10.-Dulce.

—Quiero hacerte el amor.

Dice tan sincero y natural que al instante termina sonrojándose. Entonces él se ríe y repite la frase cuantas veces sean necesarias. No importa si lo dice fuerte, si lo grita o bien lo susurre en su oído, el efecto es el mismo: se ruboriza hasta las orejas y Madara se ríe a carcajadas en su cara.

Entonces, luego, la segunda fase inicia: el Uchiha lo mira divertido antes de abalanzarse por sus labios y, sin pena, escudriñar cada centímetro de su anatomía. Toca con hábil maestría, estimulando cada parte de su sensible cuerpo, al punto de enloquecer sus sentidos. Deidara gime y se retuerce bajo las blancas sábanas.

La dulce sensación que se expande por su cuerpo al llegar juntos al clímax, hormiguea incluso dentro de su cabeza y la noción del tiempo se pierde en algún rincón ajeno a ellos.