Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.
* Leer Nota de Autor al final
Capitulo 13: El sueño más preciado.
- Si mamá, en estos momentos estoy en el avión – sonriendo - ¿Sabías que hablar por el móvil en los aviones está prohibido? – Mirando hacia todos lados – Soy la única en el avión mami, es el jet de la familia de Harry.
- Señorita, podría apagar su móvil – sonriendo amablemente – El avión dentro de unos minutos va a despegar.
Hermione sonrió a la aeromoza y volvió a hablar con su madre.
- Escuchaste mamá – riendo – Cuando llegue a casa te contaré todo, es una promesa.
La muchacha de rizos castaños sonrió al escuchar la pregunta de que su madre le hacía.
- Sí, soy feliz mamá…Harry es el amor de mi vida – mirando por la ventanilla – Y dile a papá que siempre lo voy a querer, que no se ponga celoso.
- ¿Señorita Granger?
Hermione levantó la mirada y se cruzó con la mirada de un hombre que no parecía ser miembro de la tripulación del avión.
- Mamá te amo, hablamos dentro de unas horas.
Dicho esto Hermione colgó y sin más le dijo al hombre que la miraba.
- Lo siento, ya apagué el móvil.
- Señorita, por favor sígame.
- ¿A dónde? – preguntó extrañada.
- Eso lo sabrá después – tomándola del brazo – Venga conmigo ahora.
Hermione sintió como aquel hombre la jalaba sin ninguna delicadeza, trató de zafarse pero no podía, al pasar por uno de los últimos asientos, vio a la aeromoza tendida sobre uno de los asientos y un hilo de sangre resbalaba de su sien.
Esto asustó a la muchacha quien aún tenía el celular en su mano y trató de marcar el número de Harry, pero en un movimiento brusco este cayó al suelo y antes de que ella se diera cuenta, aquel hombre había abierto una de las puertas del avión y la jaló haciéndola bajar, escuchó como el motor de avión estaba preparándose para volar, y ella solo quería escapar, sabía que algo malo estaba sucediéndole, desde aquella distancia podía ver el lugar donde hace media hora atrás había estado con Harry y sus amigos.
Gritó, pero sabía que a esa distancia nadie la escucharía, observó a aquel hombre y siguió su mirada, cerca de ellos un auto negro al parecer los esperaba, ya estaban lejos del avión, pero ella no se daría por vencida.
Por lo cual al sentir que el agarre de aquel desconocido disminuyó, lo empujó con todas sus fuerzas y sin más corrió.
No escuchó que aquel hombre le gritaba que no corriera hacia el avión, tan solo sonrió al darse cuenta que pude escapar. Pero todo ocurrió en unos instantes.
Fuego, llamas ardientes flameaban frente a sus ojos, un pitido estruendoso sonaba en sus oídos y lo peor de todo es que no podía mover ningún solo músculo, todo le dolía, pero en su mente aún tenía un objetivo, llegar hasta él. Sabía que si lograba pasar esa barrera de fuego se salvaría y todo volvería a la normalidad.
Pero al sentir que unos fuertes brazos la alzaban del suelo y la alejaban de las llamas, sintió que todo estaba por tomar un rumbo distinto, sentía la garganta seca pero esperaba que si gritaba su nombre, él la escuchara y la salvaría.
¡Harry!
Gritó con todas sus fuerzas, la persona que la alejaba de ese lugar la aferró más a sus brazos y ella sintiendo que su energía la abandonaba y el sabor metálico de la sangre, de su sangre en su boca, comenzó a cerrar los ojos, creyendo escuchar antes de quedar inconsciente un grito desgarrador diciendo:
¡Hermione!
Sus ojos esmeraldas podían vislumbrar los ojos llenos de lágrimas de la mujer que por once años creyó muerta, frente a él la mujer que amaba caía al suelo de rodillas.
Harry olvidando todo, corrió a su lado y arrodillándose frente a ella, le dijo:
- Hermione, todo acabó.
Ella lo miró fijamente y dejando libres por fin las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos, le contestó:
- Es cierto – mirando la herida en su abdomen – Todo acabó.
Harry pudo ver que ella tenía una herida que sangraba en su abdomen.
Le habían disparado.
Sin más él la aferró entre sus brazos y ambos por fin supieron que ellos estarían juntos hasta el final.
- Te amo – sintiendo las lágrimas en sus mejillas – Hermione Granger, te amo.
- Harry – llorando desconsoladamente – Yo…lo siento tanto, no podía decirte nada, tenía que salvarte, tenía que sacarte vivo de aquí.
- Tonta – acariciándole el rostro – Eres una tonta a quien amo tanto, jamás pude vivir sin ti y aún no lo hubiera podido hacer si yo me iba de aquí.
- Tú mereces vivir Harry – sollozando - Yo…
Pero ella no pudo seguir diciendo nada, porque Harry la besó.
- Estoy aquí contigo – besando sus labios – Y viviré por ti y para ti, junto a ti.
Ambos se mantuvieron abrazados por unos momentos, en los cuales no eran conscientes de que el fuego y el humo estaban esparciéndose en toda la habitación donde se encontraban. Sus heridas y la pérdida de sangre habían hecho que sus cuerpos se debilitaran, tan solo el estar abrazados menguaba el dolor de saber que aunque se hubieran encontrado, ahora la muerte estaba junto a ellos.
- Te amo Harry – aferrándose más a él – Te amo.
Harry sintió como Hermione se relajaba entre sus brazos y al observar su rostro, ella tenía los ojos cerrados y llevaba una sonrisa en el rostro.
- Esta vez no te irás sola – acostándola sobre su pecho – Yo iré contigo.
El príncipe observó a Hermione durante mucho tiempo, poco a poco sus ojos se iban cerrando y a antes de entrar en estado inconsciente pudo escuchar un sonido, quizás un grito, no lo supo, porque se sumergió en la oscuridad.
oOoOoOo * oOoOoOo
- ¡Preparen dos salas de operaciones!
El médico de guardia exclamó aquello al llegar a la puerta de emergencias, había sido informado hacia media hora que dos personas llegarían muy graves al hospital, por ello con nerviosismo estuvo esperando. Porque no eran dos personas comunes, aunque igual le hubiera dado la prioridad del caso, pero al observar el rostro lloroso y lleno de dolor de la reina de Inglaterra, quien ingresó a su consultorio a penas se enteró de que él era el médico de turno. Hizo que él tomara en sus manos la responsabilidad de encargarse de salvar al futuro rey de Inglaterra, tenía en sus manos la responsabilidad de salvar de la muerte a Harry James Potter, príncipe de Gales.
Y también a la duquesa de Devonshire, Victoria Riddle.
Cuando vio a las dos camillas bajar de las ambulancias y observó a sus pacientes, sintió bastante pena. ¿Quién podía haberse ensañado así con dos personas? ¿Quién los había estado a punto de asesinar?
Recibió el informe de los paramédicos, el príncipe Harry y la duquesa Victoria, había estado bastante tiempo expuesto al humo, de la casa en la cual ellos se encontraban y estaba incendiándose.
Tuvieron mucha suerte, dijo uno de los paramédicos, ya que la hermana de la duquesa, Elizabeth Riddle había podido indicar el lugar donde ellos se hallaban y sobretodo, tuvieron suerte al sacarlos antes de que la habitación en donde se hallaban terminara consumiéndose por el fuego.
Pero aparte del humo que ambos habían respirado, venían aquellas heridas que preocuparon al médico. Eran heridas de balas y muy graves.
El médico se apresuró a ir tras la camilla donde el príncipe se encontraba y su colega iría con la camilla de la duquesa, antes de perderse por el pasillo que dirigía hacia las salas de operaciones, volteó y pudo ver a los reyes de Inglaterra haciendo el ademán de acercarse, pero la seguridad real los contuvo.
¿Qué había estado haciendo la seguridad real para que sucediera esto? Reprochó mentalmente el médico al saber que quizás por la ineptitud de aquellos, la vida del príncipe estaba en peligro.
Ambas camillas estabas por separarse, pero el quejido de uno de sus pacientes llamó la atención de todos los médicos y enfermeras que estaban junto a ellos.
El príncipe había abierto los ojos y con dificultad estiró su mano tocando la del médico, quien inmediatamente le quitó la mascarilla que lo ayudaba a respirar.
- Por favor… - observándolo con súplica – Sálvela, salve a Hermione.
El médico y el resto observó con tristeza a su príncipe, quien volvió a su estado inconsciente, miraron a la otra camilla donde la duquesa de Devonshire, había dejado de respirar.
oOoOoOo * oOoOoOo
Abrió los ojos intempestivamente, sus iris se ensancharon en sus pupilas y sintió como todo su cuerpo le dolía intensamente, se sacó la mascarilla y respiró por sí misma.
Hermione Granger supo que estaba en el cuarto de un hospital, al observar la máquina que controlaba sus signos vitales al lado de su cama. A su mente vinieron las imágenes de aquel avión incendiándose, y ella cayendo al suelo.
Escuchó como abrían la puerta de la habitación y al dirigir su mirada, el asombro y el desconcierto se hizo presente en todo su ser.
- Hola.
Ella escuchó la voz delicada de aquella mujer que ingresó, se veía tan elegante, tan diferente, pero a la vez eran la misma.
- Eres… - susurró con dificultad – Eres igual que yo.
- No hables – sentándose al lado de la cama de hospital – Estás muy lastimada, tienes que descansar.
- ¿Quién eres tú? – Desesperada – Donde está Harry.
- ¿Harry? – Haciendo el ademán de acariciar el rostro de Hermione – Descansa pequeña Victoria, ya te explicaré todo.
- ¿Victoria?, Mi nombre es Hermione, Hermione Granger.
- Lo sé, pero tú verdadero nombre es Victoria – sonriendo - Victoria Riddle y eres mi hermana gemela.
Hermione miró horrorizada a la mujer que le sonreía con amabilidad y retiró su rostro al ver que ella lo iba a acariciar de manera maternal.
- No sé… -agitándose – No sé de que hablas, yo…soy hija única.
- No…no es así – poniéndose de pie – Tú eres Victoria Riddle, hermana de la duquesa de Devonshire – sonriéndole – Soy Elizabeth Riddle, tú hermana gemela.
oOoOoOo * oOoOoOo
Regulus Black caminó apresurado dirigiéndose a la habitación que le pertenecía a Elizabeth en la mansión Riddle, que había sido abandonada por Tom Riddle desde el día anterior.
Todos los esfuerzos que había hecho la policía por encontrar a Tom Riddle y a Bellatrix Lestrange, habían sido en vano. Por ello no debía de dejar sola a Elizabeth, no sabían de qué iba hacer capaz ahora que la los reyes de Inglaterra sabían que la persona que era la cabeza de la conspiración, había sido el duque de Devonshire.
Y que todo lo relacionado con las desgracias de la familia real habían ocurrido, por los planes retorcidos de la mente siniestra y cruel de Tom Riddle. A quien no le importó que sus propias nietas, inmiscuidas en aquello al ser manipuladas, resultaran heridas o muertas.
Abrió rápidamente la puerta y sonrió al ver a Elizabeth sentada en su cama y al lado de ella, el pequeño James, dormía.
- Me siento más tranquilo al saber que estás bien.
Elizabeth levantó la mirada y sonrió al escuchar la voz de Regulus.
- Acércate Regulus – sonriendo – siéntate a mi lado.
Regulus cerró la puerta tras de él y se sentó al lado de Elizabeth, ambos se quedaron callados por bastante tiempo, tan solo disfrutando la compañía del otro, hasta que ella habló.
- Íbamos a casarnos, tenía dos meses de embarazo y cuando encontramos a Hermione, faltaba solo una semana para casarnos, pero después del accidente – sonriendo con tristeza – No solo olvide quien era, además olvide por completo que yo te amaba.
El hombre de cabellos negros como el color de la noche, se asombró al escuchar lo dicho por Elizabeth, él ya sabía que Victoria había recordado quien realmente era, pero no sabía que la verdadera duquesa de Devonshire, el amor de su vida, había recordado todo, lo había recordado a él.
- El hombre en mis sueños, eras tú – mirándolo directamente - ¿Por qué callaste, por qué permitiste que me acercara a Harry y pudiera enamorarme de él?
Él la miró directamente y después de tantos años, por fin pudo ver a la mujer de la cual se había enamorado, esa mirada intensa, esa fuerza y delicadeza entremezcladas en su manera de hablar, lo hicieron sentir nuevamente la felicidad, de la cual el destino junto a los planes de Tom Riddle, le habían arrebatado.
- Porque tú vida y la de… - tomando valor – y la vida de James, mi hijo, siempre fueron y serán mi prioridad.
Elizabeth lo observó y recordó una vez más al hombre que ella había amado durante muchos años.
- Está confundida – comentó Elizabeth tomando un vaso con leche – No quiere aceptar nada y la comprendo.
Regulus abrazó a Elizabeth y suspiró con resignación.
- Te dije que no fueras aún, pero igual no me hiciste mucho caso.
- Pero es que tenía que verla y hablar con ella – luciendo meditabunda – Pero sabes, mencionó un nombre.
- ¿Un nombre? – preguntó fingiendo curiosidad.
- Si, mencionó el nombre "Harry" – mirando el vaso que aún estaba lleno -¿No me dijiste que ella sufrió ese accidente el mismo día que llegó a Inglaterra de vacaciones? Pensé que no conocería a nadie aquí.
- Quizás es alguien del país de donde viene.
- No – contestó segura – Es alguien de Inglaterra, estoy segura – mirando con desdén el vaso - ¿Seguro que tengo que beber esto?
Regulus tan solo afirmó y observó a Elizabeth beber el vaso con leche. Se sintió bastante mal al no decirle la verdad de lo que estaba sucediendo. Pero el trato con Tom Riddle solo fue ayudarlo a llevar a Hermione y así evitaría que le hiciera algo a Elizabeth. Dentro de unos días ellos se casarían, y él se la llevaría lejos de todo. Sonaba egoísta, pero él la amaba demasiado como para dejar que su abuelo la sumergiera en todo aquel plan siniestro que estaba por llevar a cabo con Hermione Granger.
- El abuelo te amenazó ¿verdad?
Él la miró y supo que todo había acabo, no tenía porque callar un minuto más y le respondió:
- Si, él me amenazó – sonriendo con ironía – Pero lamenté por muchos años, él no haberte dicho la verdad, porque al final, tú caíste en su red – bajando la mirada – Solo podía protegerte sin decirte realmente quien eras, sino quería que él te lastimara.
Elizabeth suspiró con tristeza, ahora recordaba todo perfectamente, recordaba que siempre le tuvo mucho miedo a su abuelo, que a pesar de vivir junto a él durante sus primeros diecisiete años, jamás notó una actitud hacia ella de afecto, llevaban la misma sangre, pero nada más.
- No tuviste la culpa, solo trataste de protegerme – mirándolo – Así como yo traté de proteger y ayudar a Hermione, y le fallé – sollozando – Y ahora pasó todo esto y yo nuevamente no pude detenerlo – derramando muchas lágrimas – Ella quiso darme una nueva vida, al mentirme diciéndome que yo era Hermione Granger, ella trató de regalarme su felicidad al lado del hombre que ella amaba, ¿pero acaso me lo merecía? Yo que no pude protegerla.
- ¿Dime quien es Harry?
Hermione la miró con ansiedad y desconfianza, pero era la única persona que lucía sin malicia, no era como ese hombre que la había ido a visitar y a decirle que ella era su nieta. No entendía porque decían eso, pero no era tiempo de averiguarlo.
- Es…es mi novio.
- ¿Por qué quieres ir junto a él? – Sonriendo con tristeza – Sé que fuiste a Inglaterra, porque la muerte de tus padres adoptivos te afectó mucho y ahora que tú verdadera familia te ha encontrado, ¿por qué quieres irte?
- De…de qué hablas – preguntó asustada – Mis padres están vivos, yo fui a Inglaterra para evitar que Harry… - sollozando - ¿No es cierto verdad? Ellos están bien.
Elizabeth se sorprendió al escuchar lo dicho por Hermione, y supo en ese momento que algo estaba mal. Quizás si ayudaba a su hermana gemela a llegar a donde ese muchacho llamado Harry, podía descubrir de que iba toda aquella historia que su abuelo le había contado.
- Solo nos demoraremos unas horas en llegar a Londres por avión desde Escocia, pero no es seguro, ya que el abuelo se enteraría al instante – mirando hacia todos lados – Nos iremos en mi auto.
Hermione se había recuperado poco a poco de sus heridas, no sabía cuánto tiempo exactamente llevaba en ese hospital, pero tenía que irse de allí.
- Vamos – ayudándola a ponerse de pie – A esta hora las enfermeras están almorzando, no habrá problemas, podremos irnos sin que nos vean.
oOoOoOo * oOoOoOo
- Sabía que lo habías hecho por ayudarla – comento Regulus – Cuando me enteré del accidente, fue lo peor, pero mucho peor fue enterarme que ambas habían entrado en coma y cuando despertaron ninguna sabía quién era – presionando su puños con ira – Y Riddle se aprovechó de eso para lavarles el cerebro, haciendo que ambas olvidar quienes eran y sobretodo experimentando con ustedes con aquellas pastillas, que evitaban que sus recuerdos volvieran.
- Manejas bastante rápido – comentó Hermione algo asustada.
- Si queremos llegar hasta donde está el muchacho al que quieres ver – acelerando – Tengo que manejar así, aunque no difiera de mi manera de hacerlo de todos los días.
Hermione no mencionó nada más, ella debía llegar hasta donde Harry, seguramente él creería que ella estaba muerta, no se podía imaginar en qué estado estaban sus padres, sus amigos, Harry.
- Regulus me mataría, si sabe que estoy manejando de esta manera – comentó Elizabeth sonriendo – ahora que sabe que viene un bebé en camino, mucho peor, su preocupación ha aumentado un cien por ciento.
- ¿Estás embarazada? – exclamó Hermione.
- Sí, tengo dos meses – contestó contenta.
- No debiste ayudarme, puedes estar en peligro – contestó – Soy una desconocida y…
- No Vic…digo Hermione – mirándola de reojo – Sé que no quieres aceptar que somos hermanas, las pruebas se han hecho y si lo somos, pero por ahora te llevaré con Harry y luego aclararemos todo – sonriendo – Eres mi hermana y te voy a proteger.
Hermione sintió algo extraño en su corazón, observó a Elizabeth y quizás debería de intentar entender todo lo que ella le decía. Pero ella no pudo comentar más porque el intempestivo choque del auto contra un árbol, hizo que solo volviera abrir los ojos, al sentir el frío de la autopista en todo su cuerpo, viró sus ojos y vio a Elizabeth tendida cerca de ella, el charco de sangre que se había comenzado a formar, hizo que sus pupilas se dilataran de impresión y poco a poco fue perdiendo la conciencia, tan solo susurrando.
- Lo siento Elizabeth…
oOoOoOo * oOoOoOo
- No fue un accidente Elizabeth.
- Lo sé – suspirando – Antes de perder la conciencia, vi el auto del abuelo estacionarse a unos metros, sus hombres chocaron su auto contra el mío causando que yo perdiera el control.
Ambos se quedaron en silencio, recordando sus propios miedos y situaciones que causaron dicho sentimiento.
- ¿Aún me amas? – preguntó Elizabeth.
- Con toda mi alma – mirándola con melancolía – Y hubiera sido capaz de que dejarte con Harry tan solo porque tú fueras feliz.
- Yo recuerdo que te amaba con toda mi alma – suspirando – Desafié a mi abuelo, porque eres mayor que yo, y lo hice porque te amaba – mirando a James que dormía – Y él es la prueba de todo el amor que sentía por ti.
- Pero estás enamorada del príncipe Harry – añadió con dolor Regulus.
- No, creía estarlo porque me recordaba al amor de mis recuerdos – enfrentándolo con la mirada – Porque me recordaba tú amor Regulus, yo aún te amo.
Los dos se miraron con toda la añoranza de los años que estuvieron separados, observaron a su hijo, quien dormía tranquilamente. Y aunque en ese momento, Elizabeth lloraba por su hermana, tenía claro que jamás volvería a separarse de Regulus Black, nunca más.
oOoOoOo * oOoOoOo
El olor a lavanda, fue lo primero que percibió al despertarse, sentía su cuerpo entumecido y un hormigueo molestó en sus piernas. Lentamente abrió los ojos y se dio cuenta que estaba en su habitación.
Se quiso incorporar pero un "cable" hizo que sintiera una punzada molesta en su brazo.
¿Qué pasó? Se preguntó y sin más todos los recuerdos se acumularon en su mente y antes de que dijera algo, su madre ingresó a su habitación.
- Mamá – desesperándose - ¡Donde está! ¡Donde está Hermione!
Lily Potter observó con alegría a su hijo, quien después de tantas semanas había despertado, se acercó hasta su cama y lo abrazó.
- Harry…mi pequeño Harry.
Durante varios minutos, Harry vio a las personas que conocía ingresar a su habitación para mirarlo y sonreír porque había despertado, pero él seguía preguntando por Hermione, pero ninguno le respondía.
Sin pensarlo dos veces se puso de pie y salió de aquella cama, pero sintió como su madre lo detenía.
- Solo quiero saber, donde está.
- Ella está muerta Harry, muerta.
El sonido del despertador, hizo que sus ojos se abrieran intempestivamente, sintió una punzada en su brazo el cual estaba adormecido, por la posición en la cual había estado durmiendo. Sus pupilas se dilataron en el momento que él enfocó su mirada entre la oscuridad en la cual estaba su habitación.
Fuera de su habitación escuchó pasos y al instante la puerta se abrió.
- Harry, es hora de irnos.
Harry Potter se levantó de su cama y se acomodó la ropa, que estaba algo desarreglada después de la siesta que había tomado a media tarde. Observó a su mejor amigo, Ronald Weasley parado en el umbral de la puerta esperándolo con una leve sonrisa en los labios.
Caminó fuera de la habitación y acomodándose sus lentes sobre el puente de su nariz, preguntó.
- Ella, ¿está libre el día de hoy?
- Así es Harry – caminando al lado del príncipe – Luna, averiguo su horario y hoy ella está libre.
Harry colocó sus manos en sus bolsillos tratando de darse un poco de calor, el clima en Estados Unidos, en esa época era muy frío, lo cual lo hizo sonreír al recordar que hacía once años atrás, él vivió un año entero en ese país. Y ahora después de todos esos largos años, él había regresado.
Ron y Harry subieron a un auto color negro, nada llamativo y se sentaron en el asiento trasero.
El príncipe observó a la mujer que estaba en el volante y le sonrió con agradecimiento.
- Harry, ¿Por qué seis largos meses? – preguntó Luna Lovegood comenzando a manejar.
Harry miró a través de la ventanilla del auto, las luces de la ciudad y respondió.
- Porque fue lo que ella me pidió.
Después de largas y preocupantes semanas, el príncipe de Inglaterra, el príncipe Harry James Potter, había despertado del coma post-traumático en el que se había sumergido.
En esos momentos los médicos estaban por terminar de revisarlo e indicaron que unas semana más él podría ir a palacio a recuperarse.
- Hijo – tomando su mano – Estoy tan feliz de que estés bien.
- Harry, aún no hemos podido encontrar al culpable de todo, pero…
James Potter no pudo continuar hablando, porque su hijo preguntó.
- ¿Dónde está Hermione?
Lily y James se miraron con preocupación, causando en Harry que su desesperación creciera rápidamente, hacía unas horas que había despertado y aunque aún le dolía el cuerpo y el lugar donde le había disparado, él se sentía bien, y solo quería saber si ella también lo estaba.
- Quiero verla.
Demandó y sus padres lo miraron nuevamente con aquella expresión, que tuvieron hacia once años, cuando tuvieron que decirle que Hermione Granger había muerto.
- ¿Ella está bien, verdad?
Preguntó sintiendo como su corazón se agitaba con dolor y sentía que este en minutos se iba a romper en pedazos.
- ¡No puede ser! – Negando frenéticamente- ¡No…No de nuevo! ¡No!
Sintió los cálidos brazos de su madre alrededor de su cuerpo y escuchó las palabras de su padre.
- Ella está viva, Harry.
Harry, logro calmar su respiración y miró a su madre, quien afirmó lo dicho por James, pero aún el príncipe podía ver la preocupación en sus ojos.
- Entonces, ¿Qué sucede?
- Harry, ella se fue – respondió Lily – Ella se recuperó hace dos meses antes que tú despertaras, pero ella se fue.
- ¿Qué? – Preguntó desconcertado - ¿Por qué la dejaron?
- Quisimos hacer que ella se quedara Harry – contestó James – Pero, sus padres, al saber la verdad, vinieron a Inglaterra y se la llevaron.
- Pero…y ¿Elizabeth?, ¿No la detuvo?
- No, los padres de Hermione, la alejaron – sonriendo – Pero Hermione, antes de irse, vino a verte.
- Y dejó esto entre tus manos.
Lily le entregó a su hijo una carta y se puso de pie.
- Iremos a avisarle a los demás que estás mejor y que pronto podrán ingresar a verte.
Harry, observó a sus padres salir de la habitación en la cual estaba internado. Realmente se sentía bien, no se sentía enfermo, pero debido a lo ocurrido sabía que debía dejar que los doctores lo ayudaran a recuperarse.
Observó aquella carta durante largos minutos, ¿ella se había ido? Después de todo lo ocurrido ¿Se había marchado?
La explicación de todo, debía de estar en ese sobre y si más lo abrió.
/ H y Hr /
Harry:
Sé que debe de sorprenderte todo lo ocurrido, pero esta es la única manera en la cual puedo explicarte el motivo de todo.
Estoy tan preocupada, porque aún no has despertado, pero sé que lo harás, tú eres un hombre fuerte y esto que ocurrió lo demuestra.
No sé por dónde empezar, todo indica que por el inicio. Pero realmente yo no sé dónde está el comienzo para mí. Un día desperté y no era más Hermione Granger, no sabía nada de mí y acepté que era Victoria Riddle, con una nueva y confusa vida.
Solo volví a saber quien había sido los primeros diecisiete años de mi vida, cuando observé tu rostro dormir a mi lado, aquella noche en la cual la lluvia hizo que te quedaras junto a Victoria en la mansión de tú familia.
Poco a poco las imágenes de quien había sido yo regresaron a mi mente y todo aquello era tan distinto a la actual vida que tenía como Victoria, que me asusté y no supe que hacer.
En mi vida, te he conocido dos veces, la primera como Hermione Granger, la segunda como Victoria Riddle.
Pero con aquellas dos vidas separadas que he llevado, en las dos siempre he querido que tú seas feliz. Aunque como Victoria desde que te conocí sentí gran rechazo por ti, por todas las mentiras que el abuelo logró que creyera, siempre dentro de mí, algo me decía que no debía hacerte daño, que no debía lastimarte.
Por ello, decidí devolverte tú vida, decidí desaparecer junto a Tom Riddle, ya que aún ahora no sé quien soy realmente.
Elizabeth era la indica para amarte, pero yo no recordaba que su corazón no era para ti, solo hoy cuando vino a visitarme al hospital de la mano de mi gran amigo, Regulus Black, quien siempre nos protegió a ambas. Supe que él era la persona que ella quería, y que ahora al igual que yo, Elizabeth mi hermana gemela, recuerda todo su pasado.
Pero cuando decidí armar el plan para salvarte, lo hice porque tú mereces la felicidad completa y yo no encajo contigo en aquella frase.
¿Por qué? Te preguntarás. Porque tanto mi alma, mi corazón y mi propia esencia está en un remolino lleno de confusiones y solo quería desaparecer, sabiendo que te salvé y que serías feliz.
Cuando desperté en el hospital, fue tan extraño sentir la calidez de aquella mano, tan conocida pero a la vez tan extraña, de la persona que durante diecisiete años fue mi madre, que esboce una sonrisa y ella me abrazó.
Al igual que mi padre. Pero yo siento aún que no formo parte de nada, los reconozco, los amo, pero aún no sé quién soy yo.
Lo mismo sucede contigo Harry, en estos momentos mientras escribo esta carta sentada frente a ti, y te veo en esta cama de hospital. Mi corazón siente tanta tristeza al recordar todo lo que nos ocurrió.
Nuestro amor tan inocente y puro, se convirtió en una mezcla de odio y venganza.
Nuestro amor, se destruyó al morir Hermione Granger y volvió a nacer cuando Victoria Riddle te conoció. Que ahora solo soy capaz de huir de aquí, de irme lejos y tratar de reconstruir todo, y tener un cimiento firme, para cuando nos volvamos a encontrar, yo pueda sonreírte y decirte con seguridad:
Te amo Harry y esta vez siempre estaremos juntos.
Solo deja que el tiempo pase, Harry y cuando el invierno haya pasado una hermosa primavera iluminará nuestras vidas y seremos felices.
Hasta pronto, príncipe Harry.
/ H y Hr /
oOoOoOo * oOoOoOo
Las luces de la ciudad de Manhattan iluminaban su cabello castaño que ahora se mecía libre por el aire frío, del último día del invierno.
La luz verde del semáforo le indicó que ya podía cruzar aquella concurrida avenida y por fin después de casi ocho horas fuera de casa, podría llegar a cenar junto a sus padres, que ya seguramente había llegado de su trabajo.
Caminó sin prisas, era viernes y aquel día podría darse la libertad de quedarse despierta hasta muy entrada la noche, para poder así calmar a su corazón y esperar que todo siguiera su curso.
Elizabeth había ido a visitarla, realmente ahora que todos sabían que la verdadera duquesa de Devonshire era ella, la seguían frecuentemente para protegerla de un posible atentado contra su vida.
Por ello ahora, Victoria o Hermione, era libre. Ya no tenía miedo de cruzarse alguna vez con aquel abuelo, que destruyó su vida completamente, sabía que no volvería saber de él, de eso estaba segura, su corazón se lo decía.
Llegó al departamento que poseía en Manhattan y subió por las escaleras, los ascensores casi nunca le gustaron y mucho menos si se demoraban en llegar cuando uno apretaba los botones.
Seis largos meses había pasado y ella, por fin pudo decidir quien realmente era, su corazón y sus sentimientos por fin habían podido calmarse y decidir qué rumbo iba a tomar.
Ella fue, era y seguiría siendo Hermione Granger, porque su verdadera esencia era la mujer de cabellos castaños enmarañados y sus ojos color marrones con pinceladas de color miel.
Victoria Riddle había sido la creación de un hombre siniestro, y ella no volvería a llamarse de aquella manera.
Elizabeth, su hermana gemela lo sabía y respetaba su decisión. Para los demás Victoria, se había marchado y nunca volvería.
Abrió la puerta del departamento y un riquísimo olor a lasagna hizo que su estomago protestara de hambre, dejó su abrigo en el perchero y caminó hacia la cocina, observando a su madre servir aquel manjar para la cena, junto a ella, su padre la ayudaba con la ensalada.
- Hija, que bueno que ya estés en casa.
Hermione, sonrió y sin más se lavó las manos, para ayudar a terminar de servir la mesa.
La familia Granger, minutos después disfrutaba de su comida, pero los padres miraban a su hija con melancolía. Sabían que el invierno estaba por terminar y la primavera traería consigo un nuevo comienzo para Hermione, y ellos ya habían entendido que era hora de dejar a su hija, seguir con su vida.
- Iremos a visitarte todos los fines de mes – exclamó su padre – Los negocios van bien y tanto tú madre como yo necesitamos descansar.
Hermione levantó la mirada y observó el rostro decidido de su padre y la mirada llorosa de su madre.
- Sabemos que todo lo ocurrido no fue culpa de la familia real, pero el dolor que nos causaron fue tal que quisimos desquitarnos con ellos – sonriendo – Y sabemos que él te ama y tú a él.
- Ese muchacho ha sufrido tanto como nosotros y ahora que te hemos tenido durante todos estos meses, podemos estar seguros que serás feliz. Es hora de que tú, Hermione, vayas a su lado.
Ella vio como su padre, le entregaba un boleto de avión y sonrió.
- Se hija, que tú tienes el dinero suficiente para poder comprarte este boleto, pero tú madre y yo queríamos darte este regalo, queríamos verte sonreír de esa manera.
- ¿Seguro que irán todos los fines de mes? – preguntó tomando el boleto.
- Por supuesto hija – contestó su madre – Todos los fines de mes, tienes que contarme como van las cosas y como es la vida junto a un príncipe.
- Además hija – mirándola con amor – Ese muchacho tiene todo el derecho de saber que tú…
Hermione abrazó a sus padres antes de que terminaran la frase, sonrió con mucha alegría y supo que sus maletas seguramente ya estarían en su auto. El boleto decía que el vuelo salía a las nueve de la noche y eran las siete y media, debía de ir rápidamente si quería llegar a tiempo.
- Mamá, papá – sonriendo ampliamente – Los veo el próximo mes.
Dicho esto Hermione Granger, abrazó a sus padres y poniéndose el abrigo que hacía unos momentos había dejado en el perchero. Sus padres la vieron salir y sonrieron con la certeza que su hija, esta vez, si sería feliz.
- ¿Estuvo bien no acompañarla? – preguntó el Sr. Granger.
- Estuvo bien, aunque aún tengamos el temor de que algo le suceda, sabemos que no pasará, nunca más.
oOoOoOo * oOoOoOo
- Aquí es, Harry.
Harry levantó la mano con algo de nerviosismo, eran las nueve y media de la noche y por fin estaba frente a la puerta de aquel departamento.
- Caray, lo hago yo.
Ron, al ver que Harry tenía el dedo frente al timbre y no lo tocaba, se desesperó y sin más retiro la mano del príncipe y lo tocó.
- ¡Ronald!
Exclamó Luna, pero el timbre ya había sido tocado y una mujer salió a atender.
- ¿Si?
- Señora Granger – saludó Luna.
La señora Granger sonrió a Luna y al observar a los dos hombres, reconoció al príncipe Harry entre ellos.
- Pasen, hace bastante frio.
oOoOoOo * oOoOoOo
- Luna, Harry está bastante ansioso y ya me está desesperando que tamborilee sus dedos en el asiento.
- Es lógico Ron – sonriendo – Se suponía que Hermione iba a estar ahí y cuando llegamos sus padres nos dicen que ella ya estaba en vuelo rumbo a Inglaterra y…
- Es como si el destino estuviera jugando con nosotros, para evitar que nos encontremos – terminó la frase Harry – Pero esta vez, no lo logrará, estamos yendo tras ella y es probable que lleguemos antes, por lo cual – sonriendo – Yo la encontraré primero.
oOoOoOo * oOoOoOo
Sonrió, se encontraba a las afueras del palacio de Buckingham, pero ahora que era tan solo una persona más del montón, no sabía cómo ingresar.
Se mordió el labio inferior y retiró un mechón de su cabello de su rostro, poniéndole detrás de oreja. Al parecer la seguridad del palacio la había visto observar el palacio de manera extraña y por ello uno de ellos estaba frente a ella.
- Disculpe, señorita, no puede estar aquí, las visitas para el palacio son a partir de las diez de la mañana del próximo Lunes.
- Yo…no…
- Son las siete de la mañana señorita, por favor retírese.
Hermione, asintió y tomando su maleta, decidió tomar un taxi e irse, quizás sería mejor llamar y pedir una cita con el príncipe, ella no sabía si él aún la esperaba.
Caminó lentamente, alejándose cada vez del palacio y escuchó como la reja se abría, volteó ligeramente y vio un auto negro entrar, seguramente alguien del parlamento llegaba. Retomó su marcha, pero no pudo seguir, porque en su estado y la fatiga del viaje, hizo que se sintiera débil.
Sintió como unos fuertes brazos la atrapaban antes de que ella cayera al suelo y al tratar de enfocar su mirada, se cruzó con los ojos grises de Draco Malfoy.
- Hermione – exclamó sorprendido - ¿Eres tú?
Ella asintió y antes de que él pudiera contestar otro par de brazos, esta vez delicados pero no menos cálidos, la abrazaban.
- Hermione, eres tú – sollozando – ¡Eres tú!
Ginny Weasley abrazaba con bastante cariño a Hermione, quien se sintió mejor al sentir todo el cariño que aquella mujer pelirroja le brindaba.
- Hace frío – comentó Draco Malfoy – Y en tú estado, debes de estar cansada y tener hambre – sonriendo – Entremos, te están esperando.
oOoOoOo * oOoOoOo
Hermione Granger ingresó al amplio salón del palacio de Buckingham, sintió como si por primera vez lo observara, aunque en anteriores ocasiones ya lo hubiera hecho. Draco y Ginny había llevado sus maletas a una de las habitaciones y la dejaron sola en aquel salón, para que se sentara y descansara.
Ese lugar era cálido, por lo cual se quitó su abrigo y caminó hacia uno de los grandes ventanales, el vasto jardín le ofreció un espectáculo tranquilizador, seguramente dentro de unos momentos podría verlo a él y saber si aún podía formar parte de su vida.
Todo ahora estaba bien, ya podía decir que su vida, podía seguir, podía poder pensar en un verdadero futuro y sobretodo podía volver a amar.
- ¿Hermione?
Ella volteó al escuchar la delicada voz, de la mujer que con sus ocho meses de embarazo la observaba en el umbral de la puerta.
- Su majestad, disculpe mi atrevimiento al venir, pero…
- Querida – sonriendo y acercándose – Tú siempre serás bienvenida.
Lily Potter abrazó maternalmente a Hermione quien sintió tanta paz al sentir ese cálido abrazo.
- Es hora de desayunar – comentó la reina – Harry, debe de estar por llegar.
- ¿No se encuentra? – preguntó algo triste.
- No Hermione, el salió junto a sus amigos, pero ya debe de estar regresando.
Ambas mujeres salieron de aquel salón y caminaron hacia el comedor del palacio donde James Potter, Sirius Black, Remus Lupin, Draco y Ginny los esperaban.
oOoOoOo * oOoOoOo
Era mediodía y aún no había podido ver a Harry, sintió mucha alegría al saber que él había decidido seguir con su vida, pero también tristeza al saber que quizás ella, no estuviera dentro de ella.
Se había cambiado, un camisón blanco remplazaba sus ropas y se disponía a cerrar las persianas de aquella habitación. El vuelo la había cansado y le habían brindado esa habitación para que pudiera dormir.
Se soltó el cabello y dejó que sus rulos castaños cayeran sobre su espalda, cerró sus ojos por un momento disfrutando de la tranquilidad.
Escuchó como la puerta de la habitación se abría intempestivamente y al voltear, lo vio.
Su cabello despeinado, sus lentes de montura redonda algo movidas y sus ojos esmeraldas mirándola con añoranza. Su respiración era agitada y sin más le dijo:
- Le gane al destino Hermione, esta vez yo te encontré primero.
Hermione sonrió al escuchar a Harry y sin más corrió hasta él abrazándolo, como tantas veces lo hacía en sus sueños.
- Harry…yo…
- No digas nada – besando su frente – Hoy es primavera, y nuestro nuevo comienzo está aquí.
- Lo siento, siento haberme alejado de ti.
- Tenías que volver a ser tú Hermione y eso lo entendí, si tuviera que esperarte más, lo haría, así pasen miles de años yo esperaré por ti, porque te amo.
Hermione se aferró más a Harry y sin más miles de lágrimas bajaron de sus ojos marrones.
- Te amo Harry, siempre te amaré.
- Lo sé, porque yo también te amo – acariciando su cabello – Y nunca más nos separaremos.
Ambos se miraron con todo el amor que se tenían y sin más después de mucho tiempo y muchos sufrimientos, se besaron, no como un príncipe, no como una duquesa, solo como Harry y Hermione, solo como dos personas que se aman.
Harry, tomó la delicada cintura de Hermione y ella sonrió al sentir que él la dejaba de besar y la miraba sorprendido.
Ella se alejó y él por fin pudo ver más allá de todo.
Se dio cuenta que aunque el destino se ensañó con ellos, también podía ser generoso con ellos, y lo supo con pruebas firmes.
- Llevo seis meses esperando el momento indicado para decirte, Harry – acariciando su vientre – Que el amor, estuvo presente aunque ninguno de los dos supiera quienes éramos en realidad.
Una lágrima de felicidad bajó de los ojos color esmeralda del príncipe Harry, al ver que Hermione, tenía un vientre de siete meses de embarazo.
Aquella noche en la cual Victoria y el príncipe durmieron juntos, no solo confirmó que ambos se amaban, también les regalo, aquel sueño tan preciado.
La crueldad y maldad en la cual estuvieron sumergidos no lograron evitar que aquel milagro de vida, se hiciera realidad. Aquella vida que ella llevaba en su vientre sobrevivió a pesar de que su madre estuvo a punto de morir.
Su amor fue más allá, cruzó barreras y lo imposible se hiso posible.
El sueño más preciado, se hizo realidad.
Y en la mente de ambos, ellos supieron que:
Mientras uno esté vivo nada ha terminado.
No hay conclusión, así que tampoco hay un "vivieron felices para siempre".
Sólo hay un "cada día empezamos de nuevo, juntos"
Fin
¡Hola!, ¿cómo están? Espero que bien, bueno este es el capítulo final, se acabó. ¿Quizás hayan quedado expectativas, cabos sueltos? Pues yo creo que sí, habrá un epilogo, pero será corto.
Todo en la vida no es un Vivieron Felices para siempre, pero hay que seguir, y eso es lo que se aprende con todo.
¿Justicia?, ¿matar al malo? , puede ser, pero en la vida real casi nunca sucede, y esta historia refleja aquello.
Bueno, este sí es el fin de todo, no hay terceras partes, espero que les haya gustado, yo le agradezco de corazón que me hayan seguido durante todo este tiempo, gracias por leer, por los reviews, por los PM, por todo.
Nos leemos en el epilogo y ahí les dejaré el nuevo nombre de una nueva historia :)
Saludos
Usagi Potter
