Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.

* Leer Nota de Autor al final

Capitulo: Victoria.

Fuego, llamas ardientes flameaban frente a sus ojos, un pitido estruendoso sonaba en sus oídos y lo peor de todo es que no podía mover ningún solo músculo, todo le dolía, pero en su mente aún tenía un objetivo, llegar hasta él. Sabía que si lograba pasar esa barrera de fuego se salvaría y todo volvería a la normalidad.

Pero al sentir que unos fuertes brazos la alzaban del suelo y la alejaban de las llamas, sintió que todo estaba por tomar un rumbo distinto, sentía la garganta seca pero esperaba que si gritaba su nombre, él la escucharía y la salvaría.

¡Harry!

Gritó con todas sus fuerzas, la persona que la alejaba de ese lugar la aferró más a sus brazos y ella sintiendo que su energía la abandonaba y el sabor metálico de la sangre, de su sangre en su boca, comenzó a cerrar los ojos, creyendo escuchar antes de quedar inconsciente un grito desgarrador diciendo:

¡Hermione!

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

Harry Potter caminaba presuroso, necesitaba salir de aquel salón inmediatamente sino quería descargar su furia, sus modales y educación le indicaban que debía alejarse en ese instante, sino toda la rabia y cólera que sintió al escuchar la sarta de sandeces que el primer ministro de su país se atrevió a mencionar.

Él sabía que si su padre hubiera estado presente, ese hombre jamás se le hubiera pasado por la mente sugerir que el programa que él como príncipe de Inglaterra fundó para las personas de pocos recursos es decir para los más pobres de distintos países, sufriera un recorte de presupuesto para nada más y nada menos subirles el sueldo a la corte del país. Harry ya conocía los "jugosos" sueldos de los que gozaban sus parlamentarios, por ello le dejó bien en claro al primer ministro que su solicitud no la iba a aceptar.

Todo eso lo había dicho calmado, pero lo que lo hizo enfurecer fue lo que este sujeto le contestó:

- Con todo respeto príncipe, usted no es la persona indicada para decidir si se aprueba o no la solicitud.

- Si se refiere a que la última palabra la toma mi padre, pues esté seguro de que él también se negará a darle la aprobación a esa insulsa solicitud de su parte.

Harry observó como aquel hombre lo miraba airado y le sonreía con sorna, le hacía recordar a aquel que fue su tutor hace diez años atrás, seguramente este hombre frente a él era uno de los pupilos de Severus Snape.

- Príncipe, ¿No cree que ya es hora de que deje a los plebeyos solucionar sus propios problemas?, es decir la mujer que usted conoció hace tantos años atrás, que casualmente calzaba con la definición de plebeya ya está muerta, no entendemos porque tanto su afán de seguir con ese programa que no da ningún tipo de beneficio a nuestro país.

Si el príncipe Harry no hubiera sido detenido por el duque Lupin que puso su mano en su hombro para que él no se levantara a darle una paliza, en estos momentos el primer ministro estaría en el hospital.

Por ello ahora caminaba presuroso por el pasillo del parlamento siendo seguido por su seguridad, la furia podía vislumbrarse en sus ojos color esmeralda, tan ensimismado estaba en llegar a la salida y no regresar a ese salón a darle unos buenos golpes por hablar así, que no se percató que al doblar a la izquierda para ingresar a otro pasillo, alguien más venía por el mismo camino.

Así que no pudo evitar chocar con esta persona, quien perdió el equilibrio y cayó al suelo.

- ¡Oh lo siento mucho!

Exclamó Harry agachándose inmediatamente a ver a la mujer que estaba en el suelo.

- ¿Está bien?

Consultó y la mujer levantó la mirada.

- ¡Victoria! – habló Harry al darse cuenta con quien había chocado y la ayudó a levantarse.

Victoria Riddle se levantó con ayuda de Harry, alisó su falda de color negro y acomodó sus lentes que se habían descolocado.

- Príncipe, no sabía que era tan distraído – contestó Victoria con el rostro inmutable.

- Yo, ¡lo siento mucho! – Agregó Harry con un rubor en las mejillas – Venía pensando en varias cosas y no me di cuenta, lo lamento ¿estás bien?

- Si, no se preocupe, no me dolió – comentó.

Harry sintiéndose culpable porque realmente sabía que si le había dolido, porque él una vez se resbaló y "beso el suelo" literalmente, decidió hacer algo para disculparse como todo un caballero, por lo cual dijo.

- Veo que también iba de salida, ¿la puedo invitar a almorzar? – consultó el príncipe.

Victoria miró al príncipe Harry por un momento, sinceramente el salir a almorzar con él no estaba en los planes de su abuelo, a decir verdad el plan era que él se fijara en Elizabeth y luego ella lo destruiría, bueno esa era la parte más fácil de hacer de todo el plan que Tom Riddle había elaborado, era el primer paso como se diría.

Pero durante estos meses el avance que su hermana había dado era bueno, pero aunque su gemela no lo quisiera aceptar, ella se daba cuenta que su corazón la estaba traicionando y sería capaz de revelar todo al príncipe y a la familia real.

Por ello al ver la mirada esmeralda de ese estúpido príncipe, decidió que sería ella la que haría lo que su hermana no podía hacer, a Elizabeth le agradaba mucho Harry, pero la duquesa de Devonshire solo sentía repudio y odio hacia aquel lobo disfrazado de oveja. Le haría pagar muy caro todo lo que había hecho, por lo cual asintió y se dejó llevar por el príncipe.

Ella complicaría todo, ella no tenía corazón, así que no le afectaría en lo más mínimo acabar con él. Su corazón se congeló y destruyó hacía mucho tiempo atrás y ese desgraciado príncipe lo comprobaría en carne propia.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

- Es un honor príncipe, duquesa tenerlos en este humilde restaurante, enseguida les traemos sus pedidos.

El mozo que les dijo dichas palabras se retiró dejando a Harry y a Victoria sentados en la terraza de un bonito restaurante, el sol de la tarde brillaba imponente, pero sus rayos solo les brindaban calidez, no los acaloraba.

Harry miró a Victoria quien miraba al horizonte, su cabello negro brillaba y él podía apostar que cada hebra era tan suave con lo serían sus delicadas manos. El príncipe quería decir algo, pero ninguna palabra salía de su boca, habían sido pocas las veces que había interactuado con la duquesa, pero hasta ahora no se podía explicar porque se sentía tan descolocado con su presencia, al principio pensó que era por el gran parecido que tenía con su amada Hermione, pero después de un tiempo se dio cuenta que no podía ser eso, ya que Elizabeth también se parecía a su adorada muchacha de rizos castaños, pero se sentía muy bien conversando y riendo con ella. No sentía ningún tipo de tristeza, ya que sabía que por fin estaba aceptando que su amada no volvería.

Pero ante la presencia de Victoria, se sentía extraño, quizás se debía a su seriedad, él nunca había sido un gran conquistador, bueno aparte que su depresión ante la muerte de Hermione, había arrancado de raíz sus ganas de tan siquiera imaginarse tener otra novia, pero eso no quería decir que nunca hubiera pues aceptado la compañía de algunas muchachas que sin ningún tipo de interés – a pesar que sabían que era un príncipe – le ofrecieran su amistad y "algo más". Por ello se sentía como un tonto y recordó que hace un par de noche tuvo un sueño algo extraño y se sonrojó al recordar que en su sueño la duquesa estaba frente a él, llevaba su cabello lacio libre de ataduras, el cuál bailoteaba con el aire que la rodeaba, llevaba puesto un camisón blanco y la luz de la luna traslucía su figura, cuando en el sueño quiso acercarse más, se despertó intempestivamente y muy agitado.

No supo cuanto tiempo se quedó contemplándola y tratando de entender porque se quedaba sin palabras cuando estaba a su lado, pero lo que lo trajo a la realidad fue la voz del mozo quien ya les traía su almuerzo.

Victoria volteó y su mirada se cruzó con los ojos esmeraldas de Harry, y por primera vez le sonrió sin ningún atisbo de malicia o burla. Después de unos minutos el mozo se volvió a retirar y el silencio llenó nuevamente la estancia.

- Bien, pues espero que sea de su agrado duquesa – habló Harry mirando a Victoria.

- Se ve bien, espero que su sabor también sea igual – contestó, pero antes de que tan siquiera probara algo, tomó su cartera y de ella extrajo un pequeño frasco y de ahí sacó una pastilla blanca.

- Disculpe mi intromisión, pero ¿Está enferma? – consultó Harry con curiosidad y un poco de preocupación.

La duquesa lo miró por un momento sin hacer ningún tipo de movimiento, quizás pensando en su respuesta, luego sonrió y sin más tomó agua con su pastilla.

- Sufro de migrañas constantes, por ello tomo pastillas para aplazar dicha tortura.

- Oh, yo hace muchos atrás también sufría de dichas migrañas, bueno no tan constantes pero puedo comprender que si es una tortura – comentó Harry tomando los cubiertos.

- Me imagino que sí, la pérdida de un ser amado debe de ocasionar esos problemas, en especial si era su novia, ¿verdad?

Harry al escuchar lo que la duquesa había mencionado se quedó congelado, el tenedor se resbaló de su mano haciendo un ruido melodioso en la mesa.

- Oh, príncipe ¿se encuentra bien? – preguntó Victoria disfrutando el rostro de confusión de Harry.

El príncipe reaccionó al escuchar la voz de la duquesa y por fin las palabras salieron de su boca.

- ¿Cómo sabe que mi novia…

Él no pudo terminar la frase, porque aún le era difícil decir que Hermione estaba muerta, una cosa era aceptarlo y otra muy distinta pregonarlo a viva voz, pero él no tuvo que terminar la frase, porque Victoria tomando un poco de agua y limpiándose los labios con elegancia, completó la frase.

- Muerta, ¿cómo sé que está muerta?

- Si –a afirmó Harry mirándola seriamente.

Ella tomó su tenedor y cogió de su plato un poco de ensalada disfrutando el sabor exquisito de la misma, y después de un momento volvió a contestarle.

- No me vaya a tildar de imprudente, no es mi intención remover viejos recuerdos o en su caso heridas, pero hace diez años yo estuve en el mismo aeropuerto en el cuál su novia perdió la vida, yo acababa de llegar a Inglaterra para recoger unos papeles en el parlamento sobre un caso que mi abuelo quería que revisara, yo había empezado mi carrera de Derecho – viendo la mirada esmeralda clavada en su rostro – pero bueno eso ahorita no tiene importancia, y pues me enteré de que la reciente novia del príncipe de Inglaterra había muerto en un atentado, de curiosidad observé la foto de ella y vi que se parecía mucho a mi.

Harry se quedó callado recordando lo que hace diez años había ocurrido, realmente dolía mucho, esa herida estaba seguro jamás sanaría.

- Por eso la mañana después del accidente que usted tuvo con la motocicleta y me llamó por un nombre que yo desconocía, le respondí…

-Los muertos no vuelven a la vida – completó el príncipe recuperando su semblante tranquilo – lo recuerdo, porque gracias a esas palabras pude reaccionar y darme cuenta que ella no volvería.

Victoria observó la mirada de Harry que estaba centrada en el horizonte, al parecer ese estúpido actuaba muy bien, realmente casi la convence al ver el dolor en su mirada al recordar a su difunta noviecita, pero a ella no la iba a engañar, no se dejaría engañar como ya lo estaba Elizabeth.

- ¿La extraña? – preguntó Victoria.

- Mucho – respondió el príncipe tomando un poco de agua.

Ninguno dijo nada durante gran parte del almuerzo, ambos trataban de encontrarle el sabor delicioso que obviamente tenía la comida, pero los dos estaban sumergidos en sus divagaciones, que fallaron en su intento.

Ambos salieron de su ensimismamiento cuando el mozo se acercó a preguntarles si estaban complacidos con su comida, por lo cual Harry respondió que si por los dos.

- Muchas gracias por el almuerzo príncipe Harry – habló Victoria terminando su comida – A sido una velada algo silenciosa pero agradable.

- Siento mucho no haber conversado con usted mucho, duquesa, pero he de serle sincero al decirle que me sorprendió mucho que pudiera conversar sobre el tema de Hermione con usted.

- ¿Con mi hermana no ha conversado del tema? – preguntó curiosa.

- No, en realidad con nadie que no fuera de mi familia.

- Pues gracias por compartir eso conmigo y discúlpeme si fui muy ruda al sacar el tema en este agradable almuerzo.

Harry tan solo sonrió y sin más se puso de pie invitando a que la duquesa hiciera lo mismo, el dueño del restaurante los intercepto en la salida agradeciéndoles por haberle dado el honor de servirlos. Ambos salieron del restaurante siendo protegidos por la guardia real.

Media hora después la limosina del príncipe aparcaba en la mansión Riddle, Victoria con ayuda del príncipe salió y miró disimuladamente hacia la ventana del segundo piso donde sabía su abuelo se encontraba.

- Fue un gusto duquesa almorzar con usted – acotó Harry besando la mano de la mujer.

- El gusto fue mío – separándose del príncipe – Buenas tardes.

Dicho esto Harry vio como caminaba hacia la mansión y su mirada se dirigió hacia el balcón del segundo piso donde pudo vislumbrar los largos cabellos cobrizos de Elizabeth quien ya se había adentrado a su habitación.

Harry se sintió un poco extraño al no haber recordado tan siquiera hacer el intentó de pasar a saludarla, seguramente se había sentido un poco ofendida, por lo cual más tarde la llamaría para disculparse.

Sinceramente aún no entendía que le pasaba cuando Victoria estaba a su lado, que bloqueaba todos sus sentidos y mucho más se sorprendió al sentirse tan cómodo conversando del tema de Hermione con alguien que apenas estaba conociendo.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

Estaba cansado, había sido un día agotador y estaba un poco triste porque su esposa y su pequeño Edward no estaban con él, ambos se habían ido a Estados Unidos a visitar a los padres de Luna y él como había estado tan ocupado no había podido acompañarlos.

Aún era muy temprano para irse a dormir, por lo cual recordando que su "casi" cuñado aún estaba en el palacio de Buckingham – seguramente ideando el plan "conquisté" para que su hermana Ginny volviera a él – salió de su alcoba y efectivamente lo encontró en la biblioteca revisando según él algunos papeles, pero Ron sabía que habían sido olvidados hacía bastante tiempo, por la mirada perdida del rubio.

- Malfoy, ya termina de pensar en mi hermana y alístate porque vamos a ir a tomar algo, hoy es fin de semana así que debemos de hacer algo para no dormir temprano.

Draco alzó la mirada y se encontró con cara pecosa de Ronald Weasley que lo miraba divertido apoyado en una de las estanterías de la biblioteca.

- ¿Aprovechando que tu esposa no está en el país, Weasley?

Ron sonrió de medio lado a Draco quien comenzó a juntar los papeles que tenía regados en la mesa.

- La llamé hace media hora y ella fue la que me sugirió colaborar contigo para sacarte tú miseria – sonriendo por la mala cara que el rubio le dirigió – En media hora nos vemos en living, ahora me toca ir por Harry.

- Pero yo no he dicho que iré.

Refutó escuchando como la puerta de la biblioteca se cerraba, realmente Ron con la influencia de su gran amiga Luna Lovegood podía ser bastante tozudo. Hace bastante tiempo que no salía a tomar nada y mucho menos en compañía de Weasley y Potter.

Potter, realmente podía considerarlo como a un amigo, porque a pesar de que estaba muy disgustado aún por saber que su ex – novia estaba enamorada del príncipe de gales, Harry no se había aprovechado de la situación, dejándole bien claro a Ginny que la quería bastante pero solo como a una hermana. Sabía que la pelirroja estaba triste pero que estaba tratando de superarlo y él que la amaba no iba a dejarla sola, podía sonar masoquista pero sabía que tarde o temprano ella iba a corresponderle.

Porque a veces el dolor y el sufrimiento traen sus recompensas.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

Harry estaba recostado en su cama, a su lado un álbum de fotos se encontraba abierto y el miraba al techo sin ningún pensamiento en especial, bueno en su mente evaluaba la imagen de una muchacha de rizos castaños y mirada angelical.

- Hermione, lucía muy bonita en esta foto.

Tan ensimismado estaba que no se dio cuenta que Ginny había ingresado a su habitación y estaba sentada en el borde de su cama tomando una foto en la cual Hermione posaba sonriendo.

- Pequeña, no te sentí que entraste – comentó Harry mirándola desde su posición.

- Me di cuenta Harry, ¿estás bien? – preguntó dejando la foto en el álbum.

- Si – sentándose tomando la foto que la pelirroja había visto – Saqué el álbum para observar algunas fotos antiguas y tienes razón se veía preciosa ese día.

Ginny observó a Harry y se sorprendió al verlo sonreír con algo de melancolía pero sin un atisbo de dolor como hace tiempo atrás demostraba cuando recordaba a la castaña.

- ¿Vas a salir hoy? – preguntó después de un momento viendo que la pelirroja vestía informal, se veía bonita a su percepción.

- Ron está organizando una salida y prácticamente me obligó a ir – sonriendo – pero no solo iré yo, sino que también irás tú, yo vine a avisarte.

- ¿A dónde vamos a ir? – preguntó guardando las fotos en el álbum.

- A tomar algo, la verdad no sé a dónde exactamente.

- Bueno, creo que será una tarea imposible tratar de convencer a Ron que estoy cansado y no me apetece ir – estirándose – Así que es mejor que comience a alistarme.

- Estás en lo cierto – poniéndose de pie – Bien te veo abajo.

Ginny estaba por ponerse de pie, pero Harry la tomó delicadamente de la muñeca impidiendo que se levantara.

- Ginny, ¿estamos bien verdad? – Consultó Harry – Yo te quiero mucho y no me gustaría hacerte daño.

- No te preocupes Harry – sonriéndole – A pesar de que yo sienta algo diferente por ti, eso no va a influir en darme cuenta que debo de dejar de pensar en ti de esa manera y regresar a quererte como mi hermano.

- Lamento mucho no poder corresponderte – dijo el príncipe – eres una mujer hermosa, por ello Draco te ama, deberías meditar muy bien que sientes realmente por él, porque sinceramente yo creo que él es a la persona que tú de verdad amas y que tú instinto sobreprotector que tienes conmigo te hace sentir que me amas a mí.

Ginny lo miró de manera seria y se puso de pie dirigiéndose a la puerta.

- Eso es algo que solo yo sé Harry y aunque tú no lo quieras aceptar y no me puedas tan siquiera dar la oportunidad de demostrarte que es verdad, yo te amo.

Dicho esto ella salió de la habitación del príncipe dejándolo con un sentimiento de culpa, ¿Por qué no se podía enamorar de ella? Se preguntó y la respuesta vino inmediatamente a su mente: Ella es como tú hermana, además jamás traicionarías a Draco, quien es tú amigo.

Sin más se puso de pie y se dirigió a su closet a buscar algo de ropa para cambiarse y acompañar a sus amigos a tomar algo.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

- Estás bellísima, Elizabeth.

La hermana gemela de la duquesa de Devonshire se sonrojó ante el halago que provino de Regulus Black, quien la ayudó a acomodarse en la mesa de aquel bar - discoteca en donde asistían personas de estatus social alto.

- Si y yo estoy desastrosa ¿verdad?

Regulus rió al escuchar el comentario de Victoria que se sentó al lado de su hermana.

- ¿Celosa? – preguntó riendo.

- Si, no sabes cuánto – contestó Victoria riendo también ante la mirada divertida de su hermana.

- También estas bellísima.

- Si como tú digas – comentó Victoria.

- Es la verdad ¿no es cierto Elizabeth?

- Estás en lo cierto Regulus, a parte que al fin aceptaste vestir diferente.

- Es cierto, ese jean, esa blusa y el cabello suelto te hacen justicia.

- ¡Gracias! – Contestó sarcástica – Iré a la barra a traerme algo.

Regulus y Elizabeth sonriendo, sabían que Victoria no se había molestado por sus comentarios, además ya debería estar acostumbrada a sus payasadas.

- Tú también luces bien Regulus – comentó Elizabeth.

- Eso ya lo sabía – contestó bromeando.

- Que humilde resultaste ser, no entiendo hasta ahora como me ena…

Elizabeth no terminó la frase porque vio en la puerta del concurrido bar a un grupo de personas que reconoció de inmediato.

- Es Harry.

Regulus volteó y efectivamente vio al príncipe de gales junto a Draco Malfoy, Ginny Weasley y Ron Weasley ingresar al lugar.

Los cuatro amigos no se habían percatado de la presencia de ellos por lo cual se sentaron en otra mesa.

- El príncipe – murmulló Regulus con algo de fastidio en la voz.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

La música sonaba por todo el lugar, los tres amigos junto al príncipe conversaban animados de cualquier trivialidad, cada uno olvidando sus conflictos, hacía mucho tiempo no salían, aunque se extrañaba la presencia de Luna, por sus ocurrencias, pero todos entendían que ella extrañaba a sus padres. Draco se sentía tranquilo aunque le fastidiaba un poco que Ginny estuviera tan pendiente de Harry que en esos momentos bromeaba con Ron.

Después de muchas bromas, tragos y canciones, Draco se atrevió a sacar a bailar a Ginny quien aceptó al escuchar en su mente las palabras que Harry le dijo horas atrás: deberías meditar muy bien que sientes realmente por él, momentos después un par de chicas se acercaron a la mesa donde el príncipe y Ron se quedaron conversando.

- Príncipe Harry, es un honor verlo por aquí – saludó una de ellas con voz coqueta.

- Susan – saludó Harry mirando a la susodicha – que bueno verte.

- ¿Te molestaría si nos sentamos? – preguntó Susan mirando a los dos.

- Eh…no, claro que no – contestó Harry.

Ambas muchachas se sentaron y les sonrieron coquetamente.

- Te presento a Ron Weasley, Susan – presentó el príncipe.

- Mucho gusto, yo les presento a Kirsten.

La muchacha sonrió con coquetería mirando a Ron. Pasaron los minutos en los cuáles las muchachas conversaban amenamente con los dos, Ginny y Draco bailaban en la pista al parecer se estaban divirtiendo, en eso Harry sintió como una cálida mano se posaba en su hombro y al voltear la mirada azul y el bonito rostro de Elizabeth Riddle se vislumbro frente a él.

- ¡Elizabeth! – exclamó Harry sonriendo.

- Hola Harry, que bueno es verte.

Comentó la muchacha que se había acercado a la mesa del príncipe si la ayuda de nadie, menos mal no chocó con su silla de ruedas a nadie en el proceso. Regulus había tenido que retirarse un momento del local y su hermana al parecer seguía en la barra.

- ¿Elizabeth Riddle, verdad? – preguntó Ron levantándose para saludarla – Soy Ronald Weasley, no sé si me recuerdas.

- Por supuesto que sí – confirmó – Mucho gusto en verlo también.

Ambos muchachos se centraron en conversar con Elizabeth causando la incomodidad y enviada a las dos muchachas que fueron dejadas de lado.

- Ron, vamos a bailar – agregó Kirsten tomando de la mano al pelirrojo.

- Oh, muchas gracias, pero no bailo – contestó Ron – Solo lo hago cuando estoy con mi adorada esposa.

- Pero ella no está aquí – refutó la muchacha.

- Y ese es el principal motivo, ella no está aquí – respondió el pelirrojo soltándose de la mano de la muchacha que lo miró ofendida.

- Harry, ¿tú no me vas a rechazar verdad? – preguntó Susan coquetamente – siento interrumpir la conversación que está teniendo pero no creo que ella pueda bailar.

Susan dijo esto mirando con algo de sarcasmo a Elizabeth que se dio cuenta que la estaba minimizando porque estaba en una silla de ruedas.

- Ve a bailar Harry – instó Elizabeth.

- No – mirando seriamente a Susan – Lo siento, pero no podría bailar con alguien que trata de minimizar a las personas – poniéndose de pie – Susan, por favor retírate, ya tus amigos los periodistas nos tomaron demasiadas fotos juntos como para tener de que hablar por unas semanas.

Susan lo miró azorada y sin decir más se marchó de la mesa seguida por Kirsten.

- ¿Periodistas? – preguntó Ron contrariado.

- Así es, las personas que están en la mesa de enfrente son periodistas que estuvieron sacándonos fotos todo el tiempo en que ellas estuvieron aquí, así que te recomiendo que llames a Luna para avisarle que posiblemente saldrá alguna foto tuya siendo tomado de la mano por otra chica.

- ¡Qué! – exclamó Ron ofuscado.

- Dile de mi parte a Luna que fue mi culpa y que yo la llamo luego para explicarle.

Dicho esto Harry vio como Ron salía del lugar rumbo a la limosina para llamar a su esposa.

- Vaya, no creía que supieras esas cosas - acotó Elizabeth.

- Conozco a esa muchacha desde hace mucho tiempo y sé cuál es su proceder.

Elizabeth le sonrió comprensiva y estaba por continuar con su plática cuando vio que Regulus se acercaba a la mesa.

- Príncipe, buenas noches – saludó el hombre con seriedad.

- Buenas noches, Regulus.

- Elizabeth, la nana acaba de llamarme me dijo que él se había despertado preguntando por ti y que no quería dormir hasta que tú o Victoria regresaran.

Harry se extrañó al escuchar la palabra "nana" y al ver el rostro preocupado de Elizabeth quiso preguntar pero ella ya se estaba despidiendo antes de que él dijera algo.

- Harry fue un placer conversar contigo, pero debo irme – sonriéndole – Nos vemos.

- Buenas noches, príncipe.

Dicho esto Regulus sacó del lugar a Elizabeth ante la mirada de confusión de Harry.

oOoOoOoOo * oOoOoOoOo

Los minutos pasaron y Harry se encontraba solo en la mesa, tomando una copa de whisky, Ron aún no regresaba, seguramente Luna lo estaba atosigando de preguntas y Draco junto a Ginny habían desaparecido de su vista. Le daba mucha curiosidad saber porque mencionaron a una nana, se supone que esas mujeres solo cuidan a los bebes o a los niños pequeños, ¿acaso Elizabeth tenía un hijo? Se preguntó así mismo, y se sintió un poco raro al imaginarse esa posibilidad. Ella era una buena amiga y cuando estaba a su lado se sentía tan tranquilo y feliz, que la posibilidad de saber que ella tenía un hijo y quizás un posible esposo, hizo que su parte egoísta resurgiera y se sintiera algo triste y quizás celoso.

Se bebió de un solo trago el whisky y se puso de pie para dirigirse a la barra a pedirse otro, lo bueno de ese lugar era que ahí nadie lo trataba como el príncipe heredero, sino como uno más, lo reconocían pero no hacía reverencias ni nada por el estilo.

- ¿Otro whisky? – consultó el encargado de la barra.

- Si, por favor – contestó Harry.

Recibió su vaso con whisky y se sentó mirando a la gente bailar, su cuerpo debido al alcohol ya se estaba adormeciendo y su mente comenzaba a divagar. Una música sensual comenzó a sonar en todo el lugar y las parejas bailaban al ritmo, su mirada esmeralda captó entre tantas parejas la silueta perfecta de una mujer de cabellos largos que bailoteaban en su espalda, el pantalón azul y aquella blusa negra pegada a su cuerpo la hacían ver muy sexy.

Ella bailaba sola y al parecer a nadie le molestaba, todos estaban concentrados en sus propias parejas, Harry dejo su copa de whisky y caminó lentamente hacia la pista de baile, la mujer de cabello negro abrió los ojos y captó la mirada intensa del muchacho de ojos esmeraldas. Siguió bailando al ritmo sensual de la música y sintió como una cálida mano tomaba su delicada cintura y nuevamente esos ojos capturaron los suyos.

Los sentidos y razonamiento de Harry estaban al límite, al ver aquella intensa mirada y esos labios rosados sonreírle. Las luces de colores eran cómplices de sus movimientos en el que aquella música los inducía a moverse. Aferró con las dos manos aquella delicada cintura y pudo ver como el tirante de la blusa caía rebelde por uno de los níveos hombros de la muchacha y fue ahí cuando sus sentidos se descolocaron.

No supo cómo y tampoco le importó, pero al sentir aquellos labios delicados responderle aquel furioso y pasional beso que estaba compartiendo con aquella mujer, su mente deseo lograr algo más, pero aún su caballerosidad no se había extinguido.

Ese sabor tan intoxicante mezclado entre menta y alcohol lo embriagaba, que cuando sintió que ella se separaba de él y con una sonrisa sensual se marchaba, quiso alcanzarla pero escuchó la voz de su mejor amigo, Ronald Weasley llamarlo.

- Hey Harry, ¿Qué haces aquí? – Bromeando – No me digas que estás bailando solo.

Harry tan solo sonrió y siguió a Ron a la barra, en su mente aún estaba aquella sensación y aunque él no lo supiera aún, Victoria Riddle iba a ser su perdición.

Fin del Capitulo

¡Hola!, yo aquí trayéndoles un nuevo capítulo, espero que poco a poco vayan entendiendo muchas cosas y si no es así, no se preocupen ya les voy a develar el misterio.

Que les puedo decir, Harry está en una encrucijada, dos gemelas, dos distintas maneras de ser, dos distintos corazones, pero ambas trazándose el mismo objetivo: destruirlo. El porqué, ya les diré, cada una está encaminada por Riddle, se que aún no he abarcado a gran escala los planes de Tom, pero el próximo capítulo casualmente toca esa parte de la historia.

Sobre los párrafos que empiezan con este capítulo, es un sueño, pero no especifiqué de quien es el sueño: ¿Será de Victoria, será de Elizabeth?. Aún no puedo decir nada de nada, ¡lo siento!, no me maten :P.

Ahora, si muchas gracias por los reviews que aún me envían. Aunque si me siento un poco triste porque cuando escribía "Principe Harry" me llegaban más reviews y ahora siento que a muchos no les gusta la secuela, quizás esperaban con la primera parte una happy end, pero como no lo hice al parecer he perdido seguidores. Y también supongo que es porque no actualizo muy rápido, por lo cual pido disculpas.

Pero a la vez estoy feliz, por saber que aún hay gente que me manda reviews y así sea uno solo que reciba al final de todo, pues igual la voy a terminar, porque el final ya lo tengo hecho y estoy segura que les va a gustar.

Les recuerdo que es un Harry / Hermione y a pesar de todo, quizás a pesar de la muerte, ellos estarán juntos.

Creo que me extendí bastante, cuídense mucho y pues nos leemos en el siguiente capitulo :)

Saludos

Usagi