Aclaraciones: Naruto® no me pertenece, es de única propiedad de Masashi Kishimoto. Perfectos® le pertenece a su respectivo autor: Kazuyo Junjou.

Notas: SasuSaku - AU - Siglo XIX - Semi-OoC - Romance - Hurt/Comfort


Summary: Amigos perfectos, amantes perfectos, personas perfectas, cada quien tiene su definición de perfecto en cada persona. —Porque eres mi mujer perfecta. —¿Entonces por qué me engañas? ¿Por qué me traicionas? —Creo que yo no soy perfecto para ti, Sakura.

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Perfectos

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By: Kαzuyo Junjou

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pítulo VII

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Las piernas le temblaban al observarlo, esa mirada penetrante y llena de odio jamás la había conocido y, mucho menos, que sea ella la víctima de esta simple tortura. Parecía que estaba poseído por algo que nadie conoce y que no se puede curar. Sus deseos de asesinar se podían palpar y hacerla estremecer. Realmente nunca hubiera pensado que la razón de su muerte sea por el hombre que ama. Sasuke se levantaba con delicadeza, sin importarle los demás sólo ella, aún la seguía mirando. Agarró el arma y apuntó a su frente, ella sudaba del miedo y se movía desesperadamente del mismo. Una gran parte de ella sabía que Sasuke no se atrevería a jalar del gatillo y sentenciar su muerte, pero la otra parte estaba llena de temor e incertidumbre; porque esa parte tenía la gran posibilidad de que Sasuke se atreviera a atravesar su cráneo con una bala.

Tenía miedo, mucho miedo. No podía hacer nada si estaba amarrada con cuerdas y con una pistola enfrente de sus ojos verdes. No creía lo que estaba sucediendo, todo parecía sobrenatural, y sigue creyendo que en cualquier momento le dirán que es una pesada broma. Pero el tiempo transcurría, sus ojos oscuros seguían llenos de odio y la pistola amenazaba por matarla enfrente de ella. Miró atrás del cuerpo de Sasuke, ¡Sai se levantaba! Con delicadeza se levantaba para no llamar la atención del Uchiha y, rápidamente, se lanzó sobre Sasuke y lo dejó tirado en el suelo, acostado y gruñendo. Sai tomó el arma y la ocultó entre su saco negro; miró hacia delante y notó que los hombres venían a buscarlo con linternas. La habitación era inmensa y, si era rápido, podía salir corriendo de aquí sin importar el ruido. Pero Sai no sabía qué hacer. No podía hablar racionalmente con Sasuke porque realmente perdió la cabeza. Quizá tendría que dejar a Sasuke aquí y que lo… mataran, pero él corriendo con Sakura. No tuvo de otra, ahora era tiempo de pensar bien y con rapidez. Entonces tomó a Sakura y la colocó sobre él. Miró a Sasuke que se empezaba a levantar.

—Sasuke —dijo Sai entre susurros—, por favor, sígueme, después hablamos. Si quieres volver a ver a Sakura tendrás que seguirme hasta al final.

Al parecer, Sasuke reaccionó a lo que Sai dijo. Sus ojos se relajaron por completo e, instantáneamente, se llenaron de preocupación observando a Sakura encima de Sai. Las voces que Sasuke tanto oía por fin se habían ido y lo habían dejado en paz al pensar en Sakura y su bienestar. La cabeza le seguía palpitando del dolor y su corazón empezaba a regularse al igual que su respiración. Asintió con la cabeza y los tres escaparon por la ventana rota y corrieron por las oscuras calles de Londres. Sasuke no paraba de mirar a su Sakura que tenía su rostro contrariado del miedo, con rastros de lágrimas en sus pálidas mejillas. Se sentía terriblemente culpable de lo sucedido, de todo lo que había producido en ella. Sai le indicó una calle y él le siguió fielmente. Se encontraron con una carroza de cuatro caballos negros y grandes. Sai subió y empezó a dirigir los caballos mientras que Sasuke y Sakura permanecían atrás dentro de la carroza.

Sabía lo que le había hecho a Sakura y a Sai pero sólo permanecía callado para no levantar ese tema. Sakura seguía mirándole con miedo y ya no confiaba en él. Sus piernas temblaban y Sasuke sólo podía quedarse callado y observándola de reojo. Es que, si le preguntaran una explicación, él no sabría qué decir. No tenía ni la menor idea de esos repentinos cambios de personalidad. Eran esas misteriosas voces que hablaban, gritaban y le incitaban a siempre lo peor. Pero lo llenaban de mentiras que podrían ser posibles y se nublaba del odio y venganza. No quería hacerles daño a sus amigos y mucho menos a Sakura, que parecía la más lastimada.

Con gran rapidez, atravesaron las oscuras y desoladas calles de Londres, hasta que después de una persecución porque hombres enemigos los seguían por detrás con unas carrozas pequeñas y veloces. Sin embargo, Sai y los demás traían una clara ventaja y los perdieron en unos pocos minutos. Llegaron a su destino y Sai estacionó su carroza en un lugar lejano de su casa para que no entraran en ella. Ayudó a Sakura bajar de la carroza y le tomó la mano para dirigirla al edificio de Sai, todo bajo la mirada de un Sasuke arrepentido que los seguía por detrás.

Entraron a la casa y Sakura y Sasuke se sentaron alrededor de la mesa. Sai entró a la cocina y preparó un poco de té cálido para sus visitas, y así relajar un poco el ambiente. Los tres estaban sentados, tomando sus bebidas bajo un gran y pesado silencio. Hasta que Sakura interrumpió.

—¿Cómo sabían que estaba secuestrada? —preguntó Sakura, observando a Sai e ignorando la mirada de Sasuke.

Sai miró a Sasuke en busca de apoyo a esta pregunta que no la veía venir. El Uchiha trató de hablar y empezó a decir sílabas incomprensibles, pero se quedó callado al ver que Sakura seguía mirando a Sai ignorando su presencia. Se quedó callado esperando a que a Sai le viniera una idea como la suya o mejor.

—Porque, mi lady —interrumpió Sai—, nos enteramos cuando Sasuke recibió una llamada de aquellos secuestradores pidiendo dinero para traerla de vuelta. Llegó a mi casa alarmado informándome de la llamada y pidió que lo ayudara.

—¿Por qué no llamaron a la policía? —inquirió Sakura.

Sai miró a Sasuke porque no sabía qué decir.

—Porque no queríamos llamar la atención de todo Londres —informó Sasuke, tratando de llamar la atención de Sakura, pero al parecer no servía, porque bajó la mirada observando su bebida—. Conocemos a esos hombres y sabíamos que no tenían varios instrumentos o ingenio.

—¡¿De qué hablas?! —gritó Sakura, histérica—. Cuando llegaron a mi casa me acorralaron como casi diez hombres… me atraparon fácilmente, tenían un transporte y me taparon los ojos hasta que llegara al edificio.

Sentía horrible en su pecho escuchar estos acontecimientos que sufrió su amada Sakura.

—No sé cuántos hombres habían en el edificio donde yo estaba, pero me rodeaban bastantes.

—Sin embargo —interrumpió Sasuke—, lo logramos sin la ayuda de la policía. Agradece eso, porque al día siguiente estarías infestada de la prensa.

—No estaba segura de un mañana, ni cuando me secuestraron ni cuando trataste de matarme.

Golpe duro en su, ahora, pequeño ser. Sakura se levantó de su lugar indignada, y con los ojos humedecidos por las lágrimas que no quería derramar. Subió a las escaleras y no la vio más. Ambos hombres se quedaron en la mesa, en silencio. Sasuke observaba su té y no tenía ni las ganas de beber algo. Se sentía bastante mal por lo que hizo.

—Sasuke, agradezco que te sientas mal —Sai se levantó, diciendo aquel comentario que lo hizo sentir aún peor consigo mismo.

Se quedó solo, ahí sin nadie a su lado que lo apoyara… ¿en qué? ¿En sus idioteces? ¿En sus extraños comportamientos? Observó a Sai subir las escaleras, donde antiguamente Sakura subió. Susurros escuchaba alrededor suyo, dentro de él, no les entendía lo que querían decir, porque eran bastantes y débiles de volumen. Incrementaron el volumen y empezó a escuchar con poca claridad lo que aquellas voces trataban de decirle.

Traición. Amor escondido. Asesinato. Todo empezaba de nuevo, se repetía los sentimientos que sintió cuando escuchó en aquel lugar estas voces que empezaban a decirle cosas extrañas y malas. Cosas que lo hacían sentir demasiado triste y preocupado, pero a la vez muy enfadado, como si estuviera creyendo lo que ellas decían. Sai subió a donde Sakura, ¿qué estarán haciendo? Buscó entre sus ropas su arma, pero no estaba. Gruñó frustrado. Se levantó de su lugar, se quitó los zapatos para no hacer ruido al pisar, y descalzo, con sus calcetines empezó a subir las escaleras. Mientras atravesaba los pasillos, se acercaba a cada una de las habitaciones para asegurarse de dónde estaban. Hasta que, cerca de la última habitación, escuchaba voces hablando tranquilamente dentro de la habitación. Se acercó y ellos seguían hablando sin saber de su presencia. Colocó su oreja en la puerta para escuchar con claridad.

—… No lo sé, Sai —era Sakura—, no sé qué le ocurre a Sasuke. Creí que cuando tú me salvaras…

Cuando Sai lo salvara. Él no era el héroe.

—… Me dirías el por qué de su extraño comportamiento.

—Lo siento, mi lady —decía Sai—, yo tampoco sabía de su inesperado cambio de actitud, y estoy muy preocupado por ello. Lo mejor que podemos hacer es llevarlo con algún doctor que pueda analizar a Sasuke.

—Sí, creo que es lo mejor —concluyó.

Se despegó de la puerta y observó sus manos con terror, recordando nuevamente lo que estaba a punto de hacer cuando tenía en sus manos sucias un arma apuntando dispuesta a disparar a la frente de su amada. Ambos, Sai y Sakura, pensaban lo mismo de su problema y compartían la misma solución. Llegar a un nivel tan alto de locura hará que lo encierren y así… separarse de su Sakura.

Las voces gritaban, demasiadas voces decían palabras que le hacían doler el corazón. Con ambas manos tocó su cabeza fuertemente, era un dolor insoportable al escuchar los susurros, palabras y gritos de estas misteriosas voces. Volvían a decir lo mismo, volvían a incitarlo a lo mismo como aquella vez; sin embargo, una parte que estaba sana de su mente decía que no era verdad lo que le decían, pero las voces lo callaban y seguían gritando con sarcasmo y sorna. Encerrarlo. Alejarlo de Sakura. Ese era el plan de ambos, ese era la solución para deshacerse de él y así, Sai y Sakura, unirse con tranquilidad.

Golpeó la puerta, entró a la habitación y miró a Sai, quien estaba sentado en la cama de Sakura, en su cama. Ambas personas se le quedaron viendo con gestos de terror, impresionados de su inesperada presencia. Sai se levantó de su lugar, se acercó a él con cuidado y le puso su mano sobre su hombro. Le decía tantas cosas, sólo observaba sus labios moverse pero no escuchaba nada de lo que decía, las voces seguían gritando, callando a Sai y sacándolo de la realidad. Tomó el cuello de Sai entre sus manos y apretó con fuerza. Nublado y engañado, quizás, o, también podía ser que esté nublado de verdades, de lo que realmente estaba sucediendo alrededor suyo. Apretó con más fuerza. Eso podría ser.
Sakura se levantó de su lugar, corrió y empezó a llorar suplicando que se detuviera, las voces… ¿por qué sólo se callaban cuando ella hablaba? Podría ser que era para ver que ella lo amaba, o que Sakura ama a Sai o a otro hombre. Las voces gritaban: "¡Sí, eso es! Lo que quiere ella es llevarte lejos". Soltó repentinamente las manos y Sai cayó al suelo, contradiciendo todo lo que le decían esas voces. Sakura se agachó y se acercó a mirar de cerca a su amigo, Sasuke sólo se quedaba observando aquella escena con dolor.

—No sé qué te sucede, Sasuke —dijo Sakura—, pero debo llamar a un doctor… o a la policía.

Se quedó petrificado al escucharla, no podría ser cierto lo que estaba escuchando, pero su voz era la misma de siempre, segura y fría cuando estaba seria. Además que Sai parecía que apoyaba la idea porque miraba a Sasuke con lastima, pero reafirmando lo dicho. Se quedó quieto, observando a Sakura penetrantemente, sin siquiera hacer un ruido. Dio un paso hacia atrás, y las voces gritaban con más fuerza; dio otro paso hacia atrás y el volumen se incrementaba. ¿No podía escapar? ¿Tenía que hacer lo que ellos decían para acabar con estas voces? Las voces asintieron.

—Debo hacerlo —murmuró.

Tomó nuevamente a Sai del cuello, lo arrastró hasta dejarlo entre la pared, y sus ojos asesinos estremecían al pobre de Sai quien tenía un gesto de impactado. Las manos se estrujaban con fuerza, la forma en que intentaba hablar Sai mientras esté ahorcándolo le parecía algo cómico. Sakura se acercó rápidamente a él y le suplicó que se detuviera, lloraba del miedo al ver el rostro morado de su amigo Sai. Él no hacía ni un pequeño interés en lo que ella decía. Las voces gritaban con tanta fuerza que lo llenaban de ira y odio, con sólo un objetivo en su mira: Sai. Las manos de Sai desesperadamente trataban de desamarrar las suyas que estaban en su cuello, lo rasguñaba pero ignoraba el dolor, sólo incrementó su fuerza para ya poder matarlo.

Sakura estaba tratando de mover a Sasuke, pero la fuerza que colocaba era casi imposible de suspender. Ella estaba desesperada, con los ojos bañados en lágrimas observando con miedo a Sai que la miraba a ella, en forma de súplica. No podía hacer nada, Sasuke no respondía a sus plegarias, seguía con esos ojos fríos y penetrantes, llenos de odio que no comprende. Gritaba con más fuerza, pidiéndole que se detuviera. Miró a su alrededor y encontró el arma de Sai encima de una mesita, la tomó y apuntó a la cabeza de Sasuke, pero no tan segura de lo que debería hacer.
Se movía, Sasuke giraba su cuerpo con una mirada que la petrificaba. El cuerpo de Sai cayó al suelo sin siquiera moverse ni un poco, estaba… ¿muerto? Lo que tenía enfrente de ella la llenaba de temor, sus piernas temblaban por lo mismo, y sus ojos llorosos le quitaban toda valentía que su imagen, al tener un arma, contradecía.

Las manos de Sasuke tomaron ambos brazos de ella, hizo un giro para que sus dos brazos sujetados por él quedaran en una posición que le producía dolor porque les estaba doblando los brazos. Incrementaba su fuerza y el dolor también, el arma cayó al suelo y Sasuke, rápidamente, la tomó y apuntó a Sakura, ésta cayó al suelo hincada, con sus ojos aterrados de lo que vivía y lágrimas recorriendo su rostro pálido del miedo. Suplicaba que dejara de hacer esto, le pedía que se calmara, que no hiciera tonterías.

—Yo —murmuró Sasuke— no sé lo que está sucediendo…

Lo que él veía era una Sakura riendo, con unos ojos seductores y una mirada ladina. ¿Se reía de él? Sai se levantaba de su lugar, quien creyó que había matado, con una sonrisa de lado en su pálido rostro se acercó cuidadosamente a donde estaba Sakura en el suelo, la tomó e la mano y ella se levantó, sin dejar de mirarlo. Todos relajados, sin importar que tuviera él un arma.

—Sasuke, por fin te das cuenta —dijo Sai—, ahora tienes que saberlo formalmente.

Las manos de Sakura se movían hacia al cuello de Sai, siempre sus ojos mirando los suyos, sonriendo con sorna. Sasuke se quedaba quieto, con los ojos abiertos y observando cada movimiento de Sakura, sin creerse aún lo que ellos hacían. Ella seguía moviendo sus brazos, acariciando la cabeza de Sai y acercando su cuerpo al de él. Ellos quedaron de frente, mirándose los ojos y los labios. Los celos se incrementaban en el ser de Sasuke. Sakura colocaba sus labios lentamente sobre los de Sai, ambos cerraron los ojos. A Sasuke le petrificó el corazón, para luego sentir una inmensa oleada de ira en su cuerpo, llena de rabia que lo hacía temblar. Poco a poco, ambos labios se movían con tanta pasión, manera lenta y acompasada.

—No es cierto —murmuró con tristeza Sasuke—, no puede ser, pero yo… Sakura.

—Lo siento, Sasuke —contestó, interrumpiendo el beso.

—¡No! —gritó con rabia.

Sin haberlo pensado, el arma que tenía apuntando a ambos disparó, jaló del gatillo y sólo vio cómo la bala atravesaba la espalda de su amada. La sangre que empezó a surgir y a manchar sus ropas blancas; y un Sai aún abrazándola con fuerza. Se quedó impactado, sin creerse lo que veía, ella caía al suelo llorando, mientras que Sai aun la abrazaba hasta quedar en el suelo.
Su cabeza, su corazón, su cuerpo, todo… parecía que todo había explotado y su vida se convirtió en un verdadero desastre.

—¡¿Qué has hecho, Sasuke?!

¿Era esta la realidad? Miró bajo suyo, Sakura no estaba con Sai, pero sí había disparado, la bala había atravesado su brazo y la sangre empezaba a chorrear. Se quedó ahí, quieto y mirando penetrantemente a Sakura, quien le decía muchas cosas sobre su persona. Miró hacia atrás, Sai seguía en el suelo. Ella lloraba, él tenía el arma en sus manos y la sangre manchaba su vestido blanco.

¿Qué estaba sucediendo? ¿Cuál es la realidad?

—¡Maldición, Sasuke!

¿Quién era la verdadera Sakura?


Notas de Kazu:

No me gustó este capítulo, pero aquí lo tienen, es un compromiso. Lamento la demora pero desde hace una semana ya entré a la escuela y no tengo, de verdad, casi nada de tiempo, pero intentaré avanzar rápidamente.

Espero que les haya gustado. ¿Dejarán comentarios a este pobre capítulo?

Hasta pronto.

— Kαzuyo Junjou —