¡Ohahioooooo! Lo siento, lo siento, lo siento por tardar tanto! Sucede que ahora con el maldito colegio no tengo nada de tiempo. ¡Échenle la culpa a Sarmiento, por hacer escuela gratis para todos los niños argentinos ¬¬!

Oh Utakata… ¡seguirás vivo en mi corazón, lo juro! Aunque siempre supe qe iba a terminar mal, me decidí a ver este fucking relleno…¡pero jamas pense qe me iba a hacer LLORAR! Qe injustas son las cosas…u//u

Inner Rocío: ¡Ya basta molesta! ¡Deja el fic y deja de hablar! La gente va a aburrirse…¬¬

Rocío: O//O Maldita Inner . Los dejo con el fic! n//n

Doloroso Genjutsu

Le temblaban los dientes. ¿Qué mierda estaba ocurriendo? ¿Cómo que la zorra había muerto? Su pelinaranja compañero fue más rápido que él.

-¿Qué le ocurrió a Karin?

-Dejó de serme útil.

Las palabras fueron cortas. Sinceras. Frías. Lo que siempre se había esperado, ocurrió. Lo que siempre supo que tenía que pasar, pasó.

-…

Movió los labios, intentando encontrar la frase adecuada. Observó a Sasuke, y frunció el ceño, desconfiado.

-De acuerdo, si tú lo dices. Qué bueno no tener que cargar más con esa gritona entrometida

Se dio la media vuelta, y fue seguido por un confundido Juugo. Observó por el rabillo a Sasuke. La sonrisa desquiciada seguía surcando su juvenil rostro. Estaban ya bastante alejados, cuando escucharon a Sasuke, decir con voz extremadamente fría:

-Les ocurrirá lo mismo si me fallan. Y peor, si me traicionan.

La advertencia estaba dicha. Una advertencia que le erizó la piel. Pero, después de todo, una advertencia que siempre supo, tarde o temprano, iba a tener que oír.

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Sakura dio vueltas en la cama, arropada por frescas sábanas de seda. ¡Cuantos lujos tenían aquellos akatsukis! Aunque, pensándolo bien, no tenía idea de quién era ese lugar. Suponía que era su guarida, puesto que allí habían ido con Sasuke estando herido, y allí la tenían cautiva. Suspiró. Debía dormir, mañana sería un día muy duro. Mañana tendría que volver a curar a Sasuke. ¿Tendría el valor necesario para asesinarlo? Él no iba a darse cuenta si aparentaba estar curándolo. Podría ir poco a poco rompiendo sus nervios, o sus venas. Iba a dolerle, pero bien podía decirle que era parte del tratamiento. Pero, ¿podría ella hacerlo? Dudaba muchísimo. ¿Por qué hacía tan poco se había visto impulsada por las palabras de Sai y Shikamaru, y no había titubeado ante la decisión de asesinar al pelinegro? Claro que no había podido, y ahora se encontraba metida en un lío mucho peor. ¡Estaba secuestrada! Escuchó unos sonidos, pisadas, pero pisadas fuertes. Nadie hablaba, pero, evidentemente, alguien estaba dirigiéndose hacia algún lado. ¿Habrían llegado más akatsukis? ¿Había miembros de la organización que no conocía? Acaso… ¿había algún nuevo miembro? Pasaron unos minutos, todo volvió al silencio total que la asustaba. Igualmente, eso era bueno. Necesitaba dormir. Los dolores musculares rasgaban cada parte de su cuerpo. Cerró forzadamente los ojos, y contó. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… ¡Debía dormir! ¿Por qué cuando deseaba quedarse despierta estudiando caía inevitablemente sobre los libros profundamente dormida, y ahora que quería descansar, no podía conciliar el sueño? Intentó poner la mente en blanco. Poco a poco, la fuerza de sus ojos se debilitó, y cayó en los esperados brazos de Morfeo.

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Una figura borrosa. ¿Dónde habían entrado esos dos? De pronto habían desaparecido. ¿Habría alguna clase de guarida secreta? ¿Alguna puerta invisible? Buscó algún indicio de ello, aunque sabía que si era así, le sería imposible darse cuenta. Definitivamente, no quería creer que había seguido tanto tiempo a esos sujetos raros en vano. Debía volver donde su jefe, y se lo contaría todo. Recordaba perfectamente donde habían esos dos habían "desaparecido". Corrió, todo lo que sus piernas le permitían.

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Los rayos del sol fueron filtrándose por las ¿ventanas? Seguro que eso eran. Estaba demasiado cansada para pensar. Se levantó, se bañó, se cambió, y cepilló sus cabellos, mientras caminaba por los largos pasillos. Con la luz del día, que se filtraba por algún lugar que no podía ver, aquellos lugares sonaban menos tenebrosos. Aunque seguían dándole un poco de miedo. Su estómago gruñó. ¡Qué hambre tenía! ¿Se suponía que en aquel lugar debería haber una cocina? ¿Los akatsukis comían? "¡Por supuesto que comen tonta! ¿Quién no lo hace?"-se reprochó-"¡Pero es que no veo cocina!"

-Hola-habló una alegre voz

Giró, y se encontró con un muchacho bastante guapo. ¿Dieciséis años? Tal vez un poco más. Tal vez un poco menos. Pelo blanco, le recordaba a su sensei. Ojos violetas, extraños dientes. ¿Debería contestar su saludo?

-¿Eres muda?-preguntó el ojivioleta

"Inner: ¡No somos muda! ¿Qué esperas tonta? ¡Contéstale a este bonito!

Sakura: No sabemos si es bueno. Tal vez es un enemigo.

Inner: ¡Oh, vamos! ¿Qué aquí no son todos enemigos? Si sigues así, pensará que eres loquita."

-H-hola-saludó tímidamente.

"Inner: Oh, pareces Hinata ."

-¿Quién eres? ¿Eres nueva?

¿Nueva?

-¿Perdón?

-¿Quién eres?

"¿Debería decirle mi nombre? Inner: ¡Shannaro! ¡Te pones frente a un bombón y preguntas eso! Sakura: ¡Dios Inner, te recuerdo que estamos en la guarida de Akatsuki!"

-Sakura-respondió dudosa

-Un gusto, soy Suigetsu. ¿Se puede saber que haces aquí?-preguntó divertido

-Estoy secuestrada-respondió sin pensar

"¿Qué he hecho? ¡He soltado que estoy secuestrada como si nada! ¿Por qué siento que puedo ser sincera con él?"

-Oh-rió Suigetsu-¿y me lo dices como si nada?

-Lo siento

-¿Estás disculpándote por estar secuestrada?

Suigetsu se la estaba pasando de lo mejor. Se había encontrado con una niña bastante bonita que parecía estar medio loca. Aunque no dejaba de preocuparle. ¿Qué mierda hacía ella allí? ¿Acaso Madara estaría reclutando nuevos integrantes? ¿Secuestrándolos? ¿Le estaría diciendo aquella Sakura la verdad?

-Eso parece-una temerosa sonrisa surcó el rostro de la kunoichi- ¿Y tú que haces aquí?

Perfecto. ¿Debería decirle a esa extraña la verdad? Un sonido lo salvó de la encrucijada. El estómago de aquella pelirosa rugió. Suigetsu rió.

-¿Tienes hambre?-preguntó entre risas

Un adorable rubor tiñó las mejillas de Sakura. No contestó

-Precisamente venía a hacerme el desayuno. –habló Suigetsu

-¿Aquí desayunan?-preguntó sin meditar.

Suigetsu volvió a reír.

"Inner: Has quedado como una perfecta estúpida."

-¡Por supuesto! Te enseño la cocina.

Sakura hubiera preguntado si los Akatsukis tenían cocina, pero le pareció que ya sería darle demasiados indicios a aquel joven de que estaba medio chiflada.

-¿Y tú eres un Akatsuki? Digo, esta es su guarida, ¿verdad?

Si aquel chico iba a ser su guía, le sacaría el provecho a la situación.

-La primera pregunta: algo parecido. La segunda pregunta: sí.

Tardo un minuto en procesar la extraña respuesta. ¿No era más fácil decir sí y algo así?

-Aquí es la cocina.

Sakura quedó anonadada. Era una cocina normal, corriente. Como si fuera una gran casa de una gran familia. Habitaciones y cocina.

"Inner: ¡Pues sí boba, qué te esperabas! ¡Son personas, no!"

-Y dime, ¿dónde está…?

Se quedó muda. Su reciente compañero había desaparecido. ¿Dónde habría ido? Decidió no pensar más. Su pobre estómago seguía rugiendo.

"¡Perfecto! ¿Qué se supone que cocine aquí? ¿Habrá alacenas con comida?"

Inspeccionó el lugar. Encontró leche que tuvo que tirar debido a su mal olor, y tres galletas secas. Se comió las duras galletas y salió de aquel lugar. Claro que era una cocina. Pero no había comida alguna. Tal vez los Akatsukis comieran cada uno solo, compraran su comida y listo. ¿Acaso se los imaginaba todos sentaditos, tipo gran familia feliz, comiendo de una fuente de buena pinta, peleándose como hermanos? ¿Con un líder que tranquilizara el ambiente de vez en cuando? No, claro que no. ¡Eran un grupo de asesinos, no una familia!

"Dios, Sakura, creo que estás enloqueciendo. ¡Piensas en como comen los Akatsukis cuando tendrías que estar pensando como escapar! Eres bien tonta."

Mientras seguía auto-criticándose, se dio cuenta que había salido de aquel confuso lugar. De repente, se encontraba en una especie de "patio", con pasto, flores, y sol. Sol, sol, sol. ¡Sol!

"Hablando de Roma… ¡he escapado! Inner: ¿Así como si nada? Sakura: Pues si, ¿no lo ves? ¡Estamos fuera de ese horrible lugar!"

Todo parecía tranquilo, sumamente calmo. No veía nada fuera de lugar. Ningún guardia, ninguna capa de nubes rojas cerca. Simplemente un pasto muy crecido, un sol que quemaba la piel y el aire fresco, un aire que no sentía hacía un día, o quizás más. ¡No llevaba la cuenta de las horas que habría estado allí! ¿Naruto la estaría buscando?

-¡Soooooooool!

Gritó desaforadamente. Una actitud bastante infantil, hay que decir. Pero ella lo necesitaba, necesitaba gritar. Y gritar cuando estás liberándote, le parecía una genial idea.

-¿Te gusta mucho el sol, Sakura-san?

Esa voz que le erizaba la piel. Una voz extremadamente dulce, inofensiva, pero, al mismo tiempo, perversa. La voz de Tobi. Sakura quedó paralizada. De pronto, el hermoso sol se esfumó, poco a poco, convirtiéndose en una… ¿cabellera? Sí, una cabellera, una cabellera rubia. Cubierta de sangre.

-¡Narutooooo!

Y ahí, otra vez, estaba ese doloroso genjutsu. Aquel que sabía que podía hacerse realidad. Tembló, y cayó de rodillas. Oyó una risa penetrante, sombría.

-¡Ja ja ja! ¡Deberías ver la cara que pones cada vez que ves mis ilusiones, Sakura-san!

Cerró los ojos con impotencia, y, cuando volvió a abrirlos, se encontraba nuevamente en esa maldita guarida, esa maldita cueva. Se había acabado la luz, el viento y el sol. A penas distinguía lejanamente uno de sus débiles rayos entrar por alguna desorientada ventana.

-A…e…y-yo…

-¡Ja ja ja!

Sakura pensó en lo ridícula que debería verse. Allí, arrodillada ante ese tipo, temblando, y balbuceando incoherencias. Lloró, o eso intentó. Ni uno de sus músculos se movían. Sólo podía pensar en las imágenes que se había visto obligada a contemplar.

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Estaba atónito. ¿Qué habían sido esos gritos? Había decidido ir a ver a Sasuke, y había oído extraños gritos de mujer. ¿Sería esa chica pelirosa? ¿Cómo era su nombre? Sa…Saku… ¡Sakura! ¿Sería Sakura?

-¿Suigetsu?

Giró la vista. En frente suyo, se hallaba él. Frío, indiferente, tranquilo.

-¡Sasuke! Estaba buscándote.

Hubo un silencio. Tardó un poco en comprender que Sasuke esperaba que él le hablara. Pues bien, él habló, y sin rodeos. Por primera vez, fue serio.

-¿Qué vamos a hacer ahora?

-¿A qué te refieres?

-¿Atacaremos Konoha?

Esperó. Los minutos pasaban.

-¿Quién es esa muchacha?

Los minutos seguían pasando.

-¿Qué haremos con el ocho colas? ¿Y con el nueve?

Siguió esperando la respuesta del Uchiha. Los labios de este empezaron a separarse, y dijo, serenamente:

-Sí, atacaremos Konoha. Pero estoy muy herido ahora. Esa muchacha actuará de médico. Y de señuelo. Para el nueve colas. Y con el ocho colas…pues que se arregle Madara. No somos sus subordinados ni nada de eso.

Sasuke había vuelto. El Sasuke que había conocido, arrogante y decidido a no pertenecer a nadie, había vuelto. Por lo menos eso parecía. Pero en su rostro seguía reinando la misma máscara insensible de antes.

-Oh.

-Y dime, ¿de donde conoces a esa muchacha?

Suigetsu lo miró incrédulo. Estaba Sasuke… ¿interrogándolo?

-Eh…la vi hoy. La guié a la cocina.

Intentó descifrar las facciones del pelinegro. Pero seguían inescrutables.

-Hmp. Da igual. ¿Algo más?

-Creo que no.

Sonrió, pero Sasuke sólo pasó a su lado, y se alejó pausadamente. El ojivioleta suspiro. ¿Habría sido Sasuke sincero con él? ¿De verdad esa pelirosa era una…ninja médico? Más raro aún. ¿De verdad podía esa pelirosa…ser una cebo para el jinchuuriki del nueve colas? ¿Quién significaría ella para él, o ella? No conocía el envase del Kyuubi, ni su sexo. Pero… ¿qué era de Sakura? ¿Sería una hermana, como lo era el raikage de Killerbee? ¿Una amiga, una compañera, una aprendiz? O quizás… ¿una novia? Quién sabe. Se resignó a no pensar más. Y a dejar que su mente vagueara. E instintivamente, su mente lo llevó a un solo lugar. Su compañera. ¿Cómo habría muerto Karin?

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Siguió caminando. Llegó. Y allí estaba ella esperándolo. Sentada, con la mirada perdida, y quieta. Demasiado quieta.

-¿Sakura?-llamó

La kunoichi no respondió. Hubo algo dentro del pelinegro, que le dio un leve tironcito. Se acercó a ella. La sacudió, ¿preocupado? La miró. Su piel estaba blanca, y sus labios estaban perdiendo color. No había vida alguna en su rostro.

-¿Sakura?-llamó de vuelta

De los ojos jade de la chica colgaba una gruesa lágrima. Pero ella no lo miraba, su mirada seguía perdida en algún punto en especial. Una imagen colmó su mente. Sakura riendo, riéndole a él, a Naruto y a Kakashi. Pero la imagen cambió de repente. De pronto, no era esa Sakura, la Sakura infantil y molesta, era otra muy diferente. La Sakura que había visto la noche anterior.

-Sakura…-prácticamente rugió. El maldito deseo volvía a perturbarlo.

-Sasuke-kun….

La miró. Acababa de nombrarlo. ¿Le estaba hablando?

- Papá…mamá…

No. Ahora había nombrado a sus padres. No podía hablarles, no estaban.

-Cerda…

¿Cerda?

-Kakashi-sensei…

¿Había dicho Kakashi?

-Hinata…Lee-san…Kiba…Sai…Shikamaru…Shizune-san…

Sakura estaba inconciente. Estaba nombrando a todas sus personas queridas…Él había sido él primero de la lista. Pero sus padres… ¿Acaso le quería más a él que a sus propios padres?

-Tsunade-sama…

Otra lágrima corrió por la empalidecida mejilla de Sakura. Sasuke notó el dolor más intenso que había puesto al pronunciar el nombre de la quinta. Ella, sus padres, sus amigos, su sensei, su ¿cerda?, él…pero… ¿Dónde estaba Naruto?

-Naruto…

Allí. Sasuke miró a la kunoichi. Le temblaban los labios. Toda ella comenzó a temblar.

-Naruto…Naruto… ¡Narutooooooooo!

El sonido de su grito le rompió los oídos. ¿Qué le sucedía?

-¡Por favor, basta, basta, por favor! ¡Déjalo, déjalo, déjalo! ¡Lastímame a mí! ¡No le hagas daño a él, por favor! ¡Por favor!

Frunció una ceja. ¿Qué sucedía? ¿Le estaría hablando a él? ¡Pero si estaba inconciente!

-Sasuke-kun…

Otra vez lo nombraba. ¡Dos veces! A Naruto lo había nombrado como cuatro. Pero, ¿qué mierda le pasaba?

-Basta, Sasuke-kun, por favor, detente…

¿Eh?

-Naruto… ¡Naruto! Basta, por favor…

Ahora lo comprendió. Claro que Sakura estaba inconciente. Ella estaba presa de un genjutsu. ¿Sería Madara el que…?

-¿Madara?-preguntó esta vez. Sakura seguía temblando en sus brazos.

-Sasuke…

El Uchiha salió de las penumbras. Tenía los brazos cruzados.

-¿Qué estás…?-preguntó Sasuke. No pudo terminar.

-Es interesante lo fácil que se perturba esta chiquilla. Sólo le he mostrado un poco de lo que hubiera pasado, y un poco de lo que va a pasar, y comenzó a gritar. Deberías ver que mal se encuentra su chakra. Y sus nervios, su mente…se rinde muy fácilmente ante los genjutsus. Aunque tal vez…

El Akatsuki parecía meditar sobre alguna teoría de radioactividad, o el sentido de la vida…Estaba muy sumido en sus pensamientos. Aunque de vez en cuando le echaba una mirada al desconcertado Sasuke sin que este lo notara. Dentro del pelinegro, aquel molesto dolorcito seguía tironeándole. No sabía donde era precisamente, pero provenía de alguna parte de su pecho. Venía sintiéndolo hacía mucho tiempo, desde que se había reencontrado con sus amigos.

-Naruto…

La pelirosa seguía sollozando. De pronto, sus ojos adquirieron brillo. Y sus pupilas se dirigieron a él, por primera vez desde que la había encontrado allí. Observó su posición, ella en sus brazos, él arrodillado a su lado, en el piso. Un color carmín tiñó sus hasta ahora pálidas mejillas.

-Sasuke-kun…

Toda su piel comenzó a tomar color. De vuelta, los labios volvieron a ser rojizos. Los ojos, jade brillante.

-Hmp, ¿vas a curarme?

-S-sí.

Mientras el chakra verde penetraba su cuerpo, Sasuke buscó a Madara con la mirada. Quería preguntarle por qué había liberado a Sakura del genjutsu tan bruscamente, primero, por qué la había encerrado en uno. Pero no estaba. Fueron pasando las horas en absoluto silencio.

-L-listo.

El pelinegro giró hacia Sakura.

-¡Sakura!

Ella yacía inconciente, a su lado. Posó su mano sobre su hombro, y le llegó un aire cálido. Provenía de su boca. Ella seguía respirando, y muy acompasadamente. Se había quedado dormida. Intentó despertarla. Nada. Ella seguía durmiendo tranquilamente. Pasó sus manos por las piernas de la pelirosa, apoyó su mano en su espalda, hizo presión, y la levantó. La cabeza de la kunoichi se acomodó en su pecho. Suspiró molesto. ¿Por qué tenía que andar haciendo de transporte de chiquillas dormilonas? Entró a su cuarto, recordaba donde era. La tiró violentamente en la cama, sin preocuparse en no despertarla, o no herirla. Pero no hizo ninguna de las dos cosas.

-Sasuke-kun… ¿Por qué?

El aludido se giró. Sakura seguía dormida. ¿Otro genjutsu?

-Naruto…

Se dirigió hacia a Sakura. No parecía estar alterada.

-Hummm....., quiero volver a casa…Tsunade-sama, despierte, por favor. Quiero volver a casa…

¿Era eso una ilusión?

-Quiero comer algo dulce…quiero salir a caminar. Quiero algo dulce…

Perfecto. Sakura hablaba en sueños. ¡Qué chica extraña!

-Sasuke…kun… ¿Por qué…?

El pelinegro observó a la pelirosa.

-¿Por qué no te gustan las cosas dulces?

Volvió a suspirar. ¡Estúpida! De pronto, algo cálido rozó su mano. Sakura estaba sosteniéndola. La miró. El contraste de su piel clara con el rojo intenso de su rubor, le daba un aspecto angelical. Sus cabellos rosa pastel lucían desordenados, pero parejos. Ambas cosas. Su piel resultaba suave al tacto. Sakura era hermosa. Recordó…recordó por qué él la distinguía de entre las demás fan-girls. Recordó…las muchas veces que ella había intentado captar su atención en vano. Recordó…recordó como le gustaba cuando era pequeño. Era hermosa. Recordó que eso pensaba de ella antes. Se había vuelto su amiga. Una amiga que le gustaba. Recordó…las muchas veces que había intentado negarlo en su interior. Pero había tenido que aceptarlo, Sakura le gustaba. Aunque solo eso. Recordó…que había intentado tener una vida normal. Tener una persona importante, un mejor amigo, un hermano. Una muchacha bonita de la cual gustar. Claro, sin decirlo. ¿Sasuke Uchiha rebajándose a una tonta fan-girl? Jamás. Rió. Rió al recordar que inocente había sido una vez.

-Sasuke-kun…

La voz de su ex-compañera lo sacó de sus pensamientos. Soltó su agarre con fiereza, y salió de allí. ¿Qué mierda le había pasado? ¿Había pensado que Sakura era linda? ¿Había extrañado a Naruto? ¿Había extrañado al Sasuke de antes? No. No podía ser posible. Se encerró en su habitación. Tenía una venganza que planear.

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-¡Se lo juro, eran los compañeros de Uchiha Sasuke!

-¿Dices que desaparecieron junto a una roca?

-Sí.

Un hombre de cabellos negros meditó en silencio.

-Bien. Tú guiarás al escuadrón hasta allí.

-¡Hai!

-Escuchen bien. La única consigna es la siguiente: atrapar a Uchiha Sasuke. Vivo, o muerto. Como sea.

Continuará…

¡Espero qe le haya gustado! Aclaraciones: Cerda, es Ino. Sólo por si no se acordaban como ella le llamaba ^^

Argentina abraza a Chile-13 de marzo

70.000 personas-mas de 40.000 de toneladas de alimentos, sin contar la ropa…

Podemos decir que se cumplio el objetivo. Un pequeño granito de arena para esta gran nacion. ¡Fuerza Chile!

Sé que ese comentario no tiene nada qe ver con el fic. O sí. Porque este capi esta dedicado a todos los chilenos. A los qe estan en esta pagina, como a los que no. Qeria comentar qe "Argentina abraza a Chile" fue un recital organizado por la RED SOLIDARIA, qe juntó a Leon Gieco, Los Fabulosos Cadillacs, Gustavo Cerati y etc, con el fin de ayudar a nuestro pais hermano. ¡Vivan Argentina, Chile, America y todo el mundo, carajo! :D

SE ACERCA EL 24 DE MARZO… ¡ADONDE VAYAN LOS IREMOS A BUSCAR! NOBLE, MAGNETO, ¡DEVUELVAN A LOS NIETOS!

Basta de comentarios fuera de lugar…xD Esto último lo vengo poniendo en todos lados, hasta en los bancos de mi colegio. Esta dedicado a los miles de hijos de p… qe mataron, torturaron y secuestraron en la ultima dictadura militar…y a los qe robaron bebes y hoy viven con total IMPUNIDAD en el pueblo argentino… JUICIO Y CASTIGO ¡YA! Uff…volvi a enloquecer. Prometo no molestar más. Gracias por leer mi fic, y por leer mi bronca, aunque piensen qe estoy mas chiflada qe Saku…n//n

Matta Nee! :D