Aclaraciones: Naruto® no me pertenece, es de única propiedad de Masashi Kishimoto. Perfectos® le pertenece a su respectivo autor: Kazuyo Junjou.
Notas: SasuSaku - AU - Siglo XIX - Semi-OoC - Romance - Hurt/Comfort
Summary: Amigos perfectos, amantes perfectos, personas perfectas, cada quien tiene su definición de perfecto en cada persona. —Porque eres mi mujer perfecta. —¿Entonces por qué me engañas? ¿Por qué me traicionas? —Creo que yo no soy perfecto para ti, Sakura.
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Perfectos
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By: Kαzuyo Junjou
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Cαpítulo VI
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Cuantas ganas tenía de ir a un psiquiatra y preguntarle, con la voz más tranquila, claro que esa voz será forzada. Preguntarle sobre su muy, pero muy loca y desesperada enfermedad. Cada vez que se veía los pies al caminar lejos de esa casa, pensaba más y más en la cosa que acaba de hacer. Se preguntaba en cada respiro si esto estaba bien, que no tendrá ningún problema cuando se realice. Pero siempre llegaba a la misma respuesta, que Sasuke Uchiha, un hombre recto y derecho; hombre de un enorme orgullo estará tras las rejas de la cárcel por el crimen de secuestrar a Sakura Haruno, su ex prometida por la simple y nada desquiciada y fuera de lugar razón: "¡Hombre! ¿Cómo que por qué? Mi crimen tiene su amorosa razón, conseguir el corazón de mi querida Sakura. ¡Soy culpable!" Sí, ya se imaginaba a él enfrente del Juez.
Día y hora le informó al hombre sobre cuándo va a empezar el secuestro a Sakura Haruno. Mientras que esperaba ese día con temor, Sasuke Uchiha se dirigía a la casa de su mejor amigo, a la única persona que le confiaría su vida y la verdad de su crimen; Sai.
—Sasuke, es la segunda vez que me despiertas a las tres de la mañana en esta semana. ¿Acaso te gusta despertarte a las tres de la mañana para sólo tocar mi puerta mientras duermo? Si es por eso, considérate muerto.
—Sai, por fin fui con el señor Herr —informó con una temblorosa voz el pelinegro.
—¡¿Qué?! —preguntó exaltado Sai, con una atónita mirada reflejada en su pálido rosto—. ¡No puedo creerlo, Sasuke!
—Sai, cállate, despertarás a medio mundo —susurró Sasuke.
— ¡Oh! Ahora sí te preocupa el sueño de la gente. Si es así, empieza en no molestarme a mí.
— Por favor, Sai, déjame pasar, quiero estar con alguien de confianza —pidió Sasuke de una forma lastimosa y manipuladora. Sai rueda los ojos y con el ceño fruncido y un gruño, abre la puerta de su casa.
Ambos entran. Sai observaba a Sasuke que frotaba su mano con la otra, mientras que las soplaba y el humo por el terrible frío de esta noche salió de sus fríos labios. Sai se sienta alrededor de la mesa, tenía mucho sueño, pero aún así, la noticia de Sasuke lo alteró bastante para soportar estar despierto por lo menos tres horas… o menos.
Suspira. No puede creerlo, Sasuke acaba de hacer la cosa más estúpida que le ha pasado en la cabeza. Hace un año, Sai pensó que la única cosa estúpida que Sasuke vaya a hacer en su vida, era insultar a su hermano mayor enfrente de su padre. Pero luego vino una cosa aún peor, serle infiel a Sakura, su amiga, frunce el ceño a tal recuerdo. ¡Pero Sasuke sigue! Ahora tenía un "extraordinario" plan, volver a ganar a Sakura, y qué métodos. Ningún hombre en su sano juicio haría algo como eso, sin importar lo desesperado que esté, pero no, el hombre que tiene enfrente de sus ojos es el hombre más desesperado que ha existido en el mundo. Suspira nuevamente.
—Ino y ahora Sakura. ¿Tienes una obsesión o placer al secuestrar gente? —preguntó con inconsciente inocencia.
Sasuke sólo le echa una terrible e intimidante mirada, pero Sai no le resultó efecto, sólo sonrió con malicia.
—Sai, tengo mis razones.
—Dile eso al Juez, Sasuke. Dile que sólo lo haces por esa misma mujer que secuestraste. Dile que sólo lo haces para conseguir su corazón otra vez por medio de un secuestro. Dile y verás la simple respuesta que te dirá el Juez.
—¡Sai! ¡Está bien! Lo que hice es la locura más grande que he hecho en mi vida… ¡Pero estoy desesperado! Cada minuto que no la tengo junto a mí siento que me sofoco ¡Es insoportable! Nunca sabes lo que se siente hasta que te enamoras, y tú, por tu grata desgracia, no te has enamorado.
—¿Te estás riendo de mí? —ríe—. Sasuke, mi querido Sasuke, el que se debe reír soy yo. Gracias al Cielo que no estoy en esa situación. Pero, sin importar la situación, ningún hombre secuestraría a la persona que ama, sin importa qué —hace una pausa y mira los ojos de Sasuke—. Sasuke, creo que has llegado demasiado lejos, esto se tiene que terminar, no puedes seguir con esto del secuestro, sólo tendrás severos problemas. ¿Has pensado lo que podría pasar si te descubren? ¿O si algunos de esos hombres matasen a Sakura o a ti? Son demasiadas cosas que pones a riesgo, Sasuke.
Sasuke escuchaba cada palabra del preocupado —aunque no lo parezca— Sai. Asentía con la cabeza con tal de poder callarlo de una vez y pensar las cosas más detenidamente. Como… ¿qué sucederá después de que la rescate? Se casarán felices y tendrán unos hermosos hijos. Pero Sai interrumpió su sueño cuando chasqueó con los dedos; Sasuke regresó al mundo y Sai seguía dándole un sermón.
—¿Cuándo sucederá el secuestro? —dijo Sai de repente.
—Pasado mañana, viernes —contestó Sasuke automáticamente.
Al parecer, Sai era el único que encontró otra gran falla en el plan de Sasuke. Además de pelear con fuertes hombres que lucharán por dinero —que es lo que aman—, Sasuke tenía tan poco tiempo para recapacitar y negarse a este ridículo plan, o peor aún, Sasuke no tenía el tiempo necesario para prepararse mejor para una pelea entre fuertes hombres. No estaba seguro sobre qué debería hacer él como su amigo. Negó con la cabeza. Esto era demasiado lejos.
—Sasuke, sé que no hay vuelta atrás para esta barbaridad, pero yo estaré a tu disposición. Ayudaré en lo que sea para que dos de mis mejores amigos sobrevivan.
Asintió con la cabeza el moreno, sonriendo gustoso por tener el apoyo de su único mejor amigo.
Estaba tan ansioso y gran parte de él tenía claro que podía pasar estas pruebas que le imponen el mundo, estaba seguro que las experiencias y su ingenio podría contra cualquier cosa. Sin importar que algunas voces dentro de su cabeza susurraban con una débil voz, ronca y sarcástica. Desde que empezó con esta tortura de estar sin Sakura o, por los primeros días que se sentía más alejado de ella, podía escuchar cómo esas voces murmuraban dentro de su cabeza, molestando y criticando a su persona; pero nunca le tomó importancia porque sólo pensó que había dormido mal esa noche, pero pese a las cosas que aumentaban de dificultad, esas voces, en sus mejores momentos, cuando se sentía confiado y esperanzado, empezaban a hablar pero con más volumen e insistían más contra él. Susurros molestos como la de una mosca, palabras que le rebajan la autoestima hasta los pies, y temor por tener algo que esté fallando en su psiquis.
Por fin, el día que tanto le dio temor al fin llegó. Sasuke estaba preparado para lo que sea, junto a Sai que estaba sentado a su lado en la carroza. Los dos con ropas oscuras para confundirse con la penumbra a estas horas de la noche. El sudor le recorría la frente, las manos le temblaban al igual que sus piernas. Su corazón parecía que en poco segundos saldrá de su pecho. Sai observaba todo gesto que revelaba el miedo de Sasuke; no se parecía al Sasuke de días atrás cuando estaba cien por ciento seguro de su plan. Ahora todo se contradecía; Sasuke parecía que en pocos segundos iba a colapsar.
Sai sentía que la responsabilidad estaba en sus manos, si no hacía algo para detenerlo iba a ser todo un desastre. Pero, ¿qué le ocurría a Sai para no dejar noqueado a Sasuke? ¿Qué ocurría con Sai para no poder llamar a la policía? Fácil. En una parte de él, regocijaba de la excitación y la emoción de este nuevo capítulo de su vida junto a su amigo. Aunque pareciera egoísta, Sai deseaba algo emocionante desde hace muchos años. Quería también poner su vida en peligro, sentir el miedo y la adrenalina por su cuerpo. Algo que le de emoción a su común vida.
—¿Estás listo? —preguntó Sai, inconscientemente con un deje de emoción. Sasuke lo percibió pero lo ignoró, sólo asintió con la cabeza con los brazos abrazándose a él mismo—. Por favor, Sasuke, si realmente quieres hacer esto y parecer un héroe, compórtate como uno. Deja de temblar y mirar hacia los lados. Deja de peguntarte si esto está mal. Sólo ve por ella.
Sai más cínico no se podría haber visto. Su emoción palpaba hasta en sus palabras. Todo para incitar a Sasuke para hacer realidad sus sueños repentinos. Sin embargo, Sasuke no percibió aquél propósito real de Sai, sino sólo creyó en sus palabras por completo. Quedó atrapado en la vergüenza misma por tener miedo a hacer algo que él comenzó. Debía terminarlo, debía estar con ella.
Los dos, con pasas sigilosos, salieron de la carroza y llegaron al escondite donde el señor Herr le indicó que ahí estaría Sakura y sus sujetos. Sasuke temblaba y la visión le daba vueltas por todos lados. Estaba tan mareado por el temor que pronto vomitaría, y así lo hizo. Volvieron con su camino acercándose directamente al escondite. Sasuke y Sai metieron sus manos en su saco, sacando así un arma. Se miraron a los ojos en busca de aprobación para la acción pronto a venir, pero antes de asentir con la cabeza, Sai levantó su mano y le indicó a Sasuke que se acercara.
—Sasuke, piensa un poco. No quería decirte mi plan para esta locura porque esperaba que a ti ya te llegara el sentido común. Pero es demasiado, no puedo creer que estabas dispuesto a entrar por la entrada principal de este lugar —negó con la cabeza sorprendido—. Recuerda que estos hombres pelearán contra a ti hasta matarte con tal de ganar tu dinero. Ellos no se arrepentirán ni dudarán en matarte. Tendrán todo preparado para que su victoria se logre. Esta pelea ya no es un negocio, Sasuke, ahora es pelear en verdad. Mi plan es que entremos por algún lugar que ellos no crean que entraremos. Quizá por algún sótano; siempre guardan a la víctima ahí —a Sai le llegó a la mente algo demasiado importante—. ¡Por Dios, Sasuke! —empezó a gritar en voz baja. Sai se pegó con la palma de su mano la frente—. Imagina cómo debe estar la pobre Sakura; debe estar al punto del desmayo o la histeria, ¡o más que eso! ¡Eres un idiota!
Claro que lo sabía. Sabía ambas cosas, sobre Sakura y su idiotez. Lo único que ha estado pensando es cómo debe estar Sakura en los primeros momentos de este secuestro. Espantada al ver que hombres desconocidos entren en su habitación y la atrapen sin saber a dónde la llevarán. Algunos de los hombres abusarán de ella desobedeciendo su regla de que no debían de lastimarla. En una oscura habitación amordazada por unas cuerdas. Mientras que sus lágrimas recorren la cinta que tapa su boca para no poder hablar. Desde el momento que contrató al señor Herr, se sintió culpable de ser el que le provocará tanto sufrimiento a Haruno Sakura. Sin embargo, ahora ya no era tiempo para lamentarse de sus descarados errores, ahora debería salvar a Sakura de aquellos hombres que sólo siguen órdenes, pero que, sin embargo, pelearán por lo que quieren hasta el final, tal como lo dijo su amigo Sai.
Con un ademán con la cabeza, Sai le indicó a Sasuke un camino del otro lado de la casa. Sasuke asintió con la cabeza y, con pasos temblorosos por el miedo, siguió a Sai a donde él quiera. Los dos se encontraron enfrente de una ventana demasiado asegurada. Se quedaron inspeccionándola por varios minutos encontrando la forma de burlar aquellos seguros fuertes.
Sai le empezó a explicar a su compañero las razones por las cuales cree que el mejor lugar para entrar era esta ventana: porque su seguridad alta era demasiado sospechosa e indicaba que ahí se debía de encontrar la prisionera. Además, que la mayoría de los hombres deben estar concentrados en la puerta principal, y unos tres hombres con Sakura y los demás dispersados por la casa. Gracias a que Sai es un gran calculador, sabía que hasta la herramienta más absurda podría llegar a ser de utilidad, pero ése no era el caso, ya que la herramienta que trae consigo son un montón de instrumentos para estos tipos de delincuencia. Todo lo que trajo fue para utilidad para abrir la ventana con el menor sonido posible; hasta que al fin, después de unos largos minutos, la última pieza del seguro cayó al suelo y, junto a esa pieza, el valor de Sasuke también cayó.
Sai, el cual tenía más valor y curiosidad por lo que pueda suceder en esta aventura enferma, desliza su pierna por la ventana hasta tocar los azulejos de la habitación, hasta que por fin entró a la casa completamente y con un silencio admirable de algún ninja. Sasuke, aún con las piernas temblorosas y apretando con fuerza su arma. Cuando escuchó a Sai indicándole que no había gente cerca y que podía entrar, los nervios aumentaron y estaba a punto de caerse al suelo, pero al imaginar la situación terrible de su Sakura, se armó de valor y se deslizó sigilosamente por la ventana. Sin importar que esas voces decían lo peor de él.
En todo este momento, desde que salió de la casa de su amigo y tomó su arma, se prometió así mismo mantener aquella imagen llena de genialidad: seguro, indiferente, calculador y frío. Se lo había prometido porque, como buen calculador que es, sabía que esta situación sería una prueba para su valor y confianza. Mantener esa promesa, ahora viviendo esto en carne y hueso ya era algo insoportable. Enfrente de él estaba un Sai con una sonrisa escondida, una sonrisa de ansiedad y diversión, estaba emocionado. Si Sasuke no se creyera que él es peor que Sai, ya lo hubiera reñido; sin embargo, él no estaba en la situación de regañar a Sai por divertirse en esta situación, porque Sasuke había sido mucho peor que su amigo.
Estaba tan sumido en sus pensamientos que no tuvo el momento de contemplar el lugar que los rodeaba. Volteó su cabeza espantado por no encontrar a Sai por ninguna parte; esta habitación estaba completamente oscura, sin embargo, una pequeña vela estaba encendida en la parte superior izquierda de la habitación. Empezó a llamar a Sai entre susurros, para no llamar la atención, pasaban los largos segundos y su amigo no respondía. Hasta que sintió algo pesado sobre su hombro, estaba a punto de gritar y correr, pero una mano tapó su boca. Después, sintió cómo una ligera respiración acariciaba su oído.
—Sasuke —dijo el hombre misterioso—, soy yo, Sai.
Su corazón instantáneamente se calmó y se sintió muy aliviado, dejó salir el gran suspiro que se guardó en sus pulmones y fulminó con la mirada a Sai indicándole que no volviera a hacer eso. La ira de Sasuke creció cuando contempló la sonrisa brillante por sus dientes de Sai y cómo se encogía de hombros; estaba divertido por su situación. Sai quitó al instante su sonrisa y se colocó serio, agarró a Sasuke del brazo y lo llevó por lo largo de la habitación. Sasuke no entendía y, por seguridad, sacó su arma apuntando a la nada esperando que algún hombre se apareciera.
Sai se despegó de él y, por un momento, se sintió vulnerable. No escuchaba nada, Sai se comportaba muy sigiloso y misterioso; no le explicaba nada. Las voces que están dentro de su cabeza aumentaban de volumen y le decían tantas cosas que Sasuke no quería escuchar. Sus peores pesadillas, temores y posibilidades crueles. Su corazón latía con rapidez al igual que su respiración. Con sus manos, tapó sus oídos con un vano intento de callar esas voces, pero estaban dentro de él, no se podía deshacer de ellas. Gritaban y gritaban con sarcasmo y crueldad, burlándose de él. Apretaba con más potencia sus manos para callarlas, no podía, seguían gritando.
—Sasuke —susurró Sai.
Las voces se fueron y se sintió nuevamente en la realidad. Volteó a todos lados y se encontró con Sai justo al lado de la vela, se acercó Sai para saber qué ocurría, pero sus ojos no vieron a Sai. Se abrieron sorprendidos, su corazón se paralizó por un instante y aceleró con premura. Se acercó a esa pequeña zona de luz y se hincó en el suelo, tomó la mano blanquecina y miró sus ojos llorosos y asustados.
—¿Sasuke? —apenas si podía hablar, parecía desgastada.
Dentro de Sasuke, muy dentro de él sonreía, una sonrisa retorcida, enferma y enorme. Contemplar el rostro asustado de Sakura, sus ojos llorosos, pero ese semblante de terror se esfumó cuando vio a Sasuke delante de ella. Como si él fuera su salvación. Qué equivocada estaba. Las manos temblorosas de Sasuke, ansiosas por tocarla, se levantaban lentamente y recorrieron con delicadeza la deliciosa textura de la piel de Sakura; ella lo miraba a él, con esos ojos lastimeros pidiendo ayuda sordamente, ya que un pañuelo, bien sujetado, estaba en la boca de Sakura impidiéndole hablar. Ella empezó a moverse en el suelo, tratando de saltar. Sasuke vio que unas cuerdas sujetaban las manos y pies de ella. Sakura seguía gritando aunque de bajo volumen, moviéndose histéricamente para llamar la atención de Sasuke que seguía perdido en sus ojos verdes. Estaba sumido en la felicidad que le brindó Sakura cuando lo miró, la instantánea felicidad que abrumó a su Sakura; estaba tan satisfecho consigo mismo que deseaba estar en esta situación para siempre.
—Sasuke —llamó Sai.
Colocó su pálida mano sobre el hombro de su amigo, pero Sasuke no respondía, seguía acariciando la mejilla de Sakura y secando las lágrimas que se escapaban. Sai negó con la cabeza, en realidad no entendía nada de esto. Se hincó a la altura de Sakura y sus manos se colocaron sobre el rostro de Sakura buscando el nudo de ese pañuelo.
Sasuke contempló todos los movimientos de Sai, impresionado e insultado. Se levantó fugazmente de su lugar y golpeó con el puño a la cara de Sai, él se cayó al suelo lastimado. Sakura se sobresaltó e hizo una expresión de asombro. Sai le preguntaba sobresaltado a Sasuke qué le ocurría, pero él seguía mirando a Sai con ira y, de forma posesiva, se acercó a Sakura.
Las voces volvían a su cabeza, pero ya no criticaban o estaban en contra suya, sino todo lo contrario, le incitaban a Sasuke que su nuevo enemigo era Sai, quien se interponía entre él y Sakura. Las voces le decían que debía deshacerse de Sai, que sólo está aquí para obtener a su Sakura y luego reírse de él. Miró a Sakura de forma penetrante, ella estaba también sobresaltada mirándolo acusadoramente. Las voces volvían a hablarle, diciéndole ahora que su Sakura también estaba a alado de Sai, olvidándose de él, como si nunca hubiera existido. Gritaban y gritaban con fuerza, hablaban de asesinato, sangre, posesión…
—¡Sasuke! —gritó susurrando Sai, quien se acercó a Sasuke quien cayó al suelo colocando sus manos sobre sus orejas. Se acercó y le preguntaba qué le pasaba.
Los ojos de Sasuke se movieron directamente sobre los de Sai, penetrantes y llenos de odio. Sai sintió que todo su cuerpo se estremecía por el miedo, el aura que desprendía Sasuke le indicaba tantas cosas que lo llenaban de terror. Escuchó a lo lejos pasos apresurados bajando por las escaleras, varias personas. Sai respondió rápidamente, tomó la pistola que Sasuke guardaba en su chaqueta, colocándola enfrente esperando que las personas que se acercaran se dieran cuenta de la presencia del arma. Sai cayó al suelo, miró a lado suyo sin entender nada y observó a un Sasuke desesperado y lleno de odio, golpeó nuevamente a Sai y tomó el arma que tenía en sus manos, apuntando justamente en la frente a su 'amigo'. Sakura gritaba desesperadamente, moviéndose locamente y asustada por ver la posible muerte de uno de sus mejores amigos.
Las voces gritaban, lo dejaban sordo de la situación que realmente estaba ocurriendo frente a él, sólo estaba nublado por el odio y los celos, necesitaba estar al lado de ella y toda la gente se interponía. Sai estaba sonriendo, sí sonriendo al ver que Sasuke desesperaba, sonriendo porque desea quedarse con su Sakura. Su amada mujer riéndose de él por verlo caer en su trampa, el engaño cruel que estuvieron planeando desde que se conocieron.
Miró, con ese odio contenido, a su amada mujer, mientras que las voces clamaban por sangre.
Notas de Kazu:
Primero que nada, les pido perdón por mi gran retraso. Estaba tan ocupada que no podía escribir o pensar en ello, además también es por la falta de inspiración, pero por fin lo logré. Quizás ustedes piensen que la nueva situación que dificultará la vida de Sasuke fue muy de improviso y sí, así es, pero gracias a este problema pude avanzar el Fic, además me gusta (más información, LiveJournal).
La última parte de este capítulo quizás para algunos fue un tanto confusa, pero con gusto les explicaré qué sucedió, porque no me gustaría que algún lector se quede confuso. La parte en que Sasuke piensa que Sai y Sakura se burlan de él es una alucinación, es decir, no es real. Se podría decir que Sasuke está loco.
Gracias por todos sus reviews y espero que no hayan olvidado este Fic. Se cuidan. Sayonara.
—Editado—
Cambié mi Nick Name, soy iLovi L.
— Kαzuyo Junjou —
