Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.

Nota: Leer Nota de Autor al final.

Capitulo 1: Esmeraldas sin brillo - Diez años después

El piso de mármol blanco perteneciente a uno de los pasillos del Castillo de Windsor que se ubica en la ciudad de Windsor en el condado de Berkshire, en el valle del río Támesis y al oeste de la ciudad de Londres; poco a poco resplandecía más debido a que el sol de aquella mañana brillaba imponente en el cielo azul. Los amplios ventanales del Castillo dejaban filtrar la luz del sol dentro del salón principal y en el comedor, donde la servidumbre se encontraba colocando la vajilla ya que dentro de una hora la familia real bajaría a desayunar.

La familia real se encontraba desde hacia tres días en el Castillo de Windsor, las vacaciones de verano para la mayoría de familias de Inglaterra ya había llegado, por lo cuál muchos de ellos aprovechaban para dejar sus respectivas casas e ir al campo para liberarse de las tensiones que Londres les propinaba.

En la segunda planta del castillo unos pasos se dejaban escuchar y Susan que ahora era la jefa de mayordomos de dicho Castillo, levantó la mirada y sonrió a su hermana gemela Lorean y le dijo:

- Ya se despertó.

Lorean quien arreglaba un par de flores en un jarrón, dejó de hacerlo y sonriendo, contestó.

- Hora de ir a la batalla.

Dicho esto subió hacia la segunda planta del Castillo.

&&&& * &&&&

El aire fresco de la mañana ingresaba a aquella amplia habitación, meciendo las cortinas lentamente, el olor a perfume de baño se colaba en toda la alcoba y las gotas rápidas de agua de la ducha se dejaban escuchar, la manija de la puerta de entrada a dicha pieza se abrió lentamente y un pequeño niño de cabello rubio, ojos azules y muchas pecas en el rostro, corrió hasta la amplia cama, se subió y comenzó a dar brincos.

No pasaron muchos minutos y se escuchó que la puerta del baño se abrió, aquel niño de pijama azul cielo y estrellitas aún seguía saltando feliz, sin darse cuenta que era observado y se sobresaltó al escuchar una gruesa voz decirle:

- Es muy divertido, ¿verdad Edward?

El niño volteó lentamente y sonriendo ampliamente saltó de la cama y corrió a abrazar a aquella persona.

- ¡Padrino, buenos días!

Un hombre vestido con una camisa blanca y un pantalón color negro, tomó en brazos a aquel niño y lo abrazó cariñosamente.

- Solo porque hoy es tú cumpleaños Eddie no te voy a decir nada por estar saltando en mi cama.

- ¡Gracias padrino! – Sonrió el niño – ¡Es cierto! – exclamó el niño recordando algo.

- ¿Qué sucede?

- Aún no he saludado a la tía bonita.

Dicho esto el niño bajó de los brazos de su padrino y se acercó hasta la mesita de noche donde la foto de una muchacha de rizos castaños sonreía.

- Buenos días, tía bonita.

Antes de que uno de ellos dijera algo, tocaron la puerta de la habitación.

- Adelante.

Lorean sonriendo ingresó a la habitación y haciendo una leve reverencia con la cabeza saludó.

- Príncipe Harry, buenos días.

Harry quien aún miraba a su ahijado sonreír hacia aquella foto, volteó y sonriendo levemente, contestó.

- Buenos días, Lorean – acercándose hasta Edward – Eddie, ya es hora de que te cambies.

- Pero padrino, yo quería seguir saludando a la tía bonita – contestó el niño.

Lorean observó como Harry se acuclillaba al lado del niño y miraba en silencio aquella foto, ella vio como los ojos de color esmeralda del príncipe Harry brillaban por un momento y recordó que desde hacia diez años aquellos ojos jamás volvieron a ser los mismos, el brillo se extinguió y la tristeza se hizo eterna en ellos.

- Muy bien, ya saludaste a la tía bonita – sonrió Harry poniéndose de pie – Es hora de que vayas con Lorean para que te cambie, recuerda que tus padres llegan al medio día y no les va hacer gracia que aún sigas en piyama.

- Está bien, padrino Harry – contestó Edward.

Dicho esto Eddie corrió hasta Lorean y le tomó de la mano.

- Gracias, príncipe – añadió Lorean – Permiso.

Ellos estaban por salir de la habitación del príncipe, pero Eddie se detuvo y preguntó.

- ¿La tía bonita, vendrá hoy para mi cumpleaños?

Lorean abrió los ojos estupefacta por la pregunta del pequeño niño, miró a Harry y antes de que ella dijera algo para evitar que él respondiera, se sorprendió al escuchar la voz tranquila del príncipe, quien contestó:

- Ella está en un lugar muy bonito, Eddie – sonriéndole a su ahijado – Y no puede venir, pero se que desde allí te cuida y si quieres verla, tan solo observa esta noche el cielo y la estrella más brillante es ella.

Eddie asintió feliz por la respuesta y sin más haló a Lorean quien cerró la puerta tras de sí, viendo como el príncipe dejaba se sonreír.

&&&& * &&&&

- Buenos días altezas.

Saludaron al unísono los mayordomos y sirvientas al ver ingresar al comedor a los reyes de Inglaterra.

- Buenos días.

James Potter junto a Lily, su esposa y reina, saludaron a todos y se sentaron en la amplia mesa, ambos después de diez años se les veía mucho más maduros y aunque para muchos ellos eran felices, en el corazón de ambos esa felicidad no era completa, solo lo serían cuando su hijo encontrara su propio camino hacia la felicidad.

- Mamá, papá, buenos días.

El príncipe Harry ingresó al comedor y saludó a sus padres quienes le sonrieron.

- Harry, querido – contestó Lily - ¿Qué tal dormiste?

- Todo lo bien que se puede – contestó sentándose frente a su madre.

James observó a su hijo, quien tomaba lentamente su café matutino y contestaba las preguntas de su madre, en ocasiones sonreía levemente, pero desde hacía tantos años que no reía alegremente y el brillo de sus ojos había desaparecido desde la muerta de su novia. Sabía que Hermione había sido y siempre sería el gran amor de su hijo y aunque el tiempo había pasado, Harry aún seguía culpándose por lo sucedido. A James aún le dolía recordar como su hijo había sufrido y a veces tenía sueños los cuáles le hacían evocar aquella noche en la cuál su hijo había decidido quitarse la vida.

Fue su esposa quien había encontrado a Harry aquella noche y fue él quien lo sacó de aquella fuente de agua combinada con la sangre de su hijo, esa noche la estabilidad emocional de Harry había llegado al límite y durante los meses siguientes el amor de Lily y de él mismo lograron sacarlo de la oscuridad en la cuál se había sumergido desde la muerte de Hermione.

Diez largos años habían pasado desde que la novia de su hijo había muerto y cada año que llegaba la fecha de aquel fatídico día, Harry iba hasta los acantilados de Dover con un ramo de diecisiete rosas rojas (que representaban la edad de Hermione al morir) y con delicadeza dejaba que el aire las llevara hasta el mar hasta desaparecer en el horizonte.

Durante los primeros años, fue difícil que Harry encontrara su camino, pero poco a poco y con el apoyo de ellos y sus amigos, el príncipe decidió tomar las riendas de su vida, comenzó una carrera y hoy a sus veintisiete años trabaja a su lado activamente por el bienestar del Reino Unido.

Pero la vida de su hijo tan solo se resumía a eso: "Trabajo", tenía muy pocos amigos ya que no asistía a las ceremonias o fiestas que se llevaban acabo entre la realeza y no había vuelto a salir con alguien. Aunque Harry no lo dijera, James sabía que su hijo había decidido no volver a amar a nadie más y por ello no permitía que nadie aparte de las personas que conocían se le acercara, era cordial y amable pero había una barrera que nadie podía pasar.

- ¿James tú que opinas?

James que estaba aún ensimismado, trató de disimular su distracción y vio como su esposa y su hijo lo observaban esperando una respuesta.

- Discúlpenme, me distraje, ¿de qué debo opinar?

- Cariño, le dije a Harry – contestó Lily sonriendo – que no había problema que él no utilizara ningún disfraz esta noche en la fiesta de Edward.

- OH, si hijo – sonriendo – No hay problema.

James Potter, observó a Harry asentir y como era costumbre siguió desayunando en silencio.

&&&& * &&&&

El cabello color azabache de aquel joven sentado en una de las sillas del jardín del Castillo de Windsor, se agitaba lentamente por la fresca brisa que corría, su piel nívea era iluminada por los rayos del sol que al mediodía brillaba hermosamente en el cielo. Aquel joven tenía los brazos extendidos y sus ojos cerrados eran cubiertos por sus lentes redondos.

Harry James Potter, príncipe y heredero de la corona Inglesa, había encontrado en aquel jardín la paz, hacia tres días que estaba en aquel Castillo y se alegraba de haber ubicado un lugar así, donde nada ni nadie lo molestara. Siempre necesitaba un lugar para poder meditar o simplemente dejar su mente en blanco.

Él había descubierto en todos esos años que la soledad era una buena compañera, por ello casi nunca asistía a reuniones fastuosas y con mucha gente, pero aquella noche haría una excepción, ya que era el cumpleaños número ocho de su pequeño ahijado y le había prometido que asistiría.

Edward era con la única persona que había hecho una excepción a la regla de no dejar que nadie se encariñe con él, además era el hijo de sus mejores amigos, por lo cuál siendo su padrino no iba a ignorar al pequeño niño, que sin saberlo lo había ayudado a menguar la tristeza que llevaba en el alma.

- Hace diez años.

Susurró para sí mismo abriendo sus ojos, dejando que sus orbes esmeraldas vieran el cielo de color celeste; después de un momento bajo la mirada hacia sus brazos que estaban enfundados bajo la camisa de manga larga color blanco que tenía puesta.

Con parsimonia remangó uno de los lados y vio una de las cicatrices en su muñeca, alzó su brazo hasta la altura de sus ojos y fijamente observó la marca.

- Aún duele.

Durante un momento se mantuvo en esa posición mirando aquella cicatriz y sintió como una lágrima rebelde escapaba de sus ojos, en su pecho sintió dolor, pero tomó aire y sonrió sin realmente sentir felicidad y dijo:

- Me haces tanta falta.

Harry limpió rápidamente aquella rebelde lágrima que recorría su mejilla al escuchar unos pasos acercarse hasta donde él se encontraba.

- Al fin te encontré.

El príncipe dirigió su mirada hacia su interlocutor y sonriendo lo invitó a sentarse a su lado.

- Es bueno verte, Ron.

Ronald Weasley sonrió alegremente y dándole la mano a Harry se sentó a su lado.

- Estaba pensando que ya te habías escabullido para no asistir a la fiesta.

- Sabes que no haría eso – contestó el príncipe – Tú retoño no me lo perdonaría jamás.

Ron iba a contestar pero fue interrumpido.

- ¡Papá!

El pequeño Edward corrió hasta Ron y se abalanzó para abrazarlo, tras él una joven de cabellos rubios atados en un improvisado moño se acercó hasta los dos hombres y el pequeño sonriendo.

- Harry, es bueno verte.

- Digo lo mismo Luna, tan radiante como siempre.

Luna Lovegood sonrió ante el halago de Harry y correspondió al abrazo fraternal que el príncipe le dio.

- ¡Mamá, mi padrino me ha cuidado mucho estos días que no estuvieron!

Exclamó el pequeño Edward, quien era el hijo de Ron y Luna, el pequeño niño había nacido durante los primeros años en los cuáles Harry estaba recuperándose emocionalmente, para todos, el nacimiento del pequeño los había tomado de sorpresa pero también fue una bendición, ya que la primera vez que el príncipe Harry lo había visto, fue también la primera vez que sonrió, después de tanto tiempo de no hacerlo.

Por ello Luna y Ron decidieron al instante que Harry era el indicado para ser el padrino del niño, ya que estaban seguros de que lo cuidaría y querría como si fuera su propio hijo, y no se habían equivocado.

Luna observó como Harry sonreía por las cosas que su hijo estaba contándole y ella se sintió feliz por su amigo, su pequeño Eddie estaba logrando algo en lo que ellos habían fracasado, estaba logrando abrir poco a poco el corazón de Harry y esperaba que el príncipe se diera cuenta que tenía que volver a ser feliz por él y por su querida amiga Hermione; ya que de lo que ella estaba cien por ciento segura es que Hermione desde el cielo los cuidaba y velaba por la felicidad de todos.

- Padrino, ¿Y esa marca, donde te la hiciste?

Eddie había visto la cicatriz en la muñeca descubierta de Harry, quien al escuchar la pregunta se percató que no se había vuelto a cubrir el brazo.

- Edward, no es algo que tú puedas comprender.

Contestó Ron, mirando seriamente a su hijo, a veces su pequeño podía ser bastante curioso y lo menos que quería en ese momento era que su mejor amigo se pusiera triste.

- ¿Te duele padrino?

Edward volvió a preguntar ante la mirada seria de su padre, Luna miró a Harry quien ya se había bajado la manga cubriendo su brazo y mirando al pequeño niño contestó.

- Un poco Eddie, pero estoy seguro que algún día dejará de hacerlo.

Ron y Luna observaron el semblante algo ido de Harry al contestar y quisieron agregar algo más, pero el príncipe se les adelantó.

- No es malo que el niño pregunte, no lo vayan a regañar que no ha hecho nada malo – poniéndose de pie – Nos vemos después chicos.

Dicho esto Harry dejó a la pequeña familia en aquel jardín.

- Mami, ¿mi padrino está triste? – preguntó Eddie sentándose entre sus padres

- No hijo, él está bien – mirando a Ron - ¿No es cierto, amor?

Ron tan solo asintió sonriendo para tranquilizar a su hijo quien comenzó a jugar por el jardín, pero él sabía que Harry aún sufría y se sentía frustrado por no encontrar la manera de ayudarlo.

- No te preocupes – susurró Luna para que tan solo su esposo la escuchara – Él será feliz, verás que sí.

El pelirrojo abrazó a Luna, tratando de pensar que eso se haría realidad.

&&&& * &&&&

Las olas del mar golpeaban las rocas causando un melodioso ruido, la luna se encontraba imponente en el cielo negro de la noche y las estrellas brillaban hermosamente; la brisa del mar agitaba los largos cabellos de aquella bella joven que miraba desde aquel balcón la hermosa vista que tenía desde aquella mansión, la cuál desde ese día sería su nuevo hogar.

Vestida con unos pantalones negros entallados y una blusa del mismo color, esperaba que le avisaran la llegada de su abuelo. Cansada de mirar el mar, ingresó a la habitación, se dirigió hacia el espejo y observó su rostro.

Dos orbes marrones le devolvieron la mirada y una sonrisa arrogante cubrió aquel bello rostro.

- Solo un cambio más y todo estará listo.

La puerta de aquella amplia alcoba se abrió y un hombre ingresó.

- Señorita, su abuelo la espera.

La joven miró de soslayo al criado y asintió, el mayordomo salió de la habitación y ella observó su reflejo.

- Azules como el más bello de los zafiros, ustedes serán la protección de mi alma.

Con esas extrañas palabras, la mujer salió de su habitación rumbo hacia aquellos lúgubres pasillos que la llevarían hacia donde su abuelo se encontraba.

&&&& * &&&&

Durante muchos años esperó pacientemente que todas las piezas de aquel juego por fin estuvieran en posición para poder el manipularlas a su antojo, desde siempre supo que aunque la espera fuera larga, la recompensa que iba a obtener de todo aquello valía la pena.

Podía escuchar como los tacones de su nieta bajaban lentamente aquella elegante escalera, todo había salido como él lo planeo, bueno en el camino tuvo que hacer algunos cambios, mucho más cuando supo la existencia de aquella extraña, que estuvo apunto de disolver sus planes, pero él siempre había sido mucho más inteligente y supo tomar esa pieza y moldearla a su favor.

Todo estaba listo y desde ese día el verdadero juego empezaría.

&&&& * &&&&

Las horas pasaban lentas para el príncipe Harry, la gente en el Castillo de Windsor se divertía en aquella fiesta, su ahijado ya había sido llevado a su habitación hacía una hora y él ya podía retirarse también.

Sus amigos y sus padres conversaban amenamente al lado suyo, pero para el tan solo eran murmullos, no sabía que le estaba ocurriendo, se había prometido así mismo que ese día haría una excepción y trataría de divertirse aunque sea un poco para no preocupar sus padres, pero desde que aquella fiesta comenzó se sintió incomodo y tan solo quería desaparecer de ese lugar.

Se sintió mucho más incomodo cuando un par de muchachas de la nobleza se acercaron a saludar a sus padres y poco a poco se iban acercando a él, coqueteándole con disimulo, vio que ni sus amigos ni sus padres se habían dado cuenta y lo dejaron solo ya que se habían ido a bailar.

Aquellas señoritas eran bastante bonitas, pero realmente a él no le interesaba ir más allá de la cordialidad con ellas, no le nacía interesarse en alguna de esas chicas por eso disculpándose amablemente intentó irse, pero una de ellas lo tomó del brazo y lo arrastró hacia la pista de baile.

- ¡Príncipe Harry está canción me encanta! – exclamó la muchacha.

Harry sintió como sus padres lo observaban con curiosidad, seguramente asombrados por que él hubiera aceptado bailar, por ello decidió tan solo bailar esa pieza con aquella joven.

Sin darse cuenta, la amiga de la joven se había acercado hasta donde el encargado de colocar las canciones se encontraba y pidió que cambiara aquella música por una melodía lenta.

El príncipe sintió como aquella joven se le pegó para incitarlo a bailar aquella pieza, pero él tan solo se quedó absorto recordando que esa melodía era la misma que bailó con Hermione la noche antes de que se marchara.

- ¿Príncipe? – Llamó la joven – Bailemos.

Pero la mente de Harry, recordó aquel momento.

- Nunca he bailado contigo este tipo de música ¿verdad? – preguntó Harry escuchando el vals que tocaban en los bailes de gala en el Palacio.

- No y para serte sincera no sé bailar esta música – contestó la muchacha de rizos castaños.

- Pues no se diga más – extendiendo su mano – Acepta bailar conmigo hermosa señorita.

Hermione se sonrojó por el gesto de Harry, pero se negó a bailar.

- No Harry, voy hacer el ridículo, para esta clase de bailes tengo dos pies izquierdos y…

- OH vamos Hermione, yo he bailado las canciones que están de moda en tú país aunque no supiera – añadió Harry.

- Bueno está bien, al menos no tengo público.

Dicho esto Harry rió por el comentario de Hermione y con delicadeza colocó una mano en su cintura y con la otra tomó su mano.

- Solo sígueme – sonriéndole – Uno, dos, tres.

Harry bajó la mirada y reaccionó al sentir las manos de aquella joven en sus brazos.

- Príncipe, todos nos observan, es vergonzoso.

- Yo… - retrocediendo – Lo siento, no puedo.

Dicho esto Harry salió de aquel salón dejando a aquella joven malhumorada y con gente de la nobleza cuchicheando.

&&&& * &&&&

Hacia bastante tiempo que no usaba aquella moto que tenía guardada en el garaje y realmente en esos momentos necesitaba hacerlo, aún podía sentir su corazón alterado, ¡esa melodía!, por eso no asistía a aquellos bailes, sabía que la escucharía y se volvería a desmoronar.

Rápidamente buscó las llaves de aquella moto negra y en su desesperación por irse de aquel lugar y alejar la melodía de su mente, tiró el cajón donde varias llaves se encontraban.

- Maldición.

Miró una por una, pero había muchas y tan concentrado se encontraba Harry en buscar la llave que no sintió que alguien estaba con él.

- Sabes que si la usas tú madre se va a preocupar.

Harry levantó la mirada y vio a su padre cruzado de brazos mirarlo desde el umbral.

- Fue de muy mala ecuación dejar a aquella señorita parada en medio del salón – agregó James – Me parece que deberías regresar y disculparte.

El príncipe encontró lo que buscaba y sin más contestó a su padre.

- No soy un niño, papá – tomando el casco – Además le dije que me disculpara.

- Pues para no ser un niño, te estás comportando como uno Harry.

- Papá, acaso no puedes entender que no me siento bien estando junto a toda aquella gente.

- Yo te entiendo, ¿pero no crees que ya has tenido demasiado? – agregó James.

- ¿A que te refieres? – preguntó a la defensiva Harry.

- Se que va a sonar duro, pero… - mirando seriamente a su hijo – Ella está muerta Harry y es hora de que ya dejes de huir de nosotros.

"Ella está muerta" aquella fue como si Harry recibiera un baldazo de agua fría y sin poder evitarlo sintió mucho coraje contra James y lo expresó.

- ¡No es necesario que me lo refriegues en la cara! – Gritó - ¡Yo se muy bien que ella está muerta y lo que haga no es de tú incumbencia!

Dicho esto Harry se puso el casco y sacó la moto del garaje.

- ¡Harry! – Exclamó James – ¡Basta de esto, deja esa moto y regresa a tú habitación!

Harry al escuchar lo que su padre le ordenó, sonrió con sorna y le dijo:

- ¡Ya no soy un niño, así que… – prendiendo la moto - ¡Déjenme en paz!

James vio como su hijo salía del Castillo y se sintió inútil al no poder ayudar a su hijo.

- Por favor, síganlo, no dejen que se haga daño.

Cuatro guardias de la seguridad real asintieron ante el pedido del Rey y sin más salieron en un auto tras el príncipe.

&&&& * &&&&

¡Por fin!, por fin pude alejar aquella melodía de su mente, siempre la velocidad y la adrenalina que sentía al manejar aquella moto lo ayudaba; Harry sonrió al sentir como el aire chocaba contra su cuerpo.

Realmente sabía que su padre estaba preocupado pero en esos momentos necesitaba estar solo y sabía que la seguridad real lo estaba siguiendo, por ello aprovechando que la carretera estaba libre, aceleró y se alejó de ellos.

- ¡Necesito mi libertad! – exclamó Harry.

Durante varios minutos no pudo perder a la seguridad pero en un camino donde las pistas se dividían aprovechó para acelerar más y perderlos. La luz de la luna era la única que lo alumbraba junto a la luz artificial de su propia moto.

Desde hacia muchos años atrás, el príncipe Harry había aprendido a manejar motos y aunque su madre estuvo reacia a aceptar el nuevo "hobbie" de su hijo, tuvo que aceptar que Harry adquiriera aquella moto que durante todos esos años cuando estaba por entrar en crisis lo hacía sentirse un poco mejor.

Sabía que debía esperar que su tiempo llegara para poder así estar junto a su amada Hermione, pero cada vez los días se le hacían mucho más pesados y dolorosos, era conciente de que estaba mal esperar la muerte pero no podía evitarlo, aún el amor que sentía por aquella muchacha de rizos castaños estaba presente en su corazón y nada ni nadie podía ayudarlo a olvidar eso, muchas chicas bonitas y dignas había conocido, pero ninguna llenaba aquel vacío horrendo que sentía en su corazón. Siempre la buscaba a ella.

- Mi Hermione.

Susurró para si mismo y no supo que fue lo que paso, tan solo sintió como perdía el control de la moto y después como salía disparado hasta la hierba que crecía al lado de aquella carretera.

Su cabeza chocó contra el suelo, pero el casco lo protegió de un golpe mortal, durante varios minutos se quedó en la misma posición tratando de recobrar su estabilidad y dejar de mirar absorto la luna que brillaba en el cielo; pero algo llamó su atención, el sonido de un auto pararse y unos tacones chocar contra la pista.

Lentamente y tratando de evitar hacerse daño trató de incorporarse, pero una voz delicada lo detuvo.

- Detente, te puedes hacer daño.

Harry miró hacia la oscuridad y pronto fue iluminado con una linterna, y supo que estaba soñando o eso es lo que pensó en ese instante.

Pudo ver la silueta de una joven y su largo cabello meciéndose con la suave brisa de la noche y su rostro tan parecido al de ella.

El príncipe no pudo evitar sonreír al creer que por fin encontró la manera de estar junto a ella y sin más la llamó.

- Hermione, mi Hermione.

Aquella joven vio como se desmayaba y se acercó corriendo para mirar al muchacho y llamó a uno de sus sirvientes.

- Ayúdame a llevarlo a la mansión para que lo revise un medico.

Dicho esto el sirviente ayudado por otro hombre subieron a Harry al auto y la muchacha caminó hasta darle el alcance. Su cabello negro se meció levemente contra el viento, clavó sus ojos azules en el príncipe y dijo para si misma.

- Un encuentro fortuito, quien iba a pensarlo – subiendo al auto – ¿verdad abuelo?

Un hombre mayor miró a la joven, le dedicó una leve sonrisa y sin más indicó a sus hombres que arrancaran, dejando que la luz de la luna iluminara la placa del auto donde el apellido: "Riddle" brillaba imponente.

Fin del Capitulo

Nota de Autor:

¡Hola!, ¿Cómo están? Espero que muy bien, bueno antes que nada muchas pero muchas gracias por los reviews que me enviaron en el prologo y pues se que muchos me quisieron matar por la manera en que acabó el fic "Principe Harry", pero como ya les expliqué eso tiene un motivo que les contaré en esta segunda parte.

Bueno también quiero decirles que esta historia también es un Harry/Hermione, obviamente no voy a pasar de un HHR a un Harry/OC, pero tienen que esperar que la historia continúe para saber que va a suceder, no puedo decirles más porque sino estaría contándoles la historia.

Ahora si me despido, cuídense y espero no demorarme en subir el próximo capitulo, este de aquí a sido el introductorio y pues deben de tener muchas preguntas pero les diré que se irán respondiendo en cada uno de los siguiente capítulos.

¡Espero me puedan enviar sus reviews con vuestras opiniones!

Saludos.

Usagi