Bueno antes que nada… ¡Gracias por su apoyo! :D
Y bueno equiz, eso no era lo que iba a decir. Iba a decir que, estamos hablando de Estados Unidos, en 1950.
Esto fue antes de Martín Luther King, y todo eso -Martin Luther King fue defensor de los Afro-Americanos, ante tanta discriminación- Por eso en esa época había discriminación, y rechazo.
Solo voy a ponerlo, para que se den una idea de que épocas eran… xD, espero que lo disfruten
**SasuSaku**
ை Lα иovïα de мï Pαđяe ை
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ைNeиα-ucнïнα22ை
Fic Deđicađo: Mαten BFF (f.α.u.n.α.s)
Cαp 5. Un viαje
-No-. Negué nuevamente. Y parecía que aquello iba para largo.
Me la pase toda la mañana evadiendo a Sakura, pero parecía que no lo lograba. Mi padre se iba a ir en la tarde, y ese día no había ido a trabajar para ayudar unos papeles de Fugaku para su viaje a firmas Nacionales e Internacionales. Tal parecía que no podía hacer nada sólo.
Sakura se mantenía en el teléfono, pero aún teniendo el aparato en la mano me estaba rogando salir de viaje, mirándome juntando ambas manos en forma de suplica. Yo estaba sentado en la mesa comiendo, hoy iba a juntarme con Naruto en la tarde para ver que hubo en una junta que yo había perdido por estar ayudando a Fugaku.
-Por favor, por favor, por favor-. Sakura me pedía del otro lado de la mesa, pegada a la mesa de centro que tenía el teléfono.
Yo prefería pasar de largo, y seguir comiendo.
-Sí Hinata, estoy bien-. Contestó a la persona que estaba del otro lado del teléfono.- Voy a salir a Nueva York con Sasuke-. Le dijo.
La fulmine con la mirada, y negué con la cabeza.
-No voy a ir-. Le dije, en ese momento salió Lorena recogiendo los platos y mirándonos curiosos. Me levante después de que ella recogiera los platos.
-Sí, sí, sí, gracias Hinata, te amo-. Le contestó Sakura colgando el teléfono, y tomándome del brazo antes que cruzara la puerta del comedor.- Sasuke…
-¿Qué?
-Huy, pero que humor-. Me dijo sonriendo, y tomándome de ambas manos.- ¿Quieres ir a Nueva York conmigo?
¿Cuántas veces tenía que contestarle?
-No-. Negué tratando de darme la vuelta, pero ella me tomo totalmente del brazo.
-P-pero no tienes que preocuparte de nada, ni de los boletos de tren, ni nada. Solo iras como acompañante, iras a disfrutar-. Sonrió esperanzada.
-mmm… No.
Me soltó del brazo y me miro a los ojos.
-Sakura si sigues con esto, me vas a poner en serio de mal humor, y no me gusta ir a trabajar de mal humor, ¿Entiendes?
-Sasuke te lo pedí por favor…
-Las cosas no siempre se te van a cumplir por pedirlas por favor.
Ella suspiro y me dejo salir.
Sabía que ese no era en final de la discusión, pero ambos estábamos conscientes que si continuábamos así, íbamos a discutir de verdad.
Camine hacía la puerta, tome mi saco que estaba en la mesa y me subí a mi Studebaker, con destino a la empresa… con la esperanza de que Naruto no se hubiera dormido en la junta o que tan siquiera hubiera pedido a Suigetsu que anotara algo.
-Y entonces… como te decía, el viejito de la barba dijo algo así de los impuestos y que tendríamos que vender una sucursal. Pero el tipo que parece zorro, y que te tira los perros, dijo que no, "hasta que el señor Sasuke quiera venderla"… después me quede dormido y ya no supe que paso.
Naruto me relataba lo que había pasado en la junta, mientras yo copiaba los apuntes que Naruto me había dado, los cuales seguramente eran de Suigetsu.
-Entonces… ¿Querían vender una sucursal?-. Le pregunté.
-Sí, ¿No crees que es estúpido?, Ahora no necesitamos el dinero, a parte tenemos inversionistas, si la vendemos, los que invierten en nosotros van a pensar que a la empresa le va mal, y van a dejar de invertir en nosotros.
Sonreí por la respuesta de Naruto.
-¿De dónde memorizaste eso?
Naruto rió nervioso, poniéndose una mano detrás de la nuca.
-La verdad, solo repetí lo que dijo el zorro.
Suspire, Naruto era un tonto. Aún no podía entender como trabajaba en la empresa.
-Oye hablando de memorizar…- Subí mi vista de los papeles a su rostro.
-¿Qué?
-¿Cuándo me vas a presentar a la novia de tu padre?-. Me preguntó.
-¿Y eso que tiene que ver con memorizar?-. Le pregunté.
-Nada, solo quería abordar el tema.- Dijo mientras se sentaba en una silla a lado de mí.
-Nunca-. Contesté, y él me miró con la boca abierta, como si no esperara esa respuesta.
-¿Por qué?
-Por qué no, Naruto.- Le respondí.
-Ach…- Se quejó.
Acabe de revisar los apuntes, y cuentas bancarias, como los documentos que le habían dado a Naruto y estaba seguro que nunca los iba a leer.
Me levante de la mesa, y él camino tras de mí.
-Nos vemos-. Le dije. Él asintió con la cabeza, y me dejo pasar. Cuando me subí a mi carro vi como él se subía a su Chrysler. Y aceleraba.
Probablemente tenía prisa de llegar a su casa, a Naruto no le gustaba mucho el ambiente de la empresa, a demás eh comprobado que trabaja mejor y más tranquilo en su casa. Negué con la cabeza, Naruto no era normal.
Aceleré yo también vi las tiendas de alrededor, y decidí parar en una. No tenía nada que hacer, y prefería aquello a ir a escuchar suplicas de Sakura. Aunque sonara extraño, no quería que me rogaran.
Entre a la extraña tiendita, enseguida me llego un aroma familiar… café.
Y no es que fuera amante del café… Solo me gustaba, y el olor lo reconocía al instante, pase por varios anaqueles, decidiendo comprar alguno… y encontré uno bastante peculiar, su nombre era l'été… Francés, adivine.
Lo tomé, el aroma me agradaba y no había probado cosas nuevas en mucho tiempo. Camine a la caja, mirando la etiqueta.
Parecía recién importado…
-¿Joven Uchiha?-. Levante mi vista de la etiqueta, a la persona que me llamaba, vi detrás del mostrador a una chica joven, ojos color miel, y cabello color café claro.
Fruncí el seño, al ver a la chica. ¿Cómo sabía mi nombre?
-Etto… ¿No me recuerda?, soy Madeleine-. Pregunto, a lo que yo relaje mi posición, no tenía la menor idea de quién era. La mire con indiferencia, poniendo el café en el mostrador.- Yo… es decir, usted y yo fuimos a la secundaria juntos… bueno no juntos, yo estaba en la secundaria de mujeres de a un lado de la de hombres. Pero… cruzamos unas cuantas palabras y…
Tome el frasco, y se lo di en la mano, para que me cobrara. Se sonrojo enseguida, y lo tomo con las manos temblando. Lo paso por el mostrador y anoto el precio en una libreta.
-Serían… dos dólares, con ochenta y cinco centavos, Señor Uchiha.- Me dio el café en una bolsa de papel-. Que tenga u-un buen día.
Dijo esto último con la cabeza baja, la mire y asentí. Saliendo del lugar, de nuevo subí al carro y avance. Próxima parada… "Mi casa".
Acelere lentamente… llegando a la calle que conducía a la mansión, sin darme cuenta ya estaba enfrente, baje y subí los escalones.
Entré esperando algo así como Sakura encima de la mesa, o al menos toda mi casa color rosa, pero no hubo nada. Pensé que se había dado por vencida, así que sin pensarlo dos veces me dirigí a las escaleras, pero algo me detuvo.
Risas.
-¡No es cierto!-. Grito la voz de Sakura detrás de la puerta del salón.
-¡Lo juró, es é mejor! -. Continuó la otra voz, la cual reconocí al instante. Salte los cuatro escalones que ya había subido. Y salí corriendo al salón…
No podía ser…
Me repetía una y otra vez en mi cabeza, llegué a las puertas y las abrí de un portazo. Los susodichos se me quedaron viendo y comprobé lo que estaba temiendo… Naruto, era él acompañante de Sakura.
-Hola Sasuke-. Me saludo Sakura. Quién estaba sentada en el sillón de rodillas, como escuchando el relato de un viejo amigo, y Naruto me sonreía nervioso, sentado junto a Sakura.- Un viejo amigo tuyo vino a visitarte.
Como si no supiera.
-¿Se puede saber que mierda haces aquí?-. Le pregunté a Naruto.
-Ehm… vine a visitar, ¿Qué no puedo? Hace años que no nos vemos-. Nos acabábamos de ver. Me aguante las ganas de golpearlo, y suspire, sabía que algo me esperaba al llegar a casa, así que esta sorpresa no debería ser nada.- Siéntate.
-Es mi casa Naruto, se supone que yo diga eso-. Le aclaré.
-Vamos Sasuke, siéntate-. Esta vez fue Sakura a quién mire con cansancio, antes de sentarme. Y ella me dedico una sonrisa-. Adivina que Sasuke…
-¿Qué?-. Pregunté mirando a Sakura, tensó.
-A Naruto le gusta Frank Sinatra, ¿Puedes creerlo?-. Naruto siempre había sido Maricón desde que tengo memoria, así que no me sorprendió que le gustara.
-Que romántico saliste Naruto.- Le molesté.
-Vamos Sasuke que a ti te gustaba Perry Como-. Me dijo.
-Cállate.- Sentencie, y Sakura rió.
-Vaya Sasuke, tenemos algo más en común-. Me dijo sonriendo, tomando mi mano. Yo suspire, mientras veía a Naruto por detrás de Sakura, parecía que insinuaba algo… y me di más idea de lo que pensaba Naruto- Sí es que pensaba- Cuando vi como observaba la mano de Sakura sobre la mía.
Sakura vio mi otra mano.
-¿Qué es eso?-. Preguntó. Miré por inercia mí otra mano, seguía cargando la bolsa de café.
-Café-. Respondí, Sakura se acerco y tomo la bolsa con ambas manos.
-¿El Verano?-. Leyó traduciendo la cajita del café-. Es mi favorito, ¿Como supiste?
Y allí iba otra vez…
-No lo compre por ti.
-Pero que grosero Sasuke-. Me juzgo Naruto, y Sakura sonrió.
-No te preocupes, ya me di cuenta de su carácter desde que llegué.- Comento Sakura.
Me levante del sofá, señalando la cocina para que no preguntaran a donde iba. Siguieron con su conversación, habían cambiado completamente el tema a deportes, ¿Desde cuándo le gustaba a una mujer los deportes?
Destape la cajita del café. Y estaba empezando a servirlo cuando Jacob se acerco por detrás.
-Yo lo preparo Sasuke-. Me dijo y yo suspire-. ¿De mal humor otra vez…? No me digas que Sakura otra vez…
-En parte, pero más por que Fugaku me hizo alinear sus papeles esta mañana. Y ya sabes cómo me encanta hacer cosas por él-. Le dije con sarcasmo, y el sonrió.
-Anda, ve. Yo te llevo el café-. Yo asentí saliendo de la cocina. Cuando salí vi a Naruto arriba del sillón con cara contrariada. Me acerque a ambos. Antes de poder llegar al sillón Naruto llego a mi lado y me tomo de los hombros.
-¡Sasuke!-. Retrocedí un paso al verlo con esa cara-. ¡Sakura sabe de autos!
Grito como si fuera el fin del mundo.
Me reí un poco, enarcando una ceja y quitándome sus manos de encima. Pero Naruto seguía con la misma cara.
-Em… Naruto te puedo escuchar-. Interrumpió Sakura. Naruto se volteó nervioso y la miró.
-Etto… yo lo siento… es que nunca había escuchado a una mujer que conociera de autos…- Se disculpo, mientras yo me sentaba.
-No es que conozca de autos.- Dijo Sakura-. Es solo que se de marcas, y estilos.
-¿Qué le dijiste?-. Le pregunte curioso a Sakura.
-Que la marca Dodge, no solo manejaba camionetas-. Contestó y reí.
-¿Solo eso?-. Ella asintió.
-¡Solo eso! Te parece poco-. Intervino Naruto.
-Naruto estas actuando algo machista, por supuesto que hay mujeres que conocen de autos.
-¿Conoces alguna a parte de ti?-. Preguntó Naruto curioso.
-mm… comparada con mi hermana Hinata, yo no sé nada de autos.
-¡¿En serio?!-. Grito Naruto, tan fuerte que escuche como Jacob se quejaba por el ruido.
-Sí-. Rió Sakura-. Mi hermana sabe mucho de automóviles, hubiera sido mecánica si ella hubiera podido, pero mi padre le obligo a estudiar otra carrera que ella no quería, de cualquier manera, ella es la que checa los carros de la familia.- Sonrió Sakura.
-¡Júramelo!, ¿Me la presentarías?-. Pregunto Naruto esperanzado.
-mm… no creo que sea tu tipo, Hinata es algo tímida, y antisocial. Aunque es muy guapa, ella es de las chicas que nunca en su vida van a encontrar a un hombre ideal.- La cara de Naruto cayó al escuchar aquello-. Oigan, ¿Quieren ir al cuarto de juegos?
Sakura no nos dejo responder, se levanto y nos tomo de las manos. Ambos caminamos a través del pasillo. Naruto se adelanto con Sakura, proponiéndole la teoría de "Polos opuestos se atraen", para que le presentara a su hermana. Y Sakura se negaba alegando que su hermana se enojaría si lo hiciera.
Llegamos al salón, y Sakura propuso jugar dardos.
-Tú primero Sasuke-. Dijo, asentí y tome el primer dardo rojo que estaba en la cubeta, me alinee, y lo lancé.- Casi en el blanco.
-Sigues tú-. Le dije a Sakura. Ella asintió se acomodo y lo lanzó. Quedo más cerca del blanco que el mío. Siguió el hiperactivo de Naruto que ni siquiera se preocupo en acomodarse, solo lo lanzo, y ni siquiera quedo en los círculos, si no en la pared. Y ambos nos reímos de él.
Seguimos jugando cada juego que se les ocurría, Naruto iba perdiendo, y entre Sakura y yo nos íbamos peleando. Seguimos con billar. Fui el primero seguido de Naruto, y después Sakura. Cuando Naruto termino de tirar, -el cuál ni siquiera pudo darle a la bola blanca-, se acerco hacía mí.
-Ps… Sasuke-. Me llamó, en voz baja, sin llamar la atención de Sakura, quién se concentraba en la mesa de billar.
-¿Qué?-. Respondí.
-¿No te da celos tu padre?-. Me preguntó, y lo vi extrañado, recargándome en el palo de billar.
-¿Por qué debería de darme celos?-. Enarque una ceja.
-Vamos Sasuke, no me digas que no te has dado cuenta de que eligió a una chica linda-. Me dijo. Señalando con la mirada a Sakura. Por inercia, mi mirada se poso en el cuerpo de ella; llevaba un vestido corto color rosa, el cual dejaba sus piernas al descubierto, y es que la verdad me había dado cuenta de su figura desde el primer día que la había visto de eso no tenía que recordarme Naruto. Pero de igual manera, mi mirada recorrió su cuerpo no perdiendo detalle-. Ves.
Voltee a Naruto quién me observaba.
-Tiene buen cuerpo, pero eso no quiere decir que—
-Sasuke, también es una chica inteligente.- Viniendo esa observación de Naruto, era algo extraño-. Y…
-¿Y qué?
-¡Y sabe de autos!-. Alegó en una voz un poco más alta, pero sin que llegara a oídos de Sakura.
-Naruto, eres in imbécil-. Le dije.
-¿Qué no te da tentación tenerla en tu casa?-. Me preguntó. Justo cuando iba a responder, Sakura habló.
-Sasuke es tu turno-. Interrumpió.
-Sí-. Le dije.
Pasó más tiempo jugando, cuando Jacob nos llevo el café. Nos tomamos un pequeño receso para descansar, y beberlo. El café en pocas palabras, era muy bueno… debería comprar más seguido por allí.
-¿Una fiesta sin mí?-. Sakura sonrió a la puerta, por lo que pude deducir quien estaba tras de ella.
-Fugaku, te guardamos algo de beber-. Alegó Naruto.
Fugaku entro y saludo a todos.
-Naruto, ya hacías falta en esta casa-. Dijo en un tono feliz, que no le quedaba. ¿Por que no se comportaba como lo hacía antes de que Sakura viviera en esta casa?, ¿Por que actuaba?
-Sí, es que Sasuke no me había invitado-. Lo fulmine con la mirada.
-Pues eres bienvenido, cada que quieras venir-. Le dijo Sakura.- Es más si quieres te puedes quedar a comer, antes de que Fugaku se vaya.- Dijo Sakura.
-De hecho, Naruto ya se iba-. Alegué.
-No Sasuke, yo no me iba-. Dijo Naruto sonriente.
-Bueno, pues está decidido entonces… vamos a comer.
Jacob me hizo un favor, e hizo la comida rápido. Para no tener que esperar, y empezar a hablar de estupideces e incoherencias otra vez. Nos sentamos en la mesa. Fugaku en la cabecera, yo del otro lado, seguida de mí iba Sakura, y enseguida a su izquierda Naruto.
-Vaya, es muy buena. Algún día te voy a raptar Jacob, y vas a cocinar en mi casa-. Le dijo Naruto.
Jacob murmuro desde la cocina algo como "Ojala, y no".
-¿Y bien que hicieron hoy?-. Preguntó Fugaku, queriendo sentirse parte de una conversación.
-Fuimos al salón de juegos, y platicamos, no mucho en verdad.
-Fugaku, ¿Sabías que tú novia sabe de autos?-. Preguntó Naruto, a lo que Sakura y yo nos miramos con mirada cansada de la misma cantaleta.
-No sabía, ¿Por qué no me habías dicho Sakura?
-Ahh-. Suspiro-. Larga historia.
-¿A qué hora te vas?-. Le pregunte a Fugaku.
-Oh, en una hora más o menos.
-Que bueno, nosotros nos vamos a ir mañana a Nueva York-. Dijo Sakura, solté la cuchara con la que estaba comiendo. Y la miré, ella me dedico una sonrisa.
-¿A Nueva York?-. Preguntó Fugaku totalmente extrañado.
-No, no voy a ir a Nueva York, tengo muchas cosas que hacer.- Alegué.
-No creo que tú tampoco puedas ir a Nueva York, Sakura-. Dijo Fugaku-. Si Sasuke tiene trabajo no hay quién te lleve.
¡Por fin alguien que piensa en esta casa!
-Ah, de eso no te preocupes-. Intervino Naruto-. Yo puedo encargarme del trabajo. Sí me encargué de la empresa por un día, ¿Qué haría de diferencia esta vez?
-Bueno si ese es el caso, creo que—
-No vamos a ir a Nueva York, simplemente por qué yo no quiero-. Argumente, volviendo a retomar mi cuchara.
-Sasuke, pero no puedo ir si no es contigo.- Dijo Sakura mirándome inocentemente.
-Sakura, un viaje no se decide, así.- Le dije-. Necesitamos los boletos de tren, el hotel… y—
-No te preocupes, de eso hablé esta mañana con Hinata.- Así que eso había hablado en la mañana.
-Pues si ya está todo arreglado, no veo el por qué no puedan ir, siempre y cuando tengan cuidado.- Dijo Fugaku. Yo no cabía en mi coraje.
Me levante de la mesa y me dirigí a mi habitación, nunca nadie se había salido con las suyas, excepto yo. Y eso era lo que me daba rabia, el no poder alegar por que todo estaba en mi contra. Y todo estaba a su favor.
Me bañe y me dormí, ni siquiera estaba de humor de despedirme de Fugaku, y mucho menos a hablar con Naruto.
Traidor…
Me queje antes de dormir.
No definitivamente, no estaba bien. ¿Desde cuándo había caído tan bajo? ¿Cuando me convencieron, o me lavaron el cerebro? Y lo peor de todo, ¿Por qué estaba parado esperando en tren junto a una niña caprichosa, cargando una maleta?
-Sasuke, ya va a llegar-. Me anunció Sakura. La ignore por completo, tomando un periódico que tome en la casa, y empezándolo a leer-. Vamos Sasuke, no estés enojado.
La ignore nuevamente leyendo el artículo principal, "Harry Truman, presidente amado" Un presidente, que seguramente nadie recordaría en unos años, concluí.
-Sasuke, ¿Me perdonas?-. Me dijo Sakura, bajando un poco la hoja del periódico.
-No-. Le contesté, y continúe leyendo.
-Por favor, no pensé que te lo tomarías a mal…- Continuó-. Pensé que ibas a ir como si nada.
-No me gusta que me obliguen a hacer cosas-. Le dije nuevamente, levantando el periódico. Ella suspiro.
-Ya sé que hará que me perdones-. Dijo, y yo suspire ignorándola. Seguí leyendo…
"En la historia de América; Harry Truman parece ser el presidente más tranquilo y menos destacado… pero ah llegado a ser uno de los más queridos por la gente. Pronto se podría nominar al presidente más honesto, que haya tenido este país…"
Termine de leer aquel párrafo, cuando escuche que el tren estaba enfrente. Levante la vista, y busque con la mirada a Sakura. No la encontraba.
Tsk, me mandan para que la cuide, y la primera cosa que hago… Perderla.
Me pare en una banca, para ver si la veía, pero la gente que se paseaba, no dejaba visibilidad para nada. Miré al tren de nuevo 987.Sí, definitivamente, ese era el tren.
Gruñí, y me acerque al tren. Sakura ya debería estar adentro. Subí con la maleta que cargaba, enseñe mi boleto, y me adelante a la parte izquierda. Busque con la mirada el asiento.
27
28
29…
Mi asiento era el veintinueve, el cual estaba al lado del 28; el asiento de Sakura, el cual estaba vació. Me removí incomodo en mi lugar, una vez que ya me había sentado. ¿Dónde estaría esa niña? Definitivamente no iría a Nueva York, solo, ¿Cierto? Es decir, yo ni siquiera quería ir.
Me tranquilice, ya llegaría. Sí, siempre hace eso. Pensé.
En pocos minutos avanzaría el tren, y la dueña de la cabellera rosada, no aparecía. Gruñí. ¿Qué tan difícil era viajar con ella? Justo cuando iba a levantarme de mi asiento, la vi, caminando con dificultad frente a un hombre, con el cual estaba teniendo una conversación. Un pelirrojo, que no me agrado del todo.
Continuaban caminando, él tipo tenía la maleta de Sakura, parecía que le estaba coqueteando, y pensaba que viajaba sola. Quizá era un tipo que solo buscaba jovencitas inocentes para hacerles quien sabe que cosas.
Me paré haciéndome notar en el tren, ya que los demás estaban en su asiento.
-¡Sasuke!-. Grito Sakura, agitando la mano. Y sonriendo. Él tipo dirigió la mirada hacía mí. Y su sonrisa se borro, me acerque a ellos, y fingí una sonrisa.
-Sakura ¿Dónde estabas?-. Le pregunté frunciendo el seño.
-Perdón. ¿Te preocupe?-. Sonrió bromeando.
-Em… creo que ya encontraste tu asiento, la dejo señorita Sakura-. Dijo el tipo, tome la maleta que había dejado en el piso. Sakura camino hacía su asiento, del lado de la ventana. Me senté a un lado de ella, después de haber puesto la maleta.
-¿Quién era él?-. Le pregunte recargándome en mi asiento.
-¿Om?, a ¿Patrick?... es un chico que me encontré en la entrada del tren.- Sonrió-. Era muy amable.
-Sabes que no debes estar teniendo conversaciones con extraños. Y menos darle tus datos-. La regañe.
-Mmm… sí, pero él también me ayudo a encontrar el tren-. Sonrió.
-No hubieras tenido necesidad de buscarlo, si no te hubieras movido en primer lugar-. Le dije, y ella volteó su mirada a su bolsa de mano.
-Fue por esto-. Dijo sacando una pequeña bolsa de papel. La tome, y la examine, ante la mirada de ella supuse que tenía que abrirla, y así lo hice. Adentro estaban dulces de café. La mire curioso.- ¿Me perdonas?
Tome uno de los dulces mirándola, y lo mordí. Era muy bueno, jamás lo había probado. Chequé el nombre. "LaNe"´No conocía esa marca.
-¿Verdad que es bueno?-. Me preguntó. Y la miré.- En las estaciones de tren es el único lugar donde las eh encontrado.- Yo asentí.
-Sabe bien-. Le dije, acabando el dulce, y guardando los demás para después no sin antes ofrecerle uno a Sakura, quién se negó.
El tren avanzo, no hace falta decir que Sakura si no estaba mirando por la ventana estaba quejándose de la comida con la chica del tren. O hablando conmigo de lo emocionada que estaba de ir a Nueva York. Lo único que yo hacía era leer unos últimos reportes que me habían llegado esta mañana, por lo menos eso me mantendría ocupado, y no me desesperaría tan pronto de tener a Sakura como compañera.
Cuando parecía que el viaje nunca terminaría… paramos en Sur Dakota. Como Sakura estaba impaciente, ni siquiera nos hospedamos en un hotel, si no que esperamos al siguiente tren. Comimos algo en la estación, ya que Sakura decía que la comida del tren apestaba, y nos subimos nuevamente al vagón.
Esta vez fue diferente, parecía que la hermana de Sakura, nos pago los boletos de un vagón más sofisticado. Teníamos más espacio y los vagones tenían mesa entre dos asientos. Sakura y yo nos sentamos en los asientos 19, 20. Frente a los asientos, 21, 22. Pensamos que nadie se sentaría enfrente, hasta que abordo una pareja, parecían recién casados. Una pareja joven. Una pelirroja de ojos verdes, y un rubio de ojos negros, les calcule veintidós a ambos.
Acomodaron sus cosas, con una sonrisa, se sentaron frente a nosotros.
-Buenas tardes-. Saludo la chica, y el hombre asintió junto con ella.
-Buenas tardes-. Respondimos Sakura y yo al unísono.
-Casi perdemos el tren.- Menciono el joven. Y la chica rió.
-No lo creo… el tren estará aquí todavía unos treinta minutos más.- Contestó Sakura con una sonrisa. La pareja suspiro.
-Te dije, que no había necesidad de correr-. Le regaño la pelirroja, y el rubio la abrazo. Se notaban que eran recién casados.- Pero que descortés, soy Roselle. Un gustó, él es mi esposo Jared.- El rubio asintió e intercambiamos saludos de manos.
-Soy Sakura, mucho gusto. Y él es Sasuke-. Nos presento Sakura.
-Un gusto-. Contesté, y sonrieron.- ¿De dónde vienen?-. Pregunté ya que parecían buenas personas.
-Ah vamos a Indiana, pero haremos parada en Chicago, para tomar el otro tren-. Respondió la chica. - ¿Ustedes?
-Nosotros vamos a Nueva York, pero haremos parada en Pittsburg-. Contestó Sakura con una sonrisa. Parecía que había hecho buena química con la chica.
Pronto Sakura se canso, de estar sentada y se levanto al tocador. Le cedí el paso. Y me volví a sentar, sin perderla de vista hasta que giro al corredor.
-Se ve que la quieres mucho-. Gire mi mirada a Roselle.- Tu novia es muy hermosa-. Me comentó con una voz agradable.
-Em…- No vi la necesidad de decirle que no era mi novia, y explicarle que solo éramos amigos, así que solo asentí-. Sí
-¿Dime Sasuke, a que van a Nueva York?-. Preguntó Jared.
-Pues, prácticamente de vacaciones-. Contesté-. Sakura quería así que literalmente me obligo-. No mentí. Y ellos rieron, por mi respuesta.
Pronto llegó Sakura con la mirada perdida. Cuando encontró mi mirada sonrió, eso lo notó la pareja y me sonrieron. Seguramente cualquiera que nos viera diría que éramos novios. Pero si se quedaran a escuchar alguna conversación que tuviéramos cambiarían su idea de inmediato.
La pareja nos relato historia y anécdotas de ellos, y sinceramente no eran aburridas, si no entretenidas. Pronto se hizo noche y la pareja durmió, Sakura parecía no querer dormir, ya que estaba encantada con el paisaje, le insistí, pero no quiso. Así que cerré mis ojos, fingiendo dormir, esperando que ella lo hiciera…
Pronto sentí como cerraba las cortinas y se recargaba en mi hombro, me sorprendió un poco aquel acto, pero no me queje.
La mañana siguiente, despertamos demasiado tarde, la pareja ya no estaba. Sí no una nota de despedida.
"Queridos Sasuke y Sakura:
Nos alegra haber podido compartir este viaje con ustedes, nos alegraron el día a Jared y a mí. Ojala, nos pudiéramos volver a encontrar…
Les deseó toda la felicidad del mundo en su noviazgo, y que sean por siempre una pareja feliz"
Atte.: Roselle y Jared.
Seguido de números telefónicos, y direcciones. De verdad ellos confiaban mucho en la gente.
Guarde los datos en un lugar seguro, y Sakura me observo.
-¿Noviazgo?-. Levante los hombros como no sabiendo a que se referían.
Y ella rió.
Llegamos a Pittsburg, y abordamos de nuevo otro tren a Nueva York. Esta vez, nos cambiamos de ropa, ya que seguíamos vestidos con la ropa del día anterior.
Sakura vistió un vestido corto color verde con un listón verde un poco más claro.
Salió del vestidor del tren y me miró expectante. Yo la mire de arriba abajo y asentí.
-¿Y bien?-. ¿Y bien qué?-. ¿Cómo me veo?
-Bien-. Le contesté.
-¿Solo eso?-. Su cara se deshizo en un instante, tomo la maleta-. Iré a cambiarme-. Anunció pero la tome del brazo.
-Estás hermosa-. Sakura se sonrojo un poco, y sonrió.
-Gracias, tú también te ves bien-. Sakura era un desastre, a veces me preocupaba si tenía problemas psicológicos, por qué a veces actuaba como una niña.
El viaje a Nueva York fue corto y sin retrasos.
Bajamos del tren Sakura me estaba jalando.
-Sa-sasuke-. El aire se le iba, y por primera vez se me hacía divertido. Daba pequeños brinquitos tomando su pequeña bolsa de mano, al salir del tren-. ¡Estamos en Nueva York!-. Gritó.
La gente se le quedaba viendo, y parecía no importarle. A mí tampoco me importaba del todo que ella estuviera haciendo el ridículo, siempre y cuando no se notara que estábamos juntos.
-¿Y ahora a donde?-. Le pregunté.
-Al hotel-. Me sonrió.
Pedimos un taxi, y nos dirigimos al hotel. En el transcurso Sakura no hizo nada más que mirar por la ventana, y aunque lo negara a mí también me atraía el paisaje. Edificios largos, gente caminando, algo de tráfico, pero lo que me maravillaron fueron las luces… aunque no era noche aún, las luces estaban prendidas anunciando diversas cosas, productos, obras, restaurantes, hoteles, etc.
Llegamos, bajamos las cosas, Sakura estaba tan emocionada, que ni notaba lo que hacía, así que tome las maletas antes de que ella las tirara. Fue a la recepción, y el dieron la llave, enseguida corrió al ascensor, y corrió las rejas. Las personas nos miraban con atención en el ascensor, Sakura se veía tan ansiosa, y si sus mentes estaban enfermas… ya me imaginaba que estaban mal pensando.
-Vamos Sasuke-. Me dijo jalándome de la camisa, y caminando a los cuartos. Llegamos enfrente de una puerta 291.- ¿Qué es esto?
-¿Qué?
Sakura se me quedo mirando.
-Solo es una habitación.
-¿Qué? ¿No hay un error en la recepción?
-No, solo había una llave. Pensé que eran dos habitaciones con una llave… pero…
-¡¿Qué?!
La conversación de Sakura con su hermana, se podía escuchar gracias al volumen con el que ambas hablaban.
-¡Tu dijiste que querías un hotel en Broadway!, ¿No es así?
-Sí, pero… dos habitaciones, te dije.
-Sí, pero no encontré, y eso fue lo mejor que pude encontrar, a demás la pedí con dos camas, ¿No?
-Hinata, sí, pero…
-Bye.
-¿Qué? Hinata… Argh colgó.- Me contestó mirándome-. Parece que no había otra habitación-. Contesto, mirándome cuando estaba acostado.
-Hmp
-¿Y bien?
-¿Y bien qué?
-¿No te molesta?
-No, sí no roncas.- Sentí un almohadazo en mi espalda.- Saldremos a la estatua de la libertad en la tarde, así que descansemos.
Sakura gruño, y grito desde el baño.
-¡Me bañare, no espíes!
Como si quisiera… ni que estuviera tan buena.
Después de que se arreglara, y como si lo hubiera predicho… Me dormí por todo el tiempo que se tomo para arreglarse.
Nos subimos a un autobús, con destino a la estatua de la libertad. Por supuesto, tendríamos que tomar un barco luego. Sakura se la pasó viendo los edificios totalmente fascinada, miraba las vías de los autobuses. Y las personas pasando, de un lado a otro. Como nos toco buena estación del año, ambos vestíamos ropa normal, ni muy abrigadora, ni veraniega. Ya que estábamos a finales de verano.
Compramos los boletos, y por la ansiedad de Sakura, nos dieron rápido asientos en el barco. Nos sentamos juntos en la parte de en medio. Extrañamente en el barco la mayoría de la gente, era gente mayor… me refiero a en serio Mayor; ancianos de unos ochenta años para arriba. Me sentía como adolescente junto a ellos, pero parecía que Sakura no lo notaba. Las abuelas de alado no dejaban de mirarnos como si fuéramos algo nuevo y eso me empezaba a molestar…
Llegamos con vida a la estatua de la libertad, ante la mirada de indiscretas de las ancianas.
-¿Sabías que La Estatua de la libertad, fue un Regalo de Francia a Estados Unidos?-. Me preguntó Sakura mirando a la estatua, desde afuera.
-Hmp
-¿Y sabías que fue pagado por los ciudadanos, en signo de alianza con Estados Unidos, pero el gobierno de Francia no quiso aportar nada, ya que eran unos tiranos, Así que el pueblo Francia reunió fondos para hacerlo?
-Vaya-. En realidad ya lo sabía, pero la cara que ponía cada vez que contaba algo, me daba gracia.
De regreso en el barco las mujeres de nuevo no dejaban de vernos.
-¿Cuál es su problema?-. Murmure para mí mismo.
-Piensan que somos novios-. Contestó mi pregunta Sakura.
-¿Qué?-. No comprendía-. ¿Y a ellas que les importa?
-No lo sé. Parece que les emociona ver parejas jóvenes-. Sonrió Sakura, y yo negué con la cabeza.
Sí, las viejas se emocionan por ver parejas jóvenes, por qué ellas se quedaron vírgenes, y sin ningún hombre… Eso no era mi problema.
Bajamos del barco, y decidimos ir a comer algo, pero antes Sakura pidió ir a pasear. A mí no me afectaba del todo, así que caminamos. Compro varias cosas recuerdos para sus hermanas.
Nos subimos a un autobús para ir a algún lugar a comer. Sí Fugaku se enterara de que su Novia viajaba conmigo en autobús me mataba. Pero… la verdad no quería gastar en transporte, y más cuando no fue mi idea venir a Nueva York. El autobús estaba algo lleno, solo quedaba un asiento, Sakura se sentó mientras me contaba sus planes, y que obra le gustaría ver en el teatro, yo solo escuchaba y me reía en algunas incoherencias que decía como: "Solo la quiero ver por el vestido de encajes que va a usar la principal, que al final va a resultar que es hombre".
Hubo otra parada, donde entro una mujer de color. Una chica afroamericana al parecer embarazada, como no había espacio no le quedaba más que quedarse parada, pero Sakura se paró en un instante. Y le sonrió a la mujer.
-Puedes sentarte, no lo necesito-. La señora se le quedo viendo sin entender bien si hablaba en serio.
-No debería hacer eso-. Comentó el conductor quién paro el autobús solo para eso.
-¿Por qué no?-. Yo intervine.
-Por qué ella no merece ese asiento-. Comentó.
-Le menciono que ella es una mujer embarazada, y que lo necesita más que yo-. Dijo Sakura. Quitándose de en medio para que la mujer se pudiera sentar. Y así lo hizo.
-No debe hacer eso-. Menciono el conductor.
-¿Sabes con quién estás hablando?-. Le pregunté serio, intimidándolo. El conductor se dio la vuelta sin decir nada, los otros pasajeros nos miraban expectantes, hasta que el camión se puso nuevamente en marcha.
-Om…- Ambos volteamos a ver a la mujer que estaba sentada-. No debieron hacer eso-. Murmuró.
-¿Por qué no? Yo no necesitaba ese asiento de todas maneras.- Dijo Sakura. La mujer le sonrió tiernamente abrazando su barriga.
-Muchas Gracias.
-No hay de que-. Dijo Sakura sonriéndole-. Yo soy Sakura, y él es Sasuke.- Nos presento, yo asentí.
-Soy Yaniz, mucho gusto.- Contestó amablemente.
Pronto ambas tomaron más confianza y empezaron a hablar ampliamente, hasta que Sakura la invito a comer, por mí no había ningún problema.
Bajamos del autobús. Y nos dirigimos a un restaurante tranquilo, Sakura se adelanto a la mesa, me detuve con el mesero quién me iba a decir que personas de color no podían entrar. Me las arregle con él, con un poco de dinero. Y sin llegar a golpes.
Pronto, todos estábamos comiendo.
-Y dime Yaniz, ¿Qué te trae por aquí?
-Oh, trabajo aquí, y mi esposo trabajaba cerca así que decidí ir a verlo-. Respondió con una sonrisa.
Yaniz, era una mujer que esperaba un niño, su tercer hijo, tenía veintinueve años. Su esposo era labrador en una tienda de muebles, cortaba la madera, y la refinaba. Vivía al parecer con sus primas, y hermanas de su esposo, en una casa en Manhattan. Estaba allí, por que trabajaba de Sirviente en una casa. Fueron muchos los datos, que logre sacar en la conversación de ambas.
Pronto acabamos de comer, por el rostro de Sakura, se noto que aquella mujer le había caído muy bien.
Me levante y pedí la cuenta, cuando se me ocurrió una idea.
-Estos son nuestros teléfonos, por si necesitas algo Yaniz. Espero que tu bebé sea tan agradable como tú cuando sea mayor. – Decía Sakura, anotando nuestros teléfonos en una servilleta. Llegue a la mesa y me senté junto a Sakura mientras le pasaba un chequé por abajo. Ella me miró sorprendida, y yo levante los hombros.
-Me agrado mucho conocerles, espero que nos podamos volver a ver. Muchas Gracias por la comida, no sé como pagarles.
-No tienes que-. Le contesté. Sakura se levanto, y le dio la servilleta con los números y el cheque y otra nota pegada.
-Nos vemos-. Se despidió Sakura abrazándola y yo asentí levantándome. Pronto salimos del restaurante, pero por la ventana ambos miramos a Yaniz, quién leía la servilleta, y después sorprendida veía la carta de Sakura y el cheque. No dudo más que en llorar, y las lágrimas salieron de sus ojos.
Sakura me tomo del brazo, y me jaló hasta que giramos la esquina. Me sorprendí por su reacción, pero cuando iba a responder. Sus brazos me estaban abrazando el cuello, y sus piernas colgaban un poco.
-Sa-Sasuke, eres un amor-. Me dijo, y allí fue cuando noté que estaba llorando.
Era imposible entender como las mujeres se conmovían con tan pequeñez.
-Sakura-. Murmuré con tono de padre a hija. La iba a separar, pero ella me lo impidió.
-De… déjame abrazarte-. Me pidió, y yo sonreí. Sakura se conmovía por pequeñeces, la abrace por la cintura, y así nos quedamos a la mitad de la calle por un tiempo. Las personas pasaban y se nos quedaban viendo, algunos con molestia, otros embelesados pero por primera vez no me molesto, no del todo.- Perdón por llamarte Egoísta, Egocéntrico, y Amargado-. Me dijo.
-Nunca me dijiste eso-. Contesté, murmurándole al oído.
-ohm… perdón por haberlo pensado-. Yo reí.
Pronto Sakura aflojo el agarre, y me dejo bajarla. Pero no se soltó de mi pecho, ni yo de ella totalmente.
-Te mereces un premio-. Me dijo, se puso de puntitas, me tomo el rostro con las manos y me dio un beso en la comisura de mis labios, cerca de mis labios.
-¿Ese es el premio?-. Pregunté y ella asintió.
-También iremos a cualquier lugar que quieras, y haré todo lo que me pidas sin chistar-. Me dijo.
-Regresaremos a Seattle-. Le dije, su rostro palideció por un momento, y luego suspiro, y bajo las manos de mi rostro.
-Está bien-. Nunca creí que accedería, parecía que su propuesta era de verdad. Se alejo, de mí y camino, pero la detuve con un tirón de manos.
-Después de ir al teatro que querías-. Dije, de a cuerdo algo estaba mal conmigo, pero ¿ya qué? Estábamos en Nueva York, lo menos que debíamos hacer era disfrutar lo que teníamos en aquel momento.
Sonrió y me abrazo de nuevo
-¿¿Qué??
El grito de Sakura se escuchaba por todo el lugar.
Nos encontrábamos en la entrada del teatro, en Broadway. Era una nueva comedia-romántica, que Sakura estaba deseando ver. Y parecía que habíamos llegado algo tarde…
-¿Agotadas?-. Sakura estaba con la boca abierta, y sus ojos desorbitados, yo me encontraba con las manos en los bolsillos, suspirando cansado.- No, no, no eso no puede ser cierto.
Sakura parecía histérica.
-¿Y no hay espacio?, en serio. No me importa quedar en escaleras-. Dijo. Él joven que no se veía mayor de diecinueve la miraba dudoso. Al parecer al chico le gustó Sakura, no solo por la forma en que la miraba si no en la forma en cono actuaba, se veía nervioso a cada palabra que decía.
-Om… no, lo siento señorita-. Se disculpo, Sakura me volteó a ver, cuando volteó de nuevo la mirada al chico, lo capturo con la vista en sus pechos. Pero al contrario de enojarse Sakura se le quedo viendo, cuando el joven levanto la mirada de sus pechos, se sonrojo, y Sakura se acercó a él.
-¿Seguro que no hay espacio?-. Le pregunto lentamente, y con un tono que parecía… ¿Sensual?
-Yo…- El chico se empezaba a poner nervioso. ¿Cómo era posible que cayera en eso?
-El chico ya dijo que no se puede-. Dijo un hombre viejo detrás de él.- Y le voy a pedir amablemente que se retire.
Allí fue cuando entendí que tendría que entrar a intervenir.
Suspire, llamando la atención de los presentes-. Creo que podemos arreglar esto civilizadamente-. Empecé.
-Shisho, llama a seguridad-. Dijo el viejo al joven.
-¿Qué?-. Me acerque a él.- ¿Sabes con quién estás hablando?
-No, y no me interesa…
Abrí la boca y mire al viejo con odio.
-Vámonos Sasuke-. Me dijo Sakura abrazando mi cintura. Yo gruñí y asentí. Nos alejamos, ambos tensos por qué no alcanzamos lugares.
Ella me soltó y camino a mi lado, ambos negándonos el hablar de lo sucedido. Cuando giramos la esquina, vi unas escaleras de metal. Seguí caminando pero me detuve.
-¿Qué pasa Sasuke?
No respondí la tome de la muñeca y corrí hacía las escaleras. Ella tampoco se zafo, si no que corrió conmigo. Subimos por una ventana al edificio, caminamos los pasillos, como sabiendo a dónde íbamos. Por lo menos yo, ya que Sakura parecía asustada. Nos cruzamos con varias personas, que estaban tan ocupadas que no nos prestaban atención. De un momento a otro nos encontrábamos enfrente del escenario, en la parte de hasta el fondo, para ser más preciso. Y en el segundo piso, donde nunca nadie iba por medidas de seguridad. El segundo piso de butacas estaba completamente vació a diferencia del primero, el cual estaba completamente lleno.
Sakura y yo nos sentamos en el piso para ver la obra, ella no dijo nada cuando llegamos. Solo me dedico una sonrisa, y nos dedicamos a ver la obra. Llegamos a tiempo, estaba empezando.
Nos pasamos la mitad de la obra criticando a los actores, y riéndonos de sus vestuarios, y la trama. La trama, la cual no se trataba de una mujer que resultaba ser después hombre, si no un hombre que al final era mujer. Una mujer muy fea para ser principal de una obra llamada "Las bellezas de la vida". Nos salimos por la mala obra, aún riéndonos de los vestuarios, y las voces con acento francés falso, el cuál era demasiado notorio.
Sakura de cualquier manera me lo agradeció, y me invito a comer. Caminamos por todo Broadway salimos de aquella avenida, y nos decidimos por un restaurante que se veía algo lujoso. Entramos y nos sorprendimos por ver a la gente vestidos demasiado formales. Sakura y yo cruzamos miradas y nos reímos ya que no íbamos vestidos exactamente para la ocasión.
Ambos estábamos esperando la llegada del mesero, para que nos asignara mesa.
Cuando recordé que tenía que hablarle a Naruto.
-Sakura-. Le dije y ella me miró-. Espera aquí, tengo que hacer una llamada… quiero ver si me prestan su teléfono-. Sakura asintió-. Pero… que te asignen mesa.
-Okay-. Camine hacía la barra… allí un chico estaba atendiendo.
-¿Se le ofrece algo Señor?-. Preguntó.
-Sí, ¿Podría usar tu teléfono?-. Le pregunté. El asintió y me señalo el aparato color negro. Lo tomé y empecé a marcar los dígitos junto con la lada.
Empezó a sonar,
Uno…
Dos…
Iba a colgar cuando…
-¿Hola?-. Respondieron en la otra línea.
-Estúpido, hablaba para asegurarme que no hubieras roto nada-. Le dije, mirando donde estaba Sakura, quién observaba alrededor, esperando que le asignaran mesa.
-¡Sasuke!, ¡No sabes cuánto te eh extrañado!
-Naruto… no nos vemos desde ayer no seas exagerado-. Le recordé.
-Pero… para mi ah sido mucho tiempo-. Bromeó y yo reí. Vi como un joven mesero se acercaba a Sakura lentamente.
-¿Naruto, no tuve ninguna llamada?, ¿No hay ningún problema en la empresa?-. Pregunté no confiando en él.
-Tú mismo lo has dicho Sasuke, solo ah sido un día. Relájate-.Me dijo, y yo gruñí. Vi como Sakura caminaba lentamente junto con el mesero, quién seguramente le estaba asignando la mesa. Cuando iba caminando un tipo iba de espaldas, y choco con Sakura. Me erguí al ver esto.- ¿Sasuke?-. El hombre se disculpo, pero después vio el rostro de Sakura, y pareció reconocerla. Sakura endureció su rostro, y presentí algo malo. Pero la cara de aquel hombre parecía contento de verla, viejos amigos supuse. Ella le sonrió aunque una sonrisa algo forzada diría yo… o tal vez solo eran paranoias. Me empezaba a comportar algo protector.- ¿Sasuke estas allí?
-A sí, ¿Qué decías?-. Pregunté.
-Que Ino está muy enojada, porque no le contaste que te ibas de viaje.- Mierda, lo había olvidado por completo.-Por cierto… está detrás de mí, apuntándome con un cuchillo, así que aquí se acaba mi lealtad de amigo. ¡Te cuidas!-. Maldito Naruto.
Me voltee del otro lado al ver que Sakura continuaba la conversación con aquel tipo, y convencido que solo era paranoias mías continué prestando atención a la conversación.
-¡Tú!-. Y allí iba de nuevo-. Sasuke Uchiha, reza por que aún estás vivo…- La voz de Ino despegaba veneno a cada palabra que decía.
-Ino, se me olvido por completo decirte. A parte… fue muy repentino-. Le dije.
-Sasuke, pero a penas acabábamos de hablar sobre comunicación y confianza… y sales con esto. Y te vas con una chica.
-Es Sakura, Ino.- Le recordé.
-Yo se que es Sakura. Pero se escucha mal, es como si yo me fuera con Suigetsu a Australia. ¿Qué te parecería?, ¿Eh?-. ¿Qué mierda pinta Suigetsu en esto?
-No seas exagerada a parte yo no quería venir. Pero ya estoy aquí-. No sabía ni que decirle a Ino, suspire y me voltee a donde estaba Sakura. Me tense de inmediato, Sakura parecía estar con los ojos llorosos, el tipo parecía estar riendo. Y el mesero sin saber que hacer-. Ino, te veo luego.
-¿Qué?, ¿Cómo se te ocurre?, ¡Escuchame Sasuke!, ¡Sasuke!-. No escuche nada más, solo me deje llevar. Camine desde la barra hasta donde estaba Sakura, no sabía que decir. Ni siquiera estaba seguro de lo que veía, más cuando me acerque… todas mis dudas fueron resueltas. Sakura en realidad estaba llorando, se acerco a aquel hombre, y le dio una bofetada… Aquel tipo la tomo por los brazos y la zarandeo.
Lo último del camino, lo corrí hasta llegar al lugar donde aquel tipo la estaba maltratando.
-Lo sabía siempre fuiste una puta-. Grito, y no me contuve, lo tome de un hombro, cuando se dio la vuelta le di un puñetazo en el rostro. Lo tire, y me le eche encima… dando golpe tras golpe sentía como Sakura gritaba que me detuviera, al igual que sentía como el mesero junto con otros hombres trataban de separarme.
Pero aunque quisiera no me movería… ese maldito la estaba lastimando.
Y a mí nunca me ah gustado que una mujer llore…
Mucho menos si la razón de su llanto… es un hombre.
Bien, tenía más por escribir pero excedí mi límite, lo siento.
Waaa! Entonces si funciono la amenaza del ARO..! Pues ahora si no pones REVIEW vendrá…. ¡ESO!, el payaso diabólico.
Él que aparecía para robar a los niños por la coladera de la regadera. Sí, un total trauma en mi infancia, aún no lo supero… xd
Si no conocen a ESO el payaso. Googlenlo… jaja Bye
Espero con ansías sus hermosos reviews. Gracias por sus reviews ^^.
