Capítulo IV
"¡Al Rescate!"
Era una hermosa mañana de principios de otoño y yo sobrevolaba el claro cielo azul del mediodía, dispuesto a realizar mi último vuelo por los alrededores antes de partir hacia tierras más cálidas. En aquéllos momentos surcaba un hermoso riachuelo sin ni tan siquiera imaginar el cambio tan radical que eso supondría para mí y mi tranquila vida… ¡Monsieur!
Entonces le vi. Alguien sollozaba entre los juncos del arroyo. Me acerqué más, intrigado ante aquella vocecita casi minúscula, leve y ligera, suave como el viento y hermosa como el atardecer. Y en aquél preciso instante, al posarme sobre un junco y no sin hacer un buen esfuerzo, divisé un pequeño muchachito, el cual bien podría sacarle una o dos cabezas. Estaba agachado, encogido sobre sí mismo, ocultando su rostro. Esto hacía más difícilmente su localización. Estaba tan triste que apenas si había notado que alguien estaba allí, observándole. Me compadecí pensando qué clase de desgracias podría pesarle en su corazón y solidarizándome, le saludé amablemente. Hoy en día, cada vez que lo pienso, me asombro al pensar que este gesto de gentileza pudiera aportarme tanto como me ha aportado, esta enorme felicidad que me embriaga todos los días del resto de mi vida.
-¡Hola pequeño! ¿Qué pesar tan grande puede haber en este mundo capaz de enturbiar esos preciosos ojos?
El muchacho se asombró, mirando a todas partes, buscando la procedencia de mi voz. Cuando alzó la vista, y me vio ahí posado, su tristeza dejó paso a un asombro e incredulidad que sólo con un gran esfuerzo podía levemente disimular.
-Yo… -El muchacho se secó las lágrimas con su pañuelo como pudo, se lo colocó nuevamente al cuello con delicadeza y dulzura, con una mirada llena de tristeza y nostalgia. Ese objeto parecía estar cargado de buenos sentimientos, deduje. Acto seguido, se reincorporó y trató de excusarse. - Yo es que… verá… es largo de explicar. Yo dormía esta noche en mi cama sin sospechar nada. En aquel momento… ¡Sucedió! Mi nuez se cerró de golpe, y fui dando tumbos por todas partes, creía que me asfixiaba, luego sentí el aire soplar fuera, el agua… me movía, o mejor dicho, mi raptora y yo nos movíamos… hasta que llegamos a este riachuelo y la Señora Sapo que es mi raptora, me dijo que debo casarme con su hijo… ¡PERO ES QUE YO NO LE QUIERO! Yo… quiero a otra persona… -En esos instantes el joven desvió la mirada, muy ruborizado y apenado. –Y además, estoy prometido con la persona a la que amo. Él es Axel, el Príncipe de las hadas.
-¡Wow, mucha información de golpe! –Mi cabeza bailaba de un lado a otro, tratando de procesarlo todo. Cuando a duras penas había digerido todo, le pregunté. -¿Y el te quiere también?
-¡Claro! Sino, ¿por qué iba a prometerse con alguien como yo?...
-Primero de todo: ¡FELICIDADES, ENHORABUENA! –Le estreché la mano todo lo efusivamente que fui capaz. – Segundo: No te menosprecies, bon ami, yo veo en ti una persona muy especial, y creo sinceramente que Axel ha debido pensar lo mismo cuando te conoció. ¡¡Así que arriba esa sonrisa!! –Hice una cabriola graciosa y una mueca divertida buscando una risa del joven que por mi fortuna, no tardó en aparecer. -Y tercero: Vaya mala pata que tienes, chaval… una pandilla de sapos, eso sí es ser desafortunado, pero no hay problema, ya estoy aquí para solucionar ese entuerto. Pero antes de nada, ¿Cuál es tu nombre, prometido de Axel?
-No me llames así… - Se ruborizó aún más. – Mi nombre es… Bueno… Tiny… Pero él me llama Roxas, él me puso ese nombre.
-¿Cómo prefieres que te nombre?
El joven lo meditó unos segundos y luego afirmó muy seguro –Roxas.
-¡Eso está mucho mejor, Roxas! ¡Es mi turno! –Desenfundé mi bonita sitar azulada que siempre me acompañaba a todas partes desde mi más tierna juventud y entoné una divertida melodía mientras tarareaba mi nombre.
-¡Mi nombre es Demyx, el trobador, y por los senderos del valle,
Vine a cumplir la promesa, de llevarte a ti junto a él! ¡Junto a él! ¡Junto a él, junto a él siempre estarás, y esa sonrisa que tú luces, jamás de ti se olvidará!
((NDA: Me ha dado el ramalazo con la canción esa de: Todos en pie, a caminar… Y se la he puesto de canto a Demyx xDD El solfeo es este: Do mi fa sol, do mi fa sol, do mi fa sol, mi do, mi re, mi mi re do, do mi sol sol fa, sol sol la sol, mi do re do, do do la do, do do la do, do do la do do si do re, re re re do, do do do re do, do do la sol, do re re do, ¡por si alguien quiere entonarla! xD))
-Es un placer, Roxas. Ante ti tienes a un trovador, cuentista y cantante profesional que viaja de país en país entonando para todos aquellos que quieran oírme.
-Oh, no, otro artista no… - Roxas se llevó sudoroso su mano a la frente. De artistas había tenido suficiente para una vida entera.
-Bon ami, no me oses comparar mi noble persona con esos seres de agua dulce. ¡Demyx el trovador es un buen hombre! Bueno, todo lo hombre que se pueda ser siendo un pájaro, claro está… ¡Y te prometo que te ayudaré! Quieres encontrar a tu príncipe, ¿no es así?
-Es lo que más deseo en este mundo… tanto como volver a mi casa… Pero no puedo lograr ni una ni otra cosa. No encuentro salida en esta hoja de nenúfar… Es imposible.
-¿Excuse moi messiée? ¿Dijiste imposible? ¡NADA, NADA, ES IMPOSIBLE! –Acto seguido se zambulló con una gracia que haría pensar que se sentía incluso más cómodo en el agua que en el aire, pensó Roxas.
Me dirigí al tronco de la hoja de nenúfar que lo aprisionaba a las profundidades y liberé el cabo, dejando la hoja a la deriva. Roxas, hábil por naturaleza, se lanzó a un lado y alcanzó una pequeña caña con la que dirigir el rumbo de su nueva embarcación improvisada.
Volví a surgir de entre las aguas y emprendí el vuelo a su lado.
-¡Voilà! ¿Qué me respondes a eso? – Respondí con una mueca divertida y una mirada cómplice.
-¡No ha estado nada mal, lo admito! –Sonrió el pequeño, ahora más aliviado y feliz de su carga. Por fin podría poner rumbo a su hogar y alejarse de aquél horrible lugar en donde le esperaría su marido impuesto por la fuerza. Suspiró tranquilo. – Ahora sólo me queda cruzar el riachuelo hasta la orilla más cercana antes de que regresen Luxord y su pandilla y poder huir lejos, y encontrar el camino de vuelta a casa y así… -Pero frente a mí la vista no era nada tranquilizadora, para mi desagradable sorpresa, no muy lejos de allí había surgido una gran cascada. Interrumpí la alegre charla del muchacho para advertirle a tiempo.
-¡¿Así que quieres ir a la orilla antes de ahogarte en la cascada?!
-¡¿Cas… cascada?! –Roxas empalideció y abrió mucho los ojos frente a él, notando que la marcha de la hoja cada vez era más y más vertiginosa.
-¡Sí, dije CASCADA, ESA CASCADA! –Exclamé señalando con el mango de mí sitar.
-¡Nunca he atravesado una cascada! ¡No se si podré superar los surcos! – Roxas trataba por todos los medios seguir manteniendo el equilibrio y la estabilidad dentro de la hoja, pero cada vez era más factible su hundimiento, las aguas espumosas se aventuraban a raudales por doquier. -¡No sé cuánto tiempo podré aguantar!
-¿¡Sabes nadar!? –Pregunté casi con desesperación mientras me lancé en picado a tirar en el extremo opuesto de la hoja, no sin graves dificultades, tratando de separarle de la corriente y sirviéndole las veces de timón.
-¡Claro que sé, pero la orilla está demasiado lejos, y yo peso muy poco! ¡La corriente me arrastraría sin remedio, incluso con más facilidad!
-¡No nos quedan opciones, Roxas! ¡Vas a tener que saltar, no puedo aguantar más!
-Pero… -Roxas dudó mucho, pero después pensó en Axel y todo lo que le había enseñado aquél verano y con mirada decidida, se puso al borde de la hoja.
-¡APRISA! –En esos momentos sin poder evitarlo, se me escabulló el cabo de la hoja por entre mis alas, perdiéndose a lo lejos. Pero Roxas ya no estaba sobre él, se había esfumado bajo las aguas.
Miré rápidamente a mí alrededor, sobrevolando muy de cerca la superficie, en busca de su cabecita dorada. Y por unos segundos particularmente angustiosos, temí lo peor. Pero al instante, el muchacho logró alcanzarla, y nadaba con toda su fuerza y tesón que pudo albergar hacia la orilla, con la determinación en la mirada. Ya parecía que iba a lograrlo, pero un gran tronco lo desvió y lo arrastró de nuevo a las peligrosas corrientes de la cascada, hundiéndole a causa de la colisión. A duras penas logró de nuevo salir, tosiendo mucho, pues había tragado mucha agua. Roxas pensó que quizás ése sería su fin, y que ni siquiera podría despedirse… Esa idea le dolió tanto que le impidió rendirse. ¡No podía acabar así, tenía que luchar! En un nuevo empuje trató de dar alcance a la orilla, esta vez yo intentaba arrastrarlo con mis garras, pero estaban empapadas y se resbalaban en todos mis intentos por salvarle. Y lo imposible se volvió posible una vez más: Los seres de las profundidades, constados básicamente en peces de río y similares y los seres del aire, representados por variedades distintas de insectos se reunieron para averiguar qué ocurría y vieron a un muchacho diminuto muy agotado que a pesar de todo no cesaba en su intento de seguir nadando, tratando de no hundirse; y una golondrina que con obstinación y voluntad no cesaba de tratar de ayudar a su pequeño amigo a lograr su supervivencia. En un acto de valentía y generosidad, todos formaron un equipo para ayudar al chico a salir de su gran aprieto y ponerse a salvo. Entre todos tiraron y tiraron y tiraron de él, hasta que extenuados, conquistaron la orilla, en una gran ovación y alivio general.
Roxas inspiró fuertemente, tratando de recuperar el aliento que las turbulentas aguas le habían robado. Todo el grupo estaba reunido en un gran corro, mirándose unos a otros mientras se serenaban y recuperaban fuerzas. Roxas a cuatro patas y empapado, medio desfallecido, observaba con dificultad a su alrededor. Había levantado una verdadera expectación, una vez más, sin quererlo, le era imposible pasar desapercibido como él hubiera querido. Roxas se incorporó como fue capaz, algo mareado aún. Todos los allí presentes le devolvían una mirada llena de curiosidad y en seguida dieron paso a murmullos colectivos.
-¿Qué es ese ser? No parece uno de los nuestros – Cavilaba un mosquito.
-Tampoco de los nuestros. –Replicó un salmón. – No tiene ni cola ni escamas.
Entonces con una seña pedí silencio a los presentes y les presenté al recién llegado. – Seres del riachuelo, insectos, peces y otros tantos animalitos, os presento a Roxas, un hombrecito un tanto… pequeñito.
-¿Es un humano? ¡No puede ser, es demasiado pequeño! ¡Los humanos son mucho más grandes! –Replicó una mariposa que estaba sentada sobre los pétalos de una margarita.
Roxas se sintió algo incómodo, apartando la mirada del público, cuando de repente, notó una presencia a su lado, yo le había posado un ala sobre sus hombros. Me miró con sus grandes ojos azul cielo, dubitativo. – ¡El valor de todos los seres no se mide por su tamaño, sino por la grandeza de su corazón, ya deberíais saberlo! –Los allí presentes callaron al unísono. Acaban de escuchar una gran verdad, y no tenían el valor de rebatirla. Le hice una seña para que saludara y asintió.
-Hola a todos, como Demyx ha dicho me llamo Roxas y sí, soy un humano, particularmente pequeño para la media. Espero que esto no suponga un problema… ¡Es un placer conoceros, habitantes del riachuelo! – Realizó una educada y cortés reverencia a los presentes.
Los animalitos le devolvieron el saludo cordialmente.
Entonces una jovencita mariquita, aproximadamente de la edad de Roxas, se aproximó a él. Tenía un sombrero muy gracioso en forma de flor campanita y un cabello castaño que le caía por los hombros, a conjunto con unos ojos verdes muy vivos y expresivos. Se lo quedó mirando muy de cerca durante unos instantes, cosa que inquietó al rubio, que se sonrojó con facilidad. No le agradaba demasiado que lo observaran tan de cerca unos desconocidos y tan descaradamente. Momentos después, las pupilas de la joven se dilataron y se dibujo en su expresión facial un gran asombro.
-¡¿Eres tú, verdad?! ¡Tú eras aquél chico!
-¿Perdone? No entiendo lo que quiere…
-¡SÍ, SÍ, ERES TÚ, NO HAY DUDA! ¿Verdad que tú muchas veces por las noches te reunías con Axel?
Roxas se ruborizó más rápido de lo que la mariquita tardó en decir ese nombre, mientras no podía evitar borrar de su tez su expresión de circunstancia y vergüenza.
-Bueno, yo… - Intentó buscar una explicación razonable mientras se rascaba la cabeza.
-¡Entonces es cierto! ¡Eres el próximo heredero del valle de las hadas, ¿no es así?! ¿¡A que te vas a casar con él!?
Roxas tragó saliva. No sabía cómo salir de aquélla situación tan embarazosa. – Bueno… sí, creo…
-¡Eres una chismosa, Olette! –Salió de entre los insectos otro joven de la misma edad, sólo que éste parecía llevar la voz cantante por los aires de importancia que arrastraba consigo. -¿No ves que lo estás avasallando y avergonzando? Pobre chaval… -Se puso frente a Roxas. – No le hagas mucho caso, ya sabes cómo son las mujeres… Les encanta cacarear sobre la vida privada de los de… - Pero no pudo terminar la frase. Olette se había encargado de ello propinándole una buena colleja.
-¡¿Y tú qué sabrás Hayner?! ¡Sólo te preocupas de ti mismo, para ti no existen los demás! – Le retó la jovencita.
-¡Entonces tu eres demasiado "solidaria", ¿no?!
-Va, dejadlo ya los dos… ¿Qué va a pensar el pobre que acaba de llegar? –Uno tercero un poco más redondito que los otros dos se interpuso entre la disputa.
-¡No, Pence, se va a enterar esta vez! ¡No va a ser ella quien diga la última palabra ahora!
Pero para sorpresa general, Roxas comenzó a reírse con ganas. El trío le devolvió la mirada con incredulidad.
-Perdón… ¡es que nunca he tenido amigos así con los que tener estas conversaciones tan divertidas! He vivido siempre encerrado entre las cuatro paredes de mi casa, por ser demasiado pequeño… Mi único consuelo en estos últimos tiempos fue Axel, que se encargaba de llenar mis ansias de libertad… Por eso, quitando los animales de la granja, nunca he tenido amigos con los que jugar y charlar… ¡Por eso me ha parecido genial!
Los otros lo miraron con cierta sombra de lástima reflejada en sus ojos, pero rápidamente animaron sus semblantes para que Roxas se sintiera a gusto y lo incluyeron en su grupo como nuevo amigo a lo que el joven aceptó de buen grado. ¡Era fantástico poder tener tantos amigos como había hecho en sólo un día!, sin contar el "pequeño percance" de la mañana y el principal motivo de que estuviera tan lejos de casa…
-¿Y ahora qué harás Roxas? –Le preguntó Olette, que se había situado cerca de él.
-Pues… quería regresar a mi casa. Mi madre no debe saber dónde estoy y debe estar muy preocupada. Nunca he desaparecido así, sin dejar rastro… Y seguro que Axel también debe estar buscándome… Debo tenerlos a todos con el alma en vilo… Por eso quiero regresar, para que sepan que estoy bien. Pero como nunca he salido de ella… tampoco sé volver… Supongo que debo resultar bastante patético. –Retomó el gesto de rascarse la nuca, molesto consigo mismo.
-No lo eres, si nunca has salido, es lógico que no sepas volver, tío. – Trató de animarle Hayner dándole palmadas en la espalda. Desde la llegada de Roxas, se había mostrado muy afín y amigable con él. – ¡Pero no pasa nada! ¡Para eso tienes a tus amigos! ¡Te echaremos un cable y antes de que te des cuenta, estarás llamando a la puerta de tu casa! ¿Qué me dices?
-¡Eso sería genial! Pero no es tan fácil hacerlo, aunque suene muy bien… no creo que consiga volver a mi casa… Supongo que tendré que quedarme vagando aquí por el resto de mis días… -Su voz sonaba opaca con un trasfondo lleno de tristeza, mientras acariciaba un pétalo de una flor cercana.
-¡Venga, vamos, no dramatices así, chavalín! ¡¿Acabas de superar una muerte segura y aún sigues pensando de ese modo?! ¡Arriba esos ánimos, Roxas! –Traté de infundirle el valor que necesitaba para seguir luchando, a la espera de conseguirlo. - ¿O acaso no quieres volver a ver a Axel? ¿No dices que lo amas?
Roxas se tornó del carmín más puro de arriba a abajo, y sólo alcanzó a asentir levemente con la cabeza.
-¡Entonces ten fe, cree en ti y escucha a tu corazón, y él te llevará hasta tu hogar y hasta tu prometido! ¡Así de sencillo! ¡Tan fácil como entonar una melodía! – Reí sin más, a los que los presentes animados se me unieron. – Ahora dime, ¿dónde vive él? –Me puse a observar el horizonte con una de mis alas de visera en una pose bastante graciosa y una mirada suspicaz y atenta, tanto que resultaba hasta cómica.
Roxas entre risas contenidas me respondió. – ¡Vive en el valle de las hadas! Yo iba a ir hoy allí con él, era la primera vez que vería su hogar… Por eso no puedo decirte más… No sé cómo se va allí, sólo las hadas saben ir… - Roxas se dejó caer en una piedra redonda del camino y posó su faz entre sus manos, desanimado nuevamente.
-¡Bah, tonterías sin importancia! ¡No hay nada que se me dé mejor que encontrar direcciones! –Respondí sacando mi largo listón desplegable de direcciones escritas en una gran libreta de hojas blancas de anotaciones rápidas. – ¡Si ese valle existe, yo, Demyx el cantante, lo encontraré! ¡Daré con Axel y lo conduciré hasta ti!
Roxas no podía acabar de creérselo viendo la enorme desorganización de direcciones del joven pájaro. Intentó ser lo menos hiriente con el bienintencionado Demyx y le espetó. – ¡Demyx, eso es imposible!
A lo que yo, naturalmente, me ofendí bastante. - ¿Imposible? ¿¡IMPOSIBLE!? ¡Nada, NADA ES IMPOSIBLE!
((NDA: Cuando comencé a escribir este fic no pensaba poner canción alguna, pero conforme va pasando, me voy animando xDDD… Esto de ver la peli mientras escribo la historia me va a salir caro xDDD. Va, escribo el lyric de Jaquimo y se la dedico a mi cantante favorito, que seguro que le hará gracia. ¡Disfrútala, Nocturno Melodioso! ;D))
Sigue a tu corazón
Haz cosas imposibles de hacer,
Sigue a tu corazón (jajá)
Él sabe que querer es poder,
Siempre tiene razón.
Cuando quieras viajar, debes confiar
No hay más truco que volar,
¡Deja el suelo, alza el vuelo! (Jajá)
No hay nada que no puedas hacer,
¡Sigue a tu corazón!
Vamos Roxas, vas a ir a tu casa,
Tu madre te está esperando,
¡Arriba, arriba! (Jujú)
Coro: No hay nada que no puedas hacer, (Demyx: ¡Eso es!)
Sigue a tu corazón,
Él sabe que querer es poder,
(Demyx: ¡Cantad, gorrioncitos!)
Siempre tiene razón
Norte, sur, aquí o allá,
¿Dónde quieres ir?
Crea otros cielos hacia allá,
Es difícil decidirse cuando tu mamá no te sirve,
Oye a tu mejor amigo, ¡sigue el son de sus latidos! ( jaja)
Demyx y coro: No hay nada que no puedas hacer, si te dejas llevar (jaja)
Haz cosas imposibles de hacer,
Es muy fácil, es siempre fácil,
¡¡Escucha a tu corazón!!
Tras este grácil desfile, un gran baile por mi parte y por Roxas que a decir verdad, no se movía nada mal, y esas preciosas notas musicales de mi inseparable sitar, lo dejé a cargo de sus nuevos amigos y me despedí de él, prometiéndole que encontraría a su príncipe y deseándole un bon voyage en su búsqueda.
Mientras tanto, algo lejos de allí, en el Valle de las Hadas, en la Corte de los Reyes de las hadas, se trataba una discusión bastante acalorada entre los propios monarcas y su primogénito.
-Axel, reconócelo hijo mío, ¡lo que tú nos tratas de explicar no tiene ni pies ni cabeza, ni sentido alguno! –Sentenció Larxene, muy severa. – ¡Primero nos importunas ayer por la noche a altas horas de la madrugada anunciando que has encontrado a tu pareja y que te has prometido! ¡Ahora todo el reino lo sabe y es la comidilla de la corte! ¡Y ahora regresas sin ella y para colmo dices que ha desaparecido! ¡¿Cómo es posible?!
-¿Cuántas veces tendré que repetírtelo, madre? ¡Le han raptado! ¿¡O acaso no lo entiendes!? ¡No ha desaparecido por voluntad propia! ¡Eso te lo aseguro! ¡Nunca haría una cosa así! ¡No es de esa clase!
-¡Sabes que siempre he odiado que dijeras mentiras! ¡Y ya nos has ocultado suficientes cosas estos últimos meses, jovencito! –Larxene estaba a punto de perder los papeles, estaba muy nerviosa, alterada y excitada, no podía comprender el cambio tan brusco que su hijo había dado en tan poco tiempo. Y cómo podía deberse sólo a un simple muchachito de campo. Por más que lo intentaba, no podía entenderlo. Marluxia decidió intervenir y abrazó por detrás a Larxene cariñosamente para calmarla. –Larxene, cariño, tranquila, deja que el muchacho termine de explicarse. Larxene no pareció conforme del todo, pero accedió, algo más calmada. Axel reanudó la explicación.
-Debo pediros un favor a ambos, padre y madre. Por eso he acudido a vosotros. Sé que sois los únicos capaces de hacerlo. Necesito que retraséis los hielos y las nieves del invierno todo lo que podáis. ¡Todo el tiempo que pueda reunir para encontrarle me es insuficiente ahora! ¡No sé lo que pueda tardar en dar con él…!
-Pero hijo… -Quiso detenerlo la reina, visiblemente afligida e intranquila.
Axel en un gesto conmovedor abrazó y besó delicadamente en la mejilla a su madre. –No te preocupes, volveré antes de que podáis extrañarme. ¡Os prometo que volveré y traeré a Roxas conmigo!
-¡Axel! – La reina avanzó un poco más, pero Axel ya había emprendido la marcha hacia las afueras de la corte. Marluxia pasó tiernamente un brazo sobre el hombro de la preocupada madre. –Marluxia, amor mío… No podemos retener los hielos más de un día… -Dijo la reina, con un tono muy alarmado y angustioso. Era lógico que temiera por el bienestar de su hijo, puesto que los inviernos en aquél país eran especialmente crudos y fríos. En silencio rezó unas plegarias por su bienestar, esperando recuperarlo sano y salvo, mientras el rey besaba su sien tranquilizadoramente, aunque ni él mismo quería pensar en las consecuencias de esa gran búsqueda y su improbable, pero posible final…
A las puertas del palacio dos muchachos se apoyaban en sus paredes, expectantes. Nuevamente parecían estar esperando algo. Uno de ellos, el más bajito y delgado era Zexion. Sabía perfectamente las intenciones de su mejor amigo, lo conocía demasiado bien. Entre ellos sobraban las palabras para entender lo que pensaba uno y otro. El otro jovenzuelo, otro gran amigo de Axel, bastante más alto y corpulento que Zexion, también aguardaba. Se entendía tan bien como Zexion con Axel. Desde muy jóvenes habían sido el grupo de amigos más unidos donde los hubiera. Eran muy conocidos en el reino por esta particularidad, a veces cariñosamente los llamaban los "tres mosqueteros", porque nunca hacían nada sin contar con los otros.
Ambos charlaron, recordando la primera vez que se conocieron.
-Lexaeus, ¿recuerdas la primera vez que nos conocimos Axel, tú y yo?
Lexaeus se limitó a asentir con la cabeza. Era un muchacho que hablaba muy poco, pero cuando hablaba, solía decir cosas muy importantes y profundas. Era ese tipo de persona que sabía exactamente cuándo, qué y cómo debía hablar. El resto sobraba.
-Fue aquélla primavera. Recuerdo que yo acababa de salir de mi flor hacía muy poco y tenía poca experiencia andada. ((NDA: Las hadas llaman "salir de la flor" a su hecho natural de nacer, al igual que Tiny, de una flor del Valle)) Recuerdo que siempre había sido un muchacho muy solitario desde mi nacimiento. Y una mañana, mi primer día de camino a la escuela, alguien tropezó torpemente conmigo y cayó de bruces junto a mí. Se le veía muy alterado y excitado, y reía y hablaba sin parar, ¡era todo un nervio! Era un espectáculo agotador, como siempre recalco, ¡pero digno de ver! Ése muchacho y yo éramos totalmente el día y la noche, y no obstante, me cayó bien. Me arrancó mi primera sonrisa, eso nunca lo olvidaré. Se levantó torpemente, recogió todos mis libros cuidadosamente y les sacudió todo el polvo y me tendió la mano, ayudándome, explicándome entre excusas y risas que también era su primer día y estaba muy nervioso y que temía llegar tarde ¡porque su madre lo había amenazado sin dulces una semana entera! "¡Créetelo, una semana!" -Al recordar esto, Zexion esbozó una débil sonrisa cómplice. Estaba conmovido al venírsele a la cabeza aquéllos buenos momentos. -Y a partir de entonces, fuimos uña y carne. Después en el aula te conocimos a ti, un chico muy misterioso que apenas hablaba y que todos los chicos tomaban por mudo. ¿Te acuerdas lo que inventó para que hablases? Se dirigió firme y sonriente hacia a ti, no sin ese paso gallardo y algo chulesco que lo caracteriza y te dijo: "No me importa que no me contestes con palabras, sólo quiero que me mires a los ojos… Con eso tengo suficiente… Me gustaría ser tu amigo y compartir juntos aventuras y buenos y malos ratos, a mí me da igual lo que pueda decir nadie de ti, te valoro por que eres así y te considero especial por ello… Así que si a ti tampoco te incomoda, ¿Quieres unirte a mí y a Zex?" – El muchacho señaló a la otra punta del aula, donde un chico muy tímido observaba todo con una disimulada atención. Aún me acuerdo, desde donde te miraba hablar con él, cómo abriste los ojos y como tu semblante siempre serio confirmaba una mueca de sorpresa. Nunca olvidaré esa expresión. Y cómo por primera vez, pronunciaste tus primeras palabras ante nadie: "Sí, claro, me gustaría ser vuestro amigo"
Lexaeus sonrió con una sonrisa difícilmente perceptible, pero que para Zexion, todas esas muestras de sentimientos jamás pasaban desapercibidas. Sonrió con él.
-Sí, Axel siempre ha sido un gran chico, capaz de cambiar sólo con su sonrisa el corazón de todas las personas a las que roza. Por eso lo valoro tanto como amigo y daría cualquier cosa por ayudarle y protegerle. Por eso a partir de ese día me juré a mí mismo que le protegería y me convertiría en un guardia real. Él realmente lo merece.
Zexion le sonrió nuevamente, lleno de orgullo y admiración. –Sí, lo mismo pensaba yo. – se quedó pensativo mirando al horizonte. – Yo simplemente me limito a aconsejarle en todo cuanto mis conocimientos alcanzan, porque también quiero protegerle. Es alguien muy importante para mí, y que gracias a él, nos hemos conocido. Eso siempre se lo agradeceré mientras viva…
Lexaeus pareció querer decir algo. Se quedó largo rato contemplando al otro joven que se situaba al otro lado de las puertas, intentando pronunciar alguna palabra, pero no le venían las adecuadas a la mente. Así que como era su sabia costumbre, prefirió callar y permitir que sus ojos hablaran por él.
Y por esta muestra de lealtad y amistad, se habían reunido a las puertas de palacio desde que Axel las hubiera atravesado por la mañana. Inquietos pero pacientes, observaban una y otra vez los surcos de la puerta de pétalos cristalina, aguardando el momento que no tardaría en producirse.
Efectivamente, pocos momentos después de aquello, las puertas se abrieron de par en par con un gran estruendo, como era costumbre del joven heredero. Encontró a sus dos inseparables camaradas, uno a cada lado de él. Les sonrió y los tres asintieron al unísono.
-Ya sabréis seguramente lo que me propongo…
-Y seguramente tú sabrás que te seguiremos hasta donde haga falta – Continuó la frase Zexion.
-Sabía que podía contar con vosotros, amigos míos. – Posó ambas manos sobre los hombros de los dos compañeros. –Necesito que hagáis algo por mí de suma importancia.
El dúo escuchó con atención las explicaciones del joven. – Necesito que forméis ambos un grupo de búsqueda y nos separemos para buscar a Roxas. Si vamos divididos, tenemos más posibilidades de dar con él.
-Pero, ¿Realmente piensas ir tú solo? ¿Qué pasará cuando nos alcance el invierno? Ya no falta mucho… -Concluyó Zexion, con la mirada sombría y opaca por la preocupación que lo dejaba intranquilo.
-No os preocupéis por mí, sé cuidarme. – Mientras lo decía, se ataba sobre los hombros un manto con capucha de tonos ígneos que Zexion observó con atención, nunca había visto nada parecido en todo el Valle. – Si encontráis cualquier novedad, comunicadla lo antes posible a la corte o a mí si nos encontramos. Ya sabéis cómo podemos localizarnos las hadas…
-Si, por nuestra energía áurea de nuestras alas… Eso es de básica elemental. –Suspiró.
-Es básico, pero a veces se nos olvida aplicarlo… Ahora debemos confiar en todos nuestros conocimientos y en nuestra propia fortuna, pero sé que no nos abandonará ninguna cualidad. ¡Sólo tenemos que tener fe en nosotros mismos! ¡Sé que podremos encontrarle y le encontraremos! –Axel ya se había dirigido a Zumby y tomaba asiento. -¡Id con cuidado, no quiero perder a unas de las personas más valiosas en mi vida! Además, tenemos aún muchos asuntos pendientes por terminar, ¡así que no se os ocurra desaparecer sin que los hayamos terminado! –Axel alzó su dedo pulgar en señal de suerte y compañerismo y despegó raudo y veloz por los cielos, saludando con un gesto a sus dos camaradas, que ya se dirigían a las cuadras en busca de buenas monturas para seguir una vez más a su amigo en una de las múltiples aventuras que habían pasado y pasarían juntos.
La noche se cernía ya lentamente sobre las tierras del reino. Todo el Valle y el campo de los alrededores de donde vivía Roxas caía el suave y oscuro manto nocturno, con sus múltiples y centelleantes estrellas. La Luna menguante seguía brillando intensamente, en lo más alto del firmamento, serena y ajena a todo lo que acontecía en la Tierra, como un observador más. Pero nuestra atención debe dirigirse un poco más abajo, donde dejamos a Tiny o a Roxas por última vez: El riachuelo, concretamente en la zona donde debía haber una hoja de nenúfar que ya no existía…
-Veo que mi joven pajarillo es escurridizo y ha abandonado su jaula… -Luxord contemplaba con una serenidad heladora y calculadora el trozo de agua donde horas antes había dejado a su futuro marido. –Bien, puede ser muy divertido jugar al gato y al ratón… Si eso es lo que quieres, preciosidad… -En sus manos sostenía una delicada flor amarilla que estrujó entre sus dedos hasta desfigurarla y hacerle perder todos sus pétalos.
Tras él aparecieron sus dos hermanos menores.
-¿Cómo piensas arreglar este pequeño altercado, Luxord? – Ironizó el hermano mediano. –Tu fama caería en picado si la gente supiera que te dejas engañar por la astucia de un muchachito más joven, inocente e inofensivo que tú.
-Yo creo que caerá aún más cuando le digamos la gran bomba…
-Si vais a decir algo, será mejor que no perdáis más el tiempo… No estoy para bromas… -Respondió muy cortante, mientras afilaba y se miraba en su reflejo en una de sus navajas que utilizaba en sus trucos de magia, para lanzarlas con una venda que cubría sus ojos a algún miembro del público lo suficientemente osado como para participar en el número.
-¿Sabes que Tiny o Roxas o como se llame, se ha fugado porque sigue en sus trece de casarse con el tipo ese, el príncipe de las hadas?
-Lo suponía. A diferencia de vosotros dos, queridos hermanitos, utilizo sabiamente mi cerebro, y me adelanto siempre a las circunstancias… Sabía que Roxas iría corriendo a buscarle para caer en sus brazos, por eso he prevenido y estudiado mi próximo movimiento. He estado investigando acerca de ese supuesto príncipe, Axel creo que lo llamaban. Y he encontrado cosas la mar de interesantes sobre él… - Sonrió con una de sus famosas sonrisas desquiciadas y macabras. – Si vas a enfrentarte al enemigo, siempre va bien… guardar un as bajo la manga… - Dicho eso, sacó bajo su talón otra nueva navaja con una velocidad de vértigo y la lanzó rozando y cortando el bigote por un extremo al hermano mediano y clavándose hábilmente en una diana situada en la otra punta del navío. –Prepárate Axel… Vas a ver lo que significa no poder despertar de tu peor pesadilla… Y prepárate tú también Roxas… Porque cuando dé contigo, serás completamente mío, y no permitiré que vuelvas a alejarte de mí… -Se asomó al navío, viéndose reflejar sus rasgos desfigurados sobre la superficie serena del riachuelo. Inmediatamente pegó un brinco y desapareció como por arte de magia, de en medio de la noche, dejando en una carta de póquer un mensaje para su madre, ante la mirada atónita y estúpida de sus otros dos hermanos.
"Querida madre,
Volveré pronto con Roxas, prepara la ceremonia. Voy a cazar a cierto "insecto" para el banquete nupcial…
Atentamente,
Tu hijo Luxord"
Continuará…
Fin del capítulo 4
¡¡Y Hasta aquí el Capítulo IV!! ¡¡Espero que os haya resultado interesante!! Este nuevo capítulo me ha dado faena, aunque lo he realizado en apenas un solo día, pero con tantos personajes nuevos a introducir y tantas historias paralelas… es fácil dejarse algo en el tintero, y seguro que algo me he dejado… Pero bueno, el resultado final no me desagrada ^-^ Cada vez la historia va tomando un curso más y más siniestro n-nU Y por lo menos la llevo más o menos al día xDDD Si me rijo por la trama de la peli, casi, casi va por la mitad, pero como meteré capítulos extra, podría decir que apenas llevo a un cuarto (mi idea es llegar a los 13 capítulos, veremos cómo acaba esto al final ^^U) Bueno espero que os haya gustado, y como he subido dos casi tan a la par, apenas tengo reviews que contestar, pero en fin, los que tenga los contesto con mucho gusto ^^
ACLARACIONES
Primero las aclaratorias… um… ¿Qué podría aclarar aquí? Poca cosa xDD… Si alguien ha visto la peli verá que aquí me he extendido un poco para hacer la trama más interesante, ya lo dije cuando comencé que sería una adaptación basada en la película, pero un poco libre… Espero que no os sepa mal a los incondicionales de la película de Don Bluth ^^U… Si tenéis más dudas… es que yo como es mi historia, lo veo más claro xD… Así que cualquier interrogante sobre la trama, hacédmelas llegar y os responderé en la próxima actualización, ¿ok?
REVIEWS
[~Barby,,: Bueno, esta vez no te podrás quejar xD ¡He actualizado rápido! Aunque como a partir de ahora la trama comienza a liarse más y más, puede que tarde un poco más de lo que quisiera, no obstante como ya lo dije, lo terminaré, ¡prometido! (es que soy una persona muy, muy perfeccionista y me gusta hacer bien, bien las historias ^^U…) No obstante, ¡me alegra que me sigas leyendo y dejando reviews para que continúe! ¡Muchas gracias por tu dedicación y atención a mi fic! Si mientras tanto te desespera la espera, puedes leer mi otro fic AkuRoku que tengo aquí publicado (si no lo has leído ya ^^U, otro que debo actualizar x.x… pero es que si escribo uno, no puedo escribir el otro, es lo que tiene ^^U ¡Pero lo continuaré en cuanto pueda!)¡¡Bueno, nuevamente gracias por tus reviews!! ¡¡Y por tus ánimos!!
Melicaro90: ¡¡Me alegro que te guste!! ^^ Aquí he incluído algunas canciones más , alguna un poco mía parodiada xD ¡Espero que lo disfrutes tanto com en anterior! ¡Gracias por seguir leyéndome! n-n
Dedicación y mención special a mi Demyx (SÍÍÍÍ, TÚÚÚ, CUÁL SINO? Sólo te tengo a ti xD), que me he esforado enormemente en este fic y en esta parte para dejarlo en el buen lugar que se merece (y no, no va con segundas) A ver si te veo más el pelo, Melodioso! ;)
¡AkuRoku rules! o
Y hasta aquí me despido nuevamente,
¡¡Hasta el capítulo V!!
Axel_VIII
