7.-Decisión.

Se prometió no perder jamás en aquel juego cruel y masoquista. Y qué mejor forma de hacerlo que no jugarlo.

"El que no intenta no fracasa" un excelente dicho, que lamentablemente no llegó a cumplir. Porque contra todo pronóstico: cayó.

A unos metros de él se encuentra la persona que lo ha hecho actuar de la forma más estúpida, aún peor de la que planeó en un principio para salvaguardar su identidad, y siente con claridad como las tan infames mariposas hacen su aparición. De alguna forma Deidara lo ha enredado en ese jodido juego sin saber que lo ha hecho. En dónde él es el gato a la espera del escurridizo ratón.

Mira con extremo detalle como el rubio acomoda su cabellera dentro del uniforme con tanta sensualidad, que casi jura que lo hace a propósito. Muerde su lengua evitando decir algún comentario lascivo. Como le gustaría al menos besar ese frente o siquiera acariciar sus mejillas.

Suspira.

Bien, si ya está dentro ¿qué más puede hacer? Así tenga que mover cielo, mar y tierra:

Él no va a perder.