Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.
* Leer Nota de Autor al final
Capitulo 2: La duquesa de Devonshire.
Dolor, eso es lo que sentía en esos momentos, aún no podía abrir los ojos no porque no quisiera sino que el sueño en el cuál estaba sumergido no se lo permitía. Él se veía así mismo corriendo tras la silueta de una persona que no conocía y por más que tratara de gritar para que se detuviera, esa persona no le hacia caso. El dolor que sentía se acrecentaba y cuando por fin pudo gritar, el sueño se acabó.
- ¡Espera!
Harry Potter se despertó sobresaltado, gotas perladas de sudor enmarcaban su rostro y su respiración era agitada, durante unos momentos se encontró así mismo mirando a la nada, pero al querer minutos después sentarse, sintió el dolor que lo aquejaba en el sueño.
- Mi cabeza.
El príncipe lentamente se sentó en la cama y dirigió su mano hacia su cabeza, le dolía bastante, aún debía de ser de noche ya que la luz del sol aún no ingresaba por la ventana de su habitación, así que no creía conveniente llamar a ninguno de los sirvientes para que le consiguieran algún analgésico, seguramente debía tener alguno en el tocador del baño, así que sin más se dispuso a bajar de la cama, pero se quedó estático al escuchar una voz que desde las sombras le habló.
- El doctor dijo que era preferible que se quedará durante unas horas más en cama.
- ¡Quien es usted y que hace en mi habitación!
Exclamó el príncipe tratando de distinguir de qué lugar de la habitación provenía aquella voz, pero sin sus lentes no podía ver bien.
Una risa melodiosa se dejó escuchar en el lugar y el príncipe se exasperó.
- ¿De que se ríe? – Demandó saber Harry – ¿Sabe lo que pasará si la seguridad real la encuentra aquí?
Nuevamente aquella risa se dejó escapar y esta vez Harry pudo ver como la silueta de aquella persona se ponía de pie.
- Realmente me gustaría saber que serían capaces de hacerme – respondió aquella persona – Pero como en estos momentos usted no está en el palacio y mucho menos en su habitación, no sabré nunca que harían.
Harry se sorprendió al escuchar lo dicho por aquella persona y sin más se dispuso a comprobarlo, dirigió su mano hacia donde se suponía se encontraba el buró donde colocaba sus lentes, pero ahí no se hallaba.
- Pero que…
Se preguntó así mismo y sintió nuevamente aquel horrible dolor de cabeza, y por fin recordó lo que había sucedido.
- Me caí de la moto – susurró para si mismo.
- Bueno al parecer ya recordó que usted se accidentó y…
- ¿Quien eres? – preguntó Harry interrumpiendo a su interlocutor.
Pero en lugar de obtener una respuesta, escuchó como los tacones de aquella persona chocaban contra el suelo, pudo oler en el aire como el perfume de aquella persona se esparcía y luego de unos momentos la luz brillante del sol ingresó a la habitación.
Harry se cubrió los ojos al ver como la luz del sol ingresaba ya que aquella persona había abierto de par en par las cortinas de aquella habitación. Luego de un momento, el príncipe retiró la mano de sus ojos y por fin pudo verla.
- Buenos días príncipe Harry.
El príncipe abrió los ojos asombrado y sintió como la sangre se le helaba.
- No puede ser – susurró mirando sin aún poder creerlo a aquella mujer frente a él.
&&&& * &&&&
- Estamos muy agradecidos por haber ayudado a nuestro hijo.
- Si realmente se lo agradecemos.
Lily y James Potter se encontraban sentados en una bonita terraza que tenía una hermosa vista al mar, sus rostros se veían felices y muy agradecidos con su interlocutor que miraba hacia el mar y que después de unos momentos volteó a mirarlos.
Sus cabellos se agitaban por la brisa del mar y sus ojos negros se clavaban en los rostros de aquellas personas, una sonrisa de medio lado se asomó en aquel rostro y sin más contestó.
- Majestades no hay nada que agradecer.
- Duque de Devonshire, muchas gracias.
Lily le sonrió ampliamente a aquel hombre de cabellos entre negros y blancos, el porte imponente y aquella mirada en la cuál no se podía descifrar que es lo que realmente pensaba, y su sonrisa que podría interpretarse como una mueca de burla o quizás de amabilidad, desconcertó a la reina.
- Hacía muchos años que no lo veíamos Duque – habló James - ¿Desde cuando regresó a Inglaterra?
- Desde hace un par de días su majestad – contestó – Y si, hace varios años que he estado fuera del país, recuerdo que la última vez que lo vi, su alteza tenía diecisiete años y vuestro padre aún era el rey.
- Así es – confirmó James – Recuerdo que el día de mi cumpleaños fue la última vez que tuvimos la oportunidad de verlo.
- Si lo recuerdo.
- Disculpe Señor.
La conversación fue interrumpida por uno de los mayordomos.
- Si, ¿que sucede?
- El príncipe acaba de despertar.
James y Lily sonrieron, ellos habían sido llamados por el Duque de Devonshire hacia unas horas para avisarles que su hijo, el príncipe Harry había tenido un accidente y que se encontraba en su mansión siendo atendido por un médico. Los padres de Harry lo habían estado buscando desesperadamente cuando la seguridad que se suponía debía seguirlo y evitar que se hiciera daño, les avisaron que lo habían perdido.
- Por favor, lleva a sus majestades donde se encuentra el príncipe.
- Si Señor Riddle – mirando a los reyes – Síganme por favor.
Dicho esto James y Lily siguieron al mayordomo a la segunda planta de la mansión, ante la atenta mirada del Duque de Devonshire, quien no era otro que
Tom Riddle.
- Si que es un gusto haberte visto Potter – susurró para si mismo – Acabo de confirmar que tú perdición será aquel que yace en la habitación de mi nieta.
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- ¡Harry!
Exclamó Lily Potter al ingresar a aquella habitación y vio a su hijo colocándose su chaqueta.
- Harry hijo – secundó James acercándose hasta él – Que bueno que estés bien, no sabes lo preocupados que estábamos.
- Si hijo, cuando la seguridad nos dijo que te habían perdido y tú no volvías, temíamos que te hubiera pasado algo malo y…
Pero Lily no pudo seguir hablando porque Harry levantó la mirada y sin más les dijo:
- ¿Podemos irnos de aquí? – Mirando con aprensión la habitación.
James y Lily se observaron confundidos, la mirada de Harry reflejaba nostalgia, pero decidieron que mejor era preguntarle después que sucedía.
- Está bien, es hora de irnos – apoyó James.
Dicho esto los tres salieron de aquella habitación y Harry antes de cerrar la puerta dijo:
- No puedo creer que haya pensado que era ella – susurró para si mismo.
Minutos después, la familia real se encontraba saliendo de aquella mansión, los reyes habían querido despedirse del Duque pero les informaron que en ese momento estaba atendiendo a otra persona en su despacho, James decidió que era mejor no interrumpir ya que aunque ellos fueran los reyes de Inglaterra, eso no les daba derecho de imponerse ante los demás.
La limosina de la familia comenzó a moverse por los jardines de aquella mansión, mientras dos personas los observaban desde la ventana del despacho de la mansión.
- Realmente el juego empieza desde hoy, ¿verdad abuelo?
- Así es querida, desde hoy empieza el verdadero juego, en el cuál los más débiles desaparecerán.
- Entonces el primero en desaparecer será aquel que llora en sueños, aquel que llama a esa persona que ya está muerta, aquel que creyó ver en mí a alguien que no existe más.
- Estoy seguro que tú disfrutarás destruyéndolo poco a poco.
- Es verdad abuelo, ellos pagaran por todo.
Tom Riddle observó a su nieta, su mejor obra maestra y se sintió orgulloso por primera vez de haber criado a alguien que llevara la misma frialdad que él en su mirada, en su voz, en todo su ser, el corazón de ambos lleno de odio era en lo que ambos coincidían.
- ¿Realmente estás lista entonces? – preguntó sin mirarla.
- Así es abuelo, lo estoy.
- Señorita, acaba de despertar.
El mayordomo principal de la familia Riddle, informó de esto y la mujer que estaba junto Tom Riddle contestó.
- En un momento estoy con él.
- No es necesario mamá, ya estoy aquí.
La mujer volteó y sonrió al niño que estaba mirándola desde el umbral de la puerta. Tom Riddle miró a su nieta y esbozó una sonrisa de ironía, ¿Realmente estaba lista, o ella también se destruiría en el proceso?, pensó sin darle mucha importancia, a veces había que hacer sacrificios, se dijo así mismo.
&&&& * &&&&
- No puede ser.
Susurró Harry al ver el rostro de aquella persona que abrió las cortinas de la habitación.
- Buenos días príncipe Harry.
La mujer que estaba frente a él, era hermosa, su cabello lacio de color negro, sus ojos azules cubiertos por unos lentes, las facciones de su rostro y la figura delicada y elegante; hicieron que el príncipe se pusiera de pie y la observará con asombro, pero antes de que dijera algo, ella habló.
- Lamento haberlo asustado príncipe, el doctor dio indicaciones que debía permanecer recostado y…
Aquella mujer seguía hablando pero Harry realmente no la escuchaba, tan solo miraba aquellas facciones en ese rostro, eran iguales.
- ¿Hermione?
- ¿Hermione? – Repitió la mujer – No comprendo.
- Eres…eres igual a ella – acercándose hasta ella – Tu rostro.
La muchacha lo miró seriamente por un momento, pero después esbozó una sonrisa de ironía, acomodó sus lentes en el puente de su nariz y sin más se dirigió a la puerta de salida.
- Los muertos no vuelven a la vida.
Dicha estas palabras la muchacha cerró la puerta tras de si, dejando a Harry contemplándola y escuchando aquella frase "Los muertos no vuelven a la vida". El príncipe se sentó en la cama cubriendo su rostro con ambas manos y diciendo:
- Lo sé, realmente lo se.
Harry Potter recordó lo que había sucedido en aquella habitación mientras miraba por la amplia ventana del salón de música del Castillo de Windsor, desde que llegó se había encerrado en ese lugar sin acatar las ordenes del médico que le ordenó descansar, sus padres habían tenido que asistir a una reunión con la corte y Luna, Ron junto a su ahijado ya habían regresado a Londres hacia unas horas atrás.
Lentamente se retiró de la ventana y se dirigió al piano, acarició la superficie lisa y vio su reflejo en el, a su mente regresó aquel rostro de aquella mujer tan parecida a Hermione y a la vez no, ni siquiera supo como se llamaba y tampoco le había agradecido por haberlo ayudado.
- Estoy harto de esto.
Susurró apoyando su espalda en el piano, durante todos esos años la tristeza y la nostalgia habían reinado su vida, sabía que amaba con todo su corazón a Hermione, pero también sabía que debía aceptar que aunque le doliera ella estaba muerta.
"Los muertos no vuelven a la vida", escuchó en su mente la voz delicada de aquella mujer, y sabía que tenía razón, tantos sus padres y sus amigos habían tratado durante todos esos años hacerle entender aquello, pero él siempre puso una barrera para no escucharlos; pero al escuchar a aquella chica desconocida decirle eso, fue como ver a la verdadera Hermione tratando de hacerle entender que ella ya estaba muerta por más que él quisiera que no, por más que sintiera que pronto iba a despertar de esa mal sueño y ella estaría a su lado.
- Ella está muerta.
Harry supo que ya era el momento de salir de aquella coraza y afrontar la vida tal y cual era, debía de ser feliz por ella y por él. Rápidamente salió del salón de música y fue a su habitación, se acercó hasta su mesa de noche y tomó el portarretrato donde la fotografía de una sonriente Hermione lo recibía.
- Estás muerta – acariciando la foto – Y es hora de aceptarlo.
Sintiendo un nudo en la garganta, sacó la foto de aquel portarretrato y sacando un libro del cajón de la mesita, buscó la página número diecisiete y contempló la foto.
- Nunca te voy a olvidar Hermione, nunca – colocando la foto sobre aquella página – Pero debo de intentar ser feliz ¿verdad?, durante todo este tiempo he querido no escuchar a los demás, porque creía que algún día despertaría de este mal sueño, pero ahora se que este no es un sueño, esta es mi vida y debo de aceptarla. Diecisiete fue la edad en la cuál te fuiste y la edad en la cuál yo me quedé aquí por ti y por mí.
Lentamente el príncipe Harry cerró aquel libro de tapas rojas, un libro en el cuál estaba guardando no solo una foto sino aquel recuerdo de la muchacha que amó durante todos esos años y de la cuál nunca se olvidaría, pero Harry acababa de comprender que debía continuar con su camino, para poder ser feliz.
- Harry, por fin te encuentro.
Harry al escuchar aquella voz sonrió por primera vez en años con aquella calidez que lo caracterizaba, sorprendiendo a aquella persona que lo miró asombrada.
- Te amo.
Lily Potter no supo que decir al escuchar a su hijo, vio como él le sonreía ampliamente, aquella sonrisa que durante tantos años ella no veía, no pudo evitar que sus lágrimas resbalaran por su rostro y supo que por fin estaba recuperando a su hijo.
Harry corrió hasta su madre y la abrazó como desde hace tanto tiempo no lo hacía y le dijo nuevamente.
- Te amo mamá.
&&&& * &&&&
Desde el día en el cuál Harry había decidido por fin intentar ser feliz habían pasado un par de semanas, su madre y su padre se habían sentido muy felices de saber que por fin su hijo intentaba volver hacer el mismo, se sorprendieron al verlo sonreír un poco más y no evitar a las personas que se le querían acercar; pero aún había recelo en su mirada y en su actitud, pero lo importante era ver que al menos lo estaba intentando.
En esos momentos ya era de noche y el príncipe Harry se encontraba en uno de los autos de la familia real dirigiéndose junto a su seguridad al palacio de Buckingham, ese día en horas de la tarde se había dirigido al aeropuerto a recoger a su querida Ginny, que regresaba de Estados Unidos.
- Es bueno tenerte de vuelta Ginny – habló Harry – Pensé que te quedarías más tiempo por allá.
Ginevra Weasley miró a Harry y suspiró pesadamente, ella ya no era la misma niña de dieciséis años, ahora era toda una mujer, muy bonita con su largo cabello rojo muy parecido al de la madre de Harry, sus ojos azules lucían algo apagados lo cuál alertó al príncipe.
- ¿Sucedió algo con Draco?
- ¿Te importaría si vamos a otro lugar?, me gustaría conversar a solas contigo.
Harry miró a Ginny, parecía triste se dijo así mismo, por lo cuál no tuvo reparo en aceptar lo que su pequeña amiga le pedía, así que dirigiéndose al chofer le dijo:
- Por favor dirígete a Hyde Park.
El chofer asintió ante el pedido de Harry avisando previamente a la seguridad real.
- Diles que bajaré junto a Lady Ginevra y que no quiero que estén rondando tan cerca, necesitamos privacidad.
- Gracias Harry – añadió Ginny sonriéndole.
Minutos después Harry y Ginny ya habían bajado del auto, la seguridad había acatado las órdenes del príncipe y se encontraban un poco alejados, pero habían resguardado el lugar donde estaban el príncipe y Lady Ginevra, no dejaban pasar a nadie por ahí.
- Bueno mi idea era conversar estando solos, ¿pero desviando a las personas que pasan por aquí Harry? – comentó Ginny.
- Si tienes razón, pero me parece un lugar tranquilo para conversar, en otra ocasión vendremos de incógnitos para no molestar a los demás – contestó Harry algo apenado.
Ambos contemplaron las luces del parque durante unos minutos, Harry miró a Ginny y confirmó sus sospechas, ella estaba triste; desde hace varios años su amiga siempre fue su apoyo en sus crisis y ahora que ella estaba así debía apoyarla, se dijo así mismo.
- ¿Qué ha sucedido, Ginny? – preguntó Harry tomando una de las manos de ella entre las suyas y sonriéndole para infundirle confianza.
Ginny se sorprendió por el gesto, era ella la que siempre hacia eso cuando Harry estaba triste, miró al príncipe fijamente y se dio cuenta que algo había cambiado en su semblante, su mirada aún no recobraba aquel brillo característico pero había algo distinto, podía vislumbrar al Harry de antaño, aquel que junto a Ron y ella reía por las travesuras que hacían a costa de la señorita McGonagall.
- Harry – acariciándole una mejilla – Estás sonriéndome.
- Hay algunas cosas que quiero contarte – presionándole cariñosamente la mano de Ginny – Pero quiero saber porque tú estás triste.
La muchacha pelirroja recordó aquello que quería contarle a Harry y dejó su curiosidad por querer saber que había ocurrido con el príncipe, así que sin más comenzó a relatarle que le había sucedido a ella.
- Draco y yo hemos terminado.
Harry se sorprendió al escuchar la noticia, Ginny y Draco tenía nueve años de ser una pareja muy sólida, a pesar de que él vivía en Estados Unidos y ella en Londres debido a los trabajos que ellos tenían, pero eso jamás había sido impedimento para su relación, además de acuerdo a lo que él sabía ellos estaban planeando casarse próximamente.
- ¿Qué?, ¿por qué? – preguntó Harry alarmado.
- Porque él es un tonto y no sabe escuchar – respondió ella repentinamente molesta.
- Ginny, esa no es una buena razón para terminar con alguien, si me dijeras que no lo quieres más o viceversa pues lo entendería, ¿pero que es un tonto?
Ginny suspiró molesta y mirando a Harry le dijo.
- Yo le dije que te amaba Harry.
Harry abrió los ojos asombrado por lo que estaba escuchando y no podía articular palabra, la muchacha pelirroja sonrió de lado, realmente los hombres no sabían interpretar nada de lo que una mujer les decía, se dijo mentalmente.
- Antes de que pienses otra cosa, te contaré lo que ha sucedido.
En una amplia habitación un hombre de cabello rubio platinado se encontraba sentado en un sillón de cuero negro, llevaba en unas de sus níveas manos una copa de vino tinto, su semblante era serio y sus orbes de color gris contemplaba a una hermosa mujer de cabellos largos color rojo sentarse frente a él y observarlo.
- Para serte sincero pensé que no vendrías – habló el hombre seriamente.
- Yo no entiendo porque pensaste que no vendría Draco, te dije que si lo haría y como vez aquí estoy.
- Si, eso veo Ginny, pero me doy cuenta que tú cuerpo es el que está aquí más no tu mente – contestó Draco dejando su copa en la mesa de centro.
- No te entiendo, podrías explicarte – respondió Ginny cruzándose de brazos.
- Tú sabes de lo que habló Ginny, no te hagas la que no lo sabe – alzó la voz poniéndose de pie.
- Pues no, no se de lo que me estás hablando Draco, hazme el favor de explicarte.
Draco Malfoy frunció el ceño y sus mejillas se colorearon de carmesí, siempre le ocurría eso cuando algo le molestaba y verdaderamente en esos momentos su paciencia estaba al límite y sin más su rabia se hizo presente.
- ¡No seas cínica Ginny! – Exclamó furioso – ¡De verdad no se que haces aquí, si lo primero que haces al llegar a verme, es tan solo dormir junto a mi y luego te olvidas que has venido aquí porque te amo!
Ginny escuchando lo que Draco le estaba gritando se molestó y le respondió.
- ¡Como te atreves a decir eso, Draco Malfoy!
- ¡Pues si señora que me atrevo a decirlo! – Acercándose a ella - ¡Y sabes por qué! – Presionando los puños - ¡Porque estoy harto de tú actitud!
- ¡De que maldita actitud hablas! – Poniéndose de pie - ¡Explícate!
- Tú cada vez que vienes, siempre estás pendiente de cada paso que da Potter en Inglaterra, todas las veces que estás a mi lado pareces estar absorta en tus pensamientos, no me tomas atención, no me escuchas y a pesar de que estás a mi lado tú mente está en Londres y a la menor oportunidad que tienes te encuentras llamándolo y si no lo encuentras preguntas a los demás por él.
- No puedo creer lo que estás diciendo – añadió Ginny sorprendida.
- No niegues lo que es verdad – él se alejo de ella hasta la ventana – Muchas veces me he preguntado, porque siempre que hablamos del tema del matrimonio, tú esquivas el tema o no le tomas mucha importancia, durante todo este tiempo he tratado de comprender que aún no estabas lista, pero me acabo de dar cuenta que no es por eso.
- ¿Así? Y según tú ¿Por qué es? – confrontó Ginny apunto de perder su paciencia.
- Porque tú no me amas – mirándola seriamente – Si me amaras jamás harías todas las cosas que haces por Potter y…
- ¡Deja de meter a Harry en esto! – gritó Ginny ofuscada.
- ¡Lo meto porque él es el núcleo de todo esto, desde que Hermione murió tú asumiste el papel de salvavidas de Potter, durante todo estos años yo lo he entendido porque creía que nada más era amistad de tú parte hacia él, pero desde hace bastante tiempo tú vida gira de acuerdo a lo que él hace, yo no te importo en lo más mínimo Ginevra!
Ginny se quedó con la boca abierta al escuchar lo que Draco le estaba diciendo, no era cierto, bueno en cierta parte si se dijo así misma, pero él estaba exagerando según su perspectiva.
- Que… - mirándolo confundida – ¿Que estás tratando de decirme?
- Tú amas a Potter.
- Pues claro que lo amo, de eso no hay dudas.
Draco la miró sintiendo como su mundo se desmoronaba, la muy descarada ni siquiera lo negaba, él sonrió con ironía.
- Creo que no hay más que decir.
Dicho esto él se encaminó hasta la puerta, Ginny aún confundida lo detuvo tomándolo de uno de sus brazos y le dijo.
- Realmente no entiendo el punto al que quieres llegar Draco, pero si sales de esta habitación sin siquiera dejarme explicarte lo que acabo de decirte, aquí se acaba nuestra relación.
Draco sin mirar a Ginny se soltó del agarre y antes de cerrar la puerta tras de sí, respondió.
- Pues entonces que se acabe.
La puerta de roble de aquella habitación se cerró haciendo el menor ruido posible, dejando tras de sí a Ginevra Weasley asombrada y dolida por lo que acababa de ocurrir.
- Realmente no entiendes nada Draco.
Harry contempló a Ginny quien tenía la mirada llena de tristeza, aún estaba asombrado por todo lo que ella le había contado, pero ¿Acaso su mejor amiga, casi hermana estaba enamorada de él?
- Ginny…bueno yo – habló Harry después de un momento.
- Por lo visto tú también has entendido mal mis palabras Harry – interrumpió Ginny.
- Bueno – respondió dudando - tú le dijiste que me amabas.
- Pues claro que te amo Harry – contestó firmemente la muchacha pelirroja.
- Que – tartamudeo el príncipe asombrado.
- Pero te amo, como amo a mi hermano, a mis padres – sonriendo tristemente – A Draco lo amo como mi pareja, él es todo para mí – enojándose – Pero el muy estúpido confundió todo y ni siquiera dejó que le explicara.
Harry miró a Ginny que estaba ofuscada y se sintió culpable al saber que todo eso había ocurrido por la relación tan entrañable que tenía con ella.
- Lo siento, ha sido por mi culpa – se disculpó el príncipe.
- No digas tonterías, todo ha sucedido por la poca lógica que tiene Draco Malfoy – mirándolo ceñuda – Así que ni se te ocurra volver a disculparte por algo en lo que no tienes nada que ver.
- Esta bien, pero Ginny – reflexionando – En parte tiene razón, tú te preocupas demasiado por mi, y yo te lo agradezco, pero creo que Draco está celoso por aquella atención.
- Harry, quizás tenga razón como tú dices, pero él sabe que ambos nos hemos criado como hermanos y tener ese tipo de celos a estas alturas de nuestra relación es absurdo – exclamó enojada.
- Además – continuó hablando Harry – está lo del matrimonio, yo realmente pensé que querías casarte.
- Bueno ese es otro punto que ese tonto no me dejó aclararle – respondió con pesadumbre – No es que no me quiera casar, pero…
- Pero…
- Pero creo que aún no es el momento – contestó sin inmutarse.
- No entiendo, ¿no es el momento? Pero si ya llevan nueve años de relación y pues creo que es un buen momento para hacerlo.
- Quizás, pero yo aún no siento que sea el momento – suspirando – para serte sincera yo creo que estamos mejor así, sin casarnos.
- Realmente no entiendo muy bien, pero si esa es tu decisión deberías de hablar con él y aclararle eso y lo otro.
- Lo iba hacer ese mismo día, pero él ni siquiera se quedó a escucharme, así que tendrá que ser él quien me busque y venga hasta aquí.
Ginny se cruzó de brazos totalmente resuelta a no dar su brazo a torcer esta vez, Harry la miró y le dijo:
- ¿Y si Draco no te busca?
- Bueno… - sonriendo – Pues me casaré contigo.
- ¡Qué! – exclamó el príncipe sorprendido.
- ¡Era broma! – contestó riendo Ginny – Si no me busca, pues entonces estará cometiendo una injusticia con nuestra relación, bueno con la que fue nuestra relación, pero de lo que si estoy segura es que yo no lo voy a buscar esta vez, él inicio toda esta absurda pelea así que él la termina – poniéndose de pie – Ahora si vámonos.
Harry observó como su mejor amiga caminaba hasta el auto, sinceramente él pensaba que tanto Ginny y Draco estaban cometiendo un error, pero solo el tiempo se encargaría de que ambos se dieran cuenta, además ese par siempre que discutían no duraban ni una semana separados, así que prefirió no preocuparse más de la cuenta. Sin más Harry se puso de pie siguiendo a la pequeña Ginny (así la llamaba él) y apoyarla en todo el tiempo que estuviera lejos de Draco Malfoy.
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Harry Potter se encontraba sentado frente a una pila de libros y papeles regados en el escritorio de su habitación, desde que junto a Ginny habían llegado al palacio de Buckingham, él se había encerrado ahí tratando de avanzar con el trabajo que tenía pendiente ya que al día siguiente tendría que presentar un informe a toda la corte sobre el crecimiento económico que había tenido el Reino Unido en el pasado mes.
El príncipe de Inglaterra escribía en su ordenador todo la información que debía presentar, él había estudiado Economía en la universidad y también Política, al menos en esa parte no se podía quejar ya que durante esos largos diez años que habían transcurrido su tiempo lo dedicó al estudio, él iba a ser el próximo Rey de Inglaterra y por lo tanto debía de instruirse lo mejor posible para poder ser digno de reemplazar a su padre en el trono.
Tan concentrado estaba en lo que estaba haciendo que no se percató que alguien había ingresado a su habitación y se encontraba tras él observando lo que hacía, hasta que esa persona habló.
- La corte estará sumamente atenta el día de mañana con toda esa información valiosa que les vas a presentar, Harry.
Harry se sobresaltó al escuchar aquella voz y volteó.
- Padrino, me has asustado – poniéndose de pie – No sabía que vendrías.
Sirius Black sonrió y saludó a su ahijado, los años en él al parecer no habían pasado ya que parecía igual de joven, pensó Harry, cada vez que lo veía estaba igualito.
- Tus padres me invitaron a cenar esta noche, me han dicho que el Duque de Devonshire está en Inglaterra y que esta noche vendrá.
- ¿Duque de Devonshire? – Preguntó Harry – ¿Quién es él?
- Harry, tú si que eres despistado, la noche en que se te ocurrió la gran idea de manejar tu moto y caerte de la misma, el Duque de Devonshire fue el que te auxilio ¿No lo sabías?
- No, la verdad que no.
A la mente de Harry vino la imagen de la silueta de la joven que vio cuando estaba tirado en el suelo luego de caerse de la moto.
- Bueno yo solo venía a avisarte que te alistaras, ya que… - mirando su reloj – Dentro de media hora el Duque llegará.
Harry asintió y vio salir a su padrino de su habitación, él se sentó nuevamente y a su mente la imagen de aquella muchacha tan parecida a Hermione se hizo presente; recordó que ni siquiera sabía si era una criada o alguien más en aquella mansión, ni siquiera le había agradecido por haberlo ayudado.
- Espero poder preguntar por ella esta noche.
Se dijo así mismo, guardando en su ordenador todo lo que había avanzado, para poder así vestirse adecuadamente para recibir al Duque de Devonshire.
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La vajilla reluciente se encontraba colocada en la amplia mesa del comedor principal del Palacio de Buckingham, la servidumbre aún no terminaba de arreglar todo, cuando anunciaron la llegada del Duque de Devonshire, por lo cuál la familia real, junto a los hijos de los Condes Weasley, Luna Lovegood y el Conde Black, lo recibieron en uno de los salones de recepción del Palacio.
Tom Riddle ingresó con aquel porte imponente y esa mirada en la cuál no se podía descifrar sus verdaderas intenciones, el rey junto a la reina se pusieron de pie para devolver el saludo del invitado.
- Es un honor asistir a esta cena – habló el Duque de Devonshire.
- Ahora ya recuerdo quien era – susurró Sirius a Luna – Recuerdo que era un idiota prepotente.
- Conde Black, lo puede escuchar – contestó Luna susurrando y evitando reírse.
- Un gusto volverlo a ver Duque – habló Lily sonriendo – Estamos en deuda con usted.
- Duque de Devonshire, un gusto conocerlo – saludó Harry acercándose – Muchas gracias por haberme ayudado.
Tom Riddle miró a Harry y sonrió de medio lado, causando intriga en el príncipe.
- No deberías agradecerme a mí, si no hubiera sido porque mi nieta que te vio caerte, la limosina hubiera pasado sin verte.
- ¿Su nieta? – preguntó Harry recordando la silueta de la mujer que lo ayudó.
- Así es – corroboró el Duque – Es más aquí viene.
Todos los presentes voltearon a mirar a la nieta del Duque de Devonshire quien en esos momentos se encontraba ingresando al salón de recepción. Tom Riddle vio como las expresiones de todos menos la del príncipe se asombraba y sin que se dieran cuenta sonrío con malicia.
- Querida, pensé que no llegarías a tiempo – se acercó Tom.
La muchacha de cabellos negros recogidos elegantemente en un moño, el maquillaje delicado y su rostro enmarcado con unas delicadas gafas, sonrió levemente a su abuelo.
- No me perdería de la tan amable invitación de la familia real.
- Déjenme presentarles a mi nieta – añadió el Duque – Altezas, les presentó a la Duquesa de Devonshire.
Todos los presentes miraban a aquella muchacha tan parecida a Hermione, pero ninguno reaccionaba, tan solo Harry se acercó hasta la muchacha y le dijo:
- Sea bienvenida Duquesa.
- Mi nombre es Victoria – extendiendo su mano – Victoria Riddle, Duquesa de Devonshire.
Harry tomó su mano y la besó calidamente, ante la mirada de desconcierto de todos los presentes, que a pesar de que esa muchacha era parecida a Hermione, al parecer a Harry no le había afectado.
- El gusto es mío, príncipe Harry.
Fin del Capitulo
¡Hola!, lamento la demora, pero bueno aquí les traje el siguiente capitulo, espero que haya sido de su agrado.
Bueno, desde este capitulo ahora si empieza todo, ya revelé el nombre de la muchacha que ayudó a Harry y pues tranquilos ya sabrán más a adelante si es o no es ustedes saben quien. Además supongo que a más de uno les llamó la atención que utilizara el nombre de "Duquesa de Devonshire", la verdad me gustó ese titulo desde que vi la película "La Duquesa", solo utilice el título nobiliario por lo demás esta historia es diferente.
¡Cierto!, Quería decirles que en sus reviews por esta ocasión pueden enviarme sus preguntas y yo en el siguiente capitulo les contestaré, para compartir las respuestas con todos los lectores. Bueno pero eso sí que sea una pregunta distinta a: ¿Ella es Hermione?, porque esa pregunta aún no tiene respuesta, bueno para mi si, pero para ustedes aún no jeje. Pueden preguntar por Draco, pobre él cree que Ginny ama a Harry, jeje…no sé las preguntas que ustedes quieran hacer.
Ahora si, sin más me despido y nos leemos en el siguiente capitulo.
Saludos,
Usagi.
