Soy la peor vdd? Neta perdon es que agh--- muchas cosas haha pero si me dan una oportunidad nta prometo qe el siguiente

sera lo máximo!

Cap dedicado a

erihiwatari5

Mi mejor amiga desde los 5 o ni idea =/ haha atrasado pero feliz cumple amOr mIo hahahaha menziiz espero qe te la hayaz pasado super!!!

Disfruten...

Anticipo habra muxo SasuSaku


Lα иovïα de мï Pαđяe


By:

Neиα-ucнïнα22


Fic Deđicađo: Mαten BFF (f.α.u.n.α.s)


Cαp dedicαdo 6. Encuentros

Mi mente pedía que me levantara, pero mis ojos no reaccionaban. La noche pasada había caído rendido a los brazos de Morfeo, probablemente fue el viaje el que me cansó, o simplemente el hecho de que mi cabeza ya no quería pensar. Volteé hacia el reloj que estaba sobre el buro derecho, 9:00 AM. ¿Podría ser posible que hubiera perdido de nuevo otro día en el trabajo?

Me levante pesadamente, por una extraña razón no me importó el hecho de que perdería de nuevo otro día. Lentamente me acerque al baño, necesitaba despejarme.

Al sentir las gotas frías sobre mi piel no pude más que titiritar, estaba helada… más no le cambie, sí la ponía en caliente era más que seguro que me quedaría dormido. Poco a poco mi mente se fue aclarando y fui recordando los pendientes que tenía. La compañía, Naruto, Suigetsu, trabajo, mi padre… mi padre.

Ahora que lo pensaba no había hablado con él desde que se fue, tampoco le había llamado para avisarle que ya había regresado con Sakura de Nueva York, sabía que debía decírselo... pero nunca había sido de esas personas que tienen consideraciones con su padre, y menos después de todo lo que hizo por destruir a su familia.

Abrí más el grifo del agua, empezaba de nuevo a pensar en el pasado y regresaban los rencores con mi padre.

Mientras sacaba el shampoo de la botella, y lo acariciaba con mi cabello… pensé nuevamente en el viaje que tuve con Sakura. ¿Debería decirle a Fugaku los detalles de nuestro viaje? Mi pregunta se refería a que bien la había pasado ella, pero de nuevo la pregunta se repitió en mi mente y la empecé a malpensar… detalles de nuestro viaje. Viajaron a mi mente rápidamente imágenes: ella sobre mí en el baño al curarme la herida, cuando me contó que no amaba a Fugaku, cuando dormimos juntos, en la biblioteca…

Antes de seguir con los demás recuerdos, golpeé la pared del baño, y cerré la llave. Debía estar volviéndome loco, dormir no me hacía nada bien.

Salí de mi cuarto ya vestido, admire toda la mansión… parecía que los sirvientes se dieron cuenta de mi regreso, y volvieron a sus actividades diarias. Salí al comedor a desayunar, pensé en la posibilidad de tenerme que servirme por mí mismo, pero para mí fortuna allí estaba Jacob.

-Buenos días—saludó.

-Hola.

-Regresaron ayer ¿verdad?—preguntó acercándose.

-Así es. No quisimos quedarnos más tiempo.

-Y nosotros que pensamos que tendríamos más días libres—de alguna forma me agradaba la sinceridad de Jacob—. ¿Quieres algo de desayunar?

-Sírveme lo que quieras, por favor.

Él asintió, y me senté en el comedor en poco tiempo tenía frente a mí un plato de frutas y cereales de lo más apetitoso. Lo invite a sentarse, no tenía nada que hacer… no había nadie más a quién servirle.

-¿Y cómo te fue en tu viaje con la señorita, Sasuke?

-Mmm… bien supongo.

-Todos pensábamos que después de este viaje su relación mejoraría—comentó mirándome, mientras comía.

-Mejoro… de alguna forma—contesté—. Nos conocimos mejor.

La mirada de Jacob se hizo curiosa. Me miró intrigado, no entendí porque aquella mirada.

-¿De qué forma se conocieron mejor?

Allí caí en cuenta de la pervertida mente de mi cocinero, me reí.

-Jacob brincas a conclusiones tontas—le dije.

Sonrió, y acabe rápidamente de comer lo último de la fruta.

-¿No va a ir a trabajar?—ahora que lo preguntaba lo reconsidere mejor.

-Supongo que llegar tarde no me afectara, después de todo soy el jefe.

Jacob se rió de mi comentario.


-¡Sasuke!, ¿Qué tal la fiesta de tu novia ayer eh?

No había ni dado tres pasos dentro de las instalaciones cuando escuche la voz de Naruto.

-Muy buena, y más la parte donde la hermana de Sakura te dejo hablando solo.

-Mmm… parece que ni el viaje con la linda de Sakurita te mejoró el humor, ¿No?

-Cállate—le advertí. Escuché una risa detrás de mí, volteé lentamente y vi al peliblanco de siempre.

-Que gusto que volvieras—dijo Suigetsu, aunque sabía que no le daba nada de gusto, ya que no tenía a Ino para él solo. Suspire, no debí pensar eso. Suigetsu era mi amigo después de todo.

Entre a mi oficina, había algo diferente… fruncí el seño. Habían movido el escritorio, ahora ya no podría ver la ventana, ¿A quién se le ocurre mover el escritorio de modo que estuviera de espalda a la ventana, y poner el librero tapando la vista? Estaba a punto de reclamar cuando sentí una mirada sobre mí. Giré lentamente hacía la puerta.

Una pelirroja con lentes, vestía una minifalda y una blusa bastante pegada. ¿Y ella qué? Me miraba mordiéndose el labio… ¿Otra puta que me mandaba Suigetsu de broma? Suspire hastiado mientras ella se acercaba.

-Lo que vengas a hacer, si quieres te pagó, pero no quiero tus servicios—le avisé.

Ella se detuvo y me miró detenidamente con una sonrisa dibujada en sus labios.

-¿Qué no quieres una secretaria?

-¿Qué?—dije no entendiendo bien sus palabras—. ¿Qué pasó con la que ya estaba?

-La cambiaron de ubicación, y me contrataron a mí.

-¿Tú moviste los muebles?—le pregunté, ella cerró la puerta y yo levante la ceja. Se acercó lentamente hasta empezar a violar mi espacio personal.

-¿Te gusta?

Di un paso hacia el frente.

-Para nada, así como los viste al llegar, quiero que los dejes. Saldré un momento, para cuando regrese los quiero como estaban ¿De acuerdo?

Vi su rostro cambiar de puta, a puta sorprendida. Agh… como detesto al estúpido que la contrató. Salí rápidamente, y me encontré con el primer sospechoso.

-Suigetsu—murmuré y el volteó lentamente asustado.

-¡Te lo juro que yo no fui!—negó con la cabeza enérgicamente.

-¿Quién?

-No lo sé, de repente un día ella se apareció y ya no estaba la viejita—negué con la cabeza, y seguí caminado sin detenerme… Sospechoso número dos apareció.

-Naruto—lo intercepté comiéndose una dona.

-¿Se te ofrece algo?

-¿Quien contrató a una puta de secretaria?—le reclamé. Él tragó lentamente sin prisa, después de todo tenía todo el tiempo del mundo. Estúpido… Agh!

-Pues—empezó a decir después de tragarse el bocado—.La verdad es que… yo no fui, pero empiezo a sospechar que fue Fugaku, porque el llamo para preguntar si la viejita de tu secretaria ya se había ido.

Suspire, tratando de contenerme. Fugaku era mi sospechoso número 3, aunque desde un principio debió haber sido el uno.

-Ahora mismo voy a despedirla—avisé.

-No te recomiendo que hagas eso…

-¿Por qué no?, Que...Fugaku te amenazó?

-No exactamente, pero… la puta, como la llamas; es hija de Mekien Yoshimura.

Lo que me faltaba, mi padre no la había contratado porque pensaba que necesitaba una puta personal, sino porque era hija de uno de los hombres más ricos del mundo, socio de mi padre e incluso amigo.

Me pegué a la pared de la cafetería, y conté hasta calmarme… iba por el noventa cuando Naruto se acercó a mí, y sonrió.

-Tengo lo que necesitas—murmuró, enarqué una ceja sin saber la respuesta—.Estaba planeando en hacer una pequeña fiesta para cuatro o seis personas.

-No sé de que hablas.

-m… Bien, nadie de mi familia está en casa, salvo los sirvientes… y hoy tendría que ser la fiesta de "des vignobles", y no quiero perder la tradición.

Naruto era parte francés y donde vivía tenía un gran viñedo, cada año celebraban lo que ellos llamaban el "des vignobles" que significaría viñedos. Viñedo es donde sacan el vino, lo que ellos llaman "la fiesta des vignobles" es la fiesta donde se reúnen familias o amigos, generalmente cercanos a la familia, para que aplasten las uvas de la cosecha. Pero Naruto tenía dobles intenciones estaba seguro.

-¿A quienes invitarías Naruto?

-jeje, solo a ti y a Sakurita. Y pues me encantaría que invitara a su hermana—reí un poco, Naruto es un necio pero me sería de lo mejor verlo humillado dos veces.

-Claro yo le digo a Sakura—le dije y su cara cambio de pena a sorpresa, abrió la boca en forma de "O" y enarcó una ceja.

Regresé a mi oficina ignore las provocaciones de la pelirroja, para su suerte había acomodado los muebles como estaban. Terminé antes de lo esperado y me decidí regresar de cualquier manera la comida de mi casa, sabía mejor que la porquería que daban en la cafetería de la empresa. Antes de salir Naruto me hizo prometer pedirle a Sakura que llevara a su hermana a la fiesta de la tarde, solo se lo prometí para que me dejara pasar.


Regresé alrededor de las cuatro de la tarde, para entonces ya había bastante actividad en la casa. Entré y como siempre recogieron mi abrigo, fui directo a la cocina, ya que estaba hambriento. Al llegar encontré a Sakura hablando con Jacob.

Estaba vestida con un minivestido color blanco, estaba muy bonita con aquello y su cabello cayendo rebeldemente en su espalda. Sin querer clavé mi mirada en ella, seguía cada movimiento y gesto que hacía. Sin darme cuenta ya estaba como estúpido en la puerta de la cocina solo mirándola a ella.

-Sasuke—mi mirada voló hacía Jacob.

-Ah… ¿Qué hay de comer?—pregunté omitiendo lo que acababa de pasar.

-Pasta—contestó Sakura, la volteé a mirar.

-¿Pasta?

-Sí, y yo le ayude a Jacob a prepararla, así que ve a sentarte—dijo al momento en que se acercaba a mí, y me empujaba de los hombros para que saliera de la cocina.

-¿Qué no se supone que no debes tocar nada de la cocina?, para eso hay cocinero Sakura—le dije, sonriendo.

-Shh… no quiero ser una mujer inútil que no sepa cocinar, a parte no está Fugaku, y no habrá nadie que le diga ¿Verdad?—me soltó y acomodo sus manos en su cintura, en posición altanera.

-No prometo nada—le dije y ella sonrió. Me senté en la mesa, en poco rato llego la comida, Sakura se sentó a mi lado, éramos los únicos en aquel gran salón. La pasta era demasiado deliciosa.

Sería una buena esposa…fueron las palabras que pensé, entonces me la imagine vestida de blanco a un lado de Fugaku.

-¡¿Sasuke estas bien?!—aquella idea me hizo toser, por más que quisiera no podía imaginármela con él—. ¿Qué paso?, ¿No te gusto?

-No está bien, solo… ejem… nada—contesté cuando me recupere.

Después de un tiempo empecé de nuevo la plática.

-Y... ¿Qué vas a hacer en la tarde-noche?—pregunté.

-Ir a la fiesta de Naruto—contestó con una sonrisa, y le examiné cuidadosamente.

-¿Te llamó?

-Sí, dijo que probablemente no me dirías sobre la fiesta porque eres un tonto, y recalcó que quería la presencia de mi hermana en la fiesta.

Idiota.


En poco rato salimos en el carro, recogimos a Hinata, quién venía de mejor humor que la vez pasada, pero seguía seria. Llegamos a la casa de Naruto, la cara de Sakura se ilumino al instante.

-¡Es bellísima!

-A la madre de Naruto no le gustan simplezas, siempre es así—le dije.

Bajamos del coche, y un sirviente nos recogió y nos condujo a donde se supondría estaría Naruto, pero el susodicho llegó hasta dentro de veinte minutos después, tiempo suficiente para hacer enojar a su amada Hinata.

Salimos y enseguida vimos mesas con banquetes, era un buffet, a un lado estaba la gran cubeta con uvas adentro, donde se suponía aplastarían las uvas, aplastarían… por que de ninguna forma las pisaría. Nos sentamos y en un rato no sé como Naruto logró convencer a Hinata de irse con él.

-Pensé que tú hermana era más difícil.

Sakura volteó y me golpeó en el brazo al momento que se servía ensalada a un lado de mí.

-La convenció porque le dijo que tenía caballerizas y al igual que a mí, le encantan los caballos.

Me serví un poco de spaghetti, a pesar de que ya había comido pasta. Nos sentamos a comer un rato, cuando terminamos, continuamos platicando.

-¿Sasuke desde cuando conoces a Naruto?—preguntó.

-Desde que tengo memoria, nuestras familias se conocen desde hace mucho.

-Debe ser muy lindo, que tu mejor amigo lo conozcas desde siempre.

-Hmp

La brisa cortó nuestra conversación ya que empezó a mover las mesas. Nos levantamos del lugar y decidimos ir a caminar.

-¿Ya no hablas con tú padre?—le pregunté.

-No… y no me apetece hacerlo tampoco—contestó seria. Caminamos unos minutos más en silencio hasta que Sakura se detuvo por un instante. La miré de soslayo, y miré al frente allí estaba la gran tinaja donde se aplastaban las uvas con los pies descalzos.

-¡Vamos Sasuke!—dijo cambiando completamente del carácter de hace unos segundos.

-No—negué.

-Anda, por favor—pidió, por más que me rogara no lo iba a lograr, no iba a lograr convencerme.

Transcurrieron los minutos, y por fin se rindió.

-Pues tú te la pierdes—dijo mientras subía por las pequeñas escaleras de madera, al llegar adentro se hundieron sus pies antes de llegar a las rodillas.

Subí las escaleras solamente a ver. Sakura se subió el vestido un poco antes de llegar a las nalgas.

-En serio Sasuke esto es delicioso—murmuró y empezó a aplastar más, y más.

-No sé porque te divierte tanto.

-Amargado—contestó sacando la lengua. Un acto infantil, de los muchos que la caracterizaban—. Anda sube.

-No.

-Por favor

-No.

-Sasuke es maricón.

-Cállate niña—le advertí.

-Es que lo eres, ni siquiera quieres meterte, ¿A la señorita le da miedo ensuciarse?—me empezaba a provocar—. Eso debía esperarse de un Uchiha.

En tres segundos ya estaba junto a ella sin zapatos y sin saco. La sonrisa de Sakura se engrandeció y sus orbes verdes brillaron por segundos.

-Maricón tu padre.

-En eso concuerdo—dijo riendo. Se agacho y tomo el jugo de uva y me lo lanzó.

-Eres una—

Más no pude continuar porque me siguió rociando de jugo de uva, y uvas que aún no habían sido aplastadas, no tarde nada en regresarle el gesto, y seguimos jugando sin parar.

-Sucia, tu vestido ya no es blanco—su risa se escuchaba por todo el lugar. Corrí hacia ella y le tome de la espalda llenando de jugo su cabello, la única parte que no se había ensuciado.

-¡No! ¡El cabello no!—gritó tratando de quitar mis manos de su cabello, para que no lastimarla mis manos bajaron a su cintura, y pronto ya estaba abrasándola. Ella se trataba de zafar, pero no podía. Seguía forcejeando y riendo, hasta que ambos perdimos el control, y caímos uno encima del otro.

Sakura quedo debajo de mí, y yo sobre ella solo pude sostener mi peso con mis codos. Y no fue mucha separación de todas formas, las uvas que estaban en su espalda, hacía que ambos nos juntáramos más.

Nuestros cuerpos estaban completamente pegados, y su risa se paró en ese instante. Nuestras miradas que antes estaban en la mirada del otro, en momentos volaban a los labios del otro, tenía una idea más o menos de lo que venía, mi mente no funcionaba correctamente… el estar cerca de ella me ponía ansioso.

Pero el momento decisivo fue cuando ella soltó el aire que estaba conteniendo, y yo hice lo mismo, nuestros alientos se mezclaron, de una forma fue tan placentero… su aliento era tan fresco.

Mi brazo se levantó un poco, y le acaricie el cabello, ella se sonrojo un poco pero no dijo nada, ella levanto una mano y la llevó a mi mejilla. Ninguno de los dos despegaba la mirada del otro.

Me fui acercando poco a poco inclinando mi cabeza a la derecha, y ella entrecerrando los ojos e inclinando su cabeza al lado contrario. Estábamos a milímetros de tocarnos, cuando intercambiamos una última mirada fugaz. Fue entonces que nuestros labios se rozaron, sabíamos lo que estábamos haciendo pero ningunos dijo nada, quizás solo era el momento. Nos separamos, y fue ella la que tomo la iniciativa esta vez, juntó nuestros labios. Fue lento, pausado, ninguno de los dos quería perder detalle. Sus labios sabían a cereza, en vez de a uva… muy diferente al de otras mujeres que había besado, estos eran diferentes… adictivos. Abrí la boca más y ella hizo lo mismo, le dio pasó abierto a mi lengua. Y ella hizo lo mismo.

Era tan placentero, quien diría que besara tan bien. Nuestros labios se separaron y nuestras respiraciones se mezclaron nuevamente, lo que me incitaba a volver a besarla.

-Tienes uva aquí—señalé, indicándole su cuello. Ella soltó un suspiro cuando me acerqué a lamerlo. Íbamos tan lento, que a mí me parecía eterno. Sus manos que antes estaban en mi cabello, ahora estaban acariciando mi pecho, sonreí arrogante.

-Entonces cuando quieras venir puedes, Hinata. Siempre serás bienvenida.

Esa voz nos despertó a ambos nos separamos como adolescentes en jugadas, nos levantamos, Sakura estaba cubierta por un ligero rubor, y yo intentaba no parecer ni ansioso, ni sorprendido. Di un respiro profundo y salí con dirección al baño, evadiendo las preguntas de Naruto preguntándome a donde iba.

Entré tan rápido como pude. Cerré la puerta con seguro. ¿Qué estaba pensando? Pero por más que me hacía esa pregunta y trataba de convencerme a mi mismo que solo había sido un accidente, que no importaba, vuelta de página. Fue algo muy real y no estaba arrepentido en lo absoluto.

Me lavé la cara, y me mire al espejo, pensé en Sakura. Era una mujer hermosa, debía admitirlo y aunque cualquiera que estuviera en mi posición, estaría arrepentido por haberle hecho eso a su padre; es decir, acababa de besar a la novia de mi padre. Quién ni siquiera se atreve a tocarle la mano.

Me lave los restos de uva en mi rostro, no podía hacer nada por la vestimenta ya que era un caso perdido.

Me miré por última vez al espejo, mire mis labios y los toque… podía aún sentirla. Y… me gustaba, me gustaba el hecho de hacerle eso a mi padre. Sonreí, sería la mejor venganza contra él, y a parte la disfrutaría.

-¿Sasuke estás ahí?—preguntó Naruto del otro lado de la puerta. En un instante abrí—. Así que se adelantaron a aplastar uvas. ¿Eh?

-Hmp

Pasé de largo y camine por el pasillo, no había nadie, Naruto iba detrás de mí. Empezó a llover, así que ni Hinata, ni Naruto pudieron disfrutar de aplastar las uvas.

-¿Quieres ir al salón de juegos? Ya que no podremos hacer la fiesta, pero aún podemos divertirnos.

Lo que más me gustaba de la casa de Naruto era su salón de juego, era más grande que el de mi casa ya que Fugaku pensó que sería un desperdicio invertir dinero en un salón de juegos, a mí no me pareció su idea, el salón de juegos era donde todos pasaban su rato en sus tiempos libres.

Entramos, Naruto me enseñó su nueva mesa de billar. Acomodé las bolas en el encolado, y empezamos a jugar, Naruto puso a Frank Sinatra y empezó a cantar esa estúpida canción "Fly me to the moon" Lo que me faltaba…

-Naruto, si quieres cantar salté… yo estoy jugando—le avisé.

-No seas amargado, a parte si me saliera ya no abría juego.

Suspiré y continué. Llevaba 7 bolas a mi favor, y 5 a favor de Naruto, en ese momento sentí como si me voltearán mi cabeza hacía la entrada. Allí estaba Sakura, y su hermana, su hermana estaba sonriendo, omití ese detalle y me dedique a observar a Sakura, llevaba puesto otro vestido uno aún más corto que reconocí como un vestido viejo de la madre de Naruto, pero que a Sakura le quedaba estupendo.

-Naruto, ¿Seguro que tú mama no se enoja si me ve usando esto?

-No, no te preocupes—le aseguró volteando a ver a la chica—. Mi mama ya ni lo usa, lo usaba cuando tenía veinte. Despreocúpate.

Ella se encogió de hombros, y camino hacia nosotros al igual que su hermana. Cuando realizo mi mirada, volteó a verme, se sonrojo al instante más no quito la mirada. Sus orbes verdes a diferencia de cómo creía que estarían, no denotaban nada de confusión, se notaban seguros pero… un sentimiento algo así como pena, yo percibía de su mirada.

-Sasuke—corté contacto visual con ella al escuchar la voz de Naruto.

-Hmp

-¿Te importaría si juego con Hinata?

Negué con la cabeza, y le cedí mi palo a Hinata.

Al igual que Sakura me senté en una mesa de a lado.

-Te voy a vencer—anticipó Naruto.

-No lo creo, soy muy buena en esto—al parecer su comunicación había mejorado.

Naruto rió, y empezaron a jugar.

-Emm... Sasuke

Mi atención dejo totalmente a aquella pareja y me enfoqué a la persona que me estaba hablando. Sakura me indicó que me sentara una mesa más atrás, la seguí y me senté en una silla frente a ella. Ella se subió lentamente al banco, cuidando su vestido. Suspiró varias veces, para después clavar su mirada en mí.

-Yo… —empezó—. La verdad, lo que… lo que… pasó hoy. Yo no quisiera que tú…

-¿Te refieres a nuestro beso?—recalqué para ver su reacción. Ella me miró fijamente a los ojos, y dejo escapar todo el aire que guardaba en los pulmones.

-Exactamente—dijo más seria. Y ahora segura—. No quiero que pienses que soy así, no soy ninguna om…

-¿Ramera?—completé. Ella me miró acusadoramente—. Claro que no lo eres, a parte tú crees que solo fue un beso, ¿No?

-Yo… sí creo que fueron las emociones nada más—contestó.

-Así que dejas muy en claro, que nunca lo volverías a hacer—empezaba a jugar con ella.

Me miró fijamente, después a la mesa de billar.

-Así es. No lo repetiría.

-¿Estás segura?—ella enarcó una ceja. Y me miró sospechosamente.

-Yo… sí.

-Así que si ahora mismo tratara de besarte…

Ella abrió los ojos a más poder, saltó del banco y se puso frente a mí.

-No lo repetiría, Sasuke.

Respondió y salió a paso tranquilo del salón de juegos.

Me quede pensando, Sakura era muy hermosa. Definitivamente sí, era una de las chicas más lindas y curiosas que alguna vez había conocido. Y besaba muy bien.

Medité sus palabras No lo repetiría, Sasuke. ¿Sería verdad?

-¡No!—gritó Naruto.

-Te dije—contestó Hinata riendo. Al parecer Naruto si estaba logrando conquistarla.

Me levanté y me acerqué a la mesa.

-Creo que lo mejor será que ya nos vayamos—anuncié y la cara de Naruto entristeció.

-pero…

-No te preocupes Naruto, si me invitas puedo venir otra vez—dijo Hinata.

Enarqué una ceja, ¿desde cuándo Hinata era tan abierta?…

Hinata fue por Sakura, y pronto ya estábamos en el carro. Mientras estaba Hinata, el ambiente estaba algo tenso, al parecer lo que le dije a Sakura le había ofendido de alguna forma. Cuando bajó Hinata y nos dirigíamos a mi casa, la expresión de Sakura se relajó un poco. Más no platicamos nada durante el trayecto.

Cuando llegamos cada quién subió a sus respectivas habitaciones. No supe nada de ella por un rato.


Ya eran por las nueve de la noche, no podía dormir algo que ya me había parecido normal. Pensé en bañarme otra vez, pero solamente me mojé la cara. También necesitaba caminar.

Baje lentamente las escaleras, sin playera y solo con el pantalón de mi pijama. Empecé a deambular por la mansión, lo que para mí ya era rutina… para mi sorpresa no había ni un alma en esa oscuridad, supuse que todos estaban cansados. Iba por una sala de estar, cuando sentí como si alguien estuviera en el mismo lugar que yo.

Volteé a la derecha y no vi nadie, pero tenía una corazonada… así que empecé a caminar nuevamente, di vuelta por unos pasillos hasta llegar al medio salón; el que se usaba en reuniones familiares, los cristales estaban abiertos, por tanto las cortinas volaban. Y aunque pareciera misterioso, allí estaba la peli rosada, portando su pijama; un vestido bastante corto y un escote provocativo, color rosa claro.

Me acerqué lentamente, aún no comprendía cómo no sentía mi presencia. Estaba ya veinte centímetros alejada de ella, por su espalda.

-Buenas noches—dio un salto, y miró en mi dirección, su expresión se suavizo.

-Idiota me espantaste—dijo frunciendo el seño. Estaba consciente de que sí se había asustado, así que solo sonreí.

-Ese no es vocabulario propio de una señorita

-Cállate

-mm… eso tampoco

-¿Ahora tu me vas a decir que es correcto decir, y que no?—me retó.

-Sí no sabes cómo hablar, creó que tendré que hacerlo.

-No te adornes Sasuke—me dijo alejándose.

-¿A dónde vas?—pregunté caminando detrás de ella. Paró y se volteó lentamente, luego se recargo en la pared, con expresión altanera.

-¿Te tengo que decir todo?—preguntó. Y sonreí, al parecer la linda Sakurita, volvía a su fase altanera. Pero si se trataba de ver quién era el mejor, era un juego que no le convenía jugar contra mí.

Me acerqué lentamente, y mi sonrisa incremento al ver como Sakura miraba mi torso, al parecer no se había dado cuenta que no traía nada puesto.

-¿Qué pasa Sakura?—le pregunté cuando mi cuerpo estaba totalmente pegado al suyo—. ¿Te pongo nerviosa?

Sakura respiro profundo, y me miró a los ojos… pero hubo algo que me desconcertó, ya no se veía nerviosa. Al parecer no le gustaba ser inferior a nadie.

-Para nada, de hecho…—me dijo levantando su mano y acariciando mi abdomen—. He visto torsos aún más marcados.

Sonreí, ¿A que estaba jugando?

-¿En serio?—le pregunté, acorralándola contra la pared.

-Sí—me dijo sonriendo—Y también… conozco a hombres que besan mejor que tú.

Justo cuando iba a separarse y hacer su salida triunfal, tome su cintura y la pegué contra la pared. Escuché un pequeño gemido por parte de ella ante mi reacción, acerqué mi boca a la de ella y unas palabras escaparon de mi boca.

-No te creo…

Junte nuestros labios, para mi sorpresa Sakura no se resistió incluso me gusto su reacción, me jaló de los cabellos y me acerco a ella. En dos segundos mi lengua ya estaba dentro de ella, tomé sus piernas y las levante a la altura de mi cadera, ella me abrazó con ellas. Saboreaba y tocaba todo lo que podía. Esta vez no separamos nuestras bocas por un tiempo, pero si paseamos nuestras manos por el cuerpo del otro.

Mientras la besaba, Sakura acariciaba mi abdomen, y yo acariciaba sus piernas. Eran tan tersas, suaves y… eran aún más suaves que las de Ino…Ino.

Me separé de su boca, y la imagen de mi novia apareció en mi cabeza. ¿Podía ser posible que el factor de que tenía una novia se me hubiera olvidado por completo?

Sakura parecía desconcertada por mi reacción, decidí olvidar a Ino por un minuto, y luego aclarar mis pensamientos. Tenía que hacer mi salida victoriosa.

Di un paso hacía ella nuevamente, recargue mi cabeza en su cuello, y mis manos estrujaron su cintura. Levanté mi cabeza y le miré fijamente, acerqué mis labios y empecé un beso de nuevo, mis labios se movían más lento de lo habitual y para mi sorpresa ella agarró mi ritmo. Termine el beso con unos cortos picos, separándome de ella.

-¿No que no lo repetirías?—le pregunté, repitiendo lo que había dicho en la fiesta. Ella se separó de mí, y me miró a los ojos con sus orbes totalmente abiertos, seguramente recordando la fiesta. Sonreí de medio lado y camine hacía mi cuarto, esperaba que Sakura me gritara y pidiera une explicación, pero no lo hizo. Al parecer Sakura tiene diferentes reacciones a las que estaba anticipando.

Cuando llegué a mi cuarto me acosté en la cama, lo que no quería estaba empezando. Reflexionar acerca de lo sucedido, mire al techo y empecé a recordar. Y luego un sentimiento de culpabilidad me invadió, me encantaba hacerle eso a mi padre, sería como la mejor venganza que podría contra él, pero… Ino no se lo merecía. Esa chica me había dado todo, estaba seguro que a lado de otro—vino a mi mente Suigetsu— estaría mejor.

Trate de tranquilizar mi conciencia con la idea de que probablemente lo de Sakura no volvería a ocurrir, pero… por más que me quería convencer de aquello… la sensación de sus labios sobre los míos regresaba a mi mente.

Mierda.


Ok... om... Sasuke es hombre, haha es que sé que van a haber comentarios de que ¿Como es posible que de repente le guste sakura? Pues... niñas, en mis narraciones he dejado en claro que Sasuke se siente algo atraído a ella. Y obvio los hombres siempre se basan en el físico, haha bueno por lo menos al principio. A Sasuke le atraé Sakura, más no le gusta x)

WuuuO…!

¿Qué les pareció?

Sí, ya lo sé tarde más de 3 meses -___-

No tenía excusa, hasta que entré a la prepa otra vez… x( mi escuela esta del nabo… haha es una de las mejores, pero se los juro nadas en tarea xO! Haha… te levantas la blusa, y ¡¡Mas tarea!!

Pero maravillosamente, el trabajo me hace querer distraerme osea… Fics… haha xD

Las quiero gracias por seguirme, son las mejores. Y aquellas las que me piden en el msn contis, las amoooo son las mejores haha.

Mami Tsuki, vez ya actualice! Faltan los otros pero ugh… _=D

Si no ponen REVIEW! Vendrá Esther, corriendo con un cuchillo. Es la de la peli de "La Huérfana", o "The Orphan". Veanla esta toda loca, hahaha xP

Bye, y gracias por la espera.

U guys are the best!