Hola! Gracias por sus reviews! n//n Me dan ganas de seguir escribiendo. He leído el 484…O//O Pero mi maldito Internet iba tan lento que tardaba como veinte minutos en cargar cada PAGINA…así que fue una completa peli de suspenso…Pero me sorprendi de que, ¡no me sentí TAN frustrada! Es decir, me esperaba algo así del maldito de Sasuke y del maldito de Kishi (T_T). Igualmente, creo que lloré cuando vi a Sasuke ahorcar a Sakura-chan MALDITO KISHI!!! . Aunque, ¡que no caigan las esperanzas! Masashi dijo en una entrevista que Saku sería la heroína. ¡Aun falta mucho por ver! ¡No se desalienten! ¡HABRA SASUSAKU! Y si no…iré yo misma y obligaré a Kishi ha hacerlo… ^^

Las heridas de Sasuke

Abrió los ojos con pesadez. No reconoció donde estaba, definitivamente, no era su cuarto. Estaba totalmente vacío, y sólo constaba con una cama en la que, suponía, ella estaba acostada. Se incorporó lentamente, llevándose una mano hacia la cabeza. Miró para todos lados. Nada. Sólo una vela alumbraba la espaciosa habitación. ¿Qué era eso? ¿Qué hacía ella allí? De pronto, un montón de imágenes se le vinieron a la mente. Su sensei peleando, su mejor amigo llorando, el amor de su vida intentando matarla…Se quedó petrificada. La última imagen vivida la endureció por completo.

000000000-Flash Back-000000000

-Sakura-le susurró al oído de una manera deliciosa, antes de golpearla secamente en la espalda.

Cerró lentamente sus ojos, mientras los recuerdos de la separación la invadían, y los gritos de su mejor amigo iban apagándose junto con la luz.

000000-Fin del Flash Back-0000000

¿Qué estaba pasando? ¿Acaso Naruto y Kakashi-sensei la habían llevado al algún tipo de refugio? ¿Acaso había sido raptada por alguien? ¿Acaso había sido raptada por Sasuke? Tragó saliva. Se escuchó golpes en la puerta. Estaban… ¿llamando? Volvieron a golpear. ¿Qué se suponía que hiciese? Buscó para todos lados, no se veía su bolso, y seguían golpeando. ¿Y si era alguien que deseaba hacerle daño? ¿Qué haría ella? Empezó a sudar del miedo. Respiró entrecortadamente. La puerta comenzó a abrirse. Ella miró aterrada. ¿Qué hacían ellos ahí?

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-¡Sakura-chaaaaaaaaaaaaan!

Un rubio gritaba desesperado mientras saltaba por los árboles. Las lágrimas se le escapaban, furiosas. ¡Qué estaba pasando!

-Naruto, estás perdiendo tu autocontrol.

Se miró las manos, ya casi eran garras. ¡Maldición!

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-Sakura-san, ¿verdad?

La voz de ese tal Tobi sonó educada. Pero Sakura estaba muerta de miedo. No contestó. Miró detrás del enmascarado. Sasuke estaba apoyado en la pared, con mirada asesina.

-Qué… ¿qué quieres de mí?

Aunque estaba mirando a su ex-compañero, la preguntaba iba dirigida al otro Akatsuki. Éste le respondió. El miedo fue intensificándose a medida que salían las palabras de la boca de ese perfecto desconocido.

-Sakura-san, tú estás secuestrada.

Se quedó helada, casi deja de respirar. Volvió a mirarlos y, intentando aparentar valentía, les dijo:

-¿Por qué?

Sonó en súplica. Estaba aterrada.

-Mmm, quizás te lo digamos más adelante. Tengo entendido que eres ninja médico, ¿cierto?

Tembló.

-¿Cómo lo saben?

Detrás de la máscara, Madara sonrió. Gracias a dios, Sakura no pudo verlo. Si no, hubiera muerto del susto al observar esa sonrisa desquiciada.

-Lo eres.

Maldición. Su pregunta lo había dejado bien claro.

-S-sí.

¿Qué pretendían hacerle?

-Nos vendría muy bien una médica en Akatsuki.

Sakura estaba temblando, pero su respuesta sonó bastante segura.

-No estaría con ustedes nunca.

Madara rió, pero en voz alta. La pelirosa volvió a temblar.

-No creo que tengas otra opción.

Los hermosos ojos jade distinguieron en el único agujero de la máscara naranja, un sharingan cambiando de forma. Y su mente empezó a dar vueltas. De pronto, se encontró a ella misma, parada al lado de dos cuerpos sin vida. Sus padres. Sakura gritó. La imagen cambió. Vio a su maestra, en una foto. Era su funeral. Volvió a gritar. Kakashi-sensei, pereciendo en la cama de un hospital. Volvió a gritar. Ino y todos sus amigos, gritando con desesperación. Gritó más. Naruto. Sus llantos calmaron. El rubio corría feliz para abrazarla. Sonrió y abrió los brazos. Pero se horrorizó. Naruto sangraba por la boca. Una espada lo había ensartado. Miró detrás de él. Sasuke reía, parecía un loco.

-¡Narutoooooooooooooo!

Sasuke miró a Sakura. Tenía los ojos cerrados. Se agarraba la cabeza, parecía una niña pequeña. Había caído en el mangekyo de Madara. Cuando este la soltó, ella aún estaba confundida. Abrió los ojos, respirando lento. Dijo, como pudo, en un susurro casi inaudible, pero hablándoles a ellos:

-Sólo fue un genjutsu.

Sí. Sakura siempre había sido buena detectando genjutsus. Igualmente, este la había afectado. Madara rió.

-Podría pasar de verdad si no nos ayudas, ¿comprendes, Sakura-san?

El tono azucarado con el que le habló el Uchiha, verdaderamente helaba la sangre. La kunoichi aún no había recuperado su respiración natural. Lloró. Las lágrimas caían por sus ojos, mojando todas las sábanas.

-Que... ¿qué quieres?

-Así está mejor. Sasuke…-dijo Tobi mirando detrás de si-necesita asistencia médica

-Déjenme recuperar mi chakra.

-Oh, pero Sasuke la necesita ahora

La pelirosa se mordió el labio inferior.

-Sólo cinco minutos.

Madara lo reflexionó.

-Sólo cinco minutos.

Dicho esto, los dos Uchihas salieron de la habitación, dejando a Sakura sola. Ella se paró. ¡Qué chakra ni que chakra! Estaba en perfectas condiciones. Lo que no estaba tan bien…era su pobre corazón. Latía a mil por hora. Se cayó de rodillas al suelo, comenzó a llorar. Se mareó, todo se volvió borroso.

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Sasuke caminaba lentamente, sin rumbo alguno. Pensaba muchas cosas al mismo tiempo. Su hermano, su venganza, su familia, sus amigos…Ya no tenía ninguna. Sólo le quedaba la venganza. Ahora, era lo único que lo movilizaba. ¿Su hermano? Había vivido para odiarlo. Y resulta, que era el único bueno en todo esto. ¿Su familia? Había pasado tanto tiempo desde la única vez que había estado con ellos, que apenas recordaba el dulce rostro de su madre. Sólo eso recordaba. Que era dulce. ¿Sus amigos? Le había dolido tener que dejarlos. Como le había dolido. Pero lo había hecho. Dentro de él, ya no había nada que los uniera a ellos. Nada. Sólo el odio por la villa en la que vivían. Villa que, alguna vez, había sabido ser su hogar. Ahora, sólo tenía la venganza. Y no había vuelta atrás. Meditó un poco sobre ello. La vida había querido que volviera en sus pasos. Le había dado una segunda oportunidad. Taka. Pero los había usado. Algo dentro de él se sentía mal por ellos. Algo dentro de él, se preguntaba si Karin, Suigetsu o Juugo habrían sobrevivido. Era el mismo algo que se había encogido al volver a ver a su mejor amigo. Pero el odio lo tapaba totalmente. Sea lo que sea ese algo, estaba cada vez más cerca de desaparecer. Se escuchó un ruido sordo, que hizo sobresaltar los sentidos del moreno. Venía de la habitación de Sakura. Entró sin pensárselo dos veces. Y la encontró en el piso, llorando, con los brazos agarrándose las piernas. Ese algo adentro suyo le dio un dolor en el pecho. No le prestó atención.

-Sakura-murmuró fríamente

Nada. Sasuke se acercó a ella y la movió bruscamente.

-Sakura-su voz seguía fría.

Sakura abrió lentamente los húmedos ojos jade. Al ver al pelinegro, un rubor cubrió sus mejillas, y se reincorporó. Quiso verlo mejor. ¡Estaba igual que en la pelea! ¿Acaso no se había cambiado? Lo miró mejor. ¡Dios! Las heridas que cubrían su cuerpo eran profundas, y una de ellas aún sangraba.

-Sasuke, ¿no te has curado las heridas?

-Hmp.

Sasuke se sentó en la cama de la pelirosa. Ella le desabrochó un poco la parte de arriba del blanco haori, que ahora, con las manchas de sangre seca, estaba casi negro. La tela sucia se deslizó lentamente por la piel del pelinegro, dejando a la vista unos muy bien formados músculos. Sakura no pudo evitar sonrojarse, y el Uchiha al notarlo, sonrió de medio lado, lleno de superioridad. Temblorosa, la ojijade acercó su verde chakra hacia la herida más grande del pelinegro. Pasó un tiempo hasta que pudo curarla. Pero entonces vio que era ese dolor que hacía que Sasuke tuviera fallos tontos de vez en cuando. Su cuerpo tenía heridas muy graves.

-¿Quién te ha hecho esto?-casi gritó Sakura, horrorizada

Se sintió una tonta. Seguía preocupándose por él, por lo que le pasaba, aunque sabía que ni bien lo curara, la mataría.

-¿Qué sucede?

Sakura evitó mirarlo.

-Tienes daños demasiado profundos.

-¿Se puede hacer algo?

La voz de Sasuke seguía tranquila, indiferente.

-Sí, pero es muy difícil. No puedo curarte ahora…llevara unos días. Este tipo de heridas deben ser tratadas de una forma especial.

-Hmp.

¡Qué le pasaba! Sakura le estaba diciendo que estaba grave. Pero Sasuke seguía con el mismo tono de voz que al principio. ¿Qué le sucedía al pelinegro? ¿La venganza lo había hecho perder el cuidado hasta de él mismo? La pelirosa separó sus manos del cuerpo hermoso que tenía enfrente. El carmín de sus mejillas no se iba. Sasuke le extendió uno de sus brazos, donde las lastimaduras no eran tan peligrosas. A la aprendiz de Tsunade no le llevó mucho tiempo curarlas. Se acercó un poco más a Sasuke para curar el otro brazo, quedando casi encima de él. Cuando terminó, por alguna razón, se quedó un tiempo así. El pelinegro no le dijo nada. Por el contrario, se quedó observándola mientras vendaba el último rasguño. No quitó las manos de la piel del moreno. Era sumamente áspera, y fría. Lo miró de reojo, y se encontró que tenía sus preciosas orbes negras clavadas en ella. El rubor creció más. Sasuke se levantó bruscamente, haciendo que la pelirosa casi se cayera. La dejó sentada en la cama, confundida, y sollozando. ¡Cómo podía gustarle tanto!

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Karin abrió pesadamente los ojos. Se encontraba en la sala de un hospital. Supuso eso, pues las luces eran penetrantes y blancas. Además, no tenía un olor característico, por lo que debía ser un lugar neutral. Seguramente un hospital. Cerró nuevamente sus rojizos ojos, deseando descansar un poco más.

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-¡Suigetsu, aguanta un poco más! Falta poco. Los pájaros me han dicho que Sasuke está de vuelta en la guarida.

Un cansado Juugo y un deshidratado Suigetsu corrían sin fuerzas por las copas de los árboles, siguiendo una vaga pista de su líder.

-¡Es que necesito agua! No puedo más.

El pelinaranja observó piadoso a su ¿amigo?

-Aquí cerca hay un lago.

Los ojos violetas de Suigetsu se llenaron de brillitos. Pararon donde había agua, y el peliblanco tomó desaforadamente, mientras Juugo bebía con tranquilidad. Luego de secarse la boca, Suigetsu se paró y dijo, observando al bipolar:

-¡Vamos Juugo! Ya estoy mejor.

Este sonrió divertido, y siguieron su viaje. Ni se imaginaban que clase de oscuro y cambiado líder les esperaba en la guarida de Akatsuki.

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Sakura se encontraba explicándole la situación de Sasuke al hombre que, suponía, la tenía secuestrada.

-¿Cuántos días tardará?-preguntó Madara

-Dos meses.

Sasuke se sorprendió, y dijo, fríamente:

-No puedo esperar tanto.

-Sakura-san… ¿no hay otra forma?

El hombre de la máscara ni se había inmutado de todo lo que la kunoichi le contaba. Ella dudó un poco.

-En realidad, yo no puedo hacer nada. Debería…ir a un hospital. La única capaz de hacer semejante trabajo en menos de un mes era Tsunade-sama, y ahora…Shizune-san. Pero necesita de las herramientas del hospital.

Sasuke maldijo internamente. Madara rió, y se acercó a la pelirosa, poniéndole un kunai en la garganta.

-Sakura-san…-habló en un aterrador tono infantil-yo creo que mientes. Recuerda las cosas que podrían pasarle a tus amigos si se enteran…

Sakura se estremeció y dijo, con lágrimas en los ojos.

-Yo, yo podría hacerlo en tres días.

Madara volvió a reír.

-¡Perfecto! Te quedarás aquí hasta entonces.

Sasuke quedó extrañado. Él se había creído el versito de los meses. ¡Cuando había aprendido la pelirosa a mentir así! Se retiró de la habitación donde Madara aún aprisionaba a su ex compañera. Necesitaba un baño .

Espero que les haya gustado este capitulo n//n Reviews? U//U