*Los personajes de la siguiente historia no son míos. Pertenecen a la creadora de todo este nuevo mundo de vampiros y lobos, Stephenie Meyer. Yo sólo he inventado una nueva aventura basándome en la trama correspondiente de los personajes de S. Meyer.
*Hola :D Actualizo desde ... hace mucho xD He estado algo ocupada con proyectos, tareas de la escuela :S Lo siento! Prometo que voy a escribir más seguido :) Espero que este capítulo les guste. Es algo corto y por cierto, me cambié de username, ahora soy "freakbeatphntom"
Saludos!
ADVERTENCIA
Alice guardó el vestido en el asiento de atrás. Yo estaba agotada, esos zapatos sí que me hicieron doler los pies… no quería ni imaginarme cómo iba a sobrevivir ese día.
-Bien, hora de ir a casa –dijo Alice encendiendo el auto. –Te portaste bien hoy, Bella. Buena chica –me dirigió una sonrisa y pisó el acelerador. Suspiré, ni dormir iba a poder en este viaje de vuelta… -¿Quieres ir a alguna parte antes de ir a casa?
-No gracias.
-Oh vamos Bella! –se quejó y giró en dirección al centro comercial. –Además necesito mantenerme alejada de Edward lo más que pueda, ya me cansé de ocultar mis pensamientos.
-¿Te puedo decir algo? –traté de sonar lo más dulce posible aunque en el fondo estaba furiosa.
-Claro que sí
-¡Para qué me preguntas si quiero ir a otra parte o no si al final no me vas a hacer caso! –grité, pero ella se mantuvo calmada.
-Porque… -hizo una pausa –Me gusta jugar contigo. –se rió y pisó el acelerador.
-Ya verás, Alice. Le voy a contar a Edward todo lo que me haces y…
-Sí, sí. Edward no es nada hermanita –finalmente llegamos al estacionamiento. La mayoría de sitios estaban ocupados pero de todas maneras logramos encontrar uno. Alice se bajó del auto y yo también.
-¿Qué vamos a hacer? –le pregunté sin ganas.
-Comprar. Necesitas más ropa y yo también–me jaló del brazo hasta llegar a la puerta de la tienda.
-Oh genial…
-Empecemos por esa tienda, su ropa es hermosa luego vamos a ver zapatos –cuando ya estábamos a punto de llegar, Alice se quedó parada y miró a su alrededor.
-¿Pasa algo? –le pregunté, pero no me hizo caso. -¿Alice?
-Shhh –me calló y yo obedecí. –Eh, Bella, será mejor que nos larguemos de aquí.
-¿Y por qué? –traté de pedirle una explicación pero fue en vano.
-Siento que hay alguien que nos está siguiendo –me dijo en voz baja
-Pero, ¿quién?
Alice y yo estábamos, prácticamente, corriendo hacia el Porsche. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca del auto, vimos a una persona apoyada en él.
-Oh no, -susurró Alice –Tenemos que ir a otro lugar.
-Solo dile que se aparte y vámonos.
-No. Sígueme –Alice me jaló del brazo hacia otra dirección pero yo no le hice caso.
-Alice, no voy a perder tiempo –me acerqué al auto caminando y pude notar que 'esa persona' no era solo cualquier persona. En realidad, era una chica. Y yo a ella la conocía. Sabía qué era lo que quería.
-¡Oh, pero si es Isabella Swan! Cuánto tiempo sin vernos. –dijo Leah. Tragué saliva. Verla así me daba algo de temor. No era la misma Leah que conocí aquella noche de relatos de los Quileute. Podía percibir odio emanando de sus ojos, rencor y venganza. Yo no le respondí -¿qué pasa? Tienes miedo?
-Aléjate de ella, Leah –Alice se colocó a mi costado protegiéndome aunque no era necesario porque siendo yo una neófita, era más fuerte que todos ellos. Leah miró a Alice durante un instante y luego volvió hacia mí.
-¿Dónde está mi hermano?
-¿Para qué lo quieres, acaso vas a cuidar de él? –le gritó Alice. Leah frunció el ceño.
-No. Sam es el que lo quiere, no yo. Soi por mi fuese, dejaría que se fuese con ustedes para siempre.
-Pues dile que es su culpa haberlo puesto en su contra.
-No creas que le fue tan fácil escapar. Si tan solo yo hubiese corrido más rápido, Seth no estaría con ustedes en estos momentos. –Leah suspiró.
-Tú… ¿intentaste matarlo? –esta vez yo fui la que habló. Pero cómo fue capaz de hacerle daño a su propio hermano! –Eres una…
-¿Perra? –Leah levantó una ceja –Eso ya lo sé y la verdad es que me halagas, porque eso es lo que soy, una mujer lobo. Y saben qué? No pienso perder mi valioso tiempo hablando con un par de inútiles como ustedes. –se apartó del auto y se fue caminando hacia la autopista, pero luego se detuvo un instante para decirnos algo –Y díganle a Seth que Sam requiere de él, si no va por su propia cuenta en estos días, entonces nosotros iremos por él. –Leah nos dirigió una sonrisa malévola y esta vez se fue corriendo. Alice y yo nos quedamos un rato sin decir nada.
- Suficiente, debemos ir con los demás. –Alice me empujó hacia el auto. Una vez dentro, no podía dejar de pensar en lo que había dicho Leah. Yo no quería pelear con ellos, en especial con Jacob.
-¿Tienes alguna idea de lo que podemos hacer para evitar todo esto?
- Entregar a Seth o… -Alice se quedó callada por un instante
-¿O?
-Derrotar a todos los lobos.
