Aclaraciones: Naruto® no me pertenece, es de única propiedad de Masashi Kishimoto. Perfectos® le pertenece a su respectivo autor: Kazuyo Junjou.

Notas: SasuSaku - AU - Siglo XIX - Semi-OoC - Romance - Hurt/Comfort


Summary: Amigos perfectos, amantes perfectos, personas perfectas, cada quien tiene su definición de perfecto en cada persona. —Porque eres mi mujer perfecta. —¿Entonces por qué me engañas? ¿Por qué me traicionas? —Creo que yo no soy perfecto para ti, Sakura.

·

Perfectos

·

By: Kαzuyo Junjou

·

pítulo V

·

Cómo ese niño le hacía doler el corazón cuando le decía cuánto lo odiaba. Pero aunque sea un simple niño de siete años, no pudo evitar retar esa mirada asesina contra Naruto. Sasuke Uchiha nunca perderá ante un niño, ¡oh! Claro que no. No le gustaba esa forma en la que Naruto miraba a su Sakura; no le gustaba que la protegiera como si él fuera algún peligro enorme. Sentía las miradas de los demás encima de él, quizá pensando en lo infantil que se veía al pelearse de esa manera con un pequeño niño.

—Naruto —reía Sai—, deja a Sasuke hablar con Sakura.

Naruto guía su azulada mirada a los oscuros ojos de Sai; este pequeño niño frunce el ceño de forma de indignación. Claro que iba a dejar a Sakura-san hablar con ese hombre, estaba muy seguro de eso. Pero cuando vio la forma en que Sasuke lo miraba a él y a ella, no pudo evitar desafiar esa mirada penetrante y socarrona. Aquél hombre, sin importar las grandes estupideces que le ha hecho a Sakura, tiene una máscara de arrogancia y superioridad que es opacada por sus acciones ridículas e infantiles. Voltea la mirada. No tenía por qué perder el tiempo con aquél tipo de personas.

—Gracias —dijo arrogante Sasuke. Naruto gruñe.

Sasuke, lentamente, se acercaba a Sakura, no dejaba de mirar aquellos ojos verdes que provocaban insomnios en las mayorías de sus noches, casi todas. Esos ojos brillosos y despampanantes que reflejan un desprecio monumental hacia su persona. Lo admite, tiene bastante miedo. Miedo a que ella pueda hacerle algún daño emocional o que puede romper todo lo que creyó que era su realidad. Que aquella despiadada mujer que se ha convertido, logre poner a llorar a Uchiha Sasuke por su desesperación y negligencia.

—Bueno, Naruto, mejor dejemos a los enamorados que hablen a solas —exclamó Sai agarrando la mano de Naruto.

Estaba seguro de que Sakura-san podía defenderse sola de ese demonio. Sai lo llevaba cada vez más lejos de esas dos personas que se miraban a los ojos. Naruto sonríe. Sakura estaba tan fría y derecha que produce un cierto temor molestar aquella pose implacable. Pero Sasuke, el hombre cínico y arrogante pareciera que se desplomaría al suelo en cualquier segundo. Había sido vencido por la culpa quizá, por la soledad o tristeza. Naruto volvió a sonreír con más regocijo. Sakura-san ya podía sola.

—Sakura —le habló con una débil voz. Ella levanta la mirada que la tenía agachada. Lo observa—, ¿te acuerdas cuando me pediste que te volviera a pedir matrimonio cuando eligiera entre Ino y tú? —preguntó con nerviosismo. Sakura asiente—, pues te elijo a ti.

Sakura abrió los ojos porque no estaba poniendo mucha atención a lo que diría Sasuke. Observó con más detenimiento esos orbes oscuros que engañaban toda imagen que una vez Sasuke logró crear y mantener. No bastaba, no bastaba el que Sasuke se acercara a ella a sólo decir palabras que no necesitan valor. Nada se igualaba a lo que una vez sufrió con él.

—Lo siento, Sasuke, pero aún no me veo convencida sobre tu elección. No aceptaré tu compromiso hasta que pueda notar tu verdadera elección —dijo con frialdad. Se da la vuelta, dejando a Sasuke triste por la respuesta. Mientras que poco a poco Sakura se alejaba de él.

Entonces… ¡¿cómo demonios hará para que Sakura le crea?! Observaba que ella se alejaba cada vez más de él, cada centímetro se sentía peor y sentía que la soledad inundaba su débil corazón. Ahora se da cuenta, Sasuke dejaría de lado a millones de mujeres hermosas por Sakura. Ignoraría a cualquier mujer sin importar el color de sus ojos y piel, sin importar su actitud y cuerpo. Cogería a Sakura de la mano aunque esté atrapado entre tantas hermosas mujeres. Y eso es lo que hará, agarrar la mano de Sakura mientras que enfrente de ella le diría que ella es la mujer más hermosa que ha visto en toda su vida, la mujer perfecta.

La noche tan misteriosa ocultando todo rastro de desesperación. Las relucientes estrellas daban belleza a este digno panorama de admirar. Pero no tenía tiempo para perderse en la implacable noche, coches de tristeza y soledad. Noches de dolor. Estaba concentrado en llegar aquél lugar transportado por su carroza tirada de majestuosos caballos negros. Sasuke se dirigía desesperado a la casa de Ino. Ya tenía en su cabeza qué es lo que hará para mostrarle a Sakura que ella, su hermosa amada, es la mujer perfecta.
Hasta que al fin pudo divisar la prepotente mansión donde vive Ino. Recuerda esas madrugadas de depresión o por simple aburrimiento se acercaba a esa puerta la tocaba esperando impaciente a que ella saliera, juntos tomaban un vino y hacían el amor toda la noche. Y ante ese sucio recuerdo, se sintió repugnado hacia él mismo.

Ha sido un gran idiota y más el hecho de persuadir a Ino en este terrible tormento y engaño que sólo al final se dio a relucir. Su comportamiento egoísta hizo sufrir a dos mujeres: a Ino que fue sólo engañada por él y, claro, a su amada Sakura la que ha sufrido más que ninguno.

—¿Sasuke? ¿Qué haces aquí? —preguntó Ino impresionada por la aparición de Sasuke a las tantas de la noche enfrente de su puerta. Contempló sus ojeras bajo sus ojos signo de cansancio y sin sueño en las noches.

Ella estaba con un camisón que le quedaba un poco más debajo de las rodillas. Ino le venían en la mente tantas razones del por qué la visita de Sasuke.

—Necesito que me acompañes.

—¿A dónde, a éstas horas de la noche?

—Con Sakura.

Ino se alertó al escuchar ese nombre, Lo nervios crecieron dentro de ella por aquél doloroso recuerdo de hace unos días. Se estremeció por el simple hecho de recordarlo. Observa con detenimiento los ojos oscuros de Sasuke llenos de seguridad y decisión. Suspiró tratando de calmar todo estrés provocado por la mención de Sakura. Sube su mirada hacia Sasuke y niega con la cabeza.

—No.

—No te pregunté, princesa, vas a acompañarme —ordenó con una severa voz. Sasuke se acerca a ella y la coge en bazos y la sube al auto. Ino forcejeaba con desesperación. Pero Sasuke le indicó al chofer que lo más rápido que puede a dirección a la casa de Sakura.

Ya, ya veía la casa de Sakura desde su lugar. Estaba emocionado y nervioso a la vez. En todo el camino ignoraba las amenazas de Ino, lo único que tenía en mente era el perdón y el amor de Sakura. Salen del auto, lleva a Ino junto a él a la entrada a la mansión de Sakura. Tocaba la puerta con desesperación, ya quería escuchar de la voz de Sakura un te amo hacia él.
Una joven mujer le abre la puerta, ella le indicó que no podía pasar. Que Sasuke Uchiha estaba exclusivamente vetado de ésta mansión. Sasuke rodó los ojos, la simple orden de una mujer de servidumbre no lo hará detener su desesperado amor. Sasuke agarra su billetera y le entrega a la joven mujer una magnífica cantidad de dinero, ella apenada, pero guardando el dinero en su bolso, deja pasar a Sasuke, junto con Ino, la joven no preguntó sobre por qué estaba como secuestrada esa rubia.

Llevó a Ino a rastras, literalmente, hasta la habitación donde duerme Sakura. Ya estaba frente a esa habitación, sólo un débil choque con su mano y la puerta hará que Sakura salga y lo mire a los ojos. Toca la puerta, esperando impaciente a verla de nuevo. Ya escuchaba los delicados pasos de ella, mientras más fuerte sonaban los pasos en sus, ahora, agudos oídos, la oleada de nervios se intensificaba cada vez más. Hasta que al fin se encontró con los ojos somnolientos de Sakura, que al instante de observarlo, los abre impactada y cierra la puerta fuertemente, pero Sasuke con sus extraordinarios reflejos colocó su pie derecho entre la puerta y detuvo la acción. Se abrió paso y entró a la habitación perfumada de Sakura.

Aunque escuchaba claramente las amenazas de Sakura sobre que va a llamar a la policía, él se centraba más en el olor que tenía toda la habitación de esta hermosa mujer. Dirigiendo su vista a la cama, a la mesita de noche, al armario y al escritorio con su silla, hasta que se topó con los enfurecidos ojos verdes de Sakura.

—¡Lárgate de aquí! —ordenó rabiosa Sakura.

—No, no lo haré. Vengo a decirte sobre mi sincera elección —coloca a Ino, que no ha podido hablar por tener una cinta amarilla tapando su boca, en el suelo. Sakura a cada movimiento negaba con la cabeza en modo de reprobación.

—Estás loco, Sasuke —dijo Sakura sorprendida y tomando su frente como signo de impresión.

—Sí, loco por ti, Sakura —la toma de las manos y le dice—: Vengo aquí, mi querida Sakura, para decirte sobre mi sincera elección. Diré las cosas sin rodeos y sin mentiras, compararé entre mi amante y el amor de mi vida: Diré mi opinión sobre ustedes dos —hace una pausa y respira hondo—. Sakura, tú me gustas con frenesí. Cada vez que te miro a los ojos siento que una alegría se inunda en mí ser. Cada vez que te beso, siento que pierdo la cordura y no quiero separarme de tus labios jamás, aunque me cueste el aliento y de paso la vida. Tu cuerpo, para mí, es el cuerpo de de una diosa que ha sido esculpido por el dios más creativo y observador que ha existido. Deliciosa a simple vista. Deseosa al simple rose. Y viciosa cuando ya es tuya. Estar cerca de ti me hace experimentar un cambio de emociones drásticas. Reconocer tu olor entre tanta gente no es extraordinario para mí, sino algo común que he aprendido a lado tuyo. Y sobre tu personalidad. Me he dado cuenta que, para mi fortuna, nunca he encontrado una mujer que tiene un enorme y buen corazón. Mujer que se ablande tan fácil, que da ayuda a cualquiera. Y que ha descongelado mi frío corazón, la única que lo ha logrado eres tú, Sakura. Sé que no te merezco —hace, nuevamente, una pausa—. ¿Te acuerdas cuando me pediste que te volviera a pedir matrimonio cuando eligiera entre Ino y tú? —preguntó con impaciencia. Sakura asiente—, pues te elijo a ti. ¿Te acuerda cuando me pediste que viniera por ti con desesperación? —Sakura asiente—, pues así lo hice. ¿Te acuerdas que me pediste que viniera a ti cuando me diera cuenta de que tú y yo somos perfectos para cada uno? —Sakura asiente—, pues lo somos.

Nunca, jamás en su vida creyó que Sasuke diría algo como eso. Jamás le cupo en la cabeza alguna fantasía de ese hombre hablando de una manera desesperada y romántica. Sasuke, diciéndole tales cosas, desorbitó su entorno y quedó confundida por su comportamiento. Gira la cabeza y observa a Ino sentada en el suelo con un pañuelo amordazando su boca para que no pudiera hablar, y sus manos rodeadas por una cuerda evitando que las use. Miró nuevamente hacia Sasuke; su cara desesperada y sus movimientos torpes contradecían aquella imagen imperturbable de Uchiha Sasuke. Sin embargo, sin importar qué extraordinario y fuera de lo común acaba de pasar con Sasuke, sentía una felicidad y escalofríos recorren su espalda a cada palabra que decía; conmovida. Sacudió la cabeza. No debía de dejarse engañar con sólo esas palabras que cualquiera podría decir —mas no lo de secuestrar a Ino—.
Su rostro que, por unos momentos, estaba feliz y calmado, drásticamente, su rostro cambió a uno duro y fuerte. Mostrando soberbia y prepotencia.

Tenía que ser fuerte ante él.

—Lo siento, Sasuke. Pero aún no percibo esa perfección entre nosotros. No aceptaré tu compromiso hasta que pueda notar tu sincera opinión en mí. No somos perfectos —Sakura se da la vuelta y se acerca al teléfono—. Será mejor que te vayas antes de que llame la policía.

Sasuke, con su rostro un poco perturbado, levantó su mirada negra y la dirigió hacia Sakura la cual tenía un teléfono dorado en sus manos. Sasuke titubeó por unos segundos por estar percibiendo aquél poderío que emitía Sakura. Manejaba la situación como una experta, y no flaqueaba a ninguna de sus propuestas. Se sintió derrotado. Asintió con la cabeza, no tan convencido. Y así, como dijo Sakura, Sasuke se fue. No por temor a la policía, a él eso le daba igual. Sino por la elección de Sakura. Todavía no es perfecto para ella, todavía no puede pedirle matrimonio hasta que ella se sienta segura y otra vez enamorada de él. Pero, sin importar qué retos le ponga Sakura, Sasuke hará hasta lo imposible para que sea su ángel de nuevo.

·

—¡Secuestrar a Ino! —gritó con impresión y con un claro deje de diversión. Sai miraba con incredulidad a su loco y querido amigo que, parecía a simple vista, un hombre desesperado y que no ha podido dormir en toda la noche.

—Sí.

Magnífica gente con la que relaciono, pensó Sai con una cínica diversión. Bueno, estaba enojado cuando escuchó los toques con fuerza en su puerta. Estaba durmiendo como un bebé hasta que escuchó el grito rabioso de Sasuke. Primero miró a Sasuke con un enorme desprecio por haberlo despertado a las tres de la mañana. Pero ese odio fue remplazado por diversión y un escalofrío de esparcimiento al escuchar esas simples palabras que le alegraron la madrugada a Sai: "¿Cuánto cuesta la fianza por secuestrar a la princesa?" Sí, rápido dedujo sobre la acción desesperada, claro, que Sasuke hizo para poder ganar el corazón de Sakura.

—¡Secuestrar a Ino! —volvió a repetir por sus divertidos pensamientos—. Mejor hubieras secuestrado a la Reina de Inglaterra, eso sí es de desesperados —suelta su conocida y molesta, para Sasuke, carcajada.

—Soy uno.

—¡Claro que sí, mi amigo! Eres un desesperado y más. Has perdido la cordura. Piensa bien las cosas detenidamente. Si Ino tiene un corazón blando puede que no te denuncie.

—Espero. Aunque, si a Sakura le entrego a la Reina de Inglaterra, nunca me perdonará.

Sai deja salir una carcajada.

—A veces pienso que Sakura hace esto por mero entretenimiento o, por la que me inclino más, por odio.

—Igual yo. Pero, ¿qué haré? Le dije mi sincera elección, se lo dije enfrente de Sakura e Ino. ¿Qué más quiere? Somos perfectos, yo lo sé.

Sai pone los ojos e blanco por lo que acababa de decir su arrogante amigo. Si hace unos pocos días se comportaba como alguien desesperado con temor de manchar, con su malevolencia, a la que gentil e inocente Sakura.
Sai se pone pensativo, mientras se acomodaba en su silla

—Yo creo —se rasca la barbilla con sus dedos—, que Sakura quiere sentir de nuevo que son perfectos. Como la primera vez.

—¡Sí! ¡Exacto, Sai! —gritó emocionado Sasuke, mientras se levantaba de un salto de su asiento y golpea la mesa, por la grandiosa idea de su querido y a veces molesto amigo—. ¡Como la primera vez! Como cuando la conocí.

Sai suelta una carcajada sarcástica.

—¿Qué vas a hacer, Sasuke? ¿Llevarla al Hyde Park y lanzarla al lago?

No sería mala idea, pensó Sasuke con una sonrisa maligna, pero esa sonrisa tiene sus buenas causas.

—No, pero algo por el estilo.

¡Oh! Claro que su amigo está loco.

—Sasuke, sólo te digo que no me involucres en tu lista de crímenes.

—No, sólo te pido ideas. ¿Qué puedo hacer para que Sakura se sienta otra vez enamorada de mí, que me mire como su héroe? —Sasuke se lo preguntaba más a él mismo que a Sai.

—¿Secuestrarla? —"aconsejó" Sai con un sarcasmo divertido.

—Puede que sí — Sai calló su fuerte carcajada al escuchar y mirar lo serio que Sasuke tomaba su simple y nada aconsejable broma. Sai se pone serio y le da un sorbo a su chocolate caliente.

—No, Sasuke, ni siquiera lo pienses.

—Sí, es perfecto. Lo único que tengo que hacer es contratar unos hombres que secuestren a mi ángel, les pido que cuando ya la tengan en sus manos yo me convertiré en su enemigo. Que traten de matarme para poder quedarse con Sakura —dijo Sasuke pensativo. Sus labios se curvaron para poder convertirse en una maléfica sonrisa, sonrisa que sólo puede salir por su desesperado y loco amor.

—Sasuke, te aclaro que esa idea no es buena. Lo único que ganas es un enorme problema y el odio de Sakura por atentar contra su vida.

—No, ella no tiene por qué saberlo. ¡Pero no te preocupes, Sai! ¿Te he contado lo bueno que soy manejando un revolver? Es un arma muy elegante y, además, potente.

—Sasuke… ¡¿vas a asesinar personas sólo por tu locura?! —preguntó exaltado Sai golpeando la mesa fuertemente para que Sasuke pusiera atención a las consecuencias.

—No, por mi locura no, sino por mi Sakura.

·

Nunca en su vida había visto estas escalofriantes calles de Londres. Eran sofocadoras y todavía más si sólo como luz usaba la tenue luz de la luna. Sentía que la oscuridad susurraba en su oído. El frío de esa noche calcaba hasta sus huesos. Callejones tan estrechos y horrorosos. Calles que no son para nada cuidadas, sólo el cuidado que toman es en cómo hacer que este lado de Londres se vea de los más terrorífico.

Caminaba más con desesperación para ya poder encontrar la dirección donde él se dirige. Siente que una mano ajena toca su manga del saco, voltea su mirada espantado para chocar su mirada negra con los ojos cafés brillosos de una vieja mujer, mujer que tiene una gran nariz en forma de gancho, arrugas en todo su delicado rostro, y la sonrisa más maligna que haya visto en su vida, proveniente de unos labios delgados y una dentadura con muy pocos dientes. Sasuke se estremeció y jala su brazo para poder alejarse de ella. Ignorando la mirada penetrante de la mujer, Sasuke sigue caminando hacia donde tiene que ir. Hasta que por fin encontró el nombre de la calle que tanto anhelaba en esta noche, da la vuelta y entra a un callejón sin salida, giraba su cabeza de un lado a otro, tratando de poder leer el número de la casa aún con la oscuridad de por medio, y hasta que para su alivio, encontró el número y su mala suerte e irónica situación, el número que Sasuke leía era dos seises pegados en la pared de un color bronce fuerte. Sasuke traga saliva y se acerca a la pequeña casa hecha de ladrillo rojo oscuro. Toca la delicada y maltratada puerta, esperando con ansia y miedo la aparición de por lo menos una persona decente.

—¿Qué desea? —la puerta se medio abre, encontrándose con unos ojos verdes y amarillentos, una persona de cejas pobladas y a la vez curvadas frunciendo el ceño.

—Buenas noches. Disculpe, ¿aquí se encuentra el señor Herr Winckelkopf?

—Sí, soy yo, ¿qué desea? —volvió a preguntar el hombre escondido tras su puerta.

—Me han comentado que usted, señor Herr, es un antiguo mercenario con sus propios hombres. ¿Es cierto lo que me cuentan que, cualquiera con el dinero correcto, puede contratarlo?

—Sí, es cierto, pero, como usted dijo, sólo personas con dinero aceptable pueden contratar mis servicios.

Sasuke río de una forma un poco malvada.

—Pues, yo soy una persona con dinero aceptable y más —Sasuke coloca su mano en su bolsillo, saca de él un puñado de monedas de plata y oro.

Al señor Herr le brillaron los ojos por ve esas monedas que tanto aprecia.

—Pase —abre la puerta completamente, dedicándole a Sasuke una enorme sonrisa.

Sasuke entra y se sienta en una silla, alrededor de una mesa grande y negra color carbón. Una mujer coloca en la mesa una bebida. Sasuke se acerca a dicha bebida y se alegró al notar que era un vino fino y blanco. Lo que necesita.

—Bueno, le diré por lo que vengo, mi nombre es… Souta Kotaro.

—Mucho gusto, Souta. Bueno, dígame qué es lo que desea, a quién quiere matar u obtener.

Sasuke se estremeció por la ronca y maligna voz que utilizaba el hombre con apariencia ruda. Sasuke traga saliva. Lo que estaba a punto de hacer sí que era una locura irremediable. ¿Quién desea matar? No, matarla a ella no, pero si Sasuke se ve forzado a que alguien sea asesinado por ella, diría que él. ¿Quién desea capturar? A su ángel otra vez.

—Haruno Sakura —por fin dijo—. No quiero que la maten, no quiero que le hagan daño. Sólo quiero que la secuestren… y, cuando ya la tengan en sus manos, yo trataré de rescatarla de sus garras —el hombre se extrañó ante el plan incoherente de Sasuke—. Apenas que la tengan atrapada, yo me convertiré en su enemigo, protejan a esa mujer de mí, como si su vida dependiera de ello. O más bien, si logran asesinarme, juro que les daré toda mi fortuna. Tengo más dinero de donde salió éste —Sasuke saca de su bolsillo una bolsa pesada por montones de monedas, maneándola de un lado a otro sobre el aire. Sasuke sonríe por el gesto decidido del hombre.

—No tengo idea de qué planea, pero le aseguro que sus órdenes se cumplirán.


Notas de Kazu:

Bueno, a esto me refería a que Sasuke trata de conseguir a Sakura de una forma poco inusual. Lamento la tardanza, pero he estado ocupada, además que la inspiración no me llegaba. Sin embargo, ya que voy a entrar a la escuela, quería publicar el capítulo antes de eso. Espero que les haya gustado este capítulo. Es el más largo hasta ahora.

Gracias a todos por sus reviews. Se cuidan mucho. Sayonara.

— Kαzuyo Junjou —