Fic de: Yatten Katsuya Kaiba

Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba

Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no son míos… sino que pertenecen a Takehito Inoue y a sus respectivos socios… este es un trabajo hecho de fan para fans… sin fines de lucro…

Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a…

Dedicado: Todos los fic de Slam que escriba sobre esta pareja estarán dedicados en esencia a mi amiga de la infancia Anna Kyoyama.

Notas de Autor: Este fic lo escribo sola, sin la ayuda de Anna. No tiene nada que ver con el Fic la Misión, me demoraré más en actualizar, debido a que me meto en otro fic sin tener los otros listos, espero que este resulte más corto que La Misión. Tendrá los mismos personajes pero en otros papeles.

Nombre: Adicto a tus besos

Capítulo: 5 Descubrimientos, Primera parte.

En la tarde Hanamichi estaba esperando la cena que Asuka estaba preparando, mientras conversaban de temas diversos.

-. Y te cayó desde el cielo?

-. No te burles!!! – exclamó el monito tan rojo como su cabello – estaba mal, se veía pálido y débil.

-. Deberías invitarlo a salir

-. Estas loca?!!!!

-. Mi padre me enseñó cuando era chica, que existían unos cuantos pasos para que la otra persona te acepte – Hana le tomó atención – primero, llamarle por teléfono

-. Pero yo…

-. Segundo la cita, ya sea desayuno, almuerzo o cena. Tercero el paseo, después puedes ir inventando pasos

-. Bien tendré que conseguirme el teléfono – Asuka sonrió.

-. He hecho ese trabajo por ti, me conseguí su número de casa, puedes llamarle – de uno de sus bolsillos sacó un papel con algo anotado en él – Sería tan amable de ti llamarle para saber cómo se encuentra – habló desde la puerta de la cocina dirigiéndose a su alcoba dejando sólo al monito pelirrojo.

Hana se debatía entre llamarlo y no, si llamaba siempre estaba la oportunidad de entablar una buena conversación y la posibilidad de quedar para algún día, sino se quedaría con la duda… qué difícil… Cogió el papel y observó. Caminó en dirección al teléfono y volvió a dudar. Tomó el auricular y uno a uno con lentitud fue marcando los números. Marcó, estaba marcando, una vez… dos… tres… cuatro… estaba por colgar cuando escuchó la voz agitada de alguien al otro lado de la línea

-. Aló?

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Rukawa estaba sentado estudiando y copiando los cuadernos de sus ramos atrasados, era tan tedioso, pero un trabajo que debía hacer, si quería permanecer en la universidad debía irle bien y jugar espléndido. Se frotó los ojos luego de terminar con uno de ellos, estaba en eso desde que llegó y de aquello habían pasado tres horas, la luz del día era poca y debía ocupar la de la lamparita que Black le había regalado.

-. Un café, necesito un café. – se levantó y se fue a preparar el dichoso líquido que necesitaba. Cuando se dirigía a su cuarto otro mareo lo embargó causando que derramara el café en el piso y en su ropa.

Tomó una ducha para limpiarse y despejarse. Al salir miró el escritorio y su cama, su escritorio y su cama, nuevamente el escritorio y optó por su cama, una siesta no le haría mal, además su mal cuidarse había preocupado a su querido pelirrojo y eso no estaba bien, no que no le gustara que lo hiciera, pero estaba mal. Así se secó el cabello – no sería bueno pescar un resfriado – y sacándose la toalla que había permanecido en su cintura, se acostó (sí, desnudo).

Matt había permanecido dos horas en el consultorio – él odiaba eso -, se habría aburrido y marchado a la primera, de no ser que a la hora con diez minutos llegó una chica pidiendo o más bien exigiendo una receta médica, Asuka, recordaba que se llamaba. Estuvo con ella conversando mientras le hacía los exámenes de rutina para poder medicar. Durante ese tiempo llegó a una conclusión, era bastante simpática.

Cuando arribó a su departamento lo encontró más silencioso que lo normal, supuso que Kaede estaba estudiando o simplemente no había llegado. Dejando sus cosas colgadas a la entrada de su habitación, decidió echarle un vistazo a su amigo.

Cuando entró se encontró con la visión más tierna que hubiese imaginado, en la cama estaba su amiga con los ojos cerrados respirando despacio, arropado hasta los hombros y por uno de los costados se dejaba ver la cremosa piel de una de las piernas de Kaede. El rubio suspiró, sólo dormía así cuando ya estaba que reventaba de cansancio, así que recogiendo la toalla que había utilizado para secarse le deseó las buenas noches, la tendió en el baño y apagó la lamparita que le había regalado. A veces se creía más su padre que su amigo, pero a él no le molestaba.

Estaba por salir del cuarto cuando escuchó cómo sonaba el teléfono, dio gracias a que este se encontraba cerca de la puerta de calle, no quería que nadie ni nada despertara al moreno.

-. Aló? – se apresuró en contestar, por lo cual su voz sonaba agitada.

-. Er… - pasaron los segundos y luego se escuchó como cortaban.

-. Será… - estaba por irse cuando volvió a sonar

-. Aló? – habló con más rudeza de la que quería

–. Ah… sí… esta es la casa de Kaede Rukawa? – Matt pensó que sería una de las jovencitas que llamaban a Rukawa para ver si podían salir con él, o sobre algún trabajo que tenían pendientes, así que le sorprendió escuchar la voz de un hombre, aunque se le oía muy nervioso.

-. Sí, esta es. ¿Quién habla? – habló con más amabilidad.

-. Ah… pues… Sakuragi… Hanamichi Sakuragi – las neuronas del doctor hicieron rápido sinapsis y se dio cuenta que el que llamaba no era otro que el chico del que se había enamorado el moreno. Black estaba tan emocionado de hablar con él – o de que el chico en cuestión estuviera llamando a Kaede- que casi pega un grito. Así intentando calmarse fue que habló.

-. Sí, sí, sí, supongo que querrás hablar con él, verdad?

-. Ah!... pues yo… mm, sólo quería saber cómo se encontraba

-. Por qué¿sucedió algo? – su voz mostraba verdadera preocupación.

-. Es… es que ese baka kitsune se desmayó en la universidad – el enojo y los rastros de preocupación se notaba en su voz.

-. Mm, le iré a decir que le estás llamando

-. No!... no es necesario

-. Claro que lo es, tu espera. – rápidamente se fue hacia la habitación de Kaede donde sin ninguna consideración prendió la luz provocando que el moreno se diera media vuelta en la cama. Matt se acercó hasta su oído – Kaede… Kaede despierta… - pero este ni caso le hizo – Rukawa levántate o no habrá pastelitos de arroz para ti – sabía que eso debía dejarlo semi dormido, así que agregó – bueno entonces le diré al chico Sakuragi que su amigo no le puede hablar, por que está muy entretenido en el mundo de morfeo.

¿Sakuragi? Había dicho Sakuragi? Sin pensarlo dos veces se levantó intentado cubrir su desnudez, desde el closet, Matt le tiró unos pantalones del pijama y luego se marchó a su alcoba. Kaede por otro lado casi se cae tratando de vestirse y caminar al mismo tiempo, esperaba que Hanamichi no hubiese colgado

-. Sí?

-. Kitsune… - exclamó algo quedo el pelirrojo – te llamaba para saber cómo te encontrabas? – así que estaba aún preocupado por él, Kaede no se podía sentir mejor.

-. Mejor…

-. Que bueno…

-. Hn… Do'aho – escuchó una pequeña risilla del pelirrojo desde el otro lado de la línea.

-. No ha sonado convincente. – Esperó que pasaran algunos segundos antes de seguir hablando - Oye kitsune, pues… verás… yo… - ¿Por qué estaba tan nervioso? Era tan encantador estando así, podría escuchar su voz todo el tiempo del mundo y quedarse dormido… poco a poco… - Kitsune!!

-. Qué? – se golpeó mentalmente, se había estado quedando dormido en su primera conversación telefónica con Hanamichi! Diablos…

-. Que te quería pedir ayuda para un reportaje, pero ya veo que tienes muchas cosas que hacer, así que olvídalo. Cuídate, kitsune. - ¿Ayuda, para un reportaje? Eso significaba que tendrían que quedar.

-. Espera, sí, creo que puedo… - Pero un pensamiento fugaz pasó por la mente del moreno, reportaje? Sobre qué, su vida en estados unidos? Sabría Hana que estuvo involucrado con las drogas?, si se enteraba, cambiaría en algo su nueva relación de amistad que apenas florecía? – reportaje sobre qué?

-. Baloncesto, entonces nos juntamos el domingo?

-. No puedo… - esperó que el otro dijera otro día, pero escuchó un suspiro de resignación, mala señal – como a las doce, estará bien?

-. Eh? A… sí, estaría perfecto, en el danny's, vale? Cuídate kitsune, nos vemos! – escuchó como se cortaba la señal antes de colgar.

-. Y? – la pregunta provino del doctor que estaba apoyado en el umbral de su puerta – qué te ha dicho?

-. Quiere que nos juntemos para ayudarle en un reportaje sobre baloncesto

-. Esto me huele a cita.

-. No lo es, sólo es un trabajo académico – Kaede iba a pasar de largo, pero fue detenido por una mano, tan albina como la suya, que le sujetaba del brazo.

-. No te escapas, muchacho. Dime, por qué te desmayaste, y por qué no lo sabía?

-. Cansancio… - dijo antes de volver ingresar a su alcoba.

-. No te saldrás fácil de esta, mañana comienzas una dieta rigurosa, me sentiré mal como amigo y herirás mi orgullo como médico si te vuelves a desmayar estando a mi cuidado.

-. No estoy a tu cuidado. – gruñó.

-. Sí lo estás. Te recuerdo que aún tienes un mes más de rehabilitación para estar seguros que no te… caerás. – Rukawa le mandó una de sus miradas glaciares, pero Black le contestó con una igual o más fuerte que la suya – años de practica, decía él -.

-. Hn…

-. Y si te hace falta dinero para las fotocopias, no dudes en pedirme – Black vio claramente la cara que ponía Kaede en ese instante, era la misma que había puesto cuando le ofreció dinero por primera vez – Ya habíamos acordado que todo lo que te pase me lo devolverás cuando juegues en el equipo, y… para serte sincero, no hay problema si quieres que te cobre intereses.

-. Idiota… - dijo antes de adentrarse en su cuarto.

Sakuragi suspiró cuando colgó el teléfono, no sabía que vivía con otra persona el kitsune, siempre pensó que viviría solo.

-. Sí, sí, a lo mejor era un hermano, un tío o algún familiar. Sí seguro es eso – volvió a suspirar – sí claro, y el cielo se volverá verde y los jamones volarán.

-. Y, cómo estaba? – preguntó Asuka dirigiéndose hacia él – han quedado en algo?

-. Vive con otra persona. – La pelirroja vio el semblante triste que tenía su amigo.

-. No lo dudaría, la ciudad es un poco cara. A lo mejor es sólo un amigo que le hizo el favor de prestarle techo, así como yo lo hice contigo, sin contar que yo te cobro. – pero Hana no parecía animarse -. Pero bueno, quedaron o no?

-. El domingo, en el danny's a las doce.

-. Ah… yo pensaba que quedarían para mañana, como a las siete.

-. Por qué dices eso, es nuestra hora de juego

-. Por lo mismo, no me hubiese molestado en desaparecerme misteriosamente mientras ustedes afianzan esa amistad.

-. Tu, lo que necesitas es tiempo para tu reportaje. Pero seré malvado y no te la daré, es nuestra hora de juego y hemos cumplido con ese ritual durante año y medio, además, mañana iré al cementerio.

-. Bueno y… cómo estaba?

-. Se le notaba cansado… no sé – no pudo evitar suspirar. Luego de hablar de nada en particular, ambos se fueron a sus respectivas alcobas para terminar sus asuntos y avanzar cada uno en su reportaje.

Pasaban de las doce del medio día y ambos se encontraban abrigados de pie frente a dos lápidas, en ellas se encontraban dos rosas blancas.

-. Te esperaré en la entrada, Hana. – colocándole una mano en el hombro en señal de apoyo, Asuka se retiró dejándole solo, dándole un momento de intimidad con sus padres.

-. Ah… no saben cuántos les echo de meno. – estuvo observando y memorando aquellos bellos momentos que había vivido con sus padres, les comentó un poco de lo que le estaba ocurriendo, en especial lo del kitsune – no sé cómo lo tomarían si estuviesen con vida… - una brisa helada le hizo recordar a su amiga que se encontraba en la entrada del cementerio esperándole, con paciencia.

Rukawa estuvo gran parte del día viendo si entre los estudiantes divisaba la característica cabellera roja de su Hana, pero no fue así, por lo que un poco más frustrado que antes, decidió regresar al piso y buscar su bolso donde guardaba sus cosas para el baloncesto, hace poco había recordado la vieja cancha donde había entrenado en la escuela y había decidido volver a ella.

Hana y Asuka, luego de comer la especialidad de la madre de Hana – que curiosamente, era la especialidad de Hana, también –, en honor a ella y a su padre, y reposar un tiempo razonable, fueron que cambiaron su ropa ceremonial a una deportiva y salieron del piso en dirección a la cancha de baloncesto donde Hana entrenaba antes.

Cuando recién habían empezado con esta tradición, Hana no negaba que había sido difícil, se había vuelto patoso y lento, a pesar que seguía manteniéndose en forma, no era lo mismo correr un par de metros, que hacerlo con un balón; también había perdido coordinación y cada cierto tiempo había dolido su espalda, así que los primeros juegos no duraron más de diez minutos para frustración de ambos. Pero ahora llevaban más de una hora – con esporádicos y cortos descansos – y estaban de lo mejor, jugaban un "Uno a Uno" con apuesta, quien perdía debía pagar la cena de esa noche y, para fortuna del pelirrojo, iba ganando por cuatro puntos.

Rukawa se fue corriendo desde los bloques de edificio, donde estaba el piso de Black, hasta la susodicha cancha. Al estar unos metros escuchó el rebotar de una pelota y el resonar de las zapatillas en el cemento, comenzó a caminar, esperando que los que estaban ocupando el lugar se fueran, hasta que escuchó:

-. ¡No se vale! Me distraje…

Esa era la voz de su pelirrojo, por lo cual era él quien se encontraba ocupando la cancha…

-. En el amor y en guerra, todo se vale. – se enojó al oír la voz de una mujer.

-. Pero esto tan sólo un juego.

-. Admítelo, Hana, fue un punto limpio – luego el driblar de nuevo del balón y cuando sus azules ojos se posaron en la cancha quedó paralizado en el lugar en el que estaba. No evitó, ni quiso evitar, recorrer aquel moreno torso perlado por las gotas de sudor, su pelirrojo cabello siendo mecido por la brisa y la velocidad de aquel salto; y sus ojos, su castaños ojos brillar con precisión y alegría antes de hacer esa magnifica clavada. - ¿Ves? Yo no alego por eso

-. Voy ganando, limpiamente – Asuka se volteó para ir en busca del balón y se fijó en aquel espectador silencioso que estaba tras la reja. Ella sonrió –

-. Hola

-. A quien salud… - su frase se quedó a la mitad al fijar a quien su amiga saludaba y su mano, con la que sacaba el sudor de su frente, quedó alzada en el aire para luego ser bajada rápidamente – Kitsune…

-. ¿Quieres jugar con nosotros? – en ese momento Hana se percató de la ropa que usaba el moreno y el balón que se encontraba bajo su brazo. Rukawa se preparó para marchar.

-. No, qué va. Tiene miedo de enfrentarse a este gran tensai, muajajaja!!! – se rió como antaño.

-. No creo que… - guardó silencio al ver cómo el moreno se adentraba en la cancha y comenzaba a alistarse para jugar. – pero no será injusto que sean dos contra uno – le susurró a Hana con claras intenciones de dejar ver que ella no quería jugar.

-. Sí, tienes razón – meditó – entonces tu juega del equipo de Rukawa – Ambos se miraron y a la chica se le ocurrió una idea.

-. No¿sabes? Me está doliendo la cadera, así que jueguen ustedes, yo los miraré

-. Oye… pero… ¡oye! – Hana se trabó con sus propias palabras – tramposa.

-. ¿Jugarás? – habló por primera vez el moreno. Así ambos se dispusieron a jugar.

Entre fintas, canastas, clavadas y dribleos se pasó la tarde. Asuka había desparecido luego de una fantástica clavada de Rukawa, Hana había tenido que pisarse un pie para volver a la realidad.

-. Te mantienes en forma… - le dijo el pelirrojo, después de un rato más jungando – pero pronto te alcanzaré…

-. No te quedas atrás… - fue todo lo que comentó para luego tomar sus cosas e irse dejando solo a Hanamichi en esa cancha, fue cuando se dio cuenta que su amiga, Asuka, no se encontraba en las bancas.

-. Maldita tramposa – Él también se dirigió hacia el piso donde vivía.

Asuka había ido al departamento para tomar una ducha antes de encontrarse con quien había quedado. Esperaba que la morena tuviese más información que la que ella misma, realmente lo esperaba.

Se dirigió hacia la entrada de la Universidad, ahí habían quedado, iba atrasada un par de minutos así que Ren ya se encontraba en ese lugar. Después del saludo correspondiente ella le preguntó:

-. Y bien ¿qué me tienes?

-. Te sorprenderás, especialmente con el informe de Kaede Rukawa.

-. ¿A sí? – Le pagó lo correspondiente a la morena y ésta se largó satisfecha, había hecho su trabajo.

Asuka tomó la carpeta que tenía el nombre del chico y comenzó a hojearla, encontró cosas de su niñez que, realmente, no le sorprendió mucho, algunos datos – para ella – un poco irrelevantes, pero, llegando al final del reporte, algo llamó su atención, era un párrafo que narraba la mala estancia que tuvo en América.

-. Hanamichi… - nombró a su amigo con aprensión – él debe saber esto.

CONTINUARÁ…

Me demoré, lo siento, pero ams… no hay excusa, me costó decidir cómo se iba a enterar Asuka… qué prefieren que ella se lo diga o que lo haga el mismo Rukawa?

INICIADO: Miércoles 16 de enero del 2008, 14.33

FINALIZADO: 22 de febrero de 2008, 17.10