Título: ¿Qué es el amor?

Notas del Capítulo: Es un capítulo diferente a los demás (: Espero que el final no les desagrade o.o~

Notas de la autora: No estoy segura de este capítulo ^-^U; así que espero que les guste. Es diferente a los demás y creo que un poquito más largo… bah, no se. En estos días no tuve mucha inspiración e_è así que perdón uwù. Etto, no se que más decir o_o; ¡Gracias por sus RR! :3 Si llegó a los 21 RR hago lemon o_o ¡Lo juro! o_o Jajaja, es encerio xD, pero bueno, también es enserio que agradezco MUCHO sus comentarios (:

Disclaimer: Odio poner Disclaimers ¬¬ porque es OBVIO que nada me pertenece… Daaaaaaaaaaaaah.

Advertencias: A lo último del fic digo el verdadero nombre de L o.o

.6.

Light corre a todo lo que puede, en un esfuerzo sobre humano para alcanzar algo que es de él de antemano. Los minutos pasan corriendo y el sabe que falta poco para una partida inevitable.

¡Maldito estúpido! ¿Era necesario irse sin avisar? No sabía el porque, pero le dolía que el pelinegro se fuera sin avisar. ¿Dejaría todo sin resolver? O… ¿Ya era parte del pasado, sin importancia? Diablos, jodido Ryuuzaki, era un cobarde por irse y él era doblemente idiota por tratar de retenerlo.

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¿Tanto le costaba aceptar la verdad? Estaban enamorados y punto, no tendrían que haber más confusiones ni dudas al respecto, ¡Vamos! Ni lo que le estuviera afectando fuera una enfermedad incurable. Después de todo, es… amor, ¿No? Es imposible obtener una respuesta segura de "Qué es el amor", "Cuales son los síntomas de éste" o "Como saber si estas enamorado/a"; ¡Idiota! ¡No le puedes buscar la lógica a todo lo que te rodea! No todo lo que sube tiene que bajar… ¿Entiendes? Mírame a mi, soy como tú, que solo acepta las cosas que se pueden explicar con hechos científicos y acá estoy corriendo detrás de ti por aterrado… ¿Sabes lo que es para mi correr más de lo que un ser humano puede hacer, solo para detenerte, ¡Idiota!? Acepta que te gusto, acéptalo y verás como todo se soluciona, y no… ¡No digas que son las jodidas hormonas! Yo ya estoy grandecito como para saber que quiero y que no. ¡No me trates como a un niño, Ryuuzaki!

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No llegará, lo sabe. ¿Qué hacer? Light se detiene, dudoso. ¿Verdaderamente valía la pena? Ahora que lo pensaba, la pregunta sería más bien: ¿Ryuuzaki lo querría a él? Vamos, al pelinegro no le importaban lo que los demás dijeran de él (Sino, fíjense en su ropa, sus manías y sabrán de que hablo), ¿Con miedo? No, tampoco. No creía que fuese miedo… ¡A cuántas cosas se había enfrentado sin temer! Pero, oh Yagami… eres un estúpido, ¿Cómo puedes comparar los casos que había tenido el detective, con el amor –o atracción– que sentía "supuestamente" hacia él? Oh Kami, era un idiota, un jodido idiota. Todo por dejar llevarse por los impulsos, todo por el amor. Si, verdaderamente el amor te hace hacer cosas que creías imposibles de realizar. Lo entendía y, su parte terca y con sentido, le decía que era un pelotudo por haber dejado llevarse por el impulso y no por la razón, su aliada de toda la vida.

El joven castaño se apoyó en la pared, recargándose en ella y, lentamente, se dejó deslizar hasta toparse con el suelo, dónde se sentó confundido. —Yagami-kun. —

Abrió los ojos, sorprendido, ¿Ryuuzaki? No, era imposible. No sabía que el amor hiciera que escucháramos y viéramos a esa persona las 24 hs. Del día, el amor lo estaba volviendo loco.

Yagami-kun— De nuevo el llamado, no, no se daría vuelta… no caería tan bajo. — ¡Yagami-kun! — ¿Ryuuzaki?

La bocina de un auto lo sacó de sus pensamientos, dándose cuenta de que verdaderamente el pelinegro se encontraba presente y había estado llamándolo en varias ocasiones.

Empezó a observar la limusina color negro, el brillo era impecable al igual que la limpieza que recibía el auto cada día. Luego pudo vislumbrar la silueta de Watari en el asiento del chofer y, yendo más detrás, se encontraba L. Su corazón empezó a latir con fuerza bruta, su respiración empezó a volverse rápida y entrecortada, mientras que su cuerpo se volvía rígido debido a la presión provocada por la situación en la que se encontraba.

—Yagami-kun, ¿A dónde vas? ¿Quieres que te lleve?—Preguntó el mayor con mirada perdida que tanto lo caracterizaba; la inocencia y virginidad de aquella tez blanca nadie se la podría robar jamás.

—Yo… e… eh… b… bueno. —Tartamudeó dudoso, ¡Diablos! No se tendría que poner así de nervioso.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano para levantarse, asintió con la cabeza y se dirigió hasta dónde se encontraba el ojinegro. Al entrar, Light no pronunció absolutamente nada… estaba demasiado ocupado en sus asuntos como para darse cuenta de que el detective lo miraba con cara de asombro.

—Voy a cerrar la ventanilla. —Anunció el pelinegro dirigiéndose a la ventana que se encontraba al lado del castaño, para esto pasó por enfrente del menor, éste al no poder limitarse se tiró sobre L quedando éste abajo siendo presionado de las muñecas por el joven estudiante.

Ryuuzaki se sintió realmente desencajado de la situación, ¿Qué ocurría? ¿Light se sentía molesto? Todo daba vueltas en su cabeza, era una situación verdaderamente extraña, incómoda y confusa.

— ¿Q… qué ocur…?—Cerró los ojos por la acción brusca que había realizado su amigo contra él. Se sintió mariado e inmovilizado, tanto en las piernas como en las muñecas, que seguramente se encontrarían sostenidas por las manos de Light.

En el momento en el que se creyó capaz de abrir nuevamente los ojos, no pudo ver absolutamente nada. Lo único que veía estaba borroso, no distinguía. Pero, cuando pudo deshacerse de la confusión que residía en él, se dio cuenta que la cercanía de su rostro con la del castaño era la causante de aquella mala visión. ¿Pero que era aquella presión que sentía en sus labios? Era… húmeda. Difícil de explicar, en simples palabras, la acción, pero si podía decir claramente que lo que estaba recibiendo en ese mismo momento: era… ¡Un beso! Abrió considerablemente los ojos y empujó el estudiante de universidad.

— ¿¡Qué has hecho!? —Gritó desconcertado.

El de tez blanca aún no se incorporaba del todo, así que la posición en la que se encontraba era: apoyando los codos sobre el asiento y la columna flexionada.

— Te amo. — Fue lo único que confesó.

— ¿Amar? ¡Vamos, Light! Son solo hormonas, ya se te pasará. —Estaba nervioso, lo sabía. Nunca había actuado de manera tan nerviosa en toda su vida, ¿Por qué sería?

— ¡No me vengas con lo de las hormonas, maldita sea! —Le gritó molesto. —No soy tan estúpido como para no tener en cuenta que sientes lo mismo que yo. —

— No. Te equivocas de una forma severa. Light… — Lo llamó por su nombre, haciendo que el castaño se sorprendiera por el tono que había utilizado, la voz del mayor ya no era suave… sino que se mostraba severa y fría; al igual que su rostro, que ya no mostraba la mirada perdida que tanto lo caracterizaba. —Por más que no me importe, tengo que advertirte, por si no te has dado cuenta que ambos somos hombres. Ahora, no solo somos hombres, si no que somos completamente diferentes, ¿Entiendes? Y…—L tomó un suspiro. —No me gustas. —

Nunca creyó que la sinceridad de Ryuuzaki le doliera tanto. Jamás. Los ojos marrones cerraron al procesar aquellas palabras y, solo musitó un "No importa, creo que tienes razón."

El joven Yagami se bajó de la limusina perteneciente a la persona que más amaba en este mundo; caminó sin rumbo alguno reflexionando una y otra vez sus acciones y palabras de Ryuuzaki. Se sentía estúpido, demasiado.

Talvez si eran las hormonas después de todo…

—Lo siento, Light. Pero, aunque sienta lo mismo que tú sientes hacia mi, es… imposible. —En algún lugar del mundo, estas palabras fueron dichas por el detective más inteligente, pero verdaderamente estúpido en relaciones humanas, Elle Lawliet.