Tardé en actualizar, lo siento. La depresión me invadía…U//U

Los personajes de Naruto no me pertenecen, creanme que si no, ya hubiera Sasukitos y Sakuritas corriendo por las calles de Konoha ^^

Dolor, confusión y… ¿Deseo?

Lloró dolorosamente, como no hacía mucho tiempo no lloraba. Tapó los gritos que intentaron salir de su boca con la pobre almohada, que tuvo que aguantarse las mordidas de furia que daba para reprimir los sonidos. Sin embargo, sus ojos quedaron más rojos que nunca cuando terminó de desahogarse. Es que había soñado otra vez con él. Con su tranquilizadora imagen, su imagen apacible y sobreprotectora. Esa que había olvidado, esa que había cubrido su cara siempre y él había intentado confundir con odio. ¡Qué odio, ni maldad, ni perversidad! Era simplemente una careta. ¡Y él no se había dado cuenta! Se odiaba todas las noches por eso. Y hoy había vuelto a soñar, a soñarlo, a su hermano, su dulce hermano mayor. ¿Como había podido matarlo? ¿Qué clase de monstruo había sido? Se mordió el labio. Las lágrimas amenazaron con volver a salir. ¡Malditos del consejo! ¡Malditas las personas que los adoraban! ¡Maldita villa! ¡Maldito él mismo, que una vez había cumplido misiones para ellos! ¡Maldito Naruto, que quería ser Hokage de toda esa porquería! ¡Malditos sentimientos! Se estrujó el pecho. "¡Mi sueño es ser Hokage de la hoja! ¡Y que todos me reconozcan por quién soy!" La sonrisa ancha y blanca que aquella vez había hecho el rubio estaba grabada con fuego en las dolorosas memorias del pelinegro.

-Naruto-susurró débilmente

Se limpió los ojos con rencor. Se levantó de la cama de un salto. Debía olvidar a esos tontos. Esos tontos que protegían a esa villa del demonio. Debía enterrar esos sentimientos, sentimientos blancos, que hacían que su alma, aunque fuera un minuto, se sintiera dichosa. Debía destrozarlos. Mientras caminaba sin dirección, tocó sus cabellos. Aún estaban húmedos. Pero la tranquilidad del baño caliente se había ido en cuanto la cara de Itachi apareció en sus sueños. Gruñó. Se paró en seco. Una luz amarillenta se colaba en una puerta entre abierta. ¿Sería la habitación de Madara? Realmente no sabía donde había ido a parar. Sus pies lo habían guiado, mientras se zambullía en sus pensamientos. No tenía idea de cuanto había recorrido. Se escuchó algo parecido a una caída de un kunai. Definitivamente era el cuarto de Madara. Caminó lentamente, dispuesto a entrar, y preguntarle a Madara que mierda pensaba hacer con Naruto, el Kyuubi y Sakura. Se acercó a la cama. No reconocía nada. ¿El akatsuki había cambiado sus cosas? Bah, en realidad, todas esas piezas eran asombrosamente impersonales, alumbradas sólo con velas. Ni siquiera tenía idea si el lugar en el que había hablado con el Uchiha era su verdadera pieza. Caminó hasta lo que parecía una mesa, oculta en las sombras. Se alejó más de la luz, quedando en penumbras. Y una sombra salió de una puerta, en esa misma habitación. Junto con mucho vapor. Se quedó petrificado. Sakura, vestida con sólo una toalla que llegaba hasta el final de sus muslos, tapando lo necesario, se encaminaba hacia la cama. Sasuke la observó mientras desenredaba sus cabellos con las manos, escondido en la oscuridad. No podía hacer nada. La pelirosa no había notado su presencia. Desató el principio de la toalla, justo en sus pechos. Esta cayó violentamente en el suelo. El ninja renegado tragó saliva. ¡Cómo había cambiado su ex compañera! Cierto "amiguito" suyo comenzó a animarse ante tal visión. El cuerpo de la ojijade estaba mucho mejor formado que lo que esas horribles ropas que llevaba permitía notar. Sakura se puso su ropa interior, y se sentó al borde de la cama. Se dispuso a curar sus heridas, sin percatarse de la presencia del Uchiha. Pasó su mano lentamente por cada rasguño. Sus antiguas lastimaduras no eran ahora más que moretones casi amarillentos. Fueron desapareciendo ante el chakra verde que nacía de las delicadas manos de la kunoichi. Por su parte, el ojinegro la observaba silencioso. Lo excitaba tanto ver a Sakura así, tan tranquila, pero tan condenadamente buena… ¡Qué mierda estaba pensando! Debía encontrar el momento en que Sakura se distrajera para… ¿escapar? ¡Ni que fuera una pelea! Pero verdaderamente estaba peleando contra sus instintos humanos y masculinos que le incitaban a tirarse encima de la pelirosa y devorarla a besos. "¡No seas estúpido"! –se reprochó. Es que estaba siendo estúpido. Estúpido y adolescente. ¿Es que acaso él no era un adolescente? ¿Acaso, detrás de ese tipo vengador y frío, él no era un simple adolescente, un adolescente excitado por el bello cuerpo de su compañera? No. No lo era. Él debía ser y vivir para su venganza. No podía ser débil ante nada. Menos aún, ante una mujer. Sakura terminó de vestirse. Y entró de vuelta a lo que, obviamente, era el baño. Sasuke aprovechó ese instante para correr hacia la puerta, sin hacer mucho ruido. Se desesperó para llegar a su cuarto. Ni bien estuvo allí, entró en el baño, y sin más, se quitó la ropa y se metió bajo el agua helada, para calmar lo que le había provocado la kunoichi. Cuando su respiración y todo su cuerpo volvieron a la normalidad, se tumbó en su cama. Por unos momentos todo le pareció irreal. Recordaba el cuerpo de Sakura, y se mordía el labio, enojado consigo mismo. Se quedó pensando un buen rato. No podía asimilar con exactitud que mierda había pasado. ¿Se había excitado con Sakura? ¿La inocente y molesta Sakura? Sí, definitivamente lo había hecho. ¡Maldita sea!

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-¿Qué hago aquí?

-Unos ninjas la han traído.

-¿Huh?

-Em, ninjas de nuestra aldea…Haber…Inuzuka, Lee, y…el sujeto sin datos.

Karin estaba desconcertada.

-¿Quiénes son?

La enfermera la miró raro. ¿Habría ella perdido la memoria?

-Son ninjas de nuestra aldea.

Un tipo, de cabellos castaños y chaleco de jounnin descansaba tranquilamente en la ventana, con los brazos cruzados.

-¿Y tú quién eres?-preguntó desconfiada la pelirroja

-Mi nombre es Yamato-habló el shinobi-Soy del mismo equipo de la ninja médico que te salvó.

Inconcientemente, Karin sonrió ante la mención de Sakura. La enfermera lo notó.

-¡Ah, Sakura-san!

-¿Ella es algo raro aquí?

La Taka no quería utilizar el adjetivo "raro". Quería saber que estaba pasando, si Sakura era algo en el hospital, que hacía ella allí, donde estaba el jinchuuriki, el ninja con el sharingan, y Sasuke. Maldijo internamente. No quería saber donde estaba Sasuke.

-¡Es aprendiz de Tsunade-sama!-replicó emocionada la rubia enfermera-Y es muy buena, por cierto.

Así que esa Sakura era aprendiz de una Sannin. Con razón había curado sus profundas heridas en tan poco tiempo. Pero, ¿Dónde estaba ahora? ¿Dónde estaban todos? El ninja castaño pareció leer sus pensamientos.

-Naruto-kun y Kakashi-senpai están buscando a Sasuke-Karin entendió que hablaba del rubio y el peliplata-Él y ese sujeto Tobi…se han llevado a Sakura-san. Kakashi nos informó a todos de su posición. Los chicos llegaron primero, pero sólo te encontraron a ti. Volvieron a la aldea, y yo los seguí.

La de ojos carmín ya no escuchaba nada en ese punto de la conversación. ¿Sasuke y Madara habían secuestrado a Sakura? ¿Qué mierda pintaba la médica en todo esto? Karin sintió náuseas, sin entender bien por qué, pero en vez de vomitar, su cuerpo tiritó, y se desmayó.

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Toc, toc, toc. Sasuke abrió pesadamente los ojos. En la oscuridad, alguien llamaba ruidosamente la puerta de su habitación. Toc, toc, toc.

-¿Quién eres?-preguntó molesto

-Sakura-contestó una voz suave

Sasuke se estremeció.

-¿Qué quieres?-preguntó brusco

-Pues curarte. Estoy lista.

Silencio.

-Pasa.

La puerta se abrió lentamente. La kunoichi entró también lentamente. Escuchó sus leves pasos. El Uchiha se levantó, prendiendo la vela que tenía a un costado de la cama. Observó a la pelirosa. Llevaba esas ropas que la hacían ver tan vulgar. Recordó la imagen que había vivido hacía casi una hora. Se mordió el labio. Rápidamente se dirigió a prender la otra vela, antes de que Sakura pudiera verlo. Respiró dificultosamente. "Sasuke, que mierda haces. Estás nervioso por Sakura. ¡Por Sakura! Date la vuelta y deja de ser idiota." El pelinegro caminó hacia donde lo esperaba la ojijade. Intentando no mirarla, se acomodó a su lado. Esta desprendió, una vez más, la parte de arriba de su vestimenta, con el rubor en sus mejillas. Sasuke la observó intentando aparentar indeferencia, como lo hacía con todas las muchachas que desfallecían por su belleza. Pero algo le hacía sentirse superior al observar como seguía maravillando después de tres años a la misma chica. Se corrigió. Nada de chica. La misma mujer. La misma apetecible mujer. Se maldijo internamente. ¡Qué cosas estúpidas estaba pensando! Las manos blandas de la pelirosa se apoyaron en su pálida piel. El chakra comenzó a surgir, relajando sus músculos. La herida que le ardía hasta hace unos momentos comenzó a sanar. Él lo sentía. Pero el chakra verde estaba flaqueando, volviendo con más furia, flaqueando de vuelta, y así. Observó la expresión de Sakura. Estaba sufriendo. Se mordía el labio, tan violentamente, que comenzó a sangrar. Luego de casi media hora, separó sus manos del cuerpo del Uchiha. Respiraba dificultosamente, y sudaba.

-¿Estás bien?-preguntó impasible Sasuke

Pero lo cierto es que, ese algo dentro de él que venía molestándolo hace tiempo, lo obligó a preguntarle aquello a Sakura.

-Sí-sonrió esta

-Hmp. ¿Te hace falta algo más? Deseo descansar.

La expresión de la pelirosa cambió a una de dolor.

-N-no, ya me voy.

Y se fue, dejando solo al pelinegro. Que no quería descansar. Lo único que quería era alejarse de la tentación que su ex compañera le representaba. ¿Tres días eh? Pensó para sí mismo. Al parecer, la primera parte de su curación había terminado recién. Lo que significaba que Sakura se quedaría dos días más. No era nada, absolutamente nada. Podía aguantar esos estúpidos deseos tranquilamente. Claro que sí. ¡Él, Sasuke Uchiha, no iba a debilitarse por algo tan tonto e infantil como el deseo! Claro que no.

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Se recostó en la gran cama con violencia. Cada uno de sus músculos le dolía grandemente. Una vez, sólo una vez, había realizado ese jutsu. Y lo había hecho con Shizune. Y había quedado exhausta. Y su paciente había muerto. Movió la cabeza. No. A Sasuke-kun no podía pasarle eso. Aunque, ¿no quería ella inicialmente matarlo? Si, realmente eso quería. Pero no había entrado en sus planes que él la secuestrara, o tener que curar sus gravísimas heridas, o tener que apreciar los cambios que su cuerpo había realizado, o tener que verse obligada a observar ese pecho pálido y bien formado. Suspiró. ¡Como podía gustarle tanto! De pequeña le atraía, le gustaba, lo amaba, claro que sí. Su cara era muy bonita y era buen shinobi. ¡Pero ahora tenía un cuerpo de dios! Sin contar que sus rasgos ya no eran para nada aniñados, sin contar que su cabello había crecido dándole un toque angelical, sin contar que sus profundos ojos negros habían tomado un tono frío, perverso y sexy. ¡Insoportablemente sexy! Volvió a suspirar. El dolor de sus músculos creció, y uno de sus brazos se había acalambrado. No le prestó atención. Recordó la única vez que había realizado el jutsu que acababa de empezar en el pelinegro. Aquella ocasión, lo había usado sobre un muy buen ninja de una pequeña aldea, que en una pelea había sido lastimado internamente, por alguna clase de kekkei genkkai que había desgarrado parte de sus órganos. Shizune y ella habían trabajado muy duro, pero no pudieron salvar al pobre hombre. Sakura cerró los ojos, y la imagen de su joven y bella esposa inundó su mente. Cuando la conoció, supo que si quedaba viuda, permanecería así por siempre. El amor que había visto en sus ojos era amor puro, y sabía perfectamente que jamás sería reemplazado, el recuerdo de su pareja estaría siempre presente impidiendo que otro entrara a revivir un poco su vida. Lloró. A ella le pasaba lo mismo, pero diferente. La persona a quien ella amaba no había muerto, pero era como si lo hubiera hecho. Para colmo, había dejado tal huella en el corazón de la pelirosa, que a esta le era imposible dejar de pensar en él, y fijarse en otro que quizás si pudiera cuidarla, y valorarla. Más horrible aún: Esa persona ahora la tenía cautiva, y no tendría escrúpulos a la hora de matarla. ¿Por qué todo era tan difícil? Siguió volando en recuerdos. Aquella desdichada mujer no había sido la única en sufrir la muerte de aquel ninja. Un muchachito de cabellos grises y banda de su aldea en el cuello irrumpió los pensamientos de la pelirosa. Él, y su hermanita pequeña Yuuki, deberían haber quedado huérfanos luego de eso. Se mordió duramente el labio. ¡Qué impotencia había sentido el día que se había enterado que Touya, aquel paciente, no había sobrevivido! La ira consigo misma la había invadido. No pudo evitar pensar en los niñitos, y en su dulce madre. ¡Qué clase de destino les esperaba…! Lloró nuevamente. ¿Qué clase de destino le esperaba a su nuevo paciente, a su amado pelinegro? No lo sabía. ¿Sería capaz de sobrevivir la dureza de aquel jutsu? No lo sabía. ¿Sería ella capaz de matarle aparentando estar curándolo? No lo sabía. Le había resultado difícil intentar apuñalarlo. Pero la segunda vez que había intentado asesinarlo, pelear contra él, lo había hecho totalmente decidida. Aunque claro, Sasuke la había evadido sin ningún esfuerzo. Pero eso no quitaba que la ojijade no había sentido pena por matarle. Un escalofrío le recorrió toda la médula. Aquella ocasión él había maltratado a su querido sensei. Ese que había sido como un segundo padre para ella, y también para Sasuke. ¡Como le había dolido que ahora él lo tratara así! Las palabras de Kakashi habían sido frías, pero sumamente tristes. Lloró con más fuerza. Todo parecía una pesadilla. Una horrenda y maldita pesadilla. ¿Cuándo acabaría?

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-¡Maldita sea, Naruto, volviste a perder el control!

Un rubio con garras y ojos rojos saltaba los árboles furioso. Cerró los párpados con fuerza e intentó calmarse. Cada vez le resultaba más difícil controlar al Kyuubi que amenazaba con tomar control de su enfurecido cuerpo.

-Naruto, deberíamos volver a la aldea.

Se quedó quieto, observando a su sensei que lo miraba, dándole lástima. Él no quería la lástima de nadie.

-¿Por qué?-gruñó

Silencio.

-Naruto, otro podría encargarse de buscar a Sakura. No ha desaparecido. No pudo haberla llevado lejos en el estado en el que estaba. ¿Has observado a Sasuke? Terriblemente cansado se veía. Al igual que tú. Debes descansar.

Miradas. Una triste, la otra, incrédula.

-¿Qué mierda está diciendo, Kakashi-sensei?-su voz sonó mucho más tranquila que la que el ninja copia esperaba escuchar

-Lo que oíste, Naruto. Yo puedo buscar a Sakura si tú quieres. Pero descansa. Si sigues así…

-No pienso ir a ningún lado, Kakashi-sensei-dijo amablemente el rubio-Ya he perdido a alguien una vez. No volveré a hacerlo. No me importa como esté. Siempre puedo mejorar. Sé controlar la energía de la naturaleza ahora, soy más fuerte que antes.

Dichas así, las palabras que venían de la boca del Uzumaki parecían fuertes y seguras. Pero el peliplata estaba lejos de creerlas. Las emociones de Naruto daban vueltas y vueltas. ¿Qué estaría pensando? ¿Qué le estaría ocurriendo al pobre corazón del ojiazul? No quería ni imaginárselo. Él, que había hecho de todo por traer a Sasuke, porque lo extrañaba, lo quería, y también quería a Sakura. ¡Y ahora Sakura deseaba matar a Sasuke! Y ahora Sasuke se había llevado a Sakura. ¿Planeaba asesinarla? ¿Qué cosas pasaban también, por la mente y corazón de su ex alumno? ¡Qué delicadas estaban resultando las cosas! Cada vez más duras. Para sus queridos discípulos, y también para él.

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Un pelinaranja y un peliblanco se acercaron a lo que parecía una cueva. Hicieron algunos sellos, y esta se abrió, como permitiéndoles el paso. Entraron. Todo estaba oscuro.

-¡Sasukeeeeee!-gritó una voz masculina, la voz del peliblanco-¡Sasukeeeeeee!

El pelinaranja miró extrañado al peliblanco. ¿Dónde estaban todos? Estuvieron como veinte minutos así, en silencio, y completamente solos.

-¡Sasukeeeeeeee!-volvió a gritar

Una imagen fue recortándose poco a poco en la negrura del lugar. La poca luz que se filtraba por algún lado, permitió ver sus pequeños, pero inconfundibles rasgos.

-¿Qué hacen aquí? Creí que estaban muertos.

-¡Qué bonita manera de recibirnos!-respondió con sarcasmo el peliblanco-Se nota que nos extrañaste. ¿Dónde está la zorra?

El sujeto recién llegado sonrió, de una manera desquiciada y cómplice, como disfrutando alguna clase de broma privada, sumamente sádica, a juzgar por su expresión. Los otros dos se estremecieron. ¿Era ese Sasuke?

-Muerta.

Silencio sepulcral.

-Suigetsu, Juugo, Karin está muerta.

Continuará…

¡Kyaaaaaaaaaaa! ¡No puedo esperar más! ¡Primero esperar por el manga, y ahora por el animé! ¡Porqué tarda tanto este relleno! ToT Utakata es muy sexy, y me agrada Hotaru….¡PERO QUIERO VER NARUTO vs PAIN y SASUKE vs RAIKAGE! Sin contar la muerte de Danzo…¡PERO CON ESAS POBRES PELEAS ME CONFORMO! Haaaay, que dura es esta vida…U//U