Palabra: Música
Dedicado a: Utau Butterfly
Sintió su presencia y su olor tan particular muy cerca del lugar donde él se encontraba. Tomó su violín viéndolo fijamente por un momento antes de disponerse a tocar las dulces y tristes notas que salían de él.
Siempre hacía lo mismo cuando sabía que ella estaba cerca y siempre pasaba lo mismo; él tocaría para que ella lo escuchara y advirtiera que se encontraba allí, ella escucharía esa melodía tan inconfundible, sabría de inmediato de quien se trataba y, sin dudar ni un segundo, se desviaría del camino que la llevaba a su casa para poder encontrarse con él y poder verlo, aunque fuera solo por un momento.
-Con que eras tú- dijo sonriendo Ikuto al terminar la canción, mientras veía a la pequeña pelirrosa sonrojada hasta las orejas-. ¿Se te ofrece algo?- preguntó, acercándose a la chica que solo desviaba la mirada de su figura, para su total diversión.
-Toca- pidió con voz baja y, aunque Ikuto escuchó claramente la petición, se inclinó más hacia ella para que se lo repitiera.
-¿Qué dijiste?-preguntó el moreno nuevamente y Amu deseó golpearlo por hacer que le rogara.
-Toca otra canción- repitió con voz más fuerte e Ikuto casi estuvo a punto de soltar una carcajada por eso. Siempre era divertido cuando salía la personalidad obstinada de la pelirrosa.
-Por supuesto- dijo, mostrando sus dientes blancos en una sonrisa más amplia, antes de depositar un beso en la pálida frente de la chica y alejarse un poco de ella para poder tocar nuevamente.
Amu, cuando se le pasó el bochorno que siempre le daba cuando Ikuto pasaba las fronteras e invadía su espacio personal, sonrió también, viendo con ternura al muchacho mientras tocaba y se mecía levemente al son de la música, con los ojos cerrados poniendo así toda su concentración en lo que hacía.
Se sentó cerca de él, con sus charas revoloteando a su alrededor y con Yoru en sus piernas mientras acariciaba su cabeza logrando así que el pequeño neko se estuviera unos momentos quieto, empezando a dejarse llevar por la música que llegaba a sus oídos.
No le importaba que la riñeran otra vez por llegar tarde, porque no cambiaría por nada del mundo ese momento, por eso no se arrepentía de desviarse siempre de su camino cuando escuchaba a Ikuto tocar, para así atraerla hacia él, ella lo conocía, y sabía muy bien que tocaba cuando sabía que estaba cerca para que lo escuchara y fuera a su encuentro. Y ella lo haría sin dudar, porque Ikuto no era el único que deseaba que se vieran.
La música era su llamado secreto, lo que a Amu le gustaba de él, porque Ikuto era música para la chica. Cuando la veía, cuando la tocaba, era una melodía que la dejaba encantada y, su dulce voz, fue la melodía que terminó por enamorarla.
Y eso era algo de lo que ninguno de los dos se arrepentía.
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Perdón si salió pafo, pero últimamente la Musa no anda muy cooperativa .
También les agradezco a los que dejaron sus reviews, que sepan que todos me encantan nOn.
Peticiones y comentarios, ya saben, los encuentran en su ventanilla de reviews n.n
