Capítulo III
"El Rapto"
Tiny murmuraba entre sueños, medio cantando, medio charlando, inocente y despreocupado, sin imaginarse siquiera que su felicidad que parecía eterna, en pocos momentos se vería truncada.
No muy lejos de allí, en esos precisos instantes...
-Esos dos chicos cantaban y se movían realmente bien, ¿no crees hijo?- Le comentó fascinada la Señora Sapo, una fémina de belleza exageradamente artificial, poseedora de voz cantarina y picarona. De entre las sombras, apareció lo que parecía un híbrido entre anfibio y humanoide, un "señor" de mirada penetrante, fría y decidida, no mostraba apenas sentimientos ni apenas rastro de compasión, paso galán y a la vez, severo, con un toque amenazador en su aura. Vestía completamente trajeado en tonos de los verdosos más diversos, su corta cabellera era de un rubio platino muy brillante, acompasada con su incipiente perilla. Se situó junto a ella, observando con calma inquisitiva el horizonte. Calló unos momentos, parecía estar cavilando algo importante. Después estableció contacto con la mirada de ésta, y pronunció pausada pero concretamente:
-De eso no cabe la menor duda, madre. Ambos me han impresionado enormemente, pero más gratamente el jovenzuelo de cabellos dorados. Parecía tener un don, un aura de luz que lo envolvía, su vida parecía destellar como las estrellas de sus intensos ojos azul cielo. –Volvió a meditar, posando su mentón sobre una de sus manos, mirando el chisporroteante reflejo de la Luna sobre el lago. –Sí… No sería mala idea… Comienzo a estar realmente… interesado en ese pequeño. Muy interesado… Madre.
-¿Si, hijo? – Le sonreía amablemente la Señora Sapo.
-¿Sería posible que hicieras un gran favor a tu hijo? – La Señora Sapo escuchó atentamente. – Necesito que averigües dónde se hospeda el muchacho y me lo traigas a mí esta misma noche sin falta. Tengo grandes planes deparados para él…
-Por supuesto, querido hijo, nada me haría más feliz que ver a mi niño contento – Le respondió mientras le hacía una mueca cariñosa. – Tú estate tranquilo, que tu mami te traerá a ese jovencito. ¡Espérame en casa! – Dicho esto, desapareció de la vista del joven, bajo las cristalinas aguas del lago. Mientras, éste contemplaba con una vista triunfante, pero bien disimulada, al inmenso firmamento azul aterciopelado.
-Pronto nos reuniremos, mi joven promesa. Yo te daré algo más que la Luna y las estrellas… Y entonces, nada ni nadie podrá interferir entre nosotros y me pertenecerás… a mí, sólo a mí. – De sus labios surgió una mueca grotesca que pretendía parecer una sonrisa. Dio media vuelta, se dirigió a su hogar y lo dispuso todo para la llegada del nuevo invitado.
Mientras tanto, no muy lejos de allí, alguien encapuchado penetraba en las sombras del alféizar de la ventana de nuestro protagonista. A tientas y con un pulso de hierro, se fue acercando lentamente, paso a paso, hasta un pequeño objeto, situado a un lado de un bonito candelabro y un gran libro ilustrado de vivos colores. Se aproximó más hasta que pudo adivinar a oscuras de lo que se trataba: Una pequeña nuez, y a su vez, dentro de este pequeño fruto descansaba despreocupadamente un pequeño joven, abrazado a su almohada, mientras murmuraba y reía en sueños. La captora no se lo pensó dos veces: Con decisión y con acoplo de toda la fuerza que fue capaz de reunir, cerró la nuez violentamente, a lo que dentro resonó con un ruido espantoso que despertó a Tiny. Se incorporó muy deprisa y miró a ambos lados, entre sorprendido y asustado. No entendía nada. Pronto se vio atrapado y cómo su nuez cobraba vida propia y se desplazaba cada vez con mayor velocidad. Pero para cuando quiso darse cuenta de la gravedad de su situación, ya estaba cruzando el umbral de la ventana. Gritó y gritó pidiendo auxilio, pero todo fue inútil: Su vocecita en sí ya era lo suficientemente diminuta y costaba hacerse escuchar, y dentro de la nuez aún se opacaba más… No obstante no se rindió y siguió golpeando y golpeando con todo lo que podía, gritando y zarandeándose, incluso cuando notó correr el agua de lo que deducía que era el río, siempre valientemente, pero nada cambió. Nada excepto que las nueces, como todos sabemos, cuando están completamente cerradas, no reciben apenas aire del exterior, y al poco tiempo el oxígeno se fue agotando, dejando a Tiny extenuado, al borde de la asfixia. Quiso aguantar, pero sus fuerzas lo abandonaban, su cabeza pesaba cada vez más y todo le daba vueltas. Sin poder evitarlo, sus párpados se cerraron y cayó en la inconsciencia.
Tiny perdió la cuenta del tiempo que había pasado, ni dónde estaría. ¿Le habrían abandonado al fin todas sus constantes vitales? ¿Estaría muerto? ¿O seguiría vivo? No podía saberlo, a su alrededor, todo lo bañaba la más completa oscuridad… Gotas heladas de sudor recorrían su frente, a causa de la fuerte humedad acumulada… y tosía. Tosía mucho. Sentía el delicado hilo de la vida escabullírsele por entre los dedos… ¿cuánto duraría esa agonía que tanto lo torturaba? ¿Sería rápido?... ¿Dolería?... No podía saberlo, sólo luchaba por mantener su débil luz viva en su interior, a la espera de que sus súplicas fueran escuchadas…
En esos precisos momentos, en el Valle de las Hadas, en los aposentos reales…
Un joven caminaba por entre los estantes de una gran biblioteca, deteniéndose de tanto en tanto, observando y ojeando alguna de las páginas de gruesos volúmenes, en total silencio y serenidad. De tanto en tanto, como esperando algo, desviaba su mirada de soslayo unos breves segundos hacia la entrada. No había acudido nadie a su encuentro, no obstante, sabía que ocurriría, su desarrollado instinto pocas veces se equivocaba.
No había más que girado nuevamente otra esquina por entre los estantes más alejados de la izquierda, cuando con un gran estruendo se abrieron las gruesas puertas del cristal multicolor más perfilado y resistente. Un gran destello multicolor y grandes zancadas y jadeos resonaron en la amplia sala. El joven suspiro y sonrió muy discretamente para sí. Se quedó inmóvil, y esperó a que la presencia apareciese ante sí.
-Ya era la hora. Sabía que no podrías resistir la tentación de venir de nuevo por aquí Axel.
-¡Zexion, mi gran amigo! ¡Sabía que te encontraría aquí! ¡Deprisa, sígueme hasta mis aposentos, tengo que explicarte las nuevas noticias!
Zexión rememoró en su mente una vez más la primera noche de verano, cuando el joven príncipe, tras haber pasado parte de la noche fuera de casa y haberse saltado nuevamente el festival de inicio de la estación. Un Axel muy excitado había irrumpido fortuitamente en su habitación y con gran emoción y nerviosismo le contó todo cuanto había acontecido aquella noche.
-¡He conocido a alguien muy especial, Zexion! –El brillo en los ojos de Axel era tan centelleante que cualquiera habría podido averiguar de qué se trataba.
-¿Otra vez? Axel, cada vez que conoces a alguien dices lo mismo… ¿o no recuerdas aquélla primavera cuando conociste a la muchacha que vendía seda de pétalos de flor de la plaza? ¿O aquél chico que decía ser explorador de mundos y te trajo arenas de lejanos continentes?
-¡Te prometo que esta vez es diferente, totalmente diferente!
-Sí, esa es la misma frase usual que me sueltas cada una de las veces… -Bostezó el muchacho, algo aburrido.
-¿Acaso no vas a creer a tu mejor amigo de la infancia? – Susurró casi con voz lastimera acompañado de un deje ofendido.
-Si no digo que no te crea… Pero es que, compréndeme… después de tantos intentos fallidos y de tantos coqueteos, no esperarás que te tomen en serio…
-Está bien, necesitas pruebas… Las tendrás si las quieres… -Le retó el joven príncipe.
-No se trata de eso Axel. No entiendes nada… necesitas abrir tu mente y dejarla crecer. A mí no me lo tienes que demostrar, sino a ti mismo. Tú debes decidir si esa persona a quien has conocido es realmente la persona con la que deseas estar siempre, con la que realmente llegarías hasta el final de todo. Pero eso sólo puedes descubrirlo tú. Cuando la encuentres de verdad, lo sabrás… y verás por qué es diferente al resto.
Axel le miró por vez primera como nunca antes le había mirado: con la mirada reflejando su corazón. Zexion interiormente se sobrecogió un poco, nunca había visto esa mirada llena de decisión y sentimiento en su amigo, pero eso le alegraba. Quizás sí era verdad todo aquello. Realmente habían crecido mucho los dos en ese tiempo.
Zexion lo fue comprobando el resto del verano. Su amigo cada día era más feliz, si ya lo era de por sí, ahora estaba sencillamente radiante. Todo su ser emanaba luz por los cuatro costados. A él era el único que le confesaba lo poco que solía hablar Axel sobre ese tema, y Zexion lo escuchaba con una paciencia difícil de medir. Axel realmente brillaba con luz propia. Sólo las hadas pueden percibir entre ellas este cambio. Y sólo podía significar lo que Zexion auguraba. Y esa noche sus sospechas se verían confirmadas.
Ambos entraron discretamente en la habitación de Axel, Zexion se sentó en su lecho y Axel sin poder contener su emoción reprimida, se paseó inquieto por toda la sala. Zexion lo seguía con la mirada, atento, aunque algo fatigado: la enorme energía del príncipe lo conseguía agotar del todo, él que estaba considerado como un ser apacible y tranquilo por naturaleza. No obstante, hizo un esfuerzo por captar toda la energía y atención que disponía y aguardó con grandes dosis de paciencia a la gran explicación que su amigo había venido a transmitirle.
-Le he pedido prometaje.
Zexion lo miró muy asombrado, como nunca antes lo había hecho. Abrió sus grandes ojos liláceos y grisáceos y en su semblante se adivinó sin dilación alguna la gran sorpresa que lo embargaba. Eso podía sospecharlo, pero era muy diferente sospechar a saber a ciencia cierta. Fue a pronunciar algo, pero su garganta no era capaz de producir sonido alguno. Le llevó varios minutos hacerse cargo de la situación y poder hablar con la suficiente serenidad que pudo reunir. Hizo como si no hubiera escuchado bien las palabras del heredero a fin de poder comprender lo que estaba sucediendo.
-¡¿Qué le has pedido que?!
-Lo que acabas de oír. Zexion, él es el único para mí ahora. Sé que no puedo equivocarme, me acuesto y me levanto pensando en él y sólo quiero verle todos los días, a todas horas. Mi vida siento que está vacía si él no está en ella. Sueño con su cálida sonrisa y con sus delicados abrazos. Con oír su risa cantarina y su tierna voz. Nunca he estado tan seguro de algo como ahora. Le amo. Más que a nada ni nadie. Y quiero estar a su lado.
-Pero, eres consecuente con tus actos, ¿verdad? Eres el heredero de la corona, ¿lo sabe él? Además, por lo que me has contado, es un muchacho, que además ni siquiera es uno de los nuestros, por no hablar de que es un plebeyo. ¿Cómo piensas contarte todos esos inconvenientes a tus padres y encima decirles que es tu prometido en matrimonio? NO eres un cualquiera, espero que lo tengas presente.
-Lo sé, Zex. Pero si ni mis padres ni mi pueblo no son capaces de aceptar mis sentimientos y decisiones, significará que no estoy hecho para ser vuestro nuevo dirigente y que mi pueblo igualmente no me será fiel ante futuras decisiones. Estoy dispuesto a abdicar, o fugarme o lo que sea si es necesario… pero lo que jamás estaré dispuesto a hacer es a separarme de Roxas… Lo siento, pero no es algo negociable. –Su mirada destilaba una sinceridad y una decisión empapada de valentía que sobrecogía. Había tomado una decisión, y no iba a echarse atrás, por difícil que fuera el camino. Sentía que si Roxas estaba a su lado, cualquier abismo infranqueable tan sólo sería un pequeño bache que juntos podrían atravesar.
-Veo que al fin has entendido mis palabras, Axel. Sólo me queda decirte que cuentas con mi apoyo y buenaventura. – Zexion posó ambas manos sobre los hombros del futuro soberano y lo miró con orgullo de plena amistad y confianza. – Ojala el resto de decisiones que tomes sean tan acertadas como estas sabias palabras que acabas de pronunciar. ¡Adelante, y ve por él!
Axel asintió en silencio, muy sonriente y con un extraño brillo en sus ojos. Las palabras de su mejor amigo le habían calado hondo. Sin entretenerse más, salió corriendo en dirección a los aposentos de sus padres, a enfrentarse esta vez por todas, a su destino.
Aquella noche fue la más larga para Axel. Dialogó con sus padres toda la noche, explicándoles cada acontecimiento que se había dado lugar durante aquél verano en sus múltiples salidas del reino y les anunció con total franqueza su decisión, así como se sinceró en lo que respecta a sus sentimientos. Como es lógico, la reina madre, Larxene, puso el grito en el cielo. No podía entender del todo los motivos de su hijo, y esperaba una explicación lógica a todo aquello. El rey fue más prudente y se limitaba a escuchar el relato del joven primogénito con atención. Al final, llegaron a un acuerdo. Al día siguiente por la mañana, Axel presentaría a su prometido ante ellos, para conocer el por qué de la decisión de su hijo y así poder tomar la resolución correcta. Cuando Axel salió de la sala agotado, pero lleno de esperanzas y bastante satisfecho, las pocas horas que quedaban para el amanecer apenas pudo descansarlas como es debido. Sólo podía pensar en Roxas y aguardar con impaciencia el momento de la presentación Real, en la que se decidiría su futuro juntos. Así pues, tarareando una melodía para sí, se preparó para ir en busca de Roxas y partió sobre su abejorro, dejando tras de si su particular estela llameante. En el horizonte el alba comenzaba a despuntar, bañando el gran Valle con sus primeros rayos de sol. A lo lejos ya se divisaba la encantadora casita campesina y Axel sin poderse contener, aceleró aún más ante la perspectiva de ver a quien habría de ser su alma gemela. Se dirigió nuevamente al alféizar de su ventana y descabalgó, llamando casi a gritos a su prometido.
-¡Buenos días Roxas! ¡He venido lo más pronto que pude! ¿Roxas? ¡Despierta, dormilón, hoy tenemos que ir a conocer a mis padres, como lo hablamos ayer… -Pero por más que buscaba el lecho de su amado, no aparecía por ningún rincón de la estancia. Esto ya le hizo dudar, la preocupación comenzaba a embriagarle. La cosa no pintaba bien. La mesa estaba totalmente desordenada, la vela volcada, así como los libros que tanto le gustaba leer a Roxas. Como si alguien hubiera volcado todo, como si de una revuelta se tratara. Axel investigó todos los rincones de la casa, hasta que en la planta baja descubrió a la madre de Roxas sentada, llorando desconsolada. Asombrado y visiblemente angustiado, voló con presteza a los corrales, para averiguar lo sucedido. Pero lo que allá descubrió no fue ni mucho menos lo alentador que él hubiera deseado. Los animales le explicaron al joven príncipe que habían divisado en la negra noche, poco después de su partida, una pequeña sombra verde que brincaba con agilidad en la ventana. Y como poco después abandonaba la casa con la nuez donde dormía Roxas sobre los hombros.
-No puede haber ninguna duda, por lo que me contáis lo debe haber raptado un sapo… ¡Tengo que encontrarle! ¡Y deprisa! A estas alturas, no quiero ni imaginarlo lejos que pueda estar en estos momentos ya y lo que le puedan estar haciendo… ¡Muchas gracias amigos por vuestra útil ayuda! ¡Os prometo que os devolveré a vuestro Tiny sano y salvo! Comunicádselo a su madre por mí, por favor. –Dicho esto, Axel no se entretuvo más y partió velozmente sobre su abejorro, en busca de Roxas, con el corazón en un puño. Justo ahora que todo comenzaba a marchar… Lo habían separado de su lado por la fuerza… Pero no iba a quedar así, lo encontraría, pasase lo que pasase. Hasta las últimas consecuencias.
Roxas de repente notó una luz muy cálida rozar su mejilla. El sol comenzaba a salir por el horizonte. Aún dormido, suspiró y durmió tranquilo. Lo que había ocurrido esa noche no había sido más que una horrible pesadilla. Ya sentía una suave caricia en sus cabellos dorados y su mejilla sonrosada por la falta de aire. Sonrió medio en sueños. Su príncipe estaba ahí a su lado, y en cuanto abriera los ojos podría nuevamente contemplar su sonrisa.
-Axel… Buenos días –Sonrió lo más dulce que fue capaz. Pero al abrir los ojos, para su desagradable sorpresa, descubrió que no era Axel quien le devolvía la mirada, y que ya no estaba en su alcoba, sino a bastantes kilómetros de ella.
-Buenos días, pajarillo. – Le sonrió alguien totalmente desconocido para él, que seguía acariciando su rostro, mientras lo miraba con una fría y bien disimulada avidez. –Mi nombre no es Axel, pero permíteme que me presente: Soy el Gran Prestidigitador, Mago e ilusionista Luxord, provinente de una humilde pero ilustre familia de notorio éxito en el excelso mundo del arte y el espectáculo. Es un soberbio placer tenerte ante mí. – Acto seguido, le tomó una mano y se la besó en un intento de muestra cortés, mientras que de sus ojos surgían chispas de regocijo y astucia, Roxas se incomodó formando una mueca de gran desagrado, (aunque intentó mantener la cortesía latente por si acaso), que el Mago quiso pasar desapercibida. -¿Podrías deleitar mis oídos con tu extraordinaria voz y darme a conocer tu bello nombre?
Roxas se lo pensó. Ese ser no le ofrecía para nada confianza. Pensándolo bien, ni tan siquiera conocía el motivo por el cuál había sido llevado hasta allí. Había algo en la mirada de aquél hombre sapo que lo inquietaba. Intentó ganar algo más de tiempo mientras pensaba el modo de darle esquinazo, pues no quería seguir estando más tiempo allí, además, Axel a esas alturas estaría buscándole en su cuarto, y él no estaría para recibirle… Seguro estaría preocupado. Así pues le siguió la corriente mientras ideaba un plan para salir de allí.
-Mmm… mi nombre… de nacimiento es Tiny, aunque hay quien me llama Roxas… -Dijo incorporándose más en su lecho. Se sentía verdaderamente incómodo en aquélla situación, teniendo aquél hombre tan cerca y él todavía recostado en su acogedor lecho.
-Ambos nombres preciosos sin duda. –Le sonrió de tal manera que a Roxas se le pusieron los pelos de punta. –Seguro que te estarás preguntando el por qué de tu inesperada visita a nuestro pequeño navío. Veras, Tiny Roxas, estos meses que hemos permanecido por estos lares, en esta gran charca, ofreciendo a los habitantes del lugar nuestros formidables espectáculos, todas las noches sobre la misma hora escuchaba una voz maravillosamente melodiosa como ninguna he oído en mi vida, que iba y venía por el gran Valle, sin saber su procedencia. Cada noche investigaba, pero no obtenía grandes resultados. Hasta que por fin, ayer pudimos acercarnos tanto el uno del otro que apenas podíamos tocarnos… - Mientras decía eso, deslizaba lentamente una de sus manos a la cintura del muchacho, cosa que hizo que éste se estremeciera y retrocediera hasta el otro extremo de su cama, mirándole casi con reproche. – Y en cuanto te vi, supe que tenía que atraerte a nosotros. Eres la estrella que brilla más alto en el cielo del Valle, podrías tenerlo todo. Mi madre, hermanos y yo estamos de acuerdo en que te quedes con nosotros y participes en nuestro sublime show con tus impresionantes dotes de baile y canto. Incluso podrías ser mi ayudante en mis trucos de magia. Todas las puertas se te abrirían de par en par, todos tus sueños más profundos se verían cumplidos con tan sólo un chasquido… -Con estas palabras tan cautivadoras, Luxord intentaba conquistar el corazón del joven, llenándolo de promesas imposibles, seduciendo su inocencia a un mundo que parecía conducirle a lo más alto. –Piénsalo, juntos podríamos ser capaces de grandes cosas… tú y yo. – continuó insinuándole al oído. – Yo soy capaz de llevarte aún más lejos que las estrellas sin necesidad de volar. Ven conmigo, sin reparos, y te prometo que el universo entero será tuyo si así lo deseas… - Con su voz sedante y seductora se había aproximado tanto al joven que apenas un aliento los separaba. Podía sentir los labios del Prestigitador muy cerca de los suyos y por un momento sintió miedo. Cerró fuertemente los ojos, apretó los puños en tensión y justo cuando estaba a punto de revolverse, alguien corrió el gran telón del escenario y apareció entre bambalinas. Luxord suspiró resignado, y Roxas se alivió para sus adentros: había estado cerca, peligrosamente cerca. No podía despistarse con ese hombre. No era para nada de fiar, y sus intenciones ni eran bienintencionadas ni nada claras.
-Hijo, dentro de cinco minutos tenemos que comenzar el siguiente espectáculo. ¿Ya se ha despertado nuestro joven invitado?- La Señora Sapo se daba los últimos retoques de maquillaje antes de salir a escena.
-Así es madre. Hemos estado intimando mucho, la verdad nos hemos caído la mar de bien, ¿verdad que sí, pajarillo?
Roxas no respondió, tan sólo desvió la mirada a un lado, preocupado. Quería salir corriendo de allí, pero todo lo rodeaba la charca que para él era inmenso a cualquier lago para cualquier humano. Luxord volvió a acariciar suavemente el rostro de Roxas, cosa que él trató de apartarse, y cuando éste le ofreció su mano para salir de su lecho, Roxas se espabiló por salir por su propia cuenta a toda prisa, cosa que en vez de ofender al Mago, hizo reírse divertido con una risa que a Roxas no le gustó nada, parecía pasárselo en grande con aquélla situación, y sentía que eso no sería nada bueno para él mismo.
La Señora Sapo hizo las debidas presentaciones con ella misma y el resto de miembros de la familia y negocio matriarcal. Como Luxord, intentó por todos los medios que Roxas aceptara unirse a la compañía "Los Sapos Guapos", que andaban de gira por todo el mundo. Roxas no parecía muy convencido con todo aquello, todo parecía demasiado fácil.
-Deberías unirte, Tiny chiquitín, piensa que podrías ser un gran artista.
-Pero yo no debería estar aquí, mi madre estará preocupada preguntando dónde estoy. Debo volver a mi casa.
-Tu madre será muy feliz si su hijito pequeñín se convierte en toda una celebridad. Lo celebraría con todo el barrio. Y tú ni tu madre os faltaría de nada.
-Eso sería fantástico, pero…
-¿Pero? ¿Aún puedes encontrarle peros?
-No es eso, es algo increíble, no lo negaré. Y siempre me ha gustado cantar para otros, pero… hay alguien que me necesita… y que yo también necesito.
-¿Más que a tu madre? ¿Y quién puede ser más importante para ti que una madre, si se puede saber?
-No, no dije más importante… Es una clase de amor diferente. Estoy enamorado de Axel, y ayer nos prometimos para casarnos… y en estos momentos es lo único que me hace realmente feliz poder hacer.
-¿Quién es ese tal Axel que pueda tirar por la borda tus sueños de fama y gloria? –Se extrañó la Señora Sapo.
-El príncipe de las hadas. Pero no le quiero por eso, yo lo quería incluso antes de saberlo, por eso es que quiero estar con él. Le quiero de verdad y quiero casarme con él. – Sentenció Roxas con firmeza.
-¿¡CASARTE!? ¿¡CON ÉL!? ¡Pero entonces ya no podrás ser ni cantante, ni artista, ni nada! Tirarías todos tus sueños por la borda a cambio de trapos sucios, comidas que nunca acaban de hervir, suelos empañados, goteras en el tejado… Te deberías a un esclavo del hogar. ¿Realmente deseas eso para ti?
Roxas no supo qué contestar. Pero antes de poderse pensar una respuesta lo suficientemente convincente, la Señora Sapo lo había arrastrado al escenario con ella, para poder bailar y cantar a dúo, cosa que Roxas bastante forzado intentaba seguirle no sin grandes esfuerzos por su parte. Luego le llevaron con Luxord para ser objeto, o mejor dicho conejillo de indias de sus incontables números de magia, de los que, por suerte, siempre resultaba airoso. Y por último, lo obligaron a actuar en la comparsa genérica como último número del espectáculo. Tras ello, mientras Roxas se inclinaba saludando al proliferante y satisfecho público, Luxord hablaba aparte con la Señora Sapo, en donde una ocasión le dirigió una mirada bastante significativa que no le gusto en absoluto. Acto seguido, se dirigieron hacia él y le comunicaron la nueva.
-Tiny, he decidido que lo más sensato es que para que puedas integrarte mejor entre nosotros, y ser una verdadera familia, lo mejor que podrías hacer es tomar la mano de mi hijo primogénito Luxord en matrimonio. Así siempre encontrarías apoyo y consuelo en un mundo que a veces pueda resultarte difícil.
Roxas enmudeció de golpe y su cara se puso del color más pálido de la cera, mientras sus ojos se abrían cada vez más a causa de la fuerte conmoción.
-¡¿Casarme…Con él!? – Pudo pronunciar a duras penas, pues hasta su garganta se le había quedado seca.
-¡Sabía que te llevarías una gran sorpresa! ¡Cuánto me alegra verte tan feliz! ¡Seguro que serás un yerno perfecto! Al que podré querer y compartir a mi querido hijo, del que seguro sé que cuidarás con toda clase de atenciones.
-Pero es que… yo no… -Le dirigió una mirada de soslayo a Luxord, que lo observaba con detenimiento, mientras en su rostro se dibujaba su desagradable sonrisa victoriosa. ¡Lo tenía todo planeado desde el principio! ¡Y él había sido lo suficientemente estúpido como para caer en sus redes! Pero esto no iba a quedar así. Tenía que escapar de allí, ¡como fuera! No pensaba casarse con Luxord, ¡Jamás!
-Pero yo ya estoy prometido, ya se lo dije, Señora Sapo… Voy a casarme con Axel…
-¡Tonterías! No es algo que se pueda mantener. Es un acuerdo fácilmente suprimible a conveniencia del beneficiario y en este caso eres tú, querido.
Luxord, adivinando sus pensamientos y sus verdaderas intenciones de huída, condujo paseando a Roxas aprovechando la confusión, hasta unos cuantos nenúfares próximos. Lo dejó de un salto en uno lo suficientemente grande para que pudiera sentirse desahogado, pero convenientemente apartado del resto y lejos de la orilla para evitar su fuga y junto a su madre y familia, fueron en busca del cura que los habría de unir en matrimonio.
-Espéranos aquí, chiquitín, ¡estaremos de vuelta con un curtita en menos que canta un gallo!, Con tu nuevo prometido, además. –Le saludó la Señora Sapo en la lejanía.
-¡Pero es que yo no quiero casarme con él! ¡Vuelvan! ¡Me niego a casarme! ¡Y NO LO HARÉ! ¿¡Alguien me escucha!? ¿¡O es que no interesa ni importa nada de lo que diga ni piense!?- Se sintió tan desdichado, amargado e impotente que comenzó a golpear a patadas el nenúfar, hasta que agotado, se dejó caer rendido sobre él, mientras pensaba la manera de huir antes de que lo encontrasen allí. No quería casarse con Luxord, ¡y nadie lo iba a obligar! Pero… ¿Cómo iba a alcanzar la orilla? Sabía nadar, pero no estaba seguro de poder aguantar tan largo trecho, nunca había hecho nados tan largos. Y estaba probando a tocar la fría superficie del agua, cuando vio peces enormes surcando las profundidades y le entro cierto pánico a ser devorado. Se sentía tan desesperado y perdido que no pudo evitar aferrarse fuertemente a sus brazos, cuando de repente algo le resbaló del cuello a las manos: el pañuelo que le había regalado Axel se posaba delicadamente sobre sus dedos. Lo tomó suavemente entre sus brazos y lo abrazó con ternura, sin poder evitar derramar un par de lágrimas sobre él. Se sentía tan solo y perdido sin él… deseaba con todo su corazón volver a casa y reencontrarse con su amado, y evitar así su boda impuesta… ¿pero cómo? El mundo que lo rodeaba era tan grande y él tan pequeño… Se sintió tan insignificante que no pudo evitar derrumbarse entre sollozos contenidos, hundiendo su rostro en el pañuelo.
-Axel… ven a buscarme, por favor… ven a mí… te necesito…
Por suerte para Roxas, no estaría todo perdido, puesto que alguien sí había escuchado sus súplicas nuevamente…
Continuará…
Fin del Capítulo 3
¡¡Hola a todos!! O_O ¡¡Wow, no esperaba una afluencia tan grande en tan sólo el segundo capítulo, pero no me quejo!! :D Sigo con él, como véis y si después de contestar estos reviews me queda tiempo, intentaré seguir el cuarto capítulo n_n Sino, en cunato pueda, que esta semana la tengo de cosplay de nuevo, por eso no pude actualizar con tanta continuación como hubiera querido, además estuve dos semanas para realizar mi última gran obra que tiene que ver con este fic precisamente: un contest de baile para el club AkuRoku del DeviantArt en el que salen Axel y Roxas en la famosa escena de baile en la que vuelan. Se titula como la propia canción "Let me be your Kings" (mi página del DeviantArt está en mi perfil, así que quien le interese verlo, puede ir allí y si cuando se reanude el contest queréis votarme, podéis hacerlo n_n
Lo siento por tardar tanto tiempo en pasarme por aquí, pero seguiré, lo prometo ( es que entre trabajo, eventos otakus en Barcelona donde vivo, otros dibujos y encargos y mi otro fic "Y si fuera ella"… voy como voy, con un estrées… xDDDDD (me va la marcha, ¿se nota?) Bueno, espero que os siga gustando como hasta ahora… Ahora pasaré a las aclaraciones y después contestaré vuestros reviews :D
ACLARACIONES
La única es explicar el por qué de escoger para el papel a Luxord y dejar intacta a la Sra. Sapo original… La explicación del primero… es porque digamos, para escribir estos fics, me baso mucho en experiencias personales… y en algunas personas. Y sería largo de explicar el tema… xD así que os lo dejo a vuestro criterio…
Y la segunda, es por la falta de mujeres MUJERES ADULTAS en Kingdom Hearts. La única apta para el papel hubiera sido Larxene, pero ya la tomé para Reina de las Hadas… Así que el papel se quedó huérfano… Porque no le pegaba ninguna mujer de FF que no fuera Edea (además que no sale en KH y me contradeciría demasiado), Así que la dejé estar tal cual, que tampoco está tan mal xDDD Tengo los bocetos hechos de ambos, en cuanto los delinée, os aviso para que los veáis, o sino los subiré al DA.
Los hermanos apenas tienen papel por lo mismo, porque son como personajes de relleno xDD
¡Si tenéis otras aclaraciones que comentar, mandad reviews y en la próxima actualización os los comento sin problema! :D
CONTESTACIONES
A Roxas-13-Nobody (mi Uke xD -3-) : ¿Que te daba palo? Serás vago xDDD… Te voy a poner marcando el paso para esa vagancia natural que tienes, ¡que no puede ser! xDD
Pues mira, eso mismo me preguntaba yo xD que no tenía ni un review, empezaba a pensar que la idea no gustaba... menos mal que me he equivocado ^^U…
Iremos hacia un nuevo mundo de color… (8) (que sepas que puse la letra de la canción por ti, que sé que te gusta mucho n.n)
Gracias por todo tu apoyo, seguiré adelante, ¡¡lo prometo!! ;)
Roxas (el otro xD ¡lols, me salen de la nieve, como setas! Yo feliz xDDD): Pobre xDDD ¡¡La noche es muy mala, te confunde!! Jujuju... (Risa perver) Gracias por el halago n.n ¡Roxas me animó a hacerlo y por eso hoy os lo puedo mostrar! Es uno de los grandes pilares que me sostiene, suerte que todavía no me ha abandonado como muchos otros xDDD ¡Musaaaa, no te vaaaayaaas! LOL Ejem, Sí, como en este capítulo se ve, llega el malo de la peli, sí ya aviso que este es el malo principal… Ya ha venido a jorobar la marrana xDU No tienes idea de lo que me ha costado escribir este fic, me entraba una rabia y una impotencia… ¡Argh! ¡Tengo ganas de machacar algo! Mejor me relajo, que "sólo" es una historia… Hombre, tiene que haber de todo, escenas reales y escenas que se inspiren en el KH, tanto actitudes de personajes como alguna que otra escena... ¡Me alegra que te guste! ¡Sí, escribo todo lo rápido que me permiten las obligaciones! u.ù Pero tranquis, ya sabes como acaba Pulgarcita… Aunque yo añadiré algo más posterior… No me quedaré en ese trozo y ya está xDD ¡Me molan los retos!
¡Gracias por postear! ¡Se te quiere! ¡A ver si nos vemos más a menudo, aunque sea en MSN!
Melicaro90: Gracias, me alegra que te guste, intento darlo todo de mí en él :D Sí, yo también creo que el cuento de Pulgarcita es muy tierno, por eso al ver de nuevo la película, quise hacer este fic… ¡Me inspiró mucho! Bueno, espero que te haya gustado el capítulo, aunque sé que como el segundo seguro que no (te lo confieso, a mí tampoco xD pero la historia debe seguir…). ¡A ver si sigo pronto con el cuarto! ¡Muchas gracias por tus ánimos! ¡Y por leerme!
¡Nos vemos en la próxima actualización!
[~Barby,,: Gome gome gomeeeen - De veras lo hago todo lo rápido que puedo, pero como dije en mi comentario después del fic, que tenido varias cosas que hacer que me han impedido escribir.. u-u Gomen nasai… lo siento… Espero que te guste la continuación y me sigas leyendo como antes, y posteando lo que quieras ;) ¡¡Gracias por tu atención!! ¡¡Nos vemos en el capítulo cuarto!!
¡¡Y gracias también a todos aquéllos que me hayan leído y no me hayan dejado reviews!! ¡¡Gracias por leerme y espero que sigáis disfrutando como yo de esta bella historia!! ¡¡Hasta la próxima actualización!!
Se despide,
Axel_VIII
