IV. Hablando con un extraño

-Me alegra que hayas venido en tu automóvil Edward porque Bella se deberá ir con tigo-dijo con una sonrisita de alguien que hace un travesura.

-¿¡Que!?¿¡ Por qué!?-dije alterada mirando a Alice si me había costado tanto no quedarme todo el tiempo mirándolo con gente cerca ¡¿Cómo lo haría si iba a estar sola con el en su auto?!

Alice me miraba con esa cara de niñita pone cuando hace algo malo ( ya que sabia que no se me daba muy bien sociabilizar y menos con un extraño) mientras yo la miraba choqueada.

¿¡¡Pero en que esta pensando!!?, no me puede dejar sola con su hermano, ¡pero si apenas lo conozco!-Esta muy concentrada en mis reclamos hasta que Alice me trajo de vuelta a la realidad.

-Si…verán, es que hoy compre algunas cosas y bueno…-dijo apuntando a su Porshe amarillo.

Edward y yo miramos el convertible de Alice y vimos que este se encontraba hasta el tope, lleno de bolsas y cosas casi rebasándose, el único espacio que apenas se veía era el asiento del conductor.

-¡Esas son algunas cosas!- dije sin poder evitar mostrar mi sorpresa, sabia que amaba las compras pero esta vez se había pasado.

-¡Ay Alice tu nuca cambias!...-dijo Edward en un suspiro.

-Bueno, bueno , no es para tanto me excedí un poco , lo admito- dijo haciendo un ademán de manos… y luego de una pausa agrego- Bien, hora de irnos.

Edward camino hasta su flamante Volvo mientras yo lo seguía, me abrió caballerosamente la puerta y yo producto al nerviosismo que tenia en ese momento, tropecé al entrar y caí de golpe en el asiento.

-¿Estas bien?-Me dijo Edward metiendo la cabeza por el lado del copiloto para mirarme mas de cerca.

-Si…si estoy bien, no te preocupes…- dije bastante avergonzada y nerviosa debido a la cercanía de Edward ¿¡Por qué siempre debía tropezarme y para peor enfrente de desconocidos!?

Edward se subió al auto y lo hecho a andar ¡que bien sonaba! Parecía que el motor ronroneaba. Recordé con mucha melancolía a mi vieja Chevy, una camioneta roja, desteñida de los años 50 que había tenido cuando era adolescente, la cual sonaba muy diferente, siempre que la echaba a andar hacia un gran estruendo.

"Mi pobre Chevy"- pensé mientras en mis labios se formaba una pequeña sonrisa.

Edward observaba a Bella por el rabillo del ojo, y cuando vio que sonreía no pudo evitar preguntarse "¿Qué estará pensando" parecía realmente divertida.

-¿Siempre has sido así de electrizante?-Me pregunto Edward, sin quitar la vista de la carretera, con una pequeña sonrisa en su rostro, sacándome de mis recuerdos, provocando que lo mirara y quedara deslumbrada unos segundos por aquella sonrisa ¡Por dios que perfecta era su sonrisa aunque fuera pequeña!

Luego de unos segundos y de haber salido de mi trance de embobamiento, procese la información y lo primero que pensé fue : "¡Que tonta se soy por embobarse así con un hombre al que conocía recién, aunque lo había visto un par de veces en fotos en la casa de Alice y aunque en ellas se veía muy apuesto, verlo en persona no tenia comparación". Lo segundo que me paso por la cabeza fue su pregunta, la cual me sorprendió y casi impulsivamente respondí:

-¿Tu también lo sentiste?-Edward asintió y con una pequeña sonrisa Bella agrego- Yo pensé que tu eras el electrizante.

Y cuando pensé que no podía quedarme más deslumbrada con las sonrisas de Edward, este al escuchar mi respuesta río por lo bajo, haciendo una sonrisa torcida que sin duda fue la más deslumbrante para mi…luego de unos segundos recupere la compostura y me gire bruscamente hacia la ventana, para evitar mirarlo y me mantuve en silencio…

Tuvimos que pasar a una gasolinera, por lo que Alice se nos adelanto y luego de un rato nos pusimos de nuevo en marcha.

El ambiente se mantuvo silencioso unos cuantos minutos, hasta que Edward decidió hacer más ameno el viaje, poniendo un CD. Cuando la radio comenzó a sonar, suaves y lentos acordes salieron de los parlantes, formando una hermosa melodía la cual reconocí de inmediato.

-¡Claro de luna!-dije muy feliz.

-¿La conoces?- Dijo mirándome.

Yo solo asentí ya que me encontraba en otro lugar y en otros tiempos, cuando era adolescente. Si por algún motivo me enojaba mucho o me ponía triste, me encerraba en mi habitación y ponía esta canción a un volumen lo suficientemente alto para que la música me envolviera, llenándome de una sensación de paz y serenidad.

De hecho un día ( después de haberse enterado de su enfermedad) cuando estaba en mi apartamento y la sensación de pena y desconsuelo me invadía, puse lo más fuerte que pude esta canción y esta logro brindarme varios minutos de paz y consuelo. Apaciguando las emociones que me invadían en ese momento.

Ante estos recuerdos , cerré los ojos y me deje envolver nuevamente por los acordes apaciguantes…Hasta que Edward me saco de mi trance.

-¿Parece que te gusta mucho esta canción?...Debussy es uno de mis favoritos – dijo con algo de timidez (¡lo cual me pareció muy tierno!)

-La verdad es que me trae muchos recuerdos…-dije sonriendo mientras Edward me veía por el rabillo de ojo- Y Debussy también es uno de mis favoritos- confesé.

De ahí en adelante seguimos conversando con algo de dificultad al principio debido a la timidez de ambos, pero eso fue solo al principio, porque después ya conversábamos con completa fluidez, como si nos conociéramos de toda la vida. Luego de conversar un rato me di cuenta que tenemos muchas cosas en común como los gustos para la música y los libros. La verdad nunca se me había hecho tan fácil hablar con un extraño.

Y de repente sin darme cuenta, por lo entretenida de la conversación, ya nos habíamos estacionado frente a la "pequeña" casa de Alice.

-Bien hemos llegado- dije Edward mientras detenía el auto.

Edward se bajo del Volvo y me abrió la puerta, al salir del auto le dedique una sonrisa en agradecimiento por haberme traído y el me correspondía con una de sus sonrisas torcidas, deslumbrándome…otra ves.

Al llegar a la puerta principal de la casa de Alice, esta nos abrió antes de que pudiéramos siquiera golpear. Yo odiaba cuando hacia eso, según ella decía poseía algún don para "predecir el futuro", debido a eso siempre sacaba conclusiones apresuradamente, aunque debo admitir que casi siempre le acertaba. Ella decía que usaba este don , para su trabajo de modas, y por eso siempre le acertaba con sus adelantos de temporada.

Cuando entramos a su casa, se encontraba un hombre, el cual supongo seria su hermano mayor Emmet, una mujer que supongo seria su madre ya que se encontraba junto a Carlisle.

La primera impresión que tuve de Emmet fue que su físico era parecido al de un jugador de Rugby, tenia el cabello castaño oscuro al igual que sus ojos y una tez muy pálida.

Carlisle parecía todo menos un padre ya que aparentaba menos edad de la que tenia. Su cabello era claro, sus ojos eran verdes y también tenia la tez pálida.

La mujer era muy hermosa, sus cabellos de ondas eran de un castaño intenso y no le llegaba más allá de los hombros, sus ojos eran oscuros y poseía la característica palidez de su familia.

-Mamá, Emmet, esta es mi amiga Bella de la que tanto les he hablado.

No pude evitar ponerme colorada, ¡Es que acaso Alice había estado hablando de mi con toda su familia!

-¿Así que tu eres la famosa Bella?- dijo su hermano acercándose a mi-Mucho gusto soy Emmet- dijo extendiéndome su mano y en cuanto la tome para estrechársela, me empujo hacia el y me abrazo como si fuera su hermanita menor . "Un abrazo de oso" pensé al sentir que si seguía apretándome me quebraría.

-Emmet ya déjala respirar- dijo su madre, haciendo que Emmet me soltara ella se acerco y me dio un abrazo muy , maternal- Mucho gusto bella, soy Esme.

-El gusto es mío – respondí con una sonrisa tímida.

-Bien iré a cambiarme antes de que Jasper llegue –dijo mientras se encaminaba hacia las escaleras

-"¿A Cambiarse?-Entonces mire a los presentes a mi alrededor y me di cuenta de que todos estaban vestidos de manera formal.

Alice comenzó a subir las escaleras y yo la seguí instintivamente.

Que vergüenza, yo desentonaba completamente con la ocasión.

-¿Por qué no me dijiste que había que vestirse formal?- aunque bueno tratándose de Alice debí suponerlo, que tonta fui.

Generalmente no soy muy preocupada de esos temas pero abajo todos se veían tan bien que de verdad desentonaba.

-No te preocupes Bella, lo tengo todo arreglado- me dijo con una sonrisa diabólica , de esas que pone cuando planea algo, yo sabia exactamente lo que era y eso no me gusto.

-¡ Oh no, Alice no me digas que…-Pero ya era tarde Alice me había metido a su habitación cerrando la puerta con seguro y me miraba de pies a cabeza con su sonrisa y mirada diabólica…