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Al día siguiente, Rin se levantó bien temprano y fue a la habitación de Aiko, sentándose junto a su cama, acarició sus mejillas.

-Cumpleaños felíz, te deseamos a tí... felíz cumpleaños Aiko...

-Mami!

-Felíz cumpleaños, mi amor!

Aiko la abrazó con fuerza. Rin la llenó de besos.

-Ya tengo 7, mami, ya soy una niña grande?

-Hmm.... aún eres mi bebé... pero ya irás creciendo... mira... espero que te guste...

-Mami...

Aiko tomó la cajita que Rin le ofrecía, al abrirlo, se estremeció, era una gargantilla con dos muñequitas tomadas de la mano en el dije.

-Una eres tú, y la otra soy yo... para que recuerdes que no importa dónde, no importa qué, siempre estaremos juntas...

-Mami...

Aiko sonrió y se la dejó poner, Rin sonrió y la besó en la frente.

-Luces preciosa...

-Arigatou, mami... es mi primer regalo de niña grande...

-Pero aún hay más...

-Hountou?

-Claro que sí, mi amor... pero ven a mi cuarto...

En la habitación de Rin, había media juguetería, entre muñecas y artículos para las mismas. Rin sonrió al verla tan feliz. La pequeña dejó todo a un lado y la abrazó con fuerza.

-Gracias, mami!!!

-Un placer, mi amor...

Después del desayuno y de bañarse, Rin se sentó en la cama y llamó a Aiko, la sentó en sus piernas.

-Aiko... porqué no quieres una fiesta de cumpleaños?

Aiko bajó la mirada.

-Déjame decir la verdad, mami...

-No, Aiko... no debes decir más de lo que te dije...

-Demo... yo no quiero fiesta porque las mamás de mis amiguitos dicen cosas malas de tí... yo las oigo cuando se juntan en el colegio...

Rin suspiró.

-Aiko, mi amor... lo que pasó es muy difícil... y no podemos estar justificándonos frente a todos, el que quiera creer, que crea... cuando seas más grande, verás, que mucha gente prefiere creer la mentira...

-Pero es que dicen mentiras, como que Juno era bueno y que tú le hiciste daño...

-Aiko...

Rin buscó una moneda.

-Juno era como esta moneda... tiene dos caras... y si la mantenemos en la misma posición siempre, tú sólo verás una cara y yo la otra, verdad?

-Hai...

-Entonces, para la gente, Juno era muy bueno... pero tú y yo conocimos su lado malo y esa era su verdadera cara, la que nosotras conocimos... pero como te dije, la gente sólo cree lo que quiere creer...

Rin la besó con ternura y la hizo olvidarse de aquello, emprendieron camino hacia la mansión, donde las esperaban.


Al llegar a la mansión, Aiko corrió buscando a Inutaisho mientras Rin pagaba el taxi, al ver el patio decorado con globos y que todos saltaran gritando sorpresa, la asustó y se devolvió para abrazarse a Rin.

-Mami!!!

-Ya, cariño... mira! Tu abuelito te hizo una fiesta sorpresa!

-Demo...

Sesshoumaru se acercó con los brazos abiertos.

-Feliz cumpleaños princesita!!!

-Sesshoumaru...

Aiko lo abrazó con fuerza, Sesshoumaru la besó en la mejilla.

-Te importaría?

Inutaisho esperaba para saludar a la pequeña, después de los abrazos y felicitaciones, le entregaron los regalos. Rin estaba impresionada con la cantidad de regalos que había.

-Pero es que se volvieron locos?!

-Sólo son tonterías...

-Mami!!! Mira!!! Sesshoumaru me regaló un PSP!!!

-Tonterías?

-Bueno... busqué un regalo que le gustara a cualquier niño... los juegos son educativos...

-Kami... gracias...

-Ya, no fue tan difícil, verdad?

Rin entrecerró los ojos.

-Para el récord... no todos los hombres somos escorias como él... deberías tenerlo presente...

-Sí, sí... seguro...

Durante todo el día, la pequeña se divertía un mundo. Después de almorzar, se acomodaron para hablar calmadamente, Rin vio a Aiko sentarse en las piernas de Sesshoumaru y él le enseñaba los juegos del PSP.

-Y qué te regaló tu mami?

-Una cadena...

Aiko le mostró la cadena y le habló de los demás regalos.

-No es tan malo como parece, verdad?

-Ah?

-Sesshoumaru... de verdad se lleva bien con Aiko...

-Sí... pero me preocupa...

-Cómo? Porqué?

-Sesshoumaru no es el estandarte de la estabilidad y es precisamente lo que quiero darle a mi hija... que se sienta segura de las cosas que la rodean...

-Rin, eso es bueno, pero no puedes protegerla por siempre...

-No es eso tío... pero quiero que disfrute lo que queda de su niñez como una niña... ya después el mundo se vuelve despiadado y cruel y no se puede volver atrás...

-Rin... no te veas en tu hija... las situaciones son muy diferentes...

Rin bajó la mirada.

-Aún así...

Inutaisho suspiró.

-Dale una oportunidad, princesa...

-Si dejara su arrogancia a un lado...

-Creo que lo haría si tú bajaras la guardia un poco...

Rin desvió la mirada, Inutaisho la hizo verlo.

-Debes perder el miedo a enamorarte otra vez, princesa...

-No quiero hacerlo!

-No quieres perder el miedo?

-No quiero enamorarme otra vez!

-Pero princesa, si el amor es lo más hermoso...

-Te vuelve ciega, estúpida e ingenua...

-Pero princesa, no puedes vivir asin amor!

-Tengo amor... tengo el amor de mi madre, y el de mi hija...

Inutaisho suspiró.

-No te encierres en tu soledad, Rin... es el mejor consejo que te puedo dar...

Rin desvió la mirada. Se pasarían el fin de semana en la mansión, después de cenar, Rin llevó a la pequeña a dormir.

-Demo... no tengo sueño...

Aiko bostezó y se recostó de su pecho.

-Ves que sí? Descansa, mi amor...

Sesshoumaru la vio acomodar a la pequeña y besarla de buenas noches.

-Te quiero, mama...

-Te amo, cariño... dulces sueños...

La pequeña se quedó dormida, al salir de la habitación, Rin salió a caminar al jardín.

-Propongo una tregua...

Rin se dio vuelta.

-No sé porqué me odias, pero...

-Yo no te odio...

-Sólo no me soportas, verdad?

-Qué quieres?

-Que me cedas una noche nada más... quiero que cambies de parecer en cuanto a mí...

-Si lo que buscas es una más a tus pies, te equivocaste de mujer...

-Hey... sólo quiero que seamos amigos...

Sesshoumaru la vio bajar la guardia.

-Te puedo invitar una copa de vino?

Rin asintió, la guió a una parte alejada de la casa, donde disfrutaron del vino, quesos y pudieron hablar con calma. Sin embargo, aquella espinita persistía, Rin no lo veía como hombre. Se propuso lograrlo a como dé lugar y probar que hasta la más negada se podía enamorar.


Al principio Inutaisho veía feliz los esfuerzos de su hijo por romper la fría coraza que la rodeaba, pero al enterarse que salía con otras mujeres, cambió de parecer y lo mandó a buscar.

-...Él no se encuentra en la empresa, señor...

-Pues cuando llegue, le dices que venga a mi oficina, por favor...

-Sí, señor...

Sesshoumaru no volvió a la oficina.


Rin preparaba la mesa cuando tocaron a la puerta.

-Sesshoumaru...

-Hola, preciosa...

-Sesshoumaru!!!

-Princesa!!!

Sesshoumaru la abrazó dejando ver el ramo de flores que llevaba escondido.

-Y esas flores?

-Son para tu mami...

La pequeña vio feliz a su madre, que aceptaba las flores sonrojada.

-Vine a invitarlas a cenar, pero parece que llegué un poco tarde...

-Puedes cenar con nosotras... verdad mami?

-No es nada del otro mundo... pero si quieres, puedes quedarte...

Sesshoumaru sonrió. Rin había preparado pasta y bistec.

-Hm! Por el aroma puedo decir que es una delicia!

-Mi mami cocina como los chefs!

-Y te creo, princesa...

Después de la cena, Sesshoumaru intentaba acercarse a Rin, pero Aiko llamaba siemepre su atención. Rin sonrió para sus adentros, el ambiente estaba tenso. Sesshoumaru se notaba un tanto nervioso y su pequeña lo seguía interrumpiendo.

-Aiko, cariño... ya basta de juegos, es hora de dormir...

-Demo, mama...

-Vamos, ve a prepararte, ya voy...

La pequeña se despidió de Sesshoumaru con un beso y un abrazo y se marchó. Rin le sonrió y fue tras ella. Luego de acomodarla en su cama, volvió a la sala. Sesshoumaru se servía más vino.

-Qué tal?

-Excelente cosecha... tienes un magnífico gusto para los vinos...

Rin rió y se sentó a su lado.

-Aiko...

-Ya sabes lo que pienso... ahora más importante... es qué piensas tú de mí?

Rin desvió la mirada, tomándola por la barbilla, la hizo verlo a los ojos.

-Quiero que seas sincera, Rin...

-Me equivoqué...

-Ves? No fue tan difícil...

Rin lo vio desconfiada. Sesshoumaru suspiró.

-Esa mirada otra vez... realmente tengo muchos puntos contigo...

-No es eso...

-No? Entonces qué es? Dime de una vez si tengo esperanzas de tener algo contigo?

-Ah?

-Eres una mujer hermosa, Rin... y lo desperdicias todo encerrándote en tu soledad...

-Sesshoumaru...

-Déjame probarte que no soy como los demás...

-Sesshoumaru, he ido por este camino antes...

-Quizás... pero no conmigo...

Sesshoumaru acarició su rostro apartando un mechón de pelo y acomodándolo detrás de su oreja, siguió la línea de su mentón y con el pulgar acarició sus labios.

-Estoy seguro de que tus besos son un manjar y tu piel debe ser deliciosa... posees un cuerpo que haría a cualquier santo pecar...

-Yo...

-Quiero llevarte a un lugar lejos, donde nada ni nadie nos interrumpa y no temas gritar a todo pulmón mientras te hago el amor, para que cuando llegues, me claves tus uñas en la espalda y te derrames sobre mí...

Rin apenas separó los labios y sintió los de Sesshoumaru sobre los suyos. Tumbados al piso, no tenía escape ni descanso, prisionera de sus fuertes brazos que la rodeaban y le brindaban calor, sentía su lengua traviesa dentro de su boca jugando a torturarla, acariciándola en cada rincón. Sus manos aventureras recorriendo sus curvas y acariciando su pecho sin descubrir. No sabía si era el pantalón o él que ejercía presión en su cadera.

Con la visión borrosa por el placer sólo sentía sus besos en su cuello, mordiscos y caricias con la lengua.

-Mami...

-Aiko!!!

Se separaron de inmediato. La pequeña se acercó a su madre estrujándose los ojitos.

-Qué pasa, mi amor?

-Quiero agua... mami, Sesshoumaru y tu son novios?

-Ejem! Er-

-Ven...

Rin le dio un vaso con agua y la mandó a su cama. Una vez sólos, Sesshoumaru se puso de pie.

-Será mejor que me vaya...

-Sesshoumaru...

-Espero verte mañana?

Rin asintió. Sesshoumaru sonrió y luego de robarle un beso, se marchó.


Inutaisho fue a buscar a su hijo.

-Papá! Qué bueno verte...

-No me vengas con condescendencias, imbécil!

-Papá...

-Dime si acaso te crees que todo es un juego para tí... no me contestes, ya sé lo que dirás...

-Bueno...

-Qué crees que haces buscando a Rin si no vas a ir en serio con ella...

-Papá, mis asuntos personales son precisamente...

Inutaisho lo agarró por el cuello.

-Será mejor que suspendas el jueguito o te mando a conocer a tu madre!

-Yo soy un hombre soltero, tengo derecho a salir con alguien...

-No cuando se trata de Rin!

-En ningún momento he dicho que voy en serio con ella...

-"Dime si aún tengo esperanzas de tener algo contigo". No fueron esas tus palabras?

-Rin!

-Kami, no lo puedo creer... no, espera... sí puedo... porque lo supe desde el principio... sabía bien que te encapricharías y que insistirías hasta ganar... y yo como una estúpida pensé que de verdad eras diferente y caí en tu jueguito...

-Rin, no, yo...

Sesshoumaru se le acercó, Rin le dio una cachetada con tanta fuerza que el golpe seco resonó en todo el lugar.

-Sabes qué? Lo que más me duele es que desde un principio tuve la razón... después de todo, no me decepcionaste...

Rin lo agarró por el cuello de la camisa, con la mandíbula tan apretada que se escuchaba el crujir de sus dientes, con los ojos vueltos dos calderos y la rabia bullendo en su interior le dio un ultimátum.

-Aléjate de mí y de mi hija...

-Aiko...

-Si quieres seguir con vida, aléjate de ella...

Rin lo soltó y salió de la oficina, sin decir una palabra, recogió todas sus cosas y se marchó. Inutaisho fue a su oficina.

-Inutaisho-sama...

-Chiki, y Rin?

-Se marchó, iba furiosa, renunció?

-Kami me libre! No te preocupes, quizás se tome unos días libre...

Inutaisho fue al apartamento de Rin, al abrirle, desvió la mirada.

-Lamento mucho que haya presenciado eso, tío...

-Se lo merecía... no me irás a dejar, princesa?

Rin sonrió.

-Si no tengo que verlo...

-Me encargaré de ello...

Rin suspiró.

-Soy una idiota...

-Lo siento, Rin... de verdad lo siento...

-Tú no tienes la culpa de que sea un tarado... al menos que lo dejaras caer de niño...

Inutaisho rió.

-No que yo recuerde...

Rin bajó la mirada.

-Yo pensé... que siendo tu hijo... si me dejaba llevar... sólo un poco... iba a ser diferente... iba a ser feliz...

-Princesa...

-Ya ves... probé que tenía razón... es mejor estar sola...


Aiko comenzó a extrañar a Sesshoumaru y le preguntó a su madre por él.

-Mami... dónde está Sesshoumaru?

-Aiko...

-No se hicieron novios? Por qué se estaban besando si no son novios?

-Aiko... no, no somos novios...

-Demo...

-Aiko, Sesshoumaru no va a volver...

-Por qué mama? Es mi amigo!

-Lo siento, mi amor... pero Sesshoumaru me mintió... nos mintió...

-Mami...

-Eres muy pequeña para comprender...

La pequeña sólo bajó la mirada y se alejó, Rin cerró las manos en puños, viendo impotente a su hija llorar la falta de su amigo.


Sesshoumaru ya se había mudado, un cómodo apartamento con los lujos a los que estaba acostumbrado. Llegó al finalizar una cita, dejó el saco sobre un sillón y soltándose el nudo de la corbata se tiró sobre la cama. Al cerrar los ojos, frente a él se materializó la imagen de Rin, sonriéndole y feliz y luego aquella mirada de tristeza.

-Rin...

Dándose la vuelta hastiado, se tapó la cara con la almohada. Se pasó toda la noche teniendo pesadillas acerca de Rin siendo golpeada y él era su verdugo.

A la mañana siguiente, no tardó en llegar a la empresa y fue de inmediato a la oficina de Rin, la esperó por horas y al ver que no llegaba, fue a la oficina de su padre.

-Dónde está Rin?

-Lejos de tí...

-Papá... onegai... tengo que hablar con ella...

-No te le acerques si no me quieres conocer.

-Papá... es en serio... tengo que hablar con ella...

Inutaisho vio la preocupación marcada en el rostro de su hijo.

-Como la lastimes otra vez yo personalmente te mato...

-Onegai...

-Se quedó en casa... Aiko está enferma...

Sesshoumaru salió de allí como alma que se llevaba el diablo. Rin abrió ante el insistente golpeteo en la puerta. Al ver a Sesshoumaru con un ramo de flores, la sangre le buyó de la rabia y antes de dejarlo hablar, le arrebató las flores y le dio en la cabeza con ellas mismas.

-Lárgate de aquí!

-Rin, onegai... necesito hablar contigo...

-Yo no tengo nada que hablar contigo, lárgate de mi casa!

-Rin, por favor, es urgente!

-No me interesa! Largo!

-Rin... te lo suplico, escúchame...

Rin viró los ojos y respirando profundamente, cedió a escucharlo. Aiko salió de su habitación.

-Mama... Sesshoumaru!

-Princesita...

Sesshoumaru la abrazó con fuerza, la pequeña ardía en fiebre y tenía la carita roja.

-Kami, princesita, estás tan caliente!

-Estoy enferma...

-Lo sé, cariño... te había traído unas flores de las que te gustan... pero tuvieron un accidente...

Aiko le quitó unos pétalos de la cabeza. Rin desvió la mirada sonrojada.

-Gomen...

-Mama...

Sesshoumaru cargó a la pequeña y la llevó a su cama, la besó con ternura.

-Descansa, princesita...

-Sesshoumaru... puedes traerme helado?

-Aiko...

-No importa... claro que sí, princesa... más tarde... primero tengo que hablar con tu mami...

Salieron de la habitación. Rin lo invitó a sentarse en la terraza.

-Quieres algo de tomar?

-No... estoy bien...

Sesshoumaru se tomó su tiempo. Rin se lo dio y esperó con calma.

-Yo... Kami, Rin, realmente lo siento... yo me lo tomé a capricho... me molestaba que no me vieras como hombre...

-Sesshoumaru...

-Ya has sufrido bastante y... no necesitas otro imbécil como yo... lamentablemente me di cuenta muy tarde... muy tarde... de que en realidad te quiero... yo quería ser quien sane tus heridas... quería ser en quien confiaras... y lo que dije en la oficina de mi papá fue pura altanería... bien merecida tenía la cachetada... pero el dolor persiste... no quiero volver a verte sufrir como ese día... perdóname, por favor...

-Sesshoumaru...

-No tienes que decir nada...

Sesshoumaru se puso de pie y la besó en la mejilla.

-Gracias por escucharme...

-Sesshoumaru...

Sesshoumaru se marchó prometiendo volver con el helado de la pequeña. Al salir, sintió algo en su rostro, se pasó las manos y removió las molestas lágrimas.

-Soy un idiota...

Todo aquello sin sospechar que Rin aún lo podía ver.


Rin entró en la habitación de la pequeña. Descansaba abrazada a una muñeca que Sesshoumaru le regaló.

-Mama...

-Sesshoumaru fue a buscarte tu helado...

-Mama... Lo que Sesshoumaru te hizo... es muy malo?

-Aiko...

-Te lastimó como lo hacía Juno?

-Mi amor...

Rin se sentó a su lado y acarició sus mejillas.

-No cariño... no fue así...

-No puedes perdonarlo? Mami, Sesshoumaru es bueno...

-Cariño...

-Onegai...

Rin suspiró. Hubo un largo momento de silencio en que Rin sólo cerró los ojos abrazando a su pequeña.

-Yo quería que fuera mi papá...

-Aiko...

La pequeña la abrazó con fuerza al verla con lágrimas en los ojos.

-Si no me tuvieras, serías feliz...

-Jamás digas una cosa así!!!

-Mami...

-Nunca vuelvas a repetirlo, me escuchas?! Nunca!!!

Rin la abrazó con fuerza.

-Nunca vuelvas a decirlo... eres lo más hermoso que Kami me ha regalado... me pueden faltar muchas cosas, pero yo le pido a Kami todos los días que no me falte mi chiquita... te amo, cariño...

-Te amo, mami...

Sesshoumaru se devolvió hasta la puerta y anunció que estaba abierta. Rin salió a recibirlo.

-Kami, Rin... estás bien?

-Sí... sí... estoy bien...

Sesshoumaru acarició sus mejillas mojadas, la vio cerrar los ojos e inclinar la cabeza hacia la mano.

-No estás bien...

-Sesshoumaru...

Sesshoumaru vio el tarro de helado en su mano, Rin se fue a la cocina a buscar en qué servirlo. Luego de compartir un rato con la pequeña, se quedó dormida producto de su malestar. Rin lo vio besarla con una increíble ternura en la sien antes de salir de la habitación. Tomó las copas y las llevó a la cocina.

-Perdóname por entrometerme en tu casa, pero es que...

-De verdad la amas...

Sesshoumaru levantó la mirada.

-Rin... te juro que no es...

-Lo sé... tú de verdad amas a mi hija...

-Es una niña maravillosa que me robó el corazón desde el primer minuto... y tú también...

-Sesshoumaru...

-Onegai, Rin... no me prohíbas verla...

Rin desvió la mirada. No tenía el corazón para hacerlo. Apenas lo vio y a pesar de estar enferma, su carita se iluminó.

-Por favor... sé que soy un idiota de primera... pero onegai, Rin... no quiero que ella también sufra por mi estupidez...

-Tú y yo no somos nada...

-Ya sé que eché eso a perder... pero...

-Por Kami, Sesshoumaru, cuántas te crees que te voy a aguantar? Cuántas mentiras? Contigo no se sabe dónde comienza la verdad y dónde termina la mentira...

-Rin, vine para ser honesto contigo... de verdad lamento lo que hice... yo...

-Cómo puedo volver a confiar en tí?

-El amor no tiene garantías...

-Pero vale tan poco cuando hay mentiras de por medio...

-Déjame remedirme...

-Ya no... jamás volveré a caer en ese truco...

-Prefieres estar sola a perdonarme?

-Prefiero estar sola a volver a vivir el infierno que viví...

Sesshoumaru se quedó en silencio, sólo asintió.

-Jugando con fuego me quemé...

Rin recordó la mirada llena de dolor de hacía unas horas, su arrepentimiento era sincero y ella lo sabía, pero tenía miedo a volver a equivocarse. Su corazón gritaba una cosa y su mente otra. En medio de aquella confusión, lo vio alejarse.

-Será mejor que me marche...

-Sesshoumaru!

Al darse la vuelta, Rin lo besó apasionadamente. Su primera reacción fue de sorpresa y luego la rodeó con sus brazos, ella lo haló hacia ella, profundizando el beso.

-Rin!

-Júrame que estás hablando en serio...

-Yo no juro... te lo puedo prometer...

-Entonces...

-Te lo prometo, Rin...

-Sesshoumaru...

Sesshoumaru acarició sus mejillas mojadas y las besó probando sus lágrimas.

-No llores, onegai...

-Sesshoumaru...

-Te quiero, Rin... déjame demostrártelo...

Rin sólo asintió, Sesshoumaru la abrazó con fuerza antes de unirse en un apasionado beso.


N/A: Hola!!! Espero que estén bien y que les guste este cap, como ya ven, las cosas van mejorando. Espero ver sus reviews. Gracias en especial a Z y su D1 que siempre me ayuda y a Esme, que te mejores pronto.

Besos

Mizuho