Hola de nuevo!

Se que llego algo tarde, he tardado mucho en actualizar…lo siento Ù_Ú

En realidad tenía el capitulo escrito a mano desde hace un par de semanas pero resulta que he estado muy ocupada con los exámenes y no he tenido ni un minuto para pasarlo al ordenador -_-

Quiero dedicar de nuevo el capitulo por dejarme un review a Yusha, *-_shinofan_-*y Shakty (te doy un voto de confianza¬¬)

Es un poquito más largo de lo habitual, espero que os guste ^^


Cap 8 – Solo somos amigos

Había pasado la noche prácticamente en vela sin saber sin saber muy bien porque no había logrado conciliar el sueño. Aún acostado en la cama observaba el reloj esperando que diesen las 8:00 am. Eran las 7:46 am; estaba cansado de esperar y decidió levantarse sin hacer ruido, no quería despertar a sus padres. Se duchó y vistió rápidamente. Después, apoyado en el alféizar de la ventana, se fumó un cigarrillo procurando que el humo no entrase en casa y así evitar la bronca que le daría Yoshino si se enteraba que seguía fumando. Había adquirido esa mala costumbre tras la muerte de Asuma y ahora no podía dejarlo. Terminó de ventilar la habitación hasta que ya no quedó olor ninguno y bajó a desayunar. Abajo le esperaba su madre con cara de cansancio; ella tampoco había dormido.

-Mama, ¿Qué haces levantada tan temprano?

-Ya sabes que si tu no puedes dormir yo tampoco- contestó sirviéndole arroz se un cuenco - tengo que recordarle a tu padre que engrase los muelles de tu cama. Él podrá dormir pero yo no.

-Vaya, ya se lo diré. Voy ha salir un rato, pero no se si volveré a comer

-¿a dónde vas? ¿Acaso a ver a tu chica? Es pronto, aún no has desayunado-dijo ella astutamente. Podía tener un hijo muy inteligente pero en ocasiones era muy inocente.

-mamá, no digas estupideces…

-No me hables en ese tono jovencito- contestó algo molesta. Observó como su hijo pasaba de largo hacia la puerta de entrada. Cuando ya estaba a punto de salir añadió- por cierto, cuando quieras esconder que sigas fumando procura lavarte las manos antes.

Cerró la puerta sin hacerle caso a Yoshino y siguió con su camino. Tenía la esperanza de que a las 9:00 am ella estuviera despierta. Ella. ¿Por qué su madre pensaba que era su novia? Solo eran amigos ¿no? Igual que Ino y Chôji…Pero, entonces ¿Por qué la veía de forma diferente a ellos? Era más… no sabía como explicarlo. Tampoco entendía como era posible que no se enfadara cuando ella le molestaba, en vez de eso, le parecía gracioso… Hacía varios años que le conocía y cada vez se sentía más cercano a ella. Cada vez se entendían mejor el uno a otro y se veían más a menudo, incluso si estaban tiempo sin verse sentía nostalgia y no podía evitar pensar en esos profundos ojos turquesas, a veces más verdes, a veces más azules, que tenía siempre. Pero eso no significaba nada ¿o si? No, definitivamente no.

Era su madre que le estaba metiendo extrañas ideas en la cabeza. Mientras cavilaba sobre todo eso, sus pies le habían conducido directamente hasta el hotel donde se hospedaba Temari. Entró sin pensarlo dos veces pues había echo ese camino cientos de veces. Dentro se percató de que el guardia había cambiado mas no se preocupó hasta que el hombre le llamó la atención antes de dejarle subir al ascensor.

-Disculpe joven, ¿a dónde os dirigís? Preguntó el hombre robusto muy educadamente.

-Visito a la señorita no Sabaku, habitación 309

El hombre sonrió y le permitió coger el ascensor hasta el 3r piso; la tercera puerta a la derecha y habría llegado a su destino. Miró la hora; las 9:30 am. Llamó a la puerta. Pasó un rato y se oyó una voz femenina desde el interior que gritaba

-¡Ya voy! ¡un minuto!

A los pocos segundos la puerta se abrió y apareció la imagen de ella con el pelo suelto alborotado y una camiseta ancha y larga a modo de pijama que dejaba a la vista sus perfectas piernas. Ella al reconocer al chico no pudo evitar sonreír.

-Vaya Shikamaru, no te esperaba hoy ¿cómo es que has venido?

-Ya, siento venir sin avisar, pero como esta tarde vuelves a Suna había pensado que podíamos ir a dar una vuelta antes

-Ah, bueno… me parece bien, pasa; me estaba haciendo la maleta pero si no te importa esperar…

Entró tranquilamente al apartamento y se sentó en el sofá desde el cual tenía una amplia vista de la habitación de ella y de todos los movimientos que hacía, por ejemplo, cuando se agachaba para recoger algo del suelo, se le levantaba la camiseta y dejaba ver los cortísimos shorts que usaba para dormir.

-"que culito más mono" –pensó en ese momento. Sin quererlo se había embobado con las bien formadas curvas de Temari que se asomaban bajo la camiseta. Sus piernas, su piel perfectamente bronceada…-"pero, ¿en que narices estoy pensando? ¡Que es Temari, por Dios! ¡No puedo pensar en ella con ese fin!"

-Shika, si quieres algo para desayunar cógelo. No queda mucho peor algo habrá- le distrajo ella señalándole la cocina- mira, ya que estás, prepárame un café.

-Como quieras… no te aseguro nada- murmuró dirigiéndose hacia la cafetera. Necesitaba distraerse, por mucho cariño que le tuviese, era hombre también.

Cuando el café estuvo echo, Temari ya estaba vestida y poniendo las tazas y las pastas de desayuno en la mesa.

-Me ha sorprendido verte por aquí; esperaba que me vinieras a despedir pero esto…

-Si, la verdad es que quería invitarte a desayunar para agradecerte que me ayudaras

-¿yo?

-si, tienes razón tengo que olvidarme ya de la muerte de Asuma y ayudar a Kurenai de verdad con el pequeño. Aprovechar que ahora tiene 3 años y necesitará un hermano mayor. Aunque no se yo si…

-Te aseguro que será mejor que tenga a alguien a su lado además de su madre. De lo contrario, se sentirá muy solo, y lo digo por experiencia…

-No se si soy el más adecuado, es decir, Chôji e Ino lo harían mejor- contestó Shikamaru algo hundido. Instintivamente sacó la caja de cigarrillos y se llevó uno a la boca. Cuando iba a encenderlo Temari se lo sacó y lo rompió para tirarlo a la basura, después puso la mano sobre el hombre de él y añadió con una voz familiar y dulce nunca antes salido de sus labios.

-Eh. Todo irá bien. Además, fue a ti, especialmente, a quien le pidió Asuma que cuidase de su hijo. Apostó por ti. No hagas que pierda la apuesta.

-Gracias. Seguro que fuiste una buena madre para tus hermanos – aquellas palabras eran un pensamiento que se había atrevido a salir de sus labios sin su permiso. Temari se sonrojó levemente pero enseguida recuperó su carácter habitual.

-Por supuesto, ¿no ves lo bien que han salido Gaara y Kankurô?- añadió altanera sonriente

-Si, uno era un asesino despiadado y el otro un peligroso mujeriego- dijo él con cierta sorna para molestarla; cosa que consiguió.

-Lo fue, eso es pasado, ahora es Kazekage y un chico respetable y en cuanto a Kankurô… de él no puedes decir nada, que por lo que he oído por ahí… tú no te quedas corto…

-Eso no son más que chismes que inventa la gente cuando se aburre

-Si claro, como que no tienen nada mejor que hacer que hablar de ti ¿no? No busques excusas…- Temari sonreía mientras decía esto y le daba un golpecito en la frente. Él simplemente bufó con la misma cara de aburrimiento de siempre.

-Que problemática eres mujer

-Ah, siempre igual… anda, ¿Por qué no vamos a dar una vuelta? Me gusta ver la hierva fresca de vez en cuando y no siempre arena que, aunque es igual de hermosa, cambiar también es bueno.

Recogieron las cosas y salieron en dirección a uno de los prados cercanos a los bosques de la familia Nara. Por el camino hubo silencio mas Shikamaru, aunque lo adoraba, en esta ocasión prefería oír su voz.

-No entiendo como te puede agradar tanto el desierto. No hay agua ni plantas, ni nada…

-Lo más hermoso del desierto es que guarda agua en su interior, es más, te sorprendería la cantidad de maravillas que hay en el interior, bajo la arena, bajo cada duna y cada grano de arena- él se la quedó mirando sin comprender a que se refería, ella al darse cuenta volvió al mundo real- bueno, tu no puedes entenderlo

-No, no me ha entrado suficiente arena en el cerebro- se ganó fácilmente una mirada asesina por parte de la chica y ser perseguido a través del campo. Él mientras huía tropezó y cayó al suelo, ella, intentando que no cayera procuró cogerlo a tiempo más no lo logró y cayó encima de él riendo a carcajadas. Rodó a la izquierda y se desató las coletas desmarañadas quedando con el pelo suelto dorado contrastando con el verde de la hierba. Aquella imagen le pareció a Shikamaru tentadoramente sensual y hermosa.

No entendía que le estaba pasando; ella era su amiga, entonces, ¿Por qué esa opresión en el pecho cuando pensaba que ella iba a marcharse? ¿Era eso que le llamaban amor? ¿o solo eran cosas suyas? No, no podía ser amor, eso era cosa de su madre que inventa cosas que no son. Se rió son más.

-¿Y ahora de que te ríes bebé llorón?

-Nada, de algo gracioso que ha dicho mi madre esta mañana sobre nosotros

-¿A si? ¿el que?

-Que tu y yo éramos novios; ¿Qué tontería verdad? ¿Cómo vamos a ser novios? Que disparate…-soltó sin pensar riéndose. Mientras lo decía pudo ver como la cara sonriente de ella se transformaba en una extraña mueca que no sabría identificar que significaba y como aquellos brillantes ojos se apagaban. No lo demostraba a simple vista pero pudo identificar que algo dentro de ella no estaba bien y quiso abrazarla, pero antes de que pudiese hacerlo ella pareció recuperarse con una risa forzada.

-Si. No se de donde habrá sacado esas cosas- dijo mientras su voz se apagaba y miraba al suelo

-Temari, ¿estás bien?

-¡Si claro! Solo que me acabo de acordar que tenía que ir a ver a hokage-sama para acabar de repasar unos documentos

-Bueno, te acompaño si quieres…

-No hace falta, seguro que tienes cosas que hacer- le interrumpió levantándose rápido y sacudiéndose la hierba que le había quedado en el vestido. Se despidió escuetamente y se marchó corriendo lejos de allí. Por su parte, Shikamaru, algo conmocionado caminó con pesar a su casa.

XxXxXxXxXxX

Lejos de allí y horas antes el Sensei de cabello blanco se lamentaba mentalmente de sus crímenes cometidos durante su niñez. Sabia bien porque la chica lo buscaba y sabía prácticamente desde que la conoció que aquel día iba a llegar antes o después. Sabía que cuando ella fijase su objetivo en él, todos los años pasados ya no tendrían importancia. Era consiente también que cuando ella fuese a matarlo, él no haría nada para evitarlo pues entendía su sufrimiento y sabía que se lo merecía.

Estirado sobre la cama, a oscuras, con tan solo un rayo de luz iluminando su contraída cara causa de la angustia que sentía con la mano sobre el ojo del sharingan, donación de su querido compañero y amigo Obito. Tanto tiempo había pasado desde entonces que tenía la esperanza de que ya se hubiese olvidado de todo aquello, del críen cometido. Si pudiese cambiaría el pasado para que ella no sufriera aunque eso significase probablemente no haberla conocido nunca.

Lentamente se fue levantando de la cama, con pesar, y avanzó arrastrando los pies hasta la cómoda enfrente de la cama en donde se hayaban las fotos de sus equipos. A la derecha el más actual, el team 7, con Sakura, Naruto y Sasuke. A la izquierda, en un antiguo y desgastado marco la foto de su antiguo equipo formado por Makoto, yondaime hokage, Obito y Rin. Cogió el marco y lo desmontó, sacando de debajo de la foto otra en la que salía él, de joven, y una chica de ojos vendados y cabello azabache que le cogía de los mofletes obligándolo a sonreír y por un momento su mente le jugó una mala pasada y le pareció revivir ese instante.

- Kakashi,¡una foto!- dijo la muchacha

-No quiero

-No seas así y hagámosla-ella le cogió del brazo para que no escapase mientras le daba la cámara a Rin. Ella iba a hacer la foto cuando se percató de que el peliblanco no sonreía.

-Kakashi sonríe un poco

-No

-Anda, no seas criajo y haz el favor de sonreír- dijo Chisame

-Ya estoy sonriendo –mintió

-N te creas que por ser ciega me vas a engañar. Rin prepárate- añadió mientras se ponía detrás del chico y sabiendo que en realidad no reía le agarró los mofletes y simuló que él sonreía. En ese instante la otra muchacha hizo la fotografía

-¿Qué ganas de molestar tienes!- espetó Kakashi zafándose de la simulada burla- además, ¿para qué quieres una foto sino puedes verla?

Chisame se quedó completamente inmóvil con la cabeza gacha como si pretendiera observarse la mano aunque era obvio que no. Podía verse claramente ofendida con aquel comentario pues era una obviedad de la cual no teía culpa ninguna. Kakashi se percató de este echo, de que lo que había dicho no era lo más adecuado y se retracó.

-Perdona Chisame. Está bien, haremos otra foto.

Volvió al mundo real cuando el recuerdo del flash de la segunda foto le rozó la cara. Recordó también que ella se había quedado la última foto y él había rescatado la primera como recuerdo sin que nadie lo supiese. Incluso pensó en que, si alguien descubría que la tenía, diría que la había rescatado para que nadie pudiese ver esa humillación.

¿Por qué las cosas no podían ser como antes? Cuando, tranquilamente, se sentaban sobre el pasto a hablar y disfrutar de la compañía mutua y observar las estrellas mientras el viento azotaba sus cabellos y traía partículas de arena que formaban parte del desierto.

Se lamentaba silenciosamente cuando de su ojo derecho cayó una traviesa lágrima. Rápidamente volvió a guardar la foto y se acostó de nuevo en la cama para intentar dormir.

XxXxXxXxXxX

En el centro de la arbolada ciudad un joven de cabello rubio se encontraba recostado sobre la rama de un árbol meditando. Tan concentrado en sus pensamientos estaba que no se percató de la preseca que hacia el se acercaba con algo de miedo.

-Naruto-kun…-llamó la atención la chica pelizazul que se encontraba al pié del árbol

-Ah, Hinata. No te había visto ¿Qué quieres?

-Ya bueno… e-es que cl-claro…solo que-quería que… bu-bueno…- la Hyuuga estaba tan nerviosa que apenas lograba articular palabra si tartamudear. Después de unos segundos en los que permaneció en silencio respiró hondo para armarse de valor y añadió- Naruto-kun quería que supieses que he visto a la mujer ciega hablando con Tsunade-sama en su despacho y se dirigían a no se que lugar secreto con documentos de…

-¿Cómo lo has descubierto?- exclamó el portador de Kyuubi interrumpiéndole bajando de un salto de la rama muy cerca de ella y terminó sujetándola de ambos hombros consiguiendo que prácticamente ella se desmayara por el contacto y la cercanía y consiguió con ello también ella perdiese la decisión que había adquirido anteriormente.

-Yo, bu-bueno sabía que e-era importante pa-para t-ti y mi-miré a es-escondidas…

-oh, gracias Hinata, pero no puedo ir en busca de Chitose, tiene un extraño poder sobre mi que no entiendo ni puedo controlar y tengo miedo de de hacer daño a los de la villa. Si kyuubi se desatara del todo otra vez, yo no se que pasaría.

-No Naruto-ku, yo se que eres más fuerte que el Bijou, además por o que oí también es posible que maten pronto a Kakashi-sensei- exclamó ella sin dudar desasiéndose de Naruto y cogiéndole a el por el chaleco mas al percatarse de lo que había hecho rápidamente se apartó mientras se veía claramente sonrojada- y-yo se que pu-puedes lo-lograrlo

-No se Hinata, tengo muchas ganas de ir en su ayuda, pero no puedo controlar a Kyuubi, nunca he podido y ahora menos; si tan solo encontrase un método para poder acercarme a ella sin peligro de que mate o destruya a media villa no dudes que lo haría- dijo el sentándose sobre una raíz de un árbol claramente afectado por su situación.

-Naruto-kun…-volvió a inquirir ella sentándose a su lado, posando una mano sobre la rodilla del chico y con una voz dulce y maternal añadió- No me creo que no puedas hace esto, e he viso hacer cosas increíbles, como cuando luchaste contra Gaara y su bijou o cuando luchaste contra los mismísimos Akatsuki sin dejar que Cuvi te poseyese del todo. Todas esas cosas…

-Si pero, ¿y el día en que herí a Sakura con cuatro colas? O ¿Cuándo se desasió del todo del sello y prácticamente destruyo la villa? Tu misma casi mueres- le interrumpió el a la mitad también dándole las peores ocasiones

-Es cierto, mas al final lograste retenerlo de nuevo y salvar Konoha.

-No fui yo Hinata-chan. Fue yondaime Hokage, mi padre, el que lo hizo desde dentro de mi- explicó Naruto serio y reflexivo escapándosele una sonrisa traviesa al mencionar "mi padre" pues era algo que le llenaba de orgullo y no podía evitarlo- además, cada vez que se desata una cola más de Kyuubi el sello se debilita y es más fácil que en la vez siguiente se desate de nuevo y ahora… si se desatasen todas no se que podría ocurrir…

-Yo tengo fe en ti Naruto-kun

-No creo que la fe salve a la villa de ser destruida cuando se despierte Kyuubi

-¿Y si le pides a Tsunde-sama que te cierre de nuevo el sello?

-Ya lo hicieron pero no se cuanto más puede aguantar pues se necesita mucha fuerza de chakra para contenerlo y los sellos ya no pueden soportar el poder de Kyuubi y se rompen enseguida…

-Chakra…¡Claro!-exclamó Hinata recordando algo que había leído en uno de los pergaminos del clan Hyuuga- Si descubrimos que principales vías conducen el chakra de Kyuubi talvez podríamos reducir el flujo por tu cuerpo y así evitar que se desate tan rápidamente

-Pero, ¿eso es posible realmente?

-En teoría si. Lo podemos intentar si quieres…

-Bueno esta bien. ¿que tengo que hacer?- dijo ya más decidido mientras se quitaba el chaleco y dejaba al aire la malla negra que marcaba perfectamente los músculos del pecho. Hinata al ver lo que hacía comenzó sonrojarse y tartamudear de nuevo.

-¿Qué es-estas ha-haciendo?

-Cuantas menos capas más nítido lo verás y tendrás que esforzarte menos, ¿no?

-N-no funciona así pero no importa. Comencemos –comenzó la chica activando el Byakugan después le dio instrucciones al rubio- Naruto-kun, lo único que has de hacer es invocar el poder de Kyuubi poco a poco

-No se yo si…

-Fíate de mi, creo realmente que puede funcionar- él aceptó y comenzó a invocar el poder del demonio. Hinata observó atentamente los cambios y entendió a la perfección la complejidad de las corrientes fluviales de chakra. Decidida presionó los puntos que le parecieron más convenientes y se percató de que, efectivamente tal como ella pensaba, el chakra se expandía por cuatro vías principales las cuales al ser obstruidas impedían casi por completo el paso del chakra- Pa-parece que fu-funciona pe-pero también i-impide un poco el pa-paso de tu chakra.

-Bueno, no pasa nada. Gracias por avisarme y ayudarme Talvez pueda avisar a Kakashi y ayudarle- contestó él finalmente entusiasmado, tal era su gratitud que le dio un beso en la mejilla a ella antes de marcharse. A Hinata poco le faltó para desmayarse.

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Tsunade estaba desconcertada. Leyó con atención el documente por lo menos cientos de veces sin encontrar mayor explicación a lo que leía. Se le ocurrió que pudiese estar equivocado aquel documento, pero era imposible, aquello era la guerra y aquella acción lo más habitual del mundo. Incluso ella recordaba que aquella misión se había llevado a cabo correctamente pues, por aquel entonces, era a ella a la que le tocaba revisar todas las misiones. Las cifras de los muertos se galopaban en su mente. Había sido una sangrienta incursión en la fortaleza de Suna.

Era cierto que Kakashi había matado a muchísima gente en aquella batalla peor no había sido culpa suya la matanza, ni de ninguno de los ninjas que participaron pues todos cumplían órdenes. Por otro lado ¿Por qué solo le interesaba los que habían atacado por el sur? Si era venganza de la guerra no tenía sentido que solo fuese a ellos. Era obvio que era por algún motivo especial; talvez su familia vivía allí… pero aquello era la guerra, no se puede culpar a nadie por lo que pudiese ocurrir, todos se matan entre todos por el capricho de un superior que tiene ansias de supremacía. No era lógico.

Se dirigió despacio a su despacho intentando hallar algún tipo de lógica en su comportamiento irracional. Tenía que descubrir como solucionar el problema para evitar derramamiento de sangre por ninguno de los dos bandos mas tenía muy claro que si era necesario matarla para salvar la vida de Kakashi no dudaría en hacerlo. Pero ¿Cómo? Ella era especialmente fuerte y poderosa. Shizune corrió para alcanzarla por detrás con unos papeles en la mano que debía entregarle. Estaba claramente alterada

-Tsunade-sama nos han legado ya los documentos que pediste de Suna. Mírelos, tenemos un grave problema…- exclamó entregándole los papeles que, al parece, era la ficha de ninja que poseían los de Sunagakure. Toda su ficha personal, sus técnicas ninjas, sus parientes, todas las misiones realizadas a lo largo de sus treinta años reunidas en aquellos documentos y descubrió Tsunade con cierto horror algo que no se podía tomar a la ligera pues era lo que denotaba que solo una persona podría derrotarle en el peor de los casos. Sin embargo eso no sería suficiente, ella tenía ventaja en todo: poder, experiencia, conocimiento, sincronización… la lista era larga

-Shizune, manda a alguien que la encuentre y la vigile pero, sobretodo, que no se interponga en su camino, si lo descubren que se marchen sin más. No quiero que muera nadie.

Todo aquel macabro asunto se le escapaba de las manos. Si hubiesen sido otros tiempos ella misma se habría enfrentado a Chisame pero ahora, desde la destrucción de Konoha y su debate entre la vida y la muerte, estaba notablemente débil. Seguía siendo la Hokage porque nadie más estaba preparado para serlo y Kakashi, al único que consideraban el adecuado, se había negado rotundamente; aún así Tsunade tenía la esperanza de que algún día terminaría accediendo y ese era uno de los múltiples motivos por los cuales le interesaba que el Sensei siguiera con vida. Se sentó en el sillón de su despacho y observó por la ventana toda la reconstruida villa y deseó que todo se solucionase convenientemente.

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Silencio.

Viento, arena y, de nuevo, silencio.

Las enormes murallas de la ciudad se alzaban ante nosotros embriagando nuestra vista de magnificencia y pretendían que las traspasáramos cual charco de agua en el camino. Nosotros, un grupo de seis Chunnins, destinados en aquel puesto con la misión de atacar la ciudad por el flanco sur. Otros tres equipos atacarían los otros puntos cardinales. Silenciosos como gatos superamos las terribles murallas y nos adentramos en la ciudad muerta por la caída de la noche. Sus habitantes, que se sentían protegidos, dormían plácidamente en esa noche sin luna.

Oscuridad. El perfecto escenario para un crimen. Nuestra misión.

Una vez dentro, nos repartimos las casas y esperamos la señal, debíamos atacar todos a la vez. Me situé frente a la puerta de la primera casa. Me costaba respirar; el árido aire del ambiente al que no estaba acostumbrado, además infestado de granitos de arena me rascaban la garganta y me dificultaba la respiración. Esperé la señal y entré.

La casa tenía un recibidor grande y yo iba entrando sigilosamente sin alterar el silencio de la noche. A mi izquierda un mueble y en este unos retratos de la familia. En la primera foto cuatro personas, dos adultos y dos gemelas idénticas de cabello negro. Se les veía felices. Debía enfrentarme a cuatro personas. Oí un ruido en el piso de arriba y a los pocos segundos bajó una mujer, la del retrato, e iba armada y se lanzó contra mi y yo me defendí como pude y luchamos en el centro de la sala. Ella era buena y incluso temí por mi vida Finalmente de una buena cuchillada le corté la garganta y pese a tener práctica, esta vez, me temblaron las manos y se me cayó. Por el estruendo de la pelea bajó también el hombre de la familia y ya preparado comenzó la ardua pelea que duró menos y terminó con un rápido jutsu electrico que combinado con una técnica suiton que había lanzado él anteriormente y que lo había dejado todo mojado había causado en el hombre una dolorosa muerte equiparable a que le hubiese caído un rayo encima. Aún fatigado por las peleas seguí comprobando el resto de la casa en busca de más habitantes. Antes de subir volví a pasar por delante del recibidor y de la fotografía y no pude evitar mirarla y sentirme mal. ¿Qué me pasaba? ¿Acaso no había echo eso miles de veces? Y aún así el corazón se me encogió y me sentí mal y también sentí rabia pero tenía que seguir con la misión. Subí por las escaleras camino arriba y miré en todas las habitaciones y sentí el corazón en la garganta cuando cogí la perilla de la última habitación y la giré para abrir la puerta y en el momento de descubrir la verdad, tan solo por un momento, el mundo desapareció a mi alrededor y los gritos y el caos de fuera con la gente alborotada en las calles cesaron y mi mente se alegró, yo no se porque, al observar que nadie mas había en la habitación. Ni rastro de las gemelas. Probablemente huirían al oír las peleas, al fin y al cabo no aparentaban tener más de cuatro años en la fotografía. Salí de la casa sin dejar más rastro que la muerte a mi paso y continué con mi cometido ayudando a mis compañeros.

Después, silencio. Oscuridad total.

A lo lejos la luz de un recuerdo que se intensificaba en la mente: Un prado, dos personas ante mi y una voz en mi cabeza que dice: "Se ha aprobado la alianza con la villa de la Arena y el país del Viento". Abrí los ojos y las dos personas se dirigían a mi una de ellas, mi sensei, el futuro Yondaime Hokage, y a su lado una joven de mi edad de larga cabellera que me resultaba familiar y la recordé: la niña de cuatro años de la foto, la que no se encontraba en casa aquel fatídico día y sentí caérseme el alma a los pies.

-Kakashi, hora que se ha creado la nueva alianza, esta chica suplirá el hueco de Obito, ya se que no vas ha estar muy de acuerdo pero tendrás que aguantarte son órdenes de Hokage-sama

-Soy Chitose Otonotachibana es un placer conocerte

En el momento en el que vi su sonrisa sincera y optimista y alcancé su mano para estrecharla supe que estaba perdido

De repente el Sensei se despertó ajetreado, cansado y con las sábanas empapadas de sudor debido a la agonía que sentía al recordar aquel día como tantas otras veces, mas en esta ocasión resultó ser peor ya que su mente la había combinado con el momento de conocerla. Aguantó la cabeza sobre el brazo izquierdo intentando distraerse pensando en otra cosa que no tuviese referencia con sus recuerdos; suficientemente mal se sentía como para que su cerebro le jugase esta mala pasada y se hizo la pregunta interna de cada vez.

-¿Cuándo dejare de sentirme así?

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No muy lejos de allí, enfrente a la ventana del peliblanco que ahora se encontraba de nuevo recostado sobre la cama intentando dormir pese a que ya fueran más de las 11 am, estaba Chisame la cual no llevaba bandados los ojos como habitualmente y observaba al hombre a través de unos cautivadores ojos dorados que parecían enfocar a ninguna parte. A través de aquellos ojos se podía percibir el debatir interior de la mujer pues una sola decisión cambia el futuro de las cosas, de las personas y, éstas, son las que a su vez deciden nuestro futuro. Un futuro en el que si dudamos demasiado y somos lentos tomando nuestras decisiones otros se adelantan y las deciden por nosotros aunque no siempre nos agrade la decisión, mas si la tomamos sin detenernos ni un minuto a razonar sobre ella es posible que las consecuencias nos agraden mucho menos, entonces ¿Qué hacer?


Ahora que ya habéis leído el capitulo quiero decir que no me ha gustado nada de nada como ha quedado al final pero bueno ya he comentado alguna vez que ando un poco escasa de imaginación.

De todos modos quiero saber vuestra opinión por eso pliss, dejadme un comentario^^

Porque no solo me animan a escribir sino que también me ayudan a mejorar continuamente gracias a vuestros comentarios y criticas (que nunca van mal =]). Y si tenéis alguna pregunta no dudéis en preguntar xD

Nos vemos en el siguiente capitulo ^^