*DISCLAIMER: Los personajes de la siguiente historia no son míos. Pertenecen a la creadora de todo este nuevo mundo de vampiros y lobos, Stephenie Meyer. Yo sólo he inventado una nueva aventura basándome en la trama correspondiente de los personajes de S. Meyer. y la marca Converse tampoco me pertenece (:


VESTIDO

-¡Bella! –gritó Alice desde el comedor- ¡Bella! ¿Puedes dejar de esconderte?

Yo estaba tratando de huir de sus maléficos planes escondiéndome en el armario de Edward. Y gracias a Seth, Alice seguía poniéndose mareada cuando tenia sus visiones.

-¡Maldita sea! –dijo golpeando la pared- ¡Bella, sal ahora o te juro que hago lo que sea el día de tu matrimonio para hacerte quedar en ridículo frente a todos! ¡Te lo juro, Bella!

Conociendo a Alice, ese 'lo que sea' podía ser todo lo que se propusiese a hacer. Genial. Ahora, ¿qué debo hacer? Si salgo, me tendré que ir con ella a la confeccionista para arreglar mi vestido. Horror. Las palabras vestido-largo-elegido-por-Alice, tacos, velo y Bella no encajan en una oración Y si no salgo, Alice me arruinará el día de mañana más de lo que yo estoy dispuesta a soportar.

-Listo, serás sometida a una de tus peores pesadillas –dijo Alice en tono amenazante.

Suspiré. Luego de pensarlo bien, abrí la puerta del armario y ahí estaba. Parada frente a mí, con los brazos en forma de jarra, haciendo una mueca, golpeteando el suelo con su pie. Ni idea de cómo logró entrar. Levanté la vista y la miré a los ojos.

-¿Qué quieres? –le pregunté poniendo los ojos en blanco. Ella me miró fijamente y entrecerró los suyos.

-Párate. Es hora de irnos –me sujetó del brazo obligándome a pararme. Hice gesto de abnegación.

-No quiero, Alice. –le repliqué- Esta boda será informal y solo entre nosotros. Nadie se enterará de esto.

Ella me miró extrañada y frunció el ceño.

-Loca. Eso es lo que eres… una completa loca, Bella. Toda chica espera este momento durante toda su vida y, ¿tú ni quieres ver un vestido blanco?

-Será porque no soy cualquier chica. Soy Bella, una chica vampiro.

-Ese no es mi punto –bordeó los ojos- ¿Acaso nunca soñaste con casarte de pequeña? Es el sueño de toda mujer encontrar a su pareja ideal y casarte.

-No. Y estoy segura de que tú tampoco

-Pues, no lo sé. No recuerdo nada de mi vida pasada, por si no te acuerdas.

-Claro que me acuerdo, Alice.

-De acuerdo, vámonos –me jaló del brazo. Yo no hice nada más que seguirla.

-Al menos dime a dónde vamos

-Al centro comercial.A dónde más iríamos

-Yo qué sé –suspiré.

Llegamos al primer piso y nos encontramos con Edward, Carlisle y Emmett. Edward se acercó y paró a Alice.

-¿A dónde van? –nos preguntó

-No es de tu incumbencia, Edward –le dijo Alice – Así que hazte a un lado.

-¿Bella? –Edward dio unos pasos hacia mí para acariciar mi rostro, pero Alice le golpeó la mano antes de que sus dedos rozaran con mi piel.

-Ni pienses que ella te va a decir algo –le retó mi futura cuñada a mi prometido

-Eres insoportable. Bella, prométeme que no es nada irresponsable lo que vas a hacer –me dijo con su voz aterciopelada, poniendo su rostro en mi hombro percibiendo mi aroma.

-Te lo prometo, Edward. No es nada, solo compras. Ve tranquilo.

-Calla, Bella. No digas nada –me dijo Alice molesta. Edward la miró con desprecio.

-A ti te odio. A ti Bella, te amo –me besó tiernamente y luego me abrazó- Cuidate. Si necesitas algo llámame, no lo olvides.

-Claro que no. Te quiero, volvemos pronto.

-Como sea, vámonos de una vez Bella –Alice seguía un poco furiosa y me llevó a su auto, el Porsche amarillo que le regaló Edward. Él se despidió de mí a lo lejos con la mano. Luego ya estábamos en la carretera, rumbo a mi perdición.

-Si no logo salir viva de esto, será tu culpa

-Vas a ver que el vestido que te mandé a hacer es perfecto. Lo diseñé especialmente para ti –Alice me dedicó una sonrisa.

-Eres demasiado optimista, ¿lo sabías?

-Yo creo que lo que pasa es que tú eres demasiado paranoica, Bella –bufó-. Tómatelo con calma. No es nada de otro mundo.

-Sí, claro. En tu mundo todo lo irracional es racional –le dije rodeando los ojos-. Para serte sincera… eres demasiado excéntrica y muy ansiosa. No quiero ni ver el vestido.

-Lo siento. Pero para mí un 'no' significa 'sí' –dijo Alice y aceleró. Ya casi ibamos al límite de la velocidad permitida en la carretera. Sentía como si estuviera en una montaña rusa.

-Alice, ¿puedes bajar la velocidad por favor? –imploré- Me va a dar un patatús.

-No –me respondió acelerando un poco más- Tenemos que llegar lo más rápido posible. Kyle debe estar esperando desde hace rato…

-Pensé que 'no' significaba 'sí', ¿o no? –le pregunté confundida.

-En este caso no –me respondió fríamente. Parecía que le estaba colmando la paciencia.

-¿Y ese último 'no' significa 'sí'? –intenté aturdirla un poco más. Me daba risa cuando se molestaba

-¿Estás intentando sacarme de quicio? Porque si es así, te juro que…

-Claro que no, Alice –la interrumpí antes de que se enfureciera- Sólo jugaba.

-Ah –me respondió y desaceleró. Gracias a Dios.

En ese momento, me di cuenta de que ya habíamos llegado a la tienda.

-'Kyle Spencer & Co.' –leí el nombre de la empresa- Pero, ¡qué original! –dije sarcásticamente.

-Sí. Sí. Vamos.

Alice me jaló del brazo al interior del local. Era enorme. Las paredes estaban pintadas de acuerdo a la zona a la que pertenecían. Había puertas por todos lados y bastante gente en la zona de 'Novias y novios'. Mi zona. Alice miraba a todas partes como si fuera un perrito buscando a su dueño.

-¿A quién buscas? –le pregunté.

-Oh, ahí está –me dijo señalando a un chico.

-¡Alice Cullen! –exclamó él- ¡Ya era hora que aparecieras! Te estábamos esperando querida.

-Hola Kyle –le dijo Alice. Lo saludó con un beso en cada mejilla. Y luego él me miró.

-Y tú debes ser Isabella Cullen –dijo refiriéndose a mí. Genial, ni me había casado aún y ya me ponían el apellido de mi prometido.

-Bella Swan –suspiré – Sólo Bella.

-Ah, ok –respondió. Kyle tenía el cabello castaño, más o menos largo, ojos verdes, no era tan alto. De hecho, Alice era más alta que él. Traía puestos unos jeans rasgados oscuros, una camisa negra encima de un polo naranja. También tenía un piercing en la nariz y dos aretes en la oreja derecha. ¿Algo bueno? Llevaba en sus pies un par de zapatillas a la moda, unas Converse siempre iban con cualquier atuendo.

-Bueno, Kyle –dijo Alice- ¿Todo listo?

-Sí, señorita. Síganme –nos ordenó y obedecimos. Alice estaba emocionada, dando brinquitos, claro. Típico de ella. Caminamos por un corto tiempo a través de un pasadizo, donde estaban colgadas, en las paredes, fotos de Kyle con diferentes artistas de Hollywood y otros genios de la moda. Llegamos al final del camino y nos detuvimos -¿Preparadas para ver la obra de arte? –ambas asentimos. Me sentía nerviosa.

Alice sonriente como siempre –Pues, entremos entonces.

Kyle abrió la puerta y lo primero que vi fue un vestido blanco colocado en un maniquí. Tenía cola larga y llevaba unas piedras negras y otras que brillaban. Los bordes del vestido tenían flores de color negro bordadas que resaltaban bastante. La parte de la cintura estaba decorada con una fila de diamantes que, en el centro, la parte del vientre casi, llevaba un corazón que a la luz del Sol formaba un arcoiris. Me quedé boquiabierta ante ese vestido. Era hermoso, simplemente hermoso.

-G-u-a-u –pronuncié esa palabra como si fueran cuatro sílabas en vez de 4 letras.

-Te lo dije, Bella –me dijo Alice- Sabía que te iba a gustar.

Aún no podía hablar del todo. Seguía contemplando el mágico vestido.

-Quería que fuese azul, ya que es el color que Edward prefiere verte usar –hizo una mueca de disgusto-. Pero lo tradicional es blanco. ¡Qué mal!

-Está perfecto. No te preocupes.

-¿Ve señorita Cullen? El blanco es perfecto –dijo Kyle dándole énfasis a la palabra perfecto.

-Entonces, pruébatelo Bella. Vamos, yo te ayudo.

-¿Q-qué? ¿A-ahorita? –dije medio confusa.

-Sí. Vamos he dicho. Kyle puedes retirarte, necesita privacía.

-Cómo no señorita. Señorita Swan –me dijo con una reverencia- Con permiso.

Kyle se retiró de la habitación. Alice ya tenía el vestido en sus brazos y yo ya no tenía puesta mi ropa a excepción de mi ropa interior.

-¡Alice! ¡¿Qué haces?! –grité

-Poniéndote el vestido, necesito entallarlo –me respondió y luego ya tenía el vestido puesto – ¡Se te ve hermosa, hermana! ¡Bri-llan-te! –dijo orgullosa.

-Lo que quieras, Alice –puse los ojos en blanco y me puse de perfil para ver cómo se me veía por detrás –Guau, está precioso. ¿Tú lo bordaste?

-Obvio que no, Bella. Yo solo lo diseñé. Luego, Kyle le dio algunos retoques y lo mandó a hacer. Después me lo mostró y me quedé estupefacta –dijo riéndose- ¿Hicimos un gran trabajo verdad?

-¡Claro que sí! Mucho mejor que los de la vitrina.

-Es un diseño exclusivo para Bella Swan, futura señora Cullen. Esperemos que Edward también se sorprenda mañana.

-¿Ah? ¿Cómo que mañana? ¿No lo va a ver hoy? –fruncí el ceño

-¿De qué hablas Bella? El novio no puede ver el vestido de la novia hasta el día de la boda. Eso da mala suerte.

-Yo creo que ya tenemos suficiente mala suerte como para cargar más –suspiré.

-Exacto –dijo y se fue al cuarto de al lado- Ponte el velo y agarra el bouquet.

-De acuerdo –asentí y tomé el ramo de flores de prueba. Luego me colocó el velo en el cabello y fue a traer algo más del armario.

-También ponte estos zapatos –sacó unas sandalias de vestir de tacón alto, demasiado diría yo.

-Taco… ¡¿Nueve?! –dije exaltada- ¿Me quieres matar?

-Sí y no. No hay devoluciones Bella. Póntelos.

-Algún día me vengaré, te lo juro.

-No. Me lo vas a agradecer, ya lo verás –yo puse los ojos en blanco- Camina para ver cómo se te ve –obedecí- Bien, todo te queda perfecto. Voy a retocar la parte de la cintura para que te quede aún mejor.

-Lo que sea –dije retirándome el velo y los zapatos enormes. Me tiré al piso rendida.

-Ok, hora de irnos –me dijo y sonrió al mismo tiempo-. Vístete.

-Gracias.


Espero que les haya gustado... como que fue un poco aburrido jaja.

Saludos,

Sara.