9.-Inversa.

—¿Q-qué, uhn?

Abre los ojos de par en par. ¿Escuchó bien? Ese hombre ha dicho… ha dicho… ¿cita?

—Conozco un lugar cerca de aquí. ¿Qué opinas—enfoca su vista en el gafete del rubio—... Deidara?

Sino fuera porque Sasori lo mira desde la barra le hubiera arrojado el café justo en la cara. Es increíble, ¡increíble! Es la primera vez que lo confunden con una chica. ¿Acaso está ciego o sólo es muy imbécil? Siente su ojo derecho temblar y tuerce la boca indignado antes de responderle, colocando de mala gana la taza sobre la mesa.

—…Soy un chico, uhn.

Piensa que tal vez eso deba ser suficiente para que el tipo huya despavorido o al menos se ahogue en el café. Sin embargo…

—Mmm…

¿Mmm?

¿Qué clase de reacción es esa? ¿Ni medio intento por…? Un momento. Deidara lo mira alarmado y milésimas de segundo después el rubor azota con violencia su desprevenido rostro… ¡¿Lo está… lo está considerando?!

—¿Qué si te digo que ya sabía?—sonríe— Y bien… ¿saldrás conmigo?

—¡N-no, uhn!

—¿Por qué no? Nos vemos bien juntos.

—¡¿Qué?! ¡No soy…! ¡Tiene un problema, uhn!

Oh, bien, él tampoco lo es. Eso es bueno. Su conejito no tiene esa clase de experiencia. ¡Perfecto!

Con una fresca sonrisa en los labios se dispone a continuar la nada sutil conquista, no importándole que un par de colegialas los miren mientras chillan emocionadas. Se le ha antojado un café con rubio incluido y no piensa irse sin ambas cosas.

—Me llamo Madara—responde—. Entonces, ¿a qué hora dijiste que termina tu turno?

No entiende bien, pero ese imbécil está logrando lo que ninguna chica. Su rostro se siente tan caliente que comienza a arder. Eso sin contar cuan acelerado está su pulso y la jodida sensación cosquillosa en su estómago. No quiere admitirlo, pero la oscura mirada que con el destello anaranjado de la luz, adquiere un tenue color rojizo, hace poner a temblar su interior. ¡Y demonios! ¡Es un hombre!

—¡¿Eh?!¡No es no, uhn!

¿No?... plan B.

—Oh~, ya veo—pronuncia con fingida tristeza—. Tienes… tienes miedo de que pueda hacerte 'algo'.

—¿Qué? ¡Claro que no, uhn!

—Comprendo bien.

—¡Yo no…!

—No tienes por qué mentir, entiendo. No quise asustarte—Deidara se tensa. Está cayendo en el juego—. ¿Podrías traerme la cuenta?

—¡No estoy asustado!, uhn.—replica aun más indignado que al principio—¡¿Quiere que lo golpee, cierto?!

Ignorará lo segundo. Seguro que se molesta más.

—Sí lo estás, ahora por favor tráeme la cuenta.

—¡Por supuesto que no idiota, uhn!

Oh, ¿se fue la cortesía tan pronto? Reprime la perversa risa que intenta escapar. Sólo un poco más y seguro cae.

—Lo estás.

—¡No!

—Sí lo estás.

—¡Escuche, no me va a…!

—Estás asustado.

—¡¿Ah, si?!

—Sí.

¡Rawrr! ¡Al diablo con eso! ¡Esto es cuestión de orgullo!

—¡Bien! ¡A las tres entonces! ¡Mejor que el sitio sea bueno, uhn!

Madara sonríe de medio lado.

—Lo será.

Oh, psicología inversa.

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Nota: Ah! Este necesitaba una nota. Una nota! Casi muero de estrés haciendo este jodido drabble. Después de, sabe dios cuantas veces, logré hacer que no quedara tan cutre. Y sí, creo q me gusta como quedó… aunque puede que luego cambie de parecer.