Primero lo primero:
Los personajes de Naruto no me pertenecen (son de Kishimoto-sama) ni el contenido de esta historia me pertenece (ya que es de Lien Dolly, nombre original de la historia dragon witch), ambos fueron modificados para concordar segun mi loca obsesion por la serie Naruto y mi agrado hacia esta historia, y no pido nada a cambio, claro a los que me leen: si un review se les cae por aqui no me enojo.
A si, tratamos de hacerla lo mas parecida posible, es decir que tenemos el libro y solo cambiamos detalles jeje... ^-^ jeje---U diablos
Cambios y modificaciones de editorial (Que es eso? Ni idea pero suena bonito jeje)
(-_-u diablos): Blu, Black, Yell y Green, alias mis otros yo.
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*** El Kitsune dorado ***(El zorro dorado)/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/
Black) ok me perdi de quinen seguia en editar esta historia?
Vanne) como lo logras ?
Black) lograr que?
Vanne) nada, no me acuerdo.
Black) bien taradas vengan para aca o las golpeo.
Vanne) sabes aun estan amarradas ---Uu
Black) cierto primero las desato (es bueno saber q logro atarlas cuando se amerita la ocasion nn)
Vanne) (quisiera volver a dormir T.T, pero necesito mantener el orden con ellas o terminaran volviendome loca.) por que pondras a trabajar a Blu y a Green?
Black: venganza solamente jejejejeje. . . JAJAJAJAJAJAJA
Vanne: -----Uu ok, continuen leyendo jejeje ----Uu
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Ellas estaban ya frente a la computadora nuevamente mientras fusilaban con la mirada a la que sonreia juguetonamente y que estaba recargada en el marco de la puerta sosteniendo algunas sogas.
- Ya superenlo les dijo mientras se retiraba del lugar.
- Si claro, bueno que es lo que nos toca a nosotras editar? le pregunto a la de azul que estaba junto a ella.
- Nada interesante contesto sin ganas.
- Bien, eso lo traducire como tu has todo el trabajo T.T
- Bien en ese caso continua nn -le dijo recostandose en la silla.
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/Capitulo: Pesadilla.La lucha entre los Kitsunes cortaba el panorama. Gritos enfurecidos llenaban el aire mientras se precipitaban el uno contra el otro, cortando y rasgando el pelaje de Kitsune. Bajo las freneticas bestias, caliente y vaporosa sangre salpicaba el frio y pedregoso suelo. Los pocos arboles enanos que crecian sobre las cuestas de las montanias cubiertas de nieve goteaban roja sangre.
El Kitsune dorado se zambullo a traves del bullido bosque contra el Kitsune oscuro pero, en el ultimo momento, la enorme bestia lo empujo a un lado, y el Kitsune dorado cayo hacia la tierra, consiguiendo escapar de su fatal descenso solamente a fuerza de voluntad. Valientemente ascendio a duras penas del suelo para continuar la batalla. Ambos Kitsunes lanzaban rafagas de llamas pero ninguna de las bestias vacilaba mientras la batalla se intensificaba. El Kitsune oscuro arremetia repetidamente, dejando profundos cortes entre la piel del Kitsune dorado. Las garras rastrillaban, rasgaban y arrancaban el hermoso pelaje dorado. Los dientes rajaban la carne del Kitsune mientras cada enorme bestia se volvia mas debil y lenta, cayendo impotentemente sobre el suelo rocoso. Ambos golpearon contra el suelo con un fuerte ruido sordo seguido de silencio. Ninguna de las bestias se movio.
Una densa, luminosa y verde neblina ascendio desde el suelo, envolviendo lentamente a ambas criaturas. De pronto, un triunfante aullido broto abriendose camino hacia el cielo, y la niebla se disipo lentamente. El Kitsune dorado yacia ahora bajo un elevado cerezo, en lo profundo del viejo bosque. El Kitsune negro no estaba a la vista.
En su lugar estaba de pie una figura encapuchada vestida de negro. Sostenia un largo baston negro en su mano derecha; su anillo de plata y opalo destellaba a la luz de la maniana. Su mano derecha, apretada hermeticamente, se elevaba hacia los cielos; como una oscura y siniestra figura que desafiara a los dioses. Su risa resono, aguda, llena de una maldad inmemorial. El Kitsune dorado yacia en un extenso charco hecho de su propia sangre, mientras la vida iba abandonando su cuerpo. Sus ojos estaban abiertos, y era consciente pero no podia moverse mientras miraba con impotente odio a la desafiante figura, con una desesperacion que nacia en lo mas hondo de su alma.
El hombre vestido de negro permanecia cerca de la cabeza de la enorme bestia; un profundo sentimiento de muerte irradiaba de el. El aire se lleno con el olor de la carne putrefacta y los gases venenosos del pantano. Levanto la vara hacia los cielos durante unos momentos, luego la bajo. Su punta plateada dibujo en el aire una brillante bola roja y la apunto hacia la cabeza del Kitsune. El anillo de opalo comenzo a destellar, luego a brillar intensamente, mientras sus satiricas palabras se introducian en la mente del indefenso Kitsune.
- Has luchado bien, Kitsune -su ronca, y falsa voz parecia venir desde el abismo- Pero yo he triunfado, y te condeno a sufrir y morir, aqui, donde nadie nunca sabra de tu muerte. Seras olvidado por todos, Kitsune, mientras yo reinare en todo el mundo. Exijo tu vida, y todo lo que una vez conociste o deseaste ahora me pertenecera.
Unas llamas rojas como la sangre se dispararon de la punta de la vara y del anillo de opalo, y rodearon al indefenso Kitsune.
Una salvaje y loca risa resono a traves del bosque cuando el mago se desvanecio en la nada.
El silencio se cernio sobre el moribundo Kitsune dorado. Luego una suave y fresca brisa lo sumio en la inconsciencia y la maravillosa bestia dorada se quedo inmovil.
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Hinata se desperto sobresaltada, su cuerpo temblando de terror debido a aquel suenio tan horrible y sangriento. Habia parecido tan real, como si ella hubiese sido un silencioso espectador de algo desconocido que no debia ser visto por los simples mortales. Se levanto de la cama y se acerco a la ventana, aun agitada por el vivido suenio. Habia sido como la batalla de Kitsunes que habia presenciado el dia anterior, pero con un resultado bastante diferente.
Volvio a pensar en el precioso Kitsune dorado. Lo volveria a ver alguna vez?
Un suave golpe en la puerta saco a Hinata de sus oscuros pensamientos.
- Puedes entrar, Sakura -grito suavemente, preguntandose por que su doncella se habria levantado tan temprano. Despues de todo, habia permanecido despierta hasta tarde para ayudar a Hinata a estar lista para ir a dormir.
Neji echo un rapido vistazo desde la puerta, con una gran sonrisa en su cara.
- Buenos dias, hermanita. Que tal la fiesta de anoche? Disfrutaste del juglar ambulante? -se sento en su enorme cama de cuatro postes, sonriendole alegremente, mientras ella permanecia en la ventana- Pensaba que estarias durmiendo y que te levantarias tarde.
- Tuve un suenio, Neji. Fue tan horribleTuve que despertarme para escapar de el -su voz aun temblaba de emocion.
Neji fue rapidamente a su lado y la arropo entre sus amorosos brazos, dandole el consuelo que solo un hermano podia darle.
- Cuentamelo. Si hablas de los malos suenios, los enviaras de vuelta al otro lado y no volveran jamas.
Lo miro desde el circulo protector de sus brazos.
- Eso es fantasia de ninios. Esto no fue un suenio de ninios que sea facil de disipar.
- Entonces no tengas miedo, pequenia. Yo siempre voy a estar aqui para ponerme la armadura y correr a la batalla para protegerte. Recuerdas cuando los ninios del pueblo se burlaban de tu pelo azul y yo venia en tu rescate? Vaya!, les di una buena paliza. Ya sabes que bueno soy salvandote.
- Me parece que recuerdo ese pequenio incidente diferente, carinio -Hinata le ofrecio una tremula sonrisa ante el recuerdo- Me parece recordarte herido y magullado. Tuviste que ser llevado a tu habitacion en los establos y tu brazo roto tuvo que ser colocado por el curandero del pueblo.
- Al final nos lo cobramos -Neji rio con el recuerdo- Los convenciste de que eran ranas y incluso estuvieron comiendo bichos durante una tarde entera. A proposito, como lo hiciste? Nunca lo adivine.
- Es solo algo que aprendi de un viejo cerezo -dijo Hinata con una descarada sonrisa de oreja a oreja- Viejos secretos, ya sabes.
- A veces casi me asustas con las cosas que puedes hacer. De todas formas, son cosas del pasado, lo que yo quiero es pasar algun tiempo contigo antes que nadie mas reclame tu atencion. Hemos estado juntos demasiado poco estos dias. Vistete y reunete conmigo en el establo. -le dio un palmada juguetona en el trasero para guiarla hacia el ropero.
- Nuestros invitados vinieron con algunos caballos preciosos. Hay uno en particular que quiero que veas. Es negro como el carbon pero sus ojos son azules. Es el animal mas mezquino que he conocido, incluso mas mezquino que Deamon. No puedo estar cerca de el sin que este su duenio tambien, que es tan raro como su caballo... o quizas mas.
Lanzo su ultimo comentario sobre el hombro mientras salia por la puerta. Hinata saco un viejo vestido de su ropero. Nunca se habia interesado en la ropa y su forma de vestir lo demostraba. El vestido que habia elegido era viejo y de lana marron. Estaba raido y desteniido, y sabia que su madre estaria muy enfadada si viese a su unica hija vestida con ropas que solo correspondian a doncellas de cocina. Pero ella lo preferia porque era suelto y comodo y no se arruinaria si se ensuciaba en los establos.
Hieru-sama odiaba el amor de Hinata hacia los caballos y los establos y habia intentado de todas las maneras frustrar los recalcitrantes intentos de su hija de pasar tiempo con Neji en sus dominios. Pero Hinata sabia que su madre era poco madrugadora y no estaria por los alrededores para advertir aquella visita, esta vez Hinata se equivoco.
Hieru la encontro al pie de las escaleras. Como de costumbre, comenzo a reganiar a su hija por todo, desde la ropa que llevaba puesta, hasta como llevaba el pelo.
- Madre... -Hinata intento parar el sermon- Madre... tengo que ir a los establos a ver uno de los caballos favoritos de Padre. Me cambiare la ropa tan rapido como vuelva.
- No -la cara de Hieru se puso roja y su voz se elevo- Tu padre tiene muchas personas para cuidar esos jamelgos, y tengo planes para ti hoy. Date la vuelta y vuelve arriba por esas escaleras. Quiero que te pongas tu mejor Kimono azul de ceda. Te quiero baniada, peinada y con tus mejores modales. Esto es muy importante para mi y para tu padre, y quiero que hagas lo que te digo por una vez -empujo a Hinata escaleras arriba.
- Madre le prometi a Neji...
- Se lo que ese bastardo hizo anoche, y tendre que darle latigazos si no haces exactamente lo que te digo. AHORA! -la empujo de nuevo y Hinata casi se cayo sobre los escalones de la curvada escalera.
Ella sabia que su madre era bastante capaz de hacer azotar a Neji. Hieru ya lo habia hecho en el pasado y Hinata protegeria a su hermano de cualquier forma que pudiese.
- Hare como deseas, Madre -dijo con voz helada- Pero a cambio, no quiero que Neji sea castigado por estar en mi fiesta anoche. Si oigo una palabra de cualquiera de tus rencorosas acciones contra mi hermano, debere tomar represalias de forma que nunca olvidaras. Me has entendido?
Hieru palidecio. Hinata nunca le habia hablado tan friamente antes. De pronto no hubo ninguna duda en su mente de que su hija era capaz de hacerle un encantamiento. Aquella mujer joven que estaba ante ella era muy diferente de su manejable hija, y aquello la asusto. Quizas su hija habia desarrollado mas valentia de la que habia imaginado. Los dioses sabian que le habria enseniado Kurenai de las artes oscuras.
Empezaba a lamentar haber dejado a su ahora testaruda hija en las manos de aquella extrania y reservada curandera. Hieru habia oido rumores de los poderes de Hinata en las artes oscuras. Siempre habia respetado los enfados de Kurenai. Si estaba viendo ahora los resultados de la obra de la mujer, no queria probar a cualquiera de las dos mujeres en aquel momento. Habria tiempo mas tarde para castigar a Hinata por su desobediencia, un tiempo y un lugar que Kurenai no conoceria y del que no tendria conocimiento.
- Y debo castigarla -penso con determinacion.
- Hinata, querida -Hieru retrocedio un paso, su tono ahora apaciguador- Solo quiero lo que es mejor para ti. Yo no voy a hacerle... danio. Tenemos invitados importantes que llegaran en cualquier momento, y quiero que causes una buena impresion. Tu Kimono de ceda azul luce precioso puesto en ti. Iras a prepararte... por favor?
- Cla. . . claro, Madre -Hinata estaba tan sorprendida por el giro en redondo que habia dado su madre que no pudo pensar en otra cosa mas que obedecerla. Se giro y se dirigio hacia las escaleras para ir a su habitacion como una buena hija.
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El hombre y la mujer estaban de pie tras el Kitsune dorado observandolo en su suenio de muerte y condenacion.
- Bueno -dijo la mujer- Vas a dejar que se muera?
- Claro que no -contesto el hombre de cabellera larga y de un tono blanco- Asi terminaria todo, y yo no lo permitiria.
- No puedes cancelar o revertir el hechizo del brujo, lo sabes. Es muy poderoso y lo sabria si interferimos. No quiero que se de cuenta de lo que hacemos. Debes ser muy cuidadoso.
- No me presiones, querida. Soy un gran jugador y te recuerdo que mi suerte es mejor que la que nuca as tenido en tu vida -le dijo sonriendo mientras que la mujer de ojos color miel, lo miraba molesta por el comentario a su suerte- Y me toca apostar a mi. Observa bien y quizas aprendas una o dos cosas.
El hombre levanto sus manos y las movio en intricados disenios en el aire. Parecieron, por un momento, ser rodeadas por estelas de luz plateada. Y entonces los disenios cesaron y las estelas de luz desaparecieron de la vista. El hombre chasqueo los dedos y la pareja desaparecio.
El Kitsune dorado siguio durmiendo. Sus heridas comenzaron a cerrar. La sangre de la vida no se derramo mucho mas, sino que goteo lentamente de su maltratado cuerpo. El Kitsune soniaba, pero no despertaba...
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Hinata se habia sentido intranquila desde su discusion con su madre. Algo oscuro y peligroso se escondia en los limites de su conciencia. Algo no iba bien en su mundo, pero por mucho que lo intentase, no podia sacar el cerezo a la luz para examinarlo de cerca. Era como un potro nervioso, alejandose tan pronto como intentaba alcanzarlo. Se vistio lentamente, con la mente ocupada en la batalla de su subconsciente. El ruido de caballos en el patio del castillo llamo su atencion, y fue hasta la ventana para ver lo que estaba causando tal conmocion.
Por lo que parecia, otro noble habia llegado. Habia enormes caballos de guerra, hombres armados y al menos dos caballeros montados, sus armaduras brillando al sol de la maniana. El noble estaba ricamente vestido, y su portador de estandartes enarbolaba una bandera que tenia un grifo en combate con un Kitsune. El frio invadio a Hinata mientras miraba el escudo de armas de la familia en la bandera, y se retiro de la ventana, respirando profundamente para calmarse.
- Hinata -dijo su madre entrando a la habitacion sin pensar en la privacidad de su hija- Por fin han llegado, y queria estar segura de que te vestias apropiadamente -miro a Hinata criticamente pero no encontro ninguna falta- Bien, entonces. Veo que lo has hecho. Ese vestido es suficiente para proclamar tu inocencia. Toma -Busco en su bolsillo y saco un collar dorado en forma de una cruz Celta- Puedes ponertelo por hoy, pero despues debes devolvermelo. No quiero que el Joven Iinuzuca piense que no tienes nada excepto unas pocas ropas. El es muy rico no deseara a una mujer miserable.
- Entonces no me querra, Madre, por que yo estoy tan cerca de la pobreza como cualquier pobre sirviente. No poseo joyas. Solo tengo lo que Padre me ha dado, y el precioso regalo que Neji me dio anoche. Me haras mentir a tu amigo?
Hinata era consciente de que simplemente estaba poniendo a Hieru en una incomoda posicion y espero a ver como salia de esta. Estaba empezando a disfrutar aquel nuevo poder que parecia coincidir con su llegada a la mayoria de edad. Antes ella habria hecho algo en deferencia a los deseos de su madre para evitar el conflicto.
Hieru miro a Hinata durante un largo momento, luego hablo cuidadosamente:
- Tienes lengua de vibora, ninia. Si no tienes cuidado, te convertiras en una arpia, y ningun hombre trata a una mujer asi con amabilidad. No me hables mas de tu miseria -continuo- Pronto te iras de aqui y podras quejarte a tu marido si no te da todo lo que crees necesitar. Debes sacar tus mejores modales hoy, o debere azotarte por tus indiscreciones. De verdad -dijo con una tirante y maliciosa sonrisa- Te administrare el castigo yo misma. Bastante feliz, debo aniadir.
- Si, Madre -respondio Hinata en un tono desagradable - Siempre has disfrutado castigandome, no es asi? Especialmente con esa fusta de equitacion que te encanta llevar. He sentido sus heridas muchas veces en el pasado, y espero el dia en que no tenga que llamarte mas Madre o ceder a tus imposibles demandas -se giro para salir de la habitacion.
Hieru agarro el brazo de Hinata con dedos ferreos y la giro. Estaban paradas nariz contra nariz y Hinata la miraba directamente a los ojos, sin moverse ni pestaniear.
- No me des la espalda -siseo Hieru- No he terminado contigo.
- Has hecho tu amenaza, Madre, y te he escuchado. Ahora dejame ir a recibir a tus invitados. O preferiras golpearme ahora y asi no tendre que ir a verlos? -su voz goteaba veneno- Estoy segura de que Padre no se enfadara contigo esta vez mas de lo que lo ha hecho en el pasado.
Abruptamente, Hieru solto el brazo de Hinata. Recordaba bien la ultima vez que habia golpeado a su obstinada hija. No eran buenos recuerdos.
- Si dejas caer tu fusta sobre mi hija otra vez, te encerrare en la torre norte por el resto de tu vida -habia dicho Hiashi, con la ira volviendo su voz mas baja y amenazadora.
- No volveras a ver ni oir nunca otra voz humana o ver mi cara de nuevo. Y me asegurare que vivas un largo, largo tiempo en soledad. Tendras muchos anios para reflexionar sobre tu crueldad.
Hieru se habia dado cuenta demasiado tarde que el castigo que le habia infligido habia sido demasiado severo. Hinata habia estado durante muchos dias recobrandose de la paliza y todavia llevaba las marcas en su espalda alli donde la fusta le habia rajado la piel. Hieru admitio francamente que habia permitido que su temperamento la controlara y habia cuidado a su hija diligentemente hasta que pudo estar otra vez en pie. Habia odiado cada minuto de la tarea de cuidarla, pero temblaba visiblemente cada vez que veia la condenacion en los ojos de su marido.
Hinata no conocia la promesa de su padre a su madre y Hieru habia deseado fervientemente que nunca lo hiciese. Sabia que si Hinata se enteraba de que Hieru no podia volver a usar la fusta, podria perder todo el control sobre su obstinada hija.
- Estate en el salon grande antes de que nuestros invitados guarden en la cuadra sus caballos -Hieru la empujo lejos de ella- Discutiremos todo esto luego -le dijo entre los apretados dientes mientras abandonaba la habitacion, con una falsa sonrisa ya pegada en su fria y hermosa cara.
Mientras Hinata se dirigia al gran salon, oyo el sonido de una profunda voz masculina y el quebradizo tintineo de la risa de su madre. Le sono muy falsa. Sabia por pasadas experiencias como Hieru podia encantar a cualquiera si ponia los cinco sentidos en la tarea.
- De verdad que odio la forma en que se rie -murmuro Hinata mientras se aproximaba al arco de piedra que conducia a la gran sala- Sinceramente espero no llegar nunca a un punto en mi vida en que tuviese que ser tan falsa -se paro ante la entrada- Que nueva tortura tendra en mente para mi ahora?
Hiashi sonrio a su hija cuando entro reluctantemente a la habitacion. Su padre estaba de pie junto a un joven ricamente ataviado de una edad cercana a la de Hinata, de cabellos castanios y de una mirada salvaje. Junto a el estaba una sonriente, pequenia y muy rubia jovencita.
- Hinata -la llamo Hiashi- Ven a conocer al joven Inuzuka y su adorable hermana Tenten.
- Milady -El joven Inuzuka hizo una profunda reverencia- Sois tan hermosa como habia oido. Es un placer conoceros finalmente.
- Me adulais injustamente, Milord, pero os doy las gracias por vuestro cumplido. Habeis venido a visitar a mi padre o simplemente habeis parado aqui en vuestro camino hacia otros lejanos lugares? -Hinata no estaba muy segura sobre el joven Inuzuka y queria pisar aquel terreno cuidadosamente. Era un amigo de su padre u otro pretendiente?
- He viajado muchos dias para veros, preciosa seniora y ha valido la pena el largo viaje. Sois incluso mas adorable de lo que imaginaba -mientras hablaba sus ojos se deslizaron sobre su cuerpo, entreteniendose incomodamente en sus pechos.
- Miradme a la cara cuando hableis conmigo -dijo Hinata bruscamente- Yo no estoy hablando con mis pechos.
- Hinata! -Hiashi estaba estupefacto ante las palabras de su hija. Siempre habia sido una ninia bien educada y tranquila, y nunca antes la habia oido hablar tan duramente a nadie- El Joven Inuzuka esta aqui como invitado, y lo trataras acorde a ello.
- Perdoname, Padre -dijo Hinata, de pronto desanimada- No me siento demasiado bien hoy. Podeis excusarme, por favor? -se giro para irse pero sintio los dedos de Hieru agarrando fuertemente la carne de su brazo.
- No, no puedes irte -Hieru estaba furiosa, y Hinata sabia que pagaria caro su improcedente incumplimiento de la etiqueta- El Joven Inuzuka ha viajado desde muy lejos. Le debes el respeto que un Conde merece.
- Hieru-san, por favor, no os enfadeis con la pobre joven. Hinata es joven y ha llevado una vida protegida. Ademas, admiro a las mujeres con espiritu -miro a Hinata a los ojos y sonrio- Es dificil no admirar a una mujer tan bella. Si os he ofendido, por favor, perdonadme -se inclino en una cortes reverencia, llevandose la mano de Hinata a los labios y besandola suavemente.
- Gracias, milord -contesto- He sido muy grosera.
Un alboroto en la entrada desvio la atencion de todos, y Hinata fue socorrida de su responsabilidad de mas disculpas cuando todos los ojos se giraron para ver quien habia entrado.
Era el siniestro y oscuro hombre de sus suenios. Hinata se estremecio y respiro insegura. El seguia vestido con la oscura toga con la capucha echada sobre la cabeza. En la mano llevaba la larga y negra vara con el cristal rojo en la punta. Mientras se aproximaba, los ojos de Hinata se desviaron hacia la vara. Su corazon latio mas rapido, y luego parecio latir mas lentamente hasta casi pararse mientras miraba fijamente fascinada el suave y brillante cristal. Se sentia como si estuviese a punto de ahogarse, arrastrada de mala gana hacia las profundidades del miedo y la depravacion, absorbida por el frio, maligno y rojo orbe. Las voces llegaban a ella como a traves de una gran distancia. Intento freneticamente quitar la mirada del cristal de color rubi, pero la mantenia fuertemente en su oscuro abrazo. Nadie podia ayudarla? No podia ninguno ver a ese hombre como ella lo veia?
- Hinata -la voz fue debil, como si viniese de una gran distancia y aun asi demandaba su atencion, ayudandole a romper el encanto que la mantenia cautiva.
- Ten cuidado! - una suave y dorada neblina envolvio su mente, y ella se abandono agradecida a su proteccion, desplomandose en el suelo, desvanecida.
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- Hinata, por favor, despierta -Hiashi le daba palmaditas en la mano gentilmente, su voz llena de preocupacion.
Ella abrio los ojos y vio su cara de preocupacion.
- Estoy bien, Padre. -le sonrio- Por que estas en mi habitacion? No estoy enferma...
- Te desmayaste, Hinata, y me diste un susto de muerte. No vuelvas a hacer una cosa como esta nunca mas.
- Ya te ha dicho que esta bien -la aspera voz de Hieru se elevo tras su padre- No me sorprenderia si fuese solo uno de sus trucos para conseguir tu simpatia. Levantate, ninia, aun le debes al joven Inuzuka una disculpa.
- No -Hiashi miro a su mujer, el enfado relampagueando en sus ojos- Hinata esta enferma y debera ser excusada de mas compromisos con nuestros invitados hoy. No hay mas que decir. Me he explicado claramente, querida?
Se miraron a los ojos, enfrentados, pero Hiashi seguia siendo el senior de su reino. Hieru se mostro lo bastante sensata como para aplazar sus deseos. Se giro sin decir una palabra y se marcho airadamente de la habitacion, dejando un bendito silencio tras ella.
- Lo siento, Padre -dijo Hinata en voz baja- De verdad que no queria causar problemas. Se que fui grosera, pero ese hombre me enfurecio.
Hiashi abrazo a su hija suavemente, acariciandole amorosamente la espalda y dijo:
- Te quiero mas que a nadie sobre la tierra, Hinata. Desearia que tuvieses una vida llena de amor y felicidad. Kiva Inuzuka es un hombre rico con un adorable castillo con vistas al mar. Tiene muchos criados y por los rumores que he oido no es un amo cruel. Es generoso con su hermana, como puedes ver por su ropa y las joyas que lleva. Ella no le teme. Se que no lo conoces bien, pero esta en forma y monta bien a caballo. Por favor, querida mia, puedes darle a este pretendiente una oportunidad? Nunca te forzare a un matrimonio que no quieras.
- Pero Padre, es un desconosido. Y hay cosas mas importantes que considerar que si un hombre monta bien o no a caballo, lo sabes -Su sonrisa fue debil
- Has visto lo mejor que tiene este pais para ofrecer, Hinata. Hubo alguien que te interesara en tu fiesta de cumpleanios? Si es asi, enviare al joven Inuzuka de vuelta. Solo dime que deseas.
Hinata leyo en sus ojos que decia la verdad, pero no pudo encontrar una respuesta.
- No...ellos eran todos tantan -su voz se esfumo- Hare como dices, Padre, pero.. -vacilo
- Que es? Que deseas?
- Puede Neji venir conmigo? Es infeliz aqui, y le necesito conmigo. Madre es muy cruel con el. Como podra sobrevivir aqui sin mi? -Hinata estaba tan asustada por su hermano como por ella.
- Si. Si Neji desea ir contigo tiene mi bendicion. Hablare con el joven Inuzuka para asegurarme de que le da una vida decente en el castillo. Quizas Kiva lo tome como su escudero y le ayude a lograr un titulo de caballero -le contesto pensativo, aliviado por aquella simple peticion de su adorable hija- Descansa ahora, tengo invitados que atender.
Hinata cerro los ojos mientras el le acariciaba la mano y se levantaba para irse. De repente una imagen aparecio tras sus parpados cerrados. El hombre de negro. Un sentimiento la invadio, un sentimiento de pavor y de estar atrapada, desamparada en la niebla roja de su vara.
- Padre! -el panico agudizo su llanto.
- Que ocurre, carinio? -volvio a su lado rapidamente, la preocupacion grabada en su rostro- Te sientes mal otra vez?
- Ese hombre. El de negro. Aquel con la vara...
- Sasuke Uchiha? Es el cura de Kiva y su asesor de confianza. Por que lo preguntas?
- Es solo... -Hinata no sabia como continuar. Podria explicarle sus miedos a su padre? La entenderia? Que veia el cuando miraba a Sasuke Uchiha? Le estarian enseniando sus poderes de bruja algo que nadie mas podia ver?
- Me atemoriza, Padre. Hay algo malvado en el -sus labios temblaron.
- Estate tranquila, querida. Es simplemente un cura, no un hombre malvado. Probablemente nunca te encontraras con el despues de casarte con Kiva. Parece tosco e indecoroso, pero no hay razones para que le temas. Kiva sera un buen protector. Descansa tranquila ahora. No te preocupes -Hiashi fue hasta la puerta, desechando los miedos de su hija al pensar en los muchos preparativos que deberia hacer para la boda que se aproximaba.
- Si, Padre -contesto Hinata mansamente, pero de alguna forma sabia que no le seria facil descansar.
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Bajo el enorme y viejo cerezo, el Kitsune dorado soniaba. Sus heridas continuaban cerrandose, pero aun no habia despertado. Su forma brillo y palidecio, para luego lentamente cambiar...
Sasuke sintio un profundo dolor en su estomago, luego un fuerte martilleo comenzo tras sus resplandecientes ojos negros. Mientras miraba en la bola de color rojo sangre, vio diminutas escamas doradas parpadear brillantemente a traves de la esfera...
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Las dos figuras observaban atentamente al joven Kitsune- Si nos atrapa.. -dijo suavemente la mujer.
- No lo hara -replico distraido el hombre- No se ha producido ninguna onda en el tiempo. Quien nos iba a prestar atencion, de todas formas...
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Muy bien aclaraciones, kjm.
Vanne: como saben ya me despertaron y me molesta, pero aun asi tengo que seguir con la historia y aclarare algo con respecto a la personalidad de Hinata, si su personalidad esta adaptada con la de la historia pero pronto la volveran a leer como es comunmente, si la joven timida y que se sonroja por todo.
Jejeje, si yo la extranio de esa manera, pero era necesario el cambio para esta historia.
Black: si claro, y el echo de que no quisieramos trabajar no afecto.
Vanne: ----Uu bueno jejeje. . . kjm, como decia esta es una historia que estamos editando y es por eso que no cambiamos mucho jejeje.
Black: excusas solamente y lo sabes.
Vanne: mejor ahi la dejamos. No esperen otra cosa, ya casi pondremos a nuestro rubio hiperactivo en la historia como humano siiiiii. . . . Los sucesos en este capitulo haran que el aparezca proximamente.
Black: por que siempre arruinas las sorpresas.
Vanne: no lo se jejejejeje. . . . sera acaso? porque el otro dia no me dejaron hacerlo. sera que es eso? Jejejejejejejeejejejeje. . . .
Black: (-----------Uu esa frace se parece a una de un comercial) na, ya se acabo la platica. Y porfa dejenme un review que nos encanta n.n sayo.
