se sentiría menos y todos saldrían ganando… ¿y si no era así? No había sido muy sutil al insinuársele en la oficina del director, y quizás no la amaba, si no que solo la deseaba…
-No lo sé- dijo al fin.
-Te acompañaré.- se ofreció Remus-, así no intentará nada.
Ella lo miró: en sus ojos vio la posibilidad de estar con ella, pero no le sería tan fácil. Por Merlín, es tan predecible: la salvaría de las garras de Snape y le pagaría estando con él… de ninguna manera quería deberle algo a Snape, pero no quería darle la más mínima entrada a Remus.
-No te molestes… no planeo ir. Además estarás muy ocupado buscando empleo.
-Que hostil- agregó Sirius con un dejo de burla en la voz
-Hablo en serio: ustedes dos deben buscar un empleo que aporte algo a esta casa, pues no podremos mantener a cinco con el sueldo de dos.
-¿Qué dices tú?, ¿no buscarás empleo?- repuso Remus con reproche.
-Mi trabajo está aquí, en dejar esta casa en las condiciones en las que la encontraste. ¿O piensas que el polvo de tu habitación se limpia solo?
-No, no solo, con un movimiento de varita
-¿menosprecias mi trabajo?
-solo digo que una mente como la tuya se desperdicia limpiando una casa cuando podrías ayudar a personas inocentes de Azkabán, o a cuidar enfermos, o incrementar el conocimiento, o algo
-Lo que yo haga de mi vida no es de tu incumbencia, pero si vamos a vivir bajo el mismo techo, sería bueno que todos colaboráramos aunque sea un poco.
-Tal vez no quiero vivir bajo el mismo techo que tú
-Tal vez no debas
-Tal vez deba mudarme a otro lugar
-Sería una buena idea
-O tal vez tú y tu novio deban ir a otra casa a hacer sus cosas.
-Remus…- Sirius trató de detener la discusión
-Lo dices porque estás celoso
-¿enserio?, ¿de quién?, ¿de Ron?
-Sí.
-¿porqué lo estaría?
-Porque le doy las horas de placer que quisieras tener conmigo.
Todos se miraron nerviosos.
Espero les haya gustado este cap. Lamento mucho el retraso en la publicación y prometo ponerme más viva con ello. Dejen RR. K tengan lindo día.
Kiss kiss
