Título: Eres afortunado.
Notas del Capítulo: ¡Hola! Lamento la demora D: me costó seguirlo e_è Lo comenzé en el colegio xD cuando estaba MUY aburrida D': y me gustó, porque es algo diferente, es decir... no se que hacer para que resulte "original", por ejemplo:
-Que Light y L caen uno arriba del otro.- Eso está muy gastado y aparece en la mayoría de los fics.
Y otras cosas que ahora no me acuerdo ewè;; así que no quiero que mis capítulos se parezcan a otros de DN.
Notas de la autora: Hum... ahora que lo pienso, aún no mencioné a Ryuuk, Misa ni Rem, ¿No? Que raro, buenop~ entonces en los proximos OneShots los voy a agregar ;D Lamento poner a Light uke... bah, no se si me tendría que disculpar xD pensé que nunca me saldría el Light uke Jajaja :3 Si alguna de ustedes quiere a un L uke avísenme ^-^
Disclaimers: ¿Quién en este mundo puede pensar que Death Note me pertenece? o.0
Advertencias: Lime. No llego al lemon (aunque lo prometí u.u, gomene) porque no me atrevo a hacerlo :/
—Light. —
—...—
—Light. —
—...—
—Liiiight. —
—...—
—Liiiiiight. —
— ¿¡Qué diablos quieres Ryuuzaki!?—
.
.
.
.
Se sentó en la silla que le correspondía y dejó apoyar su columna en el espaldo del asiento, había algo que faltaba... ¿No? Demasiada tranquilidad a la que él estaba acostumbrado.
Aún con la intriga, se sentó y sacó un bolígrafo de tinta color negra, la cual necesitaba para escribir dentro de unos minutos; odiaba a aquellos que perdían tiempo buscando los materiales que necesitaban justo cuando el profesor empezaba la clase. Era odioso.
—Light-kun. — Se dio vuelta hacia donde provenía el saludo, y se encontró con... rayos, con que "eso" era lo que faltaba, ¡Diablos! Esa maldita voz no podía estar ausente ni un solo día.
—Ah, hola Ryuuzaki. —Le devolvió el saludo pesadamente, sintiendo el aura asesina sobre él.
—Ya te dije que me podías llamar L. —Acotó con aquella mirada de insomnio y vacía que nadie podría imitar.
—Y yo ya te dije que me acostumbré a decirte Ryuuzaki. —Confesó bastante molesto. De ahora en más lo ignoraría, estaba cansando de aquella rutina con el pelinegro; todos los días era lo mismo (en el colegio desde las 12:00 AM, hasta las 19:00 PM. Y los fines de semana en la investigación con el caso de Kira, aunque allí Ryuuzaki de comportaba de una forma digna y "humana") el de ojos negros lo empezaba a sacar de quicio y nunca le podía devolver lo que le hacía, ya que parecía que nunca se molestaría con él.
• — • — • — • — • — •
El profesor de literatura llegó al salón alterado y de un muy mal humor, el castaño conocía perfectamente como actuar en una situación así, no sería nada difícil (mientras que L se comportara); solo tenía que responder a todo correctamente y no tomarle el pelo como la vez pasada, en el que el 99,99% si lo hizo (obviamente, el está en el 00,01% que no lo hizo).
En el transcurso de la clase todo iba perfectamente bien, tal vez el Sr. Gregori (un hombre de cabellera calva, rostro redondeado y ojos marrones; que vestía con un saco verde y unos pantalones negros holgados) había sido un poco temperamental al ver a el pelinegro, que se sentaba al lado suyo, miraba a la nada (como si no prestara atención, una carnada clave para aquellos profesores que les gusta ver sufrir a sus alumnos frente a la presión de no haber prestado atención y, motivo suficiente para poder reprobarlos) y aún así respondía perfectamente, como si fuera otro profesor más.
—Light. —Carajo Ryuuzaki, cállate de una vez. ¿Era capaz de cambiar su personalidad a un giro de 180 grados, con tal de molestarlo?
—...— No contestó, seguiría con aquel "plan" de hacerse el indiferente; no quería que su primera falta de atención fuera por al culpa de el estúpido de L.
—Light. — Volvió a llamarlo nuevamente, parecía que no se cansaría.
—...— La paciencia se le estaba acabando, pero tenía que desistir.
—Liiiight. —Apretó el bolígrafo que tenía en mano por la ira que corría en sus venas de no poder concentrarse en la lección, supuso que el pelinegro se había dado cuenta, porque no solo volvió a pronunciar su nombre, si no que se acercó aún más a él.
—...— Se mordió el labio inferior, estaba seguro de que explotaría.
—Liiiiiight. —Insistió sin darse por vencido.
— ¿¡Qué diablos quieres Ryuuzaki!?— Oh, ¡Rayos! ¿Acaso era necesario gritarlo a los cuatro vientos y levantarse mirando al detective?
—¡¡Señor Yagami!!—Light cerró los ojos unos escasos segundos, nunca lo habían avergonzado así, jamás. Las miradas sorprendidas de los alumnos le molestaron, y aún más los susurros de: "¿Acaso es Light-kun al que retaron?",
"¡Ja! Yo sabía que nunca podría ser tan perfecto" dijeron los que le tenían envidia;por otro lado, se encontraban su "Club de Fans", que decían cosas como: "¡El profesor es un idiota! Pobre Light", "Oh, pobrecito... le haremos una denuncia chicas" ó "¡Maldito!"— ¿A qué se debe su molesta interrupción?
—Lo siento, Sr. Gregori. —Se excusó mirando se forma sádica a su compañero. —Es que algunos compañeros no saben comportarse.
—¡¡El qué no sabe comportarse es usted por su falta de paciencia!! —Le gritó. —Quiero que usted, al igual que el Sr. Lawliet se dirijan inmediatamente al despacho del rector.
El de ojos castaños bajó las escaleras del salón (el mismo salón que apareció en varios episodios, cuando está con Takada o cuando ve por primera vez a L haciendo la prueba parea entrar a la universidad) con molestia disimulada, seguido de L que con su posición habitual no parecía afectado por su reciente amonestación.
En el pasillo el joven Yagami apresuró el paso para no estar cerca de "ese", no más L lo imitó y la distancia entre ambos no cambió en lo absoluto.
—Light-kun, no me podrás evadir todo el tiempo. —
El que se encontraba más adelante no respondió, estaba demasiado ofendido por la situación pasada y porque los pasillos parecían no tener fin. El mayor se molestó, tenía paciencia, si... mucha; pero cuando se acababa solía desesperarse. Agarró la parte de atrás del uniforme bruscamente, haciendo que Light se detuviera de golpe y diera unos cuantos pasos hacia atrás a punto de caerse.
— ¡Qué...!? ¡¿Qué se te ha pasado por la cabeza, pedazo de subnormal!? —Gritó al ver como era empujado contra uno de los casilleros haciendo un ruido que violó a la tranquilidad del lugar. El castaño temió que lo descubrieran, y que no solo le hicieran firmar(1) por gritar en medio de la clase, si no que también por hacer cualquier cosa mientras se dirigían al despacho del rector.
Quería golpear al pelinegro, ¡Pero no podía! Maldita sea, lo tenía inmovilizado totalmente y ni siquiera le podía pegar en la entrepierna (algo que amaría hacer) ya que el de tez blanca lo tenía inmobilizado.
— ¡Contesta maldita sea! —
—Light-kun. —Habló aceptando la petición (o mejor dicho, orden) del joven Yagami. —Odio que me ignoren. —Le dijo en su oído, produciéndole un estremecimiento a éste.
Era... extraño sentir aquello, la respiración del mayor chocar contra su cuello, sentir aquellas palabras pronunciadas de una forma tan provocativa, todo era... extraño. Se petrificó un instantante al sentir los labios del pelinegro sobre su cuello y una corriente eléctrica volvió a pasar por su columna, luego una pequeña mordedura se hizo presente en el lugar donde anteriormente había habido un beso tierno...: —"¿Tierno?" —Pensó sobresaltado, sacudió su cabeza y dijo al toque:
—No soy de tu propiedad para que puedas marcarme de aquella manera. —No alteró su tono de voz, pero seguía siendo firme.
— ¿Cosa? —Preguntó divertido.
— Si, clar...—Antes de que pudiera terminar la frase, se detuvo al escuchar unos pasos que cada vez sonaban con más firmeza, como si alguien se estuviera acercando hacia donde se encontraban ellos, diablos... si los veían en esa posición seguramente se tendría que cambiar de país; pensó exageradamente.
— No nos tienen que ver, vamos por acá. —Ofreció Lawliet, agarrando de la mano rápidamente a su compañero sin dejar que éste se negara.
Empezaron a correr, pidiendo a todos los dioses de que el ruido que producían sus pies contra la blanca cerámica no llamara la atención de algunos profesores dispuestos a salir del salón. Aquellos pasos que antes se dirigían a ellos en un ritmo tranquilo, aceleraron cuando ellos también lo hicieron... pero no se escuchaba ningún grito, parecía una película de suspenso donde ellos eran las víctimas.
— ¡Diablos, Ryuuzaki! No hay salida. —Masculló molesto viendo como el pasillo se había acabado.
El pelinegro no dijo nada y pensó unos segundos.
En un parpadeo Light se encontraba en un lugar estrictamente estrecho y podía sentir la respiración de alguien contra la suya. Oh, no... no podía ser. ¡Carajo! Si, era lo que temía. L se había metido, junto con él, en uno de los casilleros, estando demasiado cerca. Sin darse cuenta, en un movimiento con la mano para estar más cómodo, el pelinegro pasó su mano lentamente (porque no era fácil moverse en aquel lugar) por la entrepierna de Light y éste tuvo que tratar de no soltar un respiro.
—Ryu... Ryuuzaki, no vuelvas a hacer eso. —Susurro bastante molesto.
— ¿Eh? ¿Hacer qué? —Preguntó inocentemente, verdaderamente no sabía que había hecho.
—No te hagas el idiota, si sabes... ¡No lo vuelvas a hacer, pervertido! —
—Shhh... Light-kun, nos pueden oír; pero... ¿Qué te he hecho? —
—"Eso" tú sabes. —Le contestó tratando de mirar hacia otro lado, pero L le seguía viendo perdidamente. — ¡Jodido Ryuuzaki! ¡No vuelvas a pasar tu mano por mí... eh... por "ahí"! —Parecía que al fin el mayor había comprendido, y sonrió; aunque no quisiera que lo hiciera... seguro lo había disfrutado.
—Oh, lo siento Light-kun. Juro no haberme dado cuenta, este lugar es muy chico para nosotros dos. —Respondió con una sonrisa, volviendo a pasar su mano por allí, pero esta vez no la retiró; Light abrió la boca para protestar y esto hizo que L lo aprovechara para besarlo y meter su lengua en un abrir y cerrar de ojos.
El joven Yagami se sorprendió, entendiendo de a poco que a su compañero de banco se le daba más lo "pervertido" que lo "tierno"... "¿¡Pero que estás pensando Light!? ¡No es el momento para pensar si es tierno o no! Tienes que prestar atención a los pasos, ¿Ya acabaron? Hum... parece que si... pero... ¡Dios! Ryuuzaki me sigue besando" Pensó. Se quería zafar, pero el espacio no lo dejaba, mierda.
Pero, por un momento, Light se había olvidado de aquella mano que se había instalado en "ese" lugar, al igual que el mayor, pero cuando el castaño reaccionó trato de separarse, haciendo que sus movimientos le hicieran recobrar la memoria a Elle.
—No... no te atrev...— Le advirtió cuando pudo separarse del pelinegro.
¡Dios! Maldito... ¡Maldito Ryuuzaki! No muevas tu mano de esa manera, no lo hag... — ¡Aaaa! —Se sonrojó al escucharse, no podía haber caído más bajo.
Ryuuzaki sonrió con malicia, era... "lindo" tener a Light de aquella forma. Lastima que el lugar donde se encontraban no era muy acogedor que digamos, tenían que salir de ahí.
—Light-kun, tenemos que irnos. —El nombrado hizo una mueca de fastidio, Ryuuzaki actuaba como si no le importaba lo que pasaba a su alrededor, maldito estúpido, él estaba ahí siendo avergonzado... cayendo a un nivel tan bajo y al detective no le importaba en lo más mínimo.
L sacó lentamente su mano de allí y sonrió mientras salía del casillero; el castaño le siguió (tratando de que su excitación no se notara) y siguieron caminando por los pasillos hasta los baños en donde Light entró sin pensarlo.
» •~*~• «
POV'S Raito.
N... no entiendo, es... difícil explicarlo, por más que en ese momento demostré que estaba molesto, me gustó; me gustó el tacto de sus dedos en mí... piel.
Tsk... bueno, talvez me pasa esto p... porque nunca experimenté lo que es "amor" y la adolescencia me está confundiendo...Si, tiene que ser eso.—Sintió un calor invadiéndole las mejillas y miró hacia abajo como acto de reflejo. Kami, ahora que lo recordaba, su "amiguito" seguía despierto.
» •~*~• «
Light escuchó el ruido de la puerta abrirse y, levantando la vista, vio a Ryuuzaki con aquel pulgar apoyado en sus labios como de costumbre, al igual que su postura encorvada.
—Light-kun, levántate del suelo, no es muy... er... "higiénico" que digamos. —Dijo el mayor con una mueca de asco.
— ¿Y a que viene eso?
—Light-kun, puedes agarrarte una enfermedad solo con estar aquí, ¿Sabes? —Hizo una pausa. —Es verdaderamente asqueroso.
— ¿Te preocupas por mi? —Preguntó con ironía. —No me hagas reír, Ryuuzaki; ambos sabemos que solo soy un juguete para ti, me puedes molestar, avergonzarme... porque eso soy: Un juguete. —Estaba resentido, ni el mismo sabía el porque, era extraño; estaba seguro de que si cualquiera viniera y le hiciera lo mismo que le hace L, lo cagaría a patadas. Entonces, ¿Por qué no lo hacía con el pelinegro? ¿Cuál era la diferencia? ¿Es que acaso ya se había acostumbrado? ¿O era por qué Ryuuzaki era diferente?
L se sorprendió y, con cara de "eres un grandísimo idiota" se dirigió hasta donde se encontraba el castaño; se dejó caer (apoyado en la pared) hasta quedar sentado junto a Light.
—Eres... un grandísimo idiota. —Nunca había sido tan sincero en su vida. — ¿Por qué...? Es decir, ¿Un juguete? Vamos Light, no eres ningún juguete. Te puedes considerar afortunado. —El joven arqueó una ceja, ¿Acaso le estaba tomando el pelo? ¿Afortunado? ¿¡Por qué se tendría que considerar afortunado!?
— ¿Af...?
—Siempre te muestro una parte de mí que nadie conoce. —Dijo interrumpiéndolo. —Nadie, jamás, pensaría que el detective más importante en el mundo molestara a su compañero de investigación; tampoco que fuera un pervertido que todo el tiempo acosa a Light Yagami, y bueno... ya sabes que cosas más. —Y en un movimiento inesperado para el castaño, el de ojos azabaches le acarició el cabello despeinándolo. —Eres tierno, ¿Alguna vez te lo dije? —Le sonrió, no se forma orgullosa ni altanera, cosa que sorprendió a Light.
—N... no, nunca. —Se sonrojó, lo sabía. Sentía un calor inmenso en las mejillas.
—Pues, siempre hay una primera vez para todo. —Lo miró a los ojos y se fue acercando lentamente. Lo agarró del mentón y unió sus labios de una forma dulce y sensible; no se parecía absolutamente nada al anterior Ryuuzaki.
— ¿Qué crees que haces? —Le dijo en susurro.
—Te beso. —
—Es... raro; ambos somos...
—No importa.
— ¿No?
—No, ni un poco.
—Pero...
—Cuando te enamoras de alguien, ¿Te enamoras por su físico ó por su personalidad? —Aprovecho para besarlo de nuevo, le gustaba su gusto. —A mi me gusta todo de ti, todo. Y, aunque no me considero homosexual, creo que tú eres una excepción que no se va a volver a repetir.
—Es...
—Te amo.
—N... no digas eso.
—Te amo.
— ¡N... no lo digas!
—Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. —Lo abrazó. —Te amo y no me cansaría de decírtelo. —Light correspondió el abrazo.
—Creo que yo... también te quiero. —Ryuuzaki, que tenía apoyado su mentón en el hombro del castaño, alzó solo un poco su rostro y besó, como lo había hecho antes, el cuello de Light; con al diferencia de que era un beso tierno que carecía de pasión.
* * *
Varios meses después...
—Ryuuzaki, ¿Dónde meterás estas cosas? —Le preguntó. Mirando como el pelinegro comía pastel sentado de aquella forma tan... extraña, sobre la mesa.
—Mmm... déjalas en el piso, Light-kun. —
—Agh, no se como pudimos quedar juntos. —Dijo molesto frente a la cama que le correspondía, refiriéndose a la habitación que les correspondía en la universidad.
—Casualidad. —Respondió mientras mordía un pedazo de pastel.
—Tsk, si... claro, "casualidad". Estúpido Ryuuzaki, me lo está haciendo apropósito. Arregló todo para que quedáramos juntos. —Masculló.
—Light-kun, hablar entre dientes es de mala educación. —Se acercó el menor por detrás y lo abrazó; éste se dio vuelta quedando cara a cara con el pelinegro y, aprovechando que la cama estaba detrás de Light, Ryuuzaki tiró al menor en la cama y lo empezó a besar.
—A... Ah, jodido pervertido; ¡Sal de encima m...!—Se calló al sentir la boca húmeda del pelinegro en su miembro. Quería separarlo, pero la excitación que sentía en ese momento se lo impedía. No tenía ni la más remota idea de cuando el de ojos azabaches le había bajado el pantalón y los boxers...—Ah... no pares; ¡Diablos, Ryuuzaki! —Volvió a gemir, mientras agarraba a su compañero de cuarto del cabello y lo incitaba a la velocidad que él necesitaba. L se excitó al sentir como Light clavaba sus uñas en su cuero cabelludo, porque eso significaba que Light también estaba excitado y que no quería que L dejara de hacer lo que estaba haciendo.
Gritos;
Gemidos;
Amor.
Todo eso, y más, ocurrieron la noche en la que los dos jóvenes iban a empezar a convivir juntos.
.
.
.
—Light-kun. —Lo llamó mientras lo abrazaba por detrás. Ambos se encontraban acostados en la cama.
— ¿Mmm...? —
— ¿Quieres ser mi novio? —El de ojos castaños se sonrojó.
—P... pensé que ya éramos novios. —Se tapó el rostro con las sábanas. Aún le estaba dando la espalda al de tez blanca; que sonrió al escuchar aquella respuesta y se hundió en el cabello del menor.
—Te amo.
—No digas eso. —
Aclaraciones:
(1). Firmar: Por las dudas lo aclaro, no se ustedes, pero en mi colegio nos hacen firmar cuando tenemos una sanción... a las tres sanciones nos expulsan del colegio ó nos mandan a psicología; bah... algo así.
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