Capítulo 2: Olvidando a Ron.

Snape llevó a Hermione a su habitación. Cayeron sobre la cama juntos y comenzaron a quitarse la ropa mutuamente, con desesperación. Con los brazos entrelazados mientras los pies quitaban los zapatos. Snape vestía solo la ropa interior bajo su túnica. Desvestir a Hermione fue un poco más complicado, ya que tenía puesto jeans y remera, pero Severus se los quitó en poco tiempo con la ayuda de Hermione.

Ella estaba perdida en los apasionados besos y caricias de Severus, rogándole para que la hiciera olvidar a Ron y Lavender, mientras su boca se movía sobre ella. Desató la cinta que ataba su cabello y este cayó sobre su rostro mientras ella se familiarizaba con su cuerpo. Tenía el toque de un amante, cuidadoso pero masculino. Su cuerpo era delgado, pálido y lleno de cicatrices debido a su servicio con el Señor Oscuro. Tenía un poco de negro vello en los brazos, las piernas y el abdomen. Sexualmente hablando, la naturaleza había sido muy generosa. Severus tenía un miembro digno de admiración. Era como para quedarse mirándolo por un largo tiempo. Era largo, grueso e incircunciso, con suave vello negro en la base.

"Tu esposo está loco", le dijo él con suavidad, mientras se ponía de espaldas llevándosela, poniéndola encima de su cuerpo y reclamando su boca con la suya nuevamente. Sus manos se deslizaban sobre la espalda, sobre la curvatura de su trasero y sobre los muslos con aprecio, antes de regresar por el mismo camino por el que habían llegado, atrapando un poco de su cabello.

Rodaron de nuevo, con los brazos y las piernas enredadas mientras se besaban. Finalmente, Snape se puso sobre las rodillas y las manos y comenzó a lamer cada parte del cuerpo de Hermione. La esencia y el sabor de ella lo convirtieron en una furia, mientras su boca se movía sobre su piel, prolongando el tiempo sobre los pechos y los duros pezones. Su lengua lamía furiosamente alrededor de ellos y en medio de los pechos mientras sus manos atrapaban las muñecas de ella y extendía los brazos sobre su cabeza, sosteniéndola contra la cama y tomando su placer de ella.

Hermione se arqueó deliciosamente cuando él se dirigió hacia su abdomen, soltando sus muñecas y descendiendo sobre ella mientras abría delicadamente sus piernas, exhalando sobre su sexo suavemente. Su cálido aliento estimulando la vulva antes de besarla con reverencia.

"Totalmente loco", suspiró él, cerrando los ojos sumergiéndose en la dulzura de Hermione. Él era cuidadoso, gentil y dedicado, usando sus labios, dientes, lengua y nariz poner a la joven hechicera salvaje y para sacar cualquier pensamiento sobre el idiota de su poco considerado marido, fuera de su mente. Ella tironeaba del cabello de Severus mientras gritaba bajo sus atenciones hasta llegar a un estremecedor orgasmo alrededor de la lengua de él.

Mientras Hermione gemía los últimos espasmos de su clímax, el Maestro de Pociones la dio vuelta, levantando su trasero del colchón hasta que estuvo sobre las rodillas y con la cabeza apoyada sobre la cama. Severus recorrió el redondo trasero con una mano pálida, con los ojos latentes al mirarla.

Una vez más se oyó la palabra 'loco' justo antes de penetrar a la hermosa esposa de Ronald Weasley. La húmeda y apretada calidez envolviéndolo mientras se sumergía más profundamente dentro de ella, quedándose quieto por un momento antes de flexionarse sobre ella, todavía conectados, acercando los labios a su oído.

"Cuanto lo envidié por esto, Hermione", le dijo el Maestro de Pociones, moviendo levemente la pelvis para que Hermione pudiera sentirlo. "Envidié a tu esposo por tener acceso a tu cuerpo mientras yo solo podía tener a tu brillante mente"

Lentamente, Snape se retiró y volvió a penetrarla, con un tierno movimiento que la hizo suspirar de placer. Severus era más grande que Ron y se sentía tan bien tenerlo sobre y dentro de ella. El beso su hombro.

"¿Lo sabias?", preguntó con suavidad, acariciándola otra vez, todavía gentilmente, pero ahora se movía un poco más contra ella hasta que Hermione gimió un poco por la presión. Estaba tan profundo.

"No", murmuró Hermione.

Snape acarició su cabello y la besó en el costado de la frente mientras su miembro seguía deslizándose dentro y fuera de ella deliciosamente, grueso, duro y caliente. Ella nunca había tenido esta clase de sexo antes. Su único compañero había sido Ron, y él nunca era paciente o considerado. Él nunca se detenía para hablar con ella.

"Eres hermosa Hermione", susurró Severus, "y perfecta. Eres un premio"

Hermione dejó escapar un largo gemido mientras Severus volvía a moverse, con los testículos golpeando contra su trasero, moviéndola con un poco más de fuerza.

"No has perdido nada. Tu marido sí", siseo él. "Ha perdido algo precioso e irremplazable. Olvídalo hechicera. Yo voy a ayudarte a olvidarlo"

Snape se inclinó un poco más sobre ella, capturando su boca con la suya, besándola profunda y apasionadamente antes de enderezarse y tomarla de la cintura.

"A partir de ahora", dijo el tersamente, apartándose y penetrándola una y otra vez, dedicado y fuerte en su posesión. Los besos y las caricias eran parte del acto además del sexo. Puso a Hermione en todas las posiciones que se le ocurrieron. Arriba, abajo, de costado, para el otro lado, de espaldas, de frente, doblada y derecha, e incluso casi fuera de la cama, mientras Severus Snape llenaba sus propias fantasías respecto a la mujer alrededor de él, gritando su nombre de un modo que Severus solo había soñado con escuchar.

Verán, Severus Snape estaba enamorado de Hermione Weasley, pero al ser mucho mayor que la joven mujer y suponiéndose tan poco atractivo, creía que ella nunca podría sentir algo por él. Luego ella se casó con Ron Weasley y entonces perdió todas las esperanzas, aunque siempre pensó que eran una pareja sin nada en común, desde el principio.

Ahora él le podia dar toda la ternura y toda la pasión que sentía en su corazón, expresando sus sentimientos en una forma muy física, hablándole, alabándola y diciéndole todo lo que una mujer quiere escuchar del hombre con el que está haciendo el amor.

Pero en este caso, todo lo que Severus le decía era verdad.

Ronald Weasley había dejado caer la quaffle y Snape estaba ahí para atraparla antes que tocara el suelo.

Severus y Hermione pasaron el resto del día y la noche en su habitación, haciendo el amor, comiendo y durmiendo intermitentemente. Para cuando se fueron a duchar, (juntos), y salieron de la habitación el domingo para ir al laboratorio y desechar las arruinadas pociones, Hermione estaba en un mucho mejor estado de ánimo.

¿Ronald? ¿Ronald quién?

Seis meses después, alguien golpeó la puerta. Snape, quien había estado leyendo el Profeta, se levantó para ver quién era. Caminó hasta el foyer y observó por la mirilla. Maldijo un poco, luego abrió la puerta, mirando al visitante con desagrado.

"¿Quién es, Severus?" dijo Hermione desde la cocina.

Snape no contestó.

"¿Qué puedo hacer por usted, Sr. Weasley?" le dijo Snape al pelirrojo que lo miraba sin sonreír, parado en el recibidor.

Los azules ojos de Ron se deslizaron sobre Severus.

"Estoy aquí para hablar con mi esposa", respondió Ron.

"¿Severus? ¿Quién es?", volvió a decir Hermione saliendo de la cocina, rumbo al recibidor.

Snape se hizo a un lado y la dejó ver a Ron.

"Oh", dijo ella, deteniéndose.

"Su esposa, mi mujer, Sr. Weasley. Hágalo corto", dijo el Maestro de Pociones como advertencia, dejándolos solos para que hablen.

"He notado que volviste a usar tu nombre de soltera", dijo Ron mirándola de arriba hacia abajo. Se veía bien...como con un resplandor a su alrededor.

"Bueno, sí. Pensé que era lo mejor dada las circunstancias", respondió ella.

"¿Cuáles circunstancias?", preguntó él.

Como única respuesta, Hermione se llevó una mano sobre el abdomen, mostrándole lo redonda que se estaba poniendo. El pelirrojo la miró pasmado.

"¿Estás embarazada? ¿De Snape?", preguntó él.

"Así es", replicó Hermione.

"Así que con él no usaste anticonceptivos como lo hacías conmigo", dijo Ron, estrechando los ojos.

"No, no los usé", dijo Hermione sintiendo que no había necesidad de explicarle más.

Ron se quedó en silencio por un momento, luego miró alrededor de la casa.

"Lindo lugar. Me llevó un rato encontrarlo. Creí que ibas a estar en el departamento todavía", le dijo.

"No. Severus compró esta casa para los dos", dijo Hermione. "Hay un laboratorio donde puedo trabajar. Todavía soy su aprendiz".

Ron se veía celoso ahora. Él no podría haberle comprado una casa con su salario.

"Siempre supe que te revolcabas con Snape." Siseó él.

En la sala, Severus se puso de pie. Había amplificado su capacidad de oír para poder escuchar la conversación e intervenir si las cosas se ponían feas. Parecía que era lo que estaba a punto de suceder.

Hermione miró a Ron fríamente.

"No, Ron. Nunca me tocó sino hasta que me abandonaste por Lavender. A propósito, ¿cómo esta ella? ¿Y el bebé?"

"Bien" En realidad, Lavender se había quedado con unos quince kilos de más y ya no era todo lo complaciente que había sido. De hecho, Ron tenía que esperar a que ella se desocupara con el bebé. Además, se había puesto regañona. Ron no estaba para nada feliz.

"Pensé que podríamos hablar...tal vez arreglar las cosas...", dijo Ron mirando el vientre de Hermione. "Pero ahora...que vas a tener al engendro de Snape..."

Ahora sí, Severus acudió como un rayo hacia el recibidor, con los ojos como piedras mientras se acercaba a la puerta. Hermione lo vio venir y bloqueó su camino, todavía enfrentando a Ron mientras el Maestro de Pociones intentaba abalanzarse sobre él, con los ojos llenos de una furia asesina.

"El bebé de Severus", corrigió ella, "y no volvería contigo aun si no estuviera embarazada. Tomaste tus decisiones cuando te fuiste con Lavender. Tienes un bebé con ella y una responsabilidad. Para ser honesta, fue lo mejor que pudiste haber hecho, porque encontré al verdadero compañero de mi alma. Mi corazón y mi amor le pertenecen a Severus y es mi intención pasar el resto de mi vida con él"

Severus puso una posesiva mano sobre el hombro de ella, todavía con los asesinos ojos sobre Ron.

"¿Algo más, Sr. Weasley?", preguntó Snape con frialdad.

Ron miró a uno y a otro.

"No. Nada más", replicó y se dio la vuelta para irse. Se detuvo un momento.

Snape se tensó, listo para enfrentar cualquier altercado, pero Ron siguió caminando, saliendo de su casa y de sus vidas. Sabía que no había chance de reconciliación. Ni ahora, ni nunca.

Hermione cerró la puerta y giró para ver a Severus mirándola pensativamente.

"¿Compañero de tu alma?", le preguntó con una ceja arqueada.

"Si", replicó ella, "Habiendo probado que si tienes un alma a pesar que por mucho tiempo se rumoreó que no tenías una"

"O un corazón...", dijo él, siguiéndola hacia la sala, tomándola suavemente entre sus brazos.

"Aunque si me falta ese órgano en particular, solo puede deberse a que eres tú quien se lo ha robado, Hermione Granger", añadió con una ligera sonrisa.

"Oh, Severus", dijo Hermione, besándolo tiernamente. "Dices las cosas más dulces, Pero no te preocupes, lo voy a mantener en secreto".

"Mejor así", dijo el besándola otra vez. "De otro modo, hechicera, estaría arruinado".

Fin.

N/A: Ok, es corta, pero a mí me gusto porque Ron sale perdiendo... ¿no les encanta cuando eso pasa? ¡A mí sí! Bwahahaaahahaaa

La próxima historia es más larga, tiene escenas de alto contenido sexual, como sé que algunos de ustedes les gusta, es de otra autora y Ron, también sale perdiendo...¡COMO A MI ME GUSTA!

¡Espero que hayan disfrutado la historia!

¡Nos vemos pronto!