Título: Pasteles, caída y perversiones.
Notas de Autora: ¡Hola! ¡Kami! ¡Muuuuuuuchas gracias por sus RR y agregar el FanFic a favoritos y suscripciones! Pido perdón por no dar las gracias individualmente a cada persona, pero soy media vaga como para contestarle a cada uno ^^U. Deeeeeemo, quédense tranquilos que voy a responder cada Review :3 porque agradezco demasiado sus RR ^^.
Notas del Fic: Espero no dejarlos desilusionados u_uU, hoy estaba inspirada y me dediqué a escribir :B~~
Disclaimer: Si Death Note fuera mío no hubiera terminado de ese modo o.ó~ *se cruza de brazos* Y L & Light se hubieran quedado juntos ;w; Ooooooseeeeeaaaaaaa~~~~ No me pertenecen ¬¬ sin ánimos de lucro e_è#
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Era…
…Lo mejor…
Ryuuzaki miró con los ojos abiertos y una sonrisa encantadora a los exquisitos deleites que se encontraban frente suyo. ¡Oh, Kami! Era un sueño hecho realidad, pasteles de chocolate rellenos con dulce de leche, caramelos con gusto a manzana y millones… pero millones de calorías más… todas para él, a su disposición sobre la mesa de mantel blanco que se encontraba frente suyo.
— ¡Misa! Ya te he dicho que no. —Los ojos del azabache de movieron hacia su izquierda, de donde provenía aquel lío, más no le dio importancia y siguió contemplando aquel regalo de dios, sin saber aún que agarrar.
Por fin se decidió por uno, y agarró con delicadeza un dulce que le llamaba la atención, era de color marrón y estaba elaborado de una forma muy delicada… se parecía mucho a…
— ¡Light! ¿¡Por qué no!?—Escuchó nuevamente, la voz era de Misa (¿Cómo no poder notar aquella voz aguda en el espectral silencio?), pero ahí mismo, en el grito de la rubia, se encontraba la respuesta que buscaba.
Eso era, Light Yagami, por más tonto que pareciera… ese caramelo se parecía a Light. Sin saber porque, su rostro adquirió una felicidad absoluta, estaba seguro de que si Light fuera un caramelo se lo comería entero. Sin dejar miguita alguna.
Lentamente se llevó el dulce a su boca, pero cuando menos lo esperaba, Light calló sobre la mesa en la que se encontraban días, y días de repostería. La rubia, sabiendo que el tesoro más preciado de Ryuga eran los dulces, abrió su boca en un "Oh" y cerró con cautela la puerta de la habitación en donde se encontraban ambos jóvenes. Lo único que se pudo escuchar fueron los pasos apresurados de Misa hacia su habitación.
—Estoy hecho un asco. —Fue lo único que respondió el castaño. La verdad es que, por muy infantil que fuera, su día se había alegrado un poco al haber arruinado algo del pelinegro… demasiado infantil. —Oh, ¡Cuánto lo siento Ryuuzaki!—Mintió sin aún mirar al agredido. Pero, cuando lo hizo, la felicidad que había surgido hace unos momentos, desapareció totalmente de su rostro.
¿Por qué Ryuuzaki se encontraba con una pequeña sonrisa traviesa en sus labios? ¿Por qué sentía como si en ese preciso momento el pelinegro quisiera tirarse encima de él? ¿Por qué lo miraba como si también fuera un…?
L pasó su lengua por sus finos labios, en un movimiento seductor y no dudó en hacer lo que Light tanto temía que hiciese: Arrojarse sobre él.
— ¿Qué diablos haces?—Fue lo único que logró pronunciar.
—Me gusta el dulce. —Fue la simple respuesta que logró articular el ojinegro antes de lamer delicadamente la mejilla del Yagami que se encontraba manchada de mermelada y miguitas de bizcochuelo.
El ojimarrón abrió los ojos como platos y, sin saber el porqué se quedo anonado mirando al techo. Sentir la lengua de L sobre su mejilla, de una forma muy sensual no era lo mejor que le podía pasar. ¡Kami! ¿En qué estaba pensando? ¡Estaba hablando de Ryuuzaki! Su enemigo, que por si muy obvio que fuera, lo iba a repetir: Era chico, hombre, género masculino. ¡No podía experimentar aquella descarga eléctrica en su columna vertebral al sentir la lengua de L sobre su piel! Si fuera Misa (cosa también imposible) lo dejaría pasar porque, por lo menos, Misa es mujer.
—Parece que a Yagami-kun le gusta. —Dijo con toda la inocencia del mundo el pelinegro al ver que la entrepierna del castaño estaba demasiado despierta.
— ¡Con un demoño! ¡Cállate! —Gritó con desesperación y vergüenza.
Las mejillas acaloradas y sonrojadas, los ojos cerrados de la excitación de ese momento que no quería admitir sentir y la boca entre abierta de Light eran el panorama más exquisito y perfecto que nunca había visto en la vida (ni entre los pasteles más elaborados, hechos por chefs más prestigiosos de Inglaterra).
El pelinegro tanteó el miembro de Light, que para desgracia o suerte de éste (aún no se decidía), se encontraba cubierto con la tela del pantalón; no más eso no bastó para que el castaño arqueara solo un poco al cadera buscando aquel rose nuevamente sin voluntad propia.
— ¡I… imbécil! —
—Yagami-kun, no me culpes por ser tan apetitoso. —
Odiaría a Ryuuga, L o como carajos se haga llamar, toda la eternidad.
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*Aperece en una bolita de humo con una capa tipo superman y dice:* ¡Coman frutas y verduras, niños!
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Ooook, no *tic en el ojo*. Hem, espero no haberlos desilusionado D': Para el prox. Oneshot pienso hacer tipo el juego de verdad o consecuencia xD, aún nose :B
Besos.'~
