Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.

* Leer Nota de Autor al final

Capitulo 8: Lágrimas no derramadas

La tormentosa lluvia invadía las calles de Escocia, las personas corrían en busca de refugio, aquella lluvia había sorprendido a más de uno y sin más a las seis de la tarde, buscaban refugio en sus hogares.

Pero para una mujer de cabellos largos, que en ese momento manejaba su auto a una velocidad temeraria, el que las pistas estuvieran mojadas y resbalosas, no le importaba en lo más mínimo.

La clínica privada quedaba a menos de veinte minutos de su departamento, la dirección que su abuelo le había dado indicaba que la persona que durante años habían estado buscando, se encontraba gravemente herida en aquella clínica.

Sus ojos de color muy parecidos a la miel, miraron el espejo retrovisor y supo que podía ingresar al estacionamiento del lugar sin ningún problema, sus llantas patinaron pero ella que era una excelente conductora logró estacionarse sin ningún problema.

Bajó de su auto de color negro y sus zapatos deportivos pisaron los charcos que se habían formado en el tramo del estacionamiento hacia la entrada de la clínica, realmente nadie le tomaba atención en ese momento, la mayoría de personas en ese recinto estaba preocupada por sus respectivos familiares que se encontraban internados.

Subió por las escaleras los cinco pisos que la separaban de la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), una de las enfermeras al verla ingresar por las puertas de dicha sección de la clínica, la quiso detener, pero ella ya había visto a la persona que la había llamado para informarle que su hermana gemela, que desde su nacimiento había desaparecido, se encontraba en aquella clínica gravemente herida.

No le importó el ver a su abuelo sonriendo de una manera extraña, ella sabía que él era un hombre algo difícil de carácter y que la expresión "sonreír" no existía en su vida, pero verlo así, la desconcertó, ya hablaría con él.

Rápidamente se acercó y sintió como su gran amigo Regulus Black, la tomaba del brazo evitando que ella observara a la persona que se encontraba detrás de aquel cristal de la ventana de la habitación, ella se soltó y se acercó sintiendo como su corazón se estrujaba al ver a aquella que hasta ahora era desconocida para ella.

A pesar de todos los cables y máquinas que tenía conectadas, pudo ver a través de ese cristal que las separaba, el cabello ondulado castaño, su piel blanca y sus facciones tan igual a las de ella.

Sintió nuevamente a Regulus a su lado y ella preguntó lo que durante toda su vida quiso saber.

- ¿Cuál es su nombre?

Regulus Black la miró y antes de que él dijera algo, aquel sueño que visitaba hace muchas noches atrás a una de las gemelas Riddle se acabó.

oOoOoOoO * oOoOoOoO

La luz del sol ingresaba por el ventanal de aquella habitación del tercer piso del palacio Westminster, la nieve que la noche anterior había adornado la ciudad con copos blancos eran iluminados por un inusitado sol de la mañana.

Harry Potter se movió incomodo en aquel sofá, su mano se dirigió a su rostro y pudo sentir sus lentes que estaban corridos debajo de su nariz en una posición extraña, trató de darse cuenta porque estaba sintiendo su cama tan incómoda, por lo cual segundos después abrió los ojos y la luz le dio de lleno en el rostro, haciendo que cerrara los ojos por la incomodidad.

Se incorporó y pudo recordar que no se encontraba en su amplia cama, sino que había estado durmiendo en un pequeño sillón que ahora le había provocado un dolor horrible en todo su cuerpo, en especial su cuello ya que la posición en la que durmió fue la menos cómoda, claro al menos que seas un contorsionista, se dijo mentalmente, sonriendo por su broma, pero la sonrisa se le borró al sentir como el cuello le volvía a doler.

"Necesito un baño", se dijo mentalmente, por lo cual poniéndose de pie se dirigió a la puerta, pero al momento de abrirla un recuerdo de lo que sucedió en la noche se le vino a la mente e hizo que se detuviera con la mano en el pomo de la puerta.

Todo era difuso, solo recordaba haber subido al tercer piso y escuchar una melodía que ahora no recordaba del tono - realmente el alcohol no era bueno para él, se reprochó – miró una de sus manos y palpó sus yemas, recordando una suave textura, como si hubiera acariciado algo suave.

Se quedó un momento tratando de forzar a su mente de recordar, pero el dolor del cuello se le incrementó, pero eso no fue lo único que le dolió, porque sin darse cuenta, la puerta que estaba a escasos milímetros de su rostro se abrió intempestivamente, dándole un golpe para nada suave.

- Harry, ¿estás aquí?

Luna Lovegood miró dentro de la habitación y observó que no había nadie, pero escuchó un quejido y sin más miró al suelo, donde el príncipe de Inglaterra se encontraba sentado, con una de sus manos en su rostro y de sus ojos salían un par de lágrimas.

- Harry ¿Qué te pasó?

El muchacho dirigió sus ojos esmeraldas a la mujer de cabellera rubia que en ese momento hacia que retirara su mano para revisar su nariz, que estaba roja, pero menos mal y para alivio del príncipe no se había roto.

- No hubiera estado nada mal que tocaras antes de entrar.

Le reprochó Harry sintiendo como ella lo seguía revisando.

- En eso tienes razón, pero tampoco hubiera estado nada mal que tú no te quedaras parado frente a una puerta sabiendo que la pueden abrir en cualquier momento.

Harry alzó una ceja contrariado por el sermón de Luna, realmente Ron a veces le daba pena, si peleaba con su esposa tenía las de perder.

- Lo siento Harry – agregó Luna sonriéndole.

Pero el príncipe también sabía que su mejor amigo era afortunado, ya que su esposa sabía reconocer cuando ella se había equivocado.

- Disculpa acepta – contestó Harry siendo ayudado por Luna a ponerse de pie.

- Dios Harry, realmente necesitas un buen baño, te ves horrible – cruzándose de brazos – Pensé que anoche te había ido a dormir a tú habitación, y hoy cuando te fui a buscar no estabas, tan solo estaba durmiendo allí aquel hermoso niño que vino junto a la familia Riddle.

- ¿Niño? – Preguntó Harry caminando hacia el pasillo – Es cierto, ayer no tuve el agrado de acercarme a él, solo lo vi de lejos.

- Bueno es un niño muy educado, en estos momentos está aún durmiendo en tú habitación.

- No es que me parezca mala idea – bajando las escaleras – Pero, ¿quién lo llevó a dormir ahí?

- Pues hoy Eddie me dijo que anoche ambos tenían mucho sueño e ingresaron a la habitación que estaba más próxima para dormir, en este caso fue tú alcoba.

Harry tan solo asintió y sin más ambos ingresaron a la habitación del príncipe, escuchando la voz de dos mujeres que en ese momento parecía que estaban llamando la atención a alguien.

- James, sabes que te debes de disculpar cuando el príncipe aparezca por haber utilizado su habitación, ¿verdad?

- Si mamá Victoria.

El príncipe observó al niño de cabellos negros ondulados, bajar su mirada hacia sus manos que estaban en sus piernas.

- Sabes que si el abuelo se entera de que estuviste aquí se va a molestar muchísimo James – acercándose y tomándole las manos – Hijo, sabes que no debiste.

- Si mamá Elizabeth.

En ese momento Harry y Luna se asombraron al escuchar como el niño les llamaba "mamá" a ambas gemelas, que lo resondraban sin ninguna razón que fuera tan importante, pero lo que percibió Luna al escucharlas hablar a las mujeres, no fue una llamada de atención, sino que sus voces tenían un matiz de temor, al mencionar al "abuelo". Ella era madre y sabía que ambas le decían eso por tratar de protegerlo de lo que fuera que ese "abuelo" le haría al pequeño.

- Para mí es un honor que un pequeño tan educado haya dormido en mi habitación.

Elizabeth y Victoria voltearon algo sorprendidas al escuchar la voz de Harry, ninguna se había percatado que el príncipe había entrado en la habitación junto a la esposa del conde Weasley.

- Harry – habló Elizabeth acercándose un poco con su silla de ruedas – Disculpa a James, no fue su intención dormir en tú cama y sabe Dios donde dormiste tú.

- Príncipe – secundo Victoria – Disculpe el atrevimiento de James, no volverá a ocurrir.

- Solo es un niño que se quedó dormido señoras – comentó Luna – Además el príncipe se quedó a dormir en otra parte del palacio debido a los efectos del champagne – sonriendo divertida – Al parecer se confundió de habitación.

- ¡Luna! – Exclamó el príncipe algo avergonzado – Victoria, Elizabeth, no hay problema, no me ha molestado que… - acercándose hasta donde James aún miraba sus manos – James, durmiera en mi habitación – desordenándose el cabello del niño - ¿Es una cama bastante cómoda, verdad?

El pequeño James levantó la mirada, sus ojos avellanas estaban algo llorosos y observó al hombre que le sonreía.

- Si.

Contestó en un murmullo apenas audible, vio como Harry le seguía sonriendo y levantaba su mano, al parecer lo iba a castigar, por lo cual cerró sus ojitos, causando extrañes en el príncipe.

- No lo volveré hacer – murmulló – Lo siento mucho.

Harry quien solo había alzado la mano para retirarle del rostro al pequeño su cabello, miró al niño y sin más lo tomó en brazos, causando impresión en Victoria y Elizabeth.

- Hazlo cuantas veces quieras James, eres más que bienvenido.

James abrió los ojos y observó los ojos amables del príncipe, al parecer no estaba molesto, miró a sus dos mamás y vio que ambas estaban tranquilas, seguramente ese hombre era de confianza, y no les iba hacer ningún tipo de daño, por lo cuál sonrió levemente.

- Elizabeth, duquesa – habló Luna – Si me permiten, llevaré a James a darse un buen baño junto a Edward, mi hijo, al parecer se han hecho buenos amigos y seguramente ambos querrán desayunar juntos.

Elizabeth y Victoria se miraron, y asintieron. Harry bajó a James quien caminó hacia donde estaba Luna, quien tomó su mano y salieron de la habitación.

El sonido de la puerta cerrándose, hizo que la pregunta que pugnaba por salir de los labios de Harry no se hiciera esperar.

- ¿Quién es su madre? – Cruzándose de brazos - ¿Y por qué me dio la impresión de que tiene miedo a las personas?

Ambas gemelas se miraron, pero una de ellas ya tenía la respuesta y sin más le respondió.

- James no le tiene miedo a las personas, quizás es un poco introvertido y si reaccionó así contigo es porque no te conoce.

Harry miró a Elizabeth que en ese momento le estaba contestando, la respuesta que le dio no lo convenció, pero la voz firme de la mujer de cabellos cobrizos hizo que no indagara más por el momento.

- Respecto a quien es la madre, eso no tiene relevancia – contestó Victoria firmemente – Él nos reconoce a ambas como tal, así que le agradecería príncipe que no nos pregunte más sobre ese punto, es bastante privado.

El príncipe asintió y se sentó en su cama, ambas gemelas se quedaron en silencio.

- Nos retiramos Harry – Elizabeth fue la primera en hablar – disculpa los inconvenientes, después que James terminé de bañarse nos retiramos.

Dicho esto Elizabeth se encaminó a la salida, abrió la puerta y salió de habitación, sintiéndose agobiada por estar en el mismo lugar donde su hermana y el príncipe se encontraban. Era mejor ir a ver a James y luego llamar a Regulus para que las recogiera, realmente ahora estaba convencida que había sido mala idea convencer a su hermana y a su abuelo de quedarse, alegando que estaba cansada para ir hasta la mansión.

La noche anterior había visto a su hermana seguir a Harry, cuanto hubiera deseado ser ella que lo siguiera, se dijo internamente, tratando de mitigar las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos. Seguramente ellos habían estado juntos, cuanto le gustaría decirle a Victoria que no le hiciera daño al príncipe, pero ahora ella no estaba segura de que Harry mereciera su protección.

Primero estaba James y si proteger a Harry, significaba que su abuelo alejaría a James de ella, pues aunque le doliera el príncipe estaba desde ese momento en las manos de su hermana gemela, quien no dudaría en ningún momento en hacerle daño. Aunque ni ella misma ahora supiera si lo que estaban haciendo era lo correcto.

oOoOoOoO * oOoOoOoO

- Bueno príncipe, me vuelvo a disculpa por lo de James – mirándolo – Me retiro.

Harry tan solo asintió y escuchó como Victoria dio sus primeros pasos para salir de la habitación, y el ambiente sintió un aroma que hizo que su mente recordara aquel beso que se habían dado en el bar.

Se puso de pie y delicadamente tomó la muñeca de Victoria, quien se sorprendió al sentir el contacto y lo miró sin comprender.

- Solo quiero hacerle una pregunta – soltando su muñeca - En el bar, ¿recuerda lo que sucedió?

El brillo momentáneo de los ojos de Victoria al recordar dicho suceso, en el cuál ella y él se besaron, dejándole un extraño sentimiento de pérdida, pasó desapercibido por la mirada esmeralda de Harry.

La duquesa se acomodó sus lentes y esbozó por primera vez una sonrisa al príncipe. En ese momento se suponía que debía de esperar un poco más para jugar con él y destruirlo, pero al escuchar la voz temerosa de Harry hizo que un sentimiento extraño la invadiera. Sinceramente nunca se había enamorado, o al menos no recordaba haber tenido ese sentimiento extraño de "ilusión" que sentía en ese preciso instante, por lo cual olvidándose momentáneamente de los planes que debía llevar a cabo para matarlo le contestó.

- Realmente estaba segura que lo había olvidado.

El cerebro de Harry procesó lo dicho por la duquesa de Devonshire, vio la discreta pero bonita sonrisa que ella tenía en sus labios y aquellos ojos color zafiro lo deslumbraron por unos instantes. Quería decirle muchas cosas, pero su voz al parecer había desaparecido.

Victoria tan solo hizo una reverencia y se dispuso a salir de aquella habitación, antes de que ese extraño ambiente la hiciera olvidarse de lo que realmente tenía que hacer con ese "maldito" príncipe, además recordó que debía tomarse su dosis diaria de aquellas pastillas que su abuelo le recomendó para evitar aquellas insistentes migrañas que la hacían irse a dormir.

- Hay un nuevo establecimiento, me han comentado que sirven un delicioso café.

La duquesa asintió sabiendo que aquellas palabras eran una especie de invitación.

- Se llama "Remember me", a las cuatro de la tarde es un buen lugar para conversar.

Ella volvió a asentir y salió de la habitación del príncipe sonriendo, acción que no pasó desapercibida por Draco Malfoy que en ese momento salía de su habitación y vio salir a la mujer de la alcoba de Harry.

oOoOoOoO * oOoOoOoO

El dueño de aquel café – restaurant, sonrió amablemente al ver en la puerta de su local, a un muchacho enfundado en un jean de color azul, una camisa celeste, casi blanca y una casaca negra que tenía una capucha que cubría su rostro.

Durante casi toda su vida el Sr. Jackson había laborado en su ciudad natal, Nueva York siempre había sido su lugar, pero desde que la edad había hecho estragos en su vida, supo que era hora de ir a buscar nuevos horizontes, desde niño había tenido la fijación de establecerse en Londres y junto a su esposa, más sus ahorros de toda una vida, viajaron a Inglaterra y después de dos años pudieron abrir aquel establecimiento.

Siempre se preguntó como estaría aquel muchacho que hacía bastantes años atrás trabajó en la cafetería de la universidad de Columbia, y que después resultó ser el príncipe del país en el que ahora se encontraba. Durante los dos años que estaba viviendo en ese país, había tenido la oportunidad de verlo en las noticias y algunas veces en los paseos que hacía la familia real por la ciudad.

Nunca tuvo la oportunidad de saludarlo y por ello ahora al tenerlo en la entrada de su establecimiento y que al parecer quería pasar de incognito, lo hizo sonreír.

- Es muy bueno verte Harry.

El príncipe de gales abrió los ojos asombrado, ¿acaso su disfraz no le había servido? Suspiró pesadamente, si no se iba en ese momento seguramente aquel señor llamaría a la prensa y su pacifica tarde se iría al tacho.

- Disculpe, creo que regresaré en otro momento.

Dicho esto Harry estaba por darse media vuelta y largarse del lugar, pero al escuchar lo que el señor le decía lo dejó inmóvil.

- ¿Ya te vas Harry? Y yo que pensé que vendrías otra vez a pedirme trabajo, como en la cafetería de la universidad.

Harry se bajó capucha y vio al hombre que se encontraba frente a él. La barba gris y aquella sonrisa bonachona, no podrían ser de nadie más, tenía que ser aquel señor tan amable que lo contrató hacia tantos años atrás en aquella universidad, donde conoció a muchas personas.

- ¿Señor Jackson? – preguntó asombrado.

- El mismo que viste y calza muchacho.

El Señor Jackson y Harry estrecharon sus manos sonriendo. El príncipe le preguntó muchas cosas, y le reprochó no haberle avisado que estaba en el país, a lo cual el señor le recordó que aparte de que no tenía su número, sabía que algún día el príncipe entraría a su establecimiento.

- Y tuve mucha razón, has venido.

- Una muchacha que labora en el palacio me comentó que había venido a este establecimiento y que le había gustado mucho – sonriendo – Ahora estoy seguro de que tiene mucha razón.

- Bueno gracias – sonrió el señor – Pero supongo que no has venido solo a conversar – caminando hacia una especie de terraza – Este lugar es bastante discreto, la persona que te vaya a acompañar y tú podrán conversar sin ningún problema, yo me encargaré que ninguno de mis chicos llame a la prensa.

Dicho esto Harry observó como el señor Jackson lanzaba una mirada amenazadora a los chicos que atendían las mesas, rió al recordar que él había recibido una de aquellas miradas hacia bastantes años atrás, por no sabe cómo hacer un simple café.

- Gracias – sentándose en la cómoda mesa – Victoria Riddle, es el nombre de la persona que me buscará.

El señor Jackson tan solo asintió y sin más se dispuso a organizar todo para una tarde llena de clientes.

oOoOoOoO * oOoOoOoO

- Es un lugar bastante tranquilo y acogedor – comentó Victoria mirando la hermosa vista que tenían desde la terraza.

- Es muy cierto, el dueño de este establecimiento es un amigo mío, hace diez años que no lo veía.

- Vaya es bastante tiempo – comentó.

- Lo conocí cuando fui a Manhattan, fue el mismo año en que conocí a Hermione.

Victoria ocultó su sorpresa al escuchar a Harry hablar tranquilamente de su difunta novia.

- Trabajé en la cafetería de la universidad de Columbia, Hermione y yo pasamos muchas cosas bonitas en ese lugar – mirándola – ¿Puedes creer que yo no sabía hacer ni siquiera un simple café?

Ella tan solo asintió viendo el semblante divertido del príncipe al recordar sus vivencias, realmente ella aceptó la invitación del príncipe por estar metida en aquella sensación extraña, pero ahora que lo pensaba con la mente despejada, se daba cuenta que iba hacer fácil destruirlo.

- Príncipe…

- Yo te acabo de tutear Victoria, ¿podrías llamarme por mi nombre?

Victoria lo miró y sonrió levemente, quizás entrando en confianza sería el mejor camino.

- Harry, ¿la extrañas mucho? – Suspirando – Te lo pregunto porque ella está muerta desde hace mucho tiempo, murió de una manera cruel, pero al verte y escucharte hablar de ella, siento que tú todavía la quieres.

- Si la extraño y mucho, también sé que aún la amo, pero sé que ella no volverá.

La duquesa de Devonshire vio el semblante algo melancólico del príncipe y sin poder evitarlo, tomó la mano de Harry.

- La muerte es solo el siguiente camino, ella tan solo tuvo que irse primero, si el amor que tú le tenías es verdadero, no dudes que la encontrarás.

Harry la miró y aunque sus palabras le sonaron algo siniestras, le sonrió presionando aquella delicada mano cariñosamente. Se sentía tan bien esa caricia que ambos se observaron en silencio.

El príncipe de gales se dejó atrapar por aquellos ojos color zafiro, alargó una de sus manos y tocó la suave piel de la mejilla de Victoria, quien cerró los ojos al sentir aquel contacto.

El hombre de ojos esmeraldas no pudo evitar mirar aquellos delicados labios y sin poder aguantar más sus deseos de sentirlos una vez más, se acercó lentamente hasta sentir el aliento cálido.

- Si la extrañas a ella, ¿por qué quieres besarme?

Preguntó la duquesa sin abrir los ojos ni alejarse de los cercanos labios del príncipe quien cerró los ojos y le contestó.

- Porque dentro de toda la oscuridad en donde estoy confinado, tú eres aquella luz que me ayuda a seguir.

- No me conoces.

- Déjame conocerte.

- ¿Y si yo soy tú perdición?

- Si es así, yo quiero que tú me arrastres contigo hasta el final.

Dicho esto el príncipe heredero besó a Victoria Riddle que al escuchar las palabras de Harry, supo que lo tenía en sus manos y que ahora nadie lo salvaría.

Pero todos sus pensamientos negativos se vieron nublados, al sentir como los labios de él se movían contra los suyos con delicadeza, algo dentro de su corazón la hizo sentirse extraña, en lugar de sentir odio sintió calidez.

Sintió como en sus ojos pequeñas lágrimas urgían por salir, pero ella cerró fuertemente sus ojos, el otro sentimiento que tuvo fue el de una extrema tristeza, a su mente vino la imagen de Elizabeth, ¿quizás era culpa por estar besando al hombre que a su hermana le gustaba?, ¿o quizás era la imagen de aquella muchacha de rizos castaños que veía en sueños y la miraba con lágrimas en los ojos?

La mente de Victoria estaba muy confundida, necesitaba urgentemente hablar con su abuelo, para que nuevamente la guiara en el camino que debía de seguir si quería acabar con Harry Potter.

Fin del Capitulo

Espero dejen reviews con su opinión.

Nada más por decir hoy.

Saludos

Usagi