11.-Prioridad.
Cuando llegó a la puerta del pequeño y humilde apartamento, se hizo prometer no hacer nada más que sólo ir a cenar. Tenía trabajo en casa y estaba seguro que Deidara se encontraba en semana de exámenes. Así que se limitaría al protocolo de esa noche:
"No insinuaciones, no cambios de ruta, no besos, no caricias y sobre todo, no…"
"Sobre todo no…"
Hmm, ¿cuál era el último punto?
—¡Ahh! ¡Madara~!—la almohada cayó al piso—¡Uhg! Eso n-no… ¡ahh!
… Ehrr…
Es difícil recordar cuando tiene al rubio gritando en su oído. Aunque tiene la ligera impresión de haber incumplido con algo.
