Fic de: Yatten Katsuya Kaiba

Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba

Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no son míos… sino que pertenecen a Takehito Inoue y a sus respectivos socios… este es un trabajo hecho de fan para fans… sin fines de lucro…

Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a…

Dedicado: Todos los fic de Slam que escriba sobre esta pareja estarán dedicados en esencia a mi amiga de la infancia Anna Kyoyama. Hoy es un día especial, pkhoy, hace 19 años atrás, nacio una gran amiga, así que Yurin, esto va para ti ^^

Notas de Autor: Este fic lo escribo sola, sin la ayuda de Anna. No tiene nada que ver con el Fic la Misión, me demoraré más en actualizar, debido a que me meto en otro fic sin tener los otros listos, espero que este resulte más corto que La Misión. Tendrá los mismos personajes pero en otros papeles.

Nombre: Adicto a tus besos

Capítulo: 8 Cayendo Bajo

Mientras caminaba de regreso a su hogar cargando una bolsa de materiales, pensaba en las palabras dichas por Kaede. Realmente había encontrado injusto que por una lesión hubiesen expulsado al moreno de la Universidad, de seguro había algo oculto ahí. Lesiones, pensó, recordar que la suya casi le cuesta el volver a caminar aún lo perturba, habían sido tres meses de duro trabajo en la rehabilitación, según los médicos tendría que caminar con bastón para siempre - se imaginaba como su compañera, una sonrisa apareció -, después que no podría jugar nunca más no importase qué, sólo su madre tuve fe en él, su madre y Yohei, ellos le daban ánimo para seguir adelante, para superarse, para volver al nivel de antes. Cuando se enteró que no podría competir no hizo caso, si había podido hacer todo lo que los anteriores médicos le habían dicho que no haría ¿por qué esta vez no podrían volver a equivocarse? Lamentablemente fue él quien se equivocó, en un partido contra Kainan su espalda dolió horrores y tuvo que creerlo. Luego se enteró de la enfermedad de su madre lo que haría centrarse en ella y olvidar el baloncesto por un buen tiempo.

Suspiró, ya estaba abriendo la puerta de su piso y se extrañó de escucharlo tan silencioso si se supone que Asuka estaría en el interior. Fue a su cuarto y la encontró ahí, escondida entre las tapas con una bolsa de hielo en la cabeza.

-. Eso te pasa por meterte y fumar esa tontera.

-. Hana, querido - su voz sonó demasiado amable - ¡Cierra la maldita puerta!

Haciendo caso, Hana se dirigió hasta su cuarto y ahí se tumbó en la cama con esa boba sonrisa que se le estaba haciendo costumbre. Había sido un gran día.

Dos personas, esa noche, durmieron con placenteras sonrisas mientras soñaban con el otro.

Ha pasado una semana desde la entrevista entre Hanamichi y Rukawa, se han encontrado, por lo menos, unas cuatro veces en esos cinco días de clases - un "hola, ¿cómo estás" es todo lo que han alcanzado a intercambiar -, encuentros que le ayudaron a soportar los difíciles momentos que vivían ambos con sus compañeros, especialmente Hana que debía soportar a una irrascible Asuka y sus voladuras antes de ir al departamento, que para lo único que lo usaba era para dormir y darse una ducha, el pelirrojo estaba preocupado, su amiga había comenzado a faltar a clases y ha bajar el promedio de sus notas.

Por su lado, Rukawa, ha tenido que aguantar a un taciturno Matt, ya que ha pasado las noches en vela haciendo un segumientos clínico a sus pacientes, algunos con un historial más largo que el de toda su clase junta - eso apreciaba Kaede -, y el tenerlo con sueño no era algo que una persona en su sano juicio deseaba conocer, digamos que se colocaba... bipolar.

Hoy es lunes, nuevamente, Sakuragi no ha tenido un buen fin de semana, entre estudiando y cuidando de Asuka, no es mucho lo que ha podido descansar. Está feliz, por haber podido avanzar en su reportaje y ya tiene la estructura, sólo faltaban algunos detalles y redactar mejor, entrevistó a uno de los mejores entrenadores de la ciudad y obtuvo resultado satisfacientes.

Es hora de almuerzo y entra en la cafetería con una ojeras marcando sus ojos, mira al interior y ve a Yohei solo sentado en la mesa de siempre, mientras Haruko está con sus amigas riéndose como enferma, ambos le saludan, él a ambos le responde; deja sus cosas en la mesa donde se encuentra Mito y va en busca de su almuerzo donde Mamá, quien le mira con preocupación tanto por él como la chica, entregándole su bandeja con comida.

-. Me preocupa mi chiquilla, muchacho - le dice con cara de pena - sé que es por su trabajo, pero creo que se le está saliendo de las manos.

-. Somos dos, mamá, pero no quiere escuchar razones - ambos lanzaron un suspiro al aire.

-. Y si se lo pides al niño, muchacho, ella ya ni viene por acá, no la he visto - se lamentó la señora mirando con ojos lastimeros, Hanamichi se abstuvo de comentar que si él no viviese con Asuka, tampoco la vería ya que ni por las clases se aparecía.

-. Haré lo que pueda - le sonrió tratando de tranquilizar a la anciana mujer.

Con su bandeja se encaminó hacia Yohei que le esperaba con un claro signo de interrogación en su rostro, el pelirrojo simplemente negó con la cabeza y con poco entusiasmo le contó todo lo que sucedía a su amigo, cosas que había mantenido ocultas debido a que el moreno había terminado con su novia una semana antes, un término algo fuerte, con muchas palabras hirientes de por medio. Cuando terminó su relato no se sabría deicr cúal de los dos tenía más cara de angustia que el otro, Mito no sabía que decirle a su amigo, aún no creía que Asuka, siendo una joven tan alegre - según él -, terminara sucumbiendo a las drogas.

Hanamichi esperó todo el día para encontrarse con Rukawa, Satoshi o Asuka, pero pareciera que a los tres se los hubiera tragado la tierra, al menos a los dos primeros, pues no los vio hasta que llegó el miércoles.

Rukawa había comenzado los entrenamientos de baloncesto y a pesar que la primera semana la soportó muy bien, esta segunda pareciera que la energía se le estaba agotando, debido al mal estado físico que se encontraba su cuerpo, debía exigirse el doble o hasta el triple más que sus compañeros para que no se notase su deficiencia, sin darse cuenta empezó a llevar el mismo ritmo que en la secundaria, llegaba temprano al gimnasio y entrenaba, por las tardes era el primero en llegar y el último en irse, el entrenador estaba más que satisfecho por su preocupación y desempeño, por eso le había dado, en vez de una - lo normal que se le daban a los jugadores -, dos entradas para el partido de dos semanas más; era por todo esto que estaba más que cansado y una de las razones por la cual no había coincidido con el pelirrojo - cosa que lo tenía muy desanimado -.

El miércoles entró a la cafetería a buscar algo para comer, se le había quedado el almuerzo en la casa y, realmente, necesitaba esa comida para rendir hasta la tarde.

-. Hoy hay un especial de pastas - le dijo la cajera, el zorro sacó el dinero que necesitaba para comprar el plato. Pagó y tomó una bandeja.

-. ¡Cariño! - levantó la vista para encontrarse a la cocinera - tiempo sin verte, ¿Cómo te ha ido? - Kaede simplemente asintió, un gesto que significaba que le había ido bien. - me alegro. No te desaparezcas, cariño - el tono con que se lo había dicho estaba cargado de nostalgia y angustia. Fue ese momento que decidió Sakuragi aparecer tras la puerta - ¡Muchacho! - gritó la señora al ver al pelirrojo, Rukawa dio un pequeño salto por el potente grito de la señora, no pudo evitar mirar el dirección que "Mamá" miraba y saludaba.

-. Do'aho

-. Ey! Kitsune como estás? - llegó el pelirrojo a su lado y le saludó con un efusivo golpe en la espalda que casi hace que se le cayera la bandeja con su preciada comida, pagó y cogió la bandeja que Mamá siempre guardaba para él.

-. Bien... - respondió él tomando la suya y caminando hacia una mesa vacía. Cuando se sentó se dio cuenta que el monito le había seguido.

-. ¿No te molesta que coma contigo, verdad?

-. "¿Molestarme? está de broma ¿verdad?" - el moreno sólo negó con la cabeza.

Fue un almuerzo tranquilo, ambos se enfrascaron en una conversación que lejos estaba de ser como las primeras, era bastante distendida y, apesar de los insultos - Do'aho y Kitsune, que muchas veces llegaban a sonar hasta cariñosos - fue muy civilizada.

-. HANAMICHI SAKURAGI!!!! - el grito se escuchó por toda la cafetería, todos voltearon hacia la entrada del lugar, ahí estaba Asuka, más pálida y con una ojeras que comenzaban a marcarse bajo sus ojos, los cuales se encontraban irritados - ¡Dámelos! - ordenó, tambaleándose mientras caminaba en su dirección.

-. No sé de qué estás hablando - respondió con indiferencia a la vez que se llevaba una cucharada de su postre a la boca, cuando la chica estuvo a su lado. Sintió como la respiración de la pelirroja se alteraba aún más. Las manos de la chica se estrellaron en la mesa con un fuerte golpe haciendo dar un bote tanto a Rukawa, quien veía todo el espectáculo con ojos interrogantes, como a Sakuragi, quien no quería creer lo que estaba pasando.

-. No te hagas el idiota, sé que tu las tienes ¡¡¡DÁMELAS!!! - gritó histérica la chica.

-. Este no es lugar para hacer una escena de enamorados - comentó Satoshi al ver el escándalo que estaba provocando la chiquilla.

-. ¡No te metas! - le gritó mientras le daba un fuerte empujón para que se alejara de ella - ¡Dámelas, Hanamichi, o te juro que...!

-. Me juras que... qué me harás - le preguntó poniéndose de pie, de uno de los bolsillos de su bolso sacó un frasquito lleno de pastillas, aquellas que Asuka le estaba exigiendo.

- Son mías!! - intentó arrebatárselas, pero al ser Hana mucho más alto que la chica no tuvo problemas en esquivarla.

-. Si tanto las quieres, ahí las tienes - Dejó caer el frasquito con la tapa suelta, logrando, que al golpear el suelo, gran parte de su contenido se esparza por éste. Asuka, en un acto de desesperación, se hincó tratando de salvar tantas pastillas como pudiese, echándolas al frasco de nueva cuenta sin importarle que éstas hubiesen tocado el sucio suelo de la cafetería.

Hanamichi se sentó con un gesto abatido, Rukawa no podía creer que esa chica estuviera haciendo exactamente lo mismo que él hace un par de meses allá en América.

-. Tu novia tiene un problema - casi susurró cuando la muchacha ya se había ido.

-. ¡No me digas, Kitsune! - respondió alterado y con claro sarcasmo, luego suspiró, intentando relajarse - Disculpa y no es mi novia - dos pares de ojos se posaron sobre él.

-. ¿Terminaron? - se atrevió a preguntar con un valor sacado de él-no-sabe-dónde.

-. Nunca fue mi novia - Se pasó una mano por su cabello, miró su bandeja y la alejó con gesto de desagrado - sólo una amiga con la que vivo... - No vieron salir al peliazul tras la muchacha.

-. Mmm - metió una de sus manos al bolsillo y apretó con fuerza una de las entradas que el entrenador les había entregado para el partido de dos semanas más en el gimnasio de la Universidad, no sabía si era buen momento para entregársela al pelirrojo, volvió su mano a la mesa, esperando tener otra oportunidad para dársela.

-. ¡No me sigas! - gritó al pelirroja al chico que estaba tras sus pasos.

-. Estás cometiendo un gran error - le dijo tomándole un hombro para detener su andanza, pero fue un gran error de su parte, pues no vio cómo ni cuándo Asuka se volteó y asestó un certero, y fuerte, golpe en todo su estómago.

-. NO-ME-TOQUES - dejó al chico arrodillado sujetándose la zona del impacto, tratando de conseguir algo de aire.

Llegó la noche y Hanamichi llegó a su departamento luego de haber ayudado a un simpático rubio a cargar un par de bolsas hasta su departamento - dos pisos más abajo -, debido a que los ascensores aún estaban en arreglo y parecía que tenían para, al menos, un mes más. Tocó la puerta de su compañera para avisarle que había llegado, pero como ya se le hacía costumbre, no recibió respuesta desde el otro lado de la madera. Se preparó algo para cenar y se fue a su cuarto a estudiar para los exámenes que se aproximaban. Recordó el almuerzo y no pudo dejar de negar con la cabeza, su amiga estaba mal y necesitaba ayuda profesional.

Dos pisos más abajo, se encontraba Rukawa durmiendo luego de llegar de un arduo entrenamiento, al parecer el Entrenador tenía todas las ganas de dejarlos muy en forma para el partido de éste sábado y del otro domingo, era una lástima que el primero se efectuara en otra ciudad, obligándolos a irse el día anterior para no perder tiempo el Sábado en la mañana, haciéndole perder la hora de juego que se estaba volviendo tradición entre su Hana y él. Por otro lado le molestaba - y angustiaba - la amiga del pelirrojo, esperaba que ella no siguiera su mismo camino hizo, antes de caer rendido y soñar con su pelirrojo mono, pensó en conversarlo con su propio compañero de piso.

Continuará...

A lo mejor exagero con los actos de Asuka, que quizas no acurren en las primeras semanas, pero lo necesito así.

Me apuré un poquito, espero no les moleste

Cambié algunas cosas con respecto a como lo tenía pensado al principio, pero creo que le dará más realidad, no??

Más cortito que otras veces, pero es un adelanto de navidad, nos vemos!!

Se dieron cuenta que hana y kae viven en el mismo edificio?? es una suerte que no se hayan topado nunca, pero ahora hana se topó con matt, pero como no lo conoce... lalalaaa

Nos vemos en el otro

se despide su fiel servidora

Yatten Katsuya Kaiba J. alias Mito.

INICIADO: 16 de diciembre del 2008, 13.40

Finalizado: 18 de diciembre del 2008, 12.39