Capítulo #6
Tidus se encontraba en la playa con su balón como único compañero. Había estado meditando mucho y había llegado a la conclusión de que lo único que se le daba bien era jugar al Blitzball, así que derrotaría a aquellos monstruos con el Blitz. Se sentó en la arena como antaño hiciera su padre y esperó. No sabía muy bien qué haría cuando apareciera aquella monstruosidad marina pero ya se las ingeniaría. Era un chico muy apañado. Tidus dejó que el viento le acariciara la piel. Era su oportunidad y no iba a fallar. Cerró los ojos. Entonces fue cuando oyó los gruñidos y los pasos en la arena. Tidus se puso en pie de golpe esperando encontrarse con aquella inmensa bestia, pero cual sería su sorpresa cuando vislumbró dos pequeños Tritones dispuestos a dar buena cuenta de él. Tidus no pudo evitarlo y se echó a reír.
La que me he quitado de encima.
Aún así, aunque lo peor hubiera pasado, todavía tenía que enfrentarse a esas dos pequeñas bestias, que aunque pequeñas, tenían dientes y garras. Una de ellas se acercó amenazante y se arrojó sobre él. Tidus, gracias a sus brillantes reflejos, la esquivó. La otra se adelantó y le lanzó un hechizo Electro que le dio de lleno.
- ¡Auh! ¡Eso no es justo!
Tidus le lanzó la pelota con fuerza y tumbó al Tritón que le había lanzado el hechizo. A pesar del golpe, el monstruo se puso en pie.
- Sois más resistentes de lo que parecéis ¿eh? Voy a tener que emplearme a fondo.
Tidus intentó imaginar lo que haría Auron en una situación como esa.
Bueno, se reiría del monstruo, le echaría una mirada seria y después trataría de acabar con él. ¿Pero cómo?
- Con astucia – oyó la voz de Auron en su cabeza – Hay una única diferencia entre tú y esos monstruos y es que tú puedes pensar. ¡Usa la cabeza!
Tidus se concentró y observó los movimientos de los Tritones. Entonces lo vio: se mantenían siempre muy cerca del agua y sólo se lanzaban hacia Tidus cuando este se situaba lo suficientemente cerca. Tidus sonrió confiado en su victoria y se alejó de las bestias. Arrojó la pelota con puntería a la que ya había herido con anterioridad y la eliminó. La otra le lanzó un hechizo Electro a modo de venganza, pero Tidus ya lo había visto antes y consiguió esquivarlo. Le lanzó la pelota dándole en la cabeza y la bestia se quedó atontada. Tidus aprovechó la situación y la remató de una patada.
Tras su implacable victoria Tidus se dejó caer en la arena y comenzó a reírse. Sobre él las nubes pasaban con rapidez. Tidus gritó:
- ¡Espero que me estés mirando donde quiera que estés, viejo! - Y continuó riéndose.
Las nubes seguían moviéndose, ajenas a su alegría, pues había más mundos aparte de ese.
FIN
