Aclaraciones: Naruto® no me pertenece, es de única propiedad de Masashi Kishimoto. Perfectos® le pertenece a su respectivo autor: Kazuyo Junjou.

Notas: SasuSaku - AU - Siglo XIX - Semi-OoC - Romance - Hurt/Comfort


Summary: Amigos perfectos, amantes perfectos, personas perfectas, cada quien tiene su definición de perfecto en cada persona. —Porque eres mi mujer perfecta. —¿Entonces por qué me engañas? ¿Por qué me traicionas? —Creo que yo no soy perfecto para ti, Sakura.

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Perfectos

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By: Kαzuyo Junjou

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pítulo IV

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Cómo le dolió la cabeza al escuchar los golpecitos que le daba a la puerta. Sai, antes de levantarse, le dedica a su amigo una sonrisa tan maligna, pero llena de diversión. ¿Tan malo era su amigo? O más bien, ahora él no tenía el derecho de criticar a las personas y pensar en lo malo de estas, él era el villano de la película. Escuchó la voz de Sai y Sakura saludarse. Sai siempre tan educado y tan honesto… ¡Ni siquiera quería dejar el suspenso de si sí o no habrá escapado Sasuke! No, Sai le dijo muy divertido a su ex prometida sobre que Sasuke estaba caminando en círculos, nervioso y torpe por todo el estudio.

—No vine por él, mi razón de mi visita es por Naruto-kun, Sai. Lo tiene aquí, ¿verdad? —escuchó que se acercaban.

—¡Claro, mi lady! Está en la habitación que le di para su privacidad.

Hasta que hicieron acto de presencia ambos. Sasuke primero dirigió su mirada a Sai, quien fue el primero en aparecer, otra vez le dedica esa sonrisa maligna. Ahora mira a Sakura. ¡Tan hermosa como siempre! Usaba un sencillo vestido de color verde vivo y a la vez opacado. Su vestido se combinaba perfecta y deliciosamente con sus ahora enojados ojos jade. Tan hermosa que le hace doler su corazón por el simple recuerdo de la estupidez que hizo. Se moría de ganas de abrazarla con fuerzas, besarla con salvajismo y llevarla en sus brazos hasta la cama más próxima, pero eso era de un desesperado… ¿acaso no era él uno?

—Buenos días, Sakura —trataba de verse frío, pero una pequeña desafinación de alegría se hizo notar en su voz.

—Buenos días, Sasuke —Sakura tan inalcanzable. Le hablaba de una forma tan fría que le dolía hasta los huesos—. ¿Me haría el favor de llevarme a donde se ubica Naruto, Sai?

—Claro, mi lady… —Sai fue interrumpido por Sasuke.

—No, yo la llevaré a él —se ofreció decido Sasuke. Observó cómo Sakura lo tomó igual y se acerca a él. Exquisito olor que desprendía Sakura, ¿olor a cerezos tal vez? Cierra los ojos para concentrarse sólo en ese embriagador aroma, desesperado en que por lo menos ese rastro se guardara en su memoria—. Por aquí, Sakura —le extiende el brazo para que Sakura tomara de él, pero ella pasó ignorándolo olímpicamente.

Sasuke gruñe y frunce el ceño, voltea rápidamente hacia Sai para encontrar algún rastro de apoyo en su mejor amigo que pueda opinar o aconsejar alguna cosa que mejore esta lastimosa situación. Pero Sai nunca le diría una mentira, ni siquiera si es para animarlo. Este estaba sonriendo divertido ante la situación de Sasuke.

—Va a ser difícil, Sasuke —y suelta una débil carcajada.

Sasuke le dedica una mirada fulminadora; pero era cierto, esto va a ser demasiado difícil y los nervios estaban presentes en cada célula de su débil cuerpo. Su respiración varias veces se cortaba al verla o sólo al escucharla hablar, también con la simple presencia de ella su cuerpo temblaba y flaqueaba por el aura de furia de esta, ahora, temeraria mujer. Demonios, ¿qué le había sucedido a la mujer gentil e inocente? ¿Dónde se había ido aquél gesto de simpatía? Se había perdido junto a su valentía.

Siguió el mismo camino donde Sakura había caminado. A pocos centímetros, aquella mujer caminaba derecha en busca de Naruto. Sus orbes sombrías por el deseo no perdían de vista aquél cuerpo esbelto. Podía estar mirando aquél delicioso trasero por el resto de su vida, a su vez que sentía dolor al saber que ya no le pertenecía, sólo en deseos.

—Sakura —la llamó con un débil y ronca voz.

Esta se voltea y lo mira a ver.

—¿Es aquí? —voltea su mirada hacia una puerta. Sasuke niega con la cabeza, mientras se acercaba a ella.

—No, antes de llevarte con Naruto, quiero decirte algo: estoy arrepentido.

—¿De qué? ¿De llevarme con Naruto? No te preocupes, te puedes ir, yo lo busco —Sakura fingía demencia y gira su cuerpo para seguir caminando, pero Sasuke agarra el brazo de ella y la acerca a él—. Sasuke, por favor, suéltame.

—No, quiero decirte lo desesperado que me siento al no tenerte junto a mí. Déjame pedirte que me perdones sin remordimientos.

—No será eso posible, Sasuke.

— Lo sé, sé que me odias. Pero dame una última oportunidad… —Sasuke acorrala a Sakura en una pared, su mano izquierda la coloca en la cintura de ella, para poderla sentir cerca de él una vez más. Ese olor delirante mataba hasta su más escondida neurona, si es que le quedaba, ya que estaba locamente enamorado de ella. Sus labios se acercan peligrosamente a los carnosos de ella, poder saborearla es su único afán en este momento. Delicioso el rose con sus labios, difundiendo sus labios en un delicado beso. Sí, con eso era simple para saber si Neji u otro hombre la ha besado, y no, no la han besado, todavía ella tiene el rastro de él, el rastro que significa que es su propiedad.

Sakura ya no es la misma, apenas que sintió que Sasuke se quería apoderar de ella una vez más, se separa con brusquedad y sin pensarlo dos veces, la mano de ella le proporciona a Sasuke una de las más fuertes bofetadas que tendrá en su vida. Sasuke sólo agachó la cabeza, observando los pies de Sakura que se alejaban, levanta la mirada y otra vez, lo que no quería que volviera a suceder: observó cómo Sakura acercaba una mano a su mejilla para poder esconder esa lágrima de los ojos de Sasuke. Qué dolor sintió al ver esa pequeña lágrima; ¡la hizo llorar otra vez! Sí, como dice Naruto, él es un demonio. Ver cristalinas gotas de agua caer de sus ojos verdes era sentir un golpe en su estómago. Sentía desprecio hacia él mismo.

No pensó en lo que iba a hacer. Fue como… como un impulso que no pudo detener. Su autocontrol se estaba yendo a la deriva junto a su cordura. Pero podía jurar que, aquellos labios, habían sido los más lastimosos que había probado en su vida. Su mejilla ardía de dolor por esa bofetada, pero ese dolor no se asemejaba al que tenía en su interior. Nunca había llegado a sentir un desprecio común hacia él mismo. Es algo repugnante y vergonzoso. Pero se lo merecía.

Sakura de puerta en puerta tocaba las habitaciones, hasta que por fin Naruto le abre la puerta. Nunca se sintió tan feliz al ver de nuevo a unos de sus amigos, tan feliz de ver esos hermosos ojos azules otra vez. Necesitaba amor, y no ese amor desesperado y no decidido de Sasuke, sino un amor sincero.

—¡Buenos días, Naruto-kun!

Qué alegría se llevó Naruto al ver de nuevo esos ojos verdes. Su sonrisa apareció sola, rápido se abalanza a ella y la abraza con fuerza, no quiere que se vuelva a escapar de él, no quiere que Sakura se inunda en la insoportable soledad. No dejó de pensar en todo lo que podría estar pasando tras su puerta. Sasuke con Sakura, ella llorando por ese estúpido hombre. Y él, Naruto, lo inútil que se sentía por sólo ser un niño. Observó con más detenimiento aquellos ojos.

—¡Sakura-san! —ella quería ver esa sonrisa, una sonrisa cargada de amor. Sintió unas ganas de llorar de alegría y no lo ignoró, abrazó a Naruto y lloró.

Ambos se adentraron a la habitación con pasos sordos y un silencio, que en verdad, no era incómodo. Naruto vuelve a dirigir sus orbes claras a los de Sakura con su sonrisa amplia y brillante, pero aquella sonrisa desvaneció al observar los hermosos ojos de Sakura bañados en lastimosas lágrimas. Naruto, espantado por ello, pone una cara de asustado.

—¡¿Por qué lloras, Sakura-san?!

Sakura sonríe con tristeza con tal de engañar a Naruto.

—Por nada.

Naruto ya está harto de las mentiras. Siempre las mismas excusas y mentiras. ¿Sólo por ser niño no tiene derecho a saber la verdad?

—No me diga mentiras, Sakura-san. Dígame por qué llora, por favor. Me sentiré muy mal toda mi vida por no saber el por qué de su doloroso llanto.

Sakura abre los ojos sorprendida por aquellas palabras. Qué palabras tan más manipuladoras, pensó Sakura. Sonrió con tristeza y resignación. Recordó que usó unas palabras semejantes al observar por primera vez a Naruto llorar. Él se atrevió a contarle la verdad. Ella debería ser justa y contarle con sinceridad las cosas que ahora están sintiendo. Es su amigo.

—Está bien —ríe—, primero, porque me alegra verte de nuevo… y la otra razón —agacha la mirada— es por Sasuke.

El semblante de Naruto drásticamente se cambia a una llena de rabia. Sakura se impresiona por el repentino cambio de humor. Sus ojos azules presentaban odio y desprecio. Naruto sentía tanta ira al recordar el rostro de Sasuke, las cosas malas que le había hecho a Sakura. Recordando cada lágrima soltada por ella y su rostro blanco con un terrible gesto de dolor.

—¡¿El Demonio?! ¡No, Sakura-san! No llore por él. Él es un demonio que la hizo llorar, no tiene por qué llorar por él. Sasuke no se merece su llanto y dolor. ¡Él debería ser quemado!

Sakura ríe.

—Naruto-kun, yo tampoco quiero llorar por él, pienso igual que tú, que Sasuke no se merece mi llanto, debería ignorarlo y seguir. Pero, aunque trate, no puedo olvidarme de él, aún lo amo —dijo con melancolía.

—¡No! —al rubio se le escapó un grito desgarrador—. No se lo merece, Sakura-san.

—Lo sé, pero él es el único que me ha hecho realmente feliz.

Esas palabras eran falsas. Eso no puede ser posible. Sakura-san debe tener otro concepto de felicidad porque aquél hombre sólo le ha traído dolor y tristeza. ¿Cómo un demonio puede hacer feliz a un ángel? No, Sakura tiene que estar con alguien que la ame de verdad. Alguna persona que la haga sentir amada y respetada.

— Sakura-san… —la llamó con nerviosismo. Sakura levanta la mirada y Naruto empieza a buscar en sus cajones algún objeto, hasta que lo encontró. Tenía en sus pequeñas manos, un simple anillo de cobre un poco maltratado. Naruto se acerca a Sakura que estaba sentada sobre la cama, y agarra la mano de esta apretándola con fuerza, la mira a los ojos mientras que un rojo se apoderaba de sus mejillas—. ¿Aceptaría casarse conmigo, Sakura-san?

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Sai rió por la pregunta de Naruto que escuchó del otro lado de la puerta pegando su oído a esta. Mientras escuchaba, trataba de imaginarse a Naruto pidiéndole la mano a su amiga. ¡Qué fantástica idea! Cuando esté a solas, lo primera que hará será pintar esa escena. Observa a Sasuke que estaba sentado frente a una mesa, sus brazos y cabeza se recargaban en dicha mesa. Dijo que le dolía la cabeza.

—¡Así deberías ser! —dijo Sai mientras se acercaba a Sasuke y coloca su mano encima de su hombro—, sincero y lindo. Naruto pidió la mano de Sakura —deja salir una carcajada.

—¿Es posible tener celos de un niño? —susurró, pero Sai logró escuchar y vuelve a reír fuertemente.

—No sé, dime tú, Sasuke, ¿se puede tener celos de un niño de apenas siete años de edad? —preguntó divertido Sai.

Sasuke lo voltea a ver con odio, esas miradas le bastaban a Sai para responderle la pregunta. Y vuelve a reír por el divertido comportamiento de Sasuke. Bueno, Sai le comentó a Sasuke sobre la propuesta de Naruto, pero lo que no le comentó y que no lo hará, es lo que Sakura dijo: "… Aún lo amo" No, Sasuke necesita aprender una lección, él debe descubrir los sentimientos de Sakura para luego poder arrebatárselos y casarse con ella. Más bien, ellos dos necesitan una lección.

Sakura se quedó sorprendida por la pregunta que le formuló Naruto. Mira al rubio que tenía una mirada decidida, pero un enorme sonrojo en sus mejillas que contradecían esta acción de valentía. Sakura suelta una pequeña y encantadora risa.

—Lo siento, Naruto-kun, pero mi corazón ya le pertenece a alguien más —dijo con tristeza, pero con un deje de diversión por la extraordinaria situación.

A Naruto se le desaparece el sonrojo y ahora frunce el ceño.

—¿Del demonio? —preguntó rabioso.

— Sí, lamentablemente, Sasuke tiene mi corazón y él no me lo quiere devolver.

Naruto agacha la mirada, estaba triste. Guarda en su bolsillo el pequeño añillo, pero antes de hacerlo, mira el anillo y luego a Sakura.

— Por lo menos… ¿puede quedarse con el anillo, Sakura-san? —le entrega el anillo.

—¡Oh, claro que sí, Naruto-kun! Muchas gracias por este lindo gesto. Quiero decirte que yo también te amo, pero no de ésta manera, yo te amo como el mejor amigo que nunca tuve —le sonríe con tristeza y lo abraza.

No asimiló muy bien aquellas palabras. No pudo pensar en el significado que dio a conocer con esas palabras que le hizo recordar malos recuerdos. Nunca había tenido un mejor amigo como Naruto, Ino no lo era. Ella fue quien se acordó al decirle eso a Naruto. La tristeza volvió a inundar su ser. Su mirada verde se levantó observando los ojos de Naruto que estaban tan brillosos y felices. Pero ella cree que por fin encontró a la persona que confía, por fin, aunque sea un niño, encontró a una persona de un corazón puro y de nobles causas, un niño que se preocupa de las personas que ama. Una persona que sí le da un amor sincero.

—Yo también te amo, Sakura-san.

Pero no un amor perfecto.

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La tiene tan cerca pero a la vez tan lejos. Ni siquiera sabía qué decirle cuando estaba enfrente de ella, creo que aparte de probar sus labios una vez más, también la razón por la que la besó fue por sólo cobardía. No sabía qué decirle, sólo quería tenerla a ella como si fuera suya como antes, pero nunca tuvo planeado sus disculpas. No las tiene planeado porque nunca encontró el por qué de su traición, nunca tuvo una razón coherente de hacerle daño y provocar su llanto.
Recordó a Naruto, sobre lo que le dijo Sai, que ese rubio le había pedido matrimonio a Sakura. Esbozó una pequeña sonrisa… Qué inocencia tan más tierna. Con esa actitud y corazón, Naruto podría ser el hombre perfecto, hombre de confianza y eterno amor, hombre que pelea por las cosas que ama, y apenas es un niño con esas cualidades. Sasuke suspira. Él ha sido un idiota.

Escucha que una puerta hace un ruido de que alguien la abría, Sasuke se pone atento para la aparición de ella. Sí, estaba ahí, con una hermosa sonrisa adornando su rosto, Naruto agarrado de la mano de ella, teniendo la misma sonrisa. Sasuke se levanta de su asiento, también Sai y ríe.

—Mi lady, tiene muchos pretendientes atrás suyo —suelta una fuerte carcajada mientras sentía las miradas asesinas encima suyo de Sasuke y Naruto.

—Tiene razón —sonríe Sakura—. Bueno, creo que ahora yo me haré cargo de Naruto, Sai.

—Claro, mi lady. Sólo quiero pedirte algo, Naruto —se acerca a él—, ¿me harías el favor de que, cuando te llame, vendrías conmigo para poder retratarte? ¡Igual usted, mi lady! Que tengo una magnífica idea —dijo divertido Sai.

—Claro, Sai. Estoy intrigada por esa fabulosa idea.

—Sí que es fabulosa, aunque a la idea se la agradezco a Naruto-chan —ríe.

Sasuke escuchaba la conversación de ellos. Sakura hablaba como si él no estuviera en la habitación, como si la tierra lo hubiera tragado y escupido a millones de kilómetros lejos de ella. Tan hermosa como siempre. Es un idiota, ¿ya lo había dicho? No importa, se sentía el hombre más idiota que ha existido en la historia del mundo. Hombre que traicionó, que hizo llorar a su ángel que ama. Dios mío, ha sido el hombre más idiota. La mira, sonreía mientras platicaba con Naruto y Sai, ¿y él no existía? Tenía que hablar con ella, ahora.

—Sakura —susurró aún no tan seguro.

Sakura lo mira a ver. Hace un instante que estaba sonriendo y riendo y cuando él pronunció su nombre, borró su hermosa sonrisa y su mirada verde se contemplaba un sofocador odio.

—¿Qué pasa, Sasuke?

—¿Puedo hablar contigo?

Naruto logró escuchar la pregunta, se enojó mucho. Ese demonio quería hablar a solas con su ángel. Naruto se acerca a Sasuke con una mirada amenazante, como un perro protegiendo su hueso. Un pirata protegiendo su tesoro. Sasuke se levanta de su asiento y aunque se veía muy inmaduro, Naruto y Sasuke pelaban con sus miradas. Pero a Naruto le vino un recuerdo que le dijo una vez Sakura. Él haría todo por ella, estaba seguro de eso, daría su alma si ella la necesitaba. La dejaría alejarse de él si él fuera un peligro para su ángel. Y haría lo que ella le pidiera. Aceptaría con gusto la orden de: "Quiero felicidad". Él, Naruto, dejaría a Sakura volar con sus alas a manos del demonio. El demonio que le dará felicidad.


Notas de Kazu:

Naruto es un niño muy inocente pero sabe cuándo debe de ponerse serio. Por fin vemos a Sakura fuerte ante Sasuke y un Sasuke aún más desesperado. Todavía no estoy segura sobre cuál es mi personaje favorito de este Fic, quizá Sai por ser 'brutalmente honesto', o Naruto, por ser un niño tan lindo.

Bueno, gracias a todos por sus reviews. Nos leemos. Se cuidan.

— Kαzuyo Junjou —