Fic de: Yatten Katsuya Kaiba
Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba
Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no son míos… sino que pertenecen a Takehito Inoue y a sus respectivos socios… este es un trabajo hecho de fan para fans… sin fines de lucro…
Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a…
Dedicado: Todos los fic de Slam que escriba sobre esta pareja estarán dedicados en esencia a mi amiga de la infancia Anna Kyoyama.
Notas de Autor: Este fic lo escribo sola, sin la ayuda de Anna. No tiene nada que ver con el Fic la Misión, me demoraré más en actualizar, debido a que me meto en otro fic sin tener los otros listos, espero que este resulte más corto que La Misión. Tendrá los mismos personajes pero en otros papeles.
Nombre: Adicto a tus besos
Capítulo: Paso tres El paseo
Estaba sentado en la gradas del gimnasio de su Universidad esperando a que el partido diera inicio. Había llegado con unos cuantos minutos de adelanto, así logró tener el mejor asiento, el que le daba una vista estupenda de toda la cancha. Poco a poco la gente se fue acomodando a su alrededor. Esperaba ansioso que el reloj diera las nueve de la noche para que se iniciara el partido, pues sería la primera vez que le viera jugar de nuevo en unos cuantos años.
Rukawa le había dado la entrada el lunes pasado, cuando él le preguntó - a la hora del almuerzo - el por qué de su ausencia el viernes anterior en la cancha, él le contestó con sinceridad, diciendo que tenía un partido el sabado siguiente, pero en otra ciudad así que habían marchado el viernes en la tarde, Hanamichi estuvo tentado a preguntarle el por qué no le había avisado, pero recordó que esos encuentros no eran obligados, aunque, para su sorpresa, Kaede se mostraba bastante arrepentido de no haberle contado así que - mirando hacia otro lado - tendió en la mesa una entrada para el partido del domingo siguiente.
-. El entrenador me ha pasado dos... si quieres vas - le había dicho con la mirada puesta en la entrada y sin levantarla, el corazon del pelirrojo se alteró, sus manos comenzaron a sudar y su mente repetía "Oh dios!!" una y otra vez haciéndole notar que esto era casi como una cita - si es que no lo era -.
-. Cl-claro!! cuenta conmigo, estaré ahí apoyándote! - prácticamente gritó logrando que el zorro se sonrojara levemente, tomando la entrada y guardándola sagradamente en su agenda - y ¿Contra quién jugarán?
-. Contra la de Hokkaido
Hanamichi salió de su recuerdo cuando alguien le tocó el hombro
-. Disculpa - le habló un rubio - ¿Está ocupado este asiento? - preguntó con una cálida sonrisa.
-. ¿Eh? Ah... no - respondió sacando su bolso del asiento de al lado.
-. Gracias, vaya no pensé que fuera tan grande este lugar - Hana sólo lo miró. Pronto el reloj dio las ocho con cuarenta.
Rukawa estaba nervioso, no por el partido que estab cerca, sino por la presencia o ausencia del pelirrojo en la gradas, qué pasaría si el pelirrojo no había decidido asistir, y ¿si le había pasado algo? Algo por lo que le era imposible venir, algún altercado con su amiga, algún problema con los "amigos" de ella... un escalofrío le recorrió el cuerpo. Mientras se acomodaba la camiseta del equipo su celular vibró, lo sacó y se encontró con un mensaje de Matt, sólo dos palabras bastaron para que todo el nerviosismo se esfumara y quedara solo la adrenalina del próximo encuentro.
"Está Aquí"
Eso decía, corto, pero conciso.
Quince minutos para las nueves y ellos salieron provocando un gran alboroto en el público en las gradas, algunos gritando los nombres de los integrantes otros solo apoyando al equipo. Elevó la vista y ahí estaba, bueno estaban ambos, los dos se encontraban juntos conversando sobre algo que él no alcanzaba a diferenciar. Cuando Hana lo vio le sonrió y saludó con una mano, él le respondió el saludo con una pequeña sonrisa, mientras Matt le miraba con un brillo malicioso, pero con una encantadora sonrisa.
Se presentó el otro equipo y el abucheo normal se hizo presente. Calentaron en sus respectivas mitades de la cancha y a las nueve con diez comenzó el partido, logrando el balón el de la casa.
A los quince minutos de juego iba ganando Hokkaido por la gran suma de 9-5.
-. Defensa!! - gritaban los de la gradas.
-. Pasale el balón al ocho!!! - gritaba Matt al número cinco quien estaba bloqueado, lamentablemente no le hicieron caso y perdieron la gran oportunidad de anotar tres puntos. - Jesus! esto me colma los nervios!
-. Te entiendo! - gritaba Hana para que el otro escuchara - si yo pudiese competir, les enseñaría algo a esos... Pero Bloquéalo, Imbécil!!!
Entonces el ocho se lo pasó al cinco, el cinco al siete y el siete lanzó el balón que rodó por el aro antes de caer afuera, quien agarró el balón no fue nadie más que Rukawa, quien hizo una ardua carrera hasta el otro extremo de la cancha antes de hacer un tiro y anotar tres puntos a favor. De las gradas emergió un rugido de júbilo al saberse ganadores del primer tiempo.
Una mirada azulada se fijó en la suya y no pudo evitar sonreírle con orgullo - y algo más - a la vez que gritaba su nombre junto a la muchedumbre, que poco a poco se iba tranquilizando.
-. So... Tu jugaste baloncesto, Hanamichi?
- Err.. Sí, durante mi primer año de preparatoria, de hecho éramos compañeros con el Kitsune - comentó sin despegarle la vista al mencionado, quien se secaba el sudor con una toalla de mano blanca a la vez que bebía algo de agua.
El entrenador le dio algunas instrucciones antes que sonara el silbato para el tercer cuarto. El balón lo tomó el contricante y en menos de un minuto ya habían anotado un tanto logrando el empate. Quien lanzó fue Fukuda, el que se lo pasó al cuatro, el cuatro estuvo bloqueado por el cinco y el ocho de Hokkaido, así que se lo pasó al seis quien logró hacer una canasta. Pasaron otros minutos y ahora iban en desventaja 34-29. El cuatro a Rukawa, Rukawa al diez, al diez se la quita el cinco, el cinco al ocho, al ocho se lo quita Rukawa, Rukawa hace una carrera hasta el otro extremo de la cancha y... Falta por el número tres de Hokkaido. Todo el gimnasio estalla en gritos contra el número tres. Kaede se levanta, pero en cuanto logra ponerse de pie, cae nuevamente dejando en silencio a todo el público; sus compañeros se acercan a ver si se encontraba bien
-. ¿Te puedes levantar? - pregunta el arbitro. El moreno asiente e intenta de nuevo, esta vez se afirma en su tobillo izquierdo y poco a poco prueba con el derecho, patea suavemente el suelo un par de veces y luego salta para probarlo. Sí, parece que está todo bien. Mira a la gradas y se encuentra con la mirada clara del doctor, silenciosamente acuerdan revisar su tobillo después del partido, luego pasa a la castaña preocupada de Hanamichi y le sonríe tratando así de tranquilizarlo. El silbato del arbitro avisando los dos tiros libres de Kanagawa le impide ver el sonrojo que del monito se hizo dueño durante bastantes minutos.
Uno y dos, ambos entraron limpiamente por el aro, luego el partido dio inicio de nuevo.
Hanamichi no podía creer el partidazo que estaba viendo, uno no apto para cardíacos. Sentado al borde de la silla con las manos en la barra apretando fuertemente mientras gritaba el nombre de Rukawa junto a los demás, de vez en cuando dando pequeños comentarios a Matt quien estaba atento al tobillo del zorro, sólo por si las dudas.
Rukawa tiene el balón, intenta pasar al ocho, pero este le da problemas, entonces se lo lanza al Fukuda, quien da una pequeña carrera para luego tirárselo al cuatro, quien se lo lanza a Kaede. Da un par de pasos y se da cuenta que de esta no puede salir sin perderlo.
- ¡A Fukuda, kitsune! - Escucha el grito y confiando en la decisión y buen ojo de Hana, le lanza el balón al nombrado quien haciendo un finta logra encestar tres puntos, dejándoles adelante sólo por uno.
Quedan cinco minutos para el pitazo final y el partido acabe, en ese tiempo cualquier cosa podía pasar, ambos equipos podrían ganar.
Entonces, Rukawa roba el balón, hace carrera hasta la mitad de la cancha, se detiene hace una finta, le pasa el balón al diez, al diez se lo roba el ocho quien lanza y... rebote tomado por Fukuda, quien corre, mas queda bloqueado; Rukawa se adelanta un par de pasos y recibe el balón, el marcador marca los segundos que se agotan, pasa al ocho y tira, pero el siete se interpone, entonces realiza un desvanecimiento y lanza.
2, 1 y el pito suena por todo el gimnasio, el balón sigue en el aire y... El público ruge de alegría, euforia.
Matt se despidió del alegre pelirrojo que saltó de su asiento al ver el resultado y bajó con agilidad hasta los vestidores, de donde el moreno salió y el rubio le dio una rápida mirada a su tobillo, su veredicto fue que no era nada grave, pero igual estaría bajo vigilancia. Después de un guiño y una clara referencia al que le esperaba en la salida del gimnasio, se fue con dirección a la casa.
Como bien sabía el médico, Hanamichi le estaba esperando en la entrada con evidentes muestras de nerviosismos, se balanceaba de aquí y para allá, le sudaban las manos mientras jugaba a romper un volante sobre alguna nueva tienda que abrirían cerca, cada tanto se pasaba una mano por su cabello y estaba constantemente mordiéndose el labio inferior. Kaede le observó bastante rato antes de hacerse notar, había encontrado tan "adorable" la actitud del pelirrojo.
-. Hola - Le dijo cuando se acercó, Hana quedó de una pieza, ahí estaba el protagonista de sus sueños con un suéter y unos jeans negros que marcaban lo justo y necesario, en su mano derecha cargaba el bolso. Por su lado Kae no podía quitar la vista de esos labios más rojos de lo normal, debido al nerviosismo del otro.
-. Eh... hums... - limpiándose las manos en el jeans azul que traía - Gran partido.
-. Gracias, supongo. - ambos iniciaron la marcha hacia ningún lugar en especial.
Para romper el silencio, Hana, comenzó a hablar del juego - desde la perspectiva de un observador y jugador -, luego el ambiente entre ellos se fue relajando y pronto comenzaron una amena charla.
-. La hubieses visto, ¡Parecíamos dos hermanos! No me habló como en una semana... - luego la voz de Sakuragi se perdió entre sus recuerdos.
-. Ella... - se sentaron en una banca que había por la plaza.
-. Sí... - dijo él con un suspiro - necesita ayuda, la tiene mal... no era así...
-. Yo... - Kaede empuñó su mano ¿Podría decíserlo, sería capaz? y él ¿cómo se lo tomaría? Duda era lo que su rostro demostraba. - Yo, tengo... tengo algo que decirte... La verd - pero no pudo terminar por que unos labios se posaron sobre los suyos dejando en pausa la oración. Fue suave, sólo un roce, Hana se retiró unos centímetros y miró fijamente los azules ojos del Kitsune, quien se acercó nuevamente para iniciar un beso hecho y derecho. Sus labios se rozaban, se tocaban, se aplastaban, se volvían a rozar y se fundían. Un sentimiento comenzó a expandirse por ambos, un sentimiento que le fue llenado y calentando el alma.
-. Sea lo que sea que ibas a decir... yo me siento igual...
-. ¿Cómo? - ¿Qué era lo que había pasado? Ambos se pusieron de pie
-. ¿No era esto...? - la dudaba brillaba en su castaña mirada. Lo entendió, Hana le había mal interpretado, bueno, no es que esto le molestara, así que sonriendo volvió a probar los labios de SU hana. - Te quiero - le susurró al oído.
-. Y yo a ti... - se besaron de nueva cuenta, pero esta vez, poco a poco, se volvieron más atrevidos. Un roce de lengua en los labios del moreno y este le dio permiso para entrar, para encontrarse con su homóloga, con la que se habían insultado millones de veces, y empezar una guerra mucho más placentera que las anteriores. Kaede cruzó sus manos por el cuello de Hana acercándose un poco más, el otro puso las suya en la estrecha cintura del Kitsune y lo terminó de acercar, no pareció sorprenderse cuando se dio cuenta de cuán bien calzaban ambos cuerpos.
-. Creo que... - Empezó el pelirrojo, pero no pudo seguir, Rukawa le había besado de nuevo. No en vano ambos habían esperado tanto tiempo para esto. - se hace tarde...
-. Ahjám - dijo entre besos, ninguno tenía intenciones de detenerse.
El cielo ya se pintaba de rojo cuando ambos se dirigían a su casa, luego de una cortada conversación, Hana, se dio cuenta que vivían en el mismo edificio.
-. Somos un par de distraídos - le dijo mientras acariciaba su espalda. Kaede abrazado a su cintura sólo sonreía.
Caminaron tomados de la mano, muy juntitos el uno al otro, de vez en cuando deteniéndose para probar los labios del otro nuevamente, sin importarle que otros ojos les viesen, y que pensaran lo que pensaran, ellos eran felices.
-. Sueltenme!!!! - Gritó alguien, una voz demasiado conocida para el pelirrojo. - Que me suelten!!!!! - ambos apuraron el paso.
-. Es por tu bien! - la voz de Satoshi se hizo presente.
-. Auxilio, me están secuestrando, AYUDA!!!!
Frente al edificio se encontraba una ambulancia, Asuka - golpeada y con heridas sangrantes aún - siendo arrastrada por dos enfermeros que lamentaban su trabajo, Satoshi y Matt quien negaba con la cabeza.
Después del partido se fue a dar una vuelta llegando tarde su casa, encontrándose en la puerta del edificio a la chica en un estado desastroso y al pobre chico cargando con toda su furia, trató de intentarlo por la razón... lamentaba tener que usar la fuerza - no la sedó, debido a la gran cantidad de drogas que la chica tenía en su interior -. Los vecinos miraban desde sus ventanas.
-. No pueden obligarme!!! - Golpeó a uno de los enfermeros y trató de escapar, siendo apresada por el otro chico. - Hana!!! Ayúdame!!! Me quieren llevar!!! Hana!!!! - pero el pelirrojo sólo volteó la mirada, Kae apretó la mano que sostenía suya. - Maricon!!!! YO QUE TE AYUDE!!!!! Ahora que ya no te sirvo me botas!!!!! Ahora que ya no puedes sacar provecho, me largas a la basura!!!!!! HANA!!!!!!! - silencio, poco una risa histérica se deja escuchar - Claro... Ahora que tienes a tu puta me dejas de lado!!!!
-. Asuka! - le recriminó Sato.
-. ERES UN MALDITO MARICON, HANAMICHI, ESO ERES, QUE EL MUNDO LO SEPA!!!! QUE EL MUNDO SEPA QUE HANAMICHI SAKURAGI LE ABRE LAS PIERNAS AL DRO - una fuerte bofetada que le hizo dar vuelta el rostro, le silenció. De los ojos de los dos amigos salían lágrimas.
-. Es por tu bien... - le respondió. Matt y Kae intercambiaron miradas, el rubio notando sus manos le sonrió con cierta pena.
Ahora que la chica estaba más calmada la metieron a la ambulancia sin problemas y Satoshi, Matt y la chica en cuestión se dirigieron a la clínica.
Mientras Hanamichi lloraba en silencio en los brazos de su kitsune.
Continuará
Un capitulo más largo debido a la espera... y el tan esperado beso!!! XDDD
Que opinan? mal lo de Asuka
Esop
Que estén bien!!!
se despide
Yatten Katsuya Kaiba J. o Mito
INICIADO: Lunes 20 de Julio del 2009, 17.00
FINALIZADO: Miércoles 29 de Julio del 2009, 0.38
