6.-Silencio.

Observa cuidadosamente la encantadora expresión en su rostro y la sedosa cabellera rubia que emana un delicioso aroma dulzón herbal. Deidara duerme placidamente a la sombra de un cerezo y la imagen más que tentadora, resulta peligrosa. A cada segundo trascurrido las ganas de acariciarlo y llenarlo de sabrosos besos crecen. Sus labios se miran tan suaves, incluso parecen contar con un ligero matiz rosa gracias a la luz que se filtra por entre los pétalos del cerezo en flor.

Suspira frustrado, tomando asiento en el verde pasto. Si al menos Deidara no odiase tanto el sharingan o si él no fuera un Uchiha, las cosas podrían salir no tan mal. Pero sabe bien que no vale la pena intentar algo que no será, y suelta una risita amarga. Pocas cosas son las que ha añorado en la vida y la que más le apasiona está tan lejos de su alcance e irónicamente tan cerca, que basta estirar el brazo para tocarlo.

En silencio, a manera de consuelo, lo mira dormir y sueña despierto junto a él…

… como es costumbre ya.