onDisclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.

* Leer Nota de Autor al final

Capitulo 5: Marionetas

-Sinceramente Harry, a mi no me parece que hoy vayas a trabajar, tienes fiebre y estoy segura que el Señor Jackson entenderá que no puedes ir a la cafetería.

- Pero Hermione, me siento bien – poniéndose de pie de su cama – Ves estoy muy bien…

- ¡Harry! – Exclamó la muchacha de rizos castaños sosteniendo al chico que se sintió mareado – No te vuelvas a poner de pie hasta que te mejores.

El muchacho de ojos color esmeralda observó el rostro de su novia y pudo vislumbrar la preocupación en aquel bello rostro, por lo cual decidió no seguir comportándose como un niño pequeño. Se volvió a recostar en su cama y dejó que Hermione lo arropara.

- Gracias Hermione – sonrió Harry sintiendo como la pastilla que se había tomado le hacía efecto y cerraba sus ojos lentamente.

- Yo siempre cuidaré de ti.

Fue lo último que escuchó Harry antes de quedarse dormido observando por última vez el rostro sonriente de su novia.

El sol de la mañana ingresó hasta una amplia habitación, reflejando su luz en el rostro del príncipe de Inglaterra, quien al sentir aquella calidez abrió los ojos y sonrió al recordar el sueño que había tenido. Algunas noches sus recuerdos felices de hace diez años atrás lo visitaban, y aunque al principio lo lastimaban, actualmente lo hacían sonreír, ya que estaba seguro que era la manera de Hermione de decirle que siempre estaría a su lado, cuidándolo.

Durante unos minutos más se quedó en su cama, era sábado y podía descansar un poco más, dio un par de vueltas en su cómoda y amplia cama, sin realmente pensar en nada especifico.

Aunque ya no tenía sueño se sentía tan bien estando recostado, pero supo que ya era hora de levantarse, tomar un baño e ir a saludar a su padre, aquel día era especial porque era el cumpleaños del Rey de Inglaterra y en la noche se llevaría a cabo un baile en su honor.

Desde hace mucho no sentía la emoción de ir a un baile pero en esta ocasión todo era diferente, es más se sentía distinto, desde que aquella muchacha que conoció por asares del destino – o eso era lo que pensaba él – su vida empezó a tornarse un poco más alegre. Harry, había encontrado en Elizabeth Riddle una buena amiga, desde hace dos meses se conocían y desde ese tiempo lograron forjar una bonita amistad.

Sus padres y sus amigos al inicio pensaron que él se estaba acercando a esa muchacha debido al parecido que tenía con Hermione, pero él sabía que no era por eso. Harry sabía que sus padres tenían miedo de que se estuviera enamorando de aquella mujer tan parecida a la muchacha que amó con todo su corazón, pero realmente al estar al lado de ella, sentía mucha paz y tranquilidad, solo eso.

Pensando en eso, el príncipe ingresó al cuarto de baño para comenzar un nuevo día, esperando que aquella paz que sentía no se fuera nunca.

&&&& * &&&&

"Dos meses", ese era el tiempo que había pasado desde la última vez que vio a su novia, bueno su ex – novia, Ginevra Weasley. Draco Malfoy, observó por la ventanilla del avión las nubes, pensando en lo último que le había dicho a la mujer que amaba, sonrió con tristeza y recordó lo que había sucedido, después que él se enterara que su novia estaba enamorada del príncipe de Inglaterra.

Un joven de cabello rubio platinado se encontraba guardando en una maleta las pocas pertenencias que en su corta estancia en el palacio de Buckingham había utilizado, tenía la expresión seria y sus ojos denotaban decepción, furia y además también tristeza.

Escuchó como la puerta de la habitación que le había sido asignada se abría intempestivamente, pudo percibir en el aire el aroma exquisito de un perfume que él conocía muy bien a quien pertenecía, pero no volteó a recibir a la recién llegada.

- Se puede saber en qué demonios estabas pensando al golpear a Harry – exclamó Ginny Weasley mirando furibunda a Draco que le daba la espalda.

Draco siguió guardando sus pertenencias, esa misma noche se iría de ese país y no regresaría jamás, por lo cual opto por seguir ignorando a la mujer de cabellos rojos que lo miraba bastante molesta y que al no recibir ningún tipo de respuesta por parte del hombre de cabellos rubios, se acercó hasta él y lo tomó del brazo con poca delicadeza haciendo que este volteara.

- ¡Te hice una pregunta Draco! – Gritó Ginny – ¡Como te atreves a pegarle al príncipe, eso es una falta de respeto!, por lo cual en estos momentos debes de ir a disculparte inmediatamente con su alteza.

Terminó por decir Ginny, Draco tan solo la observaba y se soltó bruscamente del agarre de la pelirroja y se comenzó a reír de manera maniática.

- Pero que te pasa – volvió a exclamar Ginny observando como Draco se reía sin parar, pensó en decirle algo pero cuando quiso hacerlo vio como el rubio dejaba de reír y sin más la miraba con todo el desprecio y resentimiento que en ese momento sentía y se quedó de piedra al escuchar lo que él le decía.

- Con qué cara me vienes a reclamar algo tú que tan solo eres una zorra – se rió al ver la cara de asombro y desconcierto de Ginny – Y no me veas con esa cara de asombro porque eso es lo que eres, una zorra.

La marca roja en el rostro níveo de Draco Malfoy no se hizo esperar al sentir la bofetada que Ginny Weasley le había dado, se quedó con el rostro volteado y escuchó como la pelirroja le gritaba.

- ¡No tienes derecho a tratarme de esta manera!

- ¿No? – Gritando furibundo – ¡Tú eres la que no tiene ningún derecho de venir a exigirme algo, si tanto te asusta que tú querido principito tenga un golpe pues! – Tomando una de las manos de la muchacha – ¡Pégame, y destrózame el rostro así como me has destrozado el corazón!

Ginny se quedó atónita al escuchar las palabras de Draco, ella sabía que le estaba haciendo mucho daño, pero no podía evitarlo, aunque hubiera dado cualquier cosa por no verlo sufrir por su culpa. Él siempre estuvo a su lado, por eso ella creyó que llegaría a amarlo, pero no, ese querer que ella sentía por él nunca se convirtió en amor. Su corazón solo le pertenecía a Harry, que aunque no le correspondiera, ella sabía que debía de alejarse de Draco Malfoy para no usarlo como una medida de escape.

Por eso la noche anterior besó a Harry, por eso se aferró a los labios del príncipe, porque ella sabía que Draco los estaba observando.

Ella no utilizaría a Draco Malfoy para sacarse del corazón al príncipe de Inglaterra, eso lo haría sin lastimar a nadie más. Fue un golpe bajo que recibió Draco de su parte, pero era lo mejor, debía alejarlo, y por sus recientes palabras que se clavaron como puñales en su corazón, sabía que el primer paso estaba dado y no había forma de dar marcha atrás.

Ginny se soltó del agarre de Draco, lo enfrentó con la mirada una vez más y sonrió. Él comenzó a sentir mucha rabia, ¿Acaso se estaba burlando de él? Pero no pudo saberlo, porque de la rabia pasó al asombro, cuando sin siquiera verlo venir, la muchacha pelirroja se le acercó, lo tomó del rostro y lo besó tiernamente.

- Lo siento.

Escuchó como Ginny susurró, antes de dar media vuelta y salir de la habitación.

Draco, sabía que Ginny iba a sufrir por Harry y sabía también que ella era consciente de eso. Durante esos dos largos meses que había pasado alejado de ella, se puso a pensar en todos los años que estuvieron juntos, analizó cada situación, cada momento feliz que tuvieron, cada problema que afrontaron juntos, y aunque al principio no quiso aceptar que la mujer que el amaba no sentía lo mismo, al final tuvo que hacerlo.

"Sé que dije que nunca más aparecería en su vida, pero el amor que siento por ella es mucha más grande que mi necedad", él suspiró pensando en eso. Faltaban tan solo un par de horas para que su avión arribara a Londres, lo cual conllevaba volverla a ver, él era uno de los invitados de honor del Rey de Inglaterra y aunque al inicio no quiso asistir, lo pensó mejor y decidió tomar nuevamente las riendas de su corazón.

"No me amas, pero sé que me quieres mucho, y no voy a dejarte sola", cerró los ojos añorando volver a ver los ojos de su amada y también quería ver a Harry para conversar seriamente con él, le dejaría en claro que aunque Ginny y él no fueran más novios, no iba a permitir que la utilizara, aunque eso estaba de mas porque sabía que el príncipe de Inglaterra no le haría daño, pero no perdía nada "advirtiéndole" que la pelirroja no estaría sola.

&&&& * &&&&

Las pisadas de tacones se escuchaban por el amplio corredor de la mansión Riddle y solo se detuvieron frente a una puerta de las tantas habitaciones que había en la segunda planta. Una delicada mano tomó el pomo de la puerta e ingreso a dicha habitación, cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Estás lista?

Elizabeth Riddle miró a su hermana Victoria a través del espejo de su tocador, donde ella se encontraba peinando su largo cabello, le sonrió y contestó.

- Casi lista, solo me falta terminar de peinarme.

- Te queda mejor suelto el cabello, déjalo así – sentándose frente a su hermana – Elizabeth, quiero hacerte una pregunta.

Elizabeth volteó y miró a su hermana que ya se encontraba lista, su cabello negro estaba recogido en un moño alto y unos bucles la hacían ver muy bonita. Sus ojos azules estaban protegidos por sus lentes de montura y llevaba puesto un elegante vestido rojo vino, algo conservador pero que delineaba perfectamente su bonita figura.

- Te escucho – respondió Elizabeth sintiendo la mirada fija de su hermana mientras ella seguía peinándose.

- Estos dos meses he visto que poco a poco tú estado emocional a mejorado bastante, ya no te deprimes y como tú hermana, me alegro que eso haya ocurrido – cruzándose de brazos - ¿Puedo saber a qué se debe?

La mujer de cabellos cobrizos continuó con su tarea de peinarse y Victoria esperó una respuesta que no llegó, por lo cual apareció en su bonito rostro una sonrisa bastante sarcástica.

- Sabía que el principito tenía que ver en tú cambio de ánimos – remarcando la palabra – Hermanita.

Victoria se puso de pie y se acercó al tocador donde su hermana había dejado de peinarse y la observaba como tomaba uno de sus perfumes.

- Sabes que el abuelo no estará muy contento al saber que estas involucrando tus sentimientos en el plan ¿verdad? – oliendo el perfume.

- Sinceramente me tiene sin cuidado lo que el abuelo vaya a pensar, ustedes me hablan de ese plan del cual yo no tengo conocimiento, por lo cual como no se dé que trata, yo no voy a dejar de sentir amistad por Harry.

Elizabeth escuchó como su perfume se hacía añicos en las baldosas del suelo, sintió como las frías manos de su hermana la tomaban de los hombros y la hacían girar bruscamente, vio los ojos azules mirarla con furia.

- No soy estúpida Elizabeth – siseo - ¿amistad? Espero que solo sea eso, porque si me entero que es otra cosa, me aseguraré de que tus estúpidos sentimientos se destruyan junto a la vida de Harry Potter, yo no te protegeré.

Susurró con ira Victoria, mirando el rostro perplejo de su hermana.

- Si, para que lo sepas, el final del plan es acabar con la vida de ese despreciable ser y si te involucras más de lo debido, no me importará dejar que te destruyas junto a él, espero que lo medites bien, no creo que quieras que te alejemos de James ¿verdad?

Dicho esto Victoria beso la frente de su hermana, caminó hasta la puerta y antes de salir le dijo:

- Te estaré esperando en la sala.

Elizabeth escuchó como la puerta de su habitación se cerraba, su corazón aún latía desbocado al enterarse del objetivo que su hermana y su abuelo tenían en mente y que no les importaría pasar de ella si es que se involucraba más de lo debido y sobre todo no les importaría alejarla del pequeño James si se entrometía.

Vio el vidrio regado en el suelo y el perfume regado, sonrió con tristeza, y se sintió frustrada al recordar los ojos llenos de ira de su hermana.

- ¿Qué fue lo que te pasó Victoria, en los años que estuvimos separadas?

Se preguntó a sí misma, recordando la primera vez que vio los ojos llenos de confusión de Victoria, cuando la vio por primera vez en aquella cama de hospital, cuando la vio desvalida y asustada.

Se observó en el espejo y se quitó las lentillas dejando libres sus ojos color miel.

- Como dos gotas de agua, eso fue lo que dijo el abuelo al vernos juntas.

- Pero con corazones distintos, eso fue lo que respondiste.

Elizabeth no se asustó al escuchar aquella voz, no sabía desde que momento había ingresado a su habitación, pero le sonrió.

- Es cierto, mi corazón es muy distinto al de ella – volteando – Y eso lo sabes tú muy bien Regulus Black.

Regulus Black caminó hasta donde Elizabeth estaba sentada, cogió el peine y siguió peinando el largo cabello cobrizo, en silencio.

&&&& * &&&&

La música, desde que tenía uso de razón siempre le había gustado y por ello este día que era nada más y nada menos que el cumpleaños de su mejor amigo James Potter, se encargó personalmente del repertorio de canciones que deleitarían a todos los invitados de la fiesta en honor a su mejor amigo, casi hermano, el rey de Inglaterra.

Sirius Black, sonrió al leer la lista de canciones, sinceramente esa noche se iban a divertir.

- Aunque sea esta noche nos liberaremos de tanto trabajo.

Se dijo así mismo, durante un momento rememoró algunas de las letras de canciones que figuraban en la lista, hasta que leyó el titulo de la última y su sonrisa se congeló en su apuesto rostro de un hombre de cuarenta años.

Hay canciones que después de mucho tiempo o quizás años después que las volvemos a escuchar las podemos identificar con algunas personas, a veces recordamos y decimos: Esa canción me recuerda a mi mamá, porque siempre la cantaba o esa canción me la dedicó mi primer amor.

Y en ese momento al leer el título: "Carry on my wayward son", dejó de sonreír y un halo de tristeza se vislumbró en sus ojos color gris.

- ¡Sirius, canta conmigo hermano!, ¡Aprovechemos que mamá y papá no están en casa!

Un niño de unos seis años miraba a un niño de ocho, quien observaba a su pequeño hermano sonreírle con inocencia.

- Está bien, Regulus que canción quieres que cantemos.

Regulus encendió el estéreo de la habitación de su hermano y durante un momento buscó en las emisoras, sin realmente saber que canción buscaba, hasta que encontró una y le dijo a Sirius.

- ¡Esta hermano, esta me gusta!

Sirius escuchó el inicio de la canción y alzo una ceja, sabía que su pequeño hermano no tenía idea de que iba la letra, para ser sincero consigo mismo, ni él se sabía la letra, tan solo el coro, pero al ver la sonrisa efusiva e inocente de Regulus, decidió arriesgarse a levantar el volumen de la radio y cantar junto a su hermano durante unos momentos, ya que la felicidad no les duraría mucho ya que su madre regresó a casa antes de lo esperado. Walburga Black, odiaba la música estruendosa, por ello Sirius recibió un castigo ejemplar, por darle un mal ejemplo a su hermano menor.

Sirius tachó la canción de la lista, no era adecuada para ese tipo de fiestas y sinceramente no se quería pasar toda la noche recordando los pocos momentos felices que vivió junto a su hermano Regulus, de quien no sabía nada desde hacía muchos años atrás; específicamente desde que sus padres murieron y su hermano desapareció de Londres.

Él estaba por recordar el motivo por el cual su hermano se había ido de la mansión Black, pero una llamada en su celular lo distrajo y volvió a guardar sus penas en lo más profundo de su ser.

&&&& * &&&&

- Estás preciosa.

Lily Potter sonrió a su esposo que la miraba apoyado en el umbral de su habitación, ella estaba terminando de ponerse sus zarcillos, escuchó como James se acercó y la tomó de la cintura por la espalda y la abrazaba posesivamente.

- Te amo Lily – susurró James poniendo una de sus manos en el vientre de su esposa – Gracias por este regalo tan especial que me has dado.

La pelirroja se dio la vuelta aún envuelta en el abrazo posesivo de su esposo, le sonrió ampliamente, escuchando lo que el rey de Inglaterra le decía.

- Hoy lo anunciaremos a todos – sonriendo ampliamente – Harry se asombrará mucho al saber que tendrá un hermanito.

- Si tienes razón, se sorprenderá mucho.

James observó que la mirada de su reina no era de total felicidad, por lo cual inquirió con su mirada de color avellana, saber el motivo de su tristeza.

- Nosotros le vamos a dar un hermanito, y a su edad él ya debería quizás tener su propio hijo.

James Potter comprendió a lo que se refería su esposa y la miró comprensivo, él también sentía tristeza al ver que su hijo aún no lograba de salir del luto que aún guardaba por Hermione, por lo cual aún no se casaba y mucho menos tenía un hijo que fuera el siguiente descendiente de la dinastía Potter.

- No te preocupes por eso Lily, Harry está saliendo poco a poco de su propia oscuridad y aunque aún no tenga ninguna novia o alguien que lo quiera y sobretodo que él ame, sé que algún día llegará con la noticia que decidió seguir con su vida, siendo feliz.

- Tienes razón – contestó Lily – No más tristeza, hoy es tú cumpleaños y debemos de pasarla muy bien – dándole un pequeño beso en los labios – Deja que termine de arreglarme para ir al salón, nuestros invitados están próximos en llegar.

El hombre de cabellos negros algo desordenados contempló a su esposa y se prometió que trataría de aconsejar a su hijo para que siguiera con su vida y sobre todo para que valorara el tiempo que estaba perdiendo encerrado en aquella oscuridad y soledad. Aunque ahora lo veía más sonriente, sabía que eso era superficial, conocía muy bien a Harry y sabía que su corazón aún estaba lastimado.

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Ron y Luna observaron el rostro tranquilo e inocente de su pequeño hijo dormir en la amplia cama de la habitación que ellos ocupaban en el palacio de Buckingham los días que dormían ahí. Hace un par de horas llegaron al palacio y su hijo de tanto jugar con su padrino había terminado agotado, al igual que Harry quien se lamentó no ser un niño pequeño para poder irse a dormir que asistir a la fiesta, aunque esto lo dijo de broma ya que les sonrió informándoles que se iría a duchar, cambiarse y que los vería dentro de un rato para tomar una copa y bailar un rato.

El pelirrojo y la mujer rubia tan solo asintieron y vieron al príncipe de Inglaterra perderse por el pasillo que llevaba a su habitación en el ala norte del palacio. Ambos se miraron sorprendidos, por lo que Harry le dijo, ¿Tomar una copa y bailar?, hace bastante tiempo que no lo escuchaban tan alegre y emocionado por asistir a los bailes del palacio, quizás se debía al hecho que era cumpleaños de su padre, pero esa alternativa no los convenció mucho ya que todos los años anteriores él nunca estaba feliz sea el cumpleaños de Lily o James o su propio onomástico.

A la mente de ambos vino el recuerdo de una mujer de cabellos cobrizos y que casi siempre visitaba el palacio invitada por el príncipe, para cenar o para tocar el piano o violín.

Al principio sintieron recelo por Elizabeth Riddle, pero el tiempo pasó y aunque ambos tan solo la saludaran, se alegraban de que esa mujer tan parecida a su difunta amiga, haya logrado sacar a Harry de su soledad, ahora se relacionaba más con distintas personas y sonreía más.

Para ambos eso significaba mucho y se lo agradecían desde lo más profundo de su corazón. Aunque Ginny Weasley les haya dicho que no se confiaran y que se mantuvieran alertas de que "esa mujer" – así la llamaba la hermana de Ron – No se aprovechara de Harry.

Luna sabía que Ginny estaba celosa, porque a pesar de que Harry le haya dejado en claro que solo la quería como su hermana, ella aún no lograba sacarse del corazón al príncipe y detestaba que Elizabeth tuviera más protagonismo en la vida del muchacho de ojos esmeraldas que ella, que era como su hermana.

Para Ron las cosas eran más simples, su hermana estaba celosa de que Harry ya no le prestara atención, para él no existían sentimientos ocultos – Él no sabía que su hermana amaba a Harry – por lo cual no le hacía mucho caso a la advertencia de su hermana. Elizabeth había logrado que Harry abriera su corazón nuevamente y para él eso bastaba para tenerle respeto y no sospechar nada de aquella bonita mujer.

- ¿Bajamos amor? – preguntó Luna sacando de sus pensamientos a Ron.

- Sí, tengo mucha hambre espero que el buffet esté exquisito.

Luna tan solo sonrió, su esposo nunca cambiaría aquella actitud y por eso ella lo amaba por sobre todas las cosas.

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Se miró en el espejo, su atuendo no era muy formal, llevaba puesta una camisa blanca y un pantalón color negro, sin corbata ni saco, se dijo así mismo que debía de renovar su closet pronto, ya que desde hace bastante tiempo solo tenía trajes en su guardarropa, le diría a Ginny que lo acompañara a comprar toda su ropa, esa pequeña pelirroja tenía buen gusto.

Harry se colocó sus anteojos y suspiró, dándose cuenta que por ahora no sería buena idea decirle a Ginny que lo acompañara, sabía que ella aún estaba empeñada en decir que lo quería más que a un hermano, pero sabía que pronto se daría cuenta que había confundido las cosas y que a la persona que realmente amaba era a Draco.

Convenciéndose una vez más así mismo que eso ocurriría, se trató de arreglar más su cabello, pero de inmediato se dio por vencido, jamás pudo arreglarlo y esta noche no sería la excepción.

Buscó en el cajón de su mesa de noche las llaves su habitación ya que no recordaba donde las había dejado, sacó varias cosas y al momento de extraer uno de sus libros que tenía guardado ahí, este se le resbaló cayendo al suelo.

- Genial – bufó algo fastidiado agachándose.

Levantó el libro que había abierto y al momento de cerrarlo vio que en el suelo había algo, volvió a agacharse y lo tomó en sus manos.

Sonrió de medio lado al ver la foto de Hermione, quien sonreía a la cámara, esa foto se la había tomado él, un día de invierno en el Manhattan Bridge y la guardó en ese libro el día que decidió que debía de intentar ser feliz por ella y por él.

- Hace tanto que no te veía – susurró Harry acariciando el rostro de la muchacha de diecisiete años que sonreía feliz.

Se quedó por un momento admirando y añorando aquella felicidad de antaño, pero suspirando pesadamente sabía que debía guardar la foto y seguir cumpliendo con la promesa que le hizo a Hermione en el acantilado de Dover, iba a intentar tener algo de felicidad en su vida, así que ya no debía deprimirse más.

Pensando en esto, encerró nuevamente la foto en el libro, guardó el libro y buscó su llave que se encontraba encima de su cama, bufó molesto por ser a veces tan despistado, se miró al espejo por última vez y salió de ahí rumbo al salón, donde la fiesta en honor a James Potter se estaba llevando a cabo.

&&&& * &&&&

Un par de horas ya había pasado desde el inicio de la fiesta organizada en honor al cumpleaños del Rey de Inglaterra, los invitados se encontraban divirtiéndose, cada uno conversando entre ellos, acercándose al rey para saludarlo y felicitarlo. Esa fiesta no era formal, nadie llevaba aquellos fastuosos trajes, todos estaban informales y muy contentos, la música era de lo mejor y la comida que los mozos repartían era muy sabrosa.

Ron Weasley se los podía corroborar ya que la mitad del buffet se lo estaba devorando él, ante la mirada divertida de su esposa y la de Harry.

- Harry, me gusta esta canción, ¿te gustaría bailar?

Ginny Weasley miró al príncipe con una sonrisa, él la miró e iba aceptar bailar con la pelirroja, ya que aunque él no le correspondiera sentimentalmente no iba a lastimarla. Luna miró a su cuñada que sonreía feliz, pero esta sonrisa se le borró inmediatamente cuando Harry dejó de observarla y miró hacia la puerta de entrada del salón.

Victoria Riddle ingresó con toda la elegancia que le caracterizaba, y junto a ella venía Elizabeth Riddle sentada en su silla de ruedas siendo empujada con delicadeza por un hombre que ellos no conocían, aún.

Harry dejó su copa de champagne sobre una de las mesas y se acercó rápidamente hacia las recién llegadas, sonriéndoles cordialmente.

- Victoria, Elizabeth, que gusto verlas – saludó Harry a cada una con un beso en la mano.

- Príncipe, buenas noches – contestó Victoria – Venimos a presentar nuestro saludo a vuestro padre y a traer las disculpas de mi abuelo, el duque de Devonshire por no haber podido asistir.

- Viajes de negocios – añadió el hombre que venía junto a las gemelas.

Harry lo observó por primera vez y su rostro se le hizo familiar aunque no recordaba donde lo había visto.

- Harry – llamó Elizabeth al príncipe quien sonrió ampliamente y se agachó hasta la altura de la mujer – Te presento a Regulus Black, un amigo de la familia Riddle.

El príncipe de Inglaterra se incorporó y se dio cuenta de quién era aquel hombre, extendió su mano a modo de saludo.

- ¿Es el hermano de mi padrino? – Sonriendo – De Sirius Black, ahora lo recuerdo.

Regulus tan solo observó al príncipe sin ningún sentimiento reflejado en el rostro y su mutismo desconcertó a Harry, quien iba a decir algo más, pero su padre llegó hasta donde ellos se encontraban.

- Duquesa de Devonshire, Elizabeth, un gusto tenerlas en esta pequeña fiesta.

- Yo no diría tan pequeña James, veo a mucha gente aquí.

James Potter miró al hombre que había mencionado su nombre y su rostro pasó del asombro al reconocimiento. Solo Regulus Black nunca lo había tratado con el apelativo de príncipe, ni de Rey.

- ¡Regulus! – exclamó – Que…que sorpresa.

Harry Potter observó la mirada algo divertida de su padre, realmente no sabía qué tipo de relación tenían, pero no pudo preguntar ya que Victoria habló.

- Iré a saludar a la reina – añadió – ¿Elizabeth vienes? – preguntó taladrándola con su mirada azul zafiro.

- Yo la llevaré – añadió Harry extrañado por la mirada de la duquesa – Pero primero quiero enseñarle algo, ¿Estás de acuerdo, Eli?

Elizabeth evitó cruzar su mirada con la de su hermana y respondió.

- Te acompaño Harry.

- Muy bien – contestó escuetamente Victoria – Solo recuerda no tomar nada de alcohol, te hace mal.

Dicho esto Victoria hizo una reverencia al príncipe y al rey, caminó con paso lento y bastante sensual por todo el salón, bueno esto último lo observó Harry, realmente Victoria era hermosa y aunque era bastante seria y no la conocía mucho, le llamaba bastante la atención y le intrigaba sus comentarios tan selectos y hasta a veces sarcásticos para con su hermana.

Durante un momento se quedó mirando a Victoria hasta que sintió una cálida mano posarse en la suya, salió de su ensimismamiento y observó los tiernos ojos azules de Elizabeth mirándolo extrañada.

- ¿Te encuentras bien? – preguntó Elizabeth

- Si – contestó – Bien, vamos – colocándose detrás de la silla de rueda – Es hora que te enseñe algo.

Ambos estaban por irse, cuando James retuvo a Harry.

- Hijo, espera.

- Si papá, ¿qué pasó? – preguntó el príncipe.

- Espera aquí, tú madre y yo tenemos que hacer un anunció importante.

Harry tan solo asintió y le dijo a Elizabeth que le enseñaría después lo que quería que viera, ambos se acomodaron en un extremo del salón, vieron a Regulus Black junto a Sirius, ambos parecían tener una sonrisa sarcástica en sus apuestos rostros, al parecer estaban discutiendo.

El príncipe tomó una copa de champagne y solicitó un refresco para Elizabeth quien lo miró con la ceja alzada por tratarla como una niña, aunque no le disgusto, realmente Victoria tenía razón, el alcohol le hacía mal.

En el otro extremo del salón, Luna conversaba con su esposo al parecer de algo divertido por la linda sonrisa de la mujer de cabellos rubios, todo esto hacía contraste con el semblante enojado de una pelirroja que tenía los brazos cruzados y se tomaba de una sola su séptima copa de champagne.

- Te va hacer mal si sigues tomando de esa manera.

Ginny sintió un escalofrío recorrer su espalda al reconocer aquella voz que parecía un siseo sensual, volteó lentamente y se topó con los ojos grises de Draco Malfoy quien vestía un traje negro – él jamás se separaba de ese estilo de vestimenta.

- Ese es mi objetivo – contestó mordazmente la pelirroja.

Draco se colocó a su lado y tomó la copa de champagne de la mano de Ginny, quien lo miró molesta y estaba por gritarle, pero él habló primero.

- Los celos no son buenos junto a la bebida – tomando de la copa – Te lo digo yo que estoy evitando sentirlos, se ve que Potter está muy feliz junto a la copia de Hermione.

- No la llames así, esa está muy lejos de parecerse a Hermione.

- Los celos son divertidos, pero me hubiese gustado tanto que los sintieras por mí – comentó Draco sin mirarla pero con un toque de tristeza en su voz.

La furia que sentía Ginny desapareció al escuchar el tono de voz de su ex – pareja, observó a Draco, era un hombre guapo, deseable y de buen corazón, aunque eso solo se lo mostrara a las personas que quería. Aún no entendía porque no pudo llegar a amarlo, pero esa noche no tenía cabeza para pensar en eso. Era cierto, estaba celosa, muy celosa, aún no entendía porque Elizabeth Riddle había logrado hacer sonreír de aquella manera que Harry lo hacía en ese momento, ¿Por qué ella? Se preguntaba, si ella que estuvo durante tantos años a su lado no logró nada, es más Harry parecía cada vez más triste, pero llegó ella con su sonrisa angelical y sus ojos tiernos y Harry sonrió.

- Detesto no ser yo quien lo haga sonreír – acotó Ginny después de un momento de silencio.

- Y yo detesto que tú sientas celos de él.

Ginny y Draco no hablaron más, ambos tenían caracteres similares y comprendían cuando era el momento de quedarse callados, ambos miraron hacia la gente de la fiesta que fueron haciendo espacio en el centro del salón, ya que el rey la reina se habían colocado ahí.

&&&& * &&&&

Harry sonreía extrañado y caminó hasta donde sus padres estaban, ya que lo llamaron para que se acercara, sinceramente no sabía que anuncio tenían que hacer y cuando estuvo a sus lado, sintió la mano de su madre tomar la suya con cariño.

Observó a las personas y pudo vislumbrar a Elizabeth sentada sonriéndole, para él, ella era un ángel precioso, le sonrió y al lado opuesto de donde ella se encontraba vio a Victoria apoyada elegantemente en uno de los pilares del palacio, sus ojos azules lo miraban de manera sensual y sus labios eran ocupados por la copa de vino que se dirigía a ellos. En su mente se proyectó la imagen de ella con el cabello suelto y sin ese vestido que delineaba su perfecta figura, reaccionó al darse cuenta de sus pensamientos y se regañó mentalmente.

- Ni siquiera la conoces y ya estas pensando en otras cosas.

Suspiró pesadamente y prefirió mirar nuevamente a Elizabeth, ella le infundía paz así que la miró aplaudiendo, en sí vio a todos aplaudiendo y festejando algo.

-Por estar pensando en eso, ya no sé que dijeron.

- Harry, hijo ¿estás bien?

Escuchó preocupado James Potter, el principio miró a su padre y Lily presionó su mano.

- Hijo, si no estás feliz – agregó Lily con la mirada cristalina – Puedes decírmelo.

Harry totalmente desconcertado por la actitud tan sentimental de su madre y la mirada preocupada de su padre, pero su respuesta llegó junto a la sonrisa de oreja a oreja de Sirius Black y de Remus Lupin.

- ¡James, Lily felicidades!, un hijo, hermano, un hijo – exclamó Sirius abrazando a ambos.

- Felicidades Lily, James – añadió Remus – Este niño será mi ahijado he de suponer – sonrió el duque.

El cerebro de Harry recibió las palabras de su padrino y el duque, miró a su madre y a su padre y supo porque ellos estaban preocupados por su actitud. ¿Iba a tener un hermano?, ¿y ellos creía que él estaría celoso o triste?

- Mamá – tomando las manos de su madre – Es la mejor noticia que me han dado, sé que estoy bastante grande para tener un hermanito o hermanita, pero es una gran noticia.

Lily sonrió ampliamente y abrazó efusivamente a su hijo quien recibió el abrazo cariñosamente, James observó complacido la escena y supo que su hijo realmente estaba saliendo adelante.

&&&& * &&&&

Las dos de la mañana, aún había algunas personas en la fiesta celebrando el cumpleaños del Rey y ahora también celebraban la felicidad del futuro nacimiento del segundo hijo de Lily y James Potter.

Victoria se encontraba conversando con Regulus Black y su hermano Sirius, quien encontraba interesante la conexión de su hermano con la familia Riddle. Elizabeth se encontraba también en ese grupo, tan solo escuchando, pero se retiró tratando de no llamar la atención, aunque sin mucho éxito porque las ruedas de su silla hacían algo de ruido. Pero eso no le importó y se dirigió hacia la puerta de cristal por donde vio a Harry salir.

Llegó hasta el umbral de la puerta y vio a Harry parado dando la espalda, mirando hacia el cielo con una mano en su bolsillo y en la otra tenía un cigarrillo. Se sorprendió porque nunca había visto al príncipe fumar, se dijo así mismo que le faltaba conocerlo más. Quiso retirarse, suponía que él quería estar solo, pero algo llamó su atención.

Harry sacó la mano de su bolsillo y Elizabeth vio que la manga de su camisa estaba doblada hasta medio brazo, la luz de las estrellas del cielo lo iluminaban tenuemente y una cicatriz en su muñeca hizo que abriera los ojos sorprendida.

Decidió que era hora de irse, no quería ser entrometida, pero al querer retroceder con su silla hizo ruido, por lo cual Harry volteó inmediatamente y sonrió de medio lado al ver a Elizabeth.

- Eli, justo estaba pensando en ti – acercándose e hincándose para quedar a la altura de la mujer – Quería enseñarte este lugar del palacio, aquí se ven perfectamente las estrellas.

Elizabeth observó los ojos esmeraldas de su amigo y con algo de timidez acerco su mano al rostro del príncipe quien se sorprendió pero le sonrió.

- Son suaves tus manos – dijo Harry perdiéndose en los ojos azules de Elizabeth.

- ¿Algún día me contarás tú historia? – preguntó Elizabeth mirando la muñeca de Harry.

El príncipe se dio cuenta la mirada en su muñeca e incorporándose botó el cigarrillo apagándolo, sin mirar a Elizabeth bajó su manga y observó nuevamente el cielo quedándose en silencio durante bastante tiempo. Elizabeth estaba pensando en disculparse pero no pudo hacerlo ya que la voz del príncipe la reconforto.

- Ten por seguro que lo haré.

Elizabeth tan solo sonrió, se acercó con su silla hasta Harry quien se sentó en el suelo, disfrutando de la compañía silenciosa de su amiga, ambos miraban al cielo sintiéndose tranquilos.

Pero un par de ojos azules los observaban desde hacía muchos minutos en el umbral de la puerta de cristal, la duquesa de Devonshire sonrió de medio lado, sintiendo la presencia de Regulus tras ella.

- ¿El juego aún sigue su curso? – preguntó Regulus colocando su mano en el hombro de la mujer de cabellos negros.

- Por supuesto, las marionetas siguen el camino que se les ha trazado, sin imaginarse que su final está próximo.

- Victoria, prométeme que no la vas a lastimar – pidió el hombre presionando un poco el hombro de la duquesa quien no se inmutó.

- Si ella sigue acercándose al abismo y no quiere alejarse a pesar de todas mis advertencias – mirando a Regulus – Se caerá y yo no haré nada por impedirlo.

Dicho esto Victoria dejó parado a Regulus en el umbral de la puerta, observando a Elizabeth y al príncipe, estaba por retirarse también cuando la voz de la duquesa le dijo:

- Dile que es hora de irnos, demasiado tiempo en este palacio es dañino para su salud.

Regulus sonrió de lado, sabía que Victoria nunca dejaría que a Elizabeth le sucediera nada, en sus planes la familia real perecería pero no dejaría que su hermana lo hiciera con ellos.

Victoria caminó hacia los reyes de Inglaterra quienes la recibieron con una amplia sonrisa, ella tan solo los observó. Realmente eran unas estupendas y estúpidas marionetas, su abuelo tenía mucha razón al decir: Los débiles y estúpidos perderán este juego, y sé que tú mi pequeña duquesa no caerás en tú propia trampa.

Fin del Capitulo

Hola nuevamente, ¿cómo están? Espero que se encuentren muy bien. Yo aquí les traigo un nuevo capitulo, me demoré más de un mes, les contaré que estoy recontra atareada pero bueno aquí está el capitulo, espero que les haya gustado.

En este cap, quise darles una visión de lo que piensa cada personaje, ya vieron que nuestro querido príncipe poco a poco va entrando en el círculo de llamémosle: Ángeles y Demonios. Donde el ángel es Elizabeth y el demonio es Victoria. Y Lucifer es Tom XD.

Bueno, ahora si me despido, espero puedan dejarme review, realmente me alegra leerlos.

Disculpen si a veces los confundo con los cap. pero no se preocupen ya les iré develando todos los secretos de LSA (La sombra de un amor) .

¡Cuídense y no leemos en el next chapter!

Saludos

Usagi