Fic de: Yatten Katsuya Kaiba
Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba
Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no son míos… sino que pertenecen a Takehito Inoue y a sus respectivos socios… este es un trabajo hecho de fan para fans… sin fines de lucro…
Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a…
Dedicado: Todos los fic de Slam que escriba sobre esta pareja estarán dedicados en esencia a mi amiga de la infancia Anna Kyoyama.
Notas de Autor: Este fic lo escribo sola, sin la ayuda de Anna. No tiene nada que ver con el Fic la Misión, me demoraré más en actualizar, debido a que me meto en otro fic sin tener los otros listos, espero que este resulte más corto que La Misión. Tendrá los mismos personajes pero en otros papeles.
Nombre: Adicto a tus besos
Capítulo: 7 Segunda Paso "La cita"
Mientras Sakuragi estaba efectuando la entrevista a sus amigos, Asuka había decidido que ese era el día y momento exacto para avanzar más en su investigación adentrándose en un mundo peligroso y del cual le sería muy difícil salir ilesa.
Se acercó con normalidad a la facultad y subió al baño de mujeres donde encontró dos chicas pálidas haciendo que las ojeras que tenían resaltasen aún más.
-. La vida es dulce ¿No te parece? – preguntó, como se había acordado anteriormente, la chica más alejada a ella.
-. Y muy corta, he de agregar – respondió la colorina. Ése era el saludo clave que indicaba la razón de su visita.
-. ¿Insoportable? – cuestionó la otra chica refiriéndose a su pierna mientras le rodeaba.
-. No sabes cuanto… - sonrió, todo iba a de maravillas.
Abrió los ojos sin saber cómo era que había llegado a su cama. Vagos recuerdos llegaban a su mente, pero ni uno le explicaba cómo había terminado ahí. Un fuerte dolor de cabeza le inundó en cuanto quiso abrir sus ojos, los rayos de sol se colaban por la cortina. Hoy era domingo.
Hanamichi se encontraba preparando el desayuno, inexplicablemente se había despertado alrededor de las nueve de la mañana sin poder conciliar el sueño de nuevo.Había escuchado el momento en que llegó su compañera al piso - negó con la cabeza - era una experiencia que esperaba no volver a repetir. Realmente él desaprobaba las acciones de su amiga, se estaba metiendo en un mundo demasiado peligroso, él lo conocía, no por experiencia propia, pero en estos años que él llevaba viviendo tuvo muchos conocidos que cayeron en el vicio transformándolos completamente, de ser niños o jóvenes aceptables - que no eran ni extremadamente buenos ni muy malos - pasaron a ser delincuentes juveniles incluyéndolo a él en todos los delitos que ellos cometían, varias veces tuvo que testificar en contra de los que alguna vez llamó amigos, otras más sus padres tuvieron que pagar la fianza para sacarlo de prisión por estar en el momento y lugar equivocado - sacudió más fuerte su cabeza -. No, no era el momento de pensar en eso, no hoy que tenía que ir a entrevistar al moreno.
El moreno despertó con el rico olor de unas tostadas recién hechas, al parecer su compañero de piso se había levantado de buen ánimo o bien no había dormido nada colocándose al día de los cientos de casos que tenía que atender. Al levantarse abrió la ventana dejando entrar un poco de aire matutino al lugar, se animó un poco al ver el sol en el cielo y no esas nubes grises que se descargaron ayer, un poco de humedad no era lo mismo que una torrencial lluvia.
Tomó una ducha corta mientras revisaba mentalmente su guardarropa - no es que fuera vanidoso, pero quería lucir bien para Hana - decidió por una remera negra y unos jeans azules simples, tal vez algún abrigo para el frío. Bañado y vestido llegó a la cocina donde le esperaba un suculento desayuno, se lo comió con un entusiasmo poco visto en él. -. Parece que lo quieres conquistar cueste lo que cueste - le comentó antes de dejar los platos en el fregadero
-. Volveré tarde, no me esperes y - se detuvo cuando estuvo a su lado - cuidate. - Rukawa no pudo dejar de sonrojarse al comprender el doble sentido de esa frase. Después que le respondiera con un escueto "Hn" el rubio marchó a su trabajo. Llevando la taza de café - y el rubor aún cubriéndole el rostro - a su boca se preguntaba si era posible llegar a tanto hoy...
Con pereza se levantó de su cama sintiendo como el mundo le daba vueltas. Definitivamente no había sido buena idea comenzar de esa manera, con una lentitud sorprendente llegó a la puerta de su habitación, pero no le quedaba de otra, si hubiese rechazado lo más probable es que la atraparían y ahí, realmente, ardería el infierno para ella. A medida que fue caminando a una cocina vacía - Hanamichi ya se había ido - fue recordando de a poco todo lo que había pasado.
El primero en llegar fue el moreno, quien se sentó en una mesa al lado de la ventana. Aún no podía quitarse de la cabeza el mensaje de Matt. No pasaron ni cinco minutos cuando divisó una cabellera roja acercarse, vio la hora en el reloj del local y se sorprendió, marcaba las 11.35.
Cuando lo vio ahí sentado se preguntó si acaso seguía durmiendo, es que la imagen que contemplaba era, realmente, de ensueño. Estaba el kitsune sentado mirando por la ventana, indiferente al mundo, siendo bañado por los rayos de sol, que pronto estaría en lo más alto del cielo a medio cubrir por unas nubes grises, vistiendo con una ropa que - Hana tuvo que golpearse disimuladamente para comprobar que estaba despierto - le quedaba de muerte, realmente estaba guapo.
-. Oe, Kitsune, qué ocurrió ¿Te caíste de la cama? - preguntó divertido mientras tomaba asiento.
-. Do'aho - fue todo lo que dijo a modo de saludo.
-. ¿No crees que es un tanto, no sé, temprano? - sacó su libreta y un lápiz.
-. Si quieres me voy y vuelvo en media hora - le mandó una mirada cargada de... algo, Hanamichi no supe identificar qué.
-. ¡No! Digo, no. Entre más luego empezamos más pronto terminamos, ¿no? - largó una risa nerviosa, por su lado, Rukawa, sentía un pequeño apretón en su pecho. Eso había dolido.
-. Hn...
-. Lo digo, por que sonaba a que tenías algo más importante que hacer hoy - dando un suspiro, Hana recompuso su sonrisa - Déjame hacer unas pequeñas modificaciones a las preguntas y empezamos.
En el tiempo que Hana hacía los arreglos, Kaede comenzó a mirarlo y no pudo evitar sentir un hormigueo en su cuerpo al verlo ahí, tan concentrado, escribiendo quién-sabe-qué-cosa, mientras fruncía el ceño y tachaba lo anteriormente escrito, era un mezcla perfecta entre ternura y sensualidad. Desvió rápidamente la mirada antes que el pelirrojo le viera.
-. Oe, puedes pedir algo para tomar o comer mientras esperas - Kaede sonrió para sus adentros, su Hana estaba siendo atento con él.
-. Estoy bien - respondió recordando el desayuno que había preparado su compañero de piso.
-. Si te preocupas por la cuenta, no hay problema, yo pago - El zorro no pudo evitar mandarle un mirada fría, eso había herido su orgullo -. No era para que me miraras así, sólo estaba siendo amable, Kitsune - aunque su voz ya no tenía ni una pizca de amabilidad.
-. Hn...
Pasaron otros cinco minutos en silencio, Hana había pedido un café para tomar, mientras que el moreno se había animado con un té con leche - el café sólo lo dejaba para las mañanas o las noches de estudio -.
-. Empecemos, si hay alguna pregunta que te incomode, no dudes en decírmelo ¿bueno? - recibió un asentimiento por parte del zorro - Las preguntas van a estar dirigidas en mayor parte hacia nuestro primer año en Shohoku, centrada en la época de Las Nacionales - el ojiazul le observaba, se veía tan bien así de concentrado. Las primeras preguntas fueron fáciles de contestar, según Rukawa, pero Hanamichi se estaba desesperando con las respuestas tan... minúsculas que estaba recibiendo - ¿Cómo le hicieron para llegar a las finales?
-. Entrenando - se fijó en que el pelirrojo ahora cargaba más el lápiz para escribir.
-. ¿Cómo entrenaban? - Estaba a punto de golpear su cabeza contra la mesa.
-. Teniendo partidos entre nosotros... - él se estaba divirtiendo.
-. Oe, Kitsune, mi calificiación depende de ti, así que espero que empieces a ser más elocuente. - esperó a ver si tenía alguna reacción, un par de palabras provinientes de él, pero...
-. Hn... - Su cabeza se estrelló contra la mesa haciendo rebotar las tazas que se encontraban sobre ésta. Kaede se permitió dar una risa leve - Do'aho.
-. ¿Tu ríes? - preguntó asombrado al escucharlo, por respuesta sólo recibió una mirada glacial - ¿A qué le temías durante ese proceso?
Rukawa se quedó serio de repente, pensando la respuesta, se dio cuenta que los temores que en ese entonces sentía eran muy similares de los que tenía ahora, pero ahora tenía miedo sólo a una cosa: Recaer.
-. Al fracaso, a no ser el mejor de todos - se quedó en silencio unos segundos antes de continuar -, a defraudar a mi equipo, no ser de ayuda, a no dar el ciento por ciento. Hanamichi no sabía por qué estaba más asombrado, por que coincidían sus temores o la gran cantidad de palabras dichas por el moreno.
-. ¿No vas a anotarlo? - se puso ligeramente nervioso al sentir la mirada de Sakuragi sobre sí.
-. Claro, claro... - empezó a mover el lápiz rápidamente.
-. Do'aho - se fijó en el reloj de la tienda y se sorprendió al ver que habían transcurrido una hora y media, según él sólo habían pasado unos cuantos minutos.
-. ¿Hm? - siguió la mirada del zorro, cayendo en cuenta de la hora - ¿Te apetece comer algo antes de seguir?
-. Tu pagas, Do'aho - el pelirrojo le dedicó una sonrisa antes de llamar a uno de los jóvenes que atendían.
-. Puedes traernos una hamburguesa sin queso, papas y un refresco, ¿qué vas a pedir? - se dirigió al moreno.
-. Lo mismo.
-. Está bien, en unos minutos estará listo - con una sonrisa el joven desapareció, la pareja llevaba ahí bastante rato y parecía que se iban a quedar más.
Hanamichi guardó sus cosas en el bolso que traía para que no se ensuciaran con la comida. Sonrió, esto estaba a milímetros de convertirse en una verdadera cita. Estuvieron en silencio hasta que la comida llegó.
-. Debe ser extraño para ti esto - Kaede le miró -, comer comida americana en Japón, bueno, no es como si no hubieses comido comida japonesa en América.
-. Sólo una vez - hincó los hombros - no era lo mismo, le faltaba sabor a algo.
-. ¿Casa, tal vez?
-. Puede ser - tomó una papa, la untó en salsa y se la echó a la boca. Pronto comenzaron una amena plática, bueno dentro de los pequeños comentarios de Rukawa. Pequeños, pero valiosos para el pelirrojo.
-. ¿Cómo son allá? -. Muy... comerciales. -. Y ¿extrañaste Japón?
-. Sólo a algunas personas - le dedicó una mirada logrando que Sakuragi se ruborizara un poco, sólo un poco.
-. Mm - tomó un poco de su refresco intentando calmar su cuerpo. - ¿son muy diferentes?
-. Son más interesados - Con un "ams" de Hana volvieron al mutismo concentrándose cada uno en su comida. Después de unos minutos,
Hana había terminado con su comida y ahora esperaba a que Kaede terminara con la suya, por mientras había pedido otro café. Llevaba tres café al día, podría ser por los nervios o por que se estaba siendo adicto - peligroso, pensó él -, no tomaría más hasta tres días más, cuando toda la cafeína hubiese salido de su cuerpo, uff esta noche no podría dormir. Elevó la mirada sólo para ver a Rukawa terminar con su hamburguesa, un poco de salsa había quedado en la comisura de sus labios, se veía muy gracioso - y a la vez muy sensual - el pelirrojo largó la risa.
-. ¿De qué te ríes, Do'aho?
-. Es que... tienes salsa... - intentó controlar la risa, pero es que se veía muy gracioso, además el moreno nunca le atinaba al lugar, así que tomando una servilleta se acercó para limpiarle, al percatarse ambos de la cercanía, el rubor cubrió sus mejillas y rápidamente se acomodaron en sus puestos - te... - carraspeó un poco - ¿Te parece si volvemos al trabajo? - tomó el silencio como un sí.
Las preguntas pronto salieron con normalidad y las respuestas con fluidez, volviendo al ambiente de antes, ambos se estaban divirtiendo. -. Dime, Kitsune, si tenías un futuro tan prometedor allá, por qué volviste - sí, él ya se esperaba esa pregunta, pero que la esperase no significa que estuviera preparado para responderla.
-. Hubo... problemas con el equipo, además tuve una lesión que me impidió jugar por un buen tiempo, por lo que "Junto a otros factores" - pensó - me hicieron ir perdiendo capacidad, pronto me vi en la banca, y si no jugaba perdía la beca, por lo que aquí estoy.
-. Eso es una injusticia - vociferó Hanamichi, luego de unos minutos en el que alegara contra los "malditos americanos" agregó - y ¿estuviste solo todo el tiempo? - era pregunta que según su respuesta daría o no esperanzas para él.
-. No - Hana sintió un duro golpe en su estómago -, un amigo estuvo conmigo gran parte del tiempo - "sólo un amigo, bien... nada de novias ni encontrones con otros... bien" pensaba más alegre -, se podría decir que gracias a él estoy acá "de muchas maneras hay que agradecerle a ese rubio"
-. ¿Cómo se llama? "Nota: agradecer al amigo de Rukawa por traérmelo de vuelta"
-. ¿Quién?
-. Pues tu amigo, ¿no? Ni que hubieses estado hablando de la florista.
-. Matt... Matthew... Black - Hana se quedó mirando su libreta harto rato, hasta que miró al moreno y le tendió tanto el lápiz como la libreta.
-. Do'aho - tomó ambas cosas y escribió con caligrafía legible el nombre del médico.
-. Perdón por no saber escribir en Romaji, oh! gran señor yo-he-estado-en-America-así-que-lo-sé-todo.
Pasó otra buena cantidad de minutos y ya la entrevista había terminado, ahora compartían un pequeño postre, en eso llegó el joven que les había estado atendiendo durante todo el día.
-. Disculpen, jóvenes, pero ya vamos a cerrar - ambos se dieron cuenta en la hora, no pudieron evitar su sorpresa, 16.45.
-. Claro, claro. Vamos, Kitsune, acompáñame a la caja. - Luego de que Hana pagara el consumo, ambos salieron y caminaron un poco. - Debo ir a comprar unas cosas, así que aquí nos separamos.
-. Hn... - Hana puso los ojos en blanco.
-. En contra de todo pronóstico, fue divertido pasar la tarde contigo, zorro. Espero nos veamos mañana en algún momento. - así sin más Hana partió a comprar las cosas que le faltaban, dejando a un soñador Kaede encaminarse a su piso.
Mientras caminaba de regreso a su hogar cargando una bolsa de materiales, pensaba en las palabras dichas por Kaede. Realmente había encontrado injusto que por una lesión hubiesen expulsado al moreno de la Universidad, de seguro había algo oculto ahí. Lesiones, pensó, recordar que la suya casi le cuesta el volver a caminar aún lo perturba, habían sido tres meses de duro trabajo en la rehabilitación, según los médicos tendría que caminar con bastón para siempre - se imaginaba como su compañera, una sonrisa apareció -, después que no podría jugar nunca más no importase qué, sólo su madre tuve fe en él, su madre y Yohei, ellos le daban ánimo para seguir adelante, para superarse, para volver al nivel de antes. Cuando se enteró que no podría competir no hizo caso, si había podido hacer todo lo que los anteriores médicos le habían dicho que no haría ¿por qué esta vez no podrían volver a equivocarse? Lamentablemente fue él quien se equivocó, en un partido contra Kainan su espalda dolió horrores y tuvo que creerlo. Luego se enteró de la enfermedad de su madre lo que haría centrarse en ella y olvidar el baloncesto por un buen tiempo.
Suspiró, ya estaba abriendo la puerta de su piso y se extrañó de escucharlo tan silencioso si se supone que Asuka estaría en el interior. Fue a su cuarto y la encontró ahí, escondida entre las tapas con una bolsa de hielo en la cabeza.
-. Eso te pasa por meterte y fumar esa tontera.
-. Hana, querido - su voz sonó demasiado amable - ¡Cierra la maldita puerta!
Haciendo caso, Hana se dirigió hasta su cuarto y ahí se tumbó en la cama con esa boba sonrisa que se le estaba haciendo costumbre. Había sido un gran día.
Dos personas, esa noche, durmieron con placenteras sonrisas mientras soñaban con el otro.
Continuará
Romaji: es el japonés escrito con nuestro abecedario o en otras palabras ES NUESTRO ABECEDARIO
Se explica un poco más el por qué del desagrado de Hana hacia los drogos. Ah... en este capítulo Rukawa no pudo evitar hartas cosas... son muy lindos ambos jijiji
Algo del pasado de Hana... sí hay mucho oculto, kae no se lo contó, esperará el mejor momento para decírselo, espero que les haya gustado Este es un regalo por mi próximo cumple (el 16, pasando el dato XDD) que estén bien!!
Se despide: Yatten Katsuya Kaiba J. Alias Mito
INICIDADO: Martes 5 de Agosto del 2008, 13.26
FINALIZADO: Domingo 10 de Agosto del 2008, 17.41
