¿Me quieres?

Akito estaba impaciente, faltaba sólo media hora para la fiesta. Había conseguido invitar a todos, incluido a Shigure.

Shigure… un escalofrío recorrió su cuerpo. Sacudió la cabeza. Ésa no era el momento. Oyó que llamaban a la puerta.

-¿Akito-san?

-¿Sí, Kureno?

-Los invitados ya están abajo, será mejor que se vista.

-Bien.

Akito se levantó y caminó por el pasillo hasta llegar a su habitación, nada más entrar se dirigió hacia el ropero y sacó el kimono que le habían preparado. Era sencillo, de colores negros y blancos con unos pequeños bordados rojos como el color de la sangre. Después de comprobar que el kimono seguía en perfecto estado reparó en la caja.

Era una pequeña caja verde, colocada sobre la cama, encima tenía una etiqueta. Se acercó a la cama y cogió la etiqueta.

"¿Por qué no te pones esto? Shigure."

Abrió el regalo, algo emocionada, aunque cuando descubrió su contenido toda su ilusión se esfumó de golpe.

Un vestido. Uno de eses vestidos que solía llevar Tooru… de color violeta, sencillo pero bonito, de tiras finas en los hombros, apretado hasta la cintura y luego suelto, dejaba las piernas al aire.

-Qué asco.

Aunque en el fondo, sí le gustaba.

Bajó con Kureno junto a los demás invitados. Nada más hacer acto de presencia, todo quedó en silencio. Sólo Shigure y Hatori lo rompieron con un saludo. Se sentó y los observó uno a uno. Sus caras… muchos ni se atrevían a mirarle a la cara, notaba el miedo, el respeto, el odio… Aquello le entristeció, estaba harta de aquel papel que le habían asignado, ella no lo había pedido. ¿Nadie podía entenderlo?

-Quiero que sepáis, que me alegra que hayáis venido todos. En esta fiesta estáis todos los miembros del zodíaco… con alguna excepción… -Miró a Tooru y a Kyo.- Me alegra veros a todos juntos, después de tanto tiempo.

Todo continuó según lo planeado. Se suponía que aquello era una fiesta, pero no lo parecía.

-¿Todas las reuniones son así?- Le preguntó Tooru a Yuki.

-Bueno… más a o menos… sí. ¿Entiendes por qué no queremos venir nunca? Esto es odioso…

-Pues… a mi me parece... Maravilloso… veros todos aquí reunidos… Como si fuerais una gran familia… creo que deberíais de ver el lado positivo y aprovechar para conocer más. No tiene por qué ser malo. Me alegro de poder haber venido, todos están aquí: Kagura, Hatori, Rin, Hatsuharu…

Tooru le sonrió. ¿Por qué Tooru siempre conseguía que todo pareciese bueno y mejor?

-Pues para mí esto es una mierda.- Dijo Kyo.- Viendo esto me alegro de haber entrado en los doce signos.

-Ya, seguro que te alegras.- Dijo Yuki.

-¡No empecemos eh! ¿Quieres pelea? ¿Eso quieres?

-¡Chicos! ¡Chicos! ¡Estamos en una fiesta no empecéis a pelear!- Shigure apareció de la nada.

-¿ya has dejado de molestar a Hatori? -Yuki no ocultó un tono de odio en su voz.

-No, es que me ha echado… Jajaja…- Sonrió falsamente Shigure.

-No me extraña.-Dijo Kyo.

-Bueno, ahora tengo una cosa pendiente que hacer.- Dijo Shigure mientras observaba a Akito.

Sin embargo, ni Kyo, ni Tooru, ni Yuki sabían qué era lo que tenía que hacer, y tampoco es que les importase.

Akito dejó la habitación y subió las escaleras a su cuarto, le dolía un poco la cabeza. No sabía que Shigure le estaba siguiendo, asique cuando entró en su habitación y se disponía a cerrar la puerta una mano agarró la puerta dándole un susto tremendo.

-¿Te he asustado?

-¿Qué haces aquí?

-¿Has visto el regalo que te he hecho?

-Te he hecho una pregunta.

-Yo también.

Hubo un momento de silencio, Akito permanecía seria, Shigure seguía sonriendo.

-Sí, lo he visto.

-¿Y bien?

-¿Y bien, qué?

-¿Qué opinas? ¿Te gusta?

Akito se dio media vuelta en dirección a la ventana.

-…No.

-¿Seguro?

No respondió, simplemente giró un poco la cabeza hacia un lado, como si pretendiese mirarle y responder. Pero se acercó a la ventana y miró hacia fuera.

-Quería que lo estrenases hoy. No sé por qué ocultas tu verdadera identidad. Ya es hora de que digas lo que eres.

- No voy a decir nada, nadie debe saberlo.

-¿Pero Kureno sí no? A él se lo dijiste… hasta el fondo.

-Lo que yo haga con Kureno no es asunto tuyo.

Shigure se quedó callado, quería decir algo, pero prefirió no hacerlo.

-¿Sabes? Siempre recuerdo cuando Hat, tú y yo jugábamos en el patio de pequeños. De aquella no te importaba.

-De aquella era una niña, ahora tengo que afrontar lo que soy. ¿De verdad crees que me gusta?

-Sé que no.-Shigure se acercó lentamente a ella.- A nadie le gustaría llevar el peso que tu llevas, pero piensa que los demás también se sienten así.

-¡Ellos no saben nada! – Akito se giró furiosa.- ¡Nada!

Shigure se quedó callado, Akito estaba al borde de las lágrimas. ¿Por qué con Shigure era débil?

-Te quiero.

Akito se quedó muda, era como si Shigure acabase de decir una frase en otro idioma y no entendiese nada de lo que le había dicho.

-Quiero estar contigo. ¿Es que no lo entiendes? Quiero poder estar contigo sin secretos y sin verdades que ocultar.

-Vete.

Akito tenía la cabeza agachada, de forma que Shigure no podía verle la cara.

-Akito…

Shigure intentó abrazarla, pero ella se resistió un poco, pero él sabía que ella no quería resistirse, y ella sabía que si Shigure lo intentaba otra vez no se apartaría.

La rodeó con sus brazos y luego la besó. Sus labios eran tiernos, cálidos, perfectos.

Aquel momento era perfecto.

Akito le abrazó y le devolvió el beso. Se sentía feliz, por primera vez en mucho tiempo. Shigure era suyo, en ese momento le tenía todo para ella. No quería que acabase nunca, quería que se detuviese el tiempo y quedaran sólo ellos dos, juntos para siempre.
Shigure le quitó el Kimono poco a poco y se tumbaron en la cama, ninguno de los invitados sospechaba qué estaba pasando arriba, algunos ni siquiera se dieron cuenta de la desaparición de Shigure, tampoco él quería que se dieran cuenta.

Por estaban los dos solos, se tenían el uno al otro, por fin sentían libres, felices. Querían que ese momento no terminase nunca…

-Te quiero.- Repitió Shigure a Akito después de haber hecho el amor.

-Yo también.- Dijo Akito abrazando más fuerte a Shigure bajo las sábanas. Shigure le besó y cerró los ojos. Prometiéndose a sí mismo, que lucharía por Akito constase lo que costase y que logaría que pusiese aquel vestido.

FIN.

Espero que os haya gustado. ^^