Hola. ¡Qué horror! ¡Hace tiempo que no me doy un vueltita por esta sección! ¡Y tantas veces que retrasé la publicación! En verdad lo lamento, y más por las personas que esperaron por la actualización (Ejem quiero pensar que a alguien le interesa, caso contrario abandonaré este fic)

TITULO:

CURARTE EL ALMA

PAREJA:

Por esta vez, sólo PeinSasu e ItaSasu.

ADVERTENCIAS:

El fic contiene spoiler para las personas que no siguen el manga. Más precisamente del manga 396 hasta el 436, ese es el período que manejaré en todo el fic (con sus consecuentes retoques).

GÉNERO:

Este es el primer intento que hago exclusivamente de angst. ¿Por qué decidí escribirlo así? Sencillamente, porque a mis ojos ésta es la única manera que veo de poner a Pein junto a Sasuke.

DISCLAIMER:

Sí Naruto me perteneciera ¿Crees que me tomaría la molestia de escribir este fic? Evidentemente no. Naruto es propiedad de Kishimoto.

SUMMARY:

Cuando los errores no pueden enmendarse… ¿Habrá un algo que pueda calmar esta consternación? Ahora que lo has perdido todo… ¿Qué habrás de hacer, Sasuke Uchiha? ¿Te dejarás consumir por el dolor?... ¿ocultarás ese pesar? ¿Alguien podrá entenderte?... Dios ve tu Dolor.

"A Lucario INU"

CAPÍTULO SEGUNDO

Similar a un árbol

"Solitario, tú recorres el camino que lleva a ti mismo. Tienes que querer consumirte en tu propia llama. ¡Cómo te renovarías si antes no te hubieses convertido en ceniza!"

(Así habló Zaratustra.)

Nietzsche Friedrich

Agradecimientos a:

Kakuzu-nii

(Sin ti no habría una continuación, gracias aunque no lo leas)

Ni el mismísimo Dios sabría con certeza cuales eran las emociones de Sasuke Uchiha, en aquel instante en que se iba sumergiendo en la oscuridad, siendo abrazado por el manto de las tinieblas, consumiéndose lentamente por un letal veneno, que lo empujaba con ahínco en las profundidades de la noche. Iba cayendo a un negro precipicio, uno del cual no saldría nunca jamás. Y su alma estaba siendo consumida, muriendo en lo que parecía una agonía eterna, en que un ser intangible (las sombras) le susurraba todas sus malas acciones.

"¿Fraticidio?... Más que un crimen… ¿Injusto?... Más allá… Lo que es aún peor, te he traicionado".

Una sombra colosal iba tragándose a aquel niño que hasta ese día creía en la verdad que le fue impuesta…

"Es el deber de todo shinobi proteger la Aldea, los ideales de ésta son los verdaderos"

"Priorice mi objetivo sin hacer caso de las lagunas que se formaban alrededor, esas mismas aguas que a veces me sumergían en la duda. Había, en ese inminente desenlace, olor a tragedia, un claro dato que no cerraba. He obviado esa prueba, debo sufrir la condena de mi ceguedad"

El niño dentro del adolescente Sasuke Uchiha estaba encerrándose, enterrándose, sepultándose, sumergiéndose en su propio dolor… Los errores perniciosos le envenenaban el corazón y el alma.

"Algo no cerraba en la'verdadera' historia de la masacre. ¿Por qué serías el único causante de ese baño de sangre? Por muy 'genio' que hayas sido, no podrías haber salido victorioso de la escena del crimen; no hubiera sido ni remotamente probable una huida sin la cooperación de alguien más… ¿alguien más?… me equívoco, un conjunto de malditos que se escondían en la sombras".

Sus ojos desolados bajaron a sus manos, sentía que la sangre derramada de su hermano mayor le quemaba en la mano. Ardía… ardía mucho más que el propio Amaterasu, mucho más doloroso que esas llamas, perenne angustia que lo acompañaría de ahora y en adelante… Y se abría el abismo del que no podría salir.

"Hubo un complot. Hubo un 'alguien' por encima de ti, querido hermano mayor, ese que ordenó la aniquilación total de la disidencia (nosotros los Uchiha). Tontamente, pensé que podías contar con un aliado (del cual ahora sé el nombre: Madara Uchiha), que habría de facilitarte la consumación de esos crímenes. Fui enteramente ingenuo… Porque al parecer era el único que hubiera de consagrarse al esclarecimiento de los hechos acontecidos esa noche en que nuestros vidas cambiaron drásticamente. ¡Estaba delante de mis propios ojos! ¡Qué nadie quería saber de 'eso', la Aldea misma, allí estaba la clave! ¡Esos comportamientos, hermano, qué tonto he sido! Siempre que hablaba de Venganza… ¿Por qué a nadie parecía importarle esa Tragedia más que a mí? Entiendo, el porqué… muy tarde"

"Aclarar los pensamientos oscuros, terminar los inconclusos, debería haber sido mi máxima. Pero fui tonto y seguí mis instintos"

Todas esas sensaciones negativas eran incomparables con el anterior vicio que se auto-impuso: Odio, un Odio que bordeaba la obsesión hacia su hermano.

Pero ahora…

Recién ahora…

Sólo ahora…

Únicamente ahora…

Comprendía que había muerto su persona más querida, mejor dicho la única persona que había amado y seguiría amando en su dolor, nunca más volvería a escuchar su voz. Nunca en la vida.

Y los recuerdos volvían a él… de una perfecta infancia, antes de que los "entes" se opusieran en ese hermoso romance que compartían…

En esos tiempos, Itachi siempre se hacía de un tiempo para él…

Y Sasuke era feliz con tan poco, al estar con su hermano mayor, aunque esa felicidad fuera ajena y extraña a la guerra que se avecinaba… Una guerra que estaba en medio.

Sasuke por fin lo entendía. Terrible y depresivo era el resultado de su victoria sobre el asesino del clan Uchiha:

"No habrá una próxima vez"

Pero a la vez, Sasuke no quería aceptar que no habría una "Próxima vez" ¡Qué cruel era la vida! ¡Qué irreparable ese error!

"No podré rogar por tu perdón…, no podré"

La muerte de Itachi traía consigo un irremediable dolor. Que se filtraba por su ser, corroyendo el posible regocijo por haber cumplido con su meta autoimpuesta hace años. El malestar lo habría de intoxicar en unas horas.

"No hablamos demasiado en aquellos momentos, es ahora cuando hubiera querido decirte… sobre mi perpetua devoción, esa que me hizo cruzar el portal de tu corazón"

¿Cuáles son los lazos imposibles de romper?

Esos eran los de Itachi y Sasuke, dos hermanos que cultivaron un amor que desgraciadamente estuvo en la antesala de una atmósfera densa. Un tiempo en que corría el susurro de una confrontación de intereses. Dos bandos luchaban por imponer su ideología: Senju y Uchiha. Más bien uno de ellos peleaba por ser parte de ese sistema, por la recuperación de su status (posición). Concretamente el prestigioso Clan Uchiha comprendió horrorizado que estaban siendo opacados, sin siquiera pelear. No había una cohesión directa con el manejo de famoso "Consejo". Sin embargo ellos debían enorgullecerse de ser los que impusieran el "orden", ser la policía.

"Lo tengo decidido. Cuando sea grande seré como otou-san"

¡Cuánta ingenuidad había en ese Sasuke de solo seis años! ¡Qué distante le parecía esa época en que había declarado su sueño circunstancial de ser parte de esa farsa! No reconocía esas palabras como propias, tan distinto a lo que comenzaba a pensar.

Su alma se sentía golpeada. Una oleada de consternación le empezó a correr por las venas.

Alguien debía pagar. Su alma no hallaba consuelo, si es que todavía poseía tal cosa. Sin importar cuanto lo piense no había forma de curar ese malestar crónico. Alguien tendría que sufrir. Una parte de él murió. Ellos sufrirían. Gozaría con sus gritos de agonía. Les penaría con el peor tormento: el Tsunayomi. Haría que rueguen por una rápida muerte. Les daría a esas personas una porción de su aflicción.

Todo resultado tiene una causa. Lo que habían hecho en el pasado (ellos), sería cobrado en algún momento. Esa trágica obra estaba en las vísperas de su sangrienta conclusión, a manos del sobreviviente.

–En este día, ha nacido un nuevo grupo–dijo con una voz mucho más fría que antes del encuentro con Itachi. Tan cambiada que sus compañeros se sobresaltaron al oírle. Al punto de que ellos se preguntaron si realmente ese era Sasuke Uchiha, o tal vez un excelente Henge de un miembro de Akatsuki.

–Desde hoy seremos conocidos como "Taka"–declaró, como si estuviera dando un orden que no sería discutida a los tres ninjas que le hubieran de acompañar silenciosamente.

"La imagen de un cuerpo sin vida, un rostro sin corazón"

Lo único que coordinaba sus movimientos era su voluntad. Una férrea idea de castigar con todo su potencial, a los autores intelectuales de la causa fuente de la tragedia del clan Uchiha, y la posterior muerte de su único y verdadero amor. Destruiría a esa aldea que alardeaba de los fuertes lazos… esos mismos hipócritas que destruyeron el amor con su hermano, esos que les impidieron ser felices, quienes obligaron a Itachi a enfermar y luego morir en sus pies. Y sus manos manchadas con la sangre de una persona inocente.

Esas causas mediatas de su indestructible aversión…

Las causas inmediatas de la muerte de su hermano mayor…

¡No habría impunidad!

–Taka tiene un objetivo… –afirmó en un tono apagado.

Los compañeros de Sasuke lo sintieron, el cambio del viento… de soplar hacia el norte, drásticamente cambió hacia el sur… un punto cardinal en donde moriría.

Ellos, que compartían un vínculo debido a su pasó por el sonido, lo entendieron de una. No hacía falta que el Uchiha menor diera una explicación, podrían no saber, en concreto, el porqué de esos repentinos cambios. Pero había una atmósfera fúnebre… un aire de un funeral al que asistieron sin conocimiento de ello.

Juugo recordó porque seguiría hasta la muerte a Sasuke: "se podría llegar a decir que su existencia es mi propio renacimiento" No hondaría en esclarecimientos acerca de su proceder diferente, tal vez porque en el fondo, Juugo era él que mejor le comprendía. Y no pediría el fundamento de lo que ya conocía.

El shinobi de la Niebla, también miraba la espalda de su líder, e imaginaba que si levantaba y luego se atrevía a girarle para verle la cara, tendría enfrente los ojos de un niño, llorando por la muerte de un ser querido. No quería que su cuerpo le traicionará, y ver las heridas del alma, se quedó sentado en una de las rocas, esperando que termine de dar las instrucciones.

Quería y no quería ver el chakra de Sasuke, se mordió el pulgar y recordó que ella estaba en el grupo por el vengador, Karin lo seguiría en su nuevo objetivo.

Si el camino los llevaba al mismo infierno que así sea, Taka lo seguiría hasta el final.

Sasuke sabía que ellos, Konoha en sí, tenían una deuda… ¡Pagarían! Pagarían… Pagarían por sus acciones pasadas.

La espera se hizo eterna, con el corazón en sus bocas, Taka aguardaba por las nuevas órdenes. Y cuando el cabecilla de esa agrupación desertora habló, ya no poseía el aura de antes.

–La completa y total destrucción de Konoha.

Porque esas personas detrás de las órdenes, eran los verdaderos culpables. En el mundo no había nada más bajo que los altos superiores que establecen los decretos y ordenanzas, y son los subordinados quienes acatan éstas, escondiéndose como cucarachas detrás de esos. Hombres gordos que únicamente dan órdenes, se lavan las manos, y viven en su asquerosa simulación, mofándose de ser una aldea con ideales nobles. No hay peor consejero que estos, predicadores de valores, que ni ellos mismos prestan la observancia. Unos truhanes de cualquier bajeza… Y esa sociedad misma, que comparte y acepta su hipocresía. Asco, le daba asco toda esa sociedad. Ira, eso sentía por ellos. Un odio renovado por las personas que le hablaron de lazos… ¡Ellos no entendían nada! ¿De qué lazos le hablaban si ellos mismo catalogaban a Itachi de asesino serial? ¿Es qué ningún habitante de esa aldea pudo vislumbrar el plan maquiavélico? ¿Era un error invencible…?

En su subconsciente había una pequeñísima añoranza por esa aldea, por sus conocidos. Pero habiendo caído el telón de la Farsa… Su mente se tiñó de una aversión que superaba en creces el anterior sentimiento de venganza contra Itachi.

"Su muerte será pagada con cada gota de sangre, derramaré esa sustancia"

El suelo sería bañado con litros y litros de ese líquido escarlata, ésta era la única manera de apagar parte de su agudo mantenerse ocupado en una misión y opacar ese pesar que le seguía y le habría de acosar, temía, en las futuras noches.

"Nadie es capaz de comprender cuánto te amé, y te sigo amando, aniki… No puedo quitarme de la cabeza que esto que deseabas para mí, no es lo que quería ¡NO! Estabas equivocado si pensabas que sería feliz en medio de esa gente que me despreciaba por llevar este apellido: Uchiha, siendo motivo suficiente para generar desconfianza en los demás; y gloria a través de tu muerte, no puede haberla. Porque el reconocimiento de tus verdugos intelectuales, toda esa porquería que está dentro de cuerpos de carne, es una total contradicción. No temo morir al proclamarte como mi persona más importante, como la única que ha pensado en mí, en estos últimos años"

Hubo un resultado en la batalla entre Sasuke e Itachi, un vencedor y un ganador…. Pero ¿quién mató a quien? ¿Quién era el enemigo? ¿Quién? Si lo hubiera sabido antes y no después, tal vez no sentiría un vacío, y paralelamente una ira infinita hacia determinadas personas.

La muerte de Itachi significó la refutación explícita de su causa, sembró por dentro a una personalidad más sombría, que iba generando más dolor, más furia… hicieron de él la consecuencia de verdades ocultas. Lo que genera el callar los crímenes, a la larga, todo, sale a la luz.

~~~ Similar a un árbol ~~~

Las órdenes fueron emitidas, y aceptadas por Taka. Madara y Kisame hubieron de poner en conocimiento a Sasuke de los puntos de la alianza. Acordándose que Taka capturaría al ocho colas, Hachibi, paralelamente Akatsuki abordaría al Kyuubi. En pago de esa tarea, Madara garantizó la entrega de un bijuu como ayuda extra en el objetivo de Sasuke: la destrucción total de Konoha.

"Desde ahora Taka y Akatsuki se moverán como uno solo"

Los vientos helados que corrían en ese día, la claridad del sol dándole de lleno. Sasuke no encontró mejor consolación que oír los graznidos de los pájaros libres, desconocedores del dolor, preguntándose si valía la pena una vida cuando la persona que idolatraba y amaría hasta el fin, no volvería a él, por más que lo deseara con una inmensa fuerza.

Y los árboles hablaban, estando todo en calma, los árboles murmuraban.

Las persianas de sus ojos cayeron despacio, fue sumergiéndose en ese vacío tan conocido, pero que era más oscuro que antes… Se adentra, este pesar.

Dio unos dos pasitos, y comprendió que éstos eran muy cortos para su edad. Miró sus manos muy pequeñas para ser de un adolescente. En qué espacio se encontraba y por qué era un niño, le inquietaba saber la respuesta a eso.

"Quiero avanzar hacia delante, pero sin ti… Todo está tan oscuro…

No puedo avanzar…

No quiero avanzar…

Estos ojos no ven más que una infinita penumbra, tengo miedo de caer en algún pozo… y tú mano no estará para salvar…

¿Sigo siendo el niño al que debes proteger, aniki?"

Dejarse caer, era fácil hacerlo.

"Todo se irá, el dolor se irá… Es lo que deseas… Pero sabes que esto no será así…"

Los árboles se oscurecían en esa dimensión, las hojas adquirían un tono sombrío.

"Cada vez es más fuerte, este dolor…"

Se le oprimió el corazón, pica, pica, pica…

"Quisieras morir, pero ya estás muerto"

El cielo rugía, y el niño se agazapó contra sus rodillas. Atentó escuchaba esos susurros.

"Tú que conoces el dolor, entiendes este sufrimiento".

Del cielo caían las gotas de una lluvia diferente, lluvia escarlata… Sangre.

Sangre lavando su cuerpo, se horrorizaba de sentir la pavorosa calidez del liquido que le mojaba.

"Acércate a mí, y vamos a compartir este dolor"

Esa voz clara… ¿De dónde surgía ese llamado?...

"Tú… ¿me llamas?… ¿Aniki…?"

La penumbra cedía ante la llegada de la claridad, misteriosa luz que le volvió a la realidad. ¿Estuvo soñando despierto? Tal vez… o quizás ese algo lo sacó de esa dimensión.

Era eso.

Ya no estaba solo.

A su derecha había un sujeto sentado, con una conocida prenda que le decía que no era un enemigo, no ahora. Un sujeto de cabellos anaranjados y piercings en el rostro, con unos extraños ojos grises, que le hizo pensar a Sasuke que esa persona también tenía un doujutsu.

Ninguno dijo nada, los sonidos de la naturaleza hicieron gala en ese intervalo de mutuo silencio que se estacionó.

Había una pregunta en el aire, Pein vino para mostrarse ante el hermano de su difunto subordinado.

–El que está a cargo de esta, bien o mal llamada, banda de criminales, numerosa en su comienzo, que ha disminuido de a uno paulatinamente, ese soy –reveló, sin mirar nada en particular–. Ellos me llamaban Líder –dijo por los caídos en la batalla–. Conozco cada una de las sangrientas historias de mis subordinados. Todos siendo los resultados de las guerras de aquellos hombres sedientos de Poder. Sasori, que creció sin conocer el amor fraternal, intentó ir contra la naturaleza para recuperar lo que le quitaron. En su demanda de cariño, canalizó ese deseo para superar su dolor, que sin embargo no pudo aligerar. Necesitaba creer en algo –comenzó por mencionar una de esas felices infancias que conocía –. Itachi, tu hermano… –se detuvo, y notó que Sasuke se quedó quieto, ni siquiera respira por oírle con toda la claridad de sus sentidos.

Cuando volvió a usar la voz, ésta parecía tener una sutil impronta de caridad.

–Itachi ha crecido, viendo los horrores de la sangre derramada, el veía esa lucha interna por el Poder. En el justo momento, en que una clase se oponía a la otra, tuvo que elegir. Por un lado la Aldea, por el otro la familia, Tú, una dolorosa elección que debía tomar. Contra la espada y la pared –comentó, admirando el cielo –, pero esa historia la conoces. No sirve de nada, que hable de sus virtudes y vicios. Ahora sabes lo que había bajo esa armonía asquerosamente hermosa de la que gozan ellos –dijo en clara referencia a Konoha.

– Su sacrificio, su entrega… Por la mayoría… ¿Un pueblo lo vale? –le devolvió fríamente, sus ojos secos de lágrimas derramadas–. ¿Lo vale el esfuerzo de alguien que sólo quiere la felicidad de un ser querido, procurando bajo cualquier costo lo que considera será su felicidad? ¿eh? –inquirió, mirando al horizonte, donde el sol agonizaba de un color anaranjado –. Para mí, se acabaron los mitos en que los malos son simplemente los malos, y los buenos esos hipócritas que viven en su Mierda. Acabaré con esa concepción errada de justicia, haré mi propia justicia, esto es lo único que me mueve. Es mi objetivo, individualista, no por Honor o por Gloria, sino para revindicarme ante mi querido hermano. Si no lo hiciera, y fuera a coronarme como un héroe, estaría adjudicándome una victoria indigna, sería darle la espalda a todos sus sacrificios. Lo estaría negando, si regresará con esos que me hablaron de lazos… –las primeras lágrimas goteaban por su rostro–. Su vida vale más que Konoha, por eso no debió sacrificarse de esa manera. No puedo ser feliz a través de una mentira ¡No puedo seguir cómo si nada hubiera pasado! Itachi quería que viva en ese cuento, pero estoy demasiado grande como para aceptar dócilmente esa farsa. "Yo… sin él no puedo… no puedo concebir una paz… no a través de su muerte… Mi Paz solo podría ser lograda con él… y eso es imposible"

–Ésas, son palabras sumamente cargadas de dolor y una agonía surgida hace poco tiempo, tan drástico el cambio que hicieron en ti, Sasuke.

–Es el resultado… He despertado –afirmó con una entonación que le caló hondo a Pein. "Estoy seco…"

–El despertar –pronunció, juntando sus dedos, y sus circunferencias giraron de manera maniática–. Dices que has despertado. ¿De qué habrías de despertar, Sasuke? –preguntó para mirarle directo, en eso notó que Sasuke había llorado en todo ese tiempo.

"Una criatura frágil" Veía una ser descarándose por dentro, lo herido que estaba por dentro.

–He despertado de esa pesadilla. De ese juego en dónde habitan los Malos a quienes se debe dar muerte y dónde los Buenos son los que tienen la verdad y la justicia.

Le escuchó y desvió la vista hacia un árbol diferente al verde del bosque. Un árbol sin hojas en pleno verano, con un tronco seco que se descascaraba, y ramas con un aspecto terrorífico. A su alrededor las plantas vivas, parecían desafectados de la presencia del difunto. A simple vista cualquiera podría decir que ese árbol estaba vivo, puesto que aun permanecía de pie. No obstante, Pein sabía que, sin mediar las acciones humanas, un árbol moría, naturalmente, de pie. Estuvo pensativo con la extraña forma en que perecían los árboles (1).

Los colores de la vida no volverían ni en esa estación ni en la otra, ¿acaso los tonos de Sasuke tampoco vendrían a su cuerpo?

Cuando un árbol fallece… es categórico.

–Justicia, las personas hacen muchas cosas en nombre de ella. Cometen los crímenes más aberrantes, y proclaman estos como actos justos –dijo sin dejar de ver el árbol–. Realzar nuestra noción de justicia, si ésta triunfa será nuestra verdad, más si fracasamos será una falacia, jugaremos el todo o nada. Ambas sabemos lo que es la perdida de un ser querido, las guerras de por medio, nos sacaron las ilusiones de un mejor mundo, esto no puede efectuarse mientras este clima hostil persista. Mientras algunos delitos sean escondidos… Mientras los mismos gobiernos actúan conforme a su naturaleza belicosa.

Pero para cambiar debes mover todo, el problema es de la raíz, desde que las personas fingen no ver, de ahí deviene el problema. Una culpa que nadie está dispuesto a asumir (2).

–Ahora es tarde para lamentaciones, pudieron impedir este negro desenlace, más prefirieron callar y prolongar ese reinado monárquico. Optaron por tirar a mi hermano como un perro a la intemperie, lo obligaron a contraer esa enfermedad, si no fuera porque tenía el Mangekyou tal vez… él… –calló, producto de un agudo nudo en su interior. Su contraparte le contemplaba absorto por la desgarradora belleza que desprendía, jamás había creído que pudiera existir un dolor semejante, sintiéndose condolido ante esas sensaciones que lograba sacarle el niño que tenía enfrente.

Creía ver las grietas de la anatomía del niño, acurrucado en una burbuja, gimiendo en silencio.

Era un niño herido.

Esas fisuras que son invisibles, ante alguien que solo ve con los ojos. Conocía perfectamente esas lesiones que ningún médico ninja sabría curar. Para ese dolor no había tratamiento. Los desgarros experimentados en la propia alma, esta apreciación le hacía nacer una curiosidad por el deterioro de esa esencia.

–Sin duda, has sido marcado por el dolor. Tu historia trágica la enaltece más de lo que pudiera imaginar. "Corrompe al corazón, este dolor imposible de soportar. Lo conozco como no tienes idea"

No había preguntas por hacer. Todo había sido abordado, pero Pein sintió la necesidad de comunicarle a Sasuke su siguiente movimiento:

–Mientras procuras hacerte con ese bijuu, me encargaré personalmente del Kyuubi. –Un pensamiento le corrí por la mente, que quizás Sasuke se opondría más ocurrió lo contrario:

–El Kyuubi no me interesa –sentenció, y en eso giró con sus nuevos ojos activos, la sangre parecía correr en estos–. Sin embargo, los demás, no te atrevas a acabar con esos cerdos, cada una de las vidas de esos miserables me pertenece. Sobre todo a es tal Danzou, no te perdonaré si lo matas, ese hijo de puta es mío.

Se quedó rígido, aunque hubiera querido no habría podido contestarle con la misma gravedad. Lo único que podía hacer era guardar silencio.

Comprendió que Sasuke ya tenía en mente acabar con las personas que ejecutaron las órdenes, desde un rincón, para que su Clan fuera exterminado. Su transmutación de un objetivo a otro, Pein veía la conversión de alma que quería venganza hacia esas sombras que ahora gozaban de una reputación intachable (3).

–Yo destruiré su Paz.

Viciado por dentro, errante en la vida, el niño que vivía de ilusiones fue sepultado y comido por pura cólera, desprecio, ira, sed de venganza. Sabía que no podría interferir en el camino del muchacho, que tambaleaba en la cornisa, cayendo en un vértigo paranormal.

–Acabaré con su asquerosa Paz.

Fue lo último, lo que le incitó a decir algo:

–Paz –repitió con desabrimiento, y una garganta irritada–. Paz –dijo Pein una vez más–. La Paz, ese ansiado valor, peca de ambigüedad en cualquier labio impúdico que se aventure a proclamarla como un atributo inherente a su persona. La paz no puede ser un estado compartido por todos, si algunos se comportan de acuerdo a sus propios intereses, queriendo establecer su propio orden, que éste perdure para y por su beneficio, a la vez que la disidencia es callada por medio de tragedias en que algunos que detentan "El Poder" misteriosamente no tienen nada que ver. Es increíble la arbitrariedad con la que operan. Mucho antes de conocerla, a esa paradójica justicia, la he aborrecido.

Sasuke le oía, y se detenía en el análisis del Líder.

– El camino hacia la verdad, fue prohibido por ellos, bajo la única razón de mantener un sistema. Valiéndose de crímenes ocultos, de los cimientos de estos se eleva su preciosa Justicia, Gobierno, Su Paz. Lo he visto, es la misma historia, que se repite, son ciclos de los que no pueden salirse, y donde los únicos perjudicados son los niños, sin padres, sin amor. Y del otro lado, como una burda incongruencia los favorecidos, los ganadores, los que tienen una tranquilidad. He admirado toda mi vida la singularidad de los pueblos en armonía y, desde las sombras, los integrantes de Akatsuki lo hemos visto. ¿Qué no es también Justo que nosotros peleemos por nuestros ideales, que nuestras opiniones sean tenidas en cuenta en un debate abierto? ¿Por qué debemos ser aquellos que deben morir para que la Paz sea posible?

Preguntas que serían absurdas para los "Altos funcionarios" de las Aldeas. Al construirse el mundo ya estaban resuelto quien sería la voz de la Justicia y quienes la de la Injusticia.

Al gennin no le interesaba buscarle una solución a aquello, ya no.

Un árbol muerto no piensa en las próximas primaveras.

–Soy un desertor desde que abandoné Konoha… Pero, ahora elijo, por mí mismo, ser un criminal. Ser la oposición a ellos… Seré lo que ellos llaman Malo. Iré por el ocho colas, atentaré contra esa armonía –proclamó Sasuke, decidido"Porque para ellos, tú eras Malo, aniki. También pensé de esa forma, más cuando la Verdad fue contada, ya no quise ser Bueno."

La peor angustia es ese progresivo vacío que se cuela por cada célula de su organismo, haciendo insoportable el tiempo. ¡Qué horrible comprobar que alguien más había sufrido por esas guerras fomentadas por las ambiciones de tener el control de una Aldea, del Mundo! ¡Qué rabia saber que ni los muertos pueden descansar en Paz! ¡Qué ira de ver los experimentos de esos seres que dicen pelear en nombre de la Justicia! ¡Qué inmensa cólera al oírles justificarse de algo que no puede justificarse! ¡¿Qué ellos no enarbolaban sus reglas, que del mal sólo nace el mal, y del bien sólo bien?! Entonces, cómo aceptar que a través del mal –las guerras, las masacres, las conspiraciones– un gobierno surge, mágicamente, limpio de las raíces que le dieron originen, y sin el cual no sería.

Lo había borrado de la memoria.

No lo había tenido en cuenta:

Cierto era, y muy justo, que a los "Buenos" se les está permitido cometer excesos para así combatir con su contrario: los Malos. Puesto que éstos no dudan en derramar la sangre en el terreno, también los defensores deben pasar por delante de los otros. Después de todo siempre que se logré una vida pacífica, no importan los medios.

"Bonito razonamiento" pensó con ironía el shinobi de la Lluvia.

Francamente, fue una verdad en el pasado, lo era en el presente y, sin lugar a dudas, también lo sería en el futuro:

'Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum (4)'

Hace varios años que decidió tomar las armas para que las aldeas conocieran su idea de Pacem (Paz)

– ¿Podrás encargarte de esto? –Le miró, cauteloso. Lo que se le encomendó a Sasuke habría de ser importante para Akatsuki.

Mantuvo sus ojos en los de Pein, análogos a los suyos. Se enderezó, y pensó en voz alta su inconfesada realidad:

–No moriré. Algo que ya ha muerto no puede morir más de una vez.

Las palabras adquieren profundidad, y sus oídos pueden oírlo, dos, tres y cuatro veces. Disfruta escucharlo, incluso cuando sabe que va perdiéndose a sus espaldas.

Los árboles una vez muertos, no florecen en las siguientes primaveras. Nadie asiste a sus funerales, sus huéspedes pasados, esos de ayer, buscan alojarse en otros árboles en donde cantar bellas melodías. El cuerpo queda a la vista de los demás seres vivos, que no le guardan luto, pero respetan al cuerpo que ya no tiene la vida dentro de sí.

–Morir como un árbol… –musitó el Líder.

A las ramas las movía el viento. Inanimada, esa especie que también conoce de la muerte y, tiene su propio final, la grandeza con la que se apagaba. Un ocurrencia que no fuera analizada detalladamente por los shinobis que tienen su preciada Paz.

Otros la ven.

–Similar…

~~~ Similar a un árbol ~~~

Sin mayores problemas, Uchiha Sasuke dio con el demonio de ocho colas, a quien derrotó en una milésima de segundos. No obstante, surgieron algunos problemas en la misión. Karin sufrió serias lesiones, al ser atacada en un in fortuito por el nuevo ninjutsu de Sasuke: Amaterasu. Para sorpresa de todos, los ojos nuevos del Uchiha tenían una táctica exclusiva: el poder de controlar el fuego negro. De esa manera logró extinguirla, salvando a su compañera de una muerte inminente. Y a su vez el Jinchuuriki de Hachibi fue amansado con las flamas eternas, lo que implicó la primera misión efectiva del grupo Taka.

Con la victoria en el bolsillo, Sasuke arrastró al demonio, mientras que Juugo se encargó de cargar a Karin y Suigetsu, quien también habría recibido heridas, aunque leves en comparación con la chica.

En la entrada de su escondite provisional, le esperaba Madara. Volvía a darse el encuentro de los dos últimos Uchiha, cara a cara. Volverían a intercambiar palabras aquellos que habían sido despreciados por una Aldea a la que ansiaban proteger, como los leales shinobis que hubiesen sido de no ser por esos prejuicios subyacentes en la cabeza de cada uno de los habitantes de Konoha, tal vez del mundo entero.

–He cumplido –dijo de manera mecánica Sasuke. Enseguida tiró el cuerpo de Hachibi.

Juugo que le había acompañado observó a los dos últimos Uchiha.

–Supe que lo lograrías, desde un principio –comentó el Uchiha longevo, nada sorprendido de ver a sus pies la ofrenda de su reciente aliado. – ¿Qué harán ahora? –inquirió solo por decir algo, dado que ya sabía cuáles serían los siguientes pasos del menor.

–Mi grupo sufrió algunas descompensaciones, antes que nada deben descansar.

– ¿Taka? ¿Y qué hay de ti Sasuke? –preguntó para hacerle reparar en que también él requería de un tratamiento, por lo menos, superficial.

–Ellos recobraran las fuerzas–afirmó, sin prestarle atención a sus mínimas heridas–, luego iremos a expandir nuestra Justicia.

–Justicia–repitió, impactado por el énfasis del otro–, comienzas a hablar como Pein.

Colocó la diestra en la empañadura de su katana, y al darle la espalda, el peliazul entrecerró sus párpados.

–Quiero hablar contigo –le objetó.

Sasuke se dio la vuelta, Juugo no preguntó y de inmediato salió para dejarlos solos.

–Has escuchado y aceptado lo que te conté, es decir la verdad de Itachi –empezó por decir, mientras Sasuke tomaba lugar en un asiento opuesto a Madara –. Sinceramente, ¿qué piensas hacer? ¿Habrías de seguir sus pasos y protegerla esa aldea?

Se quedó en silencio, y luego respondió:

–He asumido esa revelación como verdadera. Las cosas que antes no encajaban, todo tiene sentido –Hizo una pequeña pausa–. Me has mostrado a lo que mi hermano renunció en defensa de la aldea. Pero esto no puede compararse con el dolor de… perderlo. Yo no le pedí que se sacrificara en nombre de la Paz. Con la verdad delante de mí, no puedo proteger la aldea como él hubiera querido. Nunca jamás perdonaré a esos ancianos, esto me envenena. Todos los habitantes son cómplices de esa mentira, optaron por una vida próspera a costa de la vida de Itachi, ellos cambiaron su vida por esa Paz de la que gozan, es inmundo.

–Entonces, no solo mataras a los ancianos.

–Así es, acabaré con toda esa aldea que alardea de los valores.

– ¿Estás seguro? La aldea es lo que Itachi estuvo protegiendo, ¿destruirás el objeto de su lucha?

– Lo habías dicho, Madara –refutó Sasuke–. Itachi no pudo matarme, ni aún mediando las órdenes de los superiores. Lo que significa que mi Existencia era más importante que la aldea, del mismo modo su Vida, la de mi hermano mayor, me importa más que "esa" aldea. Todos ellos, que se escondían detrás, como ratas, que obligaron a mi hermano a cometer aquello por lo cual lo estuve odiando irracionalmente; que condujeron a Itachi a una vida paupérrima y en consecuencia a su inevitable muerte; ¡y esa villa que apoya fervientemente a los Senju! Todos, absolutamente todos son una Mierda. Lo he decido.

Calló para aclamar con una voz cargada de ira:

–Todos sufrirán mi Venganza –Sus ojos se ocultaron detrás de sus mellones, y entrelazando los dedos por encima de su nariz, profirió unas palabras más:–. Dirás que soy un simple niño, dolido por la pérdida de un ser querido. ¿Seguir el camino de Itachi? Eso solo podría decirlo alguien que no conoce este dolor. Si alguien se opone a mi forma de vivir, sin importar lo que pase, que si existe el riesgo de que muera con ese objetivo, igual ¡acabaré con todo lo que les importe!... Tal vez así comprendan lo que hicieron nacer en mí, la profundidad de mi dolor. Haré mi Justicia –concluyó para relucir sus nuevos y amenazantes ojos, adquiridos por la pérdida de su hermano.

–Si… –aceptó el sujeto con máscara, viendo como Sasuke se alejaba –. Suenas como a Pein.

–No, en todo caso comienzo a ver las cosas como verdaderamente son, veo lo que se esconde detrás de Konoha y me niego a aceptar el orden impuesto como "justo"– explicó, mientras abandonaba a su pariente. "He batido las alas hacia la verdad de los hechos, y el sol quema, la Verdad es veneno… y la mentira fue dulzura… amarga dulzura… fue… Odio los dulces, los odio".

"Si, fuiste afectado por Dios… Sorprendentemente, en un corto tiempo. ¿Dios lo habrá escuchado?" se preguntó, al sentir un lejano chakra, entre las sombras, que escuchó con interés el monólogo de Sasuke.

~~~ Similar a un árbol ~~~

Un tiempo después, Sasuke había llegado al refugio. Su determinación era francamente escalofriante para Juugo, que le miraba marcharse hacia su habitación provisional, dejándole el cuidado de Karin y Suigetsu.

"La idiosincrasia en que vivía esa gente, me enferma su falsedad, astutas serpientes que tenían como única meta jerarquizar su dinastía de Senjus"

Todo era claro ahora, podía verlo con una aterradora claridad:

El primer –férreo opositor de los Uchiha– y segundo Hokage –el que tuvo la genial idea ubicar a los Uchiha en una esquina, alejados de la Aldea–eran hermanos, la Quinta era nieta del primero, Saturobi habría sido familiar o simpatizante de aquéllos, al igual que el Cuarto, Naruto inminente sexto, era el primogénito del cuarto, y el predilecto de Tsunade, Konohamaru, siguiente Hokage después de Uzumaki, nieto del Tercero. ¿Casualidad o extraña coincidencia? No creía en la casualidad, tampoco en las coincidencias. Innegablemente, todo era un círculo viciado de los Senjus y sus partidarios, el poder en manos de un grupo elitista, 'sólo ellos gobernarían Konoha, nadie más podría hacerlo, caso contrario ese que osará robarles el puesto desaparecería. El Clan Uchiha era una muestra de la impunidad con que se manejaban' No es de extrañar que lo que ellos hicieran fuera considerado "justicia", lo que otros hicieran "injusticia". Así mientras ellos realizaban acciones nobles, los demás–concretamente los Uchiha– cometían sedición, alta traición.

Desenmascarado sus velos, sus falsedades, sus mentiras… Todo le envenenaba una vez más, ¿acaso más envenenado de lo que ya estaba su alma? Aun más.

¡Cuánta hipocresía había en los valores de los que se mofaban!

Con ese vacío, fue cayendo en los brazos de la oscuridad. Y ese boleto hacia las Tinieblas no tenía vuelta, el único pasajero en esa caída era Sasuke Uchiha.

~~~ Similar a un árbol ~~~

Después de ver a su compañero, Konan salía del escondite. En una curva se le cruzó un sujeto con máscara.

– ¿Aún no salen a por el Kyuubi? – Madara le detuvo.

– Descuida, hay tiempo de sobra –respondió con cautela–. Pein tuvo que ocuparse de un sannin, nada que representara un problema para Dios, como bien sabes. Estamos haciendo tiempo, a ver si con esto, esa Aldea puede prepararse para recibirnos –agregó, aunque detrás escondía algo más –. Saldremos en este instante. Pein es invencible, y es un hecho que traerá al jinckuuriki de Konoha.

–Cuánto antes mejor, ya está con nosotros el ocho colas –murmuró a sus espaldas.

La mujer decidió salir. Por su parte, Madara, se adentró en esas cuevas. Unas pasos en la penumbras, y dio con el Líder, que extrañamente había decidido venir de sus dominios, la aldea de la Lluvia, para recibir directamente las nuevas órdenes. Y de paso husmear algunas conversaciones que tuvo con el hermano de Itachi. La acción no paso desapercibida por el antiguo cabecilla del clan Uchiha, que también detectó rastros de Pein en la entonación del pupilo de Orochimaru.

–Has hablado con Sasuke– afirmó, apenas le vio, de espaldas.

Antes de decirle nada, Pein tomó su armamento personal. No era mucho lo que necesitaba, para una misión que consideraba de nula dificultad. Su acompañante le miró, curioso por una respuesta que tardaría en darse.

–En efecto –comenzó el pelirrojo, sin darle la cara–, un cruce de palabras era elemental para emprender una integración más compacta. Después…

–Así lo llamas, un simple cruce de palabras –interrumpió el usuario del sharingan.

–Después de que Taka se aliara con Akatsuki, era urgente el presentarme –complementó, como si nadie le hubiera cortado la frase.

– ¡Oh! –exclamó Madara–. ¿Tanto así para ejercer una influencia notable en él?

Ni se incomodó con esa observación, ya que proseguía en su tarea de seleccionar kunai y shuriken. Había notado ese toque inquisitivo en la casi afirmación del shinobi de Konoha, por lo que meditó un poco sobre su devolución. Cuando la tuvo, se dio la vuelta para encararlo.

–Si fuera así–sugirió con una mirada provocadora–, ¿en qué habría de perjudicarte?

Madara no contestó, en su lugar dio un pequeño bufido.

–Crees, no lo he notado –musitó en señal de advertencia–. A los demás podrás haberles engañado, más a los ojos de Dios, que omnisciente y omnipotente ve a través de cualquier material, nada puede ser ocultado.

Dios desde arriba, puede ver todas las acciones humanas, es difícil que algo nuble su visión del mundo. Sin embargo, Madara creía que su aspiración no era palpable ni por Dios ni nadie.

–Hablas como si en verdad supieras qué pienso. Pero incluso la mente de un mortal, no puede ser leída por Dios, que está atareado con las miserias de los buenos como para reparar en la desgracia de los malos. Menos todavía los pensamientos de un inmortal, han de ser leídos, que constantemente cambian de parecer –recalco a la defensiva.

–Entonces, he de concluir que los anteriores fines –profirió Pein con una clara ironía–, ésos de los que versas con un alto grado de carisma, son solo una parte de tu auténtico fin supremo. Vendrían a ser más bien medios, sí medios que has enmascarado como el fin último. Tienes un objetivo diferente a lo que expresas con tu peculiar lenguaje.

–Has ido lejos, en tu deseo de comprender… –comenzó a rebatir Madara, reparando en la rapidez con que el Líder aparente de Akatsuki le quitaba la máscara sin proponérselo.

–Hay un solo objetivo, el mismo que mantienes desde antes de la fundación de Akatsuki–prosiguió el pelirrojo, sin hacer caso de las palabras del otro–. Esas razones que hicieron que me nombrarás como la figura visible de Akatsuki, han sido una pieza elemental en la consumación de tu mayor meta, que aún desconozco.

¿Qué había detrás de la sarta de fines de Madara Uchiha? Estos permanecían invenciblemente ocultos en un secreto impenetrable para el pelirrojo.

"¡Oh!… Hasta Dios tiene sus demarcaciones que le inhiben en el panorama humano, como te lo había dicho, Pein. A Dios se le pueden esconder cosas. Habrás de desconcertaste un poco más, cuando todo se aclare"

Los dos shinobis se miraron, luego Pein volvió en su tarea de examinar sus armas, y mientras armaba la estrategia para irrumpir en esa Aldea.

–Sasuke ha regresado –informó Madara, y advirtió como la kunai que sostenía, el joven de los piercings, cayó haciendo un fuerte ruido–. Sí, ha cumplido su primera misión, y con nuestras expectativas. Increíblemente, retornó antes de lo previsto. Y tú, Líder, todavía no vas por el bijuu que nos falta –dijo apremiante. Había notado el estado de perlesía en que quedó al recibir los datos. Decidió agregar algo más, sólo por ver su reacción: –. En estos momentos, Zetsu y Kisame se están encargando de extraer el bijuu de ocho colas. Me uniré a ellos, ya que tú y Konan, saldrán ahora, ¿no?

–Sasuke regresó –repitió en voz alta.

–Así es, "Líder" –dijo con sorna–. ¿A dónde vas? –Observó el repentino cambio del shinobi de la Lluvia, que en dos movimientos fugaces cogió toda tu artillería y unas cuatro capas con nubes de su armario.

Cuando estuvo detrás de Uchiha, recapacitó sobre su respuesta.

–A Konoha –indicó.

"¿A Konoha? Entonces, para qué llevarías capas de más. Dios no miente, Dios es la fuente de la Verdad. Pero Dios es humano y Dios ha mentido" Razonó el falso Tobi. "Y Dios siendo humano, siente que su dolor se asemeja al de 'una' persona. Dios quiere ser indiferente, sin embargo se involucró con ese Dolor… Dios sabe de su calidad humana"

~~~ Similar a un árbol ~~~

Karin miraba el suelo. En su rincón, Juugo visualizaba el estanque en que se habría de recuperar Suigetsu. Éste tenía los párpados cerrados y un semblante serio. De repente, la pelirroja entreabrió sus labios para decirles algo a los otros dos.

–Juugo… siento un chakra…–comenzó a hablar, cuando en la entrada apareció una figura borrosa.

Alertados, los dos shinobis viraron hacia el intruso, quien en su propia libertad, avanzó unos pasos para mostrarse ante los tres. El sujeto que hubo de irrumpir en el refugio de Taka, era nada menos que el Líder de Akatsuki.

Sin explicaciones, tiró unos trapos que traía en su brazo derecho. Los inferiores de Sasuke, le miraron detenidamente y fruncieron el ceño, desentendidos con esa acción, subieron la vista hacia los orbes grises del otro. Fue entonces cuando notaron que el pelirrojo agarraba con firmeza un manto de nubes rojas, y concluyeron que lo que estaba en el piso no era otra cosa que tres capas de esa organización y que él tenía el propósito de entregársele en persona, la cuarta prenda, al Uchiha.

– ¿Dónde? –emitió indiferente, en su voz no había una afinación humana, como si habría de ser un personaje divino.

–Al final de ese pasillo –respondió el shinobi de las dos personalidades, que hubo de sentir la autodeterminación y la orden salir de la boca de un ente superior.

Karin y Suigetsu no contradijeron al joven pelirrojo, se contentaron con mirarle hasta que desapareció por completo.

Pein había ingresado en la habitación en que descansaba Sasuke, fue rodeando el lecho de éste. Tomándose su tiempo para contemplar al shinobi de Konoha. Por un momento le cruzó por la cabeza que estaba delante de un muerto. Puesto que el niño, con quien había cruzado unas palabras, lucía una expresión más sombría de lo que recordaba, la tonalidad de su piel era de una palidez exagerada, similar a la de un difunto. A pesar del silencio de ese cuarto, no escuchó la respiración del Uchiha, lo que afirmó su pensamiento de que una parte de Sasuke estaba en coma.

En ese cuerpo transformado en un cadáver, tan similar a un árbol como lo había visto hace un tiempo, en la oportunidad de su primer encuentro, había dentro un alma dañada, un ser anémico, endeble, un alma herida. La sola idea de que jamás despertaría y que no llegaría a conocer al anterior Sasuke, pese a conocerlo muy por encima, le estremeció. La sensación que corrió por su cuerpo fue de un profundo dolor, que era incapaz de negarse a él. ¿Cuánto había pasado desde que no sentía esa angustia por una persona? Mucho… mucho…

Sintió que algo salía de uno de sus ojos, corrió por su pómulo. Con el espanto dentro, se atrevió a tocar eso que segregaba su cuerpo…

Lágrima.

Una lágrima.

Estos sentimientos negativos le eran sumamente foráneos. ¿Hace cuánto no derramaba lágrimas? No lo recordaba, tanto había pasado.

Se acordó, en esos breves segundos, que había tenido una madre, que el había nacido humano.

No supo cuanto tiempo había pasado, hasta que finalmente volvió en sí. Pero cuando lo hizo, todo era diferente.

El alma de Pein se conmovió como nunca juzgó que ocurriría. Hasta ese entonces, tenía una táctica para controlar sus emociones: Dios es imperturbable. Sin embargo, la perturbación, en cada uno de sus sentidos, no le imposibilitó de recitar con amargura y cierto odio compartido:

–Tu justicia, Sasuke… ¿cuál será tu justicia?

Una frase que oyó en boca de Konan, durante su negra infancia, apareció en su cabeza:

"Harum sententiarum quae vera sit. Deus aliquis viderit" (5)

Lo había pronunciado en referencia a infinitos conceptos de "justicia" que coexistían en el Mundo Ninja. Los mismos que actuaron como medios para justificar las atrocidades que nadie quería ver.

Las personas se forman por su pasado, somos lo que somos por nuestro pasado. Éste nos condiciona. Pein y Sasuke estuvieron en medio de la lucha por el Poder. La historia de ambos, espantosamente, se asemejaba. Ellos vieron la pérdida de su paraíso. No tuvieron una infancia corriente, a falta de mejor palabra. Vivieron en su propia burbuja, construyendo la esperanza de un mundo que habría sido intangible… Mientras eran ajenos a los límites de su imaginación.

El tiempo trascurrió en pausas largas. Había llegado ese ansiado día. Los círculos que había en sus ojos, giraron de manera espeluznante.

Su mente ya había encontrado la respuesta a la turbia frase de su compañera.

–Ese Dios ha llegado… – Dejó el manto a un costado de la cama–. No hay manera de retrasar el juicio. No habrá excepciones, reconocimiento de títulos, distinciones para los señores, nada de privilegios. Es hora de que Dios les muestre el camino hacia la Paz. Sólo los que sufren comprenden los daños de las guerras–Sus manos vagaron hacia su protector.

Soltó una risa fría, que murió en su propia garganta.

–Soplan los vientos que emergen de nuestros pulmones, nuestras metas, acaparadas muy dentro, salen violentamente –Tomó el protector de su aldea en una mano, la presionó–. Seremos capaces de establecer nuestra ideología o moriremos con nuestras convicciones. Lograremos ser enteramente libres.

Espero unos segundos, y luego colocó el objeto encima del atuendo con nubes.

"¿Puedes verme, aniki?… ¿Logras verme? No importa lo que digan…

Itachi…

Hoy más que nunca sé que te voy a amar eternamente… "

Le siguió mirando. Antes de irse le susurró:

–Únicamente así conciliaremos nuestro pasado. Quizá–pronunció en un débil susurro–, quizá, después podamos hablar de una vida real, sin grotescos telones.

"Es preciso saber que la guerra es común [a todos los seres], y la justicia es discordia, y todas las cosas se engendran por discordia y necesidad"

(Heráclito)

CONTINUARÁ…

(Dependiendo del número de interesados)

Próximo capítulo

Partículas del alma

(Fragmento)

–El viento no puede revivir el fuego. El fuego se alimenta de un medio, y cuando se extingue sólo quedan cenizas… esos son los restos de su alma, ¿cómo piensas reunir las partículas de las cenizas si tus ojos miopes no pueden ver más allá de lo normal? Juntar cada una de esas partículas que se dispersan en la infinitud del universo, con ojos que ven únicamente las cosas materiales, es categóricamente imposible. Inútil y estúpido lo que dices– dijo Pein y cuando calló, nadie más habló.

Aclaraciones Necesarias:

1- En el transcurso del fic insistí con la idea de que "Los árboles mueren de pie", ésta es una alusión a una obra teatral de Alejandro Casona. La frase refiere al hecho de que árboles cuando mueren lo hacen de pie, jamás cayendo. ¿Lo han visto? (Yo sí los he visto, es muy triste). En definitiva, la analogía puede ser utilizada en Sasuke, quien (en mi opinión) murió de pie como un árbol. Por eso el capítulo se llama "Similar a un árbol"

2- Aquí se hace referencia a una frase: "Pecar callando, convierte a los hombres en pecadores", por desgracia no recuerdo al autor, igual quería aclararlo.

3- Otra alusión a una frase, esta vez en latín: "Is damnum dat qui jubet dari" 'El daño lo hace el que manda que se haga'. Esto quiere decir que la culpa de una acción mala recae en el causante, más que en el instrumento o "autor" directo de dicha conducta. Para que lo entiendan un poco mejor: Itachi es el instrumento (por la masacre), y según este razonamiento él no sería el verdadero culpable. La responsabilidad sería de la persona que da las órdenes.

4- (Latín) "Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum" 'Así que quien desee la paz, que prepare la guerra'. Esta frase puede ser acotada a: "Si vis pacem para bellum" 'Si quieres paz, prepara la guerra.'

5- (Latín) "Harum sententiarum quae vera sit Deus aliquis viderit" Algún Dios verá cuál es la verdadera de estas opiniones (Cicerón, Tusculanas, I, II)

Tau: ¿Cómo estuvo? ¿Muy largo? Estuve leyendo un poquito, haber si con eso me inspiraba, y no sólo lo logré sino que también encontré (en mi lectura) algunos versos sabios en latín y no pude evitar no ponerlos en el fic. Decidí usar, en el fic, este idioma porque es sagrado, y "Dios" conocería de ésta. Igual les digo que sólo en "Curarte..." y en "Mi pecado" se hará referencia de esta santa lengua.

Saso: ¿Por eso te tardaste tanto?

Tau: Si, por eso…. ¡Hn! ¡Gomen nasai! Siento haberme ausentado por…

Saso: ¿Más de medio año?

Tau: ¡Por Jashin-sama! Gomen, gomen, gomen!!! Creo que batí record en cuanto a la demora ¡Siete meses! ¡Ay! ¡Ay! Es que no estaba muy conforme con lo que había escrito, lo rescribía, lo borré, lo volvía a escribir… ¡Más de cinco veces! Nada me convencía, pero bueno tenía que terminarlo. Es triste ver un solo capítulo en este fic. Y a la vez, estoy sumamente entristecida con este escrito…

Saso: Antes de que Tau-chan comience a inundar la habitación, iremos cerrando el capi. En adelante habrá ciertas divergencias con el manga, sólo será utilizado el período nombrado (396-436), y el mismo sufrirá varios cambios, los cuales ya se notaron en esta segunda entrega. Lamentablemente, Tau-chan no puedo saber cuántas personas están interesadas en el fic, así que dejen review, que si no este fic tardará nuevamente meses en ser actualizado. Y como suele decir, Tau, al final de cada fic:

Oyasumi, mata ashita!!!