Capítulo 2
Despertando nuevos instintos.
Ginny fue la primera en retirarse cuando solo quedaban ellos cuatro en la sala común. Harry había podido mantenerse alejado de lo que había ocurrido con Cho tras el contrafuerte para no permitirle a su cuerpo que lo traicionara. Se despidió de la pelirroja con un terno beso: ella le acarició el cuello con ambas manos mientras él se debatía entre el deseo que Cho le había impuesto. Recorrió la espalda de la pelirroja reprimiendo el impulso de tomarla en ese instante. Cuando se perdió escaleras arriba, puso su mejor cara y volvió con los otros dos.
-Harry- rompió Ron-, hay algo de lo que quiero hablarte- el aludido miró a Hermione, quien evadió la intención y se recargó en el sofá-. Sé que hemos sido amigos desde hace mucho tiempo pero durante los próximos minutos, no te hablaré como tal, sino como el hermano de Ginny.
-Bien- dijo sin saber hacia dónde lo llevaría esa conversación.
-Quiero que entiendas que no importa lo que hayamos pasado en los años anteriores; si te atreves a lastimar a mi hermana, voy a hacer que desees que Voldemort te hubiese matado.
-Bien- y guardó silencio por un momento: Hermione parecía indignada, como si no estuviese de acuerdo con la plática "de hombre a hombre" que había entablado con Ron-. ¿Volvemos a ser amigos?
-Seguro- lo miró sin saber a qué se refería: Harry sonrió.
-¡No vas a creer lo que me dijo el hermano de Ginny!- se mofó.
Soltó una risa potente, ocasionando que Ron se enfadara, pero cuando percibieron la risa escondida, se puso en pie y la miró con reproche. Guardaron silencio por un momento, pero temeroso de decir que no quisiera, decidió evadir y se marchó a su habitación. Harry le sonrió a Hermione, pero ésta no correspondió.
-Sabes a qué se refiere- Harry guardó silencio, tratando de enviar un mensaje de incertidumbre-. Me dijo que no le quitabas la vista de encima a Cho, y pude ver que ella seguía el mismo camino que tú al salir del gran comedor.
-¿Se lo dijiste a Ron?
-No le di importancia hasta ahora- lo miró con severidad, y él bajó la cabeza. Se acercó hasta él y le puso una mano en el hombro.- ¿Hay algo de lo que quieras hablar?- no obtuvo respuesta-. No soy ninguna tonta, Harry: sé que algo te está molestando.
-No eres precisamente a quien quiera decírselo.
-Normalmente, ¿a quién se lo dirías?
-A Ron, solo que después de la amenaza…
-Y, normalmente, ¿quién sería tu plan B?
-Tú, por supuesto, pero…
-Nada- lo interrumpió-. Por más lealtad que les merezca a ellos, es evidente que no tienes con quien hablar- no respondió-. Si prometo no decirles nada, ¿me dirás qué es lo que te preocupa?- dudó por un momento, pero asintió-. Entonces, lo prometo.
Harry respiró profundo. No tenía a nadie más a quien acudir y el tormento estaba a punto de terminar con su autocontrol; Hermione era la única oportunidad que tenía para no perder la cabeza.
-Dijo que me ama.
-¿Ginny?
-No, Cho- Hermione se petrificó-. Lo sé, pero eso no es todo. Yo… la besé.
-¿Tú qué?- estaba más extrañada que enfadada.
-Fue extraño… estaba tan hermosa, y tan cerca, y todas las cosas que dijo…
-¿Qué cosas?
-¿Aparte de lo del amor?- se mofó- Me pidió una oportunidad para demostrarlo, y todo lo que está dispuesta a hacer por mí.
-Y entonces la besaste.
-No, pensé en Ginny. Ella se acercó… podía sentir cómo respiraba, y sus lágrimas…
-Espera un segundo- no daba crédito a sus palabras-, ¿la besaste porque estaba llorando?
-No… en realidad no importa cómo estaba ella… yo estaba…- y no dijo más.
-¿Cómo?
-Yo…- dudó-, ansioso- Hermione enarcó una ceja-. Excitado.
-¿Y el beso?
-Fue… ¡por Merlín!, si ella no me detiene…- y dejó que Hermione completara la frase. Ella comprendió a qué se refería, pero no le gustó el resultado.
-¿No ves lo que trata de hacer?- él salió de la fantasía que había comenzado a correr para mirarla, sin comprender de lo que se trataba-. Está tratando de ganarte con el sexo.
-¿A qué te refieres?
-Ella no te ama, solo quiere que la desees para poder tenerte bajo su control.
-No hables así de ella- dijo molesto. Hermione comprendió que Cho estaba logrando su objetivo.
-Si te amara te dejaría en paz, como Ginny- él dejó el enfado de lado para poder comprender a lo que se refería. Hermione supo que había dado en el clavo-. Ella ha estado enamorada de ti por, ¿cuánto?, ¿siete años? Y cuando estabas con Cho, dejó que las cosas siguieran su curso sin entrometerse.
Harry comenzó a recordar el día que conoció a Ginny, en el andén, en su primer viaje a Hogwarts: había pasado completamente desapercibida. El segundo año, él no había podido conocerla mejor, e incluso no se preocupó por ella hasta que supo que había sido llevada a la cámara de los secretos. El tercer año, él estaba demasiado ocupado con resolver el misterio de Sirius que no la había tomado en cuenta. El cuarto año, había comenzado su enamoramiento por Cho, además de que luchaba por sobrevivir al torneo de los cuatro magos. Durante el quinto año, estaba más apegado a Cho que a nadie más… y no fue hasta el sexto año que estuvo con Ginny.
Hermione tenía razón, por más que le molestara que siempre fuera así, y jamás se podría perdonar a sí mismo si Ginny salía lastimada por culpa de sus absurdos deseos hacia una chica que no era sincera.
-Hablaré con Cho… mañana a primera hora. Le diré que no puede ser.
Hermione sonrió. Había logrado que Harry entrara en razón: era el mejor y más grande logro.
-Sabía que entenderías- le sonrió antes de subir a su habitación.
Esa noche, Harry no pudo dormir. Estaba seguro de que la decisión que había tomado era la correcta, pero aún estaba temeroso de la reacción de Cho: en el mejor de los casos, ella se alejaría, pero podría tratar de hacerle caer… ¿qué tan lejos podría llegar ella?, ¿qué tanto podría él aguantar?, ¿y si en verdad lo amaba?, ¿Sería eso posible?
-Parece que viste a un boggart- fue lo primero que le dijo Ron al verlo llegar al gran comedor.
-Algo parecido- dijo sin pensar.
-¿Dormiste mal?- Ginny parecía preocupada.
-No… ayer tuve una interesante conversación que me dejó pensando- miró a Ron, para hacerle entender que le había llegado el mensaje de la noche anterior.
-¿Con quién?- por la mente de la pelirroja cruzaron una docenas de personas entre las cuales no se encontraba su hermano.
-No tiene importancia- y miró a Hermione-. Necesito tu ayuda con algo importante- ésta asintió-. ¿Recuerdas lo que te dije ayer?- nuevamente, asintió-. Bien: quisiera que me ayudaras a encontrarlo.
Hermione guardó silencio por un momento sin entender a qué se refería. Cuando estaba a punto de pedirle una explicación, miró por encima de su hombro a Cho, y comprendió que lo que Harry buscaba era que los reuniera ella, para no despertar sospechas entre los pelirrojos.
-Te veré a las cinco en la biblioteca. Solo nos tomará un par de minutos- Harry sonrió.
-Esta es la parte en la que me dicen qué traen entre manos- inquirió Ron.
-Es algo privado- le susurró Hermione-. Si no te ha dicho nada es porque no quiere lo sepas. Y te suplico que no digas nada frente a Ginny.
Ron asintió: supuso que de ser algo malo, ella se lo diría, más sabiendo que de todos los alumnos del colegio, ella era la más sensata.
El día fue cálido, casi como si fuera primavera, para desgracia de Harry. Él gustaba de los días frescos, incluso prefería un día entero de frío invierno a estar dos horas bajo el sol. El calor no le dejaba pensar bien, incluso llegaba a turbar sus ideas y sus planes. Temía el momento en el que tuviera que enfrentar a Cho si tenía que lidiar con ese clima. A la hora del almuerzo, Ginny estuvo demasiado cariñosa con él: parecía haber tenido un buen día en compañía de Luna, pero le agradecía que se comportara de esa manera, pues así le sería más fácil terminar con Cho.
Cuando fue la hora, caminó temeroso hasta la biblioteca. Antes de entrar, dudó sobre el lugar en el que encontraría a Hermione, así que pensó en el lugar más seguro para tener una conversación sin ser interrumpidos: la zona de Criaturas Mágicas. Seguramente, siendo el primer día de clases, nadie se pasaría por ahí. Hermione no tardó en aparecer, sonriente de que hubiesen pensado en la misma sección.
-Cho vendrá en cualquier momento- Harry asintió, aún nervioso-. Me quedaré en el pasillo, solo por precaución.
-¿Cómo podré agradecerte?
-Si le dejas claro a esa…
-Hola- los interrumpió Cho. Por un momento, Hermione la miró sin estar segura de querer dejarlos solos.
-Estaré en el pasillo- aclaró antes de alejarse de ellos. Se mantuvo cerca, solo por si fuera posible escuchar lo que decían.
-Así que le dijiste sobre lo que ocurrió.
-Ron comenzó a hacer especulaciones. Hermione es discreta, no le dirá nada a nadie.
-Pero eso no significa que lo apruebe, ¿o sí?- no obtuvo respuesta-. Supuse que eso pasaría- bajó la mirada en un intento de llamar la atención de Harry-. Supongo que eso significa que terminarás conmigo.
-No se puede terminar lo que no hay- dijo con firmeza, pero aún temiendo que ella encontrara una debilidad.
-En eso te equivocas- y levantó el rostro-. No puedes ocultar lo que pasó ayer: sé que estamos en sincronía, y tal vez Granger te ha lavado el cerebro para que no entiendas lo que está pasando- él buscó algo para decirle, pero estaba tan absorto en la belleza de la joven que no encontró nada-. Te amo, Harry, y no voy a permitir que nadie ponga en duda eso. Ese beso… bueno, es evidente que aún sientes algo por mí.
-No puedo hacerle eso a Ginny…
-Termina con ella, entonces. Si te preocupa que salga lastimada de esto, de lo que aún hay entre nosotros… Harry- tomó su mano-, ni tú ni yo podemos negar que aún nos queremos.
-No es tan simple…- y bajó la cabeza.
-¿qué no es tan simple? Me quieres, y te quiero… ella solo está estorbándonos.
-No puedo… ella es…- y guardó silencio. La joven supo que sería más difícil de lo que había pensado.
-Comprendo el sentimiento que ella te despierta, inocencia, belleza, pero comprende que también me doy cuenta del que yo despierto en ti- él acarició el dorso de su mano sin decir nada-. Harry, mírame- y lo hizo-. Ahora dime que estoy equivocada- no dijo nada-. Si puedes mirarme y decirme que no es verdad que aún me quieres, entonces me iré y no te molestaré más- nuevamente, sin respuesta-. Entonces no esperes que no haga nada al respecto- le dio un breve beso en los labios y se alejó unos cuantos pasos antes de volverse hacia él-. Será mejor que no le digas a Hermione a menos que estés seguro de que podrá mantener tu secreto-. Y se marchó. Al pasar junto a Hermione, la miró inexpresiva.
-¿Y bien?- escuchó Harry mientras lo sucedido le daba vueltas en la cabeza.
-Me quedo con Ginny- fue lo que dijo para no mentir. Hermione sonrió, pero él no pudo quedarse para no tener el impulso de contarle lo ocurrido. Se marchó velozmente hacia el cuarto de baño para enjuagar su rostro.
Al entrar, se miró en el espejo tratando de encontrar un mínimo de sensatez, pero no le fue posible. Empapó su rostro con agua fría con la esperanza de que eso le enfriara el cerebro, pero al no verse satisfecho, golpeó la pared con los puños.
-¿Mal día?- escuchó una conocida voz tras él. Giró para ver el rostro de su antiguo enemigo.
-Los he tenido mejores.
-¿Puedo ayudar?- se ofreció mientras abría el grifo.
-No creo que seas el indicado para conocer mis problemas, a pesar de la tregua.
-Tal vez… pero siempre es mejor hablarlo a quedarse con él. Créeme, yo lo aprendí a la mala- y tuvo la intención de marcharse.
-Espera- pidió el Gryffindor-. Tal vez pueda pedirte un consejo.
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-¿En dónde está Harry?- preguntó Ginny al entrar en la sala común y percatarse de que estaban solo Hermione y Ron.
-Creí que estaba contigo- le refirió Ron. Entonces, Hermione se convirtió en el centro de atención.
-Estaba en la biblioteca, pero salió antes que yo. Creí que te buscaría- la pelirroja salió a toda prisa de la sala común.- De nada- soltó Hermione, casi sin darse cuenta.
-¿Qué se traen tú y él?
-¿Disculpa?- exclamó ella, casi indignada.
-Primero Cho, ahora tú.
-No te atrevas a compararme con ella- le dijo enfadada. Si antes había sentido algo de desagrado por la Ravenclaw, en ese momento lo único que podía sentir por ella era repulsión.
-Perdona- exclamó él en un instinto de sobrevivencia y esperó un momento para que se tranquilizara la conversación-. ¿Debo preocuparme por algo?
-En realidad no- y le sonrió-. Cho no puede ser un impedimento entre Harry y Ginny. Él ya la superó.
-Nada se te puede escapar, así que confiaré en ti.
Ante el cumplido, ella ensanchó la sonrisa y ocultó su mirada, como avergonzada por el cumplido del pelirrojo. Esto lo llamó a besarla, así que levantó su rostro con una mano y juntó sus labios a los de ella. En un principio, solo era el contacto de ambos, pero después de un momento, ella entreabrió los suyos para invitarle a entrar. Él la sujetó del cuello para atraerla hacia sí y poder acariciar su cintura sobre la ropa. Ella se aferró a su espalda mientras sentía la legua del pelirrojo juguetear con la suya; y cuando sintió que las cosas podrían llegar a otro nivel, él la apartó con brusquedad, la miró con la respiración agitada, se disculpó avergonzado y se marchó escaleras arriba. Ella se quedó sorprendida por un momento, luego triste ante el rechazo de Ron. Entonces decidió salir de la sala común, en busca de un lugar en dónde pensar sin que nadie la molestara.
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Ginny se apresuró a llegar a la biblioteca, y en contra de las indicaciones de la bibliotecaria, recorrió los pasillos a gran velocidad. Al llegar al último, tropezó con Draco y ambos quedaron tumbados en el suelo, ella sobre de él. La Gryffindor se sintió avergonzada ante la situación, pero sin saber por qué, su instinto no le dijo que se apresurara a ponerse en pie; el Slytherin, sin saber el motivo, se sintió dichoso, y su cuerpo casi lo delata. Se pusieron en pie después de un momento y ella se disculpó.
-¿A quién buscas?- ella lo miró sorprendida-. Llevas mucha prisa, lo que me dice que buscas a alguien- ella bajó la mirada, avergonzada-. Debo suponer que buscas a Harry- nuevamente, la sorpresa alumbró el rostro de la pelirroja-. Está en camino a la torre, lo vi hace un momento. Solo procura frenar entes de dar vuelta en algún pasillo- Ella sonrió y recorrió el camino de regreso a la torre, quizás más rápido que como había llegado a la biblioteca.
Draco sonrió: no podía hacerse muchas esperanzas con ella, pero si Harry estaba jugando a "qué sabor me gusta más", tal vez ella podría jugar también… solo era cuestión de encontrar el modo de decírselo.
Mientras caminaba de vuelta las mazmorras, escuchó el sollozar de una chica a pocos metros de él. Se acercó al lugar del que provenían, y se encontró con una enmarañada cabellera castaña que conocía desde hacía muchos años.
Aquí está el segundo capítulo. Espero que les guste este loco enredo y que lo disfruten mucho. Dejen sus Reviews, porfis, para poder hacerla mejor.
Kiss kiss, Annie.
