POV Draco Malfoy

Comienzos de septiembre y el ciclo se repite nuevamente.

Hace ya varios años visité por primera vez este andén y hoy nuevamente estoy acá con Scorpius, mi hijo, en su primer día en el andén 9 ¾ y su primera ida a Hogwarts.

Pienso en todos esos años, en lo duros que fueron y en cuánto deseo que mi hijo jamás tenga el mínimo conocimiento de mi oscuro pasado.

Es la primera vez que estoy en Inglaterra desde que dejé el colegio y desde que todo el asunto de Voldemort quedó guardado bajo siete llaves tanto en el Ministerio como en mis recuerdos.

Hubiese deseado que mi hijo asistiese a otra institución, pero cuando recibió su carta de Hogwarts corrió feliz a los brazos de su madre y pude ver en los ojos de ella cuánto añoraba regresar y cuánto deseaba que nuestro retoño recorriese los mismos lugares que nosotros.

Bastó sólo una fugaz mirada a los azules ojos de mi esposa para tomar la definitiva decisión. Scorpius iría a Hogwarts, como todos mis antepasados y quizás, después de muchas generaciones, él fuese el primer Malfoy en no ser un Slytherin, después de todo, en su pequeño corría también sangre Gryffindor y para pesadilla de su padre, Lucius, aquella herencia era la más notoria.

Arrastré con fuerza el carro con las pertenencias de mi hijo y me di fuerzas para continuar, cruzar la barrera no debía ser difícil, lo había hecho antes y podía hacerlo nuevamente. Scorpius no quería ser el primero, él tenía miedo y deseaba cruzar junto a su madre. Ellos esperaban tras de mí. Les di una última mirada y ambos me sonrieron. Ella dándome ánimos para seguir y él, con curiosidad. Les sonreí de vuelta, tomé impulso y avancé justo cuando cerraba mis ojos con fuerza.

El murmullo en el andén se hizo distinto, eso fue suficiente para saber que ya estaba en mi destino. Me detuve contemplando los cambios que en esos casi 20 años habían sido sólo mínimos. La cálida mano de mi esposa se entrelazó con una de las mías sacándome de mi escrutinio.

- Vamos- susurró- ya es hora.

Ella se nota también nerviosa. Es también la primera vez que vuelve luego de haber abandonado todo, aquella vez en la Iglesia.

Se había comunicado por medio de cartas con su familia, pero nunca había ido a visitarlos. No hasta que ellos aceptaran completamente que no era más una Weasley, era una Malfoy.

Hay ciertas cosas que nunca podrán cambiarse y el ejemplo más claro es la antipatía que hay entre nuestras familias, algo que con Ginny muchas veces no comprendemos y otras tantas, nos hace reír.

Pese a que ellos aún no me aceptan, no han dado la espalda a Scorpius; no lo conocen, pero nunca lo han olvidado ni en navidades ni en sus cumpleaños, mi hijo ya tiene su propia colección de chalecos Weasley y su favorito es aquel que en el pecho lleva a un enorme y verde dragón acunando con sus alas a un pequeño y tímido león. Ese, es también mi favorito y me hace creer que, de manera inconsciente quizás, me aceptan.

A lo lejos, siento que alguien nos mira. Los Potter y los Weasley. Ginny y yo sabíamos que esto iba a ocurrir.

Nunca podré disculparme lo suficiente con Harry, por todo lo que yo y mi familia contribuimos para acabar con él. Además, debo agradecerle. Si él no hubiese visto cuan enamorado estaba de Granger, yo nunca hubiese encontrado a Ginny en aquel restaurant en Estados Unidos, nunca nos hubiéramos hablado, nunca hubiésemos compartido nuestros temores ni nuestra soledad y nunca, nunca nos habríamos enamorado el uno del otro.

Han pasado ya 17 años desde aquel acontecimiento en la Iglesia, aquel tan comentado suceso en toda la prensa mágica. Por meses fue tema recurrente en Corazón de Bruja, lo que originó que tanto Harry como Ron, decidieran irse del país junto a sus parejas durante algún tiempo, mientras la gente se aburría de ellos.

Regresaron un año después, anunciando entre familiares y amigos que Harry y Hermione reconstruirían la antigua casa de los padres de Harry en el Valle de Godric y también la antiquísima Mansión Black y que la feliz pareja viviría juntos, mientras terminaban sus estudios superiores, para casarse una vez estos concluyeran.

Así lo hicieron, se casaron y al día de hoy llevan 14 años de feliz matrimonio, según las cartas que Hermione comparte esporádicamente con Ginny.

Un año después, fue el turno de Ron para casarse. Mi esposa no pudo acudir, ¿los motivos? Ron no quería "serpientes" ese día.

Y aquí están, ambos matrimonios acompañados de sus hijos. Tres pequeños Potter y dos Weasley.

La mano de Hermione se elevó en un tímido saludo que fue respondido por uno similar por parte de mi esposa. La cabeza de Potter se inclinó levemente e inconscientemente, me vi repitiendo el gesto.

A mi lado, mi hijo murmuraba algo en el oído de su madre, ella sonrió y le desordenó el pelo cariñosamente.

- Sí cariño, son tus primos- no fue necesario preguntar a qué se refería. Scorpius también los había visto.

- Sé bueno con ellos, hijo- le aconsejé-. Pero no dejes que te intimiden ni que te hagan bromas.

- ¿Serán mis compañeros de casa?- preguntó esperanzado.

- Posiblemente.

- ¿Y si estamos en casas diferentes y les caigo mal por eso?- preguntó ahora con temor.

- Debes sentirte orgulloso de pertenecer a la casa que el sombrero elija para ti. No es la casa a la que perteneces lo que te designa o no como una buena o mala persona. Son nuestros propios actos los que nos hacen una reputación. No tengas miedo de ser quien eres.

Poco a poco su mirada se volvió más tranquila. Sonrió y me abrazó fuertemente, dio un último beso a su madre y se subió al tren. Este será el día que recordará toda su vida. El día en que tendrá que escoger por sí mismo, quien quiere ser.

El tren se marchó, dejando lagrimas en los ojos de Ginny, la abracé fuertemente y juntos vimos partir a nuestro hijo, el tren se perdió a lo lejos y decidimos regresar a casa; sólo que no pudimos. Al llegar al lado muggle del andén, cuatro personas nos esperaban.

- ¿Les gustaría ir por un trago?- invitó Hermione sonriendo al igual que su esposo.

- No…no lo sé- respondió Ginny nerviosa mientras miraba a Ron.

- ¿Por qué no Ginny?-dijo este de forma seria- ¿Es que no me extrañas como yo?

Dicho esto, ambos se fusionaron en un abrazo y lloraron. Me sentí incómodo, pero un agarre en mi hombro me indicó que no estaba solo. Harry, me había perdonado.

Luego de abrazos, palabras vanas y algunas lágrimas, todos fuimos hasta la casa de los Potter, después de todo, había mucho para recordar y perdonar.

N/A

Hola! Tardé un poco más de lo que pensé, pero no estaba inspirada, para nada.

Espero que les guste este POV, está bastante pegado al epílogo de Rowling y a mi fic "Justificación al epílogo", creo que me inspiré por ahí.

Hay algo que no me gusta del cómo quedó esto, pero… me hizo llorar escribirlo, hay cosas que encuentro lindas, es como si yo misma hubiese perdonado a Malfoy después de todo.

Estaré esperando sus comentarios y aunque sé que en Facebook dije que actualizaría tanto esta historia como Enamorado es con H, sólo dejaré este cap, pues el capítulo de la otra historia aun no está terminado, porque por motivos personales (vida social y familar) no tuve suficiente tiempo. Ustedes tranquilos que ya queda poco, aunque me gustaría saber si hay o no personas leyendo mis historias y si alguien quiere que siga escribiendo "Siempre Unidos", pues si nadie lee, prefiero sacarla de mis publicaciones, porque sinceramente… la inspiración para esa historia se me ha ido completamente.

Un beso a todos y ya saben, espero sus comentarios!

Cariños,

Ale