bueno, como dije, aki el cap 8. Este cap y el 9 seran total y completamente contados como Anna asi ke no son muy largos x ke sinceramente me cuesta MUCHO trabajo escribir para/como Anna. Al igual ek el cap anterior, éste lo tenia terminado desde hace algunos meses pero x las mismas razones ke el anterior no lo habia subido.
y como dije antes, aki la historia en si no va a avanzar, sólo es el otro lado de la historia, como la vive Anna. aunke este no es el lado patético de su historia, no, solo es el inicio. Lo feo viene en el prox cap, con el cual llevo rato atorada x ke no se ke mas escribir, simpplemente no se me ocurre nada...(pero ya llevo mas o menos la mitad o un pokito mas, no estoy segura)...
Disclaimer: los personajes de sk y su historia no me pertenecen, sk es obra de Hiroyuki Takei.
Cap. 8.- Nuevas esperanzas, viejas esperanzas…
Todo en tu vida cambio cuando él se salió definitivamente de la pensión. Tus amigos, tus horarios e incluso tu casa cambiaron. El primer día fue el más difícil de todos. Aceptar su partida no fue nada sencillo y mucho menos lo fue el hecho de aceptar que te había abandonado. Pero en tu inocencia no lo quisiste creer y lo buscaste como desesperada por toda la escuela e incluso creíste que el enano de su amigo sabía algo de él y le llamaste el día anterior.
Al no obtener la respuesta que querías, corriste a tu casa después de la escuela y lo buscaste en su alcoba. Ahora te arrepientes de haber abierto esa puerta pues al haberlo hecho, todas tus esperanzas de que él regresara se esfumaron como el humo siendo llevado por el viento. Pero no, esto no podía ser real debía de ser una broma, una cruel broma. Así que mandas a unos cuantos espíritus a buscarlo.
No te mueves de la habitación sino hasta que los espíritus regresan y éstos te informan que no lo pudieron encontrar es más, ni su presencia pudieron sentir. Caes inevitablemente al suelo, amargas lágrimas recorren tu rostro y para colmo tu mente te juega chueco haciéndote creer que ha regresado cuando todo está tal cual lo había dejado.
Regresas a tu habitación y te tumbas en tu futón aún derramando varias lágrimas. Es tanto tu dolor que no te das cuenta de a qué hora te quedaste dormida. Despiertas a penas los primeros rayos del sol entran por tu ventan. Ves tu reloj, es hora de levantarse. Te paras sin muchos ánimos, bajas y apenas si comes algo y en la escuela sólo lograste soportar las tres primeras clases antes de irte de ahí.
Caminas sin un rumbo fijo. Necesitas encontrar consuelo en algo, en lo que sea. No importando si es en una persona o en un objeto. Sólo necesitas consuelo y es en esa necesidad que pasas justo enfrente de uno de los cafés más populares de la ciudad y crees verlo ahí. Te das cuenta de ello después de que pasas el café y rápidamente regresar sólo para comprobar que tu mente te había jugado otro juego.
Pensaste en entrar pero ¿para qué lo haces si él no está ahí? Sólo sería una pérdida de tiempo y además no traes mucho dinero encima lo cual no te da ni la más mínima excusa para entrar ahí. Te sigues de largo sin saber que el destino tiene juegos aún más crueles preparados para ti. Al llegar a la pensión te encierras en tu cuarto tal cual lo hacías cuando niña.
Lo que restó de la semana no fue muy diferente al primer día después de su partida. Estuviste deprimida durante todo ese tiempo y lloraste muchas veces por las noches. Comiste muy poco y constantemente te saliste de clases. Fue en tu última salida que todo cambió.
En esa ocasión llegaste al parque que habías visitado con él un par de veces después de que regresaran de la Shaman Fight. Te sentaste en una de las tantas bancas del lugar deseando que nadie te viera ahí, totalmente sola, derramando lágrimas que sabías no traerían al chico de vuelta. Sólo paraste cuando viste una flor frente a ti, y vaya que esa era una flor muy bonita. Sus blancos pétalos parecían brillar debajo del tenue sol de ese día dándote un poco de alivio.
- Una señorita tan linda como usted no debería estar sola en un parque llorando – te dijo la voz de aquel que sostenía esa flor frente a ti. Lo volteas a ver y resulta ser que esa persona es un joven no muy mayor que tú y que es bastante atractivo.
Lo miras sorprendida y tratas de limpiar tus lágrimas lo más rápido que te es posible. Te es sumamente penoso que alguien te haya visto en esa condición. El joven te sonríe, es claramente visible que le agradas y no se ve que te vaya a dejar pronto.
- Espero que me permita hacerle compañía al menos por este día – te dice él. Lo miras a los ojos, no ves malas intenciones en ellos, así que le permites estar a tu lado.
Agachas la cabeza de modo tal que tu cabello tape tu mirada y a modo de respuesta sólo dejas que tu cabeza se mueva de arriba a bajo. Sientes que el joven se sienta a tu lado. Por alguna razón, su compañía te hace sentir mejor de algún modo.
Después de un rato de sólo estar sentados, lo volteas a ver. Se ve calmado y sus ojos sostienen una mirada profunda y llena de misterio. Nada comparado a él. Lo observas cautelosamente y a pesar de que un aire de despreocupación lo rodea, ese aire no se parece en nada al aire de despreocupación que rodeaba al peli- castaño.
Te sientes cómoda a su lado muy cómoda a decir verdad y eso te empieza a asustar ya que aún, muy en contra de tus pensamientos, tus sentimientos siguen estando con el castaño. Pero, estar a su lado, te hace sentir tan bien, incluso piensas que él te podría ayudar a olvidar al castaño.
Con eso te asustas en serio y además empiezas a dudar. ¿Realmente quieres olvidar al castaño o prefieres seguir esperando a su regreso? Le quitas la mirada de encima al joven que está a tu lado y te pierdes en la inmensidad del parque. Ya no sabes que quieres, podrías esperar al castaño, podrías no hacerlo. Y en todo caso ni siquiera sabes sí el castaño piensa regresar o no. En fin, si esperas, sales perdiendo, si no esperas él sale perdiendo.
- Veo que ya se encuentra mejor – la voz del joven te saca de tus pensamientos. Sus ojos te miran fijamente poniéndote nerviosa. Otra vez, sólo afirmas con la cabeza.
¡Rayos! ¿Qué te está pasando? ¿Qué acaso es tan difícil decir un sólo monosílabo? Vamos, ¡habla! Nunca antes te había pasado algo como esto. Siempre que hablabas lo hacías completamente segura de ti misma, sin miedo a errores ni fallas. Y ahora, ni un simple monosílabo puedes emitir.
- Disculpe mi intromisión pero la causa de su llanto es por pura casualidad ¿un chico? – su pregunta dio en clavo. Sientes como tus ojos se vuelven a llenar de lágrimas que tú luchas por reprimir. El joven se pone de pie y se sienta frente tuyo – ningún chico que le haga llorar y sufrir de esa manera merece su atención o compañía.
Lo miras sorprendida ante tales palabras. Su mirada se ve seria y aun así cálida y eso te hace sentir querida y protegida.
- Tome esta flor como recordatorio de mis palabras. Confío en que algún día pueda encontrar a esa persona que le haga sonreír. Estoy seguro que la belleza de su sonrisa no se compararía ni con el amanecer más bello de este mundo.
El joven te dio la flor antes de marcharse y la cogiste como quien agarra a un recién nacido sólo para admirarla de igual manera. Y al momento en que lo volteaste a buscar con la mirada, todo lo que viste fue su espalda ya muy lejos. Fue entonces que se te ocurrió preguntarle su nombre.
Te paras rápidamente y dejas la flor encima de tu maletín escolar. Empiezas a correr hacia donde viste que iba esperando alcanzarlo. Cuando llegas casi a la entrada del parque te resignas, él ya no está tan sólo desapareció de tu vida tal cual apareció. Regresas a la banca donde estabas y la flor que te dio sigue ahí. Bueno, al menos eso no desapareció.
Te sonríes a ti misma. Ya basta de sufrir y llorar por las noches, ya basta de sentirte mal y completamente sola. El castaño no es el único hombre en el mundo que te puede hacer compañía y eso te lo acaba de demostrar un completo extraño. Así que no te vas a dejar vencer por algo como esto, vas a salir a delante, si el castaño regresa a tu lado, te sentirás muy feliz y si no lo hace, no te puedes quedar sentada ahí todo el tiempo sintiendo pena por ti misma. No, no lo harás. Hay demasiados hombres en el mundo así que seguramente encontrarás a otro. Ese misterioso y extraño joven te dio la esperanza de hacerlo.
Con nuevas esperanzas, un nuevo camino se abre para ti aunque eso no signifique que te resignarás completamente a que el castaño regrese. Tomas la flor con sumo cuidado y luego tomas tu maletín. Es hora de regresar a tu casa y empezar todo de nuevo.
Pasaron dos meses desde que tuviste ese encuentro con aquel joven misterioso y desde entonces has tenido más citas de lo que puedes recordar. Si bien, con muchos chicos sólo saliste una vez, con otros llegaste a salir dos o tres veces más, y es con uno de esos chicos con el que te quedaste de ver hoy en la estación del tren. Aprovecharon que ese día no tendrían clases para salir.
Llegaste a la estación a las diez en punto justo como habían acordado y él ya te estaba esperando. Eso era algo que te gustaba de él, siempre llegaba unos minutos antes para no hacerte esperar además de que era todo un caballero. Cuando llegaste te miró unos cuantos segundos completamente embobado lo cual te incomodó un poco. Fue ante tu incomodidad que él reaccionó.
Te sonrió y te dijo lo bien que te veías ese día. Te sonrojas levemente y le sonríes de vuelta. Él te habla, te dice que es hora de empezar a caminar. Caminan por un rato hablando de cosas sin sentido hasta que llegan al lugar al que te prometió te llevaría pero que iba a ser sorpresa. Nunca te esperaste que te fuera a llevar a uno de los mejores cafés de la ciudad que no sólo servía los más ricos postres si no también unas bebidas excelentes.
Entraron como si nada al lugar pues a su lado sentías que podrías entrar hasta a un palacio como si este fuera más conocido que tu casa. Recorrieron con la vista el lugar y decidieron sentarse en una mesa que se encontraba libre a lado de una ventana. Una vez sentados retomaron su conversación y al poco rato les dejaron las cartillas.
Las vieron, pidieron su orden, siguieron platicando, les atendieron, siguieron platicando, en fin, todo iba muy bien, te sentías muy a gusto con el chico y la comida y el servicio eran excelentes. Todo cambió abruptamente cuando se te ocurrió ver a aquel que los estuvo atendiendo y te topaste con su mirada.
Te paralizaste y te sonrojaste. Él te miró como lo solía hacer lo que te puso más nerviosa y tu tortura terminó únicamente porque él se tenía que retirara atender otra mesa. Al salir, tu acompañante te miró con despecho. Era claro que no le había gustado la forma en que el mesero te había mirado mas eso a ti no te importaba. Te importaba el hecho de que ahora sabías donde encontrar al castaño.
Pasaste otro rato con tu cita antes de regresar a tu casa aún aturdida por lo sucedido en el café y un poco molesta quizás porque el chico te reclamó pero, fueron los celos lo que lo llevaron a hacer eso y por eso no le dijiste nada, sólo le dedicaste una sonrisa un tanto pícara.
Después de ese encuentro te empiezas a preguntar si habrá alguna posibilidad de que el castaño y tú se reconcilien. No obstante tienes muchas dudas de que eso pase dado que no sabes si él quiera volver contigo o no. Después de todo no tienes ni la más remota idea de por qué te abandonó. Eso te deprime un poco pero la idea de rehacer tu vida completamente a tu gusto y a tus necesidades te anima un poco.
Lo único malo es que con el dinero que te queda no podrás vivir por mucho tiempo así que tendrás que buscar trabajo. Al parecer esta necesidad es escuchada porque al poco rato te habla tu mejor amiga diciéndote que tiene que hablar contigo que tiene problemas y son esos problemas los que te arrastran a la vida que llevarás por algún tiempo.
Después de ese día, tu amiga y tú se dedicaron a buscar trabajo y departamento encontrando ambos en un plazo de dos días e irónicamente terminan trabajando en el mismo café donde trabaja el castaño aunque con horarios diferentes.
Tu primer día en el café fue bastante fácil considerando que casi no hubo clientes. El segundo hubo un poco más y para el tercero, el café estaba a reventar. Tu jefe estaba que no lo creía, desde hace algunos meses el turno de la tarde era el más tranquilo con el 90 de la capacidad del café lleno y ahora, hasta se tenía que hacer fila para entrar.
Eso no te agradaba mucho pues muchos de los clientes, hombres principalmente, sólo iban al lugar para verte, si pedían algo era por mera excusa para que no los echaran. Claro que a tu jefe ese hecho no le importaba, al fin y al cabo, esas visitas representaban ingresos para él.
La primera semana que tuviste así te fue incómoda ya que no estabas acostumbrada a tener tantas miradas sobre de ti y mucho menos a tener que rechazar como a diez hombres por día, mínimo. Para la segunda, la política del lugar acerca de los acercamientos con los meseros te ofreció la excusa perfecta para rechazar a cuentos clientes pudieras sin hacer esfuerzo alguno y con los más pesados, simplemente te quejabas con tu jefe.
Fue hasta la tercera semana que te empezaste a acostumbrar a trabajar en el café. Rechazabas a aquellos que no te interesaban y salías con los que lograban la aprobación del jefe para acercarse a ti y vaya que eran contados.
Sí, ya todo era más normal para ti. Te habías acostumbrado ya a ir por la mañana a la escuela y por las tardes ir al trabajo e incluso habías logrado intercalar tus tareas escolares con el horario del café y hubo veces que tus propios compañeros te ayudaban con tus tareas. Y lo mejor de todo era que tus calificaciones se mantenían intactas causando la envidia ocasional de tu amiga, lo cual te era sumamente cómico.
Para tu cuarta semana con la misma rutina ya ni te acordabas de cómo era tu vida anterior y hasta cierto punto ya ni te importaba. Estabas muy cómoda con las cosas como eran ahora y lo más importante era que te divertías. Conocías nuevas personas, tenías nuevas experiencias y más que nada, podías decir que tenías amigos. Estabas realmente feliz pero había ocasiones en las que no podías ocultar ese vacío que sentías al pensar en él y eso te lastimaba.
Fin del capítulo 8
y he ahi el primer cap de los dos ke estaran dedicados a Anna pero como dije estoy atorada con el segundo (ke vendría siendo el cap 9) y no se para cuando lo termine asi ke no prometo nada xD
espero les haya gustado este cap, en lo personal, la escena del parque la adoro!! y para ser sincera, no la tenia contemplada en ningun momento, sólo salió conforme iba escribiendo xD
reviews pliz!! (se aceptan linchamientos)
