Aclaraciones: Naruto® no me pertenece, es de única propiedad de Masashi Kishimoto. Perfectos® le pertenece a su respectivo autor: Kazuyo Junjou.

Notas: SasuSaku - AU - Siglo XIX - Semi-OoC - Romance - Angst - Hurt/Comfort - Drama

Notas Kazu: Gracias por sus comentarios y disfruten de este capítulo en especial.


Summary: Amigos perfectos, amantes perfectos, personas perfectas, cada quien tiene su definición de perfecto en cada persona. —Porque eres mi mujer perfecta. —¿Entonces por qué me engañas? ¿Por qué me traicionas? —Creo que yo no soy perfecto para ti, Sakura.

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Perfectos

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By: Kαzuyo Junjou

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pítulo VIII

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Alguien lloraba, primero pensó en un bebé, luego en un niño y al final en un anciano, pero su voz tan aguda y femenina, tan lastimosa no le recordaba a ninguno de esos tres. Pareció abrir los ojos sin necesariamente abrir los párpados, sintiendo su cuerpo calmado, porque aquella sensación de despego de la realidad había cesado, ahora sentía que tocaba tierra firme, que su corazón latía por lo que realmente estaba ocurriendo, y su mente se aclaraba ante sus dudas.

La mujer que tanto amó y pasó para conseguirla estaba tirada en el suelo, con lágrimas resbalando de sus orbes verdes. Levantó un pie y lo colocó nuevamente en el suelo, convirtiéndolo en un paso inseguro, y se acercó a ella, pero ésta, como acto de reflejo, se movió un poco hacia atrás y levantó su mano como un vano intento de detenerlo. Sai estaba pasmado ante la imagen, observaba a la pobre Sakura y varias veces al fuera de control Uchiha, quien volvió al mundo y sus ojos representaban un oscuro y profundo resentimiento, pero culpa en sus expresiones.

Sasuke se agachó hasta estar a la altura de Sakura, y ella cerraba los ojos ante cada punzada de dolor en su pecho. Ella murmuraba, rogaba por que se fuera de su vista, pero él levantó la mano para tocarla y acariciarla; ella sólo lloraba con más ímpetu, su voz se desgarraba, sus ojos verdes se llenaban de un profundo terror cuando Sasuke se acercaba, chillaba tanto que daba tanta lástima verla sufrir por algo así, y Sai reaccionó ante eso interviniendo entre Sasuke y Sakura. La cólera era visible en Sasuke cuando Sai hacía acciones semejantes a estas; susurró Sasuke que se alejara de ella, pero Sai negaba con la cabeza, determinado a defenderla de este nuevo demonio.

Mientras que Sasuke afirmaba, dentro de su retorcida mente que la culpa de aquella sangre derramada era por Sai, quien trataba de inculparlo a él, como si él, Sasuke, se atreviera a dañar a la mujer que ama, de hacerla llorar y hacerla sangrar por un arma mortal. Sasuke no tenía el arma, Sasuke no disparó, Sai lo hizo… ¡él lo hizo! Sin embargo, Sai, el victimario, y Sakura, la víctima, decían lo contrario: ¡Decían que era su culpa! Y la rabia se intensificaba cada vez más en su ser. Hasta que pudo sentir en su mano algo que había olvidado, que todavía no cree por completo, pero que la gente sigue insistiendo lo contrario; el arma, el arma que creyó que Sai usó estaba en sus manos. No sabía cómo sentirse. Si culpable por ser él en realidad el culpable, o furioso porque Sai colocó el arma en su mano cuando estaba ausente de psiquis. Todos conspiraban contra él, Sai hacía lo que sea para conseguir a su mujer y Sakura, su amada Sakura no se negaba ante los intentos de su ex amigo Sai, de ese maldito traidor. Al que tanto le confió por años, al que ahora le clavaba un cuchillo en la espalda, un desgraciado traidor.

—Le heriste, Sai, tú fuiste —dijo Sasuke con la voz un tanto elevada.

Ambos que estaban en el suelo, tratando de mejorar algo esa herida que atravesaba su costilla, se quedaron muy confundidos cuando lo escucharon. Sai se quedó tan insultado y temeroso por haber sido clasificado como el culpable, entonces le gritó, algo que no acostumbra, a su amigo diciendo que deje de jugar, que deje de comportarse como un maniático. Sakura sólo se enojaba más ante el cinismo de Sasuke, ante su poco importancia y culpa por haberla herido. No entendía el extraño comportamiento de Sasuke, su manera de verla y de interactuar con ella, como que aún la amaba, pero sus acciones decían lo contrario, lo que la partía en dos del dolor.

La sirena llenó a las calles inesperadamente, alarmando por completo a todos los que estaban en la habitación. Sasuke miró a Sai con ojos acusadores y temerosos, culpándolo por haber llamado a la policía, pero ninguno de los tres había llamado a la policía. Sai y Sakura tenían sus razones: no querían provocar a Sasuke, porque si alguno se hubiera atrevido a tocar algún teléfono aumentarían más la ira de este hombre, incumplir sus exigencias por temor a que él les dispare.
Tocaron la puerta, exigiendo que abrieran y decían que eran la policía. Los tres se miraron a los ojos, esperando a que alguien responda.

Era todo un conflicto. Así lo clasificaba Sasuke estos momentos. Estaba seguro que la confianza entre Sakura y Sai con él había roto cuando jaló del gatillo. Entonces, su única escapatoria estaba cerrada, ya no confiaba en ellos dos porque le dirán todo a la policía, aunque salto por la ventana no era una opción muy inteligente. Sus amigos lo traicionarían, le dirían a la policía todo lo que saben de él; y escuchar a su amada diciéndolo que es un asesino le partiría el corazón.

Era simple, pensó Sasuke. Si la salida está cerrada, pues hay que crearse una. Aunque sea un método primitivo, o muy de improviso y para nada racional, pero quién quiere vivir en la prisión que había convertido Sakura con su odio y rencor hacia su persona. Apretó el arma en su mano, respiró profundamente, levantó el arma cuidadosamente y… apuntó a su cabeza. Era la única forma. No quiere estar encerrado en el rincón del odio de Sakura, no quiere sentir sobre él el odio que lleva su amada hacia él. Él quiere que ella lo ame. La única manera de lograrlo, es poniendo a prueba a su mujer, amenazándola con acabar con su vida, que su amor ideal está a punto de quitarse la vida. Sakura sabrá que si deja de amarlo lo perderá.

—¡No, Sasuke!

Fue un grito demasiado desgarrador de Sakura, que conmovió su corazón, y una pequeña chispa de felicidad había prendido en su cuerpo. Él era importante aún para ella, ella temía por su muerte, porque sigue amándolo, aunque ella no lo crea. Su corazón latió con más rapidez. Sin embargo, aunque ella aún lo ame, nunca lo perdonará por haberle disparado, no es suficiente aquella forma estética de engañarlo, tratando de gritar para que se detenga, él quiere algo verdadero, algo puro que lo convenza, sin embargo, eso ya no era una posible realidad, Sasuke la hirió, lastimó su cuerpo y alma, su ética, todo, ya no confía en él, en la persona que amó. Necesita de su perdón para acceder a su corazón. Era la única manera: si él muere, ella se sentirá culpable, lo perdonará cuando vaya a visitarlo a la tumba y volverá a amarlo meramente. Era la única manera, corazón.

Hasta que sintió que algo caía sobre su espalda y lo tiró al suelo. Era un policía que se aventó sobre él para detenerlo. Le tomaba de su mano para poder detenerlo y evitar que se diera un disparo. Aún en el suelo, observó cómo otros hombres uniformados de paramédicos se acercaban a su Sakura y la llevaban en brazos; ella, con esos hermosos ojos llenos de amor y fusionada con la tristeza, formando algo tan sobrenatural y hermoso, lo miró directo a sus oscuros ojos. ¿Era una muestra de que realmente ella lo ama? ¿O sólo su miserable lástima? Aún así, bastaba esa última mirada, recordaría esos ojos por lo largo de su vida, tratando de descifrar los secretos de esa verde mirada que tanto lo intrigó todos estos años.

Despertaba poco a poco, el aroma a medicina le invadió por completo, encontrándose ella en una pulcra habitación blanca, en lo que rápido lo asoció en que estaba en un hospital, y a lado de ella, su amigo Sai sentado en la silla, sonriéndole con esa conocida sonrisa, y pudo sentir por pocos instantes un gran alivio.

—Hola, Sakura —murmuró feliz Sai.

—Hola —sonrió.

—Te recuperarás pronto, Sakura, no te preocupes —pronunció Sai calmándola por completo.

Su corazón sufrió una punzada ante el nerviosismo. Levantó la mirada frunciendo el ceño de la preocupación. Aunque no sea algo tan racional, aunque Sasuke le hizo tantos sufrimientos, ella sigue preocupándose por él, por su bienestar. Los conflictos dentro de ella se incrementaban, con la misma cuestión de amarlo o no. Pero su corazón seguía latiendo frenéticamente cuando pronunciaban su nombre, suspiraba cuando nota que él la observa, y a sus besos tan sensuales se estremece. Era amor. Sin embargo, el dolor en su costilla, el resentimiento dentro de su corazón, las palabras que pronunciaba: "¿Por qué lo hiciste?" Y la única hipótesis que aparecía que llenaba los huecos; ¿él la odia?

—¿Y Sasuke? —murmuró con la voz temblorosa.

Sai detectó aquella pesada tristeza en su rostro, que sintió pena por ella, porque Sasuke está demasiado mal, no tiene heridas, no tiene nada que lo mate, es sólo que su mente estaba hecha un desastre.

—Sasuke está en un manicomio —confesó, con todo el peso del mundo.

Se sorprendió, demasiado, ya sabía que algo mal le pasaba a Sasuke, pero… no tan grave como para encerrarlo con un animal. Con su puño apretó las sábanas, y maldijo. Todo lo que ocurrió, todo por lo que tuvo que pasar y aún siente que lo ama. Sin embargo, estaba mal de la cabeza, su comportamiento extraño y excéntrico preocupaba a todos, por aquella obsesión y extraña demencia.

—¿Qué tiene Sasuke?

Sai suspiró pesadamente.

—Me explicó el doctor Seward*, que cuando trató a Sasuke, clasificó su enfermedad como esquizofrenia paranoide. La cual trata de sus alucinaciones o hasta puede escuchar "voces" dentro de su cabeza; llega a sentir gran nivel de celos y a tener la necesidad de un objetivo en la vida. Aclara el doctor que Sasuke está cerca de la última etapa, donde su lenguaje y pensamientos se hacen pobres y poco apetito a la actividad. También esta enfermedad se caracteriza porque el enfermo siente que todo está contra él, como lo vimos hace poco —Sakura asintió y Sai prosiguió—. Dice que no hay cura y, para un enfermo que sufre las primeras dos etapas es tratable, pero dice el doctor que su esquizofrenia es elevada y requiere de un largo y arduo tratamiento. Sólo hay que esperar.

—Está bien —finalizó Sakura.

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Podría decirse que escuchaba esas voces como sus únicas amigas, y aquí encerrado, alrededor de estas paredes oscuras y el pequeño espacio, puede analizar y pensar con más detenimiento. Sobre su pequeña e incómoda cama, escuchando esas voces tan consoladoras. Sólo escuchaba que querían libertad, que es por el bien de su amada, ¡libéranos! Sin embargo, se detenía a cada instante que lo intentaba. No podía suicidarse aún, quería pensar e imaginar unas cuantas cosas más.

Las voces trataban de calmarlo, decían que es hora de acabar con esto y que no se preocupe por su amada, ella estaba frente a él, sentada sobre la única silla que hay en esta habitación, usando una escasa ropa interior blanca y su cabello rosado suelto mecido por el viento. Sasuke dijo un sí determinante, las voces rieron con sorna. Sasuke sólo pedía un momento a solas con ella, sentirla de nuevo y besar aquellos labios rosados tan tentadores. Al fin y al cabo, ella lo amaba, eso lo sabía su corazón. Pasará una noche con ella y calmará sus instintos y dormirá a su lado todo lo que falta de la vida.

Sus besos eran dulces y sus caricias embriagadoras, su piel sedosa y su sonrisa tímida y encantadora. Sus gemidos que llenaban su cabeza y vibraban sus orejas ante ese glorioso canto. Era la mejor noche que nunca más había sentido desde hace mucho tiempo. Recordar su calor era algo demencial para su cabeza, sentir sus espasmos lo llenaban de un orgullo. Estaba feliz durmiendo nuevamente a lado de ella.

Las voces reían, hablaban y murmuraban cosas a la vez. Disfrutaban de esto y de lo que iba a suceder. Su tranquilidad se acercaba, la paz rozaba su piel y se deslizaba con precisión, el dolor escaso e instantáneo fue lo que pagó para descansar, sus ojos sólo recordarán su rostro sonriéndole y aceptando su amor, y ante el líquido cálido carmesí que caía de él, juraba que escribían el nombre de su amada. Era una linda y fría noche de enero, cuando al fin pudo decir que se casó con la mujer que más amó.

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Fιn


Notas de Kazu: Sí, al fin terminé otra historia. Al fin acabé y necesitaba terminar esta historia pronto para seguir con las nuevas generaciones de Fictions.

*Seward: Es más bien como una curiosidad del capítulo. Seward es un personaje y es el director del manicomio de la novela de Drácula, de Bram Stoker; es mi personaje favorito.

Sé y vuelvo a remarcar el error que hice por no ordenar los pasos de 'Perfectos', como son los conflictos, comportamientos y demás, sé que el cambio de género de un romance dramático a un romance angst fue muy brusco; pero creo que a 'Perfectos' y al Sasuke que se estaba convirtiendo en mi historia necesitaba algún conflicto mental, no lo quería hacer tan elevado pero las acciones hablan. Aún así, aclaro que me gusta mucho más el nuevo cambio de romance angst, porque siempre me ha atraído las historias de estos conflictos internos de los personajes y hacer una historia de lo mismo es una fantasía hecha realidad, una fantasía morbosamente buena.
Algo tengo claro y es que, cuando me den ganas, editaré toda la historia para que no se sienta ese género de romance dramático y que haga parecer que siempre fue un romance angst, pero eso será en un futuro lejano, pero cierto.

Gracias a todos por sus comentarios, a los que me siguieron a lo largo de la historia y a aquellos que me agregaron a favoritos. Ah, otra cosa antes de irme: habrá epílogo, así que espérenlo pronto porque aún hay mucho que aclarar. Sólo digamos que lo que se acabó fue... Sasuke.

Gracias nuevamente y nos vemos pronto.

— Kαzuyo Junjou —